Bengals 2021Previas

Previa Bengals – Ravens

Pararse. Tomar aire y mirar alrededor. La vida nos lleva a un ritmo cuya velocidad nos empuja a centrarnos en el futuro inminente, olvidando el presente. Sin tiempo apenas de respirar, de disfrutar, de pensar… En el deporte no es diferente. De hecho, es aún peor. ¡Cómo no va a serlo una actividad donde cada semana se juega el “partido del siglo”! Por supuesto, el enfrentamiento del próximo domingo (7 de la tarde en España, 12 del mediodía en México, 3 de la tarde en Argentina) ante los Baltimore Ravens es otro “partido del siglo”. Pero ya entraremos en eso enseguida.

Me gustaría darnos un respiro. Reflexionar sobre lo que estamos viviendo. A falta de escasas 3 jornadas para finalizar la NFL estamos primeros de división. No, no es un error del corrector ortográfico: líderes de la AFC Norte. Casi nada. A estas alturas, el año pasado visionábamos videos de Penei Sewell rezando para que nos llegase en Abril, y no ser tan estúpidos de tener la ocurrencia de ganar otro partido que empeorase nuestra posición cara al draft. Ahora analizamos el juego de Tyler Huntley, el previsible QB titular de Baltimore en el duelo que decidirá quién termina 2021 como rey en el norte.

La vorágine de acontecimientos nos lleva a rajar de los planteamientos de Taylor, de las limitaciones de Burrow, de los errores en cobertura. De la imprevisión en la composición de la línea ofensiva, de la ineficacia en equipos especiales, de lo plano, previsible y poco imaginativo juego ofensivo de Callahan. Es normal. Los buenos aficionados son (somos) críticos y pesimistas por naturaleza. Si no, es que no somos realmente seguidores. Si no nos duele, no lo amamos.

Nos lamentamos de los turnovers, de los field-goals fallados, de los fumbles no recuperados. Clamamos contra los árbitros, contra el placaje fallido, contra el drop inverosímil. Pero ¡eh!, estamos vivos. Primeros en un grupo de la muerte. Con 8 victorias ya en la saca. Por momentos brillantes, por momentos desesperantes, pero ¿quién no en esta liga del demonio? Aparte de nosotros mismos, ¿quién nos auguraba 8 victorias? Ni siquiera la mitad. Debemos pararnos, sonreír por nuestro presente e ilusionarnos por el futuro. Disfrutar de nuestra envidiada posición. Un equipo joven, con talento, con proyección. Todas las rachas, hasta las más negativas como la nuestra, terminan en algún momento. ¿Por qué no ahora? Y si el negro maleficio vuelve a caer sobre nosotros, nos levantaremos, como siempre hacemos, y recordaremos aquella Navidad de 2021 donde miramos por encima del hombro a nuestros prepotentes rivales de división. ¡Que nadie nos quite lo bailao!

Pero la música sigue sonando. Y en la pista tenemos a los Ravens, por el título de división, ambos igualados 8-6. No diré que nos toca bailar con la más fea, pero lo cuervos dominan el balance global por 27 a 24. Si ganamos, sería la primera vez desde 2015 que les barremos, ya que, recordaréis, les batimos en su estadio el pasado Octubre. Sería una mala noche para todos los ex-bengalíes que ahora visten de morado: Zeitler (OG), Bynes (LB), Villanueva (OT), Fort (LB), McKenzie (DT), J. Johnson (QB) o su entrenador de QBs, James Urban. De los nuestros, sólo el entrenador de equipos especiales Simmons estuvo allí.

Si hablábamos de malas rachas, una de ellas es la que está relacionada con la nueva camiseta negra, con la que aún no hemos ganado ningún partido (0-4). Pero la luciremos con pantalones negros (4-2) y calcetas naranjas (2-1), primera vez que combinamos estas 3 prendas. Me gusta. Una equipación de gala para un partido donde se esperan más nubes que sol, con probabilidad de lluvia del 50% hacia el final del encuentro, pero en el que no se espera que el viento sea un factor. Dato importante para el presumible duelo de kickers entre Tucker y McPherson.

Nos volverá a arbitrar Cletus W. Blakeman, quien ya dirigió el partido que ganamos en Pittsburgh el pasado septiembre. Este abogado de 57 años del bufete Carlson & Burnett en Omaha, fue QB suplente en la Universidad de Nebraska (la de Zac Taylor), 4 años antes de que llegase allí como entrenador Jim Burrow, el padre de Joe. Con él como referee hemos disputado 11 partidos, con balance negativo de 5-6, incluidos dos Bengals-Ravens, en 2014 y 2016, con una victoria para cada bando. Dirigió la Super Bowl 50 entre Broncos y Panthers.

