AnalisisBengals 2020

Eagles 23 – Bengals 23

Un punto es un punto. Valga este símil futbolístico para rebajar tensión ante el cabreo de no haber sabido conservar un triunfo que teníamos en la mano a falta de pocos minutos para terminar el encuentro. No vamos a tener muchas oportunidades de conseguir alguna victoria, y el domingo teníamos una oportunidad única ante unos Eagles muy disminuidos.

Un empate siempre deja un sabor agridulce. Es cierto que evitamos otra derrota, pero hemos sido nuevamente incapaces de amarrar la victoria. El propio Burrow no acabó nada satisfecho, y estas declaraciones le honran. Tras 19 partidos, Taylor sólo ha logrado 2 triunfos, y quizá es momento de empezar a replantearse cosas. O al menos, de ser más exigentes. La etapa de aprendizaje y adaptación no puede ser eterna.

En todo caso, conforme avanza la competición, se observan mejoras en ciertos apartados. Por desgracia, también se confirma que otros tendrán difícil solución. Siempre dijimos que las victorias no eran el objetivo, pero a nivel anímico, es necesario romper la tendencia negativa. El calendario se va a complicar, así que no podemos desaprovechar estas oportunidades.

 

La línea ofensiva no tiene arreglo

Durante la semana, Taylor comunicó que iba a hacer cambios. La única variación fue reemplazar a Johnson por Price tras el descanso. El undrafted no estaba teniendo una buena tarde, pero el primera ronda tampoco mejoró sustancialmente la situación. Lo más destacable por su parte fue una falta que nos sacó de field-goal range cuando un FG nos hubiera dado la victoria en la prórroga.

Williams sigue pagando el peaje de su inexperiencia. Hay asignaciones que pierde cuando sube al 2º nivel. Lo de Hart no tiene remedio. Por comparación, da la impresión de que Hopkins y Jordan no desentonan. Sin embargo, la carrera se quedó en menos de 50 yardas, ¡tras 70 minutos de juego! Burrow sufrió 8 sacks, pero también ¡18 golpes! Incluso tuvo que abandonar durante una jugada el partido porque había sido noqueado y quedado sin aliento. Pretender que aguante otros 13 partidos así es impensable.

Los culpables, son bien conocidos:

  • Unos jugadores que, si ya eran malos en 2019, no iban a resultar buenos en 2020 por arte de magia.
  • Una directiva que no calibró adecuadamente nuestras necesidades, limitándose a reemplazar a un OG mediocre como Miller por otro similar como Su’a-Filo, y olvidándose de esta posición hasta la 6ª ronda del draft.
  • Unos entrenadores incapaces de sacar partido de sus jugadores, tras pasar todo el verano tratando de convencernos de las bondades de un grupo muy deficiente. Turner está haciendo bueno a los indeseables Pollack y Alexander. Pero no es el único responsable. Por encima de él, Callahan, hijo de un prestigioso entrenador de OL, está haciendo dejación de funciones. Y sobre ellos Taylor, quien, como máxima autoridad, debe intervenir con decisión, antes de que el peso muerto de sus amigos le arrastre al fondo del pozo.

Las soluciones son pocas, y deben salir de dentro de la plantilla. Ya no hay nadie aceptable en la agencia libre; y hacer un canje, en el caso hipotético de que algún equipo estuviese dispuesto a soltar algún componente de su línea ofensiva, aparte de caro, no parece la mejor manera de construir una unidad para años venideros. No aspiramos a nada esta temporada como para hipotecar futuros picks por un veterano, salvo si surge una oportunidad de trade sobre algún jugador que no vaya a entrar en los planes a corto plazo (¿Green? ¿Ross? ¿Dunlap? ¿Bernard?).

  • ¿Volver a Redmond? Recordemos que ya era malo antes.
  • ¿Poner a Adeniji? Recordemos que es un rookie, la mejora no será inmediata (aunque al menos, ganaría experiencia para 2021)
  • ¿Cambiar la disposición del quinteto? Quizá Johnson se vea menos superado en el RT y Hart podría situarse en el RG. Hopkins está resultando bien como center, y aunque el refrán dice que lo que funciona no hay que tocarlo, igual se podría sacar algo de partido a Price en el center donde tiene más experiencia, y que Hopkins rellene el vacío que tenemos en el RG (mientras vuelve Su’a-Filo de la lesión).

