NO ME GUSTÓ:
Apatía generalizada
Escribo esto un lunes, después de un complicado día de trabajo con apenas 4 horas dormidas por el puñetero football. Maldita la gracia que me hacía ir al curro esta mañana, pero ahí estaba porque era mi obligación. No veo en nuestros jugadores, que cobran muchísimo más que yo, y trabajan bastante menos, la misma sensación de profesionalidad. Está claro que la temporada se ha ido al carajo (por su culpa, principalmente), pero no es excusa para tomarle el pelo a miles de seguidores que han comprado una entrada o pagado una suscripción a una página web.
La misión principal de los entrenadores es hacer que los jugadores jueguen mejor (algo que no han conseguido), pero también saber motivarles en los momentos de bajón anímico, como tras la enésima derrota frente a Pittsburgh. Y si tampoco pueden hacer esto, al menos, acojonarles con la advertencia de quien no lo dé todo sobre el campo, se pasará el resto de la temporada chupando banquillo (amenaza extensible también a los veteranos, no sólo a lo fácil, que son los rookies). Pero claro, esto no pasará en nuestra franquicia. No con este régimen.
Gameplan ofensivo
De nuevo, una ofensiva completamente plana y predecible. Las jugadas son producto de la innata calidad de nuestros playmakers o de la fortuna. Ninguna variante táctica. Ninguna jugada imaginativa que rompa la tendencia negativa. Y lo que es peor, ni el más mínimo ajuste.
A.J. Green estuvo muy bien marcado todo el partido, pero se seguía insistiendo en él, despreciando otras opciones. Se abandona la carrera cuando no estaba funcionando mal. Pero lo que me parece más importante: una nueva segunda parte que nos quedamos sin anotar. Esto se está convirtiendo en un problema congénito que puede hacer mella en el ánimo de los jugadores. La incapacidad de la ofensiva para anotar tras el descanso, y especialmente en el último cuarto, es ya un rasgo característico de estos decepcionantes Bengals de 2017.
Gameplan defensivo
Sabíamos las múltiples bajas que teníamos en defensa, pero la línea defensiva estaba al completo (incluso Atkins que llegaba con molestias). Se debió haber potenciado esta unidad para presionar a Trubisky, que tuvo un partido realmente plácido (lo que le permitió ganar confianza a medida que pasaban los minutos y ejecutar muy buenas jugadas). No solamente no funcionó como hubiera debido el pass-rush, sino que fueron incapaces de contener su juego terrestre (permitieron un promedio de 6 yardas por carrera).
Claro que en este apartado, los auténticos culpables fueron los componentes de una patética unidad de linebackers. Puedo justificar a los jóvenes por su inexperiencia, pero el resto no tienen excusa. Especialmente lamentable lo de Minter. Absolutamente inexistente en el juego de carrera (demasiadas veces tuvieron que subir los safeties en su auxilio), pero peor aún en cobertura (nunca fue lo suyo, pero el domingo dejó cada perla… sobre todo una interferencia de pase que regaló otro set de downs en la yarda 1). Los receptores de Chicago (recordemos, su segunda unidad por las lesiones de White, Meredith y Miller) hicieron lo que les dio la gana por nuestra zona intermedia. Inadmisible. Este tipo no puede continuar en la plantilla (ya veremos si no le renovamos, como hacemos con cualquier mediocre que recala por aquí), pero Rey tampoco. Su lentitud y debilidad en los placajes confirman que ya forma parte del pasado.
Otra decisión que me chirrió bastante fue la de poner a Dennard por el exterior. No porque lo hiciera mal, sino porque perdimos una fortaleza en el interior ayudando contra la carrera que nos hubiera venido muy bien. Para lo poco que se prodigó Chicago en pases exteriores, creo que hubiera sido mejor dejar a Dennard por el interior vigilando ahí las acometidas de Wright en el pase corto (nos hizo más de 100 yardas, la mayoría tras la recepción).

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
