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Análisis 2018 y previsiones draft 2019: Defensive Ends

Penúltimo análisis y hoy tocamos una de las posiciones más interesantes. El puesto de defensive-end estaba sometido en 2018 a un cambio generacional. Última temporada de MJ90, consolidación de Lawson y Willis como alternativas e incorporación del novato Hubbard a la rotación. Unas cosas salieron bien. Otras, no tanto. Sin embargo, pese a que a primera vista parece una unidad sólida, bien definida en sus puestos de titulares y suplentes, ha visto aumentada su plantilla en la agencia libre; y durante el proceso pre-draft, está siendo una de las estudiadas más a fondo por nuestros técnicos para las elecciones de privilegio. Pero no adelantemos acontecimientos, vayamos paso a paso.

Resumen 2018

En su 10ª y probablemente última temporada en la NFL, Michael Johnson anotó su primer touchdown (foto: www.al.com)

 

2018 comenzaba con la intranquilidad en los puestos titulares (Dunlap y Johnson entraban en el último año de contrato) y confianza por las prometedoras campañas rookies de los suplentes (Lawson y Willis, respectivamente). Sin embargo, contra todo pronóstico, en 3ª ronda del draft nos hacíamos con los servicios de Sam Hubbard, talentoso DE nacido en Cincinnati. En principio, una selección acertada, por la calidad y oportunidad del pick, pero como es natural, saltaron las alarmas: ¿quería esto decir que no íbamos a renovar a Dunlap? A MJ90 ya lo considerábamos todos como amortizado.

 

Para descanso de todos, poco antes de iniciar la competición se consumó la renovación de Dunlap. Un contrato generoso y merecido que le ligará con nosotros hasta 2021 cuando tenga 32 años. Muy importante, porque su presencia no sólo es fundamental en el campo, como volvió a demostrar a lo largo del campeonato, sino que cada vez, su figura es más relevante en el vestuario. 47 placajes, 8 sacks y 2 fumbles no son números espectaculares, pero sólidos. Desde luego, las mejores estadísticas entre los miembros de la unidad, como corresponde al hecho de ser el jugador más utilizado (74% de los snaps).

 

En su temporada de homenaje, Michael Johnson siguió siendo titular un año más. Una distinción más nominal que otra cosa, ya que en snaps totales, quedó por detrás de Willis y Hubbard. Como en temporadas anteriores, su impacto en el juego ha sido mínimo, más allá de alguna intervención rutilante, como el TD tras intercepción contra Dolphins. Quizá, lo más destacable fuese la rocambolesca historia de comienzo de campaña en la que se le cortó para hacer sitio a otro compañero en el roster que acabaría en IR, y después se le volvió a contratar por idénticamente la misma cantidad que le quedaba por cobrar este año. Aún no le ha contratado nadie, ni él ha anunciado tampoco que se retire. Yo le volvería a traer… como asistente. Si le apetece entrenar, podría ser una adición interesante.

 

Quizá una de las mayores desilusiones de la temporada se produjo en esta unidad con Lawson. A todos nos pusieron palote sus fotos durante la preparación de la campaña todo mazado (y quien diga lo contrario miente, sin menoscabo de la heterosexualidad de nadie). Sin embargo, nuestro gozo en un pozo, no nos duró ni media temporada. A la octava jornada se rompió los ligamentos cruzado y anterior de la rodilla. Este chico tiene un problema con las lesiones, que viene desde college. Ya sabemos que esta es una lesión de larga rehabilitación, por lo que su estatus para 2019 (y más adelante incluso) es incierto. Una pena, porque el chaval es un máquina, un pantera, un halcón peregrino. Rompe las líneas como nadie, aunque eso sí, después no culmina la jugada con el sack. Aunque Anarumo se ha apresurado a decir lo contrario, si nuestra defensa deriva poco a poco hacia un frontal 3-4, quizá tenga un mayor impacto como OLB.

 

Si de Bates decía que era una de las mayores alegrías de la campaña, y no la mayor, era por no hacer de menos a Hubbard. El cincinnatiense irrumpió en la liga con una fuerza desatada. Sin control, eso sí, porque la mayoría de las veces se pasaba de frenada, y bien no culminaba el placaje o dejaba al descubierto su zona. No obstante, a medida que avanzó la competición mejoró en su juego, y fue segundo de la unidad, tras Dunlap, en placajes (39), sacks (6) y fumbles (1). Su prometedora campaña de novato nos hace albergar esperanzas de haber encontrado un acompañante para Dunlap que no se limite a jugadas de pase evidente.

 

No tan ilusionante resultó la campaña de Jordan Willis. Pese a participar más en el juego que en 2017 (47% frente al 31%), sus números bajaron (20 placajes por 25 del año anterior, también un único sack). Conocemos lo suficiente a nuestro equipo como para saber que, con contrato en vigor, no va a ir a ninguna parte; pero quizá, este estancamiento en su progresión pueda ser una de las razones que se escondan detrás de la legión de edge-rushers que el club está evaluando cara al draft.

 

Sólo por curiosidad, reseñar que como consecuencia de las lesiones, se unieron al club los jóvenes e irrelevantes Kasim Edebali y Christian Ringo, alcanzando ambos más notoriedad por sus curiosos nombres que por su influencia en el juego.

 

En líneas generales, para finalizar, la impresión que me dejó esta unidad fue bastante decepcionante. Considerada como una de las fortalezas del equipo, su rendimiento estuvo muy por debajo de lo esperado, carente de la chispa de años anteriores. Los QBs rivales estuvieron excesivamente cómodos, y sin esta presión, el resto de la defensa (que tampoco estuvo bien) quedaba vendida. Partidos como los de Cleveland (0 sacks en 2 encuentros), Nueva Orleans o Pittsburgh (1 sack en 2 encuentros) fueron especialmente sangrantes. Esperemos que la llegada del nuevo staff técnico revitalice una unidad cuya producción no está en absoluto acorde con la calidad y profundidad que posee.

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