Bengals 2021Previas

Previa Wildcard Bengals-Raiders

Si me seguís habitualmente, sabréis de mi afición a los artículos de ficción. Un lector despistado podría pensar que éste es uno más de ese estilo. Pero nada de eso, es absoluta y sorprendentemente real. Los Bengals se han clasificado a playoffs. Tiempo tendremos más delante de analizar las causas, y las consecuencias, de tan inesperado éxito, pero ahora vamos a lo que toca: el análisis de la eliminatoria de wildcard contra Las Vegas Raiders.

No visitábamos playoffs desde 2015. Lo que pasó en aquella maldita eliminatoria contra Steelers sigue desgraciadamente grabada en nuestra mente, así que no volveré sobre el tema. Hay que mirar hacia adelante para romper la maldición de Bo Jackson. Para quien no la conozca, haré un breve recordatorio. Nos debemos situar en los playoffs de 1990. Tras eliminar 42-14 a los Houston Oilers, en lo que con el paso del tiempo se convirtió en nuestra última victoria en playoffs hace ya más de 31 años, viajamos a Los Angeles para medirnos a los Raiders. Aquella tarde, la defensa angelina frenó el contundente ataque de los de Esiason y nos derrotaron 20-10. Sin embargo, lo más recordado de aquel partido fue la lesión de su corredor estrella Bo Jackson, en un golpe aparentemente intrascendente, que puso fin a su carrera. Desde entonces, los Bengals no han conseguido ganar en sus siguientes 7 apariciones en postemporada, siendo la racha negativa más larga en la NFL, en lo que se ha denominado “la maldición de Bo Jackson”.

El destino ha querido emparejarnos en esta octava ocasión precisamente contra el equipo con quien empezó tan desgraciada racha. Sin embargo, ahora la historia es muy diferente. Para empezar, el encuentro es en nuestra casa, en nuestra jungla, y las casas de apuestas nos dan favoritos por 6 puntos. Contamos además con el precedente del partido disputado en Las Vegas en la jornada 11, saldado a nuestro favor por 32-13, un resultado que no se corresponde con los apuros que pasamos para llevarnos la victoria.

No obstante, mal haríamos tomando ese encuentro como referencia porque todo será diferente. Para empezar, la climatología. Para la noche del partido (recordemos, las 10:30 del sábado 15 en España, 3:30 en México y 6:30 en Argentina) hay un 50% de probabilidad de nieve. En todo caso, la temperatura será muy fría: 1,6ºC la más alta y la baja de -8. Podría parecer que nos favorece, dado que Raiders juega en domo y están menos acostumbrado a estos fríos, pero en un partido de similares características se impusieron a los Browns hace menos de un mes.

La presencia de la nieve puede condicionar el desarrollo del encuentro. En nuestro caso, dificultaría el juego de pase, nuestra principal baza, aunque no olvidemos que en el enfrentamiento disputado en Las Vegas, Burrow apenas lanzó para 148 yardas (su cifra más baja de la temporada), mientras que la base de la victoria fueron las 123 yardas terrestres y 2 TD de Mixon y, sobre todo, la ventaja en el tiempo de posesión (37 minutos por 22) propiciado en buena medida por las penalizaciones (7) de nuestros rivales. Sin embargo, si hay un equipo alérgico a la nieve son los Raiders. Su racha cuando el termómetro baja de 10ºC es de 1-11 en los últimos 12 encuentros, y sin duda tampoco han olvidado las condiciones climatológicas en las que se produjo su eliminación en Foxboro en los playoffs de 2001 tras la controvertida “Tuck Rule”.

