Bengals 2019Draft 2020

Análisis 2019 y previsiones draft 2020: Cornerbacks

Si en algo estamos de acuerdo todos los aficionados bengalíes es que tras la línea ofensiva y el cuerpo de linebackers, la unidad más mediocre del equipo es la secundaria. Los cornerbacks, concretamente. Lo único bueno de esta circunstancia es que los entrenadores también lo han visto, y la renovación de esta posición para 2020 así lo demuestra.

Resumen 2019

A partir de 2020, le tocará a otro equipo sufrir a “Kirkpatetick”… ¿o no? A día de hoy sigue libre, y ha tenido buenas palabras hacia el club en su despedida. ¿Sería muy descabellado que volviera con un salario menor? Recordemos que su pareja es de Cincinnati y su hijo nació aquí (foto: The Denver Post)

 

La campaña 2019 comenzó con la esperanza de que el nuevo coordinador defensivo, Lou Anarumo, como experimentado entrenador de secundarias, fuese capaz de revitalizar la nuestra. En la agencia libre anterior, se había renovado a Dennard, quien volvió tras no encontrar en el mercado el interés que esperaba con un fichaje razonable en lo económico, pero de apenas un año de vigencia. Otro movimiento, esperado, fue la aplicación de la cláusula que ataba a nuestra gran promesa William Jackson III por un año más.

Anarumo mantuvo a los jóvenes entrenadores de secundaria, Livingston para lo safeties y Daronte Jones con los cornerbacks. Pero además, promovió el fichaje de Webb, veterano trotamundos con quien había coincidido en Giants, para el papel de CB4 ó CB5. No tengo del todo claro que fuesen los movimientos más idóneos, y la prueba es que a día de hoy, ni Jones ni Webb permanecen en la disciplina de Bengals.

Aumentar el cuerpo de cornerbacks parecía una medida lógica tras el anuncio de que jugaríamos mucho en formación 4-2-5. En el draft se adquirió en 7ª ronda a Jordan Brown, pero no llegó ni a hacer roster. También se cortó a Russell, un CB que a mí personalmente no me parecía tan mal como fondo de banquillo, y a Davontae Harris, quien acabó como titular en Denver.

Como vemos, ninguna de las medidas resultó ni medianamente exitosa. Dennard, lesionado, no empezó a jugar hasta la 7ª jornada. Webb confirmó que era un paquete. Kirkpatrick, sin cometer tantas cagadas como en años anteriores, siguió demostrando esa irregularidad que tanto nos irritaba a todos los seguidores bengalíes. Pero peor fue el bajón experimentado por Jackson en lo que debería haber sido el año de su consagración entre los mejores CBs de la competición. Cuando estos dos últimos, los titulares, se lesionaron, se evidenció el pobre nivel de la unidad.

La única nota positiva vino por Phillips. Demostró capacidad para cubrir muy aceptablemente el puesto de CB-slot (el del CB que juega más por dentro), con visión para las intercepciones (logró 4) y tapar pases. Sin embargo, se lesionó tras la 3ª jornada y no pudo volver hasta la 13ª.

Comparada con la defensa contra la carrera, no estuvimos tan mal contra el pase. Sobre todo, desde que la apuesta por 5 defensivebacks se hizo más continuada en la segunda mitad del campeonato. Pero aún así, fue de las peores de la liga, y la necesidad de una urgente y profunda reforma resultó más que evidente.

 

Previsiones para la agencia libre

La agencia libre 2020 nos Trae a Waynes desde Minnesota (foto Adam Bettcher / Getty Images).

La primera mano de limpieza llegó al cuerpo de entrenadores. Jones fue sustituido por Steve Jackson, veterano de 17 años en la NFL (Redskins, Titans y Jets), curiosamente siempre entrenando safeties. Un entrenador de la vieja escuela, amante de la presión insistente. Por cierto, Jones fue fichado por Vikings, lo que no deja de resultar chocante sabiendo lo que viene a continuación.

