AnalisisBengals 2020

Bears 20 – Bengals 17

La NFL es un carrusel de emociones. Una semana parece que te vas a comer el mundo y a la siguiente te sientes hundido en la miseria. El domingo todo te parece mal, pero el lunes empiezas a verlo de otra forma. Los favoritos de la semana 1 dan la impresión de habérseles olvidado jugar en la 2. Y viceversa. Si la NFL es así de normal, mucho más en las primeras jornadas de tanteo hasta que los equipos estén mejor conjuntados y se pueda ser realmente consciente de sus posibilidades. El nuestro, por supuesto, no es una excepción.

Como todos los buenos fanáticos, somos pesimistas. No vemos el vaso medio vacío, no vemos ni el vaso. No toda la culpa es nuestra. Tras dos años de penurias estamos sedientos de buenos caldos. La semana pasada pudimos hacer un aceptable calimocho con vino peleón, pero el domingo fue insuficiente. Estuvimos cerca de ganar, pero lo cierto es que no lo merecimos. Sólo la mediocridad de los Bears hizo medianamente creíble el trampantojo. Saquemos el resultado de la ecuación. Ya hemos dicho que este año no va de balances, sino de juego. Y el desplegado por nuestro equipo dejó muchos señalados:

Eli Apple

De nuevo, el eslabón débil de una unidad floja. Una falta innecesaria dio vida al drive inaugural de Chicago. Le buscaron continuamente, y sólo la falta de precisión del novato Fields evitó una sangría mayor. De haber continuado Dalton en el campo, el partido hubiera quedado ampliamente resuelto en el tercer cuarto. Está claro que no puede ser titular, pero el problema es que lo que viene detrás es aún peor. Phillips podría ser la opción, pero él solo se descalifica con comentarios críticos en redes sociales en lugar de sumar para el equipo (de hecho, que no jugara ni un solo snap lo entiendo como un castigo). Davis y Brown son directamente catastróficos, mientras que Waynes, a la espera de verle algún día vestido de atigrado (dinero le hemos dado para comprarse un camión de uniformes) sigue lesionado sin perspectivas de debutar (y no esperemos maravillas cuando lo haga, porque no era ninguna estrella cuando jugaba de continuo, menos ahora tras casi año y medio de baja).

Logan Wilson

Tuvo en las manos un balón suelto que nos hubiese puesto en posición de anotar. Sin embargo, le pudo la ambición, y en vez de lanzar su cuerpo sobre él para proteger la posesión, trató de agarrarlo para irse hacia el TD, dando tiempo a Fields de rehacerse y recuperarlo. Se hizo perdonar consiguiendo una intercepción que nos permitió acercarnos a una anotación a falta de 3 minutos (otro LB más rápido hubiese anotado él mismo), pero dejando aparte estas situaciones, volvió a tener un partido casi irrelevante, sin presencia en la defensa de quien se supone debe ser el líder. Las estadísticas no siempre cuentan la historia completa.

Wilson sigue mejorando, pero aún le falta para ser el líder dominante que necesitamos en esa posición de MLB (foto de Jonathan Daniel/Getty Images)

Trey Hendrickson

Cuando se ficha a un jugador con un contrato como el suyo, se espera que haga las jugadas importantes. El placaje a Fields en 3er down, con la posibilidad de recuperar la posesión a falta de 2 minutos para llegar a field-goal range, lo era, pero no lo consiguió. Puedo ser comprensible en otras circunstancias, ya que un QB es por definición más ágil que un DE (como ya demostró con anterioridad rompiéndole la cintura), pero esa jugada era clave. El fumble provocado (que no llegó a recuperar Wilson), no le exonera de responsabilidad.

Germaine Pratt

Si hablamos de Wilson, ¡qué decir de Pratt! Se supone que el “veterano” de la unidad debe ser una roca. Y lo es, pero por su falta de movilidad. Como decía arriba, puedo entender que un QB le rompa la cintura a un DE, pero no un RB a un LB. Creo que es hora de dar paso a DavisGaither en esa posición. Que alguien como Dalton nos hiciera 25 yardas corriendo es para hacérselo mirar.

Vonn Bell

De nuevo omnipresente en defensa, pero debe cuidarse la boquita, sobre todo cuando los árbitros están tan tiquismiquis (holdings y golpes a destiempo no veían, pero taunting no se les escapaba ni uno). Les regaló un primer down en 3ª y 12. Imperdonable para alguien de su experiencia.

Trey Hopkins

Y por extensión, el centro de la OL. El exterior tampoco es que estuviera mucho mejor, pero es iluso creer que todos los partidos van a acabar con 0 sacks concedidos. Me preocupa que a Burrow le llegue la presión por el interior. En realidad, que le llegue por cualquier lado, pero por ahí se supone que tenemos 2 OG experimentados (por fuera tenemos un RT que se estrena en ese lado y un LT con apenas una temporada completa a sus espaldas). Me temo que Hopkins no está al 100% tras su lesión, pero si éste es el caso, es un riesgo que siga de titular con otras opciones en el banquillo.

La línea ofensiva debe mejorar drásticamente para mantener con vida a Burrow (foto Sam Greene/The Enquirer)

Joe Mixon

No fue su mejor día corriendo (3,5 por intento, 10 yardas la más larga) pero tampoco protegiendo a Burrow (la tercera intercepción viene tras un clamoroso fallo suyo). Si nuestro QB no está al 100%, necesitamos que el resto de playmakers sí. Haber prescindido de Bernard, y contratado como entrenador de RBs a un técnico sin experiencia, no parecen a día de hoy grandes ideas.

Tee Higgins

Segundo partido consecutivo que debe salir por lesión. Y segundo partido consecutivo también con una anotación. Sin embargo, se dejó arrebatar una posesión en un momento clave del partido. Todos esperamos grandes cosas de él, pero no puede volver a cometer esos errores.

Drew Sample

En ocasiones, decir que un TE es bloqueador no es más que un eufemismo para señalar que es mal receptor. Este parece ser el caso de Sample. Nulo en el juego ofensivo, pero también en lo que debe ser su fuerte: ayudar a limpiar de enemigos la zona de guerra. Ni siquiera aportó como FB, labor que recayó en Uzomah (¿y por qué no usamos un FB “de verdad”?).

Joe Burrow

Podemos (y debemos) justificarle en todas circunstancias, pero el del domingo fue un mal partido, no ganamos nada negando lo evidente. Su evidente falta de movilidad es un problema. Esperemos que conforme pasen las semanas la recupere (si sobrevive). Algunos pases en tercer (o cuarto) down debían ir mejor dirigidos. El pase largo, imposible en tiempos de Dalton, ahora sí es una posibilidad real, que debemos emplear para desatascar defensas que nos presionan muy arriba. Sin embargo, debe ajustar el toque. Mal dirigidos, sólo la habilidad de Chase para adaptarse lo llevó a buen término. Tras la primera intercepción (un error suyo que no vio al defensor en la trayectoria del pase a Boyd, pero estas cosas pasan) se obnubiló pretendiendo resarcirse, lo que le llevó a otras dos: un mal pase a Higgins, y un intento de pase cuando le llegaba la presión por el medio, debiendo hacerse un ovillo y aceptar el sack). Se recuperó con carácter con dos pases consecutivos de TD (la actitud nunca se la hemos discutido), pero a veces hay que tener más sangre fría (como por ejemplo, no perseguir a un defensa mucho más pesado que le ha interceptado poniendo en riesgo su integridad física).

