Bengals 2024Draft 2025

Análisis 2024 y previsión draft 2025: Wide-Receivers

Tras un largo proceso de análisis, ya sólo me quedan 2 posiciones por analizar: la de quarterback y la de wide-receiver. La primera la analizaré en una simple frase: tenemos al mejor quarterback de la NFL con Burrow, un suplente bastante solvente con Browning, y no hay necesidad de fichar a nadie más, ni en agencia libre ni draft, salvo para llevarles el café a ambos. (Actualización: hemos vuelto a fichar a Logan Woodside para el training-camp).

La de wide-receivier ya es otro tema. Es cierto que con Chase y Higgins tenemos a la mejor pareja de receptores de la competición, pero ¿merece realmente la pena el salario que les vamos a pagar a ambos? ¿No hubiera sido mejor renovar sólo a uno e invertir el dinero del otro en reforzar otra posición? Somos uno de los equipos con mayor profusión de formaciones 11, lo cual precisa de un tercer WR competente, ¿lo tenemos? Por otra parte, ¿qué va a pasar el día que se lesionen Chase o Higgins, algo que tienen la costumbre de hacer cada año? ¿Quién hay tras ellos en plantilla que puedan recoger el testigo? Si quieres saber la respuesta a tan inquietantes preguntas, no te pierdas el resto del artículo.

Análisis 2024 – Wide Receivers

La inmadurez demostrada por Burton ha sido una de las mayores decepciones de la campaña (foto: Ryan Meyer / Bengals.com)

Sin duda alguna, el principal culebrón de primavera-verano en la nación bengalí fue la situación contractual de nuestros receptores estrella. Con el fin de preservar la integridad de nuestra pareja estelar, al menos por un año, aplicamos la etiqueta de jugador franquicia sobre Higgins. Pasaba el tiempo y no se llegaba a un acuerdo para prolongar su contrato (aunque todos sabemos que dinero para hacerlo, había). Finalmente, se convirtió en el único de los 8 jugadores de la liga que, habiendo recibido esa denominación, no lograba una extensión. Con el consiguiente cabreo de jugador y afición.

Todo hacía indicar que el hipotético capital destinado a la ampliación de contrato de Higgins se iba a destinar a la renovación de Chase. Pero pasaba el tiempo y no se llegaba a un acuerdo para prolongar su contrato (aunque todos sabemos que dinero para hacerlo, había). Finalmente, y a pesar de su patente enfado que incluso derivó en no presentarse a los entrenamientos hasta la última semana previa al primer partido, no lograba una extensión. Con el consiguiente cabreo de jugador y afición.

NOTA: Lo bueno de tener una directiva tan lamentablemente previsible es que puedo darle a copiar y pegar párrafos enteros sin que pierdan su validez.

Finalmente, a regañadientes, ambos jugadores se presentaron a los entrenamientos. La falta de rodaje se notó en los primeros partidos, donde anduvieron por debajo de su nivel. Después llegó la explosión. Chase cuajó un temporadón espectacular, logrando la “triple corona”: líder de la liga en touchdonws de recepción (17), yardas (1708) y recepciones (127). A cada nuevo record, sumaba millones a su renovación para dolor del bolsillo de los Brown. Por su parte, aunque eclipsado por “Uno”, Higgins también realizó una magnifica campaña, con record personal del touchdonws (10), y la segunda con mejor porcentaje de yardas por partido (76) pese a sólo disputar 11, y un poquito en otro partido por la lesión. Ambos pusieron sobre el campo todos los argumentos que no les quisieron reconocer en las oficinas.

En el siguiente capítulo hablaré un poco más de estos dos, pero de momento, lo que diría es que, en mi opinión, mientras la renovación de Chase era un objetivo prioritario de la directiva, y solamente su falta de visión y exceso de tacañería hicieron que no fraguara un acuerdo antes de empezar la competición, en el caso de Higgins nunca hubo auténtico interés por renovarlo. Esperaban alcanzar las metas deportivas en su último año con nosotros, para después dejarle marchar a cambio de una 3ª ronda compensatoria. Como tristemente ya sabemos, el desastre de la temporada lo cambió todo.

