AnalisisBengals 2021

Previa Bengals 2021 – Ataque

A la tercera va la vencida”, anuncia el refrán. En su tercer año al frente de la franquicia atigrada, el entrenador Taylor ya no tiene excusas donde refugiarse. Ha construido el equipo a su antojo. Por acción, u omisión, las elecciones en los últimos 3 drafts son responsabilidad suya. La directiva, sin perder nunca la cabeza (no es su estilo), ha estado más activa en la agencia libre que en temporadas precedentes. De los últimos titulares de la etapa Lewis tan sólo queda un reducido puñado de jugadores. La necesaria renovación, mejor o peor, ya está hecha. Las bases de la franquicia bengalí para la década ya han quedado definidas. Es hora de empezar a reclamar resultados tras los decepcionantes 2019 y 2020. Esperemos que al final de la competición, el refrán a aplicar no tenga que ser “no hay dos sin tres”.

Quarterbacks

Burrow es el pilar del equipo. Si se derrumba, nos caemos con todo el ídem (foto: Bengals.com)

Me podría ahorrar el plural en el encabezado. La realidad es que sólo tenemos uno: Joe Burrow. El resto, apenas merecen tal denominación. Pero el que tenemos es de los buenos. Burrow parece bien recuperado de su lesión tanto física (habrá que ver hasta qué punto está afectada su movilidad, recordemos, un factor desequilibrante en su juego y en la NFL actual) como mentalmente (el posible miedo a volverse a lesionar puede afectar a la precipitación en sus acciones).

Partiendo de la base de que no deberíamos esperar un Burrow al 100% de su capacidad hasta transcurridas unas jornadas, el siguiente paso debe ser continuar con su progresión en el punto donde se cortó el año pasado. Recordemos que es un quarterback con apenas 9 partidos y medio en la NFL, y le queda un mundo por aprender. Aunque su compromiso es admirable, debería velar más por cuidar su integridad, sin prolongar en exceso las jugadas (lección dramáticamente aprendida en 2020). Si bien en el juego de pase corto e intermedio va a contar con más ayuda (Green ya no era el que fue), todavía debemos ver su potencial en el lanzamiento profundo. Las big-plays no pueden ser la base de la ofensiva, pero en ocasiones serán necesarias para desatascar algún encuentro que se nos esté atragantando.

No olvidemos que el equipo está configurado para volcarse en ataque. Anotar más que el rival por encima de enfocarse en encajar menos. Aquí, la función del QB es fundamental, y todas las señales percibidas en pretemporada señalan que vamos a seguir siendo un conjunto predominantemente pasador. El destino del equipo (y por consiguiente, de Taylor) volverá a estar en las manos de Burrow. Mi opinión es que deberíamos descargar mayor responsabilidad en el juego de carrera y de esta manera resultar una ofensiva más equilibrada; pero ya volveremos sobre esto más adelante.

De Burrow no tengo dudas, pero me preocupa mucho la posición de QB suplente. Lo ideal es que nunca tenga que intervenir, pero nuestra amarga experiencia como seguidores bengalíes nos predispone a esperar siempre lo peor. Sin Burrow, está claro que nuestra temporada no va a ninguna parte, pero si tal desgracia ocurriese, no debería significar también el final para el resto de jugadores. La ofensiva debe seguir funcionando (obviamente no al mismo ritmo) aunque no esté él. La progresión de Chase, Higgins, Sample, etc., depende de ello.

No comparto la narrativa de que un QB suplente veterano “haga de mentor” de otro más joven. Al final, esto es una competencia, y cada cual va a la suya. Por tanto, no creo que un QB2 con experiencia tenga mucho que enseñar a Burrow, a quien veo lo suficientemente maduro y centrado. Sin embargo, pienso que si tuviera que jugar, el nivel del equipo no bajaría tanto como lo haría de tener que intervenir los actuales (Allen o Shurmur). Igual no estaría de más echar un vistazo a los QB que queden libres tras los cortes finales de otros equipos, porque la perspectiva de Allen como QB de emergencia me resulta inquietante.

