Bengals 2026Previas

Previa Dolphins – Bengals 2026

La derrota del pasado domingo dolió. Demasiadas cosas salieron mal. Demasiadas circunstancias se volvieron en contra. El ataque sufrió un absoluto colapso en el juego de carrera. Apenas 15 carreras para un promedio miserable de 1,5 yardas. Tan profundo nos hundimos en ese pozo que nos vimos obligados a lanzar en 54 ocasiones. Con una línea ofensiva incapaz de proteger a Burrow, que se llevó una considerable paliza. Sin nuestro mejor receptor desde casi el principio y sin el segundo mejor cerca del final. Burrow, pese a sus 428 yardas y 1TD (más otro en un QB-sneak) tuvo graves errores en las 2 intercepciones y un mal pase a Gesicki en la end-zone en el último minuto que nos hubiera dado la ventaja. Esto no ayuda a disolver el run-run sobre su incapacidad para dirigir drives ganadores, pero, en mi opinión, me parece injusto que se le critique por bajar solo un escalón del modo superhéroe, cuando:

  • Tuvo que jugar el drive final con los WR5 (Meyers, un novato) y WR6 (Tinsley, recuperado esa misma semana de Houston) como receptores principales, con Gesicki teniendo que aprender sobre la marcha las rutas de Higgins en la banda.
  • Le hicieron solo 2 sacks, pero le golpearon 11 veces. Rara era la jugada que no acababa en el suelo tras una OL que ni con faltas ni salidas falsas era capaz de frenar el pass-rush rival.
  • Con el juego de carrera totalmente abandonado (exceptuando el citado QB sneak, la última carrera fue un 3ª y 2 para 1 mísera yarda a falta de más de 5 minutos), la defensa sabía exactamente a lo que íbamos a jugar.
  • En la última secuencia ofensiva, desde la yarda 21 de Jacksonville y con algo más de un minuto de tiempo, en vez de tratar de consumirlo buscando un primer down, la banda ordena bombardear la end–zone. Incluso de haber tenido éxito, hubiésemos dejado a Jaguars tiempo suficiente para remontar.

Por supuesto, la exigencia a un QB élite como Burrow debe ser máxima, pero ¡demonios!, no estaría mal que la gestión desde el banquillo, y el rendimiento del resto de jugadores (no solo los ofensivos), también estuviera al nivel que se debe reclamar a un equipo con aspiraciones de ganar el campeonato. Ya dije en el anterior artículo que fijarnos sólo en Burrow no deja ver el escenario completo. Tener un QB top es condición necesaria para salir campeón, pero no suficiente.

De esta triste manera, toda la ilusión y euforia tras las dos primeras victorias se ha esfumado. Nos queda un partido antes del bye, y es fundamental intentar acabar esta primera tanda del campeonato con un mejor sabor de boca para no sumirnos en una profunda depresión durante la semana de descanso. Si hay algún rival contra quien podamos empezar a darle la vuelta a la temporada, son precisamente nuestros próximos contrincantes, unos Miami Dolphins (0-4) que este año están a otra cosa.

El horario del partido volverá a ser el “bueno”, es decir, a las 7 de la tarde en España, 11 de la mañana en México y 3 de la tarde en Argentina. En este tercer partido del año contra un equipo de Florida, el primero como visitantes, tendremos paradójicamente un clima más similar al de Ohio: Tormenta, lluvia, cielo nublado, viento… pero una temperatura de unos 30º con una humedad de casi el 80%. Para esa tarde vestiremos una uniformidad todavía inaudita: camiseta naranja, pantalón blanco con franjas naranjas y calcetas blancas (normalmente eran naranjas en esta combinación). Además, será la primera vez que vistamos de naranja en un partido como visitantes.

La serie entre ambas franquicias muestra una clara ventaja para los de Florida (18-9), pero hemos ganado en 4 de los últimos 6 enfrentamientos (una de estas derrotas fue la famosa “Burrow Bowl” de la cual tenéis amplia información en la Guia Bengals 2023). Tenemos varios jugadores con pasado delfín. Gesicki fue elegido por ellos en 2ª ronda del draft de 2018 y pasó 5 temporadas allí. Karras estuvo con ellos en la temporada 2020, y Perine jugó un partido con ellos en la campaña 2019. Pero quizá, la conexión más interesante sean los 4 años que Zac Taylor estuvo entrenando allí, primero como asistente de QBs y acabando como coordinador ofensivo interino en 2015.

