Bengals 2025Previas

Previa Bengals-Jets 2025

¡Qué alegría empezar un artículo sin tener que recordar una derrota! ¡Y más todavía cuando la victoria que todavía tenemos todos en mente fue contra pronóstico y ante nuestro más directo rival! El triunfo 33-31 contra los Steelers supuso una inmensa alegría y, sobre todo, un necesario ejercicio de confianza en nuestras fuerzas. No somos tan malos como habíamos demostrado hasta ahora. Es el momento de creer y, a partir de aquí, comenzar la remontada. En la AFC no hay ningún líder excesivamente sólido, pero hay mucha clase media que va a competir por las plazas de wildcard. Quien no gane su división, no la va tener fácil para entrar a playoffs. Ahora, el trono de la AFC Norte está de nuevo a nuestro alcance.

El pasado jueves volvimos a disfrutar de lo que es tener a un QB capaz de diseccionar una ofensiva y poner el balón donde lo necesitan nuestros receptores, que de nuevo pudieron exhibir todo su talento. De contemplar a un runningback que sobrepasa las 100 yardas de carrera, y sobre todo, de una línea ofensiva que pudo dominar las trincheras. En defensa volvieron los turnovers, con gran mérito especialmente la intercepción de Turner, arrebatando el balón de las manos al poderoso wide-receiver Metcalf y cayendo dentro del campo con la posesión. Recuperamos el control del partido, con casi 10 minutos más de posesión que nuestro rival, y gestionamos inteligentemente los minutos cruciales.

Pero todavía estamos lejos del equipo que queremos ser. Demasiados drops de nuestros receptores. Hemos recuperado al mejor «Money Mac«, con su proverbial sangre fría en las patadas decisivas, pero hay que ser más incisivos en la zona roja. En defensa, volvimos a mostrar una vergonzosa inutilidad en el pass-rush cuando nos falta Hendrickson, con acciones de hasta 9 segundos de Rodgers moviéndose (y no es precisamente ninguna gacela) por el backfield hasta encontrar un receptor. Los linebackers rookies continúan fallando muchos placajes (4 Knight y otros tantos Carter). Stone sigue siendo un coladero en cobertura, y no hay corredor rival al que dejemos por debajo de las 100 yardas (Warren nos hizo 127).

Por todo esto, debemos olvidar cualquier tipo de confianza cuando nos enfrentemos a los New York Jets este domingo, ¡ATENCIÓN! a las 6 de la tarde en España como consecuencia del cambio horario. En Argentina y México, como dejaron de hacer la tontería ésta, mantendrán sus horarios de 2 de la tarde y 12 del mediodía respectivamente. La climatología en Cincinnati para esa tarde se presenta lluviosa (una probabilidad del 60%) con el cielo muy nublado, vientos de 16 km/h y una temperatura que rondará los 16ºC. Este encuentro es además el elegido para homenajear a nuestros dos nuevos componentes del anillo de honor: Dave Lapham y Lemar Parrish. La uniformidad para el evento será de camiseta negra, pantalones naranja y calcetas negras.

Aunque nuestros rivales del próximo domingo están de capa caída, no siempre ha sido así. Los Jets lideran la serie particular entre ambas franquicias por 18 victorias a 11, aunque nosotros nos impusimos en el ultimo enfrentamiento, disputado en New York. A destacar las dos derrotas que nos infligieron en playoffs, ambas en Cincinnati, en 1982 y 2009. Hay varias conexiones entre ambos clubes. El WR Williams, el RB Herbert, y el DT Tufele estuvieron en 2024 con nosotros. Nuestro NT Pennel jugó allí en 2017 y 2018. Su CB estrella, «sauce» Gardner, es un ídolo local tras su periplo por la Universidad de Cincinnati. Pero sin duda, lo más reseñable, es que nuestro nuevo líder Joe Flacco vistió el uniforme de los Jets de 2020 a 2022, jugando en 12 partidos, con 9 titularidades.

