AnalisisDraft 2020

Análisis Draft 2020

Han pasado algunas semanas desde el draft. Ese draft tan poco habitual como consecuencia del confinamiento. Donde hemos visto al Comisionado recostado en un sillón y hemos entrado a las casas de propietarios, entrenadores y jugadores, variopinto abanico del estilo y posibilidades de vida americano. Pero centrémonos en lo que nos interesa: lo que hicieron nuestros Bengals.

Este era el segundo draft para Taylor y su equipo, y creo que se notó. El nerviosismo en subir y las elecciones discutibles de 2019 parecieron quedar olvidadas. A su favor hay que decir que por primera vez en mucho tiempo, la franquicia se movió aceptablemente en la agencia libre, y llegamos a este punto de la offseason en menor estado de alarma que en otras ocasiones.

También hay que alegar que esta ocasión las prioridades estaban bien marcadas. En primera ronda estaba clara la elección de Burrow, por lo que realmente, el draft para nosotros empezaba en la segunda. Había además dos unidades claramente necesitadas de refuerzos: la línea ofensiva y el cuerpo de linebackers. De cómo nuestros técnicos y directivos se movieron para tratar de satisfacer estas urgencias, sin aparcar otras motivaciones, como las referentes a edades y duración de contratos de jugadores en posiciones aparentemente cubiertas, tratará este artículo. Insisto, no tanto en evaluar la calidad de los jóvenes seleccionados (para eso están otras páginas especializadas en college), sino cómo ha gestionado nuestra franquicia el capital de que disponía en el draft.

A la hora de examinar una promoción colegial, debemos analizarla desde diferentes puntos de vista. No sólo se trata de quiénes hemos escogido, sino a cambio de qué, y a quiénes hemos dejado pasar. Y aparte de su valía como jugadores, por supuesto considerar su encaje dentro de la plantilla, desde los apartados técnico, táctico y personal. Para tratar de equilibrar las valoraciones de los picks, he intentado dejar aparte las cualidades de cada jugador (obviamente, la calidad de los elegidos en rondas altas es mayor) para centrarme en el acierto o despropósito de la elección en sí misma,

Hace unos cuantos años me inventé una puntuación para valorar los picks del draft. Hoy la vuelvo a utilizar, recordando una vez más que es simplemente una impresión personal, y que me parece del todo ridículo dar notas a algo en lo que uno es un absoluto ignorante; y en especial, sobre chicos que nadie tiene la más mínima idea sobre qué acabarán siendo.

Necesidad: 2 puntos si era necesario. 0 puntos si no hacía falta.

Valor: 2 puntos si es un “robo”. 0 puntos si es un “reach”.

Alternativa: 2 puntos si era el mejor entre los de su posición. 0 puntos si había otros mejor valorados.

Oportunidad: 2 puntos si era la mejor opción. 0 puntos si había otras mejores.

Intangibles: 2 puntos si es un chico ejemplar. 0 puntos si es un “gangsta”.

 

JOE BURROW #9 – QB – LSU

Con la misma tranquilidad con que se fumaba un puro tras ganar el torneo universitario, Joe Burrow recibió en el salón de su casa la confirmación de su elección como nº1 del draft de 2020 (foto: LSUFootball).

 

Poco misterio aquí. Afortunadamente. Durante semanas se estuvo especulando con la posibilidad de que el jugador no querría ir a un equipo perdedor como Cincinnati, que si a Bengals le convendría más canjear el pick para obtener más elecciones… paparruchas. El mismo propietario le envió una camiseta con su dorsal, el #9, mucho antes de la ceremonia del draft. Burrow es el quarterback que necesitamos, y el chico de Ohio está encantado ante el desafío de hacer del nuestro un equipo campeón.

Hablar de Burrow es hacerlo del mayor talento que ha salido del football universitario en los últimos años. Por supuesto, no se puede comparar con Andrew Luck. Ya le hubiera gustado a Luck haber tenido un año como el 2019 de Burrow (campeón de la FBS, ganador del trofeo Heisman, 5671 yardas y 60 TDs, por las 3517 y 37 TDs del de Stanford en su mejor temporada). Ni con Tagovailoa, quien pese a tener una carrera más regular en la cima de los QBs, tampoco llegó jamás a esas impresionantes cifras y, como el anterior, también se quedó en puertas del Heisman.