El encuentro será dirigido por Brad Rogers. Si llevamos un par de malos arbitrajes, lamento deciros que no vamos a remontar esta semana, ya que es conocido como “Bad Rogers”. Residente en Lubbock, Texas, donde es entrenador de baloncesto femenino del instituto local, es profesor de Negocios en la universidad de Texas Tech. Empezó en el arbitraje en 1991, entrando en 2017 a la NFL, donde fue ascendido a árbitro principal en 2019. Desde entonces nos ha pitado en 6 ocasiones, con un balance equilibrado de 3-3. Con 12 penalizaciones de media por partido, se encuentra en la zona media de la tabla. Sus faltas favoritas son, cómo no, las relacionadas con la línea ofensiva, destacando la salida falsa y el holding.

Así de rodillas, como Higgins el año pasado, pedimos a nuestros Bengals que nos traigan una victoria de Miami (foto: Megan Briggs / Getty Images)

En ataque

15 carreras para 23 yardas. Cualquiera que lleve dos días viendo ese deporte sabe que esto es insostenible. Y lo peor es la constatación de que hicimos lo correcto, porque gastar snaps en jugadas que no iban a ninguna parte era tontería. No voy a hacer una disección de los problemas derivados de esta situación (facilitar la defensa por ser previsibles, exponer a golpes a Burrow, etc.), sino exponer la necesidad de darle la vuelta. Nunca hemos sido un equipo corredor, ni lo vamos a ser, pero renunciar a una parte VITAL del juego es un suicidio.

En mi opinión, los principales responsables son los entrenadores. Todos los implicados. Desde una línea tan diseñada para el pase que no abre ni un hueco, a unos corredores que no les enseñan a tener visión de juego, a unos diseños de jugadas infantiles y totalmente predecibles y un plan de partido donde, al considerar ésta una función secundaria, no se le da la importancia estratégica que debería tener. No hace falta recordar que cuando Mixon se fue a Houston, parecía un runningback totalmente diferente.

Pero también es un problema de personal. Y aquí quiero dejar fuera a Chase Brown, un corredor con sus virtudes, pero con evidentes limitaciones. Y a Perine, que nunca ha estado sobrado de talento (sí de pundonor) y a quien tampoco se le puede pedir más. Creo que se falló en la elección de Brooks (tampoco se puede pedir mucho de una 6ª ronda) como posible complemento (más allá de los equipos especiales). Me duelen los dedos de teclear la necesidad de un corredor de otro perfil más físico, que pueda castigar las líneas contrarias, que no se vaya al suelo al primer contacto. Por desgracia para los RBs, salvo las grandes estrellas, los demás suelen cobrar poco. No hay excusa por tanto para la directiva por no haber reforzado la posición, tras evaluar en pretemporada que no había nada tras Brown y Perine.

El domingo tendremos enfrente a una defensa contra la carrera que solo encaja de promedio 3,6 yardas por intento (empatados con el 5º de la liga, mucho mejor que los 4,5 que permitimos nosotros). Que nadie piense que va a ser coser y cantar. Ya pueden ponerse las pilas los entrenadores esta semana planteando alternativas a la típica carrerita por el medio, porque con Higgins y Chase en duda (y probablemente sin Young y seguro sin Iosivas), vamos a necesitar una buena dosis de ataque terrestre para mover las cadenas.

Como digo en el párrafo anterior, el cuerpo de wide–receivers está en cuadro. Se han juntado todas las lesiones en la misma unidad. Si llegan, ni Chase ni Higgins van a estar al 100%, por lo que la responsabilidad va a recaer en Meyers y Tinsley. Estos chicos, ambos undrafted, han tenido cierto protagonismo como actores secundarios por la atención que generan nuestras estrellas, pero está por ver cómo van a responder teniendo que ser ellos quienes den la réplica. No es lógico que reciban, ni de lejos, la carga de pases que recae en Higgins y Chase.

Por lo tanto, será necesario que más manos se sumen al rescate. Gesicki ya no será un “falso TE” sino un “auténtico WR”. Incluso Hudson debería sumarse como otro receptor más. Quizá sería también buena oportunidad para “liberar” a All de tareas “oscuras” donde no lo está haciendo mal, y ver qué puede aportar como receptor. Está claro que habrá que abrir mucho más el abanico de receptores, y a esta función también deberán sumarse los runningbacks.

