AnalisisBengals 2020

Bengals 27 – Vikings 24

Nada sabe mejor que la victoria. Sobre todo, una como la del pasado domingo, llena de matices. El dulzor de llegar en el último segundo tras una muy intensa prórroga. El punto salado de conseguirlo cuando no éramos favoritos. El amargor de comprobar una vez más cuánto nos cuesta cerrar los partidos que dominamos. La acidez de decisiones discutibles, unas veces favorables y otras fracasadas. El picante de confirmar que Burrow está de vuelta y los drops de Chase apenas fueron una pesadilla veraniega. Y el umami, este nuevo sabor de origen japonés que significa “delicioso sabor”, de comenzar por primera vez en la era Taylor, con un triunfo.

No fue sin embargo un partido digno de merecer una estrella Michelin. Lo nuestro no son los restaurantes de lujo con tapetes de hilo fino, sino mesones con manteles a cuadros de papel. No debemos esperar exquisiteces de gourmet, sino abundancia a base de comidas caseras, como el coraje, empuje, presión y fe. Incluso cuando todo parece perdido, una carta donde nos encontramos cómodos porque por desgracia nos movemos por ella con demasiada frecuencia. A pesar de los intentos del chef Taylor por introducir recetas innovadoras, con un discutible sentido de la agresividad.

Al principio costó encontrar mesa. Es normal en un partido inaugural que los equipos estén un poco secos, faltos de aceite. Múltiples penalizaciones en los visitantes. Juego excesivamente conservador el nuestro. Nuestra defensa aguantaba bien sus embestidas, pero el ataque no podía rentabilizar las buenas posiciones de campo. Apenas 14 yardas de ataque total en el primer cuarto. Menos mal que a ellos también les limitamos (solo avanzaron 10 descontando las penalizaciones). Los nuevos camareros de la línea defensiva estaban sirviendo con tenacidad renacida unos entremeses de pass-rush novedad de la casa.

Las precauciones sobre Burrow motivaron una ofensiva «a dieta» durante la primera fase del partido (foto de Jeff Dean para AP)

Pero en todo cesto suele haber una manzana podrida. En nuestro caso fue Apple, valga la redundancia. Un clamoroso error al permitir que convirtiesen un 3ª y 24, un holding que anuló un sack, seguido de una ligera cobertura sobre Thielen propició que los vikingos se adelantasen en el marcador, en un drive donde además, nos comimos con patatas una jugada de engaño con pase de su WR.

Necesitábamos echarnos algo a la boca, y rápido. La comanda con los aperitivos no tardó en llegar. Chase salvó un comprometido 3ª y 9. Perine (en juego por lesión de Mixon) se equivocó gravemente permitiendo un sack, pero reaccionó a continuación con una carrera central de 13 yardas todo pundonor. Higgins cocinó el drive al hacerle una interferencia de pase, que remató poco después con la guinda del touchdown.

Higgins dio un golpe de la mesa anunciando que éste puede ser su año (foto de Dylan Buell/Getty Images)

Quedaban menos de 2 minutos. Tras otras buenas acciones defensivas de Reader, a quien no podían parar si no era con falta, y Bell, omnipresente, recuperamos el oval a falta de 1:11 en nuestra yarda 25. Con Lewis, el maître anterior, nos hubiésemos arrodillado. Pero ahora el jefe del local exige apurar toda la copa. Higgins, Mixon y Boyd encadenaron un fantástico 2-minutes-drill sin tiempos muertos, pero quien les dejó completamente fritos fue Chase con una deliciosa recepción de 50 yardas para TD. Júbilo, éxtasis, nos relamemos de gusto sólo de pensar qué puede hacer la pareja Burrow-Chase conforme avance la competición y estén más rodados.

A la vuelta del descanso llegó el plato principal. El drive que todos queremos ver. Mixon en su salsa corriendo por fuera, con el aderezo de las recepciones de Higgins. No faltó ni el condimento del tradicional QB-sneak de Burrow. El 21-7 hacía justicia a lo visto en el campo.

