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Análisis 2025 y previsión draft 2026: Defensive-ends

Ya entramos en la época del año en la que, finalizados los partidos, los aficionados al football americano saciamos nuestra ansiedad con el repaso a la temporada como primer plato, el análisis de los movimientos en la agencia libre de segundo, y como postre, ese dulce, a veces empalagoso, llamado draft. Para muchos, un proceso tan apasionante o más que la propia competición. Como cada año, desde esta web intentaremos traeros algunos de los proyectos de jugador más interesantes, siempre enfocados a las necesidades bengalíes, y en qué posición parecería más inteligente escogerles. No esperéis aquí a los mejores de cada posición, sino a aquellos que, por proyección y características, mejor podrían encajar en nuestra franquicia.

Antes de nada, debo advertir al lector de mi más profundo desconocimiento del football colegial. Lo que vais a encontrar aquí son refritos de otros analistas, mucho más sabios que yo en este tema, por lo que mi objetivo es ahorraros tiempo de búsqueda en internet. Ni me considero capacitado para discernir las cualidades de estos chicos, ni dispongo del tiempo necesario para un visionado exhaustivo de sus videos. Pero creo que soy bueno interpretando lo que dicen otros, y hace tiempo que perdí la vergüenza, así que…

No obstante, también es necesario apuntar que estamos todavía en una fase muy temprana del proceso. Pendientes de la combine, y los Pro-Day, las evaluaciones y stocks de los jugadores van a fluctuar mucho, así que cualquier parecido de estos listados con la realidad seguramente terminará siendo pura coincidencia. Por otro lado, como consecuencia de renovaciones y posibles fichajes en agencia libre, también nuestras necesidades irán variando. Por tanto, tomaos esto como un simple entretenimiento, sin mayores pretensiones.

DEFENSIVE ENDS – Resumen 2025

Elegido por los aficionados bengalíes como el “defensive bust” del año, Stewart ha supuesto una enorme decepción… o no tanta, porque en realidad, por su improductiva trayectoria colegial, se veía venir. En la foto, parado sin hacer nada, fiel reflejo de lo que ha sido su temporada rookie (foto: Getty Images)

Uno de los culebrones del comienzo del año 2025 fue decidir qué hacer con Trey Hendrickson. El jugador, un año más, reclamaba una revisión al alza de su contrato. La directiva, otro año más, se remitía a que cumpliese lo firmado. La inevitable huelga finalizó poco antes de comenzar la temporada (perdiéndose por tanto todo el training-camp) con una mejora en su sueldo, que ni satisfacía del todo al jugador, ni nos garantizaba su continuidad más allá del año en curso. Se dice que un acuerdo que no contenta a todas las partes es un buen acuerdo. Éste no fue el caso.

Sin embargo, la inactividad estival no pareció afectarle, porque sumó sendos sacks en los dos primeros encuentros. Pero ante Packers sufrió una lesión en la espalda, que le hizo perderse la siguiente cita contra Steelers. Reapareció mermado ante Jets solo para agravarla y que finalmente tuviera que ser operado, poniendo prematuro fin a su temporada. Se calculan 6 meses de baja, por lo que debería estar disponible para el próximo training-camp y una temporada en la que cumplirá 32 años. Por cierto, la estructura de su contrato hace que, 5 días después de la Super Bowl, se finalice y cuenten 6,5 millones contra el salary cap de 2026.

Su ausencia debería haberla aprovechado el novato Stewart, el otro díscolo de la pretemporada. Tras negarse a entrenar por una disputa contractual (solventada por un ridículo puñado de dólares), una lesión de rodilla redujo su contribución en el terreno de juego a apenas 8 encuentros. Unos partidos donde su impacto fue mínimo, acabando con tantos placajes (5)… como Ja’Marr Chase.

