Bengals 2019Previas

Previa Seahawks-Bengals

Bienvenidos al NEW DEY, mis queridos amigos. Un “New Dey” que todos podréis reconocer porque… básicamente es “el mismo Dey”. En defensa, idéntico bloque, con el único cambio en la alineación titular de Hubbard por Johnson. En ataque, también similar formación, salvo los cambios obligados por lesión, retirada o sanción de Willis por Green, Jordan por Boling y Miller por Redmond. La única “variación táctica” es la inclusión en la titularidad de Hopkins por Price en el puesto de center. Pretendemos levantar el triste balance de 6-10 del año pasado con los mismos jugadores un año más viejos y apenas un par de cambios estéticos irremediables por jubilación.

Así las cosas, el cambio deberemos verlo en los banquillos. Con la llegada de Taylor y su renovado cuerpo técnico, nuestro ataque pasará de ser una West Coast Offense a ser… una West Coast Offense; y nuestra formación defensiva, de un 4-3 a un… 4-3. Bueno, no seamos tan negativos de inicio, ya habrá tiempo para serlo conforme avance la competición. En teoría, el ataque mostrará formaciones más abiertas, dobles TE y mucho play-action y end-arounds. La defensa formará mayoritariamente con sólo 2 LBs, sin descartar frentes de 5 DLs, y mayor presión de los CBs. Como digo, ésta es la teoría, a ver si conseguimos ponerla en práctica.

Comenzamos la campaña 2019 en una plaza complicada. El CenturyLink Field de Seattle es un campo donde la afición aprieta mucho y es difícil salir de allí con algo positivo. Por su pasado en la Conferencia Americana, los Seahawks son el equipo de la Nacional contra quien más veces nos hemos enfrentado: un total de 20, con 11 victorias para los nuestros, una de ellas en playoffs. Como visitantes, hemos acudido 8 ocasiones al estado de Washington, con un balance equilibrado de 4-4, saliendo victoriosos el último enfrentamiento disputado en 2011.

No he encontrado conexiones de jugadores de un bando que hayan jugado en el otro, aparte de su longsnapper Tyler Ott, quien estuvo con nosotros durante un mes en 2016; pero Ross y Sample han jugado en la universidad de Washington, y su QB Wilson, nació en Cincinnati. Por su pasado en Rams, a Zac Taylor no debería impresionarle el ensordecedor graderío, que dos veces se hizo acreedor del record Guinness al campo más ruidoso. Cuidado con las salidas falsas.

Por disputarse en la costa Oeste de USA, el encuentro comenzará a las 10 de la noche del próximo domingo 8 de Septiembre (las 3 de la tarde para nuestros camaradas mexicanos). Tanto en un continente como el otro, podréis disfrutar del mismo por la aplicación de Spanish Bowl Radio con los comentarios de un servidor. La tarde se prevé nublada en Seattle, con temperaturas rondando 18 ºC y alta humedad del 75%. La probabilidad de lluvia es escasa, para lo que suele ser Seattle, tan solo del 25%. Jugaremos con camiseta blanca (blanca “normal”, no blanca “color rush”), y pantalones del mismo color, combinación con la que solamente hemos ganado el 39,6% de los partidos disputados con este uniforme, siendo la más negativa de todas.

Nos arbitrará Brad Rogers, quien debutará como árbitro principal en sólo su tercera temporada en la liga. En los dos años anteriores como juez de campo, sólo coincidimos en 2018 en Atlanta, donde ganamos. No obstante, este profesor de empresariales en la Universidad Católica de Lubbock, Texas, tiene experiencia en el arbitraje desde 1991 en la categoría universitaria. Es sin duda una de las figuras emergentes del nuevo arbitraje en la NFL. Esperemos que le acompañe la suerte, y el acierto.

 

En ataque

A la patética composición de la línea ofensiva hay que añadir el drama de que Glenn aún no ha sido dado de alta de su conmoción cerebral. Si no cambia el panorama, nuestro Left-Tackle titular será Andre Smith, lo que nos supone un problema muy gordo. Los Seahawks han reforzado su pass-rush con Ansah y Clowney, por lo que más le vale a Dalton soltar el oval lo más rápido posible. Si es hacia algún receptor nuestro, mejor.