La última vez que ganamos en casa a los Ravens fue en 2018, con una actuación estelar de A.J. Green. Tras aquella victoria nos pusimos 23-22 a favor en el balance general. Desde entonces, 5 derrotas consecutivas hasta la victoria del pasado octubre (foto de Aaron Doster para USA Today Sports).

En ataque

Supongo que coincidiremos en tener los ojos puestos en la enfermería. La ola de casos Covid en la NFL no puede sernos ajena, y habrá que estar vigilante por si salta la alarma. En todo caso, las buenas noticias vienen por la recuperación de Reiff, quien debería volver a aportar solidez al RT, y las dudas sobre Adeniji, lo que dejaría a Carman nuevamente con la responsabilidad del RG.

La reciente, y merecida, nominación de Mixon para el equipo Pro-bowl de la AFC nos devuelve a la memoria los problemas para correr por el medio que estamos teniendo habitualmente, acrecentados en Denver. Es necesario seguir trabajando en el centro de la línea para generar más espacios, pero quizá desde la banda se podría rotar más a Mixon. No sólo por el castigo que está recibiendo jornada sí jornada también (esperemos que sus molestias de tobillo no le impidan jugar el domingo), sino porque Perine (7,5 yardas por carrera en Mile High) lo está haciendo bien cuando le reemplaza (más allá de ser el objetivo prioritario en 3ª e imposible).

El otro probowler de la ofensiva, Chase, se quedó con una única recepción de 3 yardas la pasada jornada tras lanzarle cuatro balones. No me preocupa en exceso. Fue más un accidente consecuencia de las circunstancias del partido. No obstante, a estas alturas ya debería haber adquirido el tono perdido tras un año 2021 en blanco, y reducir los drops para acallar murmullos. Su campaña está siendo excepcional, rompiendo records como anunció que haría, y es una pena que le sobrevuele esta sombra. En el partido de Baltimore le dio la tarde a Humphrey con un partidazo de más de 200 yardas. Con la mitad ya me conformo.

No obstante, echo de menos las bombas que nos levantaban del asiento. Las defensas se nos suelen echar muy encima del box, y a veces es necesario recordarles esta amenaza para obligarles a retrasarse y que los corredores tengan las vías algo más libres. Para esto es imprescindible que la línea aguante el tiempo necesario para permitir que se vaya profundo, pero también se pueden ordenar jugadas donde Burrow salga en rollout y lance en movimiento sin tanta presión. Ya ha demostrado sobradamente que sabe hacerlo muy bien.

La defensa contra la carrera de Baltimore es la primera de la liga. Pero contra el pase es la penúltima. Este hecho debería traer de vuelta el debate sobre la necesidad de dejar más responsabilidad en el brazo de Burrow. Tenemos la suerte de disponer de un QB elite de la NFL, y las armas hay que utilizarlas cuando nos aportan una evidente ventaja, como es este caso. Ya hablé de Chase, pero si doblan su marcaje por temor a que les vuelva a destrozar, Boyd y Higgins siempre salen al rescate. La efectividad del juego aéreo, incluso involucrando a Uzomah en jugadas “calientes”, está fuera de duda.

Hay que descargar sobre los cuervos una tormenta eléctrica de pases que les moje las alas y corte sus vuelos. Proteger la posesión de fumbles y palmeos inconscientes de balones que caigan a las manos de los defensores, pero también evitar pases a zonas peligrosas donde pueda sobrevolar la intercepción. Si eliminamos los turnovers, el partido no se nos debe escapar.

Burrow es nuestro Guía. Es quien nos va a llevar a ganar la Superbowl. Pero debemos desatarle para que despliegue todo el talento que acumula, y no dosificarlo en situaciones de emergencia (foto: Reuters)

En defensa

Podría parecer que la estrategia defensiva dependerá de si finalmente juega Jackson o no, pero no lo tengo tan claro. En primer lugar, porque salvando las distancias, Huntley tampoco es muy diferente (o al menos, no juegan un sistema muy distinto) y en segundo, porque tras la lesión de tobillo, mucha movilidad si juega no va a tener.