Esto nos lleva a los colegiados, cuya campaña 2021 no se recordará precisamente entre sus mejores. Dirigirá la eliminatoria Jerome Boger. Sí, el mismo que arbitró el partido de la jornada 11. Antes de haceros ilusiones, os recuerdo que nuestro balance con él como árbitro principal es de 4-10, siendo un colegiado que suele favorecer a los visitantes. Sin ir más lejos, el Rams49ers de la semana pasada. En postemporada ha pitado 6 partidos, 5 como principal, incluida la Superbowl XLVII entre Ravens y 49ers. Si consideramos este partido en terreno neutral, el balance de victoria local-visitante en los otros 4 es de 2-2.

Y llegamos a la parte realmente importante: ¿con qué uniforme asistiremos a la cita? El elegido ha sido el formado por camiseta negra, pantalón blanco y calcetas naranja. No es mi combinación favorita, pero, descartada la posibilidad de la naranja por ser “tercera equipación”, resulta un guiño a nuestra última victoria en playoffs, la ya comentada contra Oilers, donde casualmente, vestimos justamente así.

Una jugada desafortunada dejó al mundo del football sin Bo Jackson (seguiría su carrera deportiva unos años más en beisbol), dando origen a la llamada “maldición de Bo Jackson”, según la cual, nunca volveríamos a ganar un partido de playoffs (foto: Getty Images)

En ataque

Tras 17 partidos, poco que comentar aquí, lo que hay es lo que se ha visto. Seguidores y rivales saben a qué jugamos y cómo, así que me centraré en las novedades, y estas vienen, desgraciadamente, del apartado de lesiones. Por fortuna, hemos esquivado lesiones en los jugadores clave, nuestros temibles playmakers, pero no así en la línea ofensiva, donde ya desde el principio de la temporada centrábamos nuestros temores.

A la baja indefinida de Su’a-Filo (tampoco se le espera para este partido), se añade la incertidumbre sobre Spain (aunque éste ha estado entrenando y podría llegar), lo que nos deja como guardias a Adeniji (quien también salió tocado de Cleveland, pero debería ser titular), y Carman, que de momento sigue sin cumplir las expectativas. Peor está la situación en el puesto de RT. Tras perder a Reiff, ni Prince ni Johnson parecen convencer a Pollack, quien tras probar a Smith como LT la semana pasada, podría plantearse darle al novato la titularidad en tan delicada posición, tratando de contener a los rushers Crosby o Ngakoue. Las plazas de C y LT, salvo inesperado contratiempo, serán para Hopkins y Williams respectivamente.

La experiencia del partido de temporada regular, y la climatología poco propicia para el pase, podría hacernos pensar que nuevamente caerá gran parte del peso de la ofensiva sobre Mixon. Sin embargo, aunque la lógica dicte esta solución, yo no lo tengo del todo claro, precisamente por esto. Estoy con vencido que los de Bisaccia habrán ideado la manera de contener a Mixon, y por eso deberíamos preparar una alternativa, anticipándonos a su respuesta para sorprenderles.

La defensa de Gus Bradley suele confiar la presión a los cuatro de delante, con poca concesión al blitz, dejando mucho personal en cobertura. Aquí no creo que invente nada nuevo. Se lo puede permitir, porque con el personal que tiene es suficiente para generar problemas a nuestra línea ofensiva. Como Burrow puede volver a tener un día complicado, quizá una buena opción sea atacar más la zona corta con pases rápidos a Boyd y Uzomah. Sólo cuando la defensa se eche muy encima, buscar a Higgins o Chase en profundo (si el tiempo lo permite).

También podríamos usar a Mixon como receptor. En sus dos últimos partidos, Burrow le ha lanzado más pases que en los 14 anteriores. Raiders concede 6,44 yardas por recepción a los RBs, y es una debilidad que debemos explotar. Otra alternativa podrían ser carreras de los receptores en jet sweep, una jugada que no hemos utilizado demasiado y que podría sorprender. Quizá no sea el día para improvisar jugadas de engaño, salvo que estuviésemos a la desesperada.

