AnalisisBengals 2026

Estado de la nación bengalí en el bye (edición 2026)

Esta jornada no hubo previa. No jugábamos, por lo que no hubo partido inminente que preparar. Sin embargo, esta semana de descanso suele ser buen momento para aprovechar y hacer un análisis de cómo estamos. Este año llega muy pronto, en la 6ª jornada, rompiendo un ritmo que tradicionalmente solía ser ascendente a partir de este punto. Pero, por otro lado, también debería permitir examinar defectos encontrados con tiempo suficiente para intentar corregirlos.

En ataque

Debemos empezar con Burrow. Nos ha acostumbrado a estándares tan elevados que cuando baja ese nivel, aparecen las críticas. Dudas que son razonables, por supuesto. Ante Steelers y Jaguars tuvo el balón para empatar o remontar el partido y, por lo que sea, no fuimos capaces de hacerlo. Ante Dolphins tuvimos la oportunidad de matar el partido y nos tuvimos que conformar con un field–goal.

Con unos números en yardas y TDs que, de seguir en esta progresión, le llevarían a uno de los mejores años de su carrera, y líder actual en porcentaje de pases completos de la NFL (71,4%), poco margen de mejora tiene nuestro quarterback, por lo que la gestión de los últimos drives debería ser el principal. Obviamente, es un asunto que se debe tratar en conjunto. La precisión del pasador, por supuesto, pero también la protección adecuada o la elección correcta de jugadas.

Otro tema recurrente en este arranque del campeonato ha sido el “experimento” de jugar bajo el center. De momento no está funcionando. Tanto por la evidente incomodidad que siente Burrow, como por ineficacia de nuestro juego de carrera, que convierte en poco (o nada) creíbles los play-action. En este punto debemos decidir si seguimos con la prueba hasta perfeccionarla y así contar con otra alternativa de juego, o abandonarla definitivamente y centrarnos en lo que mejor sabemos hacer (aunque también lo sepan los rivales).

Donde sí se ha plasmado la mejoría esperada es en la línea ofensiva. O, al menos, en la mitad de sus funciones. Burrow ha gozado (la mayoría de las veces) de un pocket bastante despejado. Hemos pasado de sufrir 2,1 sacks por partido a 1,8. Tenemos a Mims cuajando unos números estratosféricos en protección a Burrow y en rotura de zapatillas. Orlando intentando batir records en salidas falsas no pitadas. Fairchild y Risner, con sus altibajos, siguen siendo la mejor pareja de OGs que ha tenido Burrow, mientras que Karras, por fortuna, está evitando caer en las garras del declive, aunque algún síntoma se aprecia esporádicamente. De momento, lo mejor es que apenas hemos visto aparecer a miembros de la (inexistente) segunda unidad, salvo a Foster mientras Mims resolvía sus problemas con las zapatillas, o Bayer actuando como improvisado fullback.

En cuanto a la carrera, seguimos estancados. No hay forma de generar huecos. Cada carrera cuesta un mundo que avance. Sólo el pundonor de Perine consigue arañar alguna yarda, porque Brown es un runningback que necesita espacios, ya que al primer contacto ya está en el suelo. Y aquí entramos en otro debate. Tenemos dos buenos corredores, pero dos buenos corredores no suman un gran corredor. Perine es bueno para yardas cortas y en protección al QB. Brown es rápido y tiene buenas manos. Pero ninguno de ellos es válido para castigar las líneas contrarias, ni romper placajes por potencia, ni sostener de manera efectiva un número de carreras que nos permita ser menos predecibles. No hay carreras que sumen más de 10 yardas ni atemoricen al rival para sobrecargar el box y liberar de dobles marcajes a nuestros receptores.

A estas alturas, el remedio es difícil, pero no imposible. Demostrado que Brooks no vale más que para equipos especiales, y que ni Milton ni Bullock desde el equipo de prácticas van a aportar nada, sería cuestión de ver qué nos puede ofrecer el marcado. No digo dar una 7ª ronda por el 4º RB de otro equipo, sino probar agentes libres veteranos que aún tengan algo de gasolina en el tanque para una labor de compartir backfield. Considero necesario inyectar algo de vida a un juego de carrera que va a menos, y es fundamental para alcanzar los objetivos propuestos.

Porque algo habrá que correr, aunque seamos un equipo claramente pasador, tendencia que no tiene pinta que vayamos a cambiar. Primero, porque es lo que le gusta a Burrow, y después, porque toda la estructura ofensiva gira en torno al juego aéreo. Desde la configuración de la línea ofensiva, al perfil de los runningbacks y tight-ends o la cantidad (y calidad) de wide-receivers.

