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Análisis 2018 y previsiones draft 2019: Linebackers

Devin Bush Jr. #10 (Michigan)

Foto: theathletic.com

 

El “otro” Devin es hijo de un safety del mismo nombre que jugó en Falcons (perdiendo una Super Bowl), Rams (ganándola al año siguiente) y Browns. Por tanto, no necesita que nadie le explique lo que es la NFL porque lo ha mamado desde pequeño. Además, su padre fue contratado como analista defensivo de los wolverines el mismo año que le reclutaron, por lo que le tuvo de entrenador.

 

En la pasada combine realizó una extraordinaria exhibición de sus capacidades atléticas. Tiene una musculatura bien proporcionada. Su rapidez es portentosa, demostrando que en el último año ha ganado fuerza sin perder velocidad. Estas cualidades las traslada al terreno de juego, donde cubre un amplísimo rango de lado a lado del campo. Sus placajes son por tanto violentos y seguros, ya que sabe tomar buenos ángulos para ejecutarlos. No sólo es bueno en campo abierto, también se desenvuelve bien entre el tráfico, sin perder nunca de vista al portador del balón.

 

Quizá no haya sido tan productivo como White en placajes totales, pero 10 sacks y 18,5 placajes para pérdida de yardas muestran su peligrosidad. Su habilidad para penetrar en el backfield es espectacular, ya sea por dentro como por fuera. Estamos ante un LB muy versátil, que aunque parezca mejor dotado para el interior, puede desempeñar funciones de OLB a la perfección. Además, tiene experiencia en equipos especiales, donde su velocidad es muy valiosa.

 

En cobertura se pega bien a su hombre en defensa individual. En defensas zonales, su agilidad vertical le permite ser eficaz en zonas cortas (15 pases defendidos). No obstante se deja engañar por el QB y comete errores al tomar pasos en falso. Es pequeño de envergadura, lo que también supone un problema en el juego aéreo. La flexibilidad tampoco es su fuerte.

 

Contra la carrera, debe mejorar sus instintos. Tiene fallos de lectura que recomiendan trabajar intensamente esta faceta por parte de los entrenadores (es aún muy joven, llega al draft con solo 20 años). Posee buena movilidad lateral, pero se queda enganchado en los bloqueos de jugadores de línea. Esta incapacidad para zafarse es probablemente la causa de que carezca de una marca más llamativa de placajes. Quizá ahora mismo pueda ser mejor jugador que White, pero su potencial no es tan alto.

 

En la NFL actual no sólo necesitas un LB que sea capaz de jugar los 3 downs, sino que sea eficaz tanto contra la carrera como contra el pase, porque no sabes qué te vas a encontrar y necesitas esta versatilidad. Además, está habituado a ser el director de orquesta de la defensa 4-2-5 de su equipo, un esquema que será frecuente en nuestro equipo. Si no conseguimos a White, no sería en absoluto mal premio de consolación.

 

Lo bueno: Capitán del equipo y jugador con inmenso pundonor. Muy intenso dentro del campo y gran estudioso del juego fuera de él. Excelente ética de trabajo y disciplina. Competitivo (pisoteó el logo de Michigan State durante el calentamiento previo al partido).

Lo malo: Su pequeño tamaño puede hacerle propenso a las lesiones. Ya se ha perdido partidos por lesiones de hombros y cadera. Existe el temor que no pueda enfrentarse a RBs poderosos y quede relegado a WLB.

Proyección: Top-15. De hecho, si hacemos caso a los últimos mocks, en muchos de ellos no llega siquiera a nuestro pick#11. Es más, en algunos incluso saldría antes que White. La escasez de LBs de elite puede provocar que esta pareja salga entre las 10 primeras elecciones. No cometamos el error de bajar posiciones pensando que llegará, porque no lo hará.

 

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