Digo esto porque parece que pretende minimizarse a Burrow bajo el estigma de “one year wonder”; pero es que su año no fue “wonder”, sino “the most amazing year in history”. Por supuesto que puede salir un pufo, como tantos otros antes que él, desgraciadamente, pero si nos debemos fiar de las sensaciones y las cifras (y lo siento, pero para todos los jugadores que llegan de college no hay otro modo de evaluar, nadie dispone de bolitas mágicas con las que adivinar el futuro) su porvenir en la NFL no puede apuntar a ser más brillante.

Pero dejando aparte lo que sin duda aportará Burrow sobre el emparrillado, no es menos reseñable lo que ya ha empezado a provocar fuera de él. Las ventas de su camiseta están disparadas. Volvemos a tener partidos en prime-time. Los Bengals están de moda, y eso es sólo gracias a él. El acierto de la directiva en todos los frentes es total, así que vamos con la evaluación:

Necesidad = 2. Si algo ha quedado demostrado las últimas temporadas es que Dalton ha alcanzado su techo y no iba a poder darnos más. El pelirrojo no es mal quarterback, pero no nos alcanza para dar el siguiente paso en la evolución como franquicia. Burrow al menos aparenta tener ese “plus” que necesita todo equipo con aspiraciones a ser relevante en la competición.

Valor = 1. Quizá os sorprenda que mi puntuación no sea la máxima, pero realmente, eligiendo con el pick#1 al mejor jugador, el mérito de la directiva es relativo. Era la elección lógica y nadie nos la podía quitar.

Alternativa = 2. Tras la lesión de Tagovailoa, quedó claro qué QB era el número 1. Pero incluso jugando Tua, el pedazo de temporada realizado por Burrow lo elevaba por encima de todos los niveles. No sólo es el mejor de esta promoción, sino que apunta a ser el QB con más proyección saliendo de college en los últimos años.

Oportunidad = 2. Para mí, no solamente era el mejor QB, sino el mejor jugador global por delante del edge-rusher Young. Además, la directiva no sucumbió a los cantos de sirena para canjear el pick. Bien hecho.

Intangibles = 2. El “chico de Ohio” tiene enamorada a la ciudad de Cincinnati y a toda la afición bengalí. Su carácter competitivo y liderazgo ganador son valores que personalmente echaba en falta en nuestra plantilla.

Puntuación final = 9 sobre 10

 

TEE HIGGINS #85 – WR – Clemson

Si las recepciones imposibles os levantan de vuestros asientos, Higgins conseguirá que veáis todos los partidos de pie (foto: profootballnetwork).

 

Si al propietario Mike Brown le encantan los quarterbacks, los wide-receivers no se quedan atrás. En 2020 repetimos la fórmula de 2011 con Green/Dalton, pero esta vez invirtiendo los términos, escogiendo al QB en 1ª ronda y al WR en 2ª. Con Higgins no sólo conseguimos un receptor espectacular, sino un bengalí de corazón, como públicamente ha manifestado.

Su jugador favorito siempre ha sido Green, y ahora tendrá la oportunidad de aprender de él para convertirse en su sucesor. Su estilo es muy parecido: manos extraordinarias, rango de atrapada infinito, flexibilidad sobrehumana, capacidad de salto para asegurar balones divididos por encima de lo normal… todo esto combinado con una gran velocidad y explosividad para su tamaño.

También como Green, siente cierta alergia hacia los bloqueos, y tendrá que aprender a que la vida también pasa por las rutas centrales donde se está expuesto a ser atropellado por rudos linebackers, no sólo por el exterior donde abusar de los cornerbacks. Igualmente aparenta cierta fragilidad por su delgada constitución física que deberá empezar a solucionar en el gimnasio para sobrevivir en la AFC Norte.

Hay que señalar también que es el primer receptor escogido por Taylor (el año pasado no drafteamos ninguno), por lo que su elección también abre las puertas a lo que pretende convertir a nuestra ofensiva. Higgins es un Green más joven, un Ross más seguro, un Tate más rápido y un Boyd más vertical. Seguro que dará muchas tardes de gloria en el Paul Brown Stadium, como le gusta decir a nuestro compañero Sergi, pero vamos con el análisis de su elección.