Por cierto, hemos cortado a Calhoun, quien fue cortado por Dolphins tras 10 partidos (7 titularidades) en 2019, para subir desde el Practice Squad a Sutherland, cortado también por Dolphins donde solo jugó 3 partidos (titular en 2), pero es conocido de Turner de TexasA&M. Es decir, cambiamos a un malo desconocido por uno peor, pero conocido…

No puede ser que Burrow esté poniendo en riesgo su integridad en cada snap (foto de Eric Hartline-USA TODAY Sports)

 

Burrow confirma partido a partido las buenas sensaciones

Ningún QB puede hacer milagros, y menos un novato sin partidos de preparación. Burrow es muy bueno, pero necesita que le ayuden. La línea desde luego no lo hace. Los corredores no lo hacen. Y no todos sus receptores están enchufados. Sin embargo, ahí le tenemos, aguantando golpe tras golpe, levantándose después sin un mal gesto, demostrando temple y liderazgo.

Cada vez le vemos menos errores de novato. 2º partido sin intercepciones. Protegiendo mejor el oval cuando le tumban. Es cierto que en ocasiones aguanta demasiado el balón. Debería soltarlo más rápido en check-outs sobre todo a Mixon cuando se le abre. O incluso, echarla fuera. Siempre es mejor una ganancia mínima, o un incompleto, a un sack con riesgo de turnover o quedar malherido.

De nuevo, un festival de pases. 44 esta vez. Nada que reprochar porque si la carrera no funciona, de alguna manera debemos mover las cadenas, pero los entrenadores deben buscar alternativas, ya que siguen siendo excesivos. Parece que está entrando en sintonía con Higgins, lo que es una excelente noticia; pero sobre todo, que es capaz de repartir sus lanzamientos a varios compañeros (9 receptores diferentes).

Tiene mentalidad de linebacker, sin duda heredada de sus hermanos. Es consciente de que el QB debe recibir golpes, y no rehúye el contacto. Sin embargo, debe ser más inteligente. En la NFL hay mucho cazurro suelto, y un mal porrazo puede dejarle fuera de juego, lo que sería nefasto para él y para la franquicia. Y para nosotros, que nos quedaríamos sin alicientes para ver los partidos de nuestro equipo.

En todo caso, ya conocíamos esta faceta suya cuando fue drafteaado. Y gracias a esta actitud, ha conseguido llevar al equipo a pelear la victoria, otra cosa es que el kicker falle un fácil field-goal, que la defensa se deje anotar un touchdown en los segundos finales, o que los equipos especiales no hubiesen recuperado un onside-kick.

La mentalidad ganadora de Burrow le hace encajar mucho castigo, pero también los árbitros deberían sancionar muchos golpes tardíos que no dudarían en pitar si fuese otro QB (foto de Mitchell Leff para Getty Images)

 

La carrera no carbura

Absolutamente descorazonadoras las estadísticas de Mixon un partido más. Ni siquiera 50 yardas tras 4 cuartos y una prórroga. Un ridículo promedio de menos de 3 yardas por intento. Y lo peor es que muchas de sus carreras “buenas” fueron para unas 10 yardas, lo que da idea del número de veces que acabó placado detrás de la línea de scrimmage con guarismos negativos.

En el esquema de inside-outside zone que utilizamos, que la línea abra huecos es fundamental. El mismo muro que al que enfrenta Mixon se enfrentarían Bernard y Perine. Sin embargo, en ocasiones estaría bien algún cambio. Por ejemplo, en jugadas de 1ª y goal, se puede poner una formación pesada e intentar entrar con Perine por fuerza. O probar alguna carrera por el exterior con Bernard. Incluso alineados a la vez Mixon y Bernard se podrían correr jugadas de option o, al menos, hacer dudar a la defensa.

La OL no ayuda, Mixon no parece inspirado, pero desde la banda tampoco se aportan soluciones.

