Seguimos avanzando en los análisis, y en esta ocasión vamos a hablar de una posición de las más inestables de la franquicia: la de los tight-ends. La realidad es que, salvo Sample, desempeñando una función oscura de bloqueos, ningún otro ha tenido mayor relevancia, bien sea por lesiones, bajo nivel de juego, o invisibilidad en el gameplan. Es de las posiciones más flojas del ataque (si no la que más ahora mismo), y de ahí que sea necesario darle una vuelta a su situación.
Es cierto que existe un bloque más o menos fijo que lleva varias temporadas con nosotros. Pero también es cierto que ninguno de ellos ha alcanzado la notoriedad esperable para un ataque de nuestro potencial. Nunca se ha puesto especial énfasis en elevar la calidad del grupo (pese a las palabras de Tobin indicando que había que darle estabilidad), y la impresión es que encaramos un nuevo año donde una posición que cada vez tiene más trascendencia en la competición vuelve a ser olvidada.
Análisis 2025 – Tight-Ends

Tras la decepcionante campaña 2024, Burrow se dedicó a decir, alto y claro, allí donde le pusieron un micrófono, que quería la renovación inmediata de Higgins y Chase. Parece mentira que tuviera que pedirlo él y no saliera de las oficinas. Sin embargo, sus reivindicaciones no se quedaban aquí, sino que pedía además, la vuelta de Mike Gesicki, su tight-end de confianza. Sensibles a sus demandas, los directivos le renovaron por 3 años y 25,5 millones. Podríamos debatir su el precio fue ajustado o excesivo, pero, ¿quiénes somos nosotros para cuantificar los deseos de nuestro quarterback?
Precisamente un día antes, se produjo una de nuestras costumbres más repetidas en los últimos tiempos: la renovación por un año de Tanner Hudson (1,3 millones en su caso). Es un jugador cumplidor, que contribuye también en equipos especiales, y que quizá merecería algo más de protagonismo. Sus números finales en 2025 fueron similares a los de 2024. Es un jugador que suma, y su continuidad no hace daño.
Tras la desgraciada lesión de ligamentos en 2024, ya se sabía que no contaríamos con All en todo el año. Esto nos generaba un hueco en la posición, que suponíamos sería cubierto por McLachlan. Sin embargo, nuestro decepcionante escocés fue cortado en agosto, tirando así a la basura una 6ª ronda que muy pocos entendimos en su momento.
A mitad de Julio se había producido el corte de Fant por los Seahawks, y apenas 10 días después, le contratamos para un año. Fue una oportunidad que, en mi opinión, hicimos bien en aprovechar (otra cosa fue después el resultado obtenido). Lo que costó más entender fue que se reforzara la posición de tight–end, mientras se dejaban abandonadas otras de mayor necesidad, como la de safety, por ejemplo.
Así las cosas, comenzamos la competición con Sample en la posición de TE bloqueador y Fant en una misión mixta en primeros downs, con Gesicki como receptor puro para terceros downs de pase. Aunque jugamos más cantidad de formaciones 12 (doble TE), su productividad fue muy similar en yardas y touchdowns a la del año anterior: 288/3 para Fant, 106/1 para Sample y 307/2 para Gesicki. De Hudson ya hemos hablado, y Grandy todavía participó menos que en 2024.
En definitiva, una aportación muy pobre para la que es probablemente la posición con más desarrollo en la NFL actual. No es un problema de que los quarterbacks no les miren, sino que desde el área técnica no se designan más jugadas con los tight-ends como protagonistas. También es cierto, en su descargo, que la calidad media de la posición es de las más bajas de toda la liga, y esto es responsabilidad de la directiva.
Como apunte final, decir que sobre esta unidad recayó uno de los records de la NFL. En este caso, negativo, como no podía ser de otra forma. Fant, que sólo había cometido un fumble en toda su carrera (y fue en su año rookie de 2009), sufrió 3 en 2025, y todos ellos fueron retornados para touchdown del rival. Desde 1978 no le ocurría lo mismo a un jugador que no fuera quarterback. Fant sólo tuvo 34 recepciones completas, 3 para touchdown y otras 3 los citados fumbles. Es decir, el 8,8% de sus recepciones acabaron en anotación del rival. Maravilloso.