Mixon nos dio un susto, pero cuajó un fantástico partido, dentro del emparrillado y fuera, animando a la OL (foto Stripe Hype)

Sin embargo, el postre se nos indigestó. La controvertida decisión de Taylor de jugarse un 4ª y 1 desde nuestra yarda 30 (la línea entre la osadía y la estupidez es muy fina) dio alas a los visitantes. Aunque Mixon no se hubiera resbalado y hubiéramos tenido éxito, el beneficio, era mínimo (apenas un nuevo set de downs en nuestro propio campo) y nuestra defensa estaba parándoles bien. El riesgo, como se vio cuando enviamos mucha gente a presionar en 4º down y dejamos desguarnecido el centro, fue excesivo, y ese touchdown les metió en el partido.

Pese al efecto digestivo del FG de 53 yardas de nuestro nuevo kicker McPherson (¡tenemos kicker!) en nuestra mente se empezaba a gestar la tragedia. El ataque no encadenaba drives con los que gratinar el reloj. La defensa se hundía como un suflé mal horneado. Pese a la distancia de su FG, y el intento de Taylor por congelar a su kicker con un tiempo muerto, el empate nos dejó helados y con el conocido regusto agrio de revivir una sensación que vuelve como un desagradable reflujo.

Esta iba a ser una sobremesa de café, copa y puro. Un café negro, espeso, cuya concentrada cafeína presagiaba una noche sin dormir. Nuestro ataque no fluía. Ellos, poco a poco, se acercaban peligrosamente a field-goal range. Pero llegó el momento del chupito. Pratt, insípido toda la jornada, lograba arrebatarle el oval a Cook en un fumble milagroso. Otro chupito: Burrow se lo ventilaba de un sorbo con un audible en 4ª y 1 con pase a Uzomah que nos metía en FG-range. A McPherson no le entraron calambres (como en su día a fat-Randy Bullock) y su postrera anotación con el luminoso marcando el final y las sillas del local boca abajo, nos permitió darnos el gustazo de fumarnos un habano a la salud de Burrow y estos bengals renacidos. Ponga la cuenta a mi nombre, firmo el mismo menú para todos los días.

MVP del partido

El público que, son su entusiasmo y griterío, llevó al equipo en volandas y provocó numerosas salidas falsas de los rivales. También, en cierta manera, condicionó un arbitraje de los que no estamos acostumbrados. Pitaron los numerosos holdings que hicieron (hasta 12 faltas cometieron, la mayor parte, su OL) y en el único turnover del partido, la decisión de pitar fumble en el campo fue clave, porque la repetición no ofrecía claridad para haberla revertido de haber señalado down-by-contact.

El ánimo del público del Paul Brown Stadium fue fundamental para la victoria (foto de Kareem Elgazzar para Cincinnati.com)

Entrenador del día

Aunque la OL experimentó una notable mejoría con Pollack (varios sacks fueron responsabilidad de Perine o de Sample), creo que el premio lo merece el recién llegado Hobby y su DL. 3 sacks y 6 QB-hits, más todas las faltas que provocaron, nos han hecho recuperar la esperanza en que es posible presionar al QB y así ayudar al resto de unidades.

La presión de la línea defensa, con el apoyo de blitzes, decisivo para contener al rival (foto de Aaron Doster para AP)

Rookie del encuentro

Aunque Chase tuvo una magnífica actuación (101 yardas y 1 TD son cifras que ni soñaron Ochocinco ni Green en sus respectivos debuts), por la trascendencia de su intervención, y su efectiva en todas las ocasiones (no sólo en FG y EP, sino en touchbacks tras kickoff), creo que McPherson se ha ganado nuestra admiración.

La patada de McPherson sobre la bocina nos dio la victoria. Mucha sangre fría la demostrada por el novato (Foto AP)

Comeback player de la jornada

Dado que Hopkins estuvo regular, y Mixon cumplió sin muchas estridencias, aunque Reader hizo un enorme partido, el recuperado del día fue sin duda Burrow. Aún está lejos de su mejor forma. Su movilidad no es todavía la que era. Pero su mentalidad es a prueba de bombas. Pese al castigo (tras un sack se retiró cojeando al banquillo) nunca perdió la cara al partido, ni se escondió en handoffs o pases de seguridad. Creo que éste es uno de los mensajes más positivos que nos deja el partido: los posibles problemas de Burrow, si lo hay, son solo físicos y ya se irá recuperando; pero su cabeza parece intacta.

