Bengals 2020Previas

Previa Raiders-Bengals

La NFL va muy rápida. Pero cuando tu equipo tiene bye, se vuelve lentísima. Aun siendo consciente de la necesidad de tu equipo de recuperar lesionados, rehacerse mentalmente de una mala racha, o reflexionar sobre las estrategias ofensivas y defensivas más adecuadas, para el aficionado se hace eterna la espera. Pero todo llega, y el próximo domingo a las 10:05 de la noche en España; y por la tarde, a las 3:05 en México y 6:06 en Argentina, visitaremos por primera vez el Allegiant Stadium, el flamante nuevo estadio de Las Vegas Raiders.

Normalmente, la jornada de bye suele ser buen momento para realizar un análisis de objetivos cumplidos y pendientes. En nuestro caso no es diferente. Hagamos un breve repaso de los mismos:

  • Mejoría defensiva: Hecho (durante muchas jornadas en el top-10 de la liga).
  • Mejoría de la OL: Hecho (reducción de los sacks encajados por partido).
  • Competir contra equipos “grandes”: Hecho (Baltimore y Green Bay).
  • Regularidad: Pendiente (derrotas contra Jets y Bears).
  • Recuperación de lesionados: 50% (Burrow y Reader, sí; Hopkins y Waynes, no).
  • Adaptación de nuevas incorporaciones: (sobre todo, Hendrickson y Chase).
  • Mejoría del juego de carrera: En progreso (mejor en yardas, peor en protección).
  • Mejoría del juego de pase: (conexión Burrow-Chase)
  • Mejoría del plan de juego ofensivo: Pendiente (somos predecibles y poco variados).
  • Mejoría del plan de juego defensivo: Pendiente (fallos de placaje y concesión de big-plays).
  • Incremento del porcentaje de primeros downs: Pendiente
  • Incremento de la efectividad en red-zone: Pendiente
  • Mejoría del pass-rush: En progreso (superada la cifra de sacks de 2020)
  • Mejoría de ratio de turnovers: 50% (más recuperaciones defensivas, pero más pérdidas por intercepciones).
  • Mejoría de los equipos especiales: 50% (mejor el kicker, peor los retornadores)

Así, en buena disposición, pero todavía con deberes pendientes, encaramos la vuelta a la competición contra los Raiders. Será la primera vez que nos enfrentemos a ellos desde su aterrizaje en Las Vegas. En su etapa en Oakland y Los Angeles hemos acumulado un balance negativo de 11-21, incluyendo dos eliminatorias de playoffs. No obstante, hemos ganado en 3 de los últimos 4 enfrentamientos. En mi mente, la expulsión de Whitworth, vitoreado por el público en su salida del campo, por defender a Dalton; y el júbilo de la afición ante el primer sack a Judas Palmer en su visita como QB de los negro y plata.

Dejando atrás los añorados tiempos en los que les timábamos gracias a la impagable labor de Hue Jackson, en la actualidad no hay jugadores que hayan jugado para ambas franquicias. Nos debemos ir a los entrenadores, recordando el paso por allí de Callahan (OC) y de Pollack (OL). Para la ocasión, vestiremos con camiseta blanca y pantalón negro.

El colegiado que dirigirá la contienda será el veterano (66 años, 16 como juez principal) Jerome Boger. El corredor de la compañía Allstate de seguros, residente en Georgia, nos ha pitado en 13 ocasiones, de las que solamente hemos ganado en 4. No es buen presagio, a pesar de que es uno de los árbitros con menor porcentaje de victorias para el equipo local. Esperemos cuajar un buen partido, y no dejarlo al azar de sus decisiones, a pesar de estar en la ciudad del juego.

