Jungla ficción

The Stripes Lotus

En una isla paradisíaca de algún lugar del Pacífico se encontraba un complejo turístico conocido como de Stripes Lotus. Allí se iban cada verano aficionados y personalidades de los Bengals para descansar y recuperarse del estrés sufrido durante la temporada. En ese lugar, con la idea de superar la ansiedad generada, también se hacían distintas sesiones terapéuticas para controlar las emociones y encarar de la mejor forma posible la agencia libre y vivir la locura del draft.

Llegaron en el mismo barco. Algunos con la mirada perdida en el horizonte esperando un futuro mejor aunque también algunas miradas de odio entre viejos conocidos, que no se caían bien, debido a las heridas del pasado.Una vez instalados en el complejo empezó una de las terapias de más renombre a la que asistieron los veraneantes, la cabraterapia. Para los que no la conozcan, consistía en escuchar las declaraciones del director de personal Duke Tobin en la Combine e intentar no ponerse nervioso temiéndose lo peor. En las primeras sesiones, los clientes se cargaron de paciencia y cierta ilusión al escuchar que intentarían renovar a Higgins, Chase y Hendrickson. Sin embargo el verano se fue complicando.

Unos días después, una pareja fue puesta a prueba. Los situaron en casas distintas. Según parece, el chico era de raíces hispanas y tenía algún parentesco con un guard de los Bengals de los años 80. Al chaval le mostraban imágenes de su novia excitada con Duke Tobin y su decisión de dejar que Hendrickson explorara el mercado al filtrarse que pedía 30 millones anuales. La chica se dejó llevar por la tentación de nuevos picks.Nada más verlo, el chico no se lo podía creer, hasta que perdió los nervios ante tal traición y empezó a correr por la playa dirigiéndose adonde estaba su novia mientras gritaba su nombre y decía.

– ¡ME HAS REBENTADO POR DENTRO! ¡ME HAS REBENTADO POR DENTRO!

La terapeuta empezó a correr detrás suyo gritando.- ¡MONTOYA, POR FAVOR! ¡MONTOYA!

Finalmente pudieron calmar al chaval aunque la relación con su pareja ya no volvió a ser la misma. Algo muy parecido a la que tienen actualmente los Bengals con los guards.

Max Montoya podría entrar este año en el anillo de honor

Por otro lado había 3 amigos que hacían el viaje juntos. Uno de ellos se llamaba Andrew y era reconocido por los demás huéspedes porque salía en televisión en el Thursday Night Football. Además lucía un anillo de campeón de la NFL que no hacía ninguna gracia al resto de seguidores bengalíes. O al menos esto le parecía a él. Mientras comía, miraba hacia otra mesa donde había una familia y dijo…

– ¿Te lo puedes creer? Fueron ellos que no quisieron pagarme y encima me miran mal.

Su amigo Kevin miraba de reojo igual que él hacia la misma mesa de los Blackburn hasta que dijo.

– Vengo aquí con vosotros para desconectar y va y nos encontramos a esta gente. Tal y como me trataron, ojalá tengan el morro de pedirme que vuelva con ellos, tengo ganas de montar el número.

Su otro amigo se llamaba Vincent, estaba pegado al rosario rezando para que los Bengals volvieran a elegir bien el draft. Tras su etapa como jugador en Cincinnati había acabado siendo el capellán de equipo desde 2021. Así que a pesar de no pisar el césped seguía formando parte de los equipos especiales de Simmons, aunque de una forma más espiritual.

En la mesa de los Blackburn las hijas intentaban que su madre aceptara olvidarse de los móviles durante la estancia. Aunque por ahora sin éxito. El trabajo la absorbía y a la que podía llamaba a Cincinnati, para que el gerente Duke le informara de como iba todo. De pronto empezó a desesperarse y a poner caras raras al escuchar a Duke. Hasta que de repente empezó a gritarle aunque intentando no llamar la atención, especialmente de su familia.

– ¿Cómo que Cleveland no traspasa a Myles y le convierte en el no QB mejor pagado? ¿Sabes lo que significa esto no? ¡Chase nos va a costar mucho más que el verano pasado joder! ¡Me cago en todo Duke! ¡Por ir de listillos estamos bien jodidos!

