Bengals 2020Draft 2021

Analisis 2020 y previsiones draft 2021: Wide-Receivers

Pasemos ahora a una posición más glamurosa que las trincheras anteriormente analizadas. Ya volveremos a ellas, porque la posición de Edge no está nada clara, pero démonos un respiro visualizando skill-players. Esto es algo que nunca puede faltar en nuestro equipo. Bandera de ello ha hecho siempre Mike Brown, y apuesto que una de las principales razones por las que Taylor es nuestro entrenador se deba a su intención de alinear formaciones abiertas con 3 receptores.

No andamos demasiado sobrados aquí. Green fue en 2020 una sombra del magnífico receptor que una vez fue. Como consecuencia, no fue renovado. Ross en cambio sí volvió a demostrar lo que ha sido su carrera desde que fue drafteado en el pick#9: su total incapacidad tanto para mantenerse sano como para involucrarse en un sistema de juego, sea el que sea. Tampoco está ya con nosotros. En cuanto al banquillo, Erickson, cada vez más relegado a su papel de retornador y menos al de receptor, tampoco está con nosotros. Thomas, por su parte, haciendo valer su conexión con Taylor, sí consiguió renovar pese a que su juego fue de más a menos todo el año.

Pero no todo fue mal. Esta unidad nos proporcionó una de las mayores alegrías del año con el debut estelar del novato Higgins en la NFL. También nos trajo la confirmación de la fiabilidad de Boyd, e incluso su cada vez más relevante papel como líder del vestuario. El futuro, al menos para los dos principales estiletes, parece brillante. Pero vayamos paso a paso.

 

Resumen 2020

Las lógicas dudas sobre el estado de salud de Green tras más de un año sin jugar, provocaron la reticencia de la directiva a firmarle un contrato de larga duración. Como precaución, le asignaron la etiqueta de jugador franquicia, para atarle un año y ver qué hacer después. Visto su rendimiento, resultó acertado. En principio parecía sensato emparejar a un quarterback rookie con uno de los mejores receptores de la liga… pero Green resultó una sombra del enorme receptor que fue.

Incapaz para desmarcarse. Carente de esa capacidad tan característica para atrapar cualquier balón que le llegase. Ausente de toda actitud constructiva (bueno, esta apatía no era nada nuevo), llegó a solicitar ser traspasado ante lo que él consideraba una infrautilización de sus cualidades. Juzgad vosotros: 45,2% de pases completos tras más de 100 lanzamientos hacia él, 11 yardas por recepción, apenas 2 touchdowns… todas estas cifras son las más bajas de su carrera. Demasiado jugó para tan pobres números.

Además, el énfasis por involucrarle provocó que otros jugadores participasen menos. El más damnificado fue Tate, quien tras un buen 2019 vio reducidas sus intervenciones a una cuarta parte… y también pidió ser traspasado poco antes de lesionarse. Erickson tuvo un papel en ataque mucho menor que en años anteriores (que ya era bajo) y se limitó a ejercer de retornador de punts. Su plaza como WRslot situacional la cubrió Thomas, “favorito” de Taylor, que no empezó mal, pero fue diluyéndose a lo largo de la temporada.

¿Y Ross?, os preguntaréis. Pues en su línea. Decepcionante. En lo que debería ser la temporada donde debía darlo todo ya que se le acababa el contrato, se lesionó en la 3ª jornada. Un fiasco de pick (¡menuda herencia nos dejó Zampese!), a la altura de las peores elecciones históricas de 1ª ronda. Las lesiones pueden justificar una parte, pero tampoco cuando estuvo sano se le vio demasiado involucrado en la ofensiva.

He dejado lo mejor para el final. Boyd consolidó su estatus como receptor más fiable de la plantilla. 71,8% de pases atrapados (el mejor porcentaje de su carrera), 43 recepciones para primer down. A quien no le quema la patata caliente cuando la situación se pone peluda. Además, sus declaraciones en redes sociales, críticas ante los compañeros que miraban más por ellos que por el grupo, le consolidan como una figura emergente en el vestuario.

