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Análisis 2018 y previsiones draft 2019: Defensive Tackles

Albert Huggins #67 (Clemson)

Foto de Streeter Lecka/Getty Images

 

Estamos ante una clase tan prodigiosa, que incluso el tercer DT de Clemson, el suplente, tiene grandes posibilidades de ser drafteado. Ha pasado bajo el radar por estar a la sombra de Lawrence y Willkins, pero Huggins también es un pedazo de jugador. Por otro lado, el término “suplente” quizá sea únicamente un tecnicismo. La rotación en la DL de Clemson es muy profusa, y Huggins apenas jugó en cada partido un puñado de snaps menos que sus compañeros “titulares”.

 

Pese a tener una acción más limitada, no tiene malos números (2,5 sacks por sólo 1,5 de Lawrence en 2018). Era uno de los mejores DTs cuando salió del instituto, y pese a su papel secundario en Clemson, no solicitó el traslado a otra universidad, lo que demuestra su compromiso y ganas de aprender durante cuatro años en uno de los mejores programas del país. Cuando en los partidos finales de la temporada tuvo que salir a reemplazar a Lawrence por la suspensión de éste, la defensa de Clemson no notó su ausencia.

 

A Huggins se le podría catalogar como run-stuffer, y lo cierto es que es un jugador que abarca mucho espacio. Pero aunque empezó como edge, su corpulencia le derivó más hacia el centro de la línea, sin perder esa mentalidad de rusher. Tiene un tren superior impresionante, y es un fenómeno levantando pesas, pero lo mejor es que aún puede añadir masa muscular a su cuerpo para mejorar sus prestaciones tapando la carrera.

 

Huggins es un defensor muy sólido, capaz de anclar bien los pies y mantener la posición pese a los dobles bloqueos. Sin embargo, le falta un poco de movilidad lateral para desembarazarse de su par y entrar al backfield a presionar. Además de los pies, debe trabajar el movimiento de manos para sacar el máximo partido a su fuerza. En cualquier otro equipo hubiese sido titular, y probablemente con más tiempo de juego hubiese llegado más pulido como jugador al draft.

 

 

Lo bueno: Le reclamamos para un entrenamiento privado en Cincinnati, lo que es buen síntoma de que los entrenadores muestran interés por el jugador.

Lo malo: Obviamente, no haber sido capaz de disputar la titularidad le penaliza. Hace bien muchas cosas pero no destaca especialmente en ninguna. Probablemente, no llegue a ser más que un fiable suplente en la NFL, donde por desgracia, los run-stoppers están cada vez peor valorados.

Proyección: 6ª ronda. Su atleticismo y actitud son prometedores, y tiene potencial para enseñar más de lo que hemos visto de él en college; pero no invertiría en un proyecto una ronda más alta.

 

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