Ahondando en esta teoría, en el draft nos hicimos con Burton, un chico de un talento tan descomunal como su mala cabeza. Su carácter díscolo provocó que nos llegara a 3ª ronda cuando por calidad no debería haber pasado de la 2ª. Entrenado por Houshmandzadeh, y convencidos por éste de que podíamos confiar en el receptor de los Crimson Tide, dio la impresión de que no calibramos bien su madurez (quizá T.J. se cobraba así ciertas deudas del pasado). El jugador demostró una gran capacidad para las rutas profundas, pero una alarmante falta de concentración y, sobre todo, de humildad para reconocer que ya no era una estrella universitaria, sino uno de los últimos del pelotón de receptores, y que le tocaba aprender disciplina. Al principio, fueron críticas sobre que se quedaba dormido en las charlas técnicas. Después la cosa fue a mayores, con denuncias por parte de su pareja de malos tratos. A día de hoy, está más fuera que dentro del equipo (en realidad, nunca llegó a integrarse), y su elección se considera más un pick tirado a la basura que un jugador recuperable.

Pero realmente, a quien se esperaba para dar un paso adelante, era a Iosivas. Tras su prometedor año rookie, se postulaba como el WR3 que debía reemplazar a Boyd, a quien, en un movimiento esperable, no se renovó y acabó recalando en los Titans de Callahan. Capaz de la recepción más inverosímil y del drop más inexplicable, la irregularidad de Yoshi terminó provocando que Burrow perdiese la confianza en él, y que, de facto, el tercer receptor fuera el tight-end Gesicki. Incluso el runningback Brown acabó con más recepciones que él. En mi opinión, tampoco le sacamos el máximo rendimiento. Por la estructura de las jugadas, jamás estaba en disposición de tener la posibilidad de sumar yardas tras la recepción, aprovechando su capacidad como velocista. La mayoría de los pases hacia él eran buscando asegurar el primer down como receptor de posesión. Si el 50% de su falta de producción se debe achacar a él, el otro 50 habría que ponerlo en el debe de los entrenadores. Creo que Pitcher tiene aquí trabajo por hacer.

Otro jugador que tampoco ha podido mostrar el nivel esperado ha sido Charlie Jones. No hay año que no pase por la enfermería. La temporada pasada la visitó dos veces: una en pretemporada, y otra mediada la campaña. Entre ambas, eso sí, se lució en un impresionante touchdown en el retorno del kickoff inicial en Cleveland. Invisible en ataque, parece que su destino está enfocado a los equipos especiales… el tiempo que esté sano.

2024 supuso también la despedida de nuestro querido actor infantil. Irwin, tras una irrelevante campaña, dejó en diciembre su sitio en el roster al LB Heyward, fichando una semana después en el equipo de prácticas de los Panthers.

Un jugador que nos gustó mucho en el verano de 2022, Pryor, no tuvo las oportunidades que creemos merecía. Apenas presencia testimonial en un par de partidos por lesiones del resto de la unidad. También como consecuencia de la lesión de Jones, fichamos a Isaiah Williams desde el equipo de prácticas de los Lions para labores de retornador, con mínima relevancia. Otro undrafted, Burguess, se quedó sin debutar.

¿Es la unidad de receptores de los Bengals una de las fortalezas del equipo? Sí, pero con matices. La pareja ChaseHiggins es el mejor dúo de la competición, pero la unidad en conjunto carece de la necesaria calidad tras ellos. Cuando se pierden algún partido, algo que suele ocurrir con relativa frecuencia, el resto no está a la altura, ni de lejos, de igualar mínimamente su producción.

Agencia Libre

La renovación de Chase y de Higgins es para que estemos bailando a todas horas (foto: profootballrumors)

No por esperada y necesaria, no fue menos sorprendente la rápida resolución de las renovaciones de Higgins y Chase. Bien es cierto que también el propio Tee puso de su parte, cambiando de agente para dejar al tiburón Mulugheta e irse con el mismo que llevaba a Chase. Por tanto, estas renovaciones se negociaron como un pack. No habría una sin la otra. No obstante, esto no evitó que se le impusiera a Higgins la segunda etiqueta de franquicia para conseguir un mayor margen de tiempo en la negociación.