Necesidad = 0. Green, Boyd, Ross, Tate, Erickson… al menos 5 WRs competentes. No hacía falta ninguno más. Sí, es cierto que Green, Ross y Erickson están en su último año de contrato, pero ya buscaríamos cómo solucionar ese posible problema más adelante; no ahora, teniendo sobre la cabeza necesidades más acuciantes.

Valor = 1. Algunos lo ponían en primera ronda. Otros a mediados de 2ª. No podríamos decir que es un jugador de gran calidad que había caído y de quien no podíamos pasar, pero tampoco que su elección en #33 sea un disparate.

Alternativa = 2. Si la directiva quería un receptor (¡y vaya si lo quería por lo que se había rumoreado durante las semanas previas el draft!) creo que Higgins era la mejor opción. Por delante de Mims, que era el otro posible candidato. Puede ser ya mismo el reemplazo de Ross, y en pocos años el de Green.

Oportunidad = 0. Teníamos muchos offensive tackles para elegir. Incluso linebackers, que era nuestra otra necesidad. Lo mismo se puede decir si querían línea defensiva. Jones (OT), Baun (LB), Blacklock (DT), Epenesa (DE)… en principio parecen jugadores que pueden tener mayor impacto. Como alguno de ellos lo haga bien, más le vale al bueno de Higgins demostrar que no fue un error.

Intangibles = 2. Su emoción al ser elegido evidenció que realmente es un bengalí de corazón. Durante mucho tiempo ha tenido que soportar, como nosotros, las burlas de sus compañeros por sentir los colores naranja y negro. Ahora tiene la oportunidad de devolvérselas a la cara siendo el receptor favorito de Burrow. Es uno de los nuestros.

Puntuación final = 5 sobre 10

 

LOGAN WILSON #55 – LB – Wyoming

Si Burrow será el quarterback del ataque, Wilson apunta a convertirse en el “quarterback” de la defensa (foto de Shannon Broderick para AP Photo)

 

Uno de los linebackers que más estaba subiendo su stock en las jornadas previas al draft fue Wilson. La directiva de Bengals no podía permitir esa “fuga de Logan” y no dudó en seleccionar con el primer pick de 3ª ronda al Gran Wyoming linebacker Logan Wilson.

El agujero negro en la posición de linebacker era de proporciones cósmicas. Durante la era de Lewis, como gurú de linebackers que se creía, capaz de convertir en oro lo que tocase, tuvimos que padecer fichajes de linebackers acabados que venían a finalizar su carrera en Cincy, y en el draft, a jóvenes sacados de rondas medias. Ahora todo ha cambiado. Hemos traído en agencia libre a un veterano de 30 años y drafteado un LB en 3ª ronda. A ver, a ver, creo que me estoy liando. Empezamos de nuevo.

Durante años, hemos sufrido con linebackers cortados por un mismo patrón. Jugadores lentos que siempre llegaban tarde al placaje, y que eran incapaces de cubrir a los tightends. Esto derivaba en que éramos uno de los peores equipos defendiendo la carrera, y que cualquier tight-end medio bueno nos destrozaba en el juego de pase. Esto ya no será así con Wilson. El rookie no destaca por ser todo lo atlético que reclama la NFL actual, y tiene problemas en cobertura individual. A ver, a ver, otra vez creo que lo estoy enfocando mal. Volvamos a empezar.

Wilson es sin duda uno de los linebackers más inteligentes que se presentaban al draft. Con un instinto natural para la posición, y siendo un gran estudioso del juego, ha sido capaz de anticiparse a la jugada durante su larga y prolífica carrera en Wyoming. Más de 100 placajes de media en sus 4 años universitarios, y un total de 10 intercepciones, hablan bien claro de un chico que conoce perfectamente su oficio. Sabe desenvolverse entre el tráfico para llegar al portador del balón, y leer los ojos del QB para identificar donde va a poner el pase, cayendo muy bien en zona para interrumpir la jugada. Un jugador infatigable, colaborador en equipos especiales y capitán del equipo, lo que demuestra su excepcional carácter.

Ahora, así mucho mejor. Veamos cuál sería la calificación del pick.