Runningbacks

Por calidad y carisma, Mixon debe tener más peso en la ofensiva (foto: Bengals.com)

Este verano hemos visto muy activo a Mixon en los entrenamientos de pretemporada. Era el primero en las celebraciones, siempre animando a sus camaradas, y encarándose con sus compañeros defensores si se excedían en su empeño. Apenas le hemos visto en los partidos de preseason (no era necesario), pero la buena noticia es que está sano y listo para resultar determinante desde el primer día.

Es obvio que los focos se los debe llevar Burrow, así como los jóvenes receptores de rondas altas como Chase o Higgins. Pero tengo la impresión, no es solo de este año, que estamos infrautilizando las excelentes cualidades de Mixon. Y por extensión, el juego de carrera. La contratación de un nuevo entrenador de RBs, sin experiencia en la NFL, proveniente de la “poderosa” universidad de Tulsa, no me tranquiliza lo más mínimo.

Estamos debatiendo sobre si el puesto de RB3 debería ser para Evans, Trayveon Williams, Patrick o Pooka Williams; pero si no vamos a darle bola, si incluso la aportación de Perine va a ser mínima, realmente carece de importancia. Y creo que no debería ser así. Mixon ya ha demostrado su facilidad para romperse, y considero que una mayor rotación de corredores debería resultar beneficiosa, siempre por supuesto acompañado de un mayor énfasis en esta faceta del juego.

Línea Ofensiva

A falta de una semana para el arranque liguero, la composición definitiva de la línea ofensiva sigue siendo un misterio (foto: sportskeeda)

Aquí es donde nos jugamos el futuro. Otra vez. Los componentes de esta unidad mejoran a los del año pasado. Otra vez. Sin embargo, no hay todavía nada definido ni excesivamente tranquilizador. Otra vez.

Lo único cierto es que hemos mejorado en el puesto de RT. Por mal que lo haga, Reiff supera a Hart en todas las facetas. En el LT, Williams parece que progresa adecuadamente. Grandes noticias. Sin embargo, seguimos muy cortos en la posición de OT. Si alguno de estos se cae (lesión o, no lo olvidemos, ausencia por covid, que todavía sigue desgraciadamente presente) entramos en “modo pánico”. Drafteamos 2 OT, Carman y Smith, cuyo destino parece destinado a las posiciones de OG más que las suyas originales. Conservamos a Johnson del año pasado y recuperamos a Prince, pero ninguno resulta una alternativa tranquilizadora. Mucho me temo que en caso de necesidad, volveríamos a recurrir al multiusos Spain. Es decir, poco más o menos igual que acabamos el año pasado.

Donde se ha generado mayor expectación ha sido en las posiciones de OG. Se suponía que Carman tenía asignada la de RG, pero su curva de aprendizaje está resultando más compleja de lo esperado y, aunque ha hecho progresos, pocos esperan que sea titular en 2020. En cambio, ha emergido Jordan, a quien todos dábamos ya por amortizado tras el error que costó la lesión de Burrow. Como todo, siempre existen dos versiones: la positiva, que ha mejorado ostensiblemente respecto al año pasado; y la negativa, que ninguno de los otros aspirantes ha dado la talla. Atentos a Smith como candidato inesperado, porque me ha gustado lo que he visto de él en pretemporada.

En el LG, se esperaba un duelo de veteranos entre Spain y Xu’a-Filo, con cierta ventaja para este último por su estatus contractual más elevado. No obstante, parece que es Spain quien lleva delantera, aunque ahora mismo lo más probable es que uno vaya al LG y el otro al RG. En mi opinión, si no estamos 100% convencidos de la fiabilidad de los jóvenes, ésta me parecería la combinación más acertada. Con la salud de Burrow no se juega, y la prudencia mostrada con su escasa participación en pretemporada me parece fenomenal.

Otra opción que ha surgido últimamente, motivada por el buen training-camp del renacido Price (milagro producido por Pollack, a buenas horas, en su último año de contrato) sería que éste ocupase el puesto de center, mientras que Hopkins ocupase una posición de OG, donde también tiene experiencia. Todas buenas noticias aquí: Hopkins parece curado de su seria lesión de 2020, y Price ha recuperado su confianza (ya solo falta que no haga malos snaps, su lacra en el pasado). Decía que buenas noticias para todos excepto para el rookie Hill, que cada vez tiene más cara de Practice Squad.