Agencia Libre

Tras su decepcionante temporada, a nadie sorprendió que no se renovara a Fant. Ahora fichado por los Saints, volverá al Paycor Stadium la próxima campaña, y sospecho que su recibimiento no será afectuoso.
Quienes sí renovaron fueron los undrafted Hudson y Grandy. El primero, un tight-end receptor, que terminó jugando en 15 partidos el año pasado, con 2 anotaciones, volverá para cumplir 31 años con nosotros por 1,35 millones, pero solo 50.000$ garantizados. Su trabajo siempre ha sido honesto, quizá algo por encima incluso de lo esperable, y poco más se le puede pedir. El segundo, un tight-end bloqueador mucho más joven, regresará por 1,075 millones, pero en su caso, sin nada garantizado. Más allá de alguna aportación marginal en equipos especiales, tampoco se le ha requerido mucho más. Es una presencia que no va a cambiar el nivel de la unidad, pero que tampoco molesta.
Lo que resulta más sorprendente es cómo Sample va a llegar a los 30 años todavía en un equipo profesional. Estamos de acuerdo en que es un tight-end limitado al bloqueo, pero incluso entre “los de su especie”, la productividad es mínima, comparado con otros jugadores de similares características y tiempo en la NFL. Está en el último año de su contrato y cobrará unos 2,55 millones, pero su corte no dejaría dinero muerto. No creemos que se produzca, pero tampoco sería una opción descartable si se encuentra una mejor opción.
Gesicki es otro treintañero, cuyo contrato ya sí es más elevado: 5,3 millones, con un dinero muerto de 6,3 en caso de cortarle esta temporada (aún le quedaría otro año, hasta 2027). Es decir, no le vamos a despedir (al menos, no todavía). Sin embargo, todos sabemos que, por su inutilidad como bloqueador, es más bien un tercer receptor (faceta donde se ha hecho un hueco y no vamos tan sobrados, por otra parte). De momento, es nuestro titular, sobre todo para situaciones de tercer down, cuando se necesitan las mejores manos sobre el césped.
Completa el grupo Erick All, quien dejó destellos en su campaña rookie, pero se perdió todo 2025 por lesión. Algo por desgracia demasiado habitual en su carrera, así que resulta una cuestión de fe pensar que pueda ser una lesión a largo plazo. Y es una pena, porque es probablemente el tight-end más completo de la plantilla, por su capacidad en el bloqueo, recepción, e incluso como fullback eventual. Lo de conseguir yardas tras la recepción, de eso no tenemos.
Así las cosas, de 5 jugadores, nos encontramos con 3 en el lado equivocado de la barrera de los 30 años, más dos jóvenes, limitados por su escaso talento y propensión a las lesiones respectivamente. Un panorama nada esperanzador. Llevamos varios años con la costumbre de fichar un veterano para ver si suena la flauta, así que ¿por qué no pensar que se repita la rutina? Está claro que, con la vuelta de All, hay menos urgencia que el año pasado, pero tampoco tenemos una unidad para tirar muchos cohetes.
Entre los jugadores que todavía están libres, me sorprende que Njoku todavía no tenga equipo. Quizá su agente le esté valorando mejor que la mayoría de los clubes, cosa que no me sorprendería, porque ha sido un jugador muy irregular durante toda su carrera en Cleveland. Creo que su presencia podría generarnos una ventaja, sobre todo en situaciones de red-zone, que en muchas ocasiones se nos han atragantado. Quizá otro jugador que podría resultar interesante, por aportar un perfil que no tenemos (el de recibir y saber hacer algo más con el balón en su poder) sería Jonnu Smith, pero que también tiene ya una edad (31).