En este sentido, nuestras estrellas han empezado el año como acostumbran: realizando recepciones imposibles y lesionándose. Hemos hablado en muchas ocasiones de que el efecto de Higgins + Chase es mucho mayor que la suma de cada uno por separado. La doble cobertura que sufre uno la aprovecha el otro y viceversa. Por tanto, cuando uno falta, se diluye su eficacia. Mucho más cuando son los dos, como en el partido ante Jaguars. Hay un importante salto de nivel hasta el tercer receptor (normalmente Iosivas, pero la fatalidad ha querido que también esté lesionado). El joven Young (valga la redundancia) debería ocupar este hueco, pero entre inexperiencia y otra inoportuna lesión, tampoco le hemos visto en acción.

A quien sí hemos visto, y dejando una buena impresión, es a Meyers. Para alguien con tan limitada experiencia en la NFL, está resultando muy eficaz, y no solo en los retornos (aunque uno de cal y otro de arena en Miami). Al contrario que Charlie Jones, está teniendo protagonismo en la ofensiva, generando jugadas con yardas tras la recepción. Creo que su perfil puede aportar bastante al ataque. Quien ha sido defenestrado después de varios graves errores en los retornos fue Williams (aunque recuperado para el equipo de prácticas), mientras que, como consecuencia de las bajas, hemos traído de vuelta a Tinsley, cuya permanencia con nosotros está en el aire en cuanto se recuperen los lesionados.

Sin embargo, bien sabemos que, en la práctica, nuestro WR3 es el TE Gesicki. Con 4 TDs y 159 yardas, si sigue esta progresión tendría uno de los mejores años de su carrera. No bloquea, pero sigue teniendo buenas manos. Quien sí debería bloquear es Sample, pero tampoco está especialmente destacado, y como receptor, es de una lentitud desesperante. All debería ocupar su función, pero de momento, sus intervenciones más destacadas tras volver de la lesión han sido una falta personal estúpida (con bronca tremenda de Taylor) y un fumble que casi pierde. Muy poco para lo que se espera de él. Espero que espabile en lo que queda de competición. A quien parece que hemos perdido definitivamente es a Hudson, quien, con una lesión en el músculo pectoral, se perderá todo el año. Una pena, porque su rendimiento siempre ha estado por encima de su sueldo. Esto debería abrir la puerta al novato Endries, todavía inédito, que si por algo destacó en la universidad fue como receptor.

Por lo demás, la ofensiva sigue adoleciendo de previsibilidad y falta de imaginación. El experimento de que Burrow juegue más bajo el center no termina de cuajar, y la carrera, que por otra parte siempre suele empezar floja, parece que este año va marcha atrás. Se ha pasado la semana de bye sin nuevas incorporaciones, por lo que, salvo lesiones importantes, con esto vamos a ir hasta el final. El ataque no ha sido tradicionalmente el mayor de nuestros problemas, pero este año que la defensa empieza a funcionar, ya no tiene excusa para no cerrar los partidos antes de vernos abocados a la lotería del último drive, que casi nunca nos toca.

Foto: Ryan Meyer (Bengals.com)

En defensa

Ya no sé si nuestra línea defensiva es tan buena, o ha sido tan mala en los últimos tiempos que la actual nos parece excepcional. Probablemente, un poco de ambas. Sobre Sexy Dexy no había dudas, pero pocos esperábamos el impacto tan grande que ha tenido sobre el resto. A pesar de sufrir constantes dobles bloqueos, sigue penetrando imparable en el backfield rival, y permitiendo que sus compañeros completen la acción. Allen, lejos de estar acabado, parece haber recuperado la ilusión, y Slaton, pese a haber perdido la titularidad, no ha montado el más mínimo pollo, y aporta como pocos en las rotaciones.

Sin embargo, sigo echando de menos un mayor protagonismo de Jenkins. Durante la lesión de Hill (quien se ha perdido 3 partidos y medio) debería habérsele visto mayor presencia en el campo. Me temo que ya hemos visto de él todo lo que puede darnos (poco más que algún relevo puntual) y quizá sería buen momento para empezar a incorporar a Robinson. Aunque todos queremos ver a nuestro almirante, es normal que, viniendo de donde viene (baja competición en college), requiera algo más de paciencia.