El encargado de dirigir la contienda será el gestor de ventas, de 54 años, Scott Novak. Natural de Miami, Florida, aunque vive en Colorado, donde cursó sus estudios de marketing, será la 3ª vez que nos arbitre en los últimos 18 partidos, lo que le convierte en una cara muy familiar. En total, su balance cuando nos ha pitado es de 3-4, pero peor le ha ido con él a los Jets (1-3). Con 16,5 pañuelos de media por encuentro, se encuentra en la mitad de la tabla. Desde 2019, cuando fue ascendido a árbitro principal, su carrera ha sido muy volátil: igual un año era de los más pañueleros, y otro el que menos. Su principal fijación son los holdings (especialmente los ofensivos, pero también los defensivos) y las salidas falsas.

Hace ahora casi 4 años, un QB debutante en la NFL, Mike White, nos clavó 400 yardas, e incluso anotó como receptor en una jugada de engaño, para la inesperada victoria de los Jets 34-31. No podemos volver a cometer el error de pensar que el partido está ganado antes de jugarlo (foto: Getty Images)

En ataque

¡Qué diferencia supone tener un simple gestor y un quarterback que conoce su oficio! Flacco ya empezó a dar muestras de su nivel en la segunda parte en Green Bay (lástima que no le dejaran más libertad también en la primera mitad) y el pasado jueves demostró su talento en una gran exhibición ante los Steelers (342 yardas, con 3 touchdowns y sin intercepciones). El TD de Chase vino tras cambiar él la jugada cantada desde la banda. En muy poco tiempo, se ha ganado el respeto de sus compañeros, y la admiración de toda la afición, que vuelve otra vez a ilusionarse por conseguir algo positivo esta temporada («Gracias Cleveland«, se podía escuchar en la grada).

La notable mejoría experimentada por nuestra ofensiva proviene, en primer lugar, de su precisión en los pases (aunque nuestros receptores todavía tienen que adaptarse a su fuerza, porque comenten muchos drops), pero también de su experiencia de juego. No tiene problemas en anular la jugada echando el balón al suelo si detecta que no va a funcionar. Su falta de movilidad puede llegar a ser un problema (aunque lo supo utilizar muy bien en una jugada de engaño), pero por otro lado, ayuda a la OL a tenerle más «localizado» y poder protegerle mejor. Además, está mucho más familiarizado con jugar bajo el center, lo que favorece las carreras de nuestros runningbacks.

Chase Brown rompió la barrera de las 100 yardas por primera vez en la temporada (de hecho, fue la primera vez que rompió la barrera de las 50). También Perine logró un nada despreciable promedio de 4,4 yardas por carrera. Aunque seguimos siendo un equipo de 1/3 de carreras por 2/3 de pase, todo va mejor cuando la carrera funciona. Este es el camino a seguir, porque hacer lanzar 47 veces a Flacco no sé si será lo mejor. Tarde o temprano, empezarán a llegar las intercepciones porque es ley de vida, y así ha sido la trayectoria profesional de nuestro nuevo quarterback.

Pero en mi opinión, todo proviene de un magnífico trabajo de la línea ofensiva. Encajar dos sacks entra dentro de lo razonable, sobre todo contra el pass-rush de los Steelers, pero por primera vez pudimos apreciar que se abrían espacios para nuestros corredores. La decisión de mantener a Rivers en el RG, y a Risner en el LG fue acertada. El novato está demostrando solidez en ese puesto (aunque tuvo que hacer un holding porque se le colaba un defensor acerero), mientras que el veterano jugó en la demarcación donde mejor se desempeña. Esto implica dejar a Fairchild, quien tampoco estaba haciéndolo mal, en el banquillo, pero lo que funciona, mejor no tocarlo. Nunca viene mal tener una profundidad de cierta confianza (ya nos gustaría lo mismo para el resto de posiciones de la línea).

Karras tuvo probablemente el mejor partido de la temporada, mientras se confirmó que su suplente será Patrick, no Lee, quien se quedó inactivo. Como en el caso anterior, cuanto mejor sea el banquillo, mejor, pero no dice mucho de nuestras promesas para la posición (Lee y McLaughlin). En las posiciones exteriores, buen rendimiento de Mims y Brown, aunque hicieron, en mi opinión, muchas salidas falsas de las que afortunadamente sólo nos pitaron una. Como siempre, hay que cruzar los dedos para que nos aguanten sanos, porque el posible relevo aquí sí bajaría mucho el nivel. Ante Jets no serán en teoría ellos los más presionados (con solo 10 sacks, nuestros próximos rivales son el cuarto peor equipo en este apartado), sino sus compañeros del interior de la línea (cuidado con el DT Williams).