¡Como te echamos de menos, Whit! (foto de Frank Victores, US Presswire)

En ataque

Una de las principales novedades será la ausencia de la barba de Burrow. Más rejuvenecido físicamente, esperemos que se traslade de igual forma a su juego, asegurando mucho mejor la posesión del oval (evitar prolongar la jugada que provoque fumbles o intercepciones por empecinarse en sacar un pase donde no lo hay). También me gustaría verle un poco más móvil. No digo jugadas de option, porque igual no es su estilo, pero algo más de iniciativa en rollouts o jugadas diseñadas para que corra él.

Fundamental que la línea aporte buena protección, pero también los RBs y TEs. Hopkins lleva una campaña irregular en el centro, sin estar a tono físicamente y, tras la lesión de Su’a-Filo, el puesto de RG sigue sin dueño (primero Carman, circunstancialmente Hill, y ahora parece que Adeniji). Una cadena es tan fuerte como el eslabón más débil, y por aquí están viniendo los problemas, tanto a nivel de sacks, como las dificultades para tener éxito en jugadas de pocas yardas. El buen papel de Reiff (RT), Williams (LT) y sobre todo Spain (LG), reflejo de la mejoría experimentada tras el regreso de Pollack como entrenador, queda difuminado si todo el grupo no funciona como un bloque compacto. No se trata de ser la mejor OL (no lo somos, ni de lejos), pero cuando hemos estado compenetrados, se han disimulado mucho las carencias.

Mixon está consolidando una excelente campaña. Entre los mejores en yardas por partido (70,7) y sobre todo en productividad (7 TDs). El plan de Taylor es abrir las defensas con muchos receptores y apostando por el pase desde el principio, para después, con boxes menos cargados, darle protagonismo a Mixon. Como teoría está bien, pero dependemos de conseguir ganancia en primeros downs, porque después ya es imposible pensar que corriendo vayamos a convertir terceros downs largos. En esta segunda parte de la competición, me gustaría verle un poco más como receptor, así como que participase más Evans, quien ya debe estar recuperado de su lesión.

En el juego de pase, la gran explosión está siendo Chase, pero creo que deberíamos diversificar más el abanico de jugadores y jugadas. Es injusto descargar toda la responsabilidad en un novato (que comete errores, como todos), y tenemos un plantel lo suficiente extenso en calidad y cantidad como para repartir los pases. Tenemos a Boyd infrautilizado, y es vital para conseguir estos primeros downs que tanto se nos resisten. Higgins es desequilibrante, y ya está al 100% tras perderse 2 partidos. Incluso Uzomah, una de las grandes sorpresas ofensivas, está rindiendo inesperadamente bien y continuo. No todos los días vamos a ganar con big-plays, así que deberíamos enfocarnos en ser más prudentes. Pases cortos y seguros que aseguren drives largos que permitan descansar a la defensa. La bomba, sólo de forma puntual para que recuerden que disponemos también de esta arma letal.

La conexión Burrow-Chase está resultando sensacional, pero convendría recordar que tenemos más opciones en el juego de pase. Cuanto más impredecibles seamos, más complicaremos la vida a las defensas rivales (foto: Sports Illustrated)

En defensa

Tras los bochornos ante Jets y Browns, vuelve a cuestionarse a Anarumo. La eterna lesión de Waynes (ni está ni se le espera) es frágil excusa, porque Apple (un desastre con todas las letras), también ha estado presente en los buenos momentos. Dado que Phillips tampoco está respondiendo (ni siquiera como retornador), es muy probable que en esta reanudación veamos algo más a los fichajes Flowers y Hargreaves, como bien apuntaba nuestro compañero Xevi (https://sextoanillo.com/index.php/2021/11/15/la-defensa-de-los-bengals-en-la-primera-parte-de-la-temporada/)

Vistos los cornerbacks, que van a tener mucho trabajo ante los receptores raiders, también es hora de que los safeties suban un peldaño sus prestaciones. Su nivel es bueno, pero de jugadores de su calidad esperamos siempre la excelencia. Bates debe mostrarse más seguro como SF profundo y peligroso en las intercepciones para disuadir al QB de buscarle las cosquillas. Bell arrastra las conocidas dificultades en cobertura de TEs y RBs móviles, quizá debería recibir algo de ayuda en este apartado. Con sólo 2 LBs de forma habitual (estrategia que en ocasiones debería revisarse), se le exige mucho más contra la carrera, y quizá alguien como Allen (a Brandon Wilson le hemos perdido para todo el año) podría tener más participación, tanto de acompañante como de relevo.