Finalmente, el 17 de marzo, día de San Patricio, patrón de Irlanda y, a partir de ahora, de los contratos bengalíes, se firmaba el acuerdo histórico para retener al mejor dúo de wide-receivers de la competición. Chase se convertía en el jugador no-quarterback mejor pagado de la liga, con una extensión de 4 años y 161 millones. Por su parte, Higgins obtenía un suculento acuerdo por 4 años y 115 millones. Para los amantes de los detalles, podéis consultarlos aquí. Más allá de que llegaban tarde y mal para la directiva, creo que la confirmación de su continuidad es motivo de regocijo para toda la comunidad bengalí.

La insistencia de Burrow, sumada a la presión popular expresada en redes sociales, no dejaba otra alternativa a la directiva. De haber tenido mejor visión de futuro, se hubieran esforzado más en cerrar un acuerdo con Chase el año pasado, y hubieran ahorrado unos cuantos millones, muy necesarios ahora para otras renovaciones. Apostaron y perdieron, es lo que tiene jugar todo el tiempo a la ruleta. Por su parte, la renovación de Higgins debió haberse acorado mucho antes incluso de hacerle jugar en 2024 con la etiqueta de franquicia. Si en las oficinas veían lo mismo que nosotros por los televisores, debería haber sabido que no había en la plantilla sustituto natural para él. También así, con esta previsión, a la larga hubieran ahorrado dinero.

Pero como digo, no quedaba otra alternativa. El valor de Chase+Higgins es muy superior al de cada uno de ellos por separado. Solamente hay que analizar los números de uno cuando falta el otro (ver la Guía de los Bengals 2023). Nuestro ataque produce ese caudal ofensivo precisamente por la atención que provocan en el rival su combinación, incapaz de doblar los marcajes a ambos. Por lo tanto, era necesario retener a los dos para seguir contando con esta ofensiva diseñada para reducir formaciones pesadas, obligando a poblar las secundarias, y generar espacios para runningbacks, tight-ends y terceros wide-receivers. Prescindir de uno de ellos para reforzar otra posición no hubiera tenido mucho sentido.

Con estas renovaciones solucionamos el problema de los dos primeros WR para, como mínimo, los próximos 4 años, pero seguimos sin tener un WR3 fiable. Suponemos que esta labor le tocará nuevamente a Gesicki, aumentando el número de formaciones 12, pero también necesitaríamos algo más de visibilidad para Iosivas, no solamente en endzone. Del resto de elementos de la plantilla, yo no esperaría nada en ataque. Obviamente, no van a llegar más refuerzos en la agencia libre, pero los entrenadores deberían estar devanándose los sesos para intentar sorprender a las defensas rivales con algo diferente. Sobre todo, viendo cómo son capaces de neutralizarnos bastante bien colocando doble safety profundo.

También habrá que ver qué decisión toman con respecto a Burton. Conociendo a la directiva, no se van a desprender de un jugador escogido en 3ª ronda hasta que no sea claramente irrecuperable. Pero está claro que es el primer gran reto que tiene Taylor para intentar reconducir a un jugador díscolo. Veremos cómo responde el head-coach.

En cualquier caso, la realidad es que en el apartado deportivo estamos prácticamente igual que el año pasado por estas fechas, con la única salvedad (gran salvedad) de que no habrá malas caras por parte de nuestras estrellas. Hemos perdido 4 años en formar unos relevos de calidad para Higgins y Chase porque los refuerzos en el draft, por unas razones o por otras, no han llegado a funcionar, y hemos tenido que solucionar a base de dinero (de más dinero del esperado, como expuse antes) la mala previsión en el draft. Por esta razón, no descartaría que siguiéramos intentándolo.

Chase, Higgins, Iosivas y Jones son, a priori, los únicos con plaza garantizada. Burton, con todos los interrogantes, probablemente también esté entre los elegidos. Normalmente llevamos 6 wide-receivers en el roster (y alguna vez, hasta 7). Por una simple cuestión numérica, alguien más debería entrar. El 6º hombre bien puede salir entre los Pryor, Williams, Burguess o Tinsley, o quizá lo busquen en el draft, en una ronda media-baja.