Se podría calificar de decepcionante su campaña, si no fuera porque ya nos lo veíamos venir desde su elección en primera ronda del draft. Era un chico que pintaba a “bust” por todos lados. Un portento físico, pero que de jugar a football, poco. De su escasa productividad en su etapa colegial no podíamos esperar milagros (hizo un único sack en el intrascendente duelo ante Arizona, celebrado como un touchdown por la afición), y de nuestra “capacidad” para hacer progresar a los jugadores, todavía menos. Ahora nos lo tenemos que comer otros 3 años más mínimo, sin tener claro si rendirá mejor por fuera de la línea o por dentro. Exactamente las mismas dudas que nos generaba Murphy tras su primer año.

Un Murphy que, por otra parte, fue de las pocas noticias positivas de la temporada. Su juego mejoró claramente (la lesión de Hendrickson contribuyó a una mayor participación) justo cuando debemos decidir si le activamos la cláusula del quinto año. ¿Son 28 placajes, 5,5 sacks y 3 pases defendidos estadísticas para ilusionarnos? Pues no, pero evidencian cierta progresión, y esto no es poco en nuestra defensa.

Otro que, en mi opinión, desaprovechó la oportunidad de destacar y ganarse un mejor contrato en 2026 fue Ossai. El nigeriano fue más consistente que los anteriores, pero prácticamente igual de irrelevante. Estaba cuajando su mejor temporada (de nuevo, propiciada por una mayor participación), pero se perdió los 3 últimos encuentros por lesión. Al final, no tengo claro que sus 5 sacks y 12 QBhits merezcan los 9 millones que se calculan podría recibir en un nuevo contrato, así que probablemente sea otra baja que cubrir.

En cambio, sí que aprovechó la oportunidad Cedric Johnson. “El primo Chema”, como cariñosamente le llamamos en La Jungla, entró en la rotación mediada la temporada por una lesión, y su participación tanto en equipos especiales como en defensa fue destacable, dado que sólo aparecía en situaciones puntuales. 20 placajes, 2 sacks y 5 QB-hits son buenos números para un suplente. No soluciona el problema de pass-rush, pero descarga en cierta medida la necesidad de completar la posición con más efectivos.

En definitiva, ahora mismo nuestros titulares para 2026 serían Murphy y Stewart, con suplentes sin contrastar. Si perdemos a Hendrickson y Ossai, necesitaremos al menos un fichaje para esta demarcación, venga por la vía que sea.

Agencia Libre

Maxx Crosby, reclamado por Higgins y Chase, es un sueño imposible, pero quería ver vuestra cara al verle por esta sección. Que nunca nos falte el buen humor (foto: Patrick Smith / Getty images)

El principal objetivo de esta offseason debería ser atar al que sin duda es el mejor agente libre de la NFL: Trey Hendrickson. Aunque desearíamos un contrato de dos o tres años, también nos valdría la etiqueta de franquicia, y ya iremos viendo. Lo que está claro es que es un jugador estrella de la liga, y que no tiene reemplazo ni remotamente cercano en nuestra plantilla. Incluso si no cuenta para los planes de futuro, retenerle por esta vía y buscar un traspaso también sería una opción a valorar.

Una alternativa que también podría resultar interesante de analizar sería la de colocarle la etiqueta de transición. Saldría más barata, y permitiría al jugador buscar una oferta en otro equipo, que tendríamos 7 días para igualar. Nos quedamos sin compensación si no la igualamos, pero permitiría conocer el interés real en el jugador para el resto de la liga. Supongo que le generaría un gran cabreo a Hendrickson, y una nueva huelga, pero también nos daría margen para una renovación a más años.

Si no mantenemos a Hendrickson, necesitaríamos otro que pueda estar a su altura, de ahí la opción de un traspaso (donde podría encajar Crosby, si nuestra directiva tuviese agallas alguna vez, en vez de aferrarse a sus elecciones de draft como Rose a la tabla del Titanic). En la agencia libre no hay jugadores que puedan aportar la productividad de Hendrickson, por lo que un trade sería la única opción de no perder demasiado con el cambio.

