Bengals 2025Previas

Previa Bengals-Steelers 2025

Otra jornada más, nueva derrota a la saca. Con matices, parece que mostramos ciertos signos de vida, pero el Packers 27 – Bengals 18 nos indica claramente que fue más un espejismo. La realidad es que peleamos hasta el final, pero seguimos teniendo excesivas carencias como para creer que podamos imponernos a equipos mínimamente competitivos.

Una de estas carencias puede dejar de ser la del QB. Flacco es un quarterback con las limitaciones que todos sabemos que tiene, pero su experiencia y precisión son claramente un salto cualitativo respecto a Browning. Sabe cuando la jugada no va a ninguna parte y minimiza riesgos, pero también mantener el tipo en el pocket y ser certero para lanzar unos dardos que bien agradecieron Chase, Higgins y Hudson (y también lo hubiera hecho Iosivas de no haberse dejado las manos olvidadas en Cincinnati).

Sin embargo, hay otros muchos aspectos del juego que, mientras no mejoren, seguirán lastrando irremediablemente al equipo. El juego de carrera volvió a quedarse en unas ridículas 55 yardas. Es cierto que la distancia en el marcador, así como la escasez de tiempo (los Packers dominaron claramente la posesión) forzaron a prescindir de ella en la segunda mitad, pero es absolutamente IM-PO-SI-BLE pretender ganar en la NFL sin un mínimo de amenaza terrestre. De la que nosotros carecemos, y que se expuso dramáticamente, sobre todo, en los primeros drives.

Este año no podemos culpabilizar a la defensa de todos los males del equipo, pero esto no significa que podamos sentirnos satisfechos. Es cierto que, tras estar mucho tiempo en el campo, le faltaba el resuello a nuestros jugadores. Pero en la segunda mitad apenas si opusieron resistencia. Todos los drives de Green Bay acabaron en anotación (TD-TD-FG), incluyendo errores de concepto muy groseros. A la ya consabida falta de pass-rush (agravada tras la lesión de Hendrickson) hay que sumar numerosos fallos de placaje, que derivaron en un lamentable porcentaje de 4,6 yardas concedidas de promedio cada vez que nuestro rival corría con el balón. Daba la impresión de que si hubieran tenido que anotar más puntos, lo hubieran podido hacer.

De este triste estado es del que venimos, pero vamos a centrarnos en lo que tenemos por delante, que son nada menos que los Pittsburgh Steelers. Esta será una Steelers-Week corta, ya que este partido es el elegido para ser el Thursday Night Football de la semana, y se disputará en España en la madrugada del jueves al viernes a las 2:15, en la noche argentina del jueves a las 9:15, y en la tarde mexicana del jueves a las 7:15. Los Bengals han elegido esta noche como la del «White Tiger«, en la que vestimos enteramente de blanco (con franjas negras), incluyendo al casco. Seguramente, uno de los alicientes de la noche será ver a Andrew Whitworth como «ruler of the Jungle«. La presencia de «Big Whit» animando a la grada debe servirnos como motivación para que este partido suponga un punto de inflexión en la temporada.

La noche se presenta despejada, pocas nubes y apenas viento. La temperatura estará fresquita (7ºC), seguramente por la humedad del 80%, pero sobre el césped estará bien caliente por la rivalidad entre ambas franquicias. En los 111 enfrentamientos (son el equipo contra el que más veces hemos jugado), los Steelers dominan la serie por 71 a 40 (incluyendo 2 victorias en playoffs). Como conexiones más destacadas, su coordinador defensivo, Austin, desempeñó esa función en Cincinnati en 2018, y los hermanos acereros Heyward, Cameron y Connor, son primos de nuestro LB Shaka Heyward.