 

Noticias malas y buenas en el cuerpo de receptores

Empecemos con las malas. Ross estuvo inactivo y nadie le echó en falta. Malas noticias para él, pero también malas para nosotros, ya que es un pick de primera ronda, y no somos capaces de involucrarle en los planes para los partidos. Sin visibilidad, olvidémonos de contar con él para un posible trade. Se irá por la puerta de atrás, sin apenas recibir rondas compensatorias, y no me extrañaría verle triunfar en otra parte. Realmente me sorprende que, con su velocidad, no pueda entrar ni como retornador ni como gunner en equipos especiales en detrimento de Erickson, que ni siquiera participa en ataque.

Green es, de momento, la sombra del que fue. Seamos sinceros, siempre ha tenido tendencia a “desaparecer” en citas importantes o cuando se le oponía un cornerback físico. En estas circunstancias, parece lógico que se le busque menos que en partidos anteriores, y que ayude al equipo actuando más como “reclamo” atrayendo la atención de la defensa, que como arma propiamente ofensiva. Quiero creer que aún no ha encontrado la forma tras un año inactivo y un verano convaleciente. También que se mueve en un esquema ofensivo “nuevo” para él como es el de Taylor, y que todavía no ha encontrado química con Burrow. Mejor eso que pensar que sus 32 tacos le están ya pasando factura.

En el lado positivo hay que destacar, otra vez, a Boyd. Mientras Burrow tenga que seguir pasando a rutas cortas, es nuestro hombre (sobre todo, tras la ausencia de Uzomah). Más que las 125 yardas, llamaría la atención sobre las 10 recepciones en 13 lanzamientos (en comparación, contra Cleveland le lanzaron a Green los mismos pases, pero sólo atrapó 3).

Por supuesto, uno de los nombres de la noche fue Higgins, quien en su estreno anotador en la NFL consiguió 2 TDs. Pero más importante que esto me parece el hecho de que jugó el 79% de los snaps. Más que Green y Boyd. El cuerpo técnico merece muchas críticas, pero a su favor hay que señalar que están haciendo jugar a los novatos, no como en regímenes anteriores que los tenían en su año rookie en barbecho.

Tampoco quiero dejar fuera a Tate, quien tras mostrar su disconformidad por haber sido excluido el partido anterior (me gusta que los jugadores no se conformen) volvió a demostrar su capacidad en recepciones muy complicadas. Si se confirma que Green no entra en los planes de futuro, y Ross parece que tampoco, es importante tenerle involucrado en el juego.

Higgins se estrenó como anotador, con dos touchdowns. Atentos a la conexión Burrow-Higgins para el futuro (foto: www.bengals.com)

 

Recuperamos el pass-rush, pero seguimos fallando placajes

De nuevo, me surge la duda de si hemos corregido los problemas en el pass-rush, o la versión mejorada que vimos el domingo se debió a la maltrecha línea ofensiva de Eagles. En todo caso, es innegable que Lawson estuvo más activo, que Hubbard volvió a destacar, e incluso Dunlap estuvo mucho más incisivo, firme en el placaje, y haciéndose grande para cortar pases en situaciones importantes. Fundamental la solidez de Reader sellando el centro, que permitió mayor libertad de acción a sus compañeros.

No obstante, se nos siguen escapando los rivales con demasiada facilidad. Raro es el partido que no sufrimos en algún drive un festival de placajes fallados. Lo de Bates ya está empezando a resultar dramático, pero también Hubbard necesita optimizar los contactos que realiza cuando penetra en el backfield. Junto con Bynes, encabezan la ignominiosa tabla de placajes fallidos con 4.

Mención especial para las veces que se nos escapó Wentz. No sólo en el TD a falta de segundos para la finalización del partido, sino los primeros downs que consiguió corriendo cuando se había roto la jugada. Son estos detalles los que nos hacen no cerrar los partidos.

Necesitamos mayor regularidad de Dunlap. Es muy importante que su figura crezca para guiar a sus jóvenes compañeros (foto de Eric Hartline / USA TODAY Sports)

 

Luces y sombras en la secundaria

Ignoro si en algún punto de la competición podría volver Waynes. En todo caso, estamos con problemas. Philadelphia llegaba con muchísimas bajas en su cuerpo de receptores, pero aún así, dejamos que nos comiera la tostada Greg Ward, un undrafted que en dos años fue incapaz de salir del PS de Eagles, e incluso le cortaron y tuvo que reinventarse en la extinta AAF. Tenemos un severo agujero en el puesto de CB2, que ni Phillips ni Sims logran rellenar.