Aunque la valentía de Burrow está fuera de duda, debemos evitar que encaje tantos golpes (5 sacks y 7 hits). Foto de Carlos Gonzalez/Star Tribune via AP

Fichaje destacado

Aunque para mi Hendrickson no realizó tan mal partido como he leído por ahí (en mi opinión, hizo una labor oscura muy importante para contener a Cook), sin duda el galardón es para B.J. Hill, el DT que llegó de casualidad en el trade por Price sin que a ninguno nos pareciese una prioridad, y que con 2 sacks y 2 placajes para perdida de yardas fue uno de los héroes del partido. Reiff también estuvo muy bien (0 sacks concedidos), pero seguro que tendrá otras oportunidades de brillar.

Al infierno

Apple confirmó las sospechas. Es mejor cuanto menos pise el campo. Siendo claramente el eslabón más débil de la secundaria, fue buscado por Cousins y, desgraciadamente, sus fallos en la cobertura se tradujeron en puntos encajados. Ya han anunciado que Waynes tampoco estará para la 2ª jornada, por lo que espero que durante esta semana mejore en los entrenamientos… o que hay otro jugador que lo haga mejor para traspasarle la responsabilidad de la titularidad.

Apple cometió demasiados errores, que los receptores vikingos supieron aprovechar (foto de Andy Lyons para Getty Images)

Al purgatorio

El fumble recuperado por Pratt nos dio vida cuando todos ya nos dábamos por muertos, pero no es suficiente para aprobar un partido muy discreto. Necesitamos una mayor aportación de nuestros LBs. También de Wilson, pero sobre todo de él como referente veterano. Es sólo el primer partido, hay margen de mejora.

Al cielo

Bates sigue sumando millones a su nuevo contrato con cada partido. Máximo “placador” del equipo, estuvo siempre al quite de los fallos de sus compañeros. Rápido y contundente, la historia del partido podría haber sido muy diferente de no estar tan acertado. Hay que renovarle YA.

Bates volvió a ser un seguro en la retaguardia. Hay que poner el dinero sobre la mesa porque no podemos perderle (foto Cincinnati.com)

Bajón del partido

La incomprensible decisión de Taylor de jugarnos el 4ª y 1 en nuestra propia yarda 30. Aplaudo el concepto de ser agresivos, pero también hay que ser inteligentes. En ese momento, no venía a cuento. Una cosa es hacerlo cuando apenas faltan pulgadas, o cuando hay que arriesgar para ganar, pero nuestra defensa les estaba conteniendo, y pararnos ahí le dio a Minnesota la energía que necesitaba para remontar. Espero que Taylor recapacite y no se empecine en la peligrosa extravagancia sólo por querer llevar razón.

Subidón del partido

El pase de TD de 50 yardas de Burrow a Chase, copia casi milimétrica de lo que ambos lograron en LSU, nos hizo levantar de nuestros asientos. Argumento por sí solo para enterrar el debate Sewell-Chase. Destacable no sólo porque eliminaba el runrún sobre los problemas de manos del receptor, sino también a quienes acusaban de falta de brazo al quarterback.

¡Cuánto echábamos de menos estas bombas! (foto: The Viking Age)

¿Y ahora, qué?

La moral tras esta victoria nos sienta fenomenal para enfrentarnos a nuestro querido Dalton el próximo domingo. Hay que insistir en lo que nos ha funcionado: balance carrera/pase (36/27), presión de la línea para disimular las carencias en secundaria, movilidad de nuestros receptores para ofrecer siempre una buena opción de pase… Pero sin olvidar los puntos donde estuvimos más flojos: evitar riesgos innecesarios (casi interceptan a Burrow), mejor coordinación en las asignaciones de las OL para que no entren rushers completamente solos, y más ayuda en secundaria a nuestros CBs más flojos (y si hay que mirar en el mercado, explorar también esta posibilidad).

Ya tenemos la primera victoria de la temporada. Como dice Burrow, ganar es más divertido (Foto Usa Today Sports)

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