Aunque sin duda, la luz más ilusionante fue la proyectada por Tamaurice William “Tee” Higgins. Nos equivocamos al pensar que la presencia del novato sería testimonial. Rápidamente se convirtió en el foco de nuestra ofensiva, el “go-to-guy” de Burrow. Con 67 recepciones, empató el record para un novato en la franquicia, en posesión del mítico Collinsworth. Y todo esto, teniendo en cuenta que los últimos partidos le lanzaban pases quarterbacks casi mancos. De lo poco positivo que nos dejó 2020 fue la confirmación de que tenemos un envidiable futuro en el cuerpo de receptores.

En 2020 fueron más habituales los drops que las atrapadas espectaculares de Green (foto de Andy Lyons/Getty Images)

 

Agencia Libre

Como decía, un excelente grupo de receptores, pero corto. Como era de esperar, no se renovó a Green (ahora en Arizona) ni a Ross (ahora en Giants) ni a Erickson (ahora en Texans). También, como se esperaba, sí renovamos a Thomas, “protegido” de Taylor. Para un ataque que forma como base con 3 wide-receivers, se antoja escaso número. Higgins y Boyd serán los receptores “Y” y “Z”, pero para el “X” me parece lento Tate, y Thomas poco físico. Morgan, Irwin y Washington apenas son WR de relleno, con complicada continuidad en la plantilla ni siquiera desde el practice squad.

Tenemos por tanto un vacío en posición de titular. Un problema considerable, que si no ha sido resuelto en agencia libre (se frustró el fichaje de Golladay por sus altas pretensiones económicas, a pesar de que la afición hizo trending topic el hastag#GollaDEY), se espera resolver en el draft. Es más, no me extrañaría que se duplicase la elección y cayesen 2.

Otra opción, por supuesto, es esperar tras el draft para ver qué queda disponible en la posición. Una vez fuera Reynolds, uno de los WR que estaban en nuestra lista, tampoco lo que queda es demasiado interesante: Golden Tate, Marquise Goodwin… No termino de ver clara esta vía.

En cualquier caso, en mi opinión, la perdida más importante en la unidad se ha producido en la figura de su entrenador. Bicknell creo que estaba realizando un gran trabajo. Y no se fue por tener ninguna oferta, ya que actualmente sigue sin empleo. Como suele ser habitual, la directiva optó por la línea continuista (es decir, la más barata), ascendiendo a su ayudante Troy Walters, quien apenas llevaba un año en Cincinnati, procedente de Nebraska (una universidad con evidentes vínculos con Taylor y los Burrow).

Pese al apoyo popular de la afición bengalí, Golladay, como otros WRs, no llegaron a venir

 

Draft

Como decía anteriormente la necesidad de receptor (o receptores) es patente. Tanto como para elegir uno en el pick#5. Tenemos la fortuna de que este año hay un extraordinario talento y profundidad en la posición. Podemos escoger un crack en primera ronda, pero si optamos por otro camino, también existen excelentes alternativas en cada ronda.

Ja’Marr Chase #1 (LSU)

Hay declarada una Guerra Civil entre la afición bengalí. Dos bandos contrapuestos, irreconciliables. Uno tiene a Sewell, el OT, como la elección segura, imprescindible, de la cual no podemos pasar bajo ningún concepto. El otro tiene como insignia a nuestro protagonista, en la convicción de que un tridente compuesto por Higgins, Boyd y Chase resultará imparable para cualquier rival. Hay una tercera vía, los seguidores del TE Pitts, que son como Suiza. Neutrales, encantadores e intrascendentes.

Aunque firme defensor de la vía Sewell, no puedo dejar de reconocer la valía de una elección como la de Chase. Estamos ante uno de los wide-receivers con más talento y proyección de los últimos años, llamado a ser una estrella de la liga. Una pieza que no sólo multiplica exponencialmente el potencial de cualquier ofensiva, sino con la capacidad para adaptarse a cualquier posición donde el coordinador ofensivo quiera alinearle. La velocidad como “Split end” para estirar el campo en vertical (los 4,34 segundos oficiales medidos en su carrera de 40 yardas en el ProDay es brutal). La capacidad atlética para balones contestados como ”flanker”. La visión para ganar yardas tras la recepción saliendo desde el “slot”.

Es un receptor completo, que domina todas las artes de la profesión. Por supuesto, tiene unas manos de seda, capaces de atrapar cualquier balón que ronde su zona, aunque deba estirarse para hacerlo. Tiene un excelente control de su cuerpo, haciendo parecer fácil lo difícil. Domina los balones divididos. Por su físico, que le permite hacer frente a cornerbacks poderosos, pero sobre todo, por su depurada habilidad para saltar en el momento justo, meter la mano en el lugar indicado, etc.