Dirigirá el partido el colegiado Clay Martin. Nacido hace 50 años en Pensacola, Florida, es director atlético en el instituto de Jenks, en Oklahoma. Ascendido a árbitro principal en 2018, nos ha arbitrado desde entonces en 4 ocasiones, con un balance de 2-2, y no lo hace desde 2023. En 2024 tenía tendencia a pitar a favor del equipo local pero este año está cambiando sus inclinaciones. Aún así, en sus 6 partidos arbitrados esta temporada, el equipo de casa ha ganado en 4 encuentros. Su falta favorita es el holding ofensivo. El año pasado fue el colegiado que más veces señaló esta penalización y este año también encabeza el ranking. Pero mucho cuidado también con la formación ilegal, ya que ha tirado 11 pañuelos por esta razón, cuando el 2º de la lista sólo lo ha hecho 5 veces. Este año, en cuanto a faltas señaladas, nuestro equipo tiene una media de 5,6 por encuentro, mientras que los Steelers tienen 5,8 de media, ambos en la parte baja de la clasificación.

En otro partido en «prime-time», Don Ryan Finley Parera Garfia nos regaló, con su inolvidable sonrisa, una impensable victoria ante los Steelers. A su espíritu tenemos que aferrarnos para repetir tamaña heroicidad (foto: 247 sports)

En ataque

Después de querer arrancarnos los ojos en el primer cuarto, en el segundo lamentamos no haberlo hecho. Entre los cuatros primeros drives ofensivos sólo conseguimos un único primer down. Uno. En cuatro drives. Aquí sepultamos nuestras ya de por de sí limitadas opciones de victoria. A pesar del esfuerzo defensivo (llegar solo 10-0 al descanso fue un milagro), sólo en el último drive, con la defensa quesera en prevent, conseguimos avanzar algo. Cuando digo algo, me refiero a meternos una yarda en campo rival. Una. Allí, a punto estuvimos de contemplar otro milagro: la conversión de un field-goal de 67 yardas (previo rebote en el poste horizontal) por parte de McPherson, que hubiera supuesto un nuevo record de la NFL, de no haber sido porque LeFleur pidió tiempo muerto y la jugada estaba anulada. En el segundo intento, la patada quedó muy corta. Esa fue la vez que más cerca estuvimos de anotar en la primera mitad. Los calificativos que mereció nuestra ofensiva no serían apropiados en horario infantil (ni adulto).

En la segunda mitad, se dejaron de checks de 3 yardas y carreras que no iban a ninguna parte, y soltaron un poco a Flacco. Chase, con apenas 14 yardas en toda la primera mitad, empezó a cobrar más protagonismo, y 9 pases más fueron en su dirección. La línea empezó a funcionar y Flacco adquirió confianza. Fue entonces cuando pudieron verse pases mucho más precisos a Chase y Higgins. También más tensos, lo que provocó hasta 3 drops de Iosivas. La mejoría con respecto a Browning es más que evidente, pero ¿estamos capacitados para sostener una ofensiva que le obligue a lanzar 45 veces?

Como decía al inicio, creo que una buena parte de los problemas ofensivos se resolverían con un mejor juego terrestre. O, al menos, con un juego terrestre. Ahora mismo, es la nada absoluta. El coordinador del juego de carrera es Jerry Montgomery, el entrenador de línea defensiva. La verdad es que, ni en ataque, ni en defensa, está funcionando. Creo imprescindible un giro en esta responsabilidad, y que se centre en la defensa, que es donde más puede ayudar. Con una línea ofensiva orientada al pase, hacer carreras centrales demuestra dos cosas: un absoluto desconocimiento de las cualidades de nuestros linieros, y otra, una alarmante incapacidad creativa para intentar otras cosas.

La estrategia debe cambiar, pero también el personal. El novato Brooks solo interviene, y de forma limitada, en acciones de equipos especiales. Por lo visto en pretemporada, me parece una versión disminuida de Brown. Sigo pensando que, si no vamos a cambiar de táctica y mantener las carreras centrales, necesitaríamos a un corredor más poderoso, como Milton. Puede que no tenga la capacidad de big-play de Brown pero, si éste no es capaz de romper la línea y se va al suelo al primer contacto, igual nos vendría mejor alguien que pueda asegurar una ganancia de 5 yardas por intento, y no tener que salvar terceros downs tan largos. No podemos pedirle esto a Perine, que a sus 30 años, bastante hace ya.

