Seguimos los análisis (ya quedan pocos, aguantad que casi estamos terminando) y hoy nos toca una posición tradicionalmente denostada, pero que nos sorprendió en 2024 con varias adquisiciones y, más asombroso todavía, incluso les usamos en ataque. Me estoy refiriendo, obviamente, a los tight-ends. Nos sumergiremos en lo más recóndito de esta posición desconocida e infrautilizada, para intentar demostraros que realmente existen, aunque en ocasiones, camuflados de bloqueadores, fullbacks, o puros wide–receivers.
No sabemos si fueron las circunstancias (la ausencia de Boyd originaba que otro receptor ocupase su rol, pero entre la irregularidad de Iosivas, y el comportamiento disperso de Burton, tuvieron que ser los tight-ends quienes salieran al rescate), o que realmente el nuevo coordinador ofensivo Pitcher pretende abrir el libro de jugadas para darles más protagonismo, lo cierto es que su presencia en el ataque fue mucho más notable que en años precedentes.
Análisis 2024 – Tight-Ends
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Tras el fiasco del año anterior con Irv. Smith, volvimos a fichar a un TE veterano venido a menos. ¿Qué podía salir mal? El mismo día que Smith firmaba con los Chiefs, nosotros nos hicimos con los servicios, por un año y 2,5 millones, de Mike Gesicki. El movimiento mejoraba lo anterior, ya que Gesicki era un receptor mucho más contrastado, pero daba la impresión de que la estructura del contrato hacía presagiar que haría como sus predecesores: venir a Cincinnati a intentar destacar para encontrar otro destino mejor pagado al año siguiente.
Gesicki nunca ha destacado por sus capacidades como bloqueador, pero tampoco era necesario que las pusiera en práctica porque 3 días antes habíamos renovado para 3 años y 10,5 millones a Drew Sample (el “Sample malo” para algunos). Pese a su práctica invisibilidad como receptor y propensión a las lesiones, venía de hacer un buen año como TE bloqueador. Como el día después de fichar a Gesicki también renovamos a Hudson, daba la impresión de que la unidad de tight-ends estaba completa, más allá de algún joven residual a incorporar para dar profundidad.
Sin embargo, sobre la mesa estaba el debate de si no deberíamos afianzar esta posición con más garantía de cara al futuro. De hecho, el propio Tobin lo había dejado caer antes del draft. Tras pasar de Mayer en 2023, y resultar inalcanzable Bowers en 2024, por fin volvíamos a tener un tight-end novato con la adquisición en 4ª ronda de Erick All. El de Iowa era seguramente uno de los TE más completos de la promoción, pero las numerosas lesiones sufridas en su periplo universitario dejaban muchas dudas sobre su durabilidad.
No obstante, para sorpresa de todos, repetíamos posición en 6ª ronda. McLachlan estaba proyectado para salir antes, pero aún así, a todos nos resultó excesivo un 5º tight–end, sobre todo, teniendo todavía necesidades en otras posiciones. Ya fuese como un seguro por si All no se recuperaba a tiempo, o en previsión de un futuro sin Hudson, parecía difícil de encajar en la plantilla. Finalmente, acabó incluido en la lista de 53, en detrimento de otro runningback (sólo fuimos con 3).
No tardaron mucho en destacar. Y no porque dio la impresión de que Pitcher había decidido involucrarles mucho más a la ofensiva, que también, sino porque uno de los componentes de la unidad, Hudson, fue el protagonista negativo de la primera jornada, perdiendo un fumble sobre la línea de goal por desproteger absurdamente el balón cuando teníamos el touchdown al alcance de la mano. Visto en perspectiva al final de la temporada, aquella derrota ante Patriots resultó clave.