Chase volvió a batir un nuevo record de la franquicia: el de más recepciones en un partido (16). Lo que pasa es que se lo quitó a él mismo. Los 23 pases que le lanzaron también son nuevo record (aunque para mi, es menos meritorio). Curiosamente, llamaron más la atención dos que no fueron: un drop que sorprendió incluso a Flacco (su cara en la retransmisión lo dice todo), y un touchdown que le anularon por no mantener la posesión, pero que a la jugada siguiente, en una acción en la que Flacco cambió las órdenes de la banda que indicaron carrera, acabó anotando. Chase es ahora mismo el receptor de la NFL con más recepciones (58), 2º en yardas (629) y 5º en TDs (5). Todo esto con 3 quarterbacks distintos, para demostrar a los incrédulos quién es realmente el mejor wide-receiver de la competición.

Pero el brillo de Chase no ensombrece a Higgins, quien con 96 yardas y otro touchdown también tuvo una actuación estelar. Está claro que ambos, ante las defensas individuales de Ramsey, Porter o Slay, siempre supieron sacar ventaja. El próximo domingo también tendrán que enfrentarse a marcajes al hombre por jugadores de la calidad de Gardner (quien ya secó a ambos en el enfrentamiento de 2022) y Stephens. Por su parte, Iosivas parece haber remontado de su nefasta actuación en Green Bay, y su concurso como tercer receptor, tras la baja indefinida de Gesicki, cobra más importancia.

Como decía, Gesicki está en la lista de lesionados, y Hudson convaleciente de una conmoción. Esto deja solamente a Fant como «TE receptor». Noah respondió con un touchdown y una recepción de 25 yardas, pero para nuestro juego, para no depender exclusivamente de los dos receptores que recibirán la máxima vigilancia, debemos repartir más los pases. No le podemos pedir esto a Sample ni a Grandy, enfrascados en tareas de bloqueo, pero quizá el WR Tinsley, también empleado para bloquear, podría darnos una alternativa en el juego corto y en acciones de red-zone, que a veces se nos atragantan.

El partido del jueves nos reconcilió, en cierta manera, con el staff técnico. Sobre todo, en la gestión de la última posesión, obligando a los Steelers a agotar sus tiempos muertos y dejándoles sin margen de reacción (aunque el hail-Mary que se jugó Rodgers estuvo a punto de provocarnos un infarto). Anotar el TD, y devolverles el balón a sabiendas que un nuevo TD suyo les daba la victoria, no era buena idea. Durante el partido, hubo acciones discutibles, como el challenge que se perdió (pero, en mi opinión, había que pedirlo, tanto si se ganaba como para aprovechar el tiempo muerto para planificar el cuarto down). Creo que el planteamiento fue muy bueno, con pases rápidos para desactivar la presión de Watt y Highsmith. También empezamos a ver más carreras por el exterior, que las echábamos en falta. A pesar de todas las declaraciones veraniegas, da la impresión de que Taylor no empieza su temporada hasta octubre…

Nuestra ofensiva está orientada al pase. Ya discutiremos si es lo mejor o no, pero está claro que, para hacerla funcionar, necesitamos un quarterback con la calidad necesaria como para generar peligro con sus lanzamientos. El viejo sabroso Flacco, con su visión de juego y precisión, nos aporta esta amenaza (foto: NBC sports)

En defensa

Sensaciones contrapuestas en el apartado defensivo. Por un lado, se aprecia cierta mejoría respecto a la del año pasado, pero por otro, seguimos constatando que es una unidad diseñada simplemente para dejar el partido al alcance de una ofensiva de alta productividad. Su objetivo no es ganar el partido, sino intentar no perderlo. Volvimos a encajar más de 30 puntos, y la media del año está en 30,6 (penúltimos de la liga). Concedimos un 70% de terceros downs a los Steelers y, de no ser por los turnovers, nos hubiera costado sacar a su ataque del campo. Una vez más, se evidenció que, cuando el contrario necesita anotar, nos anota.