De momento, va ser difícil, si no imposible, ver 3 LBs a la vez en el campo tras la lesión de Davis-Gaither. No hay profundidad (el único suplente que ha hecho el training-camp es Bailey, recién activado tras pasar el Covid y no sabemos cómo estará físicamente) ya que Evans se lesionó y Bachie está bien, pero sólo en equipos especiales. Mucho trabajo y responsabilidad para Logan Wilson (que ha ido a la baja tras un gran arranque) y Pratt (quien ni al principio ni al final termina de arrancar).

Así que volveremos a formaciones 5-2-4 ó 4-2-5. En las primeras, con 3 DTs (Reader, Tupou y Ogunjobi) para sellar la carrera, y Hendrickson y Hubbard intentando presionar al QB; mientras que en las segundas, entraría Hilton ocupando la plaza de CB-slot, donde ha resultado una importante incorporación. De nuevo, el problema es mantener la intensidad, ya que los suplentes (Sample, Hill, Ray, Kareem…) quedan muy lejos de los titulares. Tampoco se está tratando de incomodar al QB en forma de blitz, y dejándoles a su aire, estamos haciendo Hall of Famers a Fields, White o Mayfield.

Hay que asegurar los placajes para provocar terceros downs largos y, en la medida de lo posible, conseguir que el ataque raider esté poco tiempo sobre el campo (foto: www.chatsports.com)

El rival

Contrariamente a lo que venía siendo habitual en los últimos años, los Raiders están dando más noticias fuera que dentro del campo. Al affaire de los e-mails de Gruden que originó su despido, siguieron los cortes de Ruggs (WR) y Arnette (CB) por hacer el cafre. Así y todo, siguen en la batalla para playoffs con idéntico balance que el nuestro (5-4) y como nosotros vienen de dos dolorosas derrotas: una inesperada en New York (en su caso contra Giants), y una paliza contra un rival divisional (41-14 ante Chiefs, casi igual que el 41-16 nuestro contra Browns). El paralelismo es más que evidente.

Pese a no destacar en los medios, son el 2º mejor equipo de la liga en juego de pase, con casi 300 yardas de media por encuentro (nosotros el 8º con 264). Esto hace que pese a tener a un fenomenal RB como Jacobs (quien se ha perdido varios encuentros), su juego de carrera sea solo el 28º de la NFL. El RB2, Drake, promedia 4 yardas por carrera, por lo que tampoco es cojo.

No obstante, el jugador que se me antoja imparable es el TE Waller. El receptor más buscado por Carr (71 targets) y máximo receptor en yardas del equipo (494). Es uno de los TE más prolíficos de la liga (44 recepciones, 24 primeros downs; 4º de la liga en ambas estadísticas entre los TE), y nosotros seguimos con graves problemas para defender a este tipo de jugador (permitimos a los TE un 83% de porcentaje de conversión y 11 yardas de media por atrapada). Se nos junta, por tanto, la tormenta perfecta.

En defensa, mucho cuidado con sus peligrosos rushers exteriores: Crosby nos hizo, hace justo 2 años, nada menos que 4 sacks. Ngakoue lleva ya 6 este año. Pero si superamos esta primera barrera defensiva nos encontraremos con el MLB Perryman. Nadie lleva más placajes este año que él en toda la NFL (102 en total). Si de esto deducimos que será más fácil pasar que correr podemos llevarnos un chasco. Su defensa contra el pase es la 8ª de la liga, permitiendo únicamente 231 yardas por partido. Es cierto que no tienen cornerbacks especialmente brillantes (tan sólo Hayward destacaría entre el grupo), pero su SS Abram es uno de mis favoritos en ese puesto.