Por su parte, la línea ofensiva también deberá ponerse las pilas. Tiene que ser posible poder proteger a Burrow y abrir espacios a los corredores sin incurrir en penalizaciones o salidas falsas (que por suerte, no pitan todas las que hace Orlando). Llevamos unos partidos bastante flojos de nuestra OL interior, con Fairchild involucionando y Risner lejos de su mejor forma. Circuló que Karras había tenido un enfrentamiento con Taylor por no jugarnos el 4ª y 1 (que viendo cómo corríamos, quizá no se hubiera conseguido, por lo que compartimos su autocrítica del mal partido que cuajó él personalmente). No hay que confiarse con el balance de Dolphins, porque su defensa contra la carrera es la 15ª del campeonato, y contra el pase la 19ª; es decir, están en la zona media de la tabla, no en la baja.

Sin embargo, creo que el mayor énfasis lo tiene que poner el cuerpo técnico en los entrenamientos. Tenemos que abrir el abanico de jugadas y dejar de depender tanto de que Burrow haga milagros. Se debe dar confianza a otros jugadores secundarios y no abandonar el juego de carrera en cuanto nos vemos por detrás en el marcador. Los entrenadores no pueden eludir su responsabilidad escudados en una pobre ejecución. La pésima elección de jugadas, la gestión de los tiempos muertos, la timidez ante cuartos downs,… también manda un mensaje devastador a los jugadores.

Una jugada puede definir un partido, y un partido puede definir una temporada. Este facemask y posterior golpe a la cabeza de Chase nos dejó sin nuestro mejor receptor muy pronto en el partido. Con él en el campo, el resultado podría haber sido muy diferente. Ahora, esperemos que pueda llegar al partido de Miami (foto: Joshua A. Bickel / AP Photo)

En defensa

Encajar “solo” 22 puntos debería ser suficiente como para dar al ataque la capacidad de ganar el partido. De hecho, le devolvieron el balón a la ofensiva con 1:44 por jugar y posibilidad de remontada. Pero analicemos cómo fue esa última secuencia. En 3ª y 8 encajan 15 yardas al dejar solo al TE Strange. En 3ª y 10 encajan 39 yardas. ¡En 3ª y 10! ¡39 yardas! Con la flor y nata de nuestra secundaria (Hill, Turner, Battle) por el suelo incapaces de hacer el placaje. Menos mal que nuestro recordado y nunca convenientemente valorado topo del Paycor Stadium hizo de las suyas haciendo resbalar a Washington y que pisara ligeramente fuera antes del primer down.

El domingo pasado volvimos a asistir a un nuevo festival del placaje fallado. Mientras nosotros sólo fuimos capaces de romper 4, ellos se escaparon en 11. ¿Volvemos a necesitar clases extraescolares por la tarde para refrescar esta materia? Ya estamos segundos de la NFL en esta triste clasificación. Este problema recurrente llega un momento en que ya no se puede achacar a los profesores, sino a los alumnos. Es comprensible que en un entrenamiento no se plaque con la misma contundencia a un compañero. Esto hacer replantearse si fue buena idea que los principales implicados apenas participasen en pretemporada.

Con la endeblez de la línea de linebackers, y los problemas en cobertura de los defensive-backs (malos ángulos para atacar al portador del balón, exceso de “manoteo” que deriva en faltas, etc.), nos preguntamos dónde estaríamos sin la solidez de una línea defensiva que de nuevo fue el único pilar al que agarrarse. 4 sacks (Murphy, Mafe, Jenkins y cómo no, Lawrence) que nos siguen manteniendo en lo alto de esta clasificación (3ºs de la NFL con 14).

Es innegable, por otra parte, el impacto que causaron las lesiones. B.J. Hill sigue sin participar (y sorprendentemente no activan a Robinson), mientras que no pudieron jugar Dugger ni Cook. Esto hizo que Battle (que, o bien no estaba al 100% o quizá hay que repensarse su titularidad) jugase todo el partido, mientras que en el otro safety, Jules (que estuvo bastante bien) jugó 2 de cada 3 snaps, con el otro tercio para Yeast.

Pese a que la impresión generalizada es que nuestros cornerbacks titulares no estuvieron finos, la realidad es que Lawrence sólo lanzó hacia el jugador que defendían Turner o Hill en 3 oportunidades. El resto fueron 8 pases a jugadores marcados por linebackers, 6 por safeties, 3 para edges cayendo en cobertura, y 2 hacia Ivey o Tacario. Es decir, hace falta que todos aporten en cobertura, y no parecen los cornerbacks nuestro punto más débil.