En cualquier caso, si hemos llegado aquí por Burrow, debemos morir con Burrow. Poner el balón en sus manos y confiarle nuestro destino. La nieve tampoco debería ser un problema insalvable (recuerdo grandes partidos de Brady bajo intensas nevadas), lo que sí hay que hacer es extremar la protección de un balón que puede estar especialmente resbaladizo, tanto cuando encaje un sack, o cuando lo porte un corredor o receptor. Evitar los turnovers, y las penalizaciones, tienen en estos partidos a vida o muerte una importancia capital.

Mixon fue el MVP en el partido de temporada regular, y necesitamos otra gran actuación en esta eliminatoria de playoffs, para borrar de nuestras mentes el fiasco de otro RB en nuestra presencia anterior (foto: Yahoo)

En defensa

En el partido disputado en Las Vegas, el TE Waller nos clavó 116 yardas. Frenarle debe ser la prioridad número 1. Poco después, Kittle, el TE de SF, nos hizo 151; y Andrews, el TE de BAL, 125. Vemos aquí una clara tendencia hacia la imposibilidad de cubrir a este tipo de jugadores. Sin embargo, Kelce, el TE de Chiefs, solo consiguió 25, lo que me hace pensar que igual Anarumo ha encontrado la manera de contenerles. Puede la inclusión de un defensive-back como Flowers, más físico que los demás de la plantilla, pueda ser la solución.

Aquella jornada 11, los WR de Raiders sólo nos hicieron 50 de las 215 yardas lanzadas por Carr. Es una muestra de lo que confía en sus corredores (Jacobs y Drake) y tightends (Waller y Moreau). Por esta razón, debemos estar especialmente vigilantes para que los safeties acudan en ayuda de los linebackers (recordemos cómo quemaron a Wilson en el touchdown). Bell tendrá nuevamente un partido de alta intensidad, pero también Bates deberá multiplicarse.

Curiosamente, llegamos a este partido con el mejor estado de salud del cuerpo de cornerbacks en toda la temporada (a falta de ver la evolución de Hargreaves y Davis). Waynes volvió a la actividad, pero su forma está lejos de ser una amenaza a la titularidad de Awuzie y Apple. En todo caso, se agradece disponer de profundidad, incluso para dar relevos al CB-slot Hilton, muy inspirado los últimos encuentros como cazador de balones.

La pareja de LBs volverá a estar compuesta, varios partidos después, por Wilson y Pratt, una vez superadas lesiones y covid. Seguimos cortos en la rotación (sólo Bailey aporta algo de nivel), pero entre ambos deberían bastar para contener las acometidas de sus corredores tal como hicieron en Las Vegas, donde les limitamos a 72 yardas terrestres, aunque con la presumible climatología complicada, seguro que esta vez intentarán ir más por tierra nieve.

Nuevamente, la clave estará en la línea defensiva. Hay que conseguir llegar a Carr, cuya línea ofensiva es bastante buena, para evitar que juegue con comodidad. Es un QB veterano, pero a veces errático, y es aquí donde debemos apuntar. Aprovechar nuestro buen momento en cobertura para que deba aguantar más el balón y darle la oportunidad a Hendrickson y Hubbard de llegar a él (recordemos que el partido de Las Vegas, fueron decisivos en la jugada final). Sobre todo, hay que evitar la conexión con Renfrow, que se encuentra en una forma imparable. La vuelta de Sample permitirá darles algo de descanso.

Por el medio vuelve Reader, pero se cae Tupou. La buena noticia es que Daniels parece listo para la acción. Ogunjobi y Hill, ya recuperados del covid, se alternarían en el DT para intentar generar la mayor presión posible. Aunque tienen una buena pareja de corredores, son la franquicia 28 en juego terrestre, mientras que la 6ª en el de pase. Siendo nosotros la 5ª mejor defensa contra la carrera no deberíamos sufrir por aquí, pero en cambio, como 26ª contra el pase, debemos mejorar mucho aquí.