La directiva podría caer en la tentación de confiar en que Murphy mantendrá la mejoría experimentada al final de la temporada pasada y que Stewart, más sano y experimentado, se convierta en un titular confiable. Aún contando con esto, la pérdida de Hendrickson sería irreparable. Pero si finalmente esta es la decisión de la directiva (ahorrar en su renovación para invertir en otras posiciones), necesitaríamos personal para completar las rotaciones. Si Ossai no continua (tampoco me parece que haya hecho suficientes méritos), una opción podría ser el veterano Joey Bosa, amigo de Burrow de su etapa en Ohio State.

Otro jugador que es agente libre, y cuya marcha tampoco supondría ningún dolor es Cam Sample. No podemos pretender renovar la defensa trayendo de vuelta a los mismos muertos de 2025. Habría que darles oportunidad a los jóvenes Cedric Johnson o Foskey, o probar fortuna (otra vez) en el draft. También habría que valorar que, si Golden tuviera la intención de cambiar el frontal defensivo a una formación de sólo 3 hombres, quizá no sería tan fundamental encontrar un defensive-end con potencial para el pass-rush, y que esta misión la acometieran linebackers exteriores (de los que, por otra parte, también carecemos).

Draft

Keldric Faulk #15 (Auburn)

Basándonos en los antecedentes, podríamos adivinar que, en el caso de repetir la elección de un defensive-end en primera ronda, un candidato claro sería Faulk, un jugador en el molde de los que ya tenemos: mucho cuerpo, potencial a desarrollar, y menos movimiento que un servidor cuando iba a las discotecas… (foto: Zach Bland/Auburn Tigers)

Cuando tenía 8 años y jugaba con el equipo de su colegio, su madre le sorprendió llorando porque el partido se había suspendido ya que el rival no tenía suficientes jugadores. “No tengo a nadie a quien pegar”, sollozaba el párvulo Keldric. Esta anécdota muestra el carácter del jugador que pretendemos describir: un guerrero del football americano de los que no hace prisioneros.

Quizá, esta fortaleza de carácter estuvo forjada por la tragedia. Cuando apenas tenía 4 años, su padre falleció en un accidente de tráfico, y su madre tuvo que cuidar en solitario a él y a su hermano pequeño. Podrían haber salido unos delincuentes, pero al contrario, se convirtieron en un ejemplo para la comunidad. En la localidad de Ramer, Alabama, donde nacieron, todos son de los Crimson Tide, pero en cambio, él eligió irse a su rival, los Tigers de Auburn (compartiendo vestuario con el hermano de McPherson).

Desde la guardería, su propósito era llegar a ser jugador profesional de football. Para su fortuna, la naturaleza le ayudó en su propósito, convirtiéndose en un jugador muy grande, prototípico para la posición de defensive-end. Esto le llevó a jugar con compañeros mayores, lo que le supuso un gran aprendizaje. Ya en el instituto, su rendimiento causó gran impresión (también en baloncesto), y fue catalogado como recluta de 5 estrellas.

Empezó a destacar en college desde su primer año (algo poco habitual) y sólo ha necesitado tres para consagrarse como uno de los mejores defensive-ends de la nación. Su capacidad para detener la carrera está ya al nivel de los profesionales, mientras que en el pass-rush todavía le queda un camino por recorrer. En este sentido, hay que señalar que el año pasado estuvo rotando en varias posiciones de la línea defensiva lo que, aparte de aportarle una interesante versatilidad para cualquier esquema, mejoró su rendimiento en la presión al imponerse a los guards rivales.

Su carácter le lleva a no desfallecer hasta que la jugada haya terminado (es habitual verle perseguir quarterbacks en scramble) y aporta un esfuerzo extra en los instantes finales de los partidos. Es muy firme en el punto de apoyo, y posee la inteligencia para superar los bloqueos y placar al portador del balón. Por su potencia, también es capaz de colapsar la bolsa de protección. Con sus 62 detenciones al corredor en 3 años, lideró la FBS en esta estadística.