Pese a la cagada inicial, la unidad siguió dando muestras de mejoría conforme avanzaba la competición. Ante la indecisión de la segunda unidad de wide–receivers, fueron los tight–ends quienes tomaron el testigo. Gesicki era de facto el WR3 (incluso el 2 con las ausencias de Higgins o de Chase), y tuvo su mejor año individual desde 2021. Sample se mantuvo sano todo el año, consolidándose con un buen bloqueador. Hudson entraba y salía de la alineación entre inconsistencias y lesiones, con un papel menos relevante que el año anterior. Pero sin duda, quien se llevó los focos fue el rookie All.
Con Gesicki como receptor, y Sample como bloqueador, el verdadero tight–end “chico para todo” fue All. Sólido (dentro de lo que cabe) como bloqueador, con buenas manos para la recepción (aunque con limitada producción después de la recepción) e incluso como improvisado fullback, fue otra de las pocas noticias agradables de la temporada. Hasta que una desgraciada lesión en la jornada 9 truncó su progresión, confirmando los temores de fragilidad que traía desde el draft.
Con su baja, perdimos esa “navaja suiza” que podía sorprender con su presencia y nos volvimos, si cabe, más predecibles. Hudson debería haber ocupado su papel, pero es un jugador muy limitado como bloqueador. Os preguntaréis, “¿pero no habíamos drafteado a otro chico? ¿qué fue de él?” En efecto, McLachlan seguía en la plantilla, pero cómo de pobre sería su rendimiento que el undrafted Grandy le adelantó claramente. Quizá, como el perfil de McLachlan, más receptor, estaría “cubierto” por Hudson, no se le dio bola, ya que Grandy es más bloqueador, que era lo que necesitábamos. O también puede ser que la adquisición de McLachlan fuese un fiasco, algo que no debemos descartar.
En resumen, creo que, al final, esta posición dejó en 2024 más ilusión que decepciones:
- Los tight-ends estuvieron más involucrados en el plan de juego de Pitcher que en años anteriores con Callahan.
- Gesicki se convirtió en el receptor para las situaciones difíciles que perdimos con Boyd. Además, cubrió bien las bajas de Higgins y Chase cuando se produjeron.
- Sample sigue realizando a satisfacción una labor oscura, pero necesaria, en los bloqueos.
- Una enorme pena la lesión de All, porque daba la impresión de que habíamos encontrado a nuestro TE de futuro.
- McLachlan será un excelente whisky, pero un muy mediocre TE.

Agencia Libre
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La desilusión tras la lesión de All se volvió desesperación al enterarnos de que no sólo se perdería la segunda parte de la temporada 2024, sino también la campaña 2025 completa tras confirmarse la rotura de ligamentos. Habría que prepararse para lo peor, es decir, no ya solo encontrarle un sustituto para la próxima temporada, sino plantearse si realmente va a poder volver a ser un jugador válido al nivel que requerimos.
Por tanto, la renovación de Gesicki pasó de ser importante a imprescindible. No haberle renovado, aparte de haber vuelto a enfadar a Burrow, que públicamente y en reiteradas ocasiones pidió su regreso, hubiera supuesto volver a quedarnos en pelotas en la posición. A principio de marzo le renovamos por 3 años por 25,5 millones (12 el primer año), reconociendo el propio jugador haber rebajado sus pretensiones económicas a cambio de jugar con Burrow. Con todavía 29 años, creo que todavía puede aportar bastante a una ofensiva donde ha encajado perfectamente.
También renovamos a Hudson para otro año por unos más modestos 1,25 millones. La lesión de All obligaba a un plan de contingencia que, de no haber mediado, probablemente hubiera supuesto el final de su andadura como atigrado. También se renovó por otro más a Cam Grandy, quien, como Agente Libre con Derechos Restringidos, no iba a irse a ninguna parte. En todo caso, su buen papel secundario se hizo merecedor de esta renovación como segundo TE bloqueador tras Sample.