Draft

Pat Bryant #13 (Illinois)

Si está acostumbrado a jugar con un casco naranja, ya empezamos bien (foto: 247sports)

Empezamos con un jugador que, tras despertar pocas expectativas en el reclutamiento, poco a poco fue ganando importancia en el programa de los Fighting Illini. De los pocos jugadores titulares en su universidad desde su año freshman (solo 14 en toda la historia), fue creciendo hasta tener un espectacular año senior 2024, donde fue el único jugador a nivel nacional en conseguir 3 touchdowns para ganar el encuentro en los últimos 2 minutos o la prórroga. Su carácter le llevó a ser capitán del equipo en 2024, con un gran ascendente sobre sus compañeros.

En el apartado deportivo, estamos ante un jugador de buen tamaño, no gran atleta, pero lo suficientemente competitivo para ser un sólido receptor exterior. Gran control de su cuerpo, no solo para aprovechar sus largos brazos para lograr recepciones inverosímiles, sino para saber plantar después el pie en el suelo sobre el filo de la banda. Manos muy seguras, con un único drop el año pasado (4 en 2023). Feroz en las recepciones disputadas, donde su promedio de victorias es de 2 de cada 3. Este esfuerzo lo traslada a los bloqueos para la carrera, y en campo abierto en jugadas de screen.

No va a ganar a nadie por velocidad (su tiempo en las 40 yardas fue el segundo peor de la combine), pero su experiencia en el juego (tiene al menos una recepción en sus últimos 24 partidos consecutivos) le convierte en muy productivo (líder de la conferencia Big Ten en touchdowns, con 10, y segundo en yardas) a pesar de ser el go-to-guy de Illinois, y todos los equipos saber que le iban a pasar a él. Es capaz de vender bien su ruta cuando el cornerback le deja algo de espacio, pero tiene problemas para salir de una cobertura presionante porque sus movimientos son muy predecibles.

Todavía no es un jugador completo. Tiene que mejorar aspectos como la explosividad en el snap, o ampliar y pulir sus rutas. Tampoco le vendría mal añadir masa muscular a su cuerpo para ser más eficaz en los bloqueos. Pero es un chico que no teme a los desafíos. Salió de su zona de confort en su Jacksonville natal para ir al jugar al frío Illionois pese a tener ofertas de otras universidades de Florida. Además, ha crecido compitiendo en otros deportes además del football, como el baloncesto, futbol, e incluso el golf.

Comprometido con la comunidad, lleva tatuados en sus bíceps los nombres de sus amigos de juventud asesinados por armas de fuego. Siente el football como un refugio ante los males de la sociedad. Como el menor de 4 hermanos, siente como pocos el espíritu de que lo primero es el equipo, pero no por ello disminuyen sus ganas de destacarse. Todas estas cualidades hicieron que le entrevistásemos durante la combine.

Lo bueno: Su padre es el director de la liga atlética policial de Jacksonville. Por tanto, si le vemos llegar al Paycor Stadium en un coche policial, no debemos alarmarnos.

Lo malo: Se rompió el ligamento del hombro en el instituto (aunque prefirió posponer la operación hasta el final de la temporada de basket y llevarlo en cabestrillo) y sufrió una conmoción en 2024.

Proyección: Aunque podría salir en 4ª ronda, yo le veo más para una 5ª, que sería el momento en el que, si decidimos draftear un wide-receiver, pudiera tener más sentido, no antes.

Nick Nash #3 (San José State)

Entrevistamos a Nash en la combine y, una de dos: ya con eso quedamos plenamente satisfechos, o no nos convenció en absoluto, porque fuimos uno de los únicos 7 equipos de toda la NFL que no asistimos al Pro Day de San José State (foto: Mountain West Connection)

Hablamos mucho, y con razón, de la triple corona de Chase en 2024 (touchdowns, yardas y recepciones), pero no fue el único triplemente coronado. Nash también fue el líder nacional universitario en touchdowns (16), recepciones (104) y yardas (1382).