Sin embargo, su mayor virtud es lo depurado que corre las rutas. Su abanico es amplio, y lo ejecuta a la perfección. Aunque por sus cualidades atléticas podría superar a cualquier cornerback, es en la parte técnica donde les saca ventaja. Tiene un football-IQ por encima de la media. Sabe localizar el espacio donde va a ganar la partida a su marcador. Es absolutamente letal, tanto contra defensas zonales como individuales.

Las 21,2 yardas por recepción en las 84 atrapadas de 2019, 20 de ellas para touchdown, muestran que estamos ante un auténtico generador de big-plays. Muchos pensarán que su mérito es menor porque recibía pases del gran Burrow, y aunque no les falte cierta razón, porque Chase era el chico favorito de nuestro quarterback en LSU, la verdad es que muchas de esas yardas las ganó a pulso tras la recepción, con una fantástica fluidez de movimientos, combinando cortes con aceleraciones que le hacían imparable.

Chase es de esos receptores que no puedes dejar de mirar cuando ves un partido suyo. Su carácter destaca sobre el resto de jugadores, reclamando constante protagonismo. No es de los que se arruga ni se esconde en los partidos grandes. Todo lo contrario. Su liderazgo arrastra al equipo. Pero ojo, no es ninguna diva. Junto con Burrow, eran los primeros que llegaban a los entrenamientos y los últimos que se iban. Y además, demostrando el espíritu de equipo en el campo, donde era frecuente verle bloquear para sus compañeros en vez de evadirse de la jugada.

En todos los análisis siempre aporto cualidades positivas de un jugador, pero también las negativas. Con Chase voy a hacer una excepción, porque no encuentro nada negativo en su juego.

Lo bueno: Su segundo nombre es Anthony. No puede salir nada malo de ahí.

Lo malo: Optó por no jugar en 2020, por lo que quizá llegue un poco falto de ritmo de juego, y esto pueda hacer un poco más empinada su curva de aprendizaje.

Proyección: En un draft normal, donde no exista la locura actual por los quarterbacks, no debería salir del top-5. Se ha dicho que Burrow estaba haciendo campaña para que fuese la elección de Bengals en 1ª ronda, pero solo se limitaba a apoyar a un amigo. Al final la directiva hará lo que considere más oportuno. Lo que está claro es que Cincinnati tiene un bendito dilema. Ya sea Sewell o Chase el elegido, vamos a salir del draft con un jugador extraordinario.

Aquí os dejo el habitual vídeo, que tiene el plus de poder deleitarnos con los pases de nuestro Burrow.

 

Ihmir Smith-Marsette #6 (Iowa)

Si no drafteamos a Chase en 1ª ronda, seguiremos con un serio problema de efectivos en la posición de WR. Sin embargo, dada la profundidad de esta promoción, no descartaría que, en vez de cubrirla inmediatamente, esperásemos al tercer día, donde seguro habrá también jugadores muy interesantes, algo que no se puede decir de otras posiciones de necesidad.

Sin embargo, en este escenario, no podemos esperar que nos caiga un crack que nos sirva para todo, sino que debemos buscar algo más específico. Si ya hemos decidido que Higgins va a ser nuestro nuevo Green, necesitamos entonces encontrar un nuevo (y si es posible, mejor) Ross.

En este perfil podría encajar Smith-Marsette. El hawkeye es un receptor que basa su juego en la velocidad. Muy fluido en sus acciones, posee una extraordinaria habilidad para desmarcarse en carrera, con dobles movimientos y cambios de ritmo que dejan confundido a su marcador. Sabe intuir la trayectoria del balón, y hacerse fuerte en las recepciones disputadas. Gran coordinación de su cuerpo y agilidad para atrapadas acrobáticas. Disciplinado en las rutas, es una auténtica amenaza vertical.

Sin embargo, tiene limitaciones parecidas a las de Ross. Puede hacer la recepción más difícil y dropar la más fácil. Es poco corpulento, por lo que no va a ayudar mucho en los bloqueos. Pero lo que es peor, le hace vulnerable a receptores físicos. Si consigue zafarse, su aceleración le permite llegar a balones profundos (mejor por delante que al hombro), pero tiende a quedarse atascado contra su cornerback cuando le presiona en la línea de scrimmage.