Cuando ya parecía que, como siempre, la directiva se hacía la remolona en los fichajes a pesar de habernos prometido todo lo contrario, llegó la primera adquisición: Trae Waynes, un ex-vikingo, en su día primera ronda del draft, cuyo rendimiento irregular, y sobre todo, su elevada ficha, hacía inviable su permanencia en Minnesota. A todos nos produjo una inmensa alegría, más que por el jugador en sí, por el significado del fichaje (¡estábamos vivos!). Pagarle 12 millones anuales por 3 años demostraba nuestra disposición a, esta vez sí, dejarnos la pasta si era necesario.

En el apartado deportivo es, en cierto modo, un jugador muy parecido a Kirkpatrick. Un coladero en sus primeros años, pero cuya mejor temporada fue la 2019, justo cuando se le acababa el contrato. Esperemos que más que para llamar la atención, fuese la demostración de que por fin se ha adaptado a la NFL. En todo caso, creo que mejora lo que teníamos y formará una buena pareja con Jackson por el exterior.

Pero cuidado que aquí no termina la cosa. Poco después volvemos a fichar a otro ex-vikingo. En este caso, Mackensie Alexander, un CB para el slot aunque diga que prefiere jugar por el exterior, a quien desde el primer día se ha visto muy involucrado con la comunidad bengalí. Más le vale, porque su contrato es sólo por un año (y 4 millones), seguramente consecuencia de tener que pasar por el quirófano para reparar el menisco. Estos dos movimientos provocaron el inevitable corte de Kirkpatrick, quien desde su marcha ha tenido muy buenas palabras para club y afición.

Anteriormente se había cortado a Webb (una despedida tan irrelevante como su presencia), así como renovado a jóvenes fichados mediada la temporada pasada, como McTyer y Mabin, así como fichar procedente de Titans (conocido por tanto del nuevo entrenador de cornerbacks) a Sims, para añadir profundidad a la posición.

Tras todos estos inusuales movimientos explicados arriba, creo que la agencia libre bengalí está ya más que finalizada para la posición de cornerback. Y no ha sido una mala agencia libre, ni a nivel deportivo ni económico. Por cierto, hasta la fecha de redacción de este artículo, ni Webb, ni Kirkpatrick, ni Dennard (tras su fallido intento en Jacksonville) han encontrado nuevo equipo, lo cual parece indicativo de su nivel real.

 

DRAFT

Nos hemos movido bastante en agencia libre, pero no olvidemos un par de detalles. El primero es que tras Waynes y Jackson, no hay ningún otro cornerback exterior de garantía. El segundo es que Jackson termina contrato este año, y habría que preparar la eventualidad de no poder renovarle. Las altas de Waynes y Alexander solamente cubren las bajas de Kirkpatrick y Dennard. Seguimos necesitando profundidad y futuro en la posición. No descartaría para nada, por valor de la posición, que cayese un CB en el pick#33.

 

Trevon Diggs #7 (Alabama)

Después de fichar a dos cornerbacks procedentes de Minnesota, qué mejor que completar la unidad con otra conexión vikinga, ya que Trevon es hermano de Stefon, el receptor que recientemente traspasaron a nuestros amigos de los Bills (foto de Dale Zanine-USA TODAY Sports).

De Diggs destaca sobre todo su planta. Posee un físico espectacular. Es alto, robusto y con largos brazos. Diría, y lo estoy deseando hacer, que tiene un tamaño prototípico. Pero no se queda ahí, sino que sabe cómo usarlo. Es muy efectivo en el “bump and run” (esto es, alinearse justo frente al WR y darle por saco a empujones hasta hacerle romper su sintonía con el QB y entorpecer el recorrido de su ruta).

Es también muy rápido, por lo que no sólo es complicado que el receptor le gane en velocidad, sino que a veces, él mismo le deja un margen para que el QB se confíe y le lance, y en ese momento, acelerar para interrumpir el pase. Por su estatura, corpulencia y radio de acción, es prácticamente imbatible en balones divididos, lo que convierte en valiosísimo en jugadas de endzone. Además, para alguien de su constitución, se mueve con asombrosa fluidez.