Sin embargo, todo pasa por la línea ofensiva. Somos el único equipo que alinea como titulares a dos novatos y, lo más triste, es que son de lo mejor de la unidad. Rivers está resultando un descubrimiento como guard, y es de los que más intensidad mete en cada acción (ya podrían tomar ejemplo sus compañeros). Fairchild, ausente por lesión en Green Bay, probablemente vuelva a la alineación en detrimento de Risner, quien no estuvo mal el pasado domingo, así que igual le mantienen para este jueves. Otro que vuelve de lesión es Patrick, y habrá que ver dónde se le ubica. En las posiciones de OG hay overbooking, por lo que no sería descartable que interviniera como center, viendo el penoso declive de Karras. Mims volvió a dar el susto. Ya sabemos que es un jugador proclive a las lesiones. En principio, no parece serio, pero ya hemos visto por primera vez a Ford en su posición. En mi opinión, viendo los alarmantes problemas de movilidad de Orlando Brown, sigo pensando que se podrían plantear un cambio de posición de Mims, y si Brown tampoco responde en el RT, poner ahí a Ford. No obstante, tengo la profunda convicción de que no veremos ninguno de estos cambios (al menos, no en una semana corta como ésta; si perdemos, igual sí se plantean más revoluciones).

Una duda que nos ha resuelto esta desafortunada situación es que si Burrow era quien hacía buenos a Chase y Higgins. Flacco nos ha demostrado que son buenos por sí mismos. Y lo más importante, que en tan breve tiempo que lleva con nosotros, tiene absoluta confianza en ellos (más que en el staff técnico, y hace bien). Sin embargo, el resto del plantel receptoril es otra cosa. Iosivas, que venía en ascenso, sufrió un descenso a los infiernos. No hay tiempo para segundas oportunidades, así que, si le vamos a seguir utilizando en el slot, quizá Jones sea un receptor con mejores manos (y no hay que verle únicamente como retornador). También Tinsley ha demostrado capacidad para atrapar balones divididos. Para una unidad que está bien surtida de calidad, no debemos focalizarnos siempre en lo mismo.

Donde tenemos más problemas es en la posición de tight-end. La lesión de Gesicki parece larga. Fant acusó la inactividad por la conmoción. Sample cada vez ayuda menos en protección y a la carrera, y su presencia como receptor es irrelevante. Así las cosas, creo que deberíamos ver bastante a Hudson esta jornada. Creo que los pases rápidos a los tight-ends es una de las mejores soluciones que podemos encontrar a la situación actual de tener un QB poco móvil, una OL frágil, y un pass-rush rival agobiante.

Espero que, con más entrenamientos juntos, los técnicos hayan diseñado un mejor plan para Flacco. En especial, los two-minutes-drills de final de cada parte, que resultaron muy decepcionantes, obligando a McPherson a tener que ejecutar patadas milagrosas. Estamos sin red, así que hay que tomar riesgos. También Taylor a la hora de pedir challenge (recuerdo un primer down de Packers en su yarda 30 que no era, pero que sacaron rápido para evitar que lanzara el pañuelo rojo, y ese drive acabó en touchdown). Como dije en el artículo anterior, Taylor es quien más se juega (ganar con Burrow lo hace cualquiera), así que debe demostrar tener el cuajo suficiente como para seguir dirigiendo un equipo en la NFL. Los buenos capitanes se demuestran en las tempestades, y las aguas bajan turbias en el vestuario bengalí.

Sería injusto no decir nada del pedazo de patadón de McPherson desde 67 que se hubiera convertido en nuevo record de la NFL si LaFleur no hubiese pedido tiempo muerto para anularlo (foto: Cincinnati Enquirer)

En defensa

Decía en la introducción que la defensa no es la principal culpable… lo cual no la exculpa de pecado. Es la 31ª de la liga (28ª contra la carrera, 31ª contra el pase). Las sensaciones son algo mejores, pero en la práctica, estamos donde mismo el año pasado. El problema es que no se ven soluciones que mejoren lo que hay.