Después llegó de nuevo a la mesa y su marido le preguntó.

– ¿Todo bien cariño? Haces mala cara.

– Claro… todo va bien… sin novedades. Hace mucho calor aquí no?

Con la apertura de la agencia libre uno de los primeros movimientos fue la renovación de Mike Gesicky. Esto llamó la atención de otro huésped, Tyler, que estaba fascinado con que los Bengals volvieran a pagarle a un TE. Por eso para celebrarlo se fue hasta un refugio con animales exóticos. Estaba lleno de serpientes, cocodrilos y todas esas especies que le fascinaba cazar. Empezó a liberarlas fruto de la euforia que sentía. Pero con tan mala fortuna que uno de los cocodrilos fue hacia su pareja y le mordió una pierna. Así que tuvo que matarlo y luego pedirle perdón por lo ocurrido. A pesar de que intentó arreglarlo la verdad es que lo empeoró. Algo parecido a lo que hacen cada año los Bengals con los CB’s.

Eifert mucho talento y lesión

– Amor no te preocupes porque te haya mordido un cocodrilo… Únicamente es una pierna, hay un montón de Kickers que se ganan la vida sin saber usarlas. Mira el lado bueno, estamos de enhorabuena, los Bengals vuelven a tener un TE con buenas manos como lo fui yo. A lo mejor Mike consigue estar más sano que yo y con un QB bueno que le lance… De verdad, esto es lo verdaderamente importante ahora y no una maldita pierna mordida.

Su pareja lo miró alucinada maldiciendo el día en que lo conoció y pensando que como en la piscina del campo de los Jaguars no se estaba en ningún sitio. Todavía seguía en shock y sin creerse que vaya a desaparecer con las obras de reconstrucción del estadio.

Unos días después llegó la fiesta de la Buena Nueva. Fue por las renovaciones de Chase y de Higgins. Empezaron a correr los cócteles mientras en el escenario el que fue DT y Pro Bowler Mike Reid cantaba para los huéspedes. Los más jóvenes no sabían quién era ese cantante de música country que en su día ganó un premio Grammy.

La gente bailaba y algunos jugadores de la época de Marvin Lewis empezaron a liarla. El servicio de seguridad no daba crédito a como habían superado sus controles y se hubieran puesto a disparar al aire y a tomar algunas drogas en público. Además empezaron a gritar cada vez más fuerte y a saltar abrazados al grito de…

– ¡De esto Mulugheta no se lleva una peseta! ¡De esto Mulugheta no se lleva una peseta! – en referencia al antiguo representante de Higgins y Bates.

A lo que siguieron los gritos a favor de actual representante de Chase y Higgins.

– ¡ROCKY! ¡ROCKY! ¡ROCKY!

El DJ que era tan rápido como John Ross en la Combine puso rápidamente el Eye of the tiger y el Getting strong now.

La música era tan motivadora que a algunos les pareció ver en el fondo cómo Cordy Glenn, La’el Collins y Jackson Carman se había puesto a hacer flexiones y abdominales. Y se los escuchó decir.

– Con esto hasta en la semana 1 hubiéramos salido motivados.

– Hombre… la 1 es mucho pedir, que estábamos en los Bengals…

Se estaba cerrando la agencia libre y el único fichaje de un titular era el de Slaton, un NT. Para intentar animar al personal, el complejo turístico montó un espectáculo de luces y bengalas (que no eran tigres). En el cielo aparecieron centenares de drones que con su luz formaron las letras NT. Nada más verlo, un vallisoletano fanático del pass rush interior dijo…

– Significa No Team.

Algo que no gustó al repostero del restaurante, un tal Shelvin, que era enorme. Llegaba cargando una mona de Pascua con su propia imagen de chocolate, levantando a Joe Burrow a hombros.

– Este tipo, Slaton lo eligieron después de mí en el mismo draft, ¿puedes creerlo?

Mientras el cliente del hotel intentaba contar hasta 4, un tiempo que no tiene nunca un QB de los Bengals, sonó el claxon de una camioneta que daba vueltas a una rotonda. Algunos miraron hacia allí pensando que había llegado Jan Laporta, pero no. Era Justin Hill, el entrenador de RB con la música a toda pastilla, con melodía de Georgy Dann y cantaba…

– La perineeta, la perineeta, como me gusta, en tercer down, la perineeta, la perineeta…

La perineta estaba algo más vieja que antes, se tendrá que ver si podrá llevarnos lejos.

