Pues al final resultó verdad…

Lo que empezó como una broma inocente se convirtió en trágica realidad. Marvin Lewis fue renovado por los próximos dos años. Esto nos garantiza dos temporadas más de indolencia en la banda mientras los árbitros abusan de nosotros, de pésima gestión del reloj, de hundimiento en las segundas partes, de prevalencia de veteranos caducos frente a jóvenes emergentes, de excusas sobre la “mala ejecución” de los jugadores para ocultar una deficiente preparación estratatégica del partido… en definitiva, dos años más de mediocridad. Puro Marvin Lewis. Puro Mike Brown. Parafraseando a nuestro amigo Alberto, suicidio por status quo.

 

Siendo todos conscientes del buen trabajo realizado por Lewis cuando llegó para sacarnos del agujero negro en que estábamos inmersos en la “década maldita“, habría que preguntarse hasta cuándo vamos a tener que seguir pagando esa factura. No tiene ningún sentido que el principal argumento para renovar a alguien en su cargo fuera algo que hiciera bien hace ya más de una docena de años. Ni mucho menos, la vomitiva justificación de sus esfuerzos sociales por la comunidad (que yo lo veo fenomenal, pero no se puede seguir entrenando en base a lo generoso o solidario que se sea, sino a los méritos deportivos).

 

El miedo a lo desconocido volvió a hacer al propietario confiar para ganar el título en un entrenador que no ha conseguido ni una victoria en playoffs. Si esperas resultados distintos haciendo siempre lo mismo, es que eres estúpido. A menos que realmente no le interese el título sino conservar este estatus “ochochista” donde vive instalado en la comodidad, a despecho de un público que cada vez acude menos al estadio, ni que decir tiene de los aficionados de fuera de Cincinnati.

Esta vez lo tenía todo a favor para cortar amarras: un contrato finalizado, una afición encendida en contra de su continuidad, e incluso la prensa, siempre tan complaciente con nuestro “risitas”, se había posicionado unida por primera vez en la necesidad de un cambio de dirección. Esto me lleva a la conclusión de que los motivos por los que seguiremos soportando su presencia no tienen nada que ver con lo deportivo. Hubiera dado exactamente igual un balance de 0-16. Brown y Lewis se sienten cómodos con la relación mutua que tienen establecida, en la que al primero le basta con soltar unas miguitas de supuesta independencia y autoridad para que el segundo acepte su papel servil.

 

La obsesión continuista de Brown ya sabemos que es enfermiza. Es posible que uno de los motivos para renovar a Lewis fuese que, para nuestra desgracia, no hubiese nadie en el actual staff técnico con la categoría necesaria para llevar las riendas. Por un razón o por otra, lo cierto es que ya no tiene remedio, y el #firelewis seguirá siendo nuestro lema al menos otras dos campañas más.

Esta decisión ha tenido dos consecuencias inmediatas. La primera ha sido el anuncio de Guenther de abandonar el equipo. Se rumorea que podría recalar en Oakland a las órdenes de Jon Gruden como coordinador defensivo. Pese a que a mí, técnicamente, siempre me ha parecido un entrenador del montón, lo cierto es que en alguna ocasión había supuesto una voz crítica hacia las costumbres instaladas en el club. Lo que ha visto claro es que aquí sus perspectivas de progresión eran nulas, y en mi opinión, profesionalmente acierta marchándose.

 

El segundo efecto ha sido la marcha de Paul Alexander, el entrendor de una de las peores líneas ofensivas de la liga. Su salida llevaba años siendo reclamada por la afición. Sus prácticas incomprensibles de relegar a la suplencia a jugadores de evidente mayor calidad que los titulares, pero sobre todo, su falta de “olfato” en las selecciones colegiales (el fiasco de las 1ª y 2ª ronda del draft de 2015 nos va a lastrar de forma inevitable para el futuro) ya no podían sostenerse por más tiempo. Recordemos que este entrenador estaba en el club desde antes de la llegada de Lewis, y que ocupaba el cargo adicional de “adjunto al entrenador”, lo que le daba un innegable peso en las decisiones del equipo. Quitárnoslo por fin de encima me parece una buena noticia, por más que su presumible sustituto en esta labor de “adjunto” sea Darrin Simmons, el entrenador de equipos especiales, que también me parece una decisión cuanto menos discutible.