Necesidad = 2. Nuestra unidad de linebackers es una calamidad, carente de la necesaria calidad y cantidad para los estándares de la NFL. No sólo necesitamos uno, sino que incluso nos haría falta otro más.

Valor = 1. Yo personalmente lo tenía más abajo (mediados de 3ª ronda), pero cuando tantos expertos dicen que es una gran elección, y que incluso otros equipos (Cleveland) estaba interesado en él, habrá que pensar que no fue ningún “reach”. Desde luego, tampoco diría que fuese un robo.

Alternativa = 1. Aquí teníamos todavía disponible a Baun. Incluso otros linebackers mejor valorados como Davis-Gaither o Harrison. Su “suelo” puede ser más alto por la experiencia y productividad con que sale de college, pero quizá su “cielo” sea menor que otros con mayor potencial de estrellas en la posición.

Oportunidad = 0. Sigo con mi manía de que la necesidad de reforzar la línea ofensiva era más importante. Seguían disponibles Jones o Niang, También por el interior estaban libres Cushenberry o Damien Lewis. Okwara y Terrell Lewis también sonaban como posibilidades en el “edge”. Creo que podríamos haber ido aquí en otra dirección. Línea ofensiva no hay en la agencia libre, pero LBs sí (Ogletree).

Intangibles = 2. Tres años capitán del equipo. Gran actitud. Miembro activo de equipos especiales. Además de su participación como linebacker puede aportar mucho al grupo. Los entrenadores le echaron el ojo en la Senior Bowl, primando estos valores por delante de otros jugadores que pudieran ser más conflictivos.

Puntuación final = 6 sobre 10

 

AKEEM DAVIS-GAITHER #59 – LB – Appalachian State

Davis-Gaither es un linebacker procedente de una universidad pequeña a quien le falta haber competido al más alto nivel. Vamos, que para jugar en la NFL, está tan verde que La Masa a su lado parece la Pantera Rosa (foto: youtube)

 

Todos los tópicos sobre Wilson citados un poco más arriba se rompieron con Davis-Gaither. El chico es pura energía. Rápido, potente, explosivo. Llega a todas partes del campo, placa con contundencia, su motor no para jamás. Por su versatilidad ha jugado como OLB (mayoritariamente), pero también como ILB (en la Senior Bowl), y en ocasiones incluso como safety. Podríamos decir de él que es un “Simmons de Hacendado”. Esto le hace muy eficaz tanto en cobertura como en el blitz. También es un baluarte en equipos especiales.

Si en el pick anterior fueron a “asegurar”, en este sí asumieron más riesgo. No tanto por los rumores de tener una grave lesión, sino por la necesidad de hacerle evolucionar. El chico era el líder de la defensa de los Mountaineers, y su producción en 2019 fue espectacular, pero todavía presenta carencias tanto a nivel físico como de instintos. Su tamaño es pequeño para los estándares profesionales. Debe ganar masa muscular de forma urgente, y esperemos que esto no le reste velocidad. Como linebacker, es más bien reactivo. No se anticipa a la jugada, sino que reacciona a lo que ve. Con mucha fluidez y aceleración, pero la NFL no es la Sun Belt Conference.

Lo que está claro es que algo vieron en él durante la Senior Bowl para escogerle sin titubear. Es un perfil diferente a los linebackers que tenemos en plantilla, éste sí con potencial real para convertirse en una estrella de la liga, no en un mero cumplidor. Quizá el único de quien se pueda decir realmente aquello de “boom or bust”. Salvando las distancias con respecto a Burrow, puede ser el jugador que determine el éxito o el fracaso del draft 2020.

Necesidad = 1. Tras la adquisición de Wilson, la necesidad e linebacker seguía siendo importante, pero ya un poco menos. Es cierto que mientras el anterior parece mejor dotado para el ILB, éste sería más bien un OLB, por lo que no necesariamente debería haber un conflicto de intereses.

Valor = 2. A todos extrañó mucho su caída al tercer día. De hecho, aparecieron rumores, debo reconocer que incluso propagados por mí, que hacían referencia a un muy serio problema de cartílagos en la rodilla que le convertían en “indrafteable”. Si todo esto es falso, o al menos, no tan grave como se especulaba, no cabe duda que su adquisición supone un auténtico “robo”.