Diggs es un wide-receiver reconvertido. Por esta razón, tiene en su mente lo que el receptor va a hacer y se adelanta a sus movimientos. Su pasado también le aporta una capacidad para atacar el oval y hacerse con él superior a la media. Posee experiencia como gunner (el tío que primero sale disparado hacia quien va dirigido el balón) en cobertura de patadas en equipos especiales, y también como retornador. Su producción en los dos últimos años fue de 57 placajes, 14 pases defendidos, 4 intercepciones y 2 fumbles recuperados (uno de ellos para un TD de 100 yardas).

Precisamente, el poco tiempo que lleva como CB a tiempo completo es su principal defecto. Todavía le queda un largo recorrido hasta dominar la posición. Por ejemplo, tiene problemas para localizar el balón en el aire y a la vez no perder a su defendido. No sabe darse la vuelta a tiempo. En ocasiones, entra en pánico cuando se le va el receptor, lo que le lleva a cometer más faltas de la cuenta. Su exceso de agresividad buscando el big-play a veces le hace perder la marca. Debe tratar de ser algo más paciente.

Sin embargo, su peor atributo es el placaje. No sólo es que no tenga buena técnica (comprensible por su inexperiencia), sino que da la impresión de ser una parte del juego que no le interesa demasiado. Toma malos ángulos y falla placajes. Con su físico y velocidad, debería ser mucho más contundente. Aunque en los “crimson tide” ha jugado tanto en zona como en individual, parece mejor preparado para coberturas zonales, pero como CB exterior.

Lo bueno: Por su talento y cualidades atléticas, podría ser utilizado también como free-safety. Esta versatilidad, sumada a su aportación en equipos especiales, le convierte claramente en un jugador activable para todos los partidos y progresar así en su madurez como cornerback. Tiene un enorme potencial. Además, es de Alabama, como Kirkpatrick, ¿qué podría salir mal?

Lo malo: Se lesionó el tobillo en 2018, lo que le hizo perderse buena parte de la campaña, además de lidiar con otras pequeñas molestias. No ha dado su mejor nivel en partidos importantes. Está muy verde todavía (lo que para nosotros no es tan grave, puesto que en 2020 sería suplente).

Proyección: Dudo bastante que salga en primera ronda, pero todo dependerá de cómo empiecen a “volar” los cornerbacks. En cualquier caso, tampoco me parecería ningún disparate tomarle al comienzo de la segunda si, como sospecho, los mejores de la promoción ya se han ido en el momento de nuestra elección.

 

Jaylon Johnson #1 (Utah)

Hubo un tiempo en que nuestro equipo estuvo plagado de jugadores apellidados “Johnson”. Ahora mismo, sólo el OT suplente Fred Johnson mantiene la tradición. Eso es algo que debería cambiar drafteando a este chico (foto: Scott G Winterton, Deseret News)

 

Jaylon Lawrence Johnson es también un espécimen grande, largo y atlético. El prototipo de cornerback físico que se requiere en la NFL actual. Su agresividad en la línea de scrimmage en el “bump and run” (que a estas alturas ya deberíais saber lo que es), es una de sus mayores cualidades. Con 36 placajes, 2 intercepciones (una retornada para TD) y 11 pases defendidos en 2019, fue pieza clave en la imponente defensa de los Utes, por lo que decidió saltarse su año senior para ir al draft.

Esta “agresividad” también la transforma en anticipación en la cobertura. Su capacidad atlética, largos brazos y buenas manos le permiten cortar muchos pases antes de que lleguen a su destino. Pero no sólo lo consigue por físico, sino reconociendo rutas y jugadas porque es un gran estudioso del juego. Es fuerte en balones divididos (en especial en la zona de anotación) y para alguien de su tamaño, tiene muy buen movimiento de pies para recuperar la posición.

Sin embargo, esta ambición por el big-play le lleva en ocasiones a dejar demasiada distancia con su defendido por fijarse excesivamente en el QB. También le cuesta un poco seguir a su marca en carreras largas, lo que le lleva a uno de sus principales defectos: el uso excesivo de las manos. Si no lo corrige, en la NFL le van a caer una tonelada de pañuelos amarillos.