Por lo tanto, volverá a ser fundamental detener su juego terrestre, una parcela en la que son 3ºs de la NFL con un promedio de 144,7 yardas por partido. Nosotros tenemos la 5ª mejor defensa en este apartado, lo que a priori indica que la batalla estará como mínimo igualada. Nos hará falta de nuevo un gran partido de los DT y la rotación, tras la moral de recibir un “balón de partido” por parte del coach tras la victoria en Denver. Reader, Ogunjobi, Tupou y Hill están consolidando una fantástica unidad, muy necesaria porque tras ellos, el abismo.

Por abismo me refiero a la falta de linebackers. El domingo pasado también perdimos a Bachie, por lo que seguimos echando mano del equipo de prácticas (Keandre Jones, Clay Johnson, Calitro y Scales… ¡vaya grupo!). Por suerte, Pratt está cuajando buenas actuaciones, y es posible que recuperemos a Bailey. Por desgracia, Wilson está de nuevo descartado. El temor me sobreviene de pensar en Andrews, uno de los mejores tight-ends de la liga, y cuyo marcaje es una de nuestras mayores debilidades.

Dada la propensión córvida de jugar con formaciones pesadas, y que ni aún así nosotros alineamos 3 LBs, apunta a que el 5º DB en acción sea el SF Allen y no el CB Hilton, al menos en primeros y segundos downs. Bell es desastroso en cobertura, pero necesario frenando la carrera. Bates debe estar atento a las posibles incursiones profundas de Marquise Brown sobre todo, pero también de Duverney o Bateman.

En los cornerbacks, el único fijo es Apple. Su juego ha mejorado enormemente en las últimas semanas (puede ser la mejor etapa de su carrera, lo cual tampoco es decir mucho), pero no está exento de alguna cagada. Su acompañante será el decepcionante Waynes. Con 16 millones de impacto salarial en 2022 y dejando solo 5 millones en dinero muerto, estaría disputando sus últimos (y también por desgracia primeros) partidos como bengalí. Es complicado que llegue Awuzie ya que, aunque salga de la lista Covid, tiene el tobillo lesionado. El siguiente de la lista sería Flowers, a menos que Hargreaves se encuentre ya pleno de fuerzas tras su enfermedad.

Con esta fragilidad en secundaria, se hace más necesaria que nunca una incesante presión al QB. La campaña de Hendrickson, reconocida con la selección para la ProBowl, está resultando excepcional. Ya no es solo los sacks que logra, sino los holdings que provoca (no todos pitados). También consecuencia de la buena temporada de Hubbard en el otro lado, que obliga a los ataques rivales a no concentrar toda la atención en su lado. Es una pena que no podamos contar en la rotación con Kareem por conmoción, tras su espectacular robo de balón a Lock y su no tan espectacular retorno, finalizado con un golpe casco contra casco, que fue otra falta personal que los árbitros se comieron.

No se entendería el gran año de nuestra defensa sin Hendrickson. El acierto de contratarle en la agencia libre puede suponer el auténtico punto de inflexión de esta unidad (foto de RJ Sangosti, The Denver Post)

El rival

Baltimore pasó el domingo de liderar la AFC Norte a quedar momentáneamente fuera de playoffs. Así de igualada está la competición. Viene de 3 derrotas consecutivas. Quizá por la prepotencia de Harbaugh al fallar conversiones de 2 intentando evitar la prórroga, pero recordemos que eran partidos que tenían prácticamente perdidos y casi consiguen remontar. No hay que darles NUNCA por muertos.

También es verdad, por otra parte, que tanta fortuna a su favor tampoco era normal (partidos contra Colts o Lions, por ejemplo), pero consiguieron remontadas casi inverosímiles ante Chiefs o Bears (esta última también con Huntley a los mandos). Esto nos habla de un conjunto menos sólido que campañas anteriores, pero siempre tremendamente competitivo. Capaz de aplastar a Chargers y de caer en Miami, y en esta irregularidad es donde tenemos nuestra oportunidad. Aprovechar el exceso de agresividad de Harbaugh para poner distancia en el marcador y sacarles de su plan de juego.

Sin Jackson, su juego de carrera se resiente. Huntley no es lo mismo, pero no por ello dejan de intentarlo. La semana pasada corrió tanto como Freeman y Murray juntos y consiguió más yardas que la suma de las de sus RBs. Teniendo menos peligro, no podemos consentir que nos convierta un primer down tras otro con sus piernas. El plan de juego diseñado contra Jackson en Baltimore, donde sufrió 5 sacks, debería ser igual de válido. Claro que seguro que ellos también lo saben y prepararán algo distinto.