Precisamente, nuestro cuerpo de receptores también estará mermado de efectivos. La ausencia de Green es irremplazable. No sólo por su incuestionable calidad, sino por la conexión con Dalton, vamos a echar mucho de menos su presencia. El undrafted Willis podrá sorprender por lo inesperado, pero seamos sensatos, los cuentos de la cenicienta pocas veces funcionan en la NFL. Tampoco Ross va a estar al 100%, con apenas una semana de entrenamiento. Si se le lleva es por su especial conexión con aquel estado. Su participación será muy reducida, lo que abre el camino para que Erickson juegue más en la posición de slot, una vez descargado de las tareas de retornos hacia Cooper. Así que Boyd será nuevamente el referente aéreo, peleando contra los herederos de aquella legendaria Legion of Boom.

Quizá en la memoria de algunos quede aquella insospechada remontada de 2015 (17 puntos en el último cuarto para ganar en la prórroga). Ese día fueron muy importantes los TEs, con 2 touchdowns para Eifert. Creo que este domingo volverán a serlo. Dalton tiene que soltar pronto el balón, hacia receptores seguros. Tampoco hace falta recorrer 20 yardas con cada jugada, sino ejecutar drives sostenidos que permitan adquirir ritmo y descansar la defensa. Para esta misión, la rotación de EifertSampleUzomah puede resultar vital.

Otra opción es buscar a los runningbacks fuera del backfield hacia la flat. Tanto Mixon como el recién renovado y nombrado capitán, Gio Bernard, tienen muy buenas manos y lo que es más importante, capacidad para generar peligro con el balón en sus manos. Me temo que correr por el interior será imposible con nuestra lamentable línea ofensiva, así que espero que un buen juego combinado de bloqueos permita hacerlo por el exterior, aunque sea en sweep de nuestros WRs. Si no damos un poco de miedo por aquí, será difícil que podamos sorprender profundo con Ross en algún playaction.

 

En defensa

La línea ofensiva de Seahawks tampoco es una cosa del otro mundo. Sin embargo, hay una diferencia importante con nuestro equipo: su QB Russell Wilson es una anguila a quien es prácticamente imposible atrapar. Bien por las circunstancias, o por diseño, muchas de sus jugadas de ataque acaban con Wilson fuera del pocket, completando un pase mortal en movimiento tras varios interminables segundos evitando ser placado.

Por tanto, romper su OL, que tampoco es tan sencillo, solamente será el primer paso. Después hay que cazar al QB, y en esta “sobre-excitación” muchas veces falla Hubbard el sack. Así que hay que presionar con cabeza. Es mejor contenerle dentro del pocket, a que por querer placarle se nos escape y el daño sea mayor. Fundamental que Atkins y Dunlap formen una buena pinza.

Su juego de carrera recaerá en los jóvenes Penny y Carson. Dos RBs de características similares, quizá más talentoso el primero, pero ambos incansables. Dicen que nuestro MLB Preston Brown está más rápido. No le he visto suficiente, pero más le vale. No sólo debemos llegar a ellos lo antes posible, sino evitar que nos rompan los placajes.

Otra amenaza es Dissly, su TE titular, consolidado tras la lesión de Dickson. No hace falta que sea muy bueno para que nos haga daño. Pete Carroll es un entrenador muy inteligente, y si encuentra un resquicio en nuestra defensa, lo va a aprovechar a saco. Ya sea el LB Evans o el SS Williams se haga cargo de su marca, que no lo dejen solo aunque sientan que se rompa la jugada.

Su juego aéreo sufrió una importante pérdida con la retirada de Baldwin. No obstante, se reforzaron en el draft con Metcalf, un receptor muy físico, que probablemente se empareje con WJIII. Muy atento deberá estar Bates, porque Lockett puede escaparse con facilidad de Kirkpatrick.

 

El rival

Seattle siempre es favorito. Pese a la calidad de Rams, o el esperado resurgimiento de los 49ers, son claros candidatos a llevarse su división. Es un equipo muy duro, siempre competitivo, sobre todo en su estadio. Un entrenador tan prestigioso como Carroll es garantía de conjunto guerrero, que no lo pondrá nada fácil, que no conoce la piedad si huele sangre.