Nash es un wide-receiver con unas proporciones físicas ideales para la posición (aquí no se puede hablar de “prototípicas”, puesto que no hay una constitución predefinida para el puesto, ya que las características de cada jugador se pueden adaptar a una alineación diferente sobre el campo). Es un chico alto y con largos brazos, con una buena propulsión para el salto vertical, y un tamaño y mentalidad ganadora que le permiten salir victorioso en los balones disputados.

No es el más rápido o atlético de la promoción, pero su pasado como quarterback le da una visión especial de la jugada, sabiendo cómo va a interpretar el pasador la disposición de la defensa para situarse en la mejor ubicación para recibir el pase. Por esta razón se ha alineado más en el slot, aunque también puede salir como receptor abierto. Su privilegiada concepción del football y amplia experiencia le permiten ser productivo en corta, media y larga distancia.

Por su aceleración en el arranque de la jugada, consigue separarse rápidamente del defensor. Si el cornerback decide dejarle espacio, entonces brilla en recepciones rápidas. Tiene una gran visión de juego, que le ha llevado incluso a intervenir con éxito como runningback. Aunque no esté aún preparado al 100 % para intervenir en la NFL, su valor en situaciones de red-zone, donde importa más la capacidad para atrapar el balón que correr mejor o más rápido la ruta, es incuestionable.

Tiene un gran control de su cuerpo para asegurar la recepción en pases que no vayan bien dirigidos (como anécdota, como buen californiano, es un gran aficionado al surf, concretamente a la modalidad de longboard, con una tabla más grande donde poder desplazarse sobre ella). Aunque un tanto pequeñas para los estándares tradicionales, sus manos son sólidas y fiables. Para compensar, sus largos brazos le proporcionan un amplio radio de recepción.

No acumula mucho tiempo como widereceiver, por lo que todavía tiene que aumentar el número de rutas (especialmente las exteriores) y refinar la técnica para sorprender al defensor, ya que sus movimientos suelen ser bastante predecibles. Su velocidad no es elite (34º de 39 WRs en la combine), por lo que le costará desmarcarse en rutas profundas. A pesar de su tamaño, le falta contundencia para ser eficaz en los bloqueos (tampoco se le ha pedido mucho que los haga, la verdad).

El hecho de que tras su transición de QB a WR haya mejorado año a año sugiere que estamos ante un jugador inteligente, con capacidad de aprendizaje, del que aún no hemos visto cuál es el máximo de su potencial. En ciertos aspectos (su físico, versatilidad, experiencia como QB,…), se parece a Mohamed Sanu, recordado receptor bengalí entre 2012 y 2015. Invertir un pick de ronda baja en un jugador de sus características podría añadir a nuestra ofensiva una dimensión de posibilidades ilimitadas.

Lo bueno: Ha jugado como titular varios partidos en los spartans como quarterback, por lo que no sólo sería un suplente en potencia ante cualquier desgracia, sino que un coordinador ofensivo con imaginación podría diseñar para él jugadas de engaño.

Lo malo: Tras 6 años en la universidad, llega un poco mayor a la NFL, ya con 26 años, y todavía con conceptos pendientes de asimilar. Sólo es wide-receiver “puro” desde 2023, por lo que le falta todavía mucha calle hasta poder rendir en esta posición en la NFL.

Proyección: No sería de extrañar que acabase siendo nuestro particular «Mr. Irrelevant» elegido en 6ª ronda.

Beaux Collins #5 (Notre Dame)

A pesar de que Golden debe conocerle perfectamente por jugar en los Fighting Irish, aun así nos entrevistamos con él en la combine (foto: lastwordonsports)

Carrington Beaux Collins jugó en Clemson antes de ir a Notre Dame para su último año. Si en 3 años en los Tigers fue titular en 27 de los 32 partidos, con los Fighting Irish fue titular en los 16. Bastante experiencia para un chico que ya al salir del instituto en California se le catalogaba entre los mejores del país. Sin embargo, una serie de pequeñas lesiones le fueron cortando su progresión y le impidieron alcanzar su techo, a pesar de mostrar una productiva hoja de servicios.