Así las cosas, con estas 3 renovaciones, el grupo parece completo: TEs receptores Gesicki y Hudson, y Sample y Grandy TEs bloqueadores. ¿Y McLachlan? Pues brindemos porque los anteriores mantengan la salud y podamos prescindir de él. No creo que pase el corte de finales de agosto.
Sin embargo, la incertidumbre sobre la severidad de la lesión de All y su posible continuidad obliga a replantearse el futuro. Gesicki no es ningún chaval y, si nos ponemos estrictos, tampoco un tight–end, ya que es más un wide–receiver grande. El resto de la unidad son jugadores tan específicos que restan posibilidad de sorpresa. Tampoco son precisamente jugadores determinantes, capaces de lograr big-plays. Aunque personalmente dudo que opten por esta vía, podría tener cierto sentido recurrir nuevamente al draft en esta posición.
Draft
Gunnar Helm #85 (Texas)

El de los longhorns ha llevado una carrera ascendente durante sus tres campañas en Austin. De comenzar en equipos especiales y como TE2, el año pasado batió el record de recepciones y yardas en una temporada para un tight-end en su universidad. 58 recepciones, 744 yardas y 7 touchdowns muestran un jugador tremendamente productivo. Sus 54 partidos en college (25 como titular), a un chico duro sin lesiones de gravedad. Su presencia física, un jugador con la constitución idónea para jugar en la NFL desde el primer día.
Su pasado como jugador de baloncesto le dota con unas cualidades atléticas por encima de la media. Tiene un talento especial para la recepción con manos de seda. Sabe utilizar su cuerpo y la longitud de sus brazos para hacerse con balones mal dirigidos. Se mueve muy fluido por sus rutas, cambiando de velocidad cuando la situación lo requiere. Siempre se ofrece al quarterback, convirtiéndose en su más importante válvula de seguridad.
Su ayuda al QB no se limita a sacar las castañas del fuego en las recepciones comprometidas, especialmente en la zona corta y media. Alineado en muchas oportunidades en línea, tiene una sólida base sobre la que anclarse tanto para proteger el pase como para bloquear a la carrera. Sin embargo, le falta algo de fuerza para sostener el envite, siendo más efectivo cuando sale en movimiento. Debe mejorar el posicionamiento de sus manos y la movilidad lateral porque, aunque tiene más experiencia en college como bloqueador que como receptor, suma demasiadas penalizaciones cuando se ve superado.
Helm tendría, por su trayectoria, una mejor utilización como segundo tight-end en formaciones 12. Muy seguro de manos, pero le cuesta conseguir separación del defensor, y no es demasiado productivo tras la recepción. Tiene que abrir el árbol de rutas, porque su experiencia como receptor es limitada. Sin embargo, es muy inteligente para anticiparse a los movimientos de los defensas (ha ganado varios reconocimientos académicos).
Nos entrevistamos con él en la combine porque por su potencial, puede convertirse en un par de años en un tight-end de 3 downs, y dado que solo ha tenido realmente una temporada destacada, ser una joya escondida en rondas medias. La potencia y la técnica para bloquear, así como la habilidad para ampliar la cantidad de rutas, se puede conseguir con entrenamiento, pero el football-IQ, la fluidez de movimientos, y la calidad para las recepciones es algo natural en él; y esto es tremendamente valioso.
Lo bueno: Su nombre tiene raíces vikingas y significa “guerrero”. En su juego lo demuestra en cada oportunidad, y en la historia que relato a continuación podéis ver otra muestra.
Lo malo: He estado dudando mucho sobre si poner esta información en este apartado o en el anterior. Por un lado, un esguince de tobillo nunca puede ser nada bueno, sobre todo, si se te pone el pie como una bota tal como muestra la foto. Sin embargo, es buena prueba del carácter competitivo de Gunnar el haber corrido tanto en la combine como en su Pro Day en estas condiciones. Sus tiempos en velocidad fueron malos, obviamente, pero habría que tener este hecho en consideración.