Volvimos a permitir muchas jugadas de más de 15 yardas, varias de carrera y un par en 3ºs downs largos (especialmente sangrante el 3ª y 18 encajado por Battle). Hay que apretar más los dientes en jugadas clave, pero lo que más nos está lastrando es la falta de turnovers. Fuimos incapaces de recuperar ningún balón y nuestra defensa, mediocre, vive de los robos.

Para Miami no nos queda otra que volver a encomendarnos a la santísima línea defensiva. Sexy Dexy y los suyos tienen que convertir el partido en un infierno para Willis. A su lado, todos brillan: Allen, Mafe, Howell, Murphy, Jenkins… e incluso Stewart, que jugó 4 snaps, ¡maravilla! Pero no podemos permitir que los tight–ends sigan campando a sus anchas. La mitad de las yardas de pase de Lawrence la jornada pasada fueron a sus TEs. Si Ja’Sir Taylor se recuperase para este partido, podría ocupar la plaza de CB-slot y devolver a Hill al exterior, con lo que Ivey podría entrar como extra-DB a cubrir al TE.

Otra clave sería recuperar al menos uno entre Cook y Dugger para reforzar la débil línea de safeties, pero sin relegar a Jules. Tenemos que aprovechar la profundidad del banquillo en toda su extensión (Burks también está rotando más con Knight) para mantener constante el nivel de presión durante todo el encuentro. Y de concentración, para intentar turnovers ante un equipo que ya ha cometido 2 intercepciones y 3 fumbles.

Battle por detrás de un atacante rival es una imagen tristemente repetida en los últimos tiempos. Pésimos ángulos, técnica horrible, falta de contundencia… ya lleva 5 placajes fallados en 4 partidos, por lo que está en línea de superar la marca del año pasado con 21. Y lo más grave es que ni siquiera es el peor bengalí en este apartado: Carter lleva 6 y Knight 5 (foto: Kam Nedd / Jaguars.com)

Equipos especiales

De nuevo, una breve reseña para nuestros equipos especiales. En especial, para McPherson, quien nuevamente estuvo infalible y ha igualado la marca de Graham de 22 conversiones consecutivas (record de la franquicia). Y con el añadido de que muchos de ellos han sido desde más allá de las 50 yardas. A destacar también un placaje salvador en el kickoff inicial. En cambio, Rehkow no estuvo tan atinado en los punts, quedando alguno de ellos más corto de lo deseable.

El regreso de Meyers a los retornos supuso una mayor seguridad, aunque no consigue encontrar el hueco para conseguir una ganancia mayor. Contra Dolphins puede ser una buena oportunidad, ya que sus equipos de cobertura me parecen un poco porosos.

El rival

Los Miami Dolphins están en un claro proceso de reconstrucción. Un entrenador nuevo, Jeff Hafley, ex-coordinador defensivo de Packers, a quien no se le van a pedir resultados en su primer año como head-coach en la NFL. Un quarterback como Malik Willis, claramente haciendo de puente hacia un novato (¿Manning?), y un conjunto donde prima la juventud sobre la experiencia. Nadie espera nada de ellos este año, por lo que no tienen nada que perder, y de aquí puede venir su peligro.

En su camino hacia el próximo draft, es obvio que no le vienen mal las derrotas (bien lo saben tras la citada “Burrow Bowl”); pero a nadie le gusta perder, y menos en casa. Que nadie piense que esto va a ser un paseo porque vayan a bajar los brazos. Para ganarles, habrá que sudar la camiseta.

Pero lo que no podemos ocultar es que su arranque liguero no ha sido el ideal. Willis tiene uno de los peores porcentajes de pases completos entre los QBs titulares de la NFL (nadie esperaba otra cosa, por otra parte). Su línea ha permitido que le presionen en 52 ocasiones, encajando 11 sacks. Aquí tenemos una clara ventaja, ya que ocupamos el 10º puesto en porcentaje de presiones al QB.

Su juego de carrera sufrió un duro golpe con la lesión de Achane, pero el tanque Gordon (6ª ronda de 2025) respondió muy bien ante Vikings, con 100 yardas y 1 TD. Más preocupante fue el porcentaje de 10,6 yardas logradas tras el contacto, ya que nuestra defensa es la 6ª peor en este apartado (promediamos 2,7 yardas permitidas tras contacto). Su aparición les está resultando de mucha ayuda hasta la recuperación completa de Wright, su otro RB, quien arrastra molestias desde que comenzó el campeonato.