 

Otras noticias que han surgido tras conocerse la renovación de Lewis tampoco me parecen nada ilusionantes. Se confirma a Bill Lazor como Coordinador Ofensivo para 2018. El coordinador de la PEOR ofensiva de la NFL regresará en su puesto un año más. Justifican esta decisión en base a que tomó el cargo con la campaña ya en curso, y que no pudo preparar el ataque a su gusto durante la pretemporada. Sin embargo, no deberíamos olvidar que Zampese fue despedido tras la 2ª jornada, por lo que Lazor dispuso de 15 semanas (las 14 jornadas restantes más el bye), tiempo que se antoja suficiente tanto para revertir la situación como para dejar su impronta. Siendo absolutamente negativa la continuidad de Lewis, esta confirmación me parece aún más grave. Sabemos que Lewis delega prácticamente toda la responsabilidad ofensiva en el coordinador, y Lazor me parece un incapaz.

 

Junto a él volverán también los entrenadores de runningbacks y tight-ends. El primero, Kyle Caskey, me parece que ha tenido unos resultados muy discutibles. El equipo ha quedado penúltimo de toda la NFL en yardas de carrera, y gracias a que se han maquillado al final al conseguir 260 yardas en los dos últimos encuentros. Teniendo en cuenta las deficiencias de la línea ofensiva, conviene recordar que la tripleta de corredores que tenía a su disposición, Bernard, Hill y Mixon, estaba entre las mejores de la competición. Su gestión en el reparto de protagonismo de los RBs ha dejado bastante que desear, y ni siquiera han desaparecido los problemas de fumbles.

 

Por su parte, Jonathan Hayes, el veterano entrenador de TEs y amigo personal de Lewis, ha tenido en mi opinión uno de sus mejores años. Hemos visto bastante en acción a Kroft, y éste ha respondido mejor de lo que me esperaba (al punto que alguien podría considerar prescindible a Eifert). También se ha involucrado más a Uzomah e incluso a Carter (éste negativamente). Siendo justos, es de los pocos que se ha ganado continuar. Más que el citado anteriormente Simmons, ya que para mi, los equipos especiales han dado un paso atrás, en especial en lo concerniente a cobertura de retornos, con exceso de penalizaciones e imperdonables fallos de placaje.

 

En definitiva, como seguidores bengalíes, estamos abonados al sufrimiento. Continuaremos soportando al viejo, al risitas, y a toda su banda hasta que la naturaleza siga su implacable curso. Es absolutamente descorazonador. No obstante, y respetando todas las opiniones, mi deporte favorito es el football, y mi equipo son los Bengals. Aunque esté radicalmente en contra de la política de directivos y entrenadores, no me pienso borrar. Continuaré siguiendo las evoluciones del club y queriendo que ganen todos sus partidos. Y, si me lo permitís, seguir dándoos la brasa desde esta web con las principales novedades alrededor del equipo.

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de “La Perrera Brown”.
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com

One Comment

  1. Victor

    5 enero, 2018 at 11:32

    Pues ahi va mi opinion Antonio, esto es una pu…. mierda.

    Y yo si pienso que con un 0-16 o 2-14 habria cambiado la cosa pero cuando tienes un equipo con muchos jugadores medriocres que saben que solo serian titulares en nuestro equipo es cuando Lewis tiene soporte en el equipo. Ese 8-8 que dices mantiene a Lewis en su puesto y los jugadores callan porque ellos cobran y juegan.

    Por mi parte no solo no voy a esperar nada del proximo año sino que no pienso ni malgastar mi tiempo en informarme y seguirlos, los domingos ire al cine o a pasear el perro y eso que no tengo antes que ver la mierda de partidos que hacemos semana tras semana.

    Seguire siendo fan de los Bengals pero solo volvere el dia que Lewis sea despedido 

     

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