He observado una evolución defensiva a la hora de provocar turnovers (esa estadística de casi-intercepción que a menudo nos recuerda Carles), sobre todo golpeando el oval en los brazos del rival para arrancárselo. Si la humedad es elevada, podemos provocar algún fumble (ellos han sufrido 10 en toda la campaña) que suponga un punto de inflexión.

Conseguir que el rival pierda la posesión está bien, pero luego debemos recuperarla antes de que se forme la montonera, donde los árbitros pueden pitar cualquier cosa (foto: Bengals.com)

El rival

Tras su agónico triunfo en Sunday Night Football donde consiguieron in extremis su clasificación a playoffs, los Raiders llegan con la moral por las nubes. Es natural, ya que ha sido un equipo al que las circunstancias extradeportivas han golpeado duramente, y pocos daban un céntimo por ellos. Vienen, por tanto, sin nada que perder, y muchas ganas de demostrar que merecían más respeto por parte de los medios. Un poco como nosotros.

Tras la destitución de Gruden, Bisaccia, entrenador de equipos especiales, recogió los pedazos en los que se estaba descomponiendo el equipo y logró cohesionarlos para lograr lo que casi se podría considerar una hazaña. Desde que fueron apalizados por Chiefs en la jornada 14, llevan 4 victorias seguidas, remontando un 6-7 hasta convertirlo en 10-7, y dejar en la cuneta a los Chargers. Sus dos últimos triunfos llegaron con sendas patadas de Carlson mientras el tiempo expiraba, así que saben moverse bien en marcadores apretados.

El ataque se mueve al ritmo de Carr. Un quarterback irregular, pero con mucha más calidad de la que la prensa le otorga. Sólo por poner un dato sobre la mesa, tiene casi 200 yardas más de pase que Burrow, siendo el 5º de liga en este apartado. 8 temporadas ya en la NFL, amplia experiencia a sus espaldas, pero la desgracia que para una vez que metió a sus Raiders en playoffs, se perdió la eliminatoria por lesión. Por tanto, como Burrow, el sábado será su estreno en postemporada. Más que la presión de nuestra defensa, su principal enemigo será la climatología. Tras una carrera en Texas, California y el desierto de Las Vegas, cuando la temperatura está por debajo de 3ºC, su record es de 0-5.

Pero si alguien está brillando en la ofensiva negro y plata es el WR Renfrow. Su capacidad para encontrar separación, imponerse en duelos 1-1, manos, velocidad, y productividad le convierten en el peligro a vigilar. Más de 100 recepciones, más de 1000 yardas, 9 TDs, apenas un par de drops… es la válvula de escape de Carr cuando no localiza a Waller. Cuidado también con él en los retornos.

En defensa, hay que destacar en primer lugar a su pareja de edgerushers. Crosby y Ngakoue es el dúo que lidera el equipo que más presiones a los QBs acumula de toda la liga (82). Por tanto, prueba de primer nivel para nuestra línea ofensiva, que ya tiene el lamentable record de ser la que más sacks concede. Pero tras ellos, los LBs combinan rapidez y contundencia. Perryman, Wright, Littleton, Deablo,… un plantel compensado y de calidad. Están más flojos en el centro de la defensa, sobre todo si Hankins, el NT, no se recupera a tiempo.

La secundaria presenta la importante baja del SS Abram, y llega con su mejor CB, Hayward, tocado. Sin embargo, el eslabón débil ahí puede ser el CB Facyson. Ojo, no porque sea malo, sino porque podemos aprovechar su exceso de intensidad en forma de faltas o ganándole la espalda. No tienen demasiada profundidad en la posición para cubrir a todos nuestros CBs, pero cuidado con la capacidad de anticipación de Hobbs.