Estamos ante un wide-receiver exterior, cuya altura y largo de brazos le permiten tener un radio de recepción muy amplio. Este tamaño le permite ser muy efectivo como receptor de posesión underneath. Además, aunque tiene cuerpo para seguir añadiendo masa muscular, se prodiga bastante en acciones de bloqueo, e incluso en situaciones de goal-line. No es el receptor más dinámico de la promoción pero, con su constitución física, es increíblemente fluido en sus movimientos.

Esta potencia no sólo le permite asegurar la posesión, sino avanzar con el balón en su poder rompiendo bloqueos. También posee la velocidad suficiente como para batir al cornerback en carrera. Por su elevado football-IQ puede encontrar las zonas débiles de la defensa, así como saber alinearse en la posición donde encontrará mayor ventaja. Habrá que ver si puede trasladar esas virtudes a la NFL, pero la capacidad de big-play está ahí.

Tanta experiencia como titular provoca que no tenga ninguna en equipos especiales, y aquí es donde debería tratar de empezar a labrarse un futuro en la NFL. Le falta consistencia a lo largo de los partidos, alternando fases de brillantez con otras donde desaparece. A pesar de su tamaño, es un tanto frágil. Tiene que mejorar mucho su juego de pies para ser más eficaz en las rutas, ya que en la NFL va a encontrarse con los mejores cornerbacks del mundo, más físicos, ágiles y rápidos que él.

Es un jugador con grandes dotes de liderazgo y compromiso. Sabía lo importante que era para su equipo avanzar hacia la final universitaria y acortó los plazos en la recuperación de la lesión, poniendo en riesgo su propia preparación para la combine (como así fue). Se cambió de programa porque quería ganar, lo que demuestra su ambición. Es un competidor que dará todo su esfuerzo en el training-camp para tener una oportunidad en la liga.

Lo bueno: Es un chico muy inteligente. No sabemos si usa lentes, pero hay que estar hecho de una pasta especial para ser un ávido lector de libros de filosofía y autoayuda.

Lo malo: 7 drops en 2024, con un porcentaje del 14,6%, que es el segundo peor entre todos los receptores que se presentan al draft. Esta falta de coordinación ojo-manos le ha perseguido durante toda su carrera.

Proyección: No creo que salga drafteado, pero puede ser interesante como undrafted. Sobre todo, por la actitud que puede aportar y para dar profundidad a un perfil de receptor que no tenemos.

Otros nombres de interés

Durante la combine nos entrevistamos también con Golden y con Egbuka. El de los longhorns seguro que saldrá antes de nuestra elección, pero es posible que el buckeye sí llegue al pick#17. Aunque sea poco probable que le elijamos, es nuestra obligación traerle a esta sección (foto de Jason Mowry/Getty Images)

Emeka Egbuka #2 (Ohio State)

Estar eclipsado primero por Marvin Harrison Jr. y después por Jeremiah Smith no debe hacernos perder de vista que estamos ante un grandísimo receptor. Sus 4 años en Ohio State, el último como capitán, han sido altamente productivos. Especialmente como receptor, obviamente, pero también como retornador (3 TDs en retorno de punt) y corredor (4 TD de carrera). No es solamente un receptor muy rápido (velocidad pueden tener otros), lo que le convierte en único es su capacidad con los movimientos de pies para ganar separación. Gran control de su cuerpo para adaptarse a pases que no vayan perfectamente dirigidos. Excelente visión de juego para ganar yardas después de la recepción o saliendo ya con el balón en su poder tras la línea de scrimmage. No tiene un gran tamaño, lo que limita su radio de atrapada y le hará tener que ganarse la vida en el slot en la NFL. Por esta razón, su estilo de juego físico le puede llevar a sufrir más lesiones (se perdió 3 partidos en 2023 por problemas en la rodilla), pero es primera ronda seguro.