A todos se nos hacía cuesta arriba pensar cómo íbamos a responder desde el edge sin nuestro referente Hendrickson. Pero ¿cómo os quedáis si os digo que Cedric Johnson tiene los mismos sacks que él? A ver, que Trey se ha perdido varios encuentros por lesión, pero que un jugador claramente suplente como “el primo Chema” lleve ya dos sacks es claro síntoma de que el pass-rush está empezando a funcionar. Sin duda, por la presión ejercida desde el interior de la línea, pero también, por la energía de unos jugadores que han recuperado la confianza. En este sentido, la incorporación de Mafe ha sido providencial, demostrando que no fueron casualidad sus buenos años en Seattle, mientras que la irrupción del novato Howell nos demuestra una vez más que, quien es bueno, no necesita mucho tiempo para destacar.

Digo esto sobre todo pensando en Stewart quien, aunque activo en todos los partidos, su participación ha sido poco menos que testimonial. Un desperdicio de primera ronda sobre quien ya pocos, por no decir nadie, alberga esperanzas de lograr algo positivo. Un sack y cuatro placajes no es precisamente el botín que se le debería exigir. Quizá sería cuestión de empezar a verle solamente como un especialista contra la carrera, o que aumente peso para incorporarle al centro de la DL. Por su parte, Murphy no está tan mal (5 placajes, 1,5 sacks), pero es otro que, por su condición de primera ronda, debería tener un impacto mayor. Desde luego, no está demostrando que la decisión de no activar la cláusula del 5º año fuese ningún error. Es otro que debe espabilar si aspira a un buen contrato en 2027, aquí o en otra parte.

Esto sería a nivel individual, porque a nivel colectivo, si bien parece que por fin las esposas de los quarterbacks rivales van a tener que poner lavadoras para las camisetas de sus maridos, defender la carrera nos está costando. Puntualizo: la carrera exterior, porque por dentro es muy difícil que nos corran. En este sentido, necesitamos que los edges cierren mejor su extremo para evitar que lo que ganamos por un lado, se pierda por el otro. Esto se podría solucionar con unos mejores linebackers, pero aquí tocamos otro tema peliagudo.

Nos prometieron que Carter y Knight habían evolucionado. Que ya se habían adaptado al esquema defensivo y a la velocidad de la NFL. Milongas. Es cierto que ya realizan alguna jugada destacada (sólo faltaría) pero siguen siendo claramente el eslabón defensivo más débil. Faltos de instinto, lentos, nulos en cobertura, con problemas en el placaje… De hecho, en los últimos encuentros, Burks está entrando más snaps por Knight. Y no hay más, porque ni Giles–Harris, ni Bozeman participan más allá de los equipos especiales. Y este último ya ni eso, porque se ha lesionado.

Tenemos unos jugadores cuyo limitado talento no alcanza para el modelo de Golden, en el que los linebackers tienen una misión fundamental. Mucho campo que cubrir, mucho que organizar, defender la carrera y presionar al QB… Simplemente, no dan para esto. Y lo peor es que no se intenta mejorar la posición con personal de fuera. El fichaje de Kiser viene para cubrir la baja de Bozeman, que nadie espere otra cosa.

Como los linebackers son una nulidad en cobertura, esta función le corresponde a los safeties. El resultado es que hacemos probowler a cualquier tight-end con quien nos encontremos. Battle y Cook defienden aceptablemente la carrera, pero en los pases por el medio del campo somos un solar. La baja de Cook se notó, aunque Jules cubrió aceptablemente su puesto (la mala suerte hizo que Dugger cayese lesionado también), pero quien sale más frecuentemente retratado es Battle. No ha solucionado los problemas de placaje y es suicida dejarle en cobertura profunda. Sabemos que suele ir de menos a más en la temporada, así que esperamos que remonte. Si no lo hace, este año sí puede sentir el aliento en el cogote de los suplentes (en especial, Dugger). Cook ha demostrado tener la suficiente categoría como para que no peligre su titularidad, pero también le cuesta quedar como último hombre atrás.

En los cornerbacks, la verdad es que no hemos visto mucho de Hill y Turner. Es cierto que alguna vez los hemos encontrado fuera de sitio, haciendo una falta evitable, o dejando escapar alguna intercepción. Pero en líneas generales, que no aparezcan en cámara significa que el QB rival no lanza al receptor al que marcan. Y esto es señal de que hacen bien su trabajo. No me preocupan tanto ellos, sino lo que hay detrás. Por la lesión de Jalen Davis (quien empezó a muchas revoluciones, quizá demasiadas), hemos tenido que hacer movimientos. Hill ha pasado a jugar más en el slot, mientras que su puesto por el exterior lo tomó Ivey. Pese a que parece haber mejorado algo desde que llegó, carece de la calidad necesaria para ser titular (le buscan continuamente porque saben que es el más flojo), por lo que necesitamos que se acorte cuanto antes la curva de aprendizaje del novato Tacario Davis, a quien hemos visto poco, y verde.