Teníamos claro que, con un plazo de tiempo tan corto, Hendrickson no iba a estar disponible para jugar. Lo que no nos esperábamos fue el bochorno de ver a un quarterback de 41 años como Rodgers, moviéndose de un lado para otro sin que nadie le importunara hasta que, como es normal en alguien de su calidad, encontraba algún receptor desmarcado. 0 sacks, y apenas un par de QB-hits, es el triste botín de nuestros pass-rushers. De hecho, el jugador que más puso en peligro a Rodgers fue Broderick Jones, su propio OT, en el festejo por su último TD. Ni Ossai ni Murphy, que jugaron el 75% de los snaps, ni Sample ni Stewart (aunque éste volvía de lesión y puede tener esa excusa) llegaron a inquietar lo más mínimo, incapaces de aprovechar el buen trabajo de la secundaria en cobertura (que era lo que provocaba que Rodgers tardase tanto en lanzar). Si Jets son los 4ºs peores en número de sacks, nosotros, con 11, somos los 5ºs. Ya sé que los números muchas veces no cuentan la historia real, pero en este caso, es así. Si Golden no empieza a mandar más blitz, va a ser muy difícil contener a ningún QB rival.

Para este partido recuperamos al DE Cedric Johnson. No espero mucho de su aportación, más allá de los equipos especiales, pero representa un prototipo de pass-rusher un tanto diferente (más pequeño y ágil). A ver si tiene alguna oportunidad y consigue tener algo más de éxito que sus compañeros.

Por el centro, seguimos teniendo un problema contra la carrera. Slaton no es el tapón que nos prometíamos, y Pennel apenas puede contener la vía de agua. Hill y Jenkins, superados por sus oponentes, están pasando muy desapercibidos. Así las cosas, tiene sentido que Golden prefiera linebackers más rápidos que puedan acudir antes a las emergencias. Por esta razón, Carter jugó el 100% de los snaps, relegando a Wilson a solo el 46%. El novato de Clemson estuvo en todas partes, pero no siempre acertado. Fue el máximo placador del equipo, pero se le siguen escapando vivos jugadores rivales por mala técnica de placaje. Algo parecido le pasa a su compañero Knight, quien se empeña en placar levantando los pies del suelo, por lo que pierde solidez y acaba fallando el placaje. Por su parte, Wilson desvió un pase que llevaba mucho peligro, demostrando que es nuestro principal baluarte en la cobertura de la zona media. Creo que se puede organizar una unidad de linebackers donde todos tengan su hueco, y no sea necesario humillar a ninguno con la suplencia.

Peor remedio tiene el pass-rush interior. Jackson volvió a quedarse inactivo, y Jefferson no jugó ni un snap, por lo que da la impresión de que los entrenadores tampoco ven soluciones en el banquillo. Con la posible vuelta de Hendrickson (entrenó a menos ritmo, pero Sample parece que estará fuera con un problema de rodilla), sigo con la manía de probar a algún defensive-end por el interior a ver si son capaces de lograr algo de presión.

Una de las mayores sorpresas del envite del jueves pasado fue que Taylor-Britt se quedase inactivo. Ya ni suplente, directamente vestido de paisano, lo que tiene muy mala pinta. No diré que sea injusto porque su juego ha dejado mucho que desear, pero sorprende el bajón tan grande de nivel que ha sufrido quien estaba destinado a ser uno de nuestros pilares de futuro. Ha trascendido que está participando en los entrenamientos de equipos especiales como gunner, con el fin de sacarle alguna utilidad. No me parece mal. Sobre todo, porque en este papel, Jules ya ha cometido dos penalizaciones que anularon un par de buenos punts de Rehkow. Si este cambio conlleva que Jules quede inactivo, quizá podríamos esperar ver a Taylor-Britt como safety en alguna ocasión, que es algo que llevamos reclamando varias semanas.