Alternativa = 2. Por su condición de “robo”, es también el mejor linebacker disponible. Quizá otro LB que se proyectaba para salir antes fuese Dye, pero tras haber seleccionado antes a Wilson, creo que Davis-Gaither nos encajaba mejor. Si finalmente resulta que los demás equipos estaban mejor informados que nosotros sobre la lesión, resultará una cagada en toda regla.

Oportunidad = 0. Era el primer pick del tercer día y no encontramos la manera de canjear el pick para obtener más elecciones, así como tampoco fuimos capaces de incluir a Dalton en un trade para volver a 3ª ronda, donde al final habían caído jugadores muy interesantes: Niang (OT), Harrison (LB), Trautman (TE)… Igualmente, teniendo todavía la necesidad, a mi modo de ver que soy el que puntúa, de reforzar la OL, dejamos pasar la oportunidad de draftear al OT Charles, compañero de equipo de Burrow.

Intangibles = 1. Obviamente, de haberse confirmado que realmente está lesionado, aquí caería un cero como una catedral, pero mientras sólo sean especulaciones, lo debo dejar como incertidumbre. Por otro lado, fue capitán de su equipo (e incluso si no recuerdo mal también de la selección de Taylor en la Senior Bowl) y además es hijo de entrenador de football, por lo que su compromiso está fuera de duda; y esto debe compensar la nota.

Puntuación final = 6 sobre 10

 

KHALID KAREEM #90 – DE – Notre Dame

Otro ex-capitán de equipo para la promoción de novatos bengalíes 2020. Kareem jugó media temporada con una lesión de hombro, muestra inequívoca de su carácter competitivo (foto: Notre Dame Insider)

 

Quedó patente que una de las obsesiones del staff técnico para 2020 era contener la sangría que nos supuso el juego de carrera de nuestros rivales. En este sentido llegaron las contrataciones de Bell y Bynes en la agencia libre, así como las adquisiciones en el draft que acabamos de analizar. Kareem es otra pieza más en esta dirección.

Kareem es un defensive-end con un tamaño prototípico (¡al fin!). Alto, fuerte, con largos brazos y grandes manos. Físicamente muy completo, lo que sumado a su tenacidad incansable le convierte en un dolor de muelas constante para el ataque contrario. Poderoso primer paso, que le permite aprovechar su potencia para romper las líneas enemigas. Su football-IQ por encima de la media le permite identificar la jugada y cerrar el camino al portador del oval que pretenda aventurarse por su lado.

Sin embargo, carece del atleticismo necesario para superar a su par por velocidad o movimientos. Igualmente, cuando penetra en el backfield, generalmente por su fuerza bruta, le cuesta llegar al QB, quien se lo puede quitar fácil de encima por rapidez o agilidad. No obstante, es un “zarpas”, capaz de generar muchos fumbles como le llegue a echar el guante.

En nuestro equipo, su papel será claramente como jugador de rotación para el DE del lado “fuerte” (es decir, por dónde más probablemente venga la carrera rival). Supondrá un refuerzo si nos están machacando por tierra, aunque también podrían utilizarle más hacia el interior de la línea, en frontales de 3 jugadores. Si la intención de los técnicos no es tanto buscar reemplazos a Dunlap (o Atkins), sino adaptar la formación base hacia otros esquemas (3-4-4, 3-3-5), Kareem podría ser un jugador muy importante para el futuro.

Durante la agencia libre surgieron varios nombres como posibles incorporaciones al puesto de DE. Finalmente decidieron dejarlo para el draft. Veamos cómo lo han hecho:

Necesidad = 1. No diría que la necesidad de reforzar la profundidad en el puesto de defensive-end fuese prioritaria, pero lo cierto es que, tras no renovar a Wynn, era escasa. Teniendo en cuenta que Lawson se lesiona siempre, y que a Brown yo le veo más como DT, no debería tener problemas para hacer roster, lo cual debería ser síntoma de buena elección.

Valor = 2. Kareem era un jugador proyectado para salir entre 3ª y 4ª ronda. No lo denominaría el robo del siglo, pero desde luego, su valor al conseguirle en 5ª ronda es digno de destacar. Los pass-rushers se valoran más que los run-stoppers, y en este caso, esta tendencia nos ha beneficiado.

