Bengals 27 – Dolphins 17

Re-mon-ta-da. Este equipo nuestro cada vez encuentra nuevas maneras de torturarnos de sufrimiento domingo a domingo. Esta vez nos hizo esperar hasta mediado el tercer cuarto para dar señales de vida (al menos en el marcador), y después de ahí, una catarata de anotaciones (la mayoría, propiciada por la defensa, no por el ataque). En todo caso, una victoria muy importante, no sólo porque nos permite situarnos líderes en solitario de la división, sino que nos otorga el criterio de desempate frente a un posible rival para el wildcard.

 

El encuentro se inició con la típica torrija con que solemos encarar cualquier enfrentamiento en el que, por alguna razón, nos creemos superiores. Vemos que llegamos fácil a la red-zone, arriesgamos, y nos interceptan. No aprendemos de nuestros errores, y por poco nos vuelven a bloquear un punt en el siguiente drive ofensivo. Menos mal que nos salvó una penalización quizá un tanto rigurosa. En el ataque posterior ataque de dolphins, tras conceder un 1ª y 20, nos olvidamos de que el RB también puede recibir, y Drake nos anota totalmente libre en la zona de marca. No pasa nada, volvemos a llegar a la red-zone rival, volvemos a confiarnos, y nos bloquean un field-goal.

 

Seguimos relajados. En el último drive antes del descanso, una pésima jugada en 3ª y 2 nos obliga a devolver el oval. No importa, sólo quedan 40 segundos. No nos van a anotar, y 7-0 en contra, recuperando la posesión en la segunda parte, tampoco es muy mal negocio. Error. Una serie de fallos en cadena en los bloqueos permite a Grant (sobre quien su peligrosidad en los retornos ya advertimos aquí) llegar hasta la zona de marca, y que los visitantes se vayan al vestuario con una merecida ventaja 14-0.

 

Y digo merecida porque si hubo un equipo que quiso jugar, haciendo mejor o peor las cosas, esos fueron los Dolphins. Mientras, nosotros, si bien conseguíamos avanzar, éramos incapaces de concretar en los momentos claves. Aparte del 0 de 2 en la redzone (cuando teníamos un 100% de efectividad ahí en los 4 partidos anteriores), fuimos incapaces de convertir un solo tercer down (0 de 5). Mientras en defensa, si bien conseguíamos alejarles de la red-zone (lo más cerca que llegaron fue a nuestra yarda 22), volvíamos a tener problemas intentando detener su carrera. Y por supuesto, en equipos especiales, fuimos totalmente superados sin discusión.

 

No pintaba nada bien la cosa, y mucho menos cuando en la reanudación, un sack sobre Dalton y un drive de Miami ayudado por falta de Michael Johnson, les permite colocarse en un 0-17 que presagiaba que volveríamos a plantar un huevo de dimensiones colosales. Nuestra siguiente secuencia ofensiva parecía seguir idéntico patrón: buena conducción hasta la red-zone, pero allí empiezan los problemas, con Dalton dejándose encajar un sack en 3ª y 1 que nos sacaba de FG-range.

 

Pero el football es impredecible. A pesar del fallo desde 53 yardas en Carolina, Lewis ordena a Bullock chutar desde 51. Lo convierte (tranquilo Xavi, no lo llevaré a “me gusta”) y dio la impresión que, tras borrar el cero del marcador, el equipo se tranquilizaba y aún podríamos aspirar a remontar. Quedaba cuarto y medio, y en fondo, eran sólo dos touchdowns de diferencia.

 

Había tiempo para la remontada, sobre todo si el rival “ayuda”. El siguiente drive de Miami lo matan en 3 y fuera con un incomprensible pase profundo en 3ª y 1 cuando Tannehill tenía el primer down a su alcance. En el retorno subsiguiente, una estupidez de su LB Spaigh nos regala 15 yardas (y una de las imágenes del partido, con su entrenador echándole una tremenda bronca). Siguiendo con los regalos, éste a medias entre McDonald y el árbitro, una violencia innecesaria nos salva un tercer down tras un pase alto de Dalton a Uzomah. Este drive solo podría terminar de una forma, y era con una anotación nuestra de chorra. Dalton placado, suelta el oval en emergencia hacia Mixon, marcado por un despistado Alonso, y ahí tenemos ya el 10-17.

 

Esta es la magia del deporte. De pronto, la situación da un giro de 180 grados. El equipo que va por detrás empieza a creer y, si como en este caso es el local le alienta su afición, todo lo que antes no funcionaba de pronto empieza a hacerlo. Los visitantes, en vez de continuar con el juego de carrera que también resultado le había dado, entran en pánico y, a pesar de la baja de su LT Tunsil, deciden fiarlo todo a Tannehill.

 

Llega la presión, y con ella, los errores. El primero, en un intento por evitar el sack, Tannehill se desprende del oval, pero éste no llega a tocar el suelo y Michael Johnson lo retorna para TD. Más adelante en el cuarto cuarto, nuevamente la OL de los delfines no aguanta y Hubbard recupera un fumble de su QB para el segundo TD defensivo. Entre medias, nuestro ataque había llegado a la yarda 2 de Miami, pero en vez de cebarse en conseguir un TD a toda costa, optamos acertadamente por un cómodo FG para ponernos en ventaja. 17 puntos en apenas un suspiro para cerrar el definitivo 27-17. Ya a la desesperada, una bomba de Tannehill es interceptada por Bates. Fin de la historia.

 

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de “La Perrera Brown”.
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com

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