Pero mucho me temo que el tema de los safeties es una batalla perdida. Concedimos a los Steelers un 3ª y 11, un 3ª y 19 y un 2ª y 20, así como un touchdown de 68 yardas cuando el partido estaba en el alambre en los instantes finales. Stone es una rémora. Perdido en el campo, lento de reacción, y frágil en el placaje. Incluso estuvo a punto de arruinar la intercepción de Battle al cruzarse con él. No creo que los suplentes lo hagan mejor (estuvo el 100% de los snaps en el campo), así que la directiva debería plantearse reforzar esta posición, tal como hicieron con la de QB. Lo venimos reclamando todo el año, y desgraciadamente se ha confirmado.

Battle, por otro lado, está generando big-plays con su oportunismo. Lleva ya 3 intercepciones y, además, está empatado con Knight como máximo placador del equipo. Pero el reverso de la moneda es que también falla numerosos placajes, y deja bastante que desear en cobertura (los 4 touchdowns de Steelers los anotaron tight-ends, así que tendría que hacérselo mirar). Está claro que no puede estar en todas partes, por lo que un mejor compañero estoy convencido que le ayudaría bastante. Una vez más, Anderson y Jules estuvieron inéditos en defensa.

Pero quiero terminar el análisis destacando a nuestra estrella emergente: D.J. Turner. Su intercepción a Metcalf puede ser una de las mejores jugadas defensivas del año. Además, demostró su superioridad cortando pases, consolidándose como uno de los mejores cornerbacks de la competición. El problema es que está muy solo en la secundaria. Daxton Hill también está rindiendo a gran nivel, y el jueves, con más formaciones de sólo 4 defensive-backs, ambos estuvieron todo el tiempo sobre el campo. Con el bajón de Taylor-Britt, necesitamos que Newton dé un paso al frente (ya sea en el exterior, o en el slot pasando a Hill por fuera). El siguiente de la lista sería Ivey que, aunque más enfocado a equipos especiales, tuvo su momentito de gloria palmeando al suelo el hail-Mary de Rodgers como debía hacer, en vez de querer hacerse el héroe intentando una intercepción.

Para el partido de Jets, todavía no sabemos si jugará Taylor o Fields como quarterback pero, en todo caso, estamos ante QBs móviles, que precisarán nuevamente de la intervención de Carter como espía. Que no nos pase como el año pasado en el partido contra Steelers, cuando sacaron a Fields de QB y, aunque todos sabíamos que iba a correr él, nuestra defensa se comió el amago y acabó concediendo el primer down que cerró el partido. Ellos suelen plantear formaciones ofensivas con doble TE, así que nuevamente es posible que nosotros tengamos que alinear más disposiciones 4-3-4, con especial vigilancia a la zona media, donde Wilson y Battle deberán estar atentos a las evoluciones de TEs y RBs que salgan del backfield. Ante estas líneas tan pesadas, también es posible que en los primeros downs adoptemos estructuras con 3DTs en el centro, dejando a Hendrickson como solitario pass-rusher (total, es el único que hace algo…).

Juan Drago Turner II no sólo se está convirtiendo en nuestro mejor cornerback (y quizá la mayor estrella defensiva), sino en uno de los mejores de toda la competición, rankeado en lo más alto de las principales clasificaciones. El pasado TNF nos asombró con una improbable intercepción a Metcalf, para estupefacción de la parroquia acerera que aún se lo sigue sin creer (foto: AP)

El rival

Los New York Jets son el único equipo de la competición que todavía no conoce la victoria. De no ser porque su entrenador, Aaron Glenn, está en su primer año, podríamos decir que su puesto correría peligro. Sin embargo, más allá de la desesperación que el juego del equipo provoca a sus aficionados, creo que ir de cabeza a por el pick#1 del próximo draft tampoco es tan mal plan para ellos. Por tanto, estamos ante un equipo con muy poco que perder y del que nadie espera nada, lo que en cierto modo también es un peligro.

Dirige su ofensiva Tanner Engstrand, un entrenador que Glenn se trajo de Detroit, donde era responsable del juego de pase. Sin embargo, los de la gran manzana son últimos de la liga en este apartado, con apenas un promedio de 143,4 yardas aéreas. El domingo pasado sentaron a Fields para dar las riendas del ataque a Taylor y, francamente, tampoco se apreció mucha diferencia. Glenn ha dicho que no va a darnos pistas anunciando quién será su QB titular, pero su ataque lleva dos partidos seguidos sin anotar un touchdown y en mi opinión, necesita un revulsivo que no va a lograr siguiendo con Fields.

En este sentido, que su mejor wide-receiver, Wilson, esté lesionado y se perdiera ya el partido de la semana pasada, no les ayuda. Si vuelve a causar baja, sería Reynolds su principal amenaza aérea, secundado por Lazard. Pero, como dije en el apartado anterior, quienes deberían preocuparnos son sus tight-ends Ruckert y el novato Mason Taylor, así como el runningback Hall saliendo del backfield.

Por tanto, la principal baza de los verdiblancos será el juego de tierra, categoría en la que son el 9º mejor equipo de la liga. Tras la lesión de Allen, esta misión corresponde prácticamente en exclusiva a Hall, con alguna aportación de los QBs. Este chico percute muy duro, por que será necesario que nuestros defensas se planten bien en el suelo para detenerle al primer contacto. No podemos dejarles que controlen el partido desde la carrera, sino que tenga que ser su QB (sea quien sea) el que se la deba de jugar.

La defensa es la especialidad de Glenn, y para ayudarle se ha traído a Steve Wilks, veterano entrenador que ya ocupó esta responsabilidad en los Browns de 2019 y en los 49ers en 2023. Sus equipos están muy activos en la recuperación del balón (aunque este año van últimos en el diferencial, sobre todo, por las pérdidas de su ataque), y les dotan de un «instinto» especial para evitar las conversiones en terceros downs y en la red-zone. Aunque en sus primeros 5 partidos encajaron una media de 31,4 puntos, en los dos últimos solo les han metido 13 en cada uno (también es verdad que las ofensivas de Broncos y Panthers no son de las más potentes). Por tanto, parece que se han puesto las pilas y convertido en un equipo rocoso, al que para ganarles hay que masticar mucho los partidos y, con marcadores tan bajos, cualquier error que cometas te penalizaría el doble.

Correr por el centro contra ellos es tarea muy complicada. son el 23º equipo contra la carrera, pero su problema viene más por las carreras exteriores. También en las jugadas de screen. Dos tipos de jugadas que, desgraciadamente, nosotros empleamos poco. Suelen formar en 4-3-4, pero contra nosotros lo harán más en 4-2-5. El NT Williams es un muro, y tras él, su MLB Sherwood es el 4º jugador de la liga en placajes. Si vamos a insistir en las carreras centrales, creo que Perine tendrá más éxito que Brown, pero éste puede resultar peligroso saliendo del backfield por su velocidad.

También he destacado a Gardner como su mejor cornerback, pero está en protocolo de conmociones, por lo que podría perderse la cita. Recuperarían a Carter, pero está claro que sin su estrella, la profundidad se resiente. Si Stephens se centra en Chase, es posible que Higgins encuentre emparejamientos favorables. Los safeties son Cisco y Moore, buenos placadores pero vulnerables permitiendo recibir. Los Jets no llevan todavía ninguna intercepción. No vaya a ser el demonio que consiguieran la primera contra nosotros.

En equipos especiales tienen buenos retornadores, pero también se les pueden buscar las cosquillas a sus equipos de cobertura de retornos. A ver si Jones se recupera de sus problemas de espalda y nos da una alegría. Su kicker es el veterano Folk (de la quinta de Flacco), quien este año está infalible (14 de 14), con 5 de ellos desde más de 50 yardas. Por contra, su punter, McNamara, lleva solo un año en la liga y, aunque ocupa la parte media de la tabla en cuanto a distancia, en lo referente a ganancia neta de yardas y tiempo de vuelo del oval, está en los primeros puestos.

En definitiva, es un equipo en crecimiento, con nuevos técnicos en los principales puestos, que están pagando la novatada con decisiones difíciles de entender (aunque traen de Detroit la inercia de no dudar para jugarse cuartos downs). La ansiedad por conseguir su primera victoria es relativa, ya que tampoco era su prioridad competir este mismo año. Pero es un equipo que tiene sus armas, y puede hacernos daño con ellas, así que más nos vale estar muy concentrados, porque llevan dos partidos rondando el triunfo, y a la tercera podría ir la vencida.

Los Jets sufrieron el pasado domingo 6 sacks, y suman 15 en los últimos dos encuentros. Ya sea Fields o Taylor (más probablemente éste) su quarterback, estamos ante una oportunidad única para que nuestro pass-rush muestre signos de vida (foto: Robert Deutsch / Imagn Images)

La clave

El domingo deberíamos reservar nuestra euforia para homenajear a Lapham y Parrish. El resto del tiempo, estar muy concentrados en hacer un partido serio, sin ninguna confianza. El balance de 3-4 que hemos empezado a encauzar se iría al traste con una derrota inesperada ante un rival inferior. Y por experiencia sabemos que no habría cosa más bengal que ésta.

Ante Steelers fue el primer partido desde el debut en Cleveland donde nos fuimos con ventaja al descanso. Considero fundamental arrancar bien este partido, para disponer de una ventaja que nos permita jugar el resto del encuentro con más comodidad, sin tener que recurrir a heroicidades con una defensa cansada.

Por tanto, tenemos que intentar correr, y para eso, necesitamos otro gran esfuerzo de la línea ofensiva, que este domingo puede verse dominada por la potencia de la DL rival. Habría que intentar carreras exteriores para evitar a sus DTs, o jugadas de bubble-screen o jet-sweep para intentar ganar la ventaja doblando las esquinas. No haremos creíbles los play-actions si no imponemos nuestro domino por tierra.

Ellos van a centrarse en parar a Chase. Otra cosa es que puedan hacerlo. No creo que volvamos a ver otro partido con 23 pases en su dirección, pero está claro que debemos involucrar a nuestro mejor atacante lo antes posible. Nosotros vamos al revés: empleamos el pase para abrir las defensas y que nuestros RBs puedan correr. Este sería el camino, si bien no estaría mal aprovechar los huecos a la espalda de sus linebackers con pases cortos a Fant o a Brown. Ellos se mueven bien contagiando el ritmo cansino a sus rivales, así que tenemos que darle ritmo a la ofensiva. En drives de no-huddle podemos agotar a sus DTs.

En defensa, si finalmente termina jugando Taylor, no olvidemos que pasó 4 años como suplente de Flacco, así que seguro que nuestro nuevo QB tendrá buenos consejos que dar a nuestros entrenadores (que sin duda serán bien apreciados, ya que parece saber más que ellos de football). Si sus formaciones ofensivas son muy cerradas, igual Hendrickson encuentre más huecos saliendo desde posiciones de wide-9 para entrar en el backfield. No podemos dejarle a su QB tanto tiempo como a Rodgers, porque estos sí son rápidos para llegar a primer down.

El football es un estado mental, y tenemos que aprovechar ahora que estamos con la flechita hacia arriba. Volvemos a ser favoritos para ganar un partido, en este caso por 7 puntos. A mí me vale con jugar feo y ganar de uno. El objetivo es llegar a mitad de diciembre, donde todos los informes apuntan a que ya podría volver Burrow, con aspiraciones de playoffs. En la AFC no hay un dominador claro, pero están surgiendo muchos aspirante inesperados que van a complicar el acceso a las plazas de wildcard: Patriots, Broncos, Jaguars, Chargers, los Ravens que volverán en algún momento,… Quizá sea más sencilla la vía de ganar la división para llegar a postemporada.

Pero no empecemos con cuentos de la lechera, y centrémonos en lo que tenemos por delante el domingo. Éste podría ser el partido más asequible de los que nos queda en el calendario, así que en teoría debe ser una tarde para disfrutar… si no fuésemos los Bengals, y ya nos conocemos. En todo caso, con las energías renovadas tras la victoria contra los Steelers, las expectativas para lo que queda de temporada se ven de otra forma.

Who Dey, hermanos!!!!

La clave para continuar en la senda de la victoria, más que reincidir en los pases a nuestras estrellas, radica en conseguir volver a ser consistentes en el juego de carrera. Necesitamos otra buena actuación de nuestra línea ofensiva para ser capaces de dominar el ritmo de partido y evitar sorpresas (foto: Sam Greene/The Enquirer)

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