Alternativa = 1. No obstante, Kareem no fue el único edge que bajó posiciones desde donde estaba pronosticado. Robinson, Weaver, Strowbridge, o incluso Anae, aunque este tendría peor encaje en la DL, también estaban disponibles. Por la composición de la plantilla, quizá nos encajaba mejor alguien con el perfil de Kareem, pero en algún momento también deberemos pensar en un relevo para Dunlap como rusher principal que, hasta ahora y por desgracia, no está siendo Lawson.

Oportunidad = 1. Obviamente, mi prioridad aquí seguiría siendo la línea ofensiva, pero hay que reconocer que cualquier opción para ello hubiera supuesto un “reach”. A estas alturas, apenas quedaba nada potable, y mucho menos como OT. Quizá, puestos a apostar, porque en una 5ª ronda ya se puede hacer, jugadores como Lemieux (OG) o Hall (CB), tampoco hubiesen sido malas elecciones.

Intangibles = 1. Hijo de entrenador, capitán del equipo, aguante para jugar lesionado, contribución en equipos especiales, incuestionable ética de trabajo… Una hoja de servicios impecable… de no ser por las lesiones. El año pasado jugó con una lesión de hombro, y en Enero se operó de la cadera, lo que le impidió participar en los ejercicios de la combine. Ninguna lesión ha sido tan importante como para retirarle mucho tiempo de la competición, pero continuamente ha arrastrado molestias, como esguinces en ambos tobillos en sus primero años universitarios.

Puntuación final = 6 sobre 10

 

HAKEEM ADENIJI #77 – OL – Kansas

El motor incansable del Jayhawk provocaba que muchos contrincantes le preguntaran: “¿Tú nunca te Kansas?” (foto USAtoday)

 

¡A buenas horas! Tuvimos que esperar a 6ª ronda para que llegase algún refuerzo a la línea ofensiva. Como necesitamos ayuda en todas las posiciones, menos la de center, escogieron precisamente a un chico que ha jugado en todas las posiciones, excepto la de center. En Kansas alternó LT y RT hasta que finalmente se estableció en la izquierda, y en la Senior Bowl le probaron como guardia. Precisamente, muchos analistas consideran que ésta sería su mejor posición en la NFL.

Adeniji, descendiente de familia nigeriana, por su físico privilegiado rápidamente destacó en los deportes. Cuando llegó a la universidad de Kansas, no se decidían entre ponerle en un extremo o en otro de la línea ofensiva. Era un portento abriendo autopistas para la carrera, pero su técnica era superior a la competencia que tenía, por lo que acabó protegiendo el lado ciego de su QB. Es un chico muy potente, y en eso basa su superioridad. Sin embargo, esto puede no ser suficiente en la NFL, donde deberá mejorar su juego de pies.

Juega con mucha intensidad y conocimiento del oficio (48 titularidades consecutivas), sabiendo cómo posicionarse para maximizar sus virtudes. Es muy competente, ya sea sellando su espacio o sabiendo cuándo y cómo atacar a su contrincante. Es muy inteligente y responsable. Capitán del equipo en su año senior.

Sin embargo, le falta velocidad y fluidez para ser un seguro como OT, por lo que probablemente se puedan aprovechar mejor sus cualidades como OG, al menos al inicio de su carrera. Si damos por cubiertas las plazas en la izquierda con Williams (LT) y Su’a-Filo o Jordan (LG), seguramente será en el lado derecho donde deba ganarse el puesto compitiendo con Hart (RT), o con la dupla Redmond-Price (RG). No debería tener problemas para obtener plaza de roster, lo que no siempre se puede decir de un jugador de 6ª ronda.

Como jugador, es una gran adquisición para donde fue elegido, pero veamos el conjunto de parámetros que afectan a la elección en sí:

Necesidad = 2. Por fin. Obviamente, a Adeniji le queda un largo recorrido siquiera para amenazar las posiciones de RT ó RG titulares (por más que diga el OC Callahan), pero al menos, aporta una muy necesaria profundidad de banquillo.