Newton está inédito, y no se espera que varíe su situación salvo más lesiones. Por su parte, Taylor está a punto de recuperarse de la suya, y sería importante su incorporación al slot para devolver a Hill al exterior.

En líneas generales, la defensa ha dado un importante salto cualitativo. Liderados por la línea defensiva, a los rivales les cuesta sobrepasarla con la carrera, y la secundaria se enfrenta a pases menos precisos por la presión al QB. Sin embargo, no hemos conseguido frenar la sangría de las big-plays. En cuanto un corredor supera la primera barrera, la ganancia de yardas es infinita. Tampoco estamos sabiendo hacer de espías a los QB móviles, y debemos encontrar una solución al marcaje de los tight-ends, aunque sea con variaciones de formación. Si nos superan en emparejamientos individuales, quizá deberíamos evolucionar a una cover 2 donde los responsables profundos no tengan tanto espacio que cubrir.

Equipos especiales

Sin duda hay que empezar ensalzando la fantástica racha de McPherson y su nuevo record de la franquicia de field-goals consecutivos. Está infalible este año, y no me gusta decirlo en voz alta para no gafarle. Es toda una garantía, y un alivio para la ofensiva, ya que nos permite anotar desde posiciones muy lejanas a los palos. Además, ha realizado un par de placajes salvadores. Rehkow, con algún altibajo, también conserva su fiabilidad como punter y como holder. Por su parte, el long-snapper Wagner tampoco nos ha dado ningún sobresalto.

El problema viene en el resto de formaciones. Williams no resultó como recambio de Charlie Jones en los retornos. Su fumble provocó su descenso al equipo de prácticas. Meyers, una vez recuperados Chase y Higgins, retomó las tareas de retornador, con resultados dispares. Buena aceleración, pero no siempre la máxima concentración. Aún así, estamos teniendo problemas con la multitud de penalizaciones cometidas en los equipos de cobertura de retornos y bloqueo de patadas. No sólo los habituales holdings, sino faltas personales contra el equipo rival, el punter, o incluso el long-snapper, que no sólo es que nos echen para atrás, es que les devolvemos la posesión al contrario. Simmons tiene que corregir estos graves errores de sus hombres.

Conclusiones

Con un balance de 3-2 no estamos tan mal, aunque lo cierto es que podría ser mejor de haber estado más acertados en momentos clave de los partidos perdidos. También es verdad que sólo hemos derrotado a conjuntos cuyo arranque liguero está resultando bastante patético, y que ocupamos el fondo de la división norte de la AFC porque nuestros rivales no han desaprovechado los regalos que les han hecho los contrarios.

En ataque, la protección a Burrow ya no es el mayor de los problemas. Se mantienen la línea ascendente del final de la temporada pasada. Sin embargo, al no funcionar la carrera, tenemos una ofensiva en extremo predecible, lo cual no es tanto problema cuando se juntan Burrow, Chase y Higgins, pero sí cuando falta alguno de ellos. Nuestro libro de jugadas sigue siendo muy simple y carente de imaginación, y no se intenta maximizar las diferentes cualidades de nuestros jugadores.

La defensa no tiene nada que ver con la del año pasado. No es top de la liga, pero tampoco pedíamos eso, sino que mantuviese el partido al alcance del ataque, cosa que de momento está logrando. Creemos que la superpoblación de la línea ha ido en detrimento de una unidad de linebackers francamente mejorable. Tenemos escasas esperanzas de que se produzca una mejoría con el paso de las jornadas. En la posición de safety el cambio también es abismal, pero no está exento de seguir mejorando. En los cornerbacks nos falta profundidad, y esto podría pasar factura al final del año.

He visto a Taylor en la banda mucho más enfadado que en temporadas anteriores. Y es lógico, porque sabe que se la juega. Ya no tiene red. Un nuevo año sin lograr los objetivos significaría su despido, por muy bien que le caiga a la familia Brown. Estamos cometiendo muchas más penalizaciones que en años anteriores, y esto no es normal. Seguimos gastando tiempos muertos evitables que luego echamos en falta al final de cada parte. La gestión del reloj, las jugadas que se ordenan (¿Gesicki teniendo que correr una ruta de Higgins que acaba de aprender en la banda en el drive decisivo?), la falta de ambición en cuartos downs… Nunca hemos tenido la impresión de que Zac fuera ningún genio, pero si tiene algo guardado, es ahora o nunca.

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