Por lo tanto, creo que se necesita inyectar talento y juventud a partes iguales en esta unidad, y esto sólo va a ser posible vía draft. Por supuesto, no lo espero en las 4 primeras rondas (hay otras necesidades más prioritarias), pero no lo descartaría en alguno de los irrelevantes picks del final (lo que vendría siendo, una lotería). Es decir, considero fundamental renovar el grupo y, sobre todo, conseguir un tight–end que pueda causar algo de alarma en los rivales (a Burrow le vendría fenomenal), pero también tengo claro que, más allá de algún posible retoque estético, nos vamos a quedar más o menos igual que estamos. Ojala me equivoque.
Draft
Oscar Delp #4 (Georgia)

Oscar Travis Delp salió del instituto como el tight-end mejor valorado a nivel nacional. Eligió formase en su Georgia natal, a la sombra de un monstruo como Brock Bowers. Empezó como suplente, por supuesto, pero a lo largo de su carrera universitaria de 4 años ha jugado en 55 partidos de 57 posibles, 34 como titular. Es por tanto un jugador con sobrada experiencia al más alto nivel competitivo, así como probada durabilidad.
Como Hudson o Gesicki, los dos TE que antes deberíamos pensar en reemplazar, su perfil es más bien receptor, dotado de una gran capacidad atlética. Su velocidad vertical para estirar el campo es elite, pero su mayor virtud es la versatilidad. Ha jugado alineado en todas las posiciones: en línea, el slot y abierto. Tiene unas manos muy seguras (convierte en completos el 75% de pases que le lanzan), con un porcentaje bajísimo de drops, y una media de más de 12 yardas por recepción, lo que demuestra su capacidad para mover las cadenas.
Es un receptor ágil para batir a los defensive-backs en el pase rápido, con una aceleración inalcanzable para los linebackers. Posee un gran control de su cuerpo para alcanzar pases imprecisos. Sabe localizar muy bien las áreas desprotegidas en defensas zonales. Competitivo en protección de pase, y buena técnica de manos como bloqueador.
Aunque posee un buen tamaño, debería añadir músculo al tren superior. Los brazos cortos limitan su radio de atrapada. Aguanta bien los bloqueos… pero no mucho tiempo. Se pierde un poco entre el tráfico, y le cuesta conseguir yardas tras la recepción después del contacto. Corre bien las rutas,… pero tiene pocas en su repertorio. Su variedad de movimientos no es muy extensa para tanta experiencia. Pese a su calidad, no consiguió establecerse como tight-end principal, y su productividad ha sido alarmantemente escasa dado su potencial (284 yardas y 1 touchdown en 2025 no son cifras nada espectaculares).
En definitiva, estamos ante un jugador que, a menos que mejore mucho como bloqueador, no va a convertirse en TE1. Es un buen atleta, así como su familia (su padre jugó a lacrosse, así como él, y su hermano también es TE en Georgia). Sería más un receptor de complemento a quien emparejar contra defensive-backs o linebackers que no sean muy grandes. En nuestro equipo podría tener ese año de aprendizaje como suplente que tan bien le vendría para aumentar su fuerza y su árbol de rutas, mientras aprovechamos su capacidad atlética en equipos especiales. Nuestro entrenador de tight-ends, James Casey, estuvo en el Pro Day de su universidad.
Lo bueno: Sin lugar a dudas, la entrevista que concedió a nuestros compañeros de Spanish Bowl.
Lo malo: Una fractura en el pie le impidió correr en la combine. Aunque jugó todo el año 2025 con esa molestia (puede que de ahí su decepcionante producción), y lo hizo bien en el Pro Day de los Bulldogs, es posible que esto retraiga a algunos General Managers de elegirle muy pronto.
Proyección: Se esperaba que saliera en 4ª ronda, pero es posible que por la ausencia de skill-players en esta promoción sea elegido antes. Salir en nuestro pick#110 no sería ningún disparate.
Joe Royer #11 (Cincinnati)

Tras tantos años con unos esquemas ofensivos donde el tight-end es apenas un liniero más o un recurso de última instancia, creo que todos aspiramos a un jugador para esta posición que haga levantar al público de sus asientos. Probablemente, Joseph Royer tampoco lo sea, pero seguro que por ser un jugador local, la grada agradecerá con mayor generosidad cualquier esfuerzo que haga.
