Bengals 2025Previas

Previa Bills – Bengals 2025

La vida es del color del resultado del último partido de tu equipo. Tras la racha de 4 derrotas consecutivas, el triunfo por 14 a 32 en casa de los Ravens nos da alas (valga nuevamente el símil ornitológico) para ver el futuro color rosa y pensar que todo es posible. De la decepción y empezar a planificar ya el próximo año, pasamos, sin solución de continuidad, a hacer cábalas para clasificarnos a playoffs. La típica montaña rusa emocional bengalí. Ahora estamos en lo alto. Disfrutemos mientras dure.

Podríamos decir que ha sido volver Burrow y recuperar la senda de la victoria, pero sería faltar a la verdad. Realmente, Burrow cuajó un partido mejor del que esperábamos tras tan larga inactividad, pero no hizo nada que no hubiera hecho antes Flacco mientras su hombro estuvo sano. El cambio radical con respecto a anteriores esperpentos se produjo en el apartado defensivo. No exento de fortuna, pero al menos esta vez la buscaron, en vez de hacer dejación de funciones con los brazos caídos. No todos los días, nuestro rival va a dispararse en el pie con una ametralladora (hasta 5 turnovers cometieron los córvidos), pero si el contrario te hace regalos, hay que estar ahí para recogerlos.

Quienes no nos van a hacer ningún regalo son nuestros contrincantes de este domingo. Los Buffalo Bills llevan un balance de 8-4 que les coloca segundos en la AFC Este. No deberían tener problema para entrar como wildcard, pero necesitan la victoria para seguir disputándoles la división a los Patriots. La NFL pensó que este partido no tendría interés, así que lo cambió al horario del primer turno del domingo. Gracias. A los de este lado del charco nos viene mucho mejor las 7 de la tarde. A nuestros amigos americanos tampoco les viene mal (a las 11 de la mañana en México y a las 3 de la tarde en Argentina).

Como nos dio suerte la pasada jornada, repetimos uniformidad: camiseta y pantalones blancos con franjas negras y calcetas negras. Para el día del partido se espera una temperatura de 2 grados bajo cero, con un 25% de probabilidad de nieve. Lo peor será el viento, que rondará los 20 km/h, dificultando el juego, y haciendo que la sensación térmica baje hasta los 7 grados bajo cero. La serie de enfrentamientos entre ambas escuadras está empatada a 17, pero nosotros hemos ganado en 6 de los últimos 8 encuentros. En esta lista no cuenta el partido de enero de 2023 que fue cancelado tras la lesión de Hamlin, aunque íbamos ganando en el momento de la suspensión.

En los Bills juega Larry Ogunjobi, pieza clave en la carrera hacia nuestra última Super Bowl antes de caer lesionado en el wildcard ante Raiders. Con nosotros juega Cody Ford, que fue selección de 2ª ronda de Bills en el draft de 2019 y estuvo allí 3 años, así como el LB Giles-Harris, que fue un Bill las temporadas 2021 y 2022. Sin embargo, lo más interesante es que su coordinador ofensivo es Joe Brady, quien fuera coordinador de pase en LSU en el tiempo que Burrow y Chase batieron records en la universidad, y que suena frecuentemente como posible reemplazo futuro de Taylor.

Brad Rogers será el colegiado encargado de dirigir la contienda. Este profesor de dirección de empresas en la universidad de Texas Tech, nacido en Fort Worth, Texas, hace 52 años, es árbitro principal en la NFL desde 2019. Curiosamente, su primer partido con esta responsabilidad coincidió con el primero de Zac Taylor como entrenador bengalí, en Seattle en esa campaña 2019. Desde entonces nos ha pitado en 5 ocasiones (2 veces en 2024) con un balance favorable de 3-2. Este año se encuentra más o menos en la mitad de los «pañueleros», con una media de 13 penalizaciones por partido, aunque ligeramente más vigilante contra los visitantes que contra los locales. Los holdings ofensivos y las salidas falsas son, como todos los colegiados, sus faltas predilectas, pero el equipo de Rodgers lidera la NFL en porcentaje conjunto de estas penalizaciones (44,5% de todas las que pita por el 38,1% de promedio en la liga). Los Bills son, precisamente, el equipo más castigado por estas penalizaciones. Además, las faltas pitadas a los ataques y equipos especiales suman el 77% del total, cuando el promedio es del 65,3%. Desde 2022, es el equipo arbitral que más interferencias ofensivas de pase ha pitado (este año son los 3ºs). Con Burrow, los Bengals están en el top-5 de equipos más beneficiados con un primer down automático por una falta, pero este equipo arbitral es el que menos concede. Otra de sus faltas favoritas es el «delay of time«, precisamente la penalización en la que los Bengals somos el equipo más castigado. No obstante, en líneas generales, nosotros somos más disciplinados que los Bills (67 faltas nos han pitado por las 81 a Buffalo).

