Rodney Anderson #24 (Oklahoma)

La memoria en el football es corta. Un jugador que en 2017 iba de cabeza a primera ronda, en 2018 se rompe la pierna y automáticamente desaparece de las pantallas del radar. Lo que sin duda es una desgracia para el joven, puede ser una bendición para equipos como el nuestro que, sin una urgente necesidad en la posición, puede asumir el riesgo de tomar un talento de primera en una ronda media. Este sería el caso de Anderson.

Anderson tiene un tamaño prototípico (hay que ver, con lo que me gusta esta expresión, ¡qué poco la he utilizado este año!). Muy bien constituido, fuerte en el tren superior y piernas sólidas. Tiene un estilo que castiga las defensas. Potente para percutir contra la línea, pero muy equilibrado para salir bien parado del trance. Se mueve muy bien entre el tráfico, gracias a su agilidad lateral, paciencia y excelente visión de juego. Potente stiff-arm para quitarse defensores de encima. Habilidoso para hacer cortes en campo abierto sin perder velocidad.
Como receptor, es muy competitivo para hacerse con balones disputados, incluso aquellos que no van perfectamente dirigidos hacia él. Tiene buenas manos y gran fluidez para colocarse inmediatamente en disposición de conseguir yardas tras la recepción. Ha sido muy prolífico como receptor. No obstante, debe mejorar sus rutas, y sobre todo, conseguir ser más eficaz en la protección al QB si pretende ser un RB de tres downs en la NFL.
Graves lesiones en pierna, vértebra y rodilla jalonan su trayectoria, por lo que además de generar legítimas dudas sobre su durabilidad, también comportan menos experiencia de la recomendable. Fue acusado de violación, pero los cargos se desestimaron al superar con éxito el detector de mentiras. Aún no está recuperado físicamente, por lo que en la combine lo único que pudo hacer fue mostrar a los equipos los informes médicos sobre la evolución de su lesión.
Posee el carácter ganador para lucir en grandes citas (más de 200 yardas y 2 TDs en la Rose Bowl) y la humildad para contribuir en equipos especiales (ahí se produjo su primera lesión). Es un típico RB Norte-Sur, sin problemas derivados de drops, con el plus de saber cómo moverse en campo abierto si rompe la primera barrera, y ser productivo en el juego aéreo.
Lo bueno: Paisano de Andy Dalton, ambos nacieron en Katy (Texas). Es posible que incluso la madre de Dalton le diese clase (es profesora allí). Suplente de Mixon en los Sooners hasta que Joe dio el salto a los Bengals. Zac Taylor es natural de Norman, donde se ubica la universidad de Oklahoma. Las conexiones son más que evidentes.
Lo malo: Excepto su enorme campaña 2017, el resto de temporadas de su carrera universitaria se vieron truncadas por lesiones. 3 de 4, excesivo riesgo de fragilidad. Aunque si le damos la vuelta al argumento, 3 veces que se esfuerza por recuperarse, lo habla bien alto de su pasión por el juego.
Proyección: La clase de runningbacks no es top en cuanto a calidad, pero es bastante extensa, así que quizá no salga hasta el tercer día. Sería un chollo en 4ª ronda.

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