Tras 4 irrelevantes años en los Buckeyes, donde apenas disputó un puñado de partidos, su transferencia a los Bearcats no pudo ser más exitosa, ya que en su primer año de vuelta a su ciudad natal batió el record de recepciones para un tight-end en esa universidad que tenía un tal Travis Kelce (aka, el señor de Swift). Es por tanto un TE con mayor valor para la recepción que para el bloqueo, pero muy peligroso por su extraordinario instinto para ganar yardas tras la recepción, en especial cuando se rompe la jugada.
Su constitución física es la que cualquier técnico querría para la posición: alto y con gran envergadura. Pero esto no le resta explosividad en sus acciones, ni velocidad, especialmente en vertical para estirar las defensas. Además, es muy competitivo en balones divididos (aunque en ocasiones esto juega en su contra, y ha sufrido fumbles por querer arañar unas pulgadas extra). Es muy inteligente para detectar las partes descubiertas en las defensas zonales. Buen control de su cuerpo y excelentes manos (ningún drop en 2025 y solo 2 en toda su carrera).
Sus deficiencias provienen básicamente del escaso tiempo de juego que ha disfrutado en college. Su decepcionante paso por Ohio State para un jugador 4 estrellas no fue tanto por falta de calidad, sino por varias lesiones y la pena por el fallecimiento de su madre, que casi le hace abandonar el football. Pero la realidad es que estamos ante un joven de 24 años ya, con mucho camino por aprender. Le falta aumentar y depurar la cantidad de rutas que ejecuta (no engaña a nadie y los defensive-backs se le anticipan). Su inconsistencia en los bloqueos no es tanto falta de fuerza (que también) como de técnica, siendo mejor bloqueador en movimiento que en estático. Necesitará tiempo en el gimnasio, la sala de video, y por supuesto en el campo de entrenamiento, antes de ser medianamente productivo en la complicada NFL.
No es ésta una gran promoción de tight-ends, por lo que no hay muchos que, teniendo prevista su salida el tercer día, tengan el potencial y la versatilidad para convertirse en jugadores importantes como él. A pesar de su edad, su juego sigue en crecimiento, y como jugador «local» nos hizo una visita pre-draft, que tuvo a todo nuestro departamento de «scouting» al completo (a los 4) pendientes de sus evoluciones.
Lo bueno: Natural de Cincinnati, creció a 10 minutos del Paycor Stadium. No es que sea de los Bengals desde chiquitito, es que prácticamente nació en la jungla.
Lo malo: No es buen bloqueador, y si con 24 años no puede bloquear a chavales de 19…
Proyección: Se proyecta para salir alrededor de la 5ª ronda. Justo donde no tenemos ningún pick, así que, o esperamos que caiga a 6ª (me parece improbable), o le tomamos en 4ª (me parecería excesivo un TE tan arriba), o empaquetamos las dos sextas a quien pueda quererlas para entrar en 5ª ronda a por él.
Riley Nowakowski #37 (Indiana)
El buen año de Indiana ha servido para poner en la palestra a muchos jugadores que de otra manera hubieran pasado desapercibidos. Un ejemplo es este chico, de ascendencia polaca (de centro-europa, no de Cataluña). Nowakowski salió del instituto sin ninguna estrella para ser reclutado, recalando en Wisconsin como «walk-on«, es decir, como uno más. Hay que decir en este punto que era un destacado corredor en atletismo (record con el equipo de relevos en 4X400 metros) y jugador de baloncesto en high school y que en football, jugaba de… linebacker. cuando el entrenador de los Badgers vio su potencial, le cambió al lado ofensivo, primero como fullback y después como tight-end.
Varios jugadores se han beneficiado del juego de Mendoza, pero también a él le han ayudado jugadores como Nowakowski a que sea el primer jugador elegido este año. Su inteligencia e intuición para ofrecerse a su QB en jugadas rotas han sido clave para el gran año de los Hoosiers. Es un receptor muy «natural», y eso no se enseña. Sus manos son de las más fiables de la promoción (ningún drop en 34 pases la pasada temporada, y solo 2 en su carrera, en 2023). A esta seguridad hay que sumar su productividad tras la recepción (7,7 YAC de media en 2025).