El pass-rush interior ocupa las últimas posiciones de la liga. Hill y Jenkins están desaparecidos. Slaton y Pennel se turnan para frenar la carrera, con escaso éxito. La táctica de poner a Jenkins como improvisado DE al lado contrario de Hendrickson no funciona. Jackson empieza a estar activado para los partidos… pero limitado a verlos desde la banda sin intervenir. El interior de la DL es un pozo que condena al resto de la defensa. Si los linieros ofensivos contrarios no necesitan hacer dobles bloqueos, la presión exterior nunca va a encontrar ventaja.

Una presión exterior que, si se confirma la baja de Hendrickson, lo va a tener en chino para ser eficaz. El regreso de Stewart es una buena noticia (ya nos alegramos por cualquier cosa), pero depositar en él nuestras esperanzas es un ejercicio de fe mayúsculo. Hay que exigirle mucho más a Ossai (quien, por alguna razón, sigue cayendo en cobertura) y, sobre todo, a Murphy. Si éste no encuentra soluciones por fuera, igual habría que probarle por dentro.

Con este panorama en la línea, no necesitamos linebackers, sino a Superman. Wilson estaba haciendo una campaña decepcionante, que culminó el pasado domingo con un severo correctivo de Golden, sentándole en el banquillo buena parte de la primera mitad y toda la segunda. No digo que no lo mereciera, pero dejar fuera del equipo a nuestro mejor linebacker, por mal que esté, es darle una tremenda ventaja al rival. Sobre todo, porque tampoco es que los demás sean ninguna maravilla. Knight es incapaz de concretar el placaje una vez que llega al rival. Carter se encontró totalmente perdido, y excesivamente fallón. Burks y Heyward, utilizados únicamente en equipos especiales…

Creo que Knight es peor sin Wilson a su lado, y Carter aún no está preparado para jugar el 100% de los snaps defensivos como hizo en Lambeau. Entiendo que, en nuestra situación, sea recomendable un cambio, pero creo que Golden se equivoca en las formas. Echar a Carter a los leones no le ayuda. Dejar a Knight como líder de la defensa, con solo 6 partidos como profesional, es prematuro. No probar otras alternativas intermedias (como un relevo más progresivo, o incorporar a los más experimentados Burks o Heyward) carece de sentido. Muy decepcionado con Golden en lo que debería ser su especialidad, los linebackers.

Sin embargo, lo que a principio de temporada parecía una clara debilidad, no lo está siendo tanto. Hill está resultando un titular muy sólido, y Turner está a nivel de los mejores cornerbacks de la competición. Un pase palmeado suyo fue el origen de la intercepción de Stone. El eslabón más débil vuelve a ser nuevamente Taylot-Britt, quien continuamente sale retratado en todas las malas acciones. Es fundamental que recupere confianza o, en caso contrario, poner más a Newton en su lugar, o incluso probarle de safety. No obstante, este jueves, teniendo enfrente a DK Metcalf, creo que por su físico, Taylot-Britt sería el único capacitado para tener cierto éxito contra él.

En los safeties, Stone tuvo la fortuna de encontrarse de rebote con una intercepción, y de tropezarse con Love para anotarse un sack. Esto maquilló una actuación como de costumbre bastante decepcionante. Pero para deprimente, los continuos placajes fallados por parte de Battle. Pésima técnica, peores ángulos, y un horrible instinto para la cobertura, permitiendo a los Packers hacer big-plays cada vez que lo necesitaban. Pero nada de esto les llevó al banquillo (100% de snaps para ambos, con Anderson y Jules limitados a equipos especiales). La falta de calidad de jugadores y entrenadores conlleva que ni desde el aspecto técnico, ni el táctico, se puedan observar mejoras significativas con respecto a la defensa de Anarumo.