Sabe que su fortaleza es su estadio. Un atronador coliseo donde el jugador nº12 se hace notar. Su record como local es de 95 a 41. Pero no solo de presión ambiental viven los Seahawks. Su talento es incuestionable. En 2018 fue el equipo que amasó más yardas de carrera, con un impresionante registro de 160 de media por encuentro. También lideró la liga en turnovers, con un diferencial a su favor de +15, producto de 12 intercepciones y 14 fumbles recuperados.

Obviamente, debemos destacar a su QB, Russell Wilson. Sin lugar a dudas, uno de los mejores quarterbacks jóvenes de la competición y quizá, tras la repentina retirada de Luck, el principal abanderado de su generación. Peligroso con los pies, ya sea sumando carreras o ganando tiempo fuera del pocket. Pero engañosamente amenazador con un brazo más potente y preciso de lo que su tamaño podría aparentar. Sin duda, el principal arma a neutralizar.

No llegan a la cita sobrados de salud. En el lado izquierdo de su OL, ni el LT (Brown) ni el LG (Iupati) entrenaron el miércoles. Media docena más de jugadores tienen diversas molestias. La macha de Earl Thomas cerró el ciclo de la Legion of Boom, una defensa legendaria, pero no cometamos el error de despreciar la actual. Mientras un fenómeno como Wagner lidere la unidad, seguirá siendo temible. El pass-rush también perdió a Clark, pero como decíamos antes, sumó a Ansah, Clowney, y a Collier en el draft.

 

La clave

Arrancamos un nuevo proyecto. Como todo lo novedoso, lleno de dudas e incertidumbres. Una de ellas, quizá la más importante, es la confianza. Tener fe en el proyecto, conseguir que los jugadores crean en él. Por eso, más significativo que el resultado, es realizar un papel digno. Cualquier partido se puede perder, y con más razón si es ante un rival de los más duros de la liga. Lo que no se puede perder es la competitividad.

Por esta razón, creo que la clave para volver con la cabeza alta es aferrarse al encuentro con uñas y dientes. No dejar que los Seahawks se nos vayan en el marcador. Atacar con inteligencia y sin precipitaciones. Asegurar el máximo posible de puntos en cada visita a la red-zone. El año pasado, pese a lo mal que quedamos, fuimos el 3er equipo de toda la NFL más efectivo en la zona roja. Lo malo es que nos enfrentamos precisamente al 4º equipo más eficaz de 2018 defendiendo esas últimas 20 yardas.

Yo creo que si conseguimos salvar su presión en la línea, pueden ser vulnerables. La secundaria, pese a la presencia de jóvenes prometedores, ya no es lo que era. Si les obligamos a tener que reforzarla con más presencia de jugadores, debilitaremos su front-seven. Dalton debe hacer valer su experiencia y no dejarse llevar por los agobios. Evitar terceros downs largos. Esto supone sumar en cada down, aunque sea poco, no permitir sacks, ni mucho menos, penalizaciones que nos compliquen avanzar.

En defensa, debemos cerrar como sea la carrera. Es la base de su juego y debemos quitarles esta opción. Si Wilson nos gana pasando, le felicitaremos por su talento, pero que no parezcamos un guiñapo en sus manos. No sé si Anarumo ha mantenido tantos defensive linemen pensando en este partido, pero no deberían extrañarlos muchos frentes de 5 jugadores. Como hemos visto, son un equipo que consigue muchos robos de balón, así que deberíamos sostenerle el envite haciendo nosotros lo propio.

Otro apartado donde no podemos fallar es en equipos especiales. Nuestra última victoria allí se cimentó sobre un touchdown de retorno de punt por Tate (sí, nuestro recordado, no por lo bueno, “horizontal Tate”). Así que si hay una circunstancia, por pequeña que sea, que podamos utilizar en nuestro favor, debemos hacerlo.

Estrenamos la competición contra un contendiente a playoffs. Uno de los rivales más duros del año. Perder allí sería lo lógico. Sin embargo, es la primera jornada, terreno abonado para las sorpresas. Los equipos aún no tienen ritmo competitivo, se deben conjuntar los nuevos componentes, etc. Es probable que no exista mejor momento que éste para darles un susto. Sin embargo, como bien pronostica nuestro amigo Jesús Menez, lo normal será volvernos con un capazo de puntos en contra, y esperar mejores oportunidades otro día.

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