De su pasado como runningback hay que destacar los placajes que rompe (10 el año pasado). De sus tiempos en el lado defensivo, a identificar las zonas más desprotegidas y absorber los golpes sin soltar el balón. Además, hay que añadir su competitividad en tareas de bloqueo, donde ha desarrollado mejor técnica que muchos linieros ofensivos. Es por tanto un jugador altamente versátil, que puede desempeñar múltiples tareas en un campo de football, y hacerlas bien.
No vamos a encontrar la palabra prototípico si buscamos una definición para su tamaño. Es muy compacto, pero le faltará envergadura para encarar a rivales más potentes en la NFL. No ofrece por tanto un objetivo grande a su QB entre el tráfico. No es muy elusivo para desmarcarse de las coberturas. Carece de aceleración para separarse de los defensores, dándoles tiempo a recuperar la posición. Tiene que anclarse mejor en los bloqueos para que no se lo lleven puesto. Y evitar agarrar para que no le penalicen.
En definitiva, no estamos ante un jugador que vaya a revolucionar la posición, pero tiene la versatilidad que buscamos en All, y no estaría mal un plan «B» en el caso de que éste se volviera a lesionar. Estamos hablando además de un jugador seleccionable en rondas bajas, donde su utilidad estaría orientada más bien a equipos especiales, faceta donde acumula más de 500 snaps.
Lo bueno: Capitán del equipo en 2025 llegando de fuera, su carácter y ética de trabajo incontestables le convierten en un referente por su ejemplo, pero también se ha destapado como un líder vocal.
Lo malo: Llega a la NFL con 24 años y escaso margen de mejora.
Proyección: Entre que se ha pasado 6 años en la universidad y solo ha sido productivo en el último, y sus limitaciones de tamaño, dudo mucho que salga antes de la 6ª ronda.
Otros nombres de interés:

Eli Stowers #9 (Vanderbilt)
Elijah Stowers no sólo ganó el trofeo John Mackey al mejor tight-end de 2025, sin que también se adjudicó el trofeo William V. Campbell al jugador con mejor combinación de méritos deportivos y académicos. Es un gran atleta, que incluso ganó un torneo estatal en 2019 en salto de altura. Tiene por tanto una enorme elusividad y velocidad, lo que le permite ganar muchas yardas tras la recepción. Muy productivo para pases rápidos. Sus brazos largos le permiten un amplio radio de atrapada. No tiene mucha fuerza, lo que le pone en apuros ante defensores poderosos que le disputen la recepción y, por supuesto, de bloquear, ni hablemos. Ha sufrido varias intervenciones quirúrgicas. Es básicamente un receptor de slot grande, con nula experiencia en equipos especiales. Su conocimiento de la posición es limitado, porque apenas lleva 3 años jugando como tight-end. Aunque ha ido mejorando año a año, le queda un largo camino por recorrer, tanto el al apartado técnico como en el físico. Difícilmente destacará salvo en formaciones con doble o triple tight–end en tareas de receptor. No obstante, es de lo mejor que ofrece la posición este año, por lo que estimo que saldrá en 2ª o 3ª ronda.
Eli Raridon #9 (Notre Dame)
Elijah Daniel Raridon (otro Elijah en la lista) fue suplente en los Fighting Irish sus 3 primeros años, hasta hacerse con la titularidad el año pasado. Se ha roto dos veces el ligamento de la misma rodilla (2021 y 2022), lo que le hizo pensar en abandonar el football, pero su fe le hizo apreciar y agradecer todo lo que le aportaba. Por tanto, sabe sobreponerse al sufrimiento, no solo por su lesión, sino porque está casado desde Mayo del año pasado con su novia de la infancia. Tiene 3 hermanos menores, por lo que posee dotes de liderazgo. En lo deportivo, proviene de un prestigioso programa en el desarrollo de tight-ends como Notre Dame. Tenaz y técnico en los bloqueos, debería añadir más músculo a su cuerpo, porque es muy alto. No es muy dinámico tras la recepción, pero pelea bien los balones divididos, lo que le hace muy útil en el pase intermedio. Es más bien un TE clásico, pero aprovechable en los 3 downs. De lo que se fíen los equipos del estado de su rodilla dependerá que salga en 4ª ronda o más tarde. Tuvimos una entrevista con él, lo que es síntoma que ha despertado nuestro interés.