Valor = 2. Otro jugador de alto valor en esta clasificación porque se esperaba de él que hubiese sido elegido ya al llegar este pick. Quizá no mucho antes, pero al menos entre 4ª y 5ª ronda. Es posible que el hecho de que no vaya a poder ejercer de OT sino de OG en la liga hiciese recelar a los equipos de draftearle con anterioridad. En todo caso, tanto en una como en otra posición, a nosotros nos cuadra estupendamente.

Alternativa = 1. En este punto del draft, todavía estaban disponibles Adams (con las dudas sobre la lesión) y Tega-Wanogho (con las dudas sobre su compromiso y proyección) merecedores de ser drafteados. El resto apuntaban a undrafted. Quizá un poco de riesgo a estas alturas tampoco hubiese sido excesivamente criticable, pero aquí la directiva trató de “asegurar”.

Oportunidad = 1. Se podría decir aquello de “más vale tarde que nunca”, pero no es el caso. A estas alturas, poco va a cambiar la composición de la línea ofensiva un jugador escogido en un pick tan tardío. Si la intención era buscar competencia en el OG se podría haber ido por Muti, o reforzar la secundaria, una de las grandes olvidadas del draft, con el safety Gilman. De entre las opciones, Adeniji no era la peor.

Intangibles = 2. El tío no se ha perdido ni un solo snap en sus 4 años como titular universitario. Ni siquiera tras operarse en 2017 los dos hombros. No vamos a encontrar mayor muestra de durabilidad. El único “pero” aquí sería su alergia a los frutos secos, pero con no darle cacahuetes, asunto solucionado. Intentó unirse a Air Force, pero esta afección se lo impidió. Que su primera opción fuese una unidad militar me dice que es un chico cuya actitud está por encima de las vanidades propias de su edad.

Puntuación final = 8 sobre 10

Highlights

 

MARKUS BAILEY #51 – LB – Purdue

“De Purdue al Riu”, debieron pensar los directivos bengalíes al arriesgar en última ronda con un jugador talentoso pero diezmado por lesiones (foto de Michael Conroy para AP Photo)

 

La adquisición de Markus Bailey continuó con la tónica de todas las elecciones bengalíes del tercer día: seleccionar un jugador con una “K” en su nombre de pila. La idea es hacer un grupo de “Special K” de cagarse. Del año pasado, tan solo Jordan y Finley tuvieron algo de protagonismo. Este año, da la impresión de que todos ellos tienen altas probabilidades de hacer roster, e incluso tener participación activa en los partidos.

Bailey es un linebacker con buen potencial, a quien las lesiones le han perjudicado enormemente. De haberse presentado al draft de 2019, hubiese salido elegido en una ronda media-alta sin ningún problema. Estamos ante un jugador muy inteligente, conocedor del oficio. Con talento para identificar rápidamente la jugada y habilidad para quitarse bloqueos y llegar a la acción.

Por sus instintos para interrumpir la acción, ha jugado en el exterior; pero su limitada capacidad atlética para abarcar mucho campo es posible que le fuerce a ejercer de LB interior. Muy físico, juega con enorme determinación y tenacidad, pero deberá mejorar también esta faceta en la NFL. Eficaz en cobertura, sobre todo defendiendo en zona. Pese a su corpulencia, está dotado con una interesante fluidez y agilidad para complicar mucho la vida a quien pretenda atacar su área de responsabilidad. Pero pedirle que vaya al blitz ya son palabras mayores.

Bailey trae versatilidad para jugar en las 3 posiciones de LB; e incluso, para participar en todos los downs (mantuvo una racha de 40 partidos consecutivos como titular en los Boilermakers jugando en todos los snaps). No sé si su talento le dará para titular, pero como suplente será muy valioso, por su carácter competitivo y rendimiento en equipos especiales.

Necesidad = 0. Un linebacker era fundamental. Dos, una medida inteligente. Pero, ¿tres? Si realmente vamos a revolucionar la defensa con formaciones de 4 LBs se podría entender, pero tampoco parece ésta una decisión definitiva. Además, siempre resultará barato encontrar algún LB en la agencia libre, con la ventaja de aportar veteranía a una unidad muy joven. Si se necesitaba otro de relleno, siempre se podía haber recurrido a los undrafted, que dentro de lo cabe, no nos han salido mal del todo (Burfict, Rey,… no, Nickerson, tú no).