Proyección: Podría estar disponible en 3ª ronda, lo que no tengo claro es si llegaría a nuestro pickl#81.
Luke Lachey #85 (Iowa)

Si tenemos que sustituir a un hawkeye como All, nada mejor que hacerlo con un compañero de universidad. Además, de una tan prestigiosa en la formación de tight–ends como la de Iowa. Kittle, Hockenson, Fant, LaPorta,… todos ellos han vestido el uniforme negro y amarillo tan desagradablemente similar al de los Steelers. En esta escuela ha crecido Lachey, por lo que no debe ser fácil destacar. De hecho, comenzó realizando tareas fundamentalmente de bloqueo hasta que en 2022 comenzó a entrar en la alineación titular.
Lachey tiene una complexión física prototípica para la posición: alto, grande, y con brazos largos que le permiten un amplio radio de recepción. Además, su constitución le permitiría añadir masa muscular a su cuerpo sin perder movilidad. Pero lo que más destaca en él es lo que no puede observarse a simple vista. Tienen una mente privilegiada (semifinalista del trofeo William V. Campbell, otorgado al estudiante que mejor combina deporte y estudios) que le permite localizar las zonas débiles de la defensa rival y atacar los espacios que deja libres. Además, como antiguo defensive-back en el instituto, sabe anticiparse a los movimientos de los defensores.
Es un jugador con experiencia en todas las funciones básicas del tight-end. Probablemente, sea de los mejores bloqueadores de la promoción. Al menos, de los que más empeño pone. Tiene también muy buenas manos, con un índice muy bajo de drops. Cuando el balón está en el aire, es muy competitivo buscando la recepción, recordando sus tiempos como jugador de baloncesto. Tiene caderas ágiles para cambiar de dirección y despistar al receptor, recordando sus tiempos como atleta.
Es un buen atleta, pero no tiene ni explosividad ni velocidad de elite. Como consecuencia, le cuesta conseguir separación del defensor. Tiene que ser más contundente en los bloqueos, especialmente cuando está en movimiento. Tras 5 años en college, tampoco acumula demasiada experiencia sobre el campo (sólo ha sido titular 22 partidos). Esto hace que su árbol de rutas no sea muy extenso. En la NFL va a resultar más útil como TE de complemento que como titular en solitario.
Capitán del equipo los dos últimos años, su carácter y ética de trabajo están fuera de duda. Su inteligencia muestra una capacidad de aprendizaje por encima de la media. Es un jugador de quien creo que todavía no hemos visto todo su potencial. No le elegiría en una ronda alta, pero seguro que rentabiliza la posición en que salga elegido.
Lo bueno: No sería el nuevo “Cincinnati Kid”, ya que nació en Columbus, la capital del estado, que tira más hacia los Browns, pero siendo nativo de Ohio, sin duda existe en él el sentimiento de hacer algo grande en su terruño.
Lo malo: Se perdió casi toda la temporada 2023 por una grave lesión de tobillo. Se recuperó para la campaña 2024, pero es un tema que hay que monitorizar bien, porque estamos escarmentados.
Proyección: Yo diría que podría salir alrededor de la 4ª ronda. Quizá nos llegaría al pick 119.
Benjamin Yurosek #84 (Georgia)

Ya que hemos comenzado con una pequeña revolución en la posición de tight-end haciéndola visible, vayamos un paso más allá, convirtiéndola en relevante. Por qué no añadir al grupo un jugador que pueda convertirse en un receptor fiable, saliendo desde la posición tradicional del TE o más abierto, como wide-receiver puro. Con la opción de bloquear también si es necesario, pero como función secundaria. En vez de un tight-end de los de toda la vida, uno del futuro presente. Pero gastando poco, claro, una rondita baja, no vaya a ser…
Yurosek cambió California y la prestigiosa universidad de Stanford donde era el líder entre los tight-end en la conferencia Pac-12, para irse su último año a Georgia, no sólo por variar su dieta, sino para competir al más alto nivel en la SEC. Salvando algún partido puntual, la apuesta no salió como esperaba, pero el hecho de salir de su zona de confort nos muestra a un chico con ambición y ganas de superarse.
