Análisis último cuarto de temporada

Aunque no de forma matemática, encarábamos éste último cuarto de competición eliminados virtualmente de playoffs. Al menos para todos menos para los técnicos que, amparados en una incomprensible política de ganar a toda costa por encima de probar jugadores menos experimentados, siguieron con su plan de jugar con los titulares disponibles. Incluso habiendo ganado todo de este tramo de 4 partidos, hubiésemos quedado fuera de postemporada, algo que era evidente, y sólo hubiéramos empeorado nuestra posición para elegir en el draft.

 

QUARTERBACK:

Opiniones divididas. Para unos, demasiado hizo Dalton con lo poco que le quedó. Para otros, un QB de calidad tiene que hacer mejores a sus compañeros, y el pelirrojo no lo hizo. En cualquier caso, un cuarto de competición mediocre, con sus altos (primera parte contra Pittsburgh) y sus bajos (regreso a “su casa” de Houston). Afectado sin duda por la penosa protección de la OL, me volvió a dar la impresión de dejarse llevar, sin implicarse demasiado en la elección de jugadas. Era el momento no sólo de probar personal, sino cosas nuevas (¿pases profundos, tal vez?) pero la ofensiva siguió tan plana como el resto del año. Me faltó que le hubieran dado minutos a McCarron en el partido contra Baltimore, cuya segunda parte, cuando no el partido entero, sobró por completo.

 

RUNNINGBACKS:

Si algo puso de manifiesto estos cuatro partidos es que Hill ha sufrido un importante retroceso, y que hemos estado haciendo el tonto todo el año sin darle más cancha a Burkhead. También puede ser que nuestra ofensiva se adapte mejor a este tipo de corredor, cuyo destacado final sin duda supondrá que despierte interés en otros equipos y sea más complicado retenerle (sobre todo para él, teniendo en cuenta cómo se le ha marginado aquí). Por otra parte, tampoco entiendo la necesidad de activar a Peerman sobre el CB novato Jackson, cuya aportación se ha limitado a 6 carreras, y su labor en equipos especiales, tampoco supuso un factor diferencial que sólo pudiera desempeñar él. Ah, Tra Carson fue activado el último partido, pero apenas para ver cómo le quedaba el uniforme, porque no jugó ni un segundo. No sé cuántas conclusiones sacarán de esto para 2017.

 

WIDE-RECEIVERS:

Otra de las conclusiones a que pudimos llegar en este tramo fue el cabreo generalizado por haber tenido que esperar a que se lesionase Green para poder ver a Core. Establecido como titular desde el partido de Cleveland (lo que no deja en buen lugar la progresión de Boyd), se le buscó (en ocasiones hasta el exceso) todo lo que le habíamos ignorado el resto del año. Lo “peor” para los técnicos es que quedaron retratados porque el chico lo hizo bastante bien dadas las circunstancias (vamos a ver, no es un crack, ni tampoco una centella en velocidad, pero atrapó casi todo lo que le lanzaron). Por lo demás, correcta aportación de LaFell (en especial un fantástico TD en Houston) que probablemente le valga al renovación, y marginales aportaciones de Wright y Erickson fuera de equipos especiales.

No obstante, lo que sin duda se va a recordar de este periodo, es el enorme mosqueo de A.J. Green cuando le hicieron perderse la Nochebuena con su familia porque le habían prometido jugar en Houston para batir la marca de 1000 yardas de pase, y a última hora el propietario, con buen criterio, decidió que mejor se recuperase bien de la lesión (¿habría bonus en juego si llegaba a esa cifra?). Ojala este desencuentro, mal por los técnicos por plegarse a los deseos de jugar del WR, y mal por el jugador por pensar más en marcas personales que en el bien del equipo y abandonar cual niño enfurruñado la concentración, quede totalmente olvidado para la próxima campaña.

 

TIGHT-ENDS:

Otro hecho que bajo mi punto de vista quedó en evidencia es que Uzomah ha dado más rendimiento que Kroft, y no entiendo por qué cuando ambos han estado sanos, se ha preferido al segundo sobre el primero (bueno, sí lo sé, por la estúpida jerarquía de haber sido escogido antes en el draft). Por cierto, un tema éste, el de salud, que debería influir en las negociaciones de renovación a Eifert y la planificación de 2017, ya que a los partidos que se perdió al comienzo de liga por la rocambolesca historia de la lesión en la ProBowl, hay que sumar que también faltó los dos últimos (irrelevantes, eso sí, quizá de ser decisivos sí le hubieran forzado). Es muy bueno (2 TDs en Cleveland), pero francamente, poco fiable.

 

LÍNEA OFENSIVA:

Un calvario todo el año, el cuarto final liguero no fue una excepción. Confirmó, eso sí, que Ogbuehi no es la respuesta en el tackle derecho… ni tampoco parece serlo en el izquierdo. Tras una breve incursión (nuevamente, y no entiendo para qué) de Winston como titular del RT, finalmente se dejó en Fisher esta responsabilidad que, sin hacer ninguna maravilla, al menos no fue tan coladero como su compañero de promoción.

Por el centro, más de lo mismo: Zeitler pensando más en su próximo contrato, Bodine pensando en cómo es posible que siga de titular, y Boling que acabó lesionado, siendo sustituido primero por Whitworth (sin que supusiera realmente ninguna mejoría) y después, no por Westerman, la “esperanza” del interior de la OL, o por Hopkins, el siguiente OG de la lista que ya lleva varios años en el equipo, sino por Johnson, el center reserva, que si Bodine es malo, os podéis hacer una idea de lo que me parece éste.

 

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de “La Perrera Brown”.
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com

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