En definitiva, mejoría de los titulares respecto a 2020, pero preocupante situación de cara a posibles sustituciones, donde la desafortunada lesión para todo el año de Adeniji no ayuda.

Receptores

Una imagen vale más que mil palabras: Chase SÍ sabe atrapar balones (foto Cincinnati.com)

Ja’marr Chase ha sido la comidilla del verano. Concretamente, sus drops, así como un turbio asunto relacionado con posibles malos tratos a la madre de su hijo. Sin embargo, a pesar de haber aparecido en alguna publicación como uno de los primera ronda más decepcionantes, creo que no debemos empezar a hacer saltar las alarmas. Pongámonos en contexto.

Pretender que, tras todo un año sin jugar, Chase iba a encontrarse en el mismo estado de forma de 2019 era poco realista. Además, hacerlo recibiendo pases de Allen hubiese entrado dentro del ámbito paranormal. No hay que ponerse nerviosos. La calidad está ahí, y ha aparecido fugazmente en los entrenamientos. Tan sólo es cuestión de tiempo (y de poner un QB competente, claro). Por supuesto que va a cometer drops. Y errores de concepto que deriven en intercepciones. Es normal. Es el aprendizaje habitual de todos los rookies. Green tuvo 3 drops en su año rookie, pero estamos hablando de uno de los más grandes de la última década.

Chase nos va a dar muchas alegrías este año. Y si vemos que, por cualquier razón, física o mental, no rinde según lo esperado, tenemos en el banquillo a Tate, quien sigue mereciendo mucho más reconocimiento del que recibe. Además, le van a acompañar Boyd y Higgins que, si plasman en el emparrillado lo visto en training-camp, van a ser dos puñales difíciles de parar. Boyd cada vez ha asumido más su papel de líder, mientras que Higgins parece más físico y veloz.

Tras estos 4, no hay nada claro. Thomas ha dado una de cal y otra de arena, y sólo su papel en equipos especiales puede darle una plaza en el roster final. Taylor partía como máximo rival de Phillips por los retornos de punt, pero parece haber perdido la batalla, lo que deja mucha incertidumbre sobre su continuidad. A Irwin han intentado involucrarle mucho en la ofensiva, pero el chico da para lo que da. Con 3 WR como formación base, lo lógico parece llevar 6 al roster final, aunque para los partidos sólo activemos a 5. Con las necesidades en otras posiciones, resulta difícil pensar en 7 WR en plantilla, así que entre estos 3, más Morgan que puede sumarse a la fiesta, deberían estar los elegidos para las últimas plazas.

Tight-Ends

Thaddeus Moss puede tener un hueco en el equipo, aprovechando el escaso nivel de la unidad de TEs (foto: USA Today)

¿Por qué separo a los TE del apartado de receptores? Pues porque en nuestro equipo, lo que es recibir pases, reciben bien pocos. Uzomah ha hecho un buen training-camp y apunta a titular, y aunque tenga su pequeña dosis de participación en el juego aéreo, sospecho que éste será muy residual, orientado a situaciones puntuales de red-zone o pocas yardas.

Sample sigue sin dar el paso que esperamos, lo que le relega a intervenir básicamente como bloqueador, sin que tampoco podamos decir que sea una estrella en este cometido. A estas alturas ya espero poco de esta decepcionante elección de 2ª ronda. Al raider Darren Waller le ha llevado 5 años convertirse en un TE de elite en la liga, pero este tipo de milagros son muy raros.

Quien ha llegado con fuerza (y, por qué no decirlo, con algo de enchufe) ha sido Moss. No ha mejorado las manos de piedra que mostró en LSU, pero me ha llamado la atención verle alineado como FB. Quizá por aquí se le abra una vía en la competencia con Schreck (el “monstruo verde” tiene todo nuestro cariño, pero lamentablemente muy poca calidad) y Wilcox, un TE de 2º año que personalmente me parece un tanto pequeño para la posición. Un año más, la de TE es la unidad más floja de todo el equipo.

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