Bengals 37 – Buccaneers 34

NO ME GUSTÓ

Teryl Austin, coordinador defensivo.

Para empezar, no soy partidario de los entrenadores que ven el partido desde la cabina en lo alto del graderío. Probablemente ahí se vean mejor las cosas, pero seguro que algún discípulo bien adiestrado puede pasarle la información. Desde tan alejada atalaya no se puede mirar a los ojos a sus jugadores y decirles según qué cosas, o comprobar si serán capaces de acometer tal o cual responsabilidad.

 

Somos el equipo que más yardas concede de toda la competición. La peor defensa de la NFL. Una media de 447,8 yardas por encuentro lleva camino de convertirse en una vergonzoso record negativo. Encajamos un promedio de 29,6 puntos por partido, el cuarto peor de la competición. El domingo conseguimos 4 turnovers y 6 sacks, y aun así, tuvimos que recurrir a u field-goal de último segundo para ganar el encuentro. Está claro que los continuos 3 y fuera del ataque no ayudan, pero no hay que buscar excusas. Damos pena defensivamente.

 

Si el ataque se va al banquillo en 3 y fuera, lo que debe hacer la defensa es conseguir lo propio con el equipo rival. No es de recibo nuevamente un porcentaje de conversión de terceros downs en contra superior al 50% (10 de 18 el pasado domingo). Y dando gracias que aún pudo haber sido peor de haber transformado Fitzpatrick un 3ª y 21 ¡corriendo! Se quedó apenas a 3 yardas, propiciando además llegar a FG-range.

 

Pero más sangrante aún fue que convirtieron los dos 4ºs down que se jugaron. Uno de ellos, en 4ª y 3 desde la 18, acabando en el touchdown que propició el empate. Se corrigieron defectos (no hubo tantos placajes fallados), pero seguimos con graves problemas en la cobertura, sobre todo a tight-ends.

 

De nuevo, una descoordinación entre Kirkpatrick y otro compañero (esta vez, Evans) nos cuesta un TD. El CB favorito de los QBs rivales volvió a quedarse con el receptor que salía a la flat (en teoría responsabilidad del LB), dejando ir profundo a su marca (aunque Williams también se luce con un ángulo horrible). Estos conceptos debemos corregirlos inmediatamente, y son responsabilidad directa del cuerpo técnico.

 

No creo que nos hiciésemos demasiadas expectativas con respecto a la defensa y por eso ahora nos sintamos tan decepcionados. El personal es realmente bueno y no se le está sacando el máximo rendimiento. Por supuesto, las lesiones influyen, pero peor está el ataque. No me puedo creer que tenga tanto impacto la ausencia de Vigil, ya que a Burfict apenas si nos habíamos llegado a acostumbrar. Y no hay más bajas de titulares, porque Dennard es CB3.

 

Espero que esta jornada de descanso la aprovechen los entrenadores defensivos para hacer puesta en común y propósito de enmienda, porque en estas condiciones, forzando a tener que anotar 30 puntos como mínimo por partido, no vamos a ir muy lejos.

 

 

Bill Lazor, coordinador ofensivo.

No se puede consentir esta desconexión en la segunda parte. Es inadmisible. El primer “primer down” del segundo tiempo llegó a falta de 4:22 para el final. Bien por la defensa de Tampa, porque hizo su trabajo de ajuste, pero fatal por la nuestra por no responder de manera adecuada.

 

Aparte del cambio de actitud de los bucaneros porque veían posible la remontada, por nuestra parte también “ayudamos” con formaciones y decisiones de lo más inoportuno. La ventaja era tan solvente que sólo había que quemar el reloj. No sabemos hacerlo. No sé a qué viene salir con backfield vacío, precisamente cuando su pass-rush había encontrado el tono y nosotros ya no contábamos con Boling. En situaciones como esta se echa de menos un RB de potencia que no tenemos, ya que Walton no lo es ni de lejos (2 carreras, 7 yardas), y cuando se recupere Bernard, tampoco.

 

Menos mal que se ganó, porque de no haberlo hecho, hubiese tenido que dar explicaciones por el 4ª y 1 que se juega en la yarda 20 rival en el primer drive sin ninguna necesidad. Lewis ha salido en su defensa, citando al viento como causa… en fin, sin comentarios. Aparte de lo inoportuno de ceder puntos sin necesidad, la jugada ordenada, una carrera central con todos los LBs por el lado del corredor, es nefasta.

 

He destacado a Green, Boyd y Mixon, pero ahí se acaba nuestro caudal ofensivo. Franks, el TE desconocido, sólo jugó un snap (grandioso, eso sí). Malone apenas 4. Un día en que ni Uzomah ni Erickson parecían demasiado afortunados separándose de sus marcadores, tampoco probamos variar de personal. Al igual que he escrito acerca de los defensivos, también los entrenadores ofensivos necesitan sentarse y dar una vuelta a lo que está siendo nuestro ataque. No podemos sobrevivir siempre solamente a base de la inspiración de los playmakers.

 

 

 

Termino con las cagadas de esta semana, que son para:

 

San Hubbard por: “De pequeño venía al campo a ver a Fitzpatrick jugar con los Bengals. Sólo quería pedirle un autógrafo y me esquiva el desagradecido”.

Dre Kirkpatrick por: “Mucho criticar pero si vosotros tenéis que elegir entre marcar a uno que se va por la banda lateral y otro que corre en largo hacia atrás, ¿a quién cubriríais?”.

Randy Bullock por: “Si os preguntáis por qué cuido tan poco mi figura es precisamente para no salir volando en días tan ventosos como el del domingo. Menos mal que gané el partido y nadie recordó mi fallo en el extra-point”.

Jordan Evans por: “La culpa es de mi madre por no darme más petit-suisse de niño. Si llego a ser sólo un poco más alto, hubiese evitado el TD y la conversión de 2 que empataron el partido”.

Bobby Hart por: “Para una vez que hago un buen bloqueo y tumbo a mi oponente, resulta que es mi compañero Redmond”.

 

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de “La Perrera Brown”.
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com

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