Si nosotros estamos orgullosos de nuestro kicker McPherson, el suyo, Carlson, tampoco lo hace nada mal en situaciones críticas. En un partido donde las condiciones climáticas pueden hacer complicado avanzar, la labor de los kickers será fundamental (foto de Benjamin Hager para Las Vegas Review-Journal)

La clave

Obviamente, en un partido como éste, con tanta tensión en juego, la clave primordial es no cometer errores. El abanico de las cagadas abarca desde los turnovers, a los drops o las penalizaciones. La protección del oval debe ser fundamental, tanto evitando fumbles como intercepciones. No voy a recordar la lamentable estadística de derrotas cuando cometemos más turnovers que el rival. Es un partido donde se requiere máxima concentración, y no hay segundas oportunidades. Cada balón vale una vida y hay que retenerlo cueste lo que cueste.

Ya sabemos lo que nos cuesta convertir terceros downs largos, por lo que debemos reducir las penalizaciones ofensivas (holdings, salidas falsas, …), pero también las defensivas para no facilitarles el avance. Ellos tienen la 2ª defensa más penalizada de la liga, mientras que nosotros la 27ª. No estoy pidiendo nada que sea imposible lograr. Aunque Raiders ha mejorado en la conversión de 3ºs downs (37,4%, pero 46,5% las últimas 3 semanas), no deberíamos permitir mucha vida a sus drives, y apretar los dientes para darle a nuestro ataque tantas posesiones como seamos capaces.

En un encuentro así, es normal ser conservador. Sin embargo, creo que no deberíamos eludir nuestra esencia. No digo jugarnos cuartos downs cuando podemos asegurar 3 puntos, sino no renunciar a ir profundos, a la yugular, en vez de conformarnos solamente con pases underneath o screens para Perine en downs largos. Igualmente, hay que tratar de ser lo más efectivos posible en la red-zone. No todos los touchdowns deben llegar de más de 30 yardas. Nuestra efectividad de anotación en la zona roja es la 17ª de la liga (podría ser mejor), pero los Raiders tienen la peor de la NFL defendiendo esas situaciones. Es una de las pocas ventajas que veo en el partido. Aparte, lógicamente, de disputar el encuentro en nuestro estadio, que la afición debe convertir en una auténtica jungla hostil para el rival.

Aunque las casas de apuestas nos dan favoritos por 6 puntos, las fuerzas están mucho más igualadas, y quien crea que vamos a ganar sin sufrimiento se va a llevar una importante decepción. Su ofensiva es la 11ª de la liga en yardas, mientras la nuestra la 13ª. Su defensa, la 14ª que menos yardas concede mientras que la nuestra es la 18ª. Eso sí, somos mejores en promedio de puntos anotados (27 frente a 22) y encajados (22,1 frente a 25,8). En cualquier caso, cifras muy parejas que evidencian la igualdad que se presume en el choque.

Creo que los equipos especiales van a tener bastante protagonismo. Ya sea en la conversión de goles de campo en circunstancias adversas, como en punts y retornos por la batalla posicional. Aparte de McPherson, hemos estado muy grises en este apartado, y la eliminatoria de wildcard se presenta como una extraordinaria oportunidad para revertirlo. No es el momento de guardarse nada, y si Boyd o Evans son nuestras mejores opciones, usémosles, no nos conformemos con fair-catchs si hay opciones de avanzar.

No quiero pensar en otra cosa que no sea una victoria. Llevamos mucho tiempo soportando desilusiones y desprecios. Aunque la liga nos deba muchas, no nos lo va a regalar. Sólo espero, dentro de lo posible, llegar con una ventaja lo suficientemente holgada al final para que mi corazón no sufra más de lo imprescindible. En algún momento se debe cambiar la tendencia. ¿Por qué no ahora? En playoffs todos partimos de cero, con idénticas posibilidades de llegar al final. ¿Por qué no nosotros?

De todas las imágenes de Burrow que podría poner me quedo con esta. Ni es Joey Franchise, ni Jackpot Joe, ni Joe Brrrr… es el #9 de los Bengals. Si pierde el nombre por sus compañeros, él encantado. Esta es la camiseta que quiero, para todo el equipo. Sin nombres, sólo un escudo y un objetivo: ganar (foto:Twitter)

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