Un entrenador imaginativo podría hacer diabluras con las habilidades de Yurosek. Puede salir desde cualquier posición, desde la tradicional en línea a la de receptor exterior, pasando por la halfback, pero donde quizá pueda ser más diferencial sea saliendo desde el slot, aprovechando su inteligencia para correr las rutas, buenas manos para la recepción, y competitividad para hacerse con los balones entre el tráfico. Como ex-jugador de baloncesto, sabe usar bien sus brazos para las recepciones complicadas.
Sin embargo, no es muy rápido, por lo que su radio de acción probablemente se limitaría a zonas cortas e intermedias. Le va a resultar difícil desmarcarse de safeties tan cualificados como hay en la NFL. Tiene buena técnica de bloqueo, pero le falta fuerza, especialmente en el tren inferior, para mantener los bloqueos. Tiene que mejorar el apartado físico para competir al más alto nivel. En ocasiones, tiene fallos de concentración que le llevan a cometer drops evitables.
Estamos todavía ante un proyecto de jugador, que necesitará paciencia y gimnasio hasta conseguir que dé sus frutos todo el potencial que atesora. Seguramente no le veremos convertido en una estrella, pero si puede convertirse en un sólido jugador de rotación, capaz en un momento dado de desestabilizar a la defensa contraria, habrá merecido la pena la inversión.
Lo bueno: Creció en una granja con caballos, vacas y gallinas, por lo que no creo que se asuste de ningún espécimen animal que se encuentre en el campo de football.
Lo malo: Se perdió buena parte de la temporada 2023 por lesión. Los tight-end suelen ser frágiles por naturaleza, por lo que no sé si es buena idea traer jugadores con problemas físicos teniendo en cuenta nuestro “maravilloso” equipo médico.
Proyección: Yo creo que puede salir entre 5ª y 6ª ronda. Al final, siempre habrá algún equipo que apueste por un jugador con sus cualidades.
Otros nombres de interés:

Tyler Warren #44 (Penn State)
En dos años consecutivos pedíamos tight-end en primera ronda. En 2023 pasamos de Mayer y en 2024 no nos llegó Bowers. La situación desde entonces no ha cambiado tanto, así que, ¿por qué dejar fuera de la ecuación este año a un tight-end diferencial? El mejor tight-end de la promoción, Tyler William Warren, se espera que salga en primera ronda aproximadamente a la altura a la que a nosotros nos tocará elegir, por lo que sería negligente por mi parte no considerar esta opción. El de los Nittany Lions tiene unas proporciones físicas ideales para la posición, con unas capacidades atléticas por encima de la media como antiguo jugador de beisbol y de baloncesto, y con un gran conocimiento de juego como ex-quarterback. El ganador del trofeo John Mackey al mejor TE de 2024 es muy sólido en los bloqueos y competitivo en las recepciones disputadas, pero sobre todo destaca en la productividad, con el record de touchdowns y recepciones en la historia de su universidad. Sin embargo, su explosión se produjo en el último año, por lo que todavía tiene muchos aspectos que pulir en su juego: uso de manos, rutas, etc. Le entrevistamos en la combine, por lo que el interés en él no sólo es cosa mía.
Mason Taylor #86 (LSU)
El tight-end más productivo en la historia de los Tigers fue otro jugador con quien nos entrevistamos en la combine. Ha sido titular en 37 de sus 38 partidos disputados en la más alta competición universitaria. Hijo del DE Jason Taylor y sobrino del LB Zach Thomas, tiene un talento innato para el football, con probablemente las mejores manos de su promoción. Su fluidez y capacidad atlética le permiten moverse como pez en el agua por la zona rival tanto antes como después de la recepción. Buen bloqueador en movimiento, no tanto en estático. Tiene que sumar músculo y aprender a vender mejor sus rutas. Surge como un faro entre el tráfico para hacerse con las recepciones complicadas. Aparece con determinación en las situaciones comprometidas. Sería un factor decisivo en el juego de pase, y seguro que se entendería a la perfección con Burrow por compartir “alma mater”. Podría ser una opción para la 2ª ronda.