Esta tremenda autopista se encontró Jacobs para anotar su segundo touchdown de la tarde. Su línea ofensiva eliminando fácilmente de la ecuación a nuestra línea defensiva. Los linebackers, uno en Cuenca y otro en Segovia. Los safeties, tres cuartos de lo mismo. Nadie cubriendo el gap central. Este terrible despropósito no es culpa de Wilson, así que más vale que los técnicos se pongan las pilas.

El rival

El próximo Thursday Night Football supondrá un duelo en la cumbre entre los dos primeros clasificados de la AFC Norte. Una victoria nuestra no nos devolvería el liderato, pero le daría emoción; mientras que una victoria acerera, prácticamente les dejaría en bandeja el título divisional. Por más que nos duela reconocerlo, su balance de 4-1 es legítimo. Mantienen su legendaria solidez, y es un equipo al que para ganarles, tienes que hacer muy bien las cosas y, como se te ocurra hacer alguna tontería, te la penalizan. Otra cosa será si mantendrán este nivel cuando el calendario se les complique, si volverán a acabar con un balance positivo, y si tendrán opciones de progresar en postemporada.

Rodgers parece haber recuperado las ganas de jugar, y no olvidemos que es un QB con enorme talento. Encaja perfectamente en el estilo acerero: pases seguros, poco riesgo y, de vez en cuando, algún latigazo. Asentado en un sólido de juego de carrera, que hace funcionar muy bien los play-actions, y con dropbacks muy largos para ganar espacio ante la presión cuando tiene que pasar, juega con mucha inteligencia y confianza, ejerciendo de auténtico líder para sus compañeros.

Su juego de carrera es muy físico. Warren y Gainwell, amparados por una línea ofensiva muy física, con proliferación de formaciones con doble tight-end, asfaltan a sus oponentes, sin dejar de mover los pies hasta que acaban en el suelo, tarea nada fácil. La idea es castigar a la línea enemiga hasta abatirla por desgaste. Pero mucho cuidado cuando salga a recibir. Gainwell es el 2º máximo receptor del equipo, y Warren el 2º con más yardas aéreas (ambos por detrás de Metcalf).

Metcalf es, sin duda, el máximo peligro en el juego de pase. Su juego físico y provocador no debe hacernos olvidar que es un magnífico receptor. Capaz de las recepciones más inverosímiles, pero también de volverse imparable tras la recepción. El WR2, Austin, está lesionado y es complicado que llegue al partido, por la que en esta labor se combinarán runningbacks y tight-ends. Normalmente, los TE más involucrados en el juego de pase serían Freiermuth y Jonnu Smith, pero por alguna razón, a nosotros siempre nos suele hacer mucho daño el tocho de Washington.

En defensa, no es ninguna novedad su consabida dureza. Su tradicional formación 3-4 es muy firme por el centro, con el peligro constante de Heyward en el pass-rush interior. Por fuera, nada que decir que no sepáis de Watt y Highsmith, pero en jugadas evidentes de pase, Herbig está dándoles un rendimiento superlativo (4,5 sacks en 5 partidos). Por el medio, si se logra superar la primera barrera, estará Queen, su líder en placajes, esperando a nuestros corredores.

Su secundaria está conformada por veteranos de los que no hacen prisioneros. Las plazas de cornerbacks son para Slay y Joey Porter Jr., mientras que Ramsey partirá desde el nickel. Peligrosos y bocazas, pero grandes marcadores. No va a ser una noche agradable para Chase y compañía. Los safeties son Thornhill (por la lesión de Killebrew) y Elliott, jugadores también con mucha mili a sus espaldas (con Clark y Peppers tras ellos, casi nada). Pese a todo, pueden ser vulnerables. Mientras su defensa contra la carrera es la 16ª de la liga, contra el pase son los 27º. Todo lo fían a su extraordinario pass-rush, por lo que si conseguimos evitarlo (que es mucho decir) podemos tener nuestras opciones.