Para algunos, el partido de playoffs de la temporada 2022 disputado sobre la nieve de Buffalo ha sido el mejor encuentro que hemos jugado en nuestra historia reciente (foto: Tina MacIntyre-Yee /Rochester Democrat and Chronicle)

En ataque

Tal como era imaginable, a Burrow le costó coger ritmo. Para entrar en calor, a Taylor no se le ocurrió mejor idea que… ¡hacerle lanzar en 32 ocasiones en la primera parte! Por comparación, fue la misma cantidad que lanzó Jackson en todo el partido. Convirtió menos de la mitad. Al final se fue a los 46 pases, completando 24. El resultado a favor invitaba a correr más, y no se hizo mal. La plantilla metálica que llevaba en su zapatilla derecha hizo maravillas, y Burrow firmó una impecable hoja de servicios en su regreso (261 yardas, 2 touchdowns y ninguna intercepción).

No todo fueron luces, ya que se nos hizo de noche en la red-zone. En el primer tiempo, llegamos en 4 ocasiones a la zona roja de Baltimore, y su balance ahí fue de 1 de 10 en pases, con el resultado de 3 field-goals. Especialmente sangrante el turnover-on-downs desde la yarda 2 de Ravens. De no haber derivado el encuentro como fue, hubiésemos echado mucho de menos todos los puntos que nos dejamos ahí. Obviamente se notó la inactividad de Burrow. También la ausencia de Higgins y, por qué no reconocerlo, la buena defensa de Baltimore. Pero este problema ya lo teníamos con Flacco, por lo que es un tema a solucionar de cara a lo que se nos avecina.

Quien sigue de dulce es Chase Brown. Estira su racha de partidos consecutivos con más 100 yardas totales a 6 (el jueves pasado, 78 de carrera, con 5,2 de promedio, y 35 de recepción, en 7 de 7 pases). Cuando alguien tiene la «mano caliente», hay que darle el balón. Ahora que tenemos la opción de equilibrar el juego de pase y carrera sin merma ofensiva, hay que aprovecharlo. Además, la climatología irá a peor, y será necesario contar con un juego terrestre potente. Quien no estuvo tan acertado, quizá porque no estaba del todo recuperado, fue Perine. Apenas 39 yardas con un triste promedio de 2,8 por carrera y, lo más grave, un fumble en una situación cuando lo único que había que hacer era conservar la posesión. Por suerte el error no fue a mayores, pero son imperdonables estos fallos de concentración en momentos críticos. El otro runningback, Brightwell, quedó inédito en ataque, limitado a retornos de kickoff. En total logramos 128 yardas, por lo que, por esta vez, no fue necesario improvisar con nuevos corredores. No sé si Brooks estará recuperado para Buffalo, pero de momento, estoy bien con este trío.

Lo que no puede quedar en el olvido es que, tanto el buen rendimiento de Burrow en su reaparición, como la fantástica racha de Brown, están causadas en gran medida por el rendimiento de la línea ofensiva. Aunque Burrow se mueve (afortunadamente) más que Flacco, sólo encajamos un sack. De nuevo, Risner fue titular en el RG, aunque Rivers participó en alguna acción. A Orlando sólo le pitaron dos salidas falsas, lo que me parece un éxito considerando que casi siempre sale antes del snap. Creo que hemos dado por fin con un quinteto de garantía. Lástima el tiempo perdido.