Terrance Ferguson #3 (Oregon)
Siguiendo con líderes de su universidad, Ferguson tiene el record de recepciones para un tight-end en la historia de los Ducks. Ha jugado 53 partidos en college, con 37 titularidades. Dotado de un tamaño prototípico para la posición, con largos brazos y extraordinario control de su cuerpo, que sabe aprovechar para la recepción por su pasado como baloncestista. Impacto espectacular en la ofensiva: líder histórico de Oregon entre los TE en recepciones y touchdowns, siendo 2º en yardas. Letal en la end-zone. Experiencia alineado en diferentes posiciones. Buena velocidad para conseguir yardas tras la recepción. No ha sufrido lesiones graves. Sin embargo, no muestra demasiado entusiasmo a la hora de bloquear, ni parado ni en movimiento. Tiene que refinar su técnica para correr las rutas y, sobre todo, la concentración, ya que su porcentaje de drops pasó de 5,3 en 2023 a 10,3 en 2024. Entraría en el subgrupo de tight-ends receptores, pero no le vendría mal añadir músculo para ser más eficaz en balones disputados. Creo que puede ser una opción interesante en 3ª ronda si nos decidimos por esta vía.
Moliki Matavao #88 (UCLA)
Carrera dividida entre Oregon y los Bruins (titular en 22 de sus 50 partidos disputados) para esta montaña humana que se mueve con sorprendente habilidad para su tamaño. Sin embargo, aunque le pone voluntad, no es precisamente un gran bloqueador, pero resulta efectivo ayudando en la carrera en movimiento por su explosividad. Gran concentración y buenas manos, con varios partidos superando las 100 yardas, aunque no es demasiado productivo tras la recepción. Excelente “movedor de cadenas” con un 78% de eficacia en rutas intermedias. Donde no llega su capacidad atlética lo hace su inteligencia buscando la zona débil de la defensa rival. Carece de la calidad necesaria para ser TE1, pero podría llegar a ser un TE2 con bastante potencial mejorando sus habilidades en protección de pase. Desde luego, confianza no le falta a este amante de la caza, ya que su jugador favorito es Jason Witten, y se considera a sí mismo una mezcla entre Mark Andrews y George Kittle. Debería estar disponible en 6ª ronda.
Rivaldo “Valdo” Fairweather #13 (Auburn)
No lo traigo aquí por “o jogo bonito” (ése es otro Rivaldo, aunque nuestro chico tiene un hermano llamado Ronaldo y comenzó jugando al futbol en el instituto como mediocentro), sino por cubrir la cuota de jugadores de color, ya que todos los anteriores son blancos. Como decía, a medida que fue creciendo, su deporte pasó al baloncesto y finalmente, al football. Su dedicación es máxima, ya que siente un fuerte arraigo familiar, sintiéndose responsable de sacar adelante a su familia desde que murió su padre. El QB-rating cuando le lanzan es de 125, y en protección de pase sólo ha concedido una presión y ningún sack. Logró el record de recepciones para un TE en una temporada en los Tigers. Gran coordinación y ferocidad para las recepciones disputadas. Buen atleta, pero lo tendrá complicado para superar a los defensive-backs de la NFL. Sólo ha sido titular el último año. Destacó en la East-West Shrine Bowl, donde incluso disputó snaps como fullback, pero no lo suficiente como para que le invitaran a la combine. Si no es escogido en el draft, debería ser un objetivo prioritario como undrafted.
(foto de portada: Eric Gay / AP Photo)

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