Valor = 2. Se había pronosticado que saldría al principio del tercer día, pero no fue hasta la última ronda cuando recibió la llamada. La reciente lesión en su rodilla enterró sus ilusiones de ser elegido mucho antes. No obstante, si vuelve bien recuperado, estaríamos hablando de un auténtico robo, porque su potencial es tremendo.

Alternativa = 2. Indudablemente, Bailey era el LB más talentoso que quedaba por salir. Toohill, Crowder,… tampoco estaban mal valorados, pero quizá un peldaño más abajo. Fue el número 31 en ser elegido de un total de 39, por lo que debemos conceder que dentro del festival del LB que supuso el draft 2020, no salimos mal parados.

Oportunidad = 1. Realmente, el talento disponible en 7ª ronda es escaso. Bailey desde luego, era uno de los pocos “drafteables” en esta ronda. Pero dejamos pasar la oportunidad de reforzar otras áreas, como la del TE (Moss, compañero de Burrow, salió undrafted) o la secundaria (hubiera sido interesante draftear a los CBs Lamar Jackson y A.J. Green). O incluso alguien apuntará aquí la opción de un kicker, estando disponible Blankenship (si te da confianza un kicker con gafas de culo de vaso, claro está).

Intangibles = 0. Graves lesiones en ambas rodillas (2015 y 2019) ponen muy en cuestión su durabilidad en la NFL. Seguro que estará muy motivado de jugar en su estado natal de Ohio, pero estas limitaciones físicas son un contrapeso muy importante que puede acortar su carrera como profesional.

Puntuación final = 5 sobre 10

 

Puntuación Final: 6,4 sobre 10

Finalmente, la valoración global bajo mi exigente método de medida nos habla de un draft rondando el notable. Casi un punto por encima de la puntuación del 2019. Destaco sobre todo el hecho de haber elegido en prácticamente todos los picks a jugadores cuya proyección era la de haber salido antes. Muestra de madurez al no volverse locos subiendo, y de sabiduría para no bajar al comprender que en ocasiones es mejor la calidad que la cantidad.

De las 2 necesidades básicas, la OL y el cuerpo de LBs, salimos con una de ellas cubierta (quizá un tanto en exceso) y la otra prácticamente intacta. Todo no se puede arreglar con sólo 7 elecciones; pero si al menos el draft 2020 nos proporciona la base de la unidad de linebackers para años venideros, habrá resultado excepcional.

Pese a que las dos primeras elecciones fueron ofensivas, es un draft claramente enfocado hacia la defensa. Con un objetivo bien claro: no seguir siendo unas madres defendiendo la carrera. Tanto los jóvenes drafteados, como los veteranos fichados, corresponden a este perfil. No parece mala estrategia, debiendo enfrentarnos dos veces al año a Baltimore y a Cleveland. Habrá que esperar al año próximo para introducir más mordiente en el passrush, y cruzar los dedos porque las apuestas con los nuevos cornerbacks funcionen.

En ataque, la línea ofensiva sigue floja. Adeniji apunta a suplente, y la confianza en los 5 titulares es relativa. Si surge alguna oportunidad de reforzarla en esta segunda fase de agencia libre no deberíamos dejarla pasar, tal como hicimos en el draft. No parece una medida muy inteligente apostar todo al quarterback y no darle una protección a la altura de su talento.

Elegir otro widereceiver, pero no sumar ningún tightend pese a perder a Eifert es otro síntoma del estilo ofensivo que planea Taylor. La velocidad que pretende insuflar a la defensa parece querer trasladarla también al ataque con formaciones más livianas y abiertas. Tengo la impresión de que el juego de carrera volverá a estar supeditado al de pase. Atentos al valor de Burrow en fantasy.

Por otra parte, una característica común de los jugadores elegidos es su carácter. Casi todos capitanes en sus respectivos equipos, y buena parte de ellos procedentes de la Senior Bowl donde nuestros técnicos les examinaron de primera mano. El camino de la directiva para regenerar la imagen de la franquicia también es digno de aplauso.

Podemos seguir diciendo muchas cosas, pero vosotros y yo sabemos la verdad. El de 2020 será recordado por siempre por ser el draft en el que escogimos a Joe Burrow. Y todo lo demás, no importa.

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