Esto hace que en Iowa le hayan utilizado de muy diversas maneras: tunnel screens, jet sweeps, end-arounds, … todo lo que sea poner el balón en sus manos, lo convierte en una jugosa ganancia de yardas. Es por tanto un tipo de jugador que, bien utilizado, puede abrir mucho el plan de juego. Debe ganar peso, pero lo bueno es que su constitución le permite añadir músculo. 4 años de experiencia de juego le otorgan un buen olfato para las bigplays, pero su productividad en Iowa ha sido un tanto escasa.

Hay que destacar también que es un excelente retornador. Se nota que compaginó el football con el atletismo en pruebas de velocidad de vallas. Sabe encontrar huecos por los que escurrirse y tomar buenos ángulos por los que acelerar. Es duro para sobreponerse al primer contacto y seguir avanzando. Recordemos que esta offseason también hemos perdido a Erickson, que era nuestro principal retornador de punts.

Lo bueno: Existe un interés real por el jugador, ya que fuimos a verle a su Pro-Day. Formó parte del equipo de waterpolo de su instituto, una experiencia que quizá podría venirnos bien en días muy lluviosos. Además, tiene apellido compuesto. Ya sabéis que no puedo resistirme a reclamar jugadores con apellido compuesto.

Lo malo: Problemas de madurez. En noviembre fue detenido por conducir bajo los efectos del alcohol, y su campaña 2020 se terminó tras lesionarse el tobillo… en la celebración de un touchdown.

Proyección: Entre 4ª y 5ª ronda. Su reducida productividad, los problemas derivados de su detención y la lesión, sumado a la profundidad de la promoción, pueden hacerle salir más tarde de lo que proyecta su potencial. Su estilo de juego aportaría unas características de las que carece actualmente nuestro cuerpo de receptores.

 

Josh Imatorbhebhe #9 (Illinois)

Siguiendo con la búsqueda de posibles joyas en rondas tardías aprovechando la profundidad de la posición este año, me encuentro con Imatorbhebhe. Una auténtica bestia atlética. Un chico con un tamaño prototípico. Grande, pero extremadamente ágil y muy físico. Castigador de cornerbacks. Explosivo ante off-coverage, pero paciente para ganar separación en press-coverage. Colaborativo en tareas de bloqueo. Durable, sólo se ha perdido 3 partidos en su carrera. Útil en equipos especiales (que es lo mínimo que se puede pedir en estas rondas).

No es el WR más rápido del draft, pero tiene la suficiente potencia y velocidad para superar a su marcador y ganar la disputa del balón en el aire. Manos sólidas una vez que hacen contacto con el oval. Control del cuerpo para adaptarse a pases imprecisos. Algo que, para su desgracia, ha debido hacer muy a menudo ante la mediocre calidad de sus quarterbacks, lo que le ha provocado tener una producción muy discreta, siendo ésta una de las razones por las que no está tan arriba en la lista de receptores.

Pese a llegar a la NFL con 23 años, no tiene demasiada experiencia de juego (25 partidos). Empezó en USC, pero pidió el transfer a Illinois, y esto le tuvo un año en blanco. Está, por tanto, muy verde en aspectos tácticos del juego, como el recorrido de rutas o la capacidad para buscar huecos tras la recepción. Ahora mismo, su puesto es de receptor X como amenaza vertical, poniéndole el pase en profundo por delante de él, ya que tiene el instinto para seguir muy bien la trayectoria del balón. Su enorme radio de atrapada, concentración, y capacidad de salto le convierten en un serio objetivo en la end-zone.

Su salto vertical de ¡46,5 pulgadas! hubiera sido nuevo record de la combine.

 

Lo bueno: Viajó a Santiago de Chile como parte del programa internacional de la escuela de negocios de USC, así que quizá hable español. Estaríamos atentos para tirarle la caña y pedirle entrevista.

Lo malo: Es posible que necesite un periodo de aprendizaje, pero posee todas las cualidades atléticas para ser un WR dominante, y sus deficiencias técnicas pueden ser corregidas con buenos entrenadores (por eso lo pongo en “lo malo” …).