Dentro de lo que cabe, no llegan excesivamente castigados por las lesiones. Jacobs lleva con molestias todo el año, pero no se perderá la cita. Quienes es complicado que lleguen serían Kwiatkowski (LB), Ingold (FB) y Nixon (CB). Uno de sus mayores problemas está siendo las penalizaciones. Es el tercer equipo de la NFL con más pañuelos en contra por encuentro (80 en total). Entre los más castigados, sus linieros ofensivos: RT-Leatherwood (9, es el 2º con más faltas de toda la NFL), LG-Simpson (6) y LT-Parker (6). Como curiosidad, los Bengals somos el equipo menos penalizado de la competición (sólo 44).

No podemos permitir que el QB rival juegue sin presión como nos ha pasado en los partidos precedentes. Carr es el 2º QB de la liga en yardas por partido (314) sólo por detrás de Brady, y si tiene tiempo para encontrar receptores nos destrozará (foto de Katie Stratman-USA TODAY Sport).

La clave

Nuestra defensa se ha caído de la elite y ocupa ahora el puesto 18º. Recuperar sensaciones es básico para nuestra supervivencia, tanto a nivel individual (placajes, intensidad) como colectivo (pass-rush, dejar de conceder big-plays). Tenemos un ataque explosivo, que anota una media de 26,2 puntos por partido, pero encajamos 22,6. Esto provoca que prácticamente todos los partidos estemos en el alambre, y cualquier pequeña circunstancia (un turnover, un fallo de field-goal), nos aleja de la victoria. Por lo tanto, confío en que nuestra ofensiva será capaz de poner puntos en el marcador, pero la clave es encajar los menos posibles.

Decirlo es, obviamente, más fácil que conseguirlo. Hay que recuperar la intimidación al QB, ya que Carr tiene problemas ante la presión. Si no se llega desde los edge-rushers, habría que intentarlo con blitzes. Es importante parar su juego de carrera para que su ofensiva no pueda descansar en él, pero de poco servirá si Carr se encuentra cómodo. Recordemos que no defendemos bien a los TE, y que tanto Edwards por el exterior como Renfrow desde el slot pueden hacernos mucho daño.

Su defensa es muy rápida, así que correr por fuera va a estar complicado. Sería partidario de intentarlo por el medio. Ya que no usamos FB (a veces el TE ha hecho esta función), quizá con movimientos de la línea podríamos generar ventaja y algún hueco por donde colarse Mixon. Lo que sí podríamos hacer por fuera es buscar pases a la flat, para que los receptores lleguen antes que los defensas. Insisto en que tampoco debemos frustrarnos por no conseguir excesiva ganancia en cada jugada. Es más importante encadenar primeros downs y ser nosotros quienes controlemos el ritmo del partido.

Hemos tenido toda una semana para preparar este partido. Espero que los técnicos la hayan aprovechado. Según los pronósticos de Las Vegas, ciudad por excelencia de las apuestas, somos favoritos para ganar por 1 punto, lo que da idea de la igualdad con la que se afronta el encuentro. El mío personal es el de victoria, y por más de esa diferencia, sobre todo, debido al ansia que siento por ver jugar de nuevo a mi equipo. Esta vez, lo que pase en Las Vegas no se quedará en Las Vegas. Si ganamos, habrá que recordarlo como motivación para los siguientes partidos; pero si perdemos, volverán las dudas sobre el proyecto de Taylor.

Las intercepciones han sido clave en las derrotas en Chicago, Nueva York, de empezar con mal pie ante Browns, y de no ser por el fallo de Crosby, hubiésemos caído antes contra Packers. Conseguir reducirlas es fundamental (foto de Katie Stratman-USA TODAY Sports).

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