Debería trabajar su agilidad en movimientos laterales y cambios de dirección. También le vendría bien añadir un poco de masa muscular para ser más contundente en los placajes (y un poco más de entusiasmo en el tema, la verdad). Johnson aún debe pulir varios aspectos de su juego. Necesita caer en un equipo que tenga paciencia y buenos entrenadores. En nuestro caso, como decía anteriormente, tampoco le necesitamos de forma inmediata, sino que puede pasar 2020 aprendiendo como 3er CB exterior.

Lo bueno: Tiene un enorme potencial. Posee todas las cualidades físicas para ser un auténtico CB1. Con un buen aprendizaje, puede resultar muy valioso en cualquier esquema, ya sea zonal o individual, aportando desde el primer día emparejado con receptores grandes en situaciones de redzone.

Lo malo: Debe pasar por el quirófano para reparar un hombro que no es la primera vez que le ocasiona molestias. La durabilidad puede suponer para él un problema mayor que la falta de madurez en la posición para hacerle caer en el draft.

Proyección: Es claramente un jugador de 2º día, con más probabilidades de salir en 2ª ronda que en 3ª; pero si éste fuera el caso, si cae a nuestro pick#65 sin que hayamos elegido CB, no tendría ningún problema en escogerle ahí.

 

A.J. Green #4 (Oklahoma State)

En 2011 se inició la racha más victoriosa de nuestro equipo. Coincidió con la llegada del WR A.J. Green. Este draft nos brinda la oportunidad de hacernos con otro A.J. Green. ¿Casualidad? Yo no creo en las casualidades (foto Sports Illustrated)

 

Alvin J. Green puede ser uno de los mayores “tapados” del draft. Anarumo le colocó de titular en la Senior Bowl. No tuvo protagonismo, pero esta es una estadística engañosa: sólo le buscaron en una oportunidad e impidió el pase. Es del tipo de jugador que no destaca, pero lo principal es que su defendido, tampoco. Víctimas suyas fueron Mims,Reagor o incluso Lamb. En 2019 logró 49 placajes, 5 pases defendidos y 1 intercepción (eso sí, retornada para touchdown). Pero más impresionante que estos números es el hecho de que en sus dos últimos años como colegial, los 32 pases incompletos lanzados a su defendido es la mejor marca de la NCAA.

Green es ante todo un cornerback cuyo juego tiene una importante connotación física. Aunque su tamaño no es prototípico (es una lástima), es lo bastante alto para competir con los receptores grandes y lo suficiente atlético para lidiar con los ágiles. Tiene gran control de su cuerpo para saltar en el momento adecuado, es agresivo para anticiparse a la jugada y posee buenas manos. El problema es que sus brazos no son tan largos como para convertir esos incompletos en intercepciones.

Otro inconveniente de esos brazos cortos se presenta en los placajes. Toma buenos ángulos, pero a veces se le escurre el corredor. Tiene que aplicarse con más contundencia, a la vez que ser más solidario aunque la jugada no vaya por su lado. Muy activo en la presión al receptor, pero pese a su amplia experiencia como titular en college, todavía hay aspectos técnicos que debe mejorar. Un ejemplo es aprender a desenvolverse mejor en el tráfico y evitar quedarse bloqueado por receptores más grandes. Le va a venir muy bien empezar en equipos especiales.

Pero el mayor problema de Green es la velocidad. Aunque en el pro-Day de los Cowboys mejoró su pobre tiempo en las 40 yardas de la combine, en rutas largas es muy probable que pierda la batalla por rapidez. Por esta razón, no es buena idea colocarle a cubrir receptores veloces, y si lo hacemos, mejor en zona, donde pueda ganar algo de ventaja. Sin embargo, es sorprendentemente eficaz en balones divididos contra receptores más fuertes (claro que en la NFL, sus rivales van a ser mucho más duros).

En cualquier caso, es un cornerback exterior que ha jugado en todo tipo de coberturas, y tiene la base física y la mentalidad necesaria para crecer todavía más en la NFL en cuanto potencie su constitución atlética. Como digo, puede que no para este año, pero atesora un potencial tremendo. Y a las malas, para ser un jugador de rondas medias, si sale un aceptable suplente tampoco sería ningún fracaso.

Lo bueno: Nombrado capitán del equipo por sus compañeros. Acostumbrado a alinearse con el mejor receptor rival, secó a CeeDee Lamb, para muchos, el mejor WR del draft. Pero sobre todo y más importante: ya está acostumbrado a vestir de naranja y negro.