Por otra parte, de nuevo un tight-end, en este caso Ertz, nos hizo un auténtico destrozo. Alexander se vio desbordado contra él, requiriendo en demasiadas ocasiones ayuda de sus compañeros. Por cierto, marcaje en exceso suave el que mantuvo con Ward en su TD, no sé si debido a un fallo de entendimiento con algún compañero. Shawn Williams volvió, pero a título testimonial, ya que no participó en ningún snap defensivo.

No obstante, tampoco podemos olvidar las 2 intercepciones que atrapamos. No sirvieron para la victoria, pero tuvimos un diferencial positivo de turnovers. Los lunares más significativos fueron las dos penalizaciones por interferencia de pase en el último drive del partido que facilitó el acercamiento de Eagles a la anotación. Si bien la primera parece clara, creo que la segunda fue bastante rigurosa.

Una pena que no pudiésemos sacar más que 3 puntos como resultado de las dos intercepciones (foto de Laurence Kesterson / AP Photo)

 

Actuación dispar de los pateadores

Esta vez no hubo ningún fallo flagrante de Bullock, pero tampoco estuvo exento de crítica. Un kickoff que sacó fuera de banda proporcionó 15 yardas gratis a Eagles para facilitarles el TD antes del descanso. El hecho de que sigamos manteniendo en el roster a otro kicker (Seibert) parece indicar que no se fían completamente de “pantorrillas” Bullock.

Por su parte, Huber estuvo muy seguro en situaciones de extrema presión. No sólo dejándoles metidos en su territorio en el partido, sino sobre todo en la prórroga, impidiendo que lograsen buenas posiciones de campo sobre las que construir drives que los llevasen a field-goal range.

 

No se despejan las dudas sobre el cuerpo técnico

Parece que jugamos mejor cuando estamos bajo presión y a la desesperada. En los drives iniciales, los que se ejecutan de memoria en los entrenamientos tras haber analizado al rival, no hemos sacado ningún provecho.

El rendimiento en red-zone es francamente mejorable. No podemos seguir conformándonos con field-goals con lo que nos cuesta llegar ahí. Tenemos muchas alternativas (múltiples receptores, un QB móvil, etc.) como para no rentabilizar estas oportunidades.

Si la OL es incapaz de hacer bien su trabajo, quizá deberíamos diseñar jugadas donde este factor no sea tan decisivo. Burrow lanza bien en movimiento, deberíamos aprovecharlo en rollouts, sacándolo del pocket y evitando así que dependa de la inexistente solidez de la OL. Contra Eagles contabilicé 3 jugadas de screen, y todas ellas acabaron en primer down. También es buena opción contra líneas defensivas o blitzes agresivos.

Nos quedamos en un paupérrimo 3 de 13 en conversiones de tercer down (y una de ellas fue el “milagro” de Bernard). Muchas de ellas consecuencia de drives complicados por sacks o penalizaciones ofensivas (donde los técnicos no tienen culpa), pero sí creo que deberíamos tener guardadas en la recámara jugadas que nos permitan solventar estos contratiempos.

Por el contrario, a Philadelphia le permitimos alcanzar un porcentaje del 48% de efectividad en estos terceros downs. De poco sirve dejarles en 2ª y 12, ó 3ª y 10, si después les dejamos avanzar hasta primer down y que continúen el drive. Hay que saber apretar más los dientes en estas situaciones tan importantes.

No soy partidario de tomar decisiones drásticas una vez comenzada la temporada (salvo catástrofes evidentes), pero habrá que evaluar a conciencia cuando finalice, si este cuerpo técnico es el más adecuado para llevarnos a cotas importantes. En el punto de mira, por supuesto Taylor, pero también sus “ayudantes”, como Turner (OL), Anarumo (DC) y el irrelevante Callahan (OC).

El miedo a perder llevó a ambos entrenadores a ser demasiado cautos en la prórroga, pero si Peterson hubiese sacado a Elliott a patear el field-goal de 64 yardas, quizá nuestro ex-kicker nos hubiera endosado una nueva derrota (AP Photo/Chris Szagola)

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