Will Kacmarek #89 (Ohio State)
A pesar de haber nacido en San Luis, bien se podría considerar a William Kacmarek como otro «chico de Ohio«, ya que comenzó en college en los Ohio Bobcats (3 años) y después se transfirió a los Ohio State Buckeyes (2 años). Ha jugado en 55 partidos (24 como titular), perdiéndose solo 4 por lesión. Este chico sí tiene un tamaño prototípico (comenzó en el football como defensive-end, donde amasó 162 placajes y 23 sacks). Pertenecería a la familia de los bloqueadores, ya que aunque no tiene malas manos, no sabe muy bien qué hacer después de la recepción. Es lento y poco atlético. Pero su técnica de pies y manos en los bloqueos, su esfuerzo incansable de principio a fin, y su potencia, le convierten en una valiosa ayuda a la carrera, en especial en espacios abiertos. Su productividad es mínima, ya que en los Buckeyes era Klare el TE receptor. Dado que los tight-ends bloqueadores no suelen despertar mucho interés (Sample podría considerarse una desgraciada excepción), no creo que sea elegido hasta 6ª ronda o más tarde, como TE de rotación o para formaciones pesadas y red-zone.
John Michael Gyllenborg #84 (Wyoming)
No suele ser habitual que un jugador utilice su nombre compuesto, así que esta peculiaridad le trae directamente a esta sección. También el hecho de que últimamente, su stock esté subiendo de cotización. Tras una buena combine donde demostró ser uno de los tight-ends más explosivos de esta (pobre) promoción. Posee un buen tamaño para la posición, y emplea bien su fuerza para los bloqueos en movimiento. En línea le cuesta más sostenerlos, lo que puede ser debido a unos brazos cortos que también limitan su radio de atrapada. Es un jugador muy versátil, que se puede alinear como receptor en el slot o abierto. En el instituto apenas jugó football, más centrado en su carrera como jugador de baloncesto, aunque también hizo de pitcher del equipo de béisbol e incluso futbolista (soccer). Tiene mucha experiencia en equipos especiales (que será probablemente donde deberá ganarse una plaza en la liga), también como kicker. Como su nombre completo es largo, sus compañeros y entrenadores le llaman «J-Mike». Debería salir en algún momento entre la 6ª y 7ª ronda, más que por lo que es ahora mismo, como billete de lotería por si evoluciona a un eficiente TE2, que sería su techo.
Josh Cuevas #80 (Alabama)
Dado que probablemente al final no drafteemos a ningún tight-end, permitidme al menos citar en este apartado a chicos de origen hispano. Los padres de Joshua Cuevas son inmigrantes mexicanos (de Ciudad Guzmán), y él, aunque nacido en California (en North Hollywood), ha reconocido sentirse orgulloso de su ascendencia latina. Es un consumado atleta que también jugó a beisbol y baloncesto en el instituto. Ha jugado en los dos lados del balón, por lo que posee un amplio conocimiento del juego, aumentado por haber estado en 3 equipos diferentes. Entró sin beca a Cal Poly, en dos años dio el salto a los Washington Huskies, y tras un año allí, los dos últimos en Alabama. Es un jugador muy competitivo en sus rutas. Localiza bien el balón en al aire y se lanza con decisión hacia adelante (aunque no es muy elusivo). Tiene un gran control de su cuerpo. Un cuerpo algo pequeño para la posición, por cierto, por lo que no es un gran bloqueador, y quizá esté mejor diseñado para un papel mixto TE/FB. Le gusta jugar a video juegos, viajar y la investigación científica. Dudo que salga antes de la 7ª ronda.
(foto de portada: On3.com)

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