Tory Horton #14 (Colorado State)

Capitán del equipo en 2023 y 2024, solo jugó 6 partidos el año pasado por culpa de una lesión de rodilla, pero los dos años anteriores anotó 8 touchdowns cada uno y superó las 1000 yardas en ambos. Experiencia como retornador de punts, con dos touchdowns de retorno. Como el menor de 5 hermanos, sabe localizar perfectamente las zonas menos concurridas de personal. Es un chico cuya principal arma es la velocidad, pero por desgracia, también la única, ya que, si no se desmarca por rapidez, es fácilmente eliminado de la jugada, por su mediocre técnica de rutas. A pesar de su tamaño, carece del físico intimidatorio para enfrentarse a cornerbacks poderosos, y por tanto, para ser eficiente en los bloqueos. Cuanto más leo de él, menos me gusta, lo que le da muchas papeletas para ser el jugador que elijamos en 4ª ronda.

Isaac TeSlaa #4 (Arkansas)

No sé si me meto en un jardín trayendo a este jugador ahora que los automóviles Tesla están de bajón, pero si este chico posee aunque sea un porcentaje del talento del inventor Nikola, sería una gran adquisición. Sin embargo, sus orígenes son franceses emigrados a Holanda, de donde son sus bisabuelos. Tras este recorrido por Europa de su familia, el del jugador también tiene una trayectoria interesante, comenzando en college en una universidad de 2ª fila, hasta firmar con los Razorbacks en sus últimos dos años, dando buena cuenta de su auténtico nivel. Haber jugado de quarterback en instituto le da un enorme conocimiento del juego, así como la capacidad atlética de su pasado haciendo atletismo y jugando al baloncesto. Además, es alto y con largos brazos, lo que le convierten en una pesadilla para los defensive-backs. Físico en la recepción y los bloqueos, destacó en la combine. Poca experiencia al más alto nivel, tiene que aprender a maximizar sus virtudes. Mentalidad de combate (le llaman “MM”, Military Man, por su compromiso y actitud) para aportar aunque sea tercer o cuarto receptor y contribuir en equipos especiales. Podríamos ir tras él en 5ª ronda porque ¿cuándo nos ha ido mal con un jugador pelirrojo?

Xzavier Henderson #8 (Cincinnati)

Un chico cuyas dos primeras letras de su nombre son una “X” y una “Z”, debe entrar sí o sí en esta categoría por derecho propio. Y más todavía si juega en la universidad de Cincinnati, donde los técnicos y aficionados seguro que le han visto bastante estos dos últimos años desde que vino de los Gators en su Florida natal. Lideró a los bearcats en recepciones en 2024, y acumula una racha de al menos una recepción en sus últimos 18 partidos. Experiencia como retornador. Alto, rápido y musculoso, es una amenaza en rutas profundas por su habilidad para despistar al cornerback con dobles movimientos y amplio radio de recepción. Tiene que mejorar su capacidad como bloqueador y para ganar separación en el snap ante defensas presionantes. Realmente solo ha explotado en este último año, así que existen dudas sobre si podrá seguir progresando. No se prevé que nadie le elija en el draft, pero su valor en red-zone y equipos especiales le convierten en un jugador a perseguir como undrafted.

Mac Dalena #0 (Fresno State)

Termino los análisis por este año con Mac Dalena (“Muffin” para los amigos). El de los bulldogs es un wide receiver un tanto pequeño para la posición (por lo que vendría a ser más bien un cup-cake). Podríamos decir de él que es un tanto esponjoso, quiero decir, poco físico para las recepciones comprometidas. También que necesita poco tiempo de cocción en el horno, o sea, que es muy rápido (hizo una marca de 4,36 segundos en las 40 yardas que, de haber sido invitado a la combine, le hubiera dejado en 5º lugar entre los WR). Puede llevar diferentes variedades de toppings, vamos, que puede ser alineado en diferentes posiciones porque posee experiencia en todas. Sin embargo, le cuesta separarse del papel, quiero decir, del defensor. En definitiva, es un chico muy dulce (voluntario en numerosos eventos caritativos) y también muy especial (me refiero a que tiene experiencia en equipos especiales). Podríamos aprovechar la oferta de obtenerlo como agente libre no drafteado para el equipo de prácticas antes de que ponga duro en las negociaciones.

(foto de portada: Ron Johnson-Imagn Images)

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