Proyección: Se espera que salga en 5ª ronda. Es un jugador con mucho talento, y seguro que habrá equipos interesados en él como proyecto de futuro. Con un buen QB que le ponga el balón donde sólo pueda llegar él, no tiene techo. Un buen pasador (como Burrow) hace mejor a sus receptores, por eso no creo imprescindible que haya que tomar un tercer WR en rondas tan altas.

 

Otros nombres de interés:

Waddle en acción (foto de Rogelio V. Solis / AP Photo)

 

Jaylen Waddle (Alabama)

Todo apunta a que, por primera vez en la historia, saldrán 4 quarterbacks en los 4 primeros picks. Pero, ¿y si Atlanta se salta el guion y alguien se vuelve loco por subir a nuestra elección? Es improbable, pero no cuesta nada analizar las alternativas. Si bajamos a una elección donde ya haya salido Chase (y los otros objetivos prioritarios como Sewell y Pitts), me decantaría entonces por Waddle. Se ajusta más que Smith a lo que necesitamos. Rápido y retornador. No sólo puede alinearse en el slot, también por el exterior. Se lesionó el tobillo derecho y se perdió casi todo 2020. Sólo la fiebre por los QBs puede hacerle bajar del top-10.

 

Kadarius Toney #4 (Florida)

Podría ser una opción en el pick#37 si Taylor considera una prioridad el WR3 y en 1ª nos hemos llevado a Sewell. Dada la profundidad de la posición, en 2ª ronda buscaría defensa (preferentemente línea defensiva: DT ó DE), pero últimamente esta ronda es fuente de sorpresas (los picks de Sample y Higgins fueron inesperados). Toney es un receptor eléctrico, que puede ser utilizado de múltiples formas. Algo pequeño, fue QB en instituto y compaginó funciones de RB como Gator. Encaja bien en la West Coast Offense. Es talento de primera ronda, pero como hay tantos buenos receptores este año, es posible que los equipos no se vuelvan locos de primeras y prefieran esperar.

 

Amon-Ra Julian Heru J. St. Brown (USC)

Receptor muy atlético. Excelente coordinación de su cuerpo para recepciones difíciles, ágil en el desarrollo de sus rutas y, sobre todo, muy físico en balones divididos. Muy competitivo, sin miedo a recibir balones en el tráfico ni a ayudar a los compañeros en los bloqueos. Es un jugador que mueve las cadenas, pero no el marcador. Poco peligro después de la recepción. Es complicado que llegue a nuestro pick de 3ª ronda. Se mueve mejor en el slot, una posición que ya tenemos cubierta con Boyd. Sin embargo, comprenderéis que no puedo dejar pasar un nombre como el suyo.

 

Anthony Schwartz #5 (Auburn)

Si queremos velocidad, nuestro hombre es Schwartz. Record juvenil de Florida en los 100 metros. El receptor que necesitamos para estirar las defensas y poner en aprietos al rival sólo por la amenaza que supone, aunque no le lancemos siempre. Su tremenda aceleración provoca que siempre deba haber un safety pendiente de él, lo que supone una gran ventaja para sus compañeros. El interés por él es evidente, porque fuimos a verle a su Pro-Day. Todavía está muy verde en otros aspectos, como la variedad de rutas o la técnica de manos. También debería ganar algo de corpulencia para hacer frente a cornerbacks físicos. Es un valor en alza que se proyecta entre 3ª y 4ª ronda.

 

Shiyun “Shi” Smith #13 (South Carolina)

Si lo que queremos es alta velocidad a bajo coste, Shi es nuestro hombre. Su tiempo de 4,43 en las 40 yardas nos habla de un receptor rápido, muy rápido, pero no cuenta toda la historia. Su aceleración y cambios de ritmo y dirección, así como la visión para buscar huecos le convierten también en un excelente retornador. Su producción en los Gamecocks ha sido muy sólida, siendo un receptor con manos muy fiables. Excelente concentración y capacidad para romper bloqueos. Le falta tamaño, por lo que sufre ante CB físicos. Aunque su estilo se adapta muy bien a la West Coast Offense, sólo podrá ser WR-slot en la NFL. Podría estar disponible en nuestra elección de 7ª ronda, no para titular, sino doblando posición para reemplazar a Erickson.

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