Boswell sigue siendo un kicker muy fiable, aunque este año está un poco más fallón. Waitman, el punter, está en la zona media de la tabla. Los retornos tampoco son nada del otro mundo, pero su cobertura es seria, así que precaución. Éste podría ser el único apartado del juego donde a priori tenemos ventaja (pero aunque no juegue en defensa, preferiría no ver a Wilson defendiendo retornos).

Por lo demás, sabemos que nos enfrentamos a un equipo donde los técnicos son uno de sus puntos fuertes. Tomlin te podrá gustar más o menos, pero no le veo siendo superado estratégicamente por Taylor.

Como no seamos capaces de presionar a Rodgers, nuestras opciones se reducen al mínimo. Sin Hendrickson, el problema será mayor, cuando ni siquiera una línea defensiva tan agresiva como la de Browns fue capaz de generarle excesiva inquietud (foto: Gene J. Puskar / AP Photo)

La clave

Ya no estamos en el punto en que el objetivo es no dar pena. Ya no tenemos red, solo nos vale ganar. Esto es lo que hay, el jueves nos jugamos más que un partido: la opción de seguir vivos o empezar a pensar ya en 2026. Si los entrenadores, o los jugadores, tienen algo en la manga, éste es el momento de sacarlo. Tenemos a favor el público y la repercusión que siempre tiene la emisión en prime time. Flacco se ha enfrentado a los Steelers en 22 ocasiones y les ha ganado la mitad, así que tenemos que creer en que la victoria es posible.

En el tercer cuarto en Green Bay, encadenamos un drive de más de 10 minutos, y éste es el camino a seguir. Descansar a nuestra defensa y cansar a la suya, dejando a su ataque en el banquillo el mayor tiempo posible. No podemos ir a tiroteos de marcador alto, así que cuanto más tiempo consumamos, mejor. Por cierto, para sorpresa de nadie, somos el último equipo de la liga en tiempo de posesión.

En defensa, debemos evitar que Steelers se coma el reloj, tal como nos hizo Packers. Esto implica que debemos, como mínimo, cerrarles la posibilidad de que corran. Rodgers tiene más movilidad que Flacco, pero menos que Love, por lo que quizá no será necesario ponerle un espía todo el tiempo, como ocurrió con Carter el pasado domingo (con éxito relativo, ya que cuando necesitaba correr, lo hacía), y puede que volvamos a utilizar más a Wilson, a quien necesitamos recuperar. Por otra parte, hay que evitar que se pueda conectar con sus tight-ends, así que necesitamos a los mejores jugadores en cobertura (Hill o el propio Wilson mejor que Battle).

Muy importante hacernos fuertes en la zona roja. Somos el 30º equipo que más touchdowns concede en estas situaciones. En ataque no estamos mal en este apartado, pero llegamos muy poquito a la red-zone. Será fundamental que nuestra ofensiva carbure desde el primer drive. Si volvemos a entregar la primera mitad como en la serie de 4 derrotas consecutivas que llevamos a cuestas, será casi imposible remontar en la segunda parte. Además, hay que intentar enganchar al público (aunque preveo muchas terrible towels en el estadio).

Como dije antes, para vencerles será necesario hacer bien las cosas que estén en nuestra mano: proteger el balón, no dispararnos en el pie, y reducir las penalizaciones. Los Steelers son favoritos para ganar este partido, como no podía ser de otra manera, pero el margen de ventaja que les dan es de 5,5 puntos, lo cual no es mucho viendo las trayectorias de ambas escuadras. Tras este partido tendremos 10 días de descanso, y luego nos visitarán Jets y Bears antes de irnos de bye. Estamos ante una gran oportunidad de remontar la temporada, pero todo pasa por ganar este jueves a los Steelers.

Who Dey, hermanos!!!!

Nuestro destino está en las manos de Joseph Vincent Flacco. Si la línea consigue darle suficiente protección para conectarse con nuestros receptores, podemos verle salir vencedor de este duelo de abuelos veteranos.

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