Quien es una garantía es Ja’Marr Chase. En especial cuando jugamos contra Ravens (es el jugador que más yardas de media le ha hecho a un solo equipo en la historia de la NFL). Para quien pensara que la conexión BurrowChase estaría oxidada: 14 pases para 7 recepciones y 110 yardas. No anotó, pero fue fundamental para que sus compañeros se encontraran con emparejamientos favorables. Para mi sorpresa, el siguiente receptor no fue Iosivas (sólo dos pases hacia él, de los que únicamente recepcionó uno, pero fue touchdown), sino Tinsley, con 9 pases en su dirección, aunque sólo 2 fueron completos (estuvo a punto en un touchdown donde debió haber mantenido posesión). Me llama la atención el ascenso del undrafted, porque Burrow no ha tenido tiempo material de compenetrarse con él.

Lo que desgraciadamente ya no es noticia es la nueva inactividad de Burton, esta vez por una lesión, de la que no conocimos nada hasta el último día, pero que ahora parece que le mantendrá inoperativo indefinidamente. Seguramente, el jugador tiene la cabeza llena de serrín, pero tampoco los técnicos han sabido orientarle (no me lo imagino peor que «slim» Henry, y aquel sí que era un wide-receiver diferencial). Espero que esta amarga experiencia sirva para preparar mejor los futuros picks del draft.

Hablando de picks del draft, Erick All, tight-end de segundo año que se ha pasado toda la temporada lesionado, manifiesta que podría volver antes de acabar el año. No me lo creo, pero es una gran noticia ver cercana su vuelta. Este año terminan contrato Fant, Hudson y Grandy, por lo que estaría bien saber qué tenemos en la posición. Hudson es de todos los TE quien menos interviene en el ataque (aunque su única recepción fue un meritorio touchdown), pero su participación en equipos especiales puede valerle la renovación.

Termino con los tight-ends porque hace dos años, su aportación fue decisiva en la victoria 24-18 ante Bills (touchdowns de Sample e Irv Smith, ¡quién lo hubiera imaginado!). Dado que a estas alturas todavía no sabemos si Higgins estará recuperado de su conmoción, es muy probable que haya que involucrar a los TE más que en jornadas precedentes (aunque sólo sea en la red-zone).

La mejor noticia que nos dejó la jornada de Thanksgivings fue comprobar el regreso de Burrow a su mejor nivel. Para tener algún tipo de opción necesitamos que sea capaz de desplegar toda su magia (foto: AP)

En defensa

La victoria en Baltimore vino de la mano de la defensa. Si la mejoría fue un espejismo o una realidad, no tardaremos en saberlo. Podemos decir que tuvimos suerte con los turnovers de Ravens, pero lo cierto es que también hay que estar ahí para provocarlos y aprovecharlos. Sin embargo, que el oportunismo en las recuperaciones de balón no oculte que fuimos capaces de «sackear» 3 veces a Jackson, y que dejamos a Henry en 60 yardas (y eso que nos hizo 28 en la carrera del touchdown). Murphy y Ossai suplieron bien la ausencia de Hendrickson (quien probablemente también se pierda la cita en Buffalo), y Turner dejó en apenas 6 yardas a Flowers, su mejor wide-receiver.

Para Buffalo, que son el mejor equipo de la NFL en porcentaje de yardas de carrera (155,7 yardas de media), que no puedan avanzar por tierra será fundamental. A diferencia de Baltimore, sus corredores son más ágiles y elusivos, por lo que tendremos que estar muy atentos a cerrarles bien los extremos. Si Murphy y Ossai se están entonando en la presión, el domingo les tocará hacerlo contra la carrera. También los OLB, Knight y Burks tendrán que tener piernas rápidas y brazos fuertes para evitar que ganen yardas tras el contacto. Por su parte, a Carter le tocaría vigilar las evoluciones de Allen, que no sólo corre como válvula de emergencia cuando no funciona la jugada propuesta, sino que tienen muchas acciones diseñadas expresamente para que sea él quien corra (y es una mole humana a la que cuesta mucho derribar).

Por el centro de la zaga, Slaton está perdiendo algo de protagonismo y ganándolo Jackson. No obstante, son Jenkins y Hill quienