Bengals 20 – Bills 16

Un partido con una emoción no apta para cardíacos. Un partido de una complejidad defensiva no apto para todos los paladares. Una climatología adversa no apta para el lucimiento. Un seguimiento por Game Pass no apto para lo que estamos pagando por él. Un encuentro en definitiva, no apto. Muy Bengal. Una mierda de partido, una victoria memorable.

 

Al final del día, esto es lo único que cuenta: añadir una “W” al casillero. Con 2-3, y tal como está la división (y por qué no decirlo, también la conferencia), aún seguimos vivos. Con 1-4, el pensamiento sería diferente. Al conocerse el calendario, nos lamentábamos de que el bye llegaba demasiado pronto. Ahora nos congratula que se produzca ya. Necesitamos recuperar lesionados, tanto los de larga duración (Eifert, Ross) como los recientes (Pacman, Kirkpatrick, Boyd, incluso Dalton). Permitirá a Lazor asentarse más en su nueva función de responsable del ataque, analizando personal y jugadas. Si supiera que significaba algo, añadiría que nos permite preparar mejor el decisivo partido en Pittsburgh, pero esto nunca pasa. Para lo que sí será muy útil es para reflexionar sobre cómo hemos llegado con nuestra plantilla a tener balance negativo, y a tomar fuerzas para remontar la situación con la moral alta, tras una victoria tan trabajada y sufrida.

 

5 jornadas y el equipo sigue lejos de funcionar como la máquina bien engrasada que nos gustaría. La carrera no funciona. Dalton alterna pases precisos con mandarinas escalofriantes. La evolución de la línea ofensiva consiste en que en vez de permitir que lesionen a Dalton, le lesionan ellos mismos. La presión defensiva llega al QB pero no culmina. El corredor contrario cae al suelo 5 yardas después del primer contacto. Los safeties parecen tener mejores manos que nuestros receptores. Hay mucho trabajo por hacer, pero lo principal es que parece que hemos encontrado el camino.

 

En ataque: balón a los jugones, tal como ordenó Lazor. Green hizo todo: lo bueno y lo malo. 189 yardas nada menos y 1 TD. 2 intercepciones provocadas y un fumble perdido. Mixon anotó por fin su primer TD en la liga (y nosotros el primero de carrera), pero lo más importante: consiguió inventarse yardas donde no las había y convertir el primer down que cerró el partido. En defensa: presión constante en el frente gracias a unas rotaciones de calidad que permiten mantener siempre bien alto el nivel; y gran trabajo en cobertura, no sólo de los defensive-backs que tuvieron que sobreponerse desde muy temprano a la lesión de los cornerbacks titulares, sino también por parte de los linebackers.

 

Los Bills demostraron por qué lideran su división. Su defensa es muy buena. Impenetrable para los corredores, al acecho del turnover la secundaria. El ataque, limitado en el pase entre la imprecisión de su QB y las manos sospechosas de los receptores, pero potente y versátil corriendo. Si en vez de haber ido a remolque hubiesen jugado con ventaja, seguramente el resultado hubiera sido distinto. Creo que es justo valorar nuestro triunfo como se merece.

 

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de “La Perrera Brown”.
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com

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