El roto que nos provocó Kittle podría verse repetido con Andrews. Pese a ser TE es su mejor receptor en yardas (1062), recepciones (83) y touchdowns (8). Es el objetivo favorito de Huntley. No podemos dejarle recibir, tan sencillo (y tan complejo) como esto. Si hay que doblar su marcaje, se hace. La otra amenaza es Brown, quien si no pasa nada va a acabar con más de 1000 yardas esta temporada. Ahora mismo nuestro CB1 es Apple, así que veo un emparejamiento peligroso.

Cuando hablamos del bajón experimentado en defensa no podemos dejar de lado sus bajas. Sin Humphrey, Peters o Smith (con covid) en secundaria (y Young en protocolo de conmociones). McPhee, Houston (ambos con covid), Fort, Wolfe tampoco estarán en el front-seven. Llega un momento en que es imposible mantener el nivel. Este partido no podemos ser tan timoratos como los anteriores y atacar sus debilidades desde el minuto 1, sin esperar a la segunda parte como hacemos de costumbre.

En el aspecto estratégico, los Ravens suelen jugarse bastantes cuartos down, y convierten 2 de cada 3. Esto implica que debemos prologar la defensa hasta el último down, y apretar los dientes en esas situaciones para recuperar el balón y sobre todo, impedirles seguir avanzando. Tampoco está de más recordar que con Tucker como pateador, su field-goal range es muy amplio, así que no deben cruzar la yarda 40. Sí, ya lo sé, estoy pidiendo mucho. Esto convierte la batalla posicional en decisiva, tanto para conseguir buenos retornos nosotros (a ver si despiertan de una vez esta temporada) como impedirles a ellos empezar los drives en buena posición de campo.

El TE Mark Andrews es sin duda el enemigo a vigilar en el derbi divisional. En el día de San Esteban, no hay que dejarle salir de su “casa” y que se nos coma las sobras (Per Nadal, cada ovella al seu corral; per Sant Esteve, cada ovella a casa seva). Foto de Shawn Hubbard/Baltimore Ravens

La clave

Está claro: evitar turnovers. Es un clásico de esta sección, pero nunca ha sido más necesario. La diferencia de resultados cuando el balance de pérdidas y recuperaciones cae a nuestro favor es brutal. Es, además, una demostración de madurez como equipo saber cuándo es necesario arriesgar, y cuando hay que proteger el oval a toda costa. Creo que nuestro equipo tiene tanto o más talento que Ravens en todas las líneas (quizá excepto en la banda) así que, si dejamos de dispararnos a nosotros mismos, la victoria debería caer de nuestro lado.

Otro factor clave serán las penalizaciones. Seguimos siendo el equipo menos castigado de la liga en cuanto a cantidad, pero las que nos caen no pueden ser más inoportunas. La OL debe evitar holdings, porque un 3º y largo ya estamos viendo que es preludio de punt. En cobertura hay que ser pegajosos, pero sin forzar la máquina, que ya sabemos lo vehemente que es Harbaugh para reclamar a los árbitros, y alguna van a pitarle a su favor.

Las casas de apuestas nos dan ligeramente favoritos por 2,5 puntos. Yo creo que no vamos a estar tan igualados. O ganamos sobradamente o perdemos de paliza, sin término medio. La irregularidad que han demostrado ambas escuadras todo el año me invita a pensar en un partido sin sobresaltos al final, para bueno o para malo (algo que sin duda agradecerán nuestros sufridos corazones). Si nuestro calendario es complicado (Chiefs, @Browns), el suyo tampoco es mucho mejor (Rams y Steelers, aunque en casa). Este partido puede ser la última oportunidad de ambos para sacar una victoria con solvencia que insufle moral ante el apretado final de temporada.

No sé si estas palabras las dicta la razón o la pasión, pero creo que ganaremos. Creo que Santa Claus nos dejará una victoria bajo el árbol. Que el niño Jesús nos sonreirá (que ya nos toca). Si al final los Reyes Magos nos traen playoffs o carbón, el tiempo lo dirá, pero una victoria ante Ravens nos solo nos afianza en la primera plaza de la división, sino que nos pone a favor el posible desempate contra ellos. Y si los fantasmas de la Navidad nos son adversos, a seguir remando. Yo de este barco no me bajo. Who Dey!!!

El duelo entre Tucker y McPherson será un enfrentamiento de lo más bonito de ver, y con la expectación de estar ante la futura competencia entre los mejores kickers de la NFL (foto: bengals.com)

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