Jugada de primer down de los Bengals, da igual cuándo leas esto (foto Imagn)

Zac Taylor

Si duda, el mayor señalado de la jornada. Como decíamos, en ningún momento merecimos la victoria. Chicago, sin hacer un gran partido, fue capaz de anularnos durante 3 cuartos y medio. Sólo sus errores nos dieron vida. El plan de juego fue justo el que ellos querían, sin buscar las cosquillas a su deficiente secundaria. Con toda la acción discurriendo delante de ellos, nuestro ataque estuvo maniatado. El supuesto gurú ofensivo no cambió el plan hasta que ya estuvimos a la desesperada. Un plan previsible y aburrido (¿no hay ninguna jugada imaginativa ensayada?), pero también decisiones muy discutibles.

No critico la decisión de jugarse el 4º down. Más discutible podría ser la opción elegida (un balón dividido). En el primer drive, en buena posición (yarda 35 rival), en vez de intentar avanzar para asegurar el gol de campo, y ya si acaso arriesgar en 3º, nos jugamos 3 pases en shot-gun con el resultado de sack y punt. De nuevo, el concepto de ser agresivos mal entendido. Poco miedo induce una ofensiva con continuos pases underneath en lugar de buscar las cosquillas a los CB en profundo, ahora que sí tenemos receptores para hacerlo.

Otra cuestión la podemos referir al personal. Perine sólo participó en 3 snaps, y Evans en 2 (y en uno de ellos consiguió 14 yardas en una recepción), ninguna carrera para ambos. Thomas y Tate apenas en 8 y 5, sin ninguna recepción. Con la secundaria tan vulnerable de Chicago, creo que podríamos haber forzado un poco más en este sentido planteando más alternativas en el juego aéreo (por ejemplo, Uzomah, sólo 2 recepciones).

Quizá dentro de este mismo apartado podríamos incluir al coordinador ofensivo Callahan, un personaje que a día de hoy me parece totalmente irrelevante: no canta las jugadas, y en la preparación de las mismas, observé evidentes fallos de coordinación de los jugadores. Vive bajo la sombra de Taylor y así parece inmune a las críticas, pero no debería serlo.

La imagen de Taylor torciendo el morro en la banda se está haciendo odiosamente frecuente (foto de Quinn Harris/Getty Images)

Buscando cosas positivas

No obstante, también deberíamos destacar aspectos interesantes que nos dejó el partido.

Tyler Boyd

Máximo receptor del equipo y, nuevamente, apareciendo en los momentos claves. Es de los pocos que siempre puedes decir que dio la cara.

Reader-Tupou-Ogunjobi-Hill

El centro de nuestra línea defensiva fue de nuevo una pesadilla para el rival. Las rotaciones, y por supuesto, su buen juego, están siendo claves, primero para contener el juego de carrera rival (sólo 66 yardas de sus RBs, lo que hicieran los QBs no es responsabilidad de ellos), pero también generando presión y provocando penalizaciones. En solo dos partidos, Hill se está revelando como una muy buena adquisición.

Hill y Ogunjobi están resultando dos grandes adquisiciones (foto: www.bengals.com)

Evan McPherson

Otra jornada infalible para nuestro kicker rookie. Muy preciso y potente. A destacar sobre todo un field-goal de más de 50 yardas, pero también que en los kickoffs provoca muchos touchbacks que dejan al rival sin opción de retornar.

Un nuevo big-play de Chase, de lo poco positivo rescatable del partido de Chicago (AP photo)

No hay mucho más a lo que aferrarse. Competir, contra equipos del nivel de Chicago, ya veníamos haciéndolo en la temporada pasada. Este año esperábamos otra cosa. No digo dominar, pero quedarnos en 3 puntos durante 3 cuartos no es precisamente la idea de ataque explosivo que teníamos en mente. La defensa, por el contrario, cumplió. Minimizaron el poderío terrestre de Bears y de no ser por los turnovers, que les dejaron en clara posición de anotar, el total encajado habría sido mucho menor. En los retornos tampoco estuvimos muy acertados. Confiemos en que hayamos aprendido de todos estos errores. Pero ya no es tiempo de aprender, sino de poner en práctica las enseñanzas.

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