En el apartado de receptores, otra vez nos volvemos a enfrentar a un “Washington”. En este caso, Malik, su líder en recepciones. Cuidado con él, porque es el 6º WR con más yardas tras la recepción, y el tercero en placajes rotos. Le acompañan dos novatos: el espigado Douglas y el poderoso Bell. Sin embargo, como es habitual, me preocupa más el daño que pueda hacernos su tight–end Dulcich. Los Dolphins son el último equipo de la liga en puntos anotados, con 11,5 de media por encuentro y sólo 4 TDs. No habría que tener mucho miedo a su ofensiva, pero, por favor, no resucitemos a un muerto.

Su defensa 4-2-5 es bastante sólida contra la carrera. Son 15º de la liga en yardas terrestres encajadas, pero porque le corren mucho (los sextos a los que más) porque como digo, su porcentaje de yardas por carrera permitidas es muy bueno. En especial, destacan aquí sus dos linebackers: el novato revelación Rodríguez (2º en placajes de la NFL con 47) y Brooks (5º mejor porcentaje de la liga con menos placajes fallados).

El pass-rush viene de hacer su mejor partido, con 10 presiones a Murray y 4 sacks, pero todavía es un proyecto por cuajar. Sus 5 defensive-backs titulares promedian 23,4 años, por lo que nuestros receptores, siempre que estén al 100%, no deberían tener problemas para imponerse a la 19ª defensa contra el pase de la NFL.

Su kicker, Patterson, ha fallado 2 FGs de más de 40 yardas. Su punter, el veterano Pinion, tampoco está entre los destacados. En definitiva, nos vamos a enfrentar a un equipo con serios problemas cuando llega a la red-zone (solo 3 TDs en 9 llegadas, que tampoco son muchas), pero que ha sabido hacerse fuerte a la inversa, minimizando daños en defensa.

Los Dolphins no tienen mucho de qué presumir este año, pero su linebacker novato Jacob Rodríguez (#10) está cuajando una campaña absolutamente espectacular. 18 placajes hizo la criaturita en Minnesota. 18. Síntoma de que cuando alguien es bueno, no es excusa ser rookie, como en otros casos que bien sabemos (foto: Idaho State Journal)

La clave

Hasta el momento, sólo hemos ganado a equipos cuyo balance actual es de 0-4. ¿Recordáis cuál es el de los Dolphins? Pues eso. Si éste no es un partido propicio para levantar el ánimo y recuperar la confianza, no sé cuál podría serlo. Esto conlleva el problema, que no sería la primera vez, de que salgamos excesivamente confiados y nos llevemos un susto del que no seamos capaces de recuperarnos.

Por lo tanto, la clave debería ser salir bien concentrados desde el inicio, y poner rápida ventaja en el marcador para llegar, por una vez, relajados a la parte final. Tras este partido viene un bye donde los jugadores tocados podrán descansar. Creo que se podría arriesgar con ellos, siempre con mesura. No estamos para regalar nada. Este partido tiene trampa porque una victoria se consideraría lo normal, pero una derrota, e incluso un triunfo no demasiado contundente, podría generar excesivas dudas de cara a la jornada de descanso.

Es importante recuperar sensaciones. La línea defensiva tiene que seguir generando presión, la ofensiva proteger mejor a Burrow, el propio Burrow estar más certero en las fases decisivas de los partidos y, sobre todo, debemos resucitar el juego de carrera. Aunque para este partido nos pueda valer (y de hecho nos valga más) el juego de pase, llegará un día en que necesitemos correr, y debemos ajustar todos los automatismos para ello.

Para este partido somos favoritos para ganar por 7,5 puntos. Aun sabiendo nuestra proverbial afición por plantar huevos de dinosaurio, se me antoja un margen escaso. Estoy convencido de que me vengo muy arriba, pero voy a pronosticar un resultado de 13-33 a nuestro favor. Hay que dar un golpe sobre la mesa, y si no, dárselo a varios directivos, entrenadores y jugadores. Desde la Jungla Hispana esperamos entrar con buen pie al día de la Hispanidad (valga la redundancia), que se celebra al día siguiente del encuentro.

Who Dey hermanos!!!!

Esperemos que la leyenda negra sobre la incapacidad de remontar de Burrow en el último drive se mantenga una semana más… porque no sea necesario llegar al final con un marcador apretado (foto: Ryan Meyer / Bengals.com)

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