De este modo llegamos a la gran fiesta final del verano bengalí, el draft. La misma ilusión en todos los seguidores que el día del sorteo de Navidad. Todos ellos con sus boletos en la… perdón, todos ellos con su big board en la mano. Los partidarios del mejor LB, del mejor S, de un OT que pueda empezar de Guard, los partidarios de un CB, que lo que tenemos genera más dudas que nuestros Kickers la pasada temporada. Sin olvidarnos de aquellos que van con la estampita de Geno Atkins en la cartera y la besan cada año antes de que salga el The Pick is in esperando un DT que presione. También los partidarios de un Edge porque es buena clase y de los que no se fían ni de la renovación de Hendrickson ni de que la progresión de Ossai y Murphy vaya a ser la necesaria.

La fiesta era por todo lo alto. Ellas con vestidos largos y enjoyadas y ellos con traje y corbata. Eso sí, alguno con cadenas de oro enormes y otros con gafas de sol en plena noche. Por eso alguno al verlos soltaba…

– Esa juventud, por dios, no saben que las gafas de sol son para camuflar la resaca del día después… Mucha mili les falta.

En fin, que todo era de etiqueta con un menú especial de lo más gustoso. Corría el vino y el champán hasta que la gente empezó a silbar y abuchear… efectivamente había aparecido Roger Godell en la pantalla. Por eso un niño le preguntó a su padre.

– ¿Por qué silban papá?

– No te preocupes hijo, no es más que una tradición de la fiesta. Es como comerse las uvas por fin de año si estás en España.

– ¿O como que los Bengals no ganen la Super Bowl?

– ¡Esto no es una tradición imbécil! es más bien una putada para todos los que estamos aquí.

– Ya, pero… ¿si siempre ocurre será una tradición no papá?

– Deja ya de tanta preguntita niñato, ahora te quedas sin postre. Te pareces al 4 ojos del vecino de delante con tantas preguntas absurdas.

– Yo también llevo gafas papá… mamá dice que me hace parecer más inteligente.

– Te lo hace parecer. Lo siento es que no puedo con el vecino, con esas pecas en la cara…

– Pero no pasa nada yo también tengo algunas… ¿Sabes qué quería decir la abuela el otro día con que nací 9 meses exactos después de draftear a Chase?

Entonces la madre intervino diciendo.

– Nada, tonterías… naciste antes de tiempo, aún me acuerdo que tú padre quería a Sewell y yo a Chase y nada más salir el pick salió dando un portazo y no me habló durante dos semanas.

– Si y al salir me encontré al tonto del vecino que llegaba también contento con la elección. Me dijo, estará contenta tú mujer… Y encima llegamos a la SB y tuve que borrar todos mis tuits diciendo que los Bengals solo llegan a la SB cuando tienen al mejor LT de la liga. Y el hijo puta del vecino había hecho capturas de pantalla el cabrón… Joder, 10 minutos por pick, esto no acaba nunca.

– ¿Mamá tú por qué querías a Chase?

– Mira, yo soy como Mike Brown, a mi siempre me han puesto los WR.

– Pues yo jugaba de C en el instituto – contestó su marido.

– Sí… me acuerdo. -contestó ella.

– ¿Papá, sabías que el vecino de enfrente jugaba de receptor? Cambiando de tema ¿es verdad que querías a un tal Mayer?

El padre no contestó ya harto de la situación y de todo, así que decidió no darle más vueltas y centrarse ya en el draft.

En el Stripes Lotus, después de algunas reacciones de alegría o decepción según los picks elegidos por los equipos que elegían antes de los Bengals llegó el gran momento.

La B de los Bengals en la pantalla, THE PICK IS IN, imágenes de satisfacción en la War room del equipo de la Queen City, confiados en que el elegido es el hombre que los llevará a ganar la primera Super Bowl. Sale a escena Godell y dice.

– In the 2025 NFL draft the Cincinnati Bengals select…

De repente una silla voló a toda velocidad e impactó de lleno en la pantalla, parece que alguien había leído el pick un poco antes en Twitter…

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