Lo malo: Es bastante inconsistente. Alterna grandes jugadas con otras donde aparenta indolencia. Aunque su movimiento de pies y agilidad minimiza sus carencias, si la velocidad sigue siendo insuficiente puede tener un porvenir reducido en la NFL.

Proyección: Si los técnicos consideran que la posición de CB está adecuadamente cubierta y no le prestan atención en las primeras rondas pensando en reforzar otras áreas, Green puede tener un gran valor en quinta ronda.

 

Otros nombres de interés

No puede ser que hayamos llegado a este punto del análisis sin ningún jugador de nombre impronunciable. Hay que poner rápido remedio con Igbinoghene (foto de Butch Dill para AP Photo).

 

Noah Igbinoghene #4 (Auburn)

Este chico, hijo de deportistas olímpicos nigerianos y seguidor del Bayern de Munich, destacó en futbol y atletismo antes de decantarse por el football… como WR. En Auburn le reconvirtieron a CB, por lo que todavía tiene poca experiencia en la posición. Debe pulir muchos aspectos técnicos: backpedal (por si hay que explicarlo es caminar hacia atrás, como pedalear al revés), reconocimiento de rutas, y cambios de dirección para evitar holdings (agarrones, que son falta). Es muy físico e inteligente, y capaz de sostener una carrera de velocidad, emparejado a cualquier receptor. Puede comenzar como retornador. Su stock está subiendo y podría acabar saliendo hasta en primera ronda, por lo que sería objetivo a estudiar con nuestro primer pick de segunda.

 

Bryce Hall #34 (Virginia)

Una lesión de tobillo al comienzo de la pasada temporada truncó una prometedora progresión. Como widereceiver en el instituto, posee una habilidad con las manos superior a la media. Es, como la mayoría de los jugadores aquí expuestos, un cornerback grande, de largos brazos, ideal para jugar por el exterior. Lo que pierde con unos pies no demasiado ágiles lo recupera con una gran inteligencia. Muy solidario en la ayuda contra la carrera y carácter efusivo en el campo. Yo lo pensaría seriamente si estuviera disponible en nuestra elección de 3ª ronda. El año pasado fue un paréntesis por la lesión, pero la calidad está ahí.

 

Harrison Hand #23 (Temple)

Hand nos podría echar una mano (valga la redundancia) contra la carrera. Tiene buen tamaño y es contundente en sus acciones. Muy competitivo (diría que, viniendo de esa universidad, tiene mucho temple), posee buenos instintos para anticiparse a la jugada e identificar el pase, cerrando los huecos al quarterback. Le cuesta más seguir a su defendido en individual, por lo que quizá debería plantearse la transición a safety. Empezaría en equipos especiales y después, ya veremos. Su proyección es de tercer día, no sé si nuestro primer pick de 4ª ronda sería excesivo o no.

 

Stanford Samuel III #8 (Florida State)

No nos ha ido mal en secundaria con jugadores con el numeral “III” en su apellido. Samuel podría continuar la tradición. Es un cornerback diseñado para cubrir al hombre por el exterior. Es alto, y físico en el contacto. Buenos instintos y atleticismo. Excelente olfato para los balones que ronden su área. Le falta pulir la técnica para evitar faltas. Debe mejorar el movimiento de pies. Tendencia a golpear más que a placar con solidez. Puede ser un problema porque no es lo bastante fuerte para el nivel exigible en la NFL. Podría caer a 6ª ronda.

 

Thakarius Keyes #26 (Tulane)

Por si el nombre no fuera suficiente, su apodo es “BoPete”, lo que automáticamente le incluye en esta sección. Es un chico alto, con brazos largos, que utiliza muy bien para cortar pases. Muy físico en la presión en la línea, balones divididos y apoyo a la carrera. Debe ser más disciplinado y paciente para no caer en play-actions. Un tanto rígido en lo cambios de dirección. Le falta velocidad para perseguir receptores veloces. Necesita por tanto jugar en zona para que la jugada transcurra delante de él. 7ª ronda o undrafted como proyecto para el Practice Squad.

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