Su punto débil es el pass-rush. No es un jugador explosivo al arranque de la jugada, ni tampoco el más veloz, por lo que, aunque por talento y fuerza pueda llegar al quarterback, en ocasiones lo hace tarde. Juega demasiado alto. No aprovecha la longitud de sus brazos, y su juego de manos es mejorable. Su compromiso y ética de trabajo están fuera de duda, pero si no mejora su capacidad atlética puede quedarse estancado, o limitado a jugadas de carrera. O a tener que buscarse la vida en el interior de la línea.

En definitiva, estamos ante un jugador que, con solo 21 años, ya ha demostrado mucho potencial, y que todavía podría llegar más alto. Su carácter competitivo es un plus, así como su generosidad por el hecho de haber empleado buena parte de sus ganancias universitarias gracias al NIL en ayudar a compañeros con menos recursos. Que el dinero no sea para él lo más importante, es sin duda un factor que no dejarán pasar por alto nuestros directivos.

Lo bueno: El refranero español nos dice que a la tercera va la vencida. Ya sería auténtica mala suerte elegir a un jugador de características similares a Murphy y Stewart y que también nos saliera malo, ¿no? En este caso, la estadística está a nuestro favor.

Lo malo: Pero el refranero español también nos dice que no hay dos sin tres. Si no han cuajado Murphy ni Stewart, ¿por qué debería hacerlo Faulk? En este caso, la experiencia está en nuestra contra.

Proyección: En cualquier caso, es un jugador previsto para la primera mitad de la primera ronda. No sé si el pick#10 sería demasiado alto para él, pero si ya hubieran salido Bain y Bailey, podría estar en nuestra órbita. Sobre todo, si está en nuestra lista negra de jugadores a evitar por ser un perfil que ya tenemos, su limitada productividad y necesidad de desarrollo. Nuestros bengals son especialistas en amargarnos las noches de draft.

Malachi Lawrence #51 (Central Florida)

Medallista estatal en lanzamiento de peso como junior en 2020, y con experiencia en high-school como linebacker exterior y tight-end, Lawrence aportaría un perfil atlético muy necesario en nuestra plantilla (foto: 247Sports)

Pero no nos despistemos. Necesitamos pass-rush, no más promesas, o jugadores buenos contra la carrera, que de estos (supuestamente) ya tenemos. Este chico, Lawrence, en 3 años que ha sido titular con regularidad, hizo más de 5 sacks (7 en 2025) y de 25 presiones en cada temporada. Su porcentaje de presiones al quarterback es del 22,7%, el mismo que tiene Rueben Bain, proyectado para ser el primer DE elegido.

Sus medidas son ideales. Es alto y, aunque parezca un poco flaco, posee un buen tren inferior. Además, tiene unos brazos muy largos. Sus movimientos de pass-rush son muy refinados, y dispone de una amplia variedad de ellos. Tiene un buen primer paso que, acompañado por una gran aceleración, consigue hacer dudar a sus oponentes y aprovechar el mejor ángulo para penetrar. Sus manos están siempre activas, y si no gana la batalla desde el inicio, sigue luchando en segundos esfuerzos.

Sin embargo, su juego es un poco descontrolado, y en su afán por penetrar, puede dejar huecos que aprovechen los quarterbacks para escapar. Tiene un porcentaje del 22,4% de placajes fallados, lo cual es un factor que mejorar. No es muy físico en el punto de ataque, lo que le hace vulnerable contra la carrera al no sellar su posición. Tiene todavía mucho que mejorar para convertirse en un jugador hecho para la NFL, pero ha sido capaz de rendir bajo varios cuerpos técnicos en Central Florida, lo que habla bien a las claras de su inteligencia, football-IQ, y capacidad de adaptación y aprendizaje.

Es un jugador que no se arruga ante las grandes citas, y aparece en los momentos decisivos. Su velocidad no sólo le hace peligroso en acciones normales, sino que no deja de perseguir a su presa en jugadas rotas. Quizá no sea un jugador para 3 downs, pero puede suponer la diferencia entre acabar el drive en tercer down, o que el rival siga avanzando.

Lo bueno: Nació en Louisville, Kentacky, que, como todos sabemos, es territorio Bengal.

Lo malo: Tras 5 años en los Knights, llega un tanto “mayor” a la NFL, pero sólo con 3 años de experiencia real en juego.

Proyección: Estaba proyectado para 4ª ronda, pero su stock está en alza (propiciado por una actuación dominante en la East-West Shrine Bowl) y es posible que termine saliendo en 3ª.

Mason Reiger #22 (Wisconsin)

Aunque nacido en Illinois, Reiger pasó 3 años en la universidad de Louisville, lo que prácticamente le convalida como “uno de los nuestros” (foto John Fisher/GettyImages)
Si todo va bien, y Hendrickson sigue vistiendo de atigrado la próxim

a campaña, las urgencias en la posición decaen. Pero aún así, estaremos ante probablemente un único año de contrato por su parte, y el penúltimo en el de Murphy. Más pronto que tarde será necesario seguir incorporando jugadores a la posición, y esta promoción parece propicia para hacerlo.

Tenemos 3 elecciones del pick #187 en adelante. Mucho talento no vamos a encontrar ahí, por lo que habría a atinar a ver qué nos puede caer, sin fijarnos tanto en la posición específica. Sin embargo, un buen jugador que podría estar por ahí es el defensive-end Mason Reiger.

Quizá un tanto pequeño para la posición (algunos le catalogan como linebacker exterior) llega con mucha experiencia, tras 5 años en college. Algo viejete, dirán algunos, pero tampoco estamos como para hacer crecer una guardería, sino que necesitamos jugadores que aporten desde el primer momento.

Es un jugador cuya presencia se hace sentir en el campo. Obliga a los quarterbacks a estar siempre pendiente de él, pero también sabe cerrar su posición para que sea otro compañero quien finalice la jugada, ya sea con el sack, o placando a un runningback que se quede sin huecos por los que correr. Esto no cuenta para las estadísticas, pero lo que sí aparecen son sus 5 sacks y 45 presiones al QB. Tiene una amplia variedad de movimientos de pass-rush y es explosivo en el arranque de la jugada.

No es un jugador que vaya a cambiar la cara de una defensa, pero sin duda será uno que venga a sumar, aunque sólo aparezca de forma puntual, ya sea como DE, o como OLB en formaciones 3-4. En últimas rondas hay que estar atentos a cazar algún robo, y éste podría ser uno.

Lo bueno: Fue capitán del equipo. Debemos recuperar jugadores con este liderazgo y ética de trabajo.

Lo malo: Varias lesiones a lo largo de su carrera han ralentizado su progresión, lo que puede generar dudas sobre su disponibilidad.

Proyección: En una promoción muy extensa de defensive-ends, se le proyectaba para salir undrafted o como mucho en 7ª ronda, pero su gran actuación en la East-West Shrine Bowl, donde fue nombrado el MVP defensivo del partido, puede hacer que suba su stock.

Otros nombres de interés:

Nieto de quarterback e hijo de liniero ofensivo, Rueben estaba destinado a ser jugador de football. Haciendo honor a su equipo universitario, es un auténtico huracán. Nada menos que 77 sacks en su etapa de instituto, y 20,5 en los 3 años como colegial (foto: Jerome Miron-Imagn Images)

Rueben Bain Jr. #4 (Miami)

No nos va a llegar, porque jugadores de su nivel suelen salir en los primeros picks, pero sería un auténtico pelotazo poder draftearle. Es un jugador que soluciona de golpe nuestra incapacidad para presionar, y quizá el único que podría hacer olvidar una posible marcha de Hendrickson. Tiene la fortaleza de un defensive tackle y la habilidad para penetrar en el pocket de un end. Dotado de un motor incombustible, es una fortaleza contra la carrera, capaz de sostener dobles bloqueos. Para el pass-rush, sabe aprovechar la violencia de su primer contacto con las manos para obtener rápidamente la ventaja en el duelo. Físicamente, es un poco pequeño para la posición, y sus brazos más cortos pueden llegar a ser un problema. La velocidad tampoco es su fuerte, pero estamos ante un versátil trabajador nato, capitán del equipo.

Zion Young #9 (Missouri)

Este joven, Young (valga la redundancia), sí que posee un tamaño prototípico, diseñado para la posición de defensive-end en un frontal de 4 jugadores. Es alto, con largos brazos, pero fuerte en el punto de apoyo. Es inteligente, y sabe encontrar el punto débil de su oponente para imponerse gracias a su capacidad atlética. Buena técnica de manos y pies. Juega con un alto nivel físico durante toda la jugada y todo el partido. En algún sitio he leído que le comparaban con Hendrickson, pero todavía está algo verde para darle la titularidad de forma inmediata. Necesita ampliar su arsenal de movimientos de pass-rush, así como mejorar su habilidad para defender el pase si cae a cobertura. Problemas de conducta, y una detención por conducir ebrio, van a hacer que baje su stock hasta segunda o tercera ronda.

Dani Dennis-Sutton #33 (Penn State)

Dani Deshon Dennis-Sutton posee varios atributos para aparecer por esta sección. El principal, el apellido compuesto que, como sabéis, valoramos mucho. También el hecho de llamarse Dani, un nombre muy apreciado en la La Jungla. Pero además, está predestinado para la D (defensa), tanto por la inicial de su primer nombre, como por ser hijo de Dana y tener dos hermanas llamadas Dayna y Desira. En el plano deportivo, es un jugador con un tamaño prototípico para DE de 4-3. Efectivo contra la carrera, pero limitado atléticamente para el pass-rush. Buenas manos y movilidad lateral, pero falto de explosividad y flexibilidad al jugar muy erguido. Constante, aunque previsible, puede convertirse en un sólido jugador de rotación. Creo que saldrá en tercera ronda.

Caden Curry #92 (Ohio State)

Curry es un jugador que podría poner algo de picante a nuestro pass-rush. Tiene una excelente agilidad, capacidad atlética y flexibilidad para su tamaño. Ha sido dominante en la dura conferencia Big-10, luego hay que añadir a su currículo la experiencia al más alto nivel. Explosivo, pero también inteligente para intuir cuándo debe atacar al QB. Contra la carrera, sabe eludir a los bloqueadores en jugadas de screen. Experiencia en cobertura y equipos especiales. Quizá le falte algo de cuerpo para DE de 4-3. Limitada potencia para afianzarse en su hueco o empujar a los linieros rivales. Mejorable juego de manos. Muy completo, pero un poco verde por su poco tiempo de juego pese a sus 4 años en college. su éxito dependerá de caer en un esquema que pueda maximizar sus virtudes, por lo que es jugador de tercer día (4ª ronda). Además, por jugar en los Buckeyes, seguro que nuestros (tres) ojeadores le habrán podido ver.

Nadame Tucker #11 (Western Michigan)

Tras 3 años intrascendentes en Houston, la temporada pasada explotó en los Broncos con 14,5 sacks. El nativo de Harlem, NY, juega en dos puntos, por lo que es más un edge orientado a la presión al QB que un DE al uso. Elegido defensor más valioso de su conferencia MAC, tiene un primer paso explosivo que le permite eludir a su par con su agilidad y detener al corredor tras la línea de scrimmage. Muy intuitivo para detectar la jugada. Debe mejorar la técnica de placaje y su capacidad para caer en cobertura. Carece de velocidad en campo abierto. No sé si es exactamente el perfil que necesitamos, pero su buena Senior Bowl puede llevarle a salir en 5ª ronda si algún equipo confía en que su potencial no es fruto de un año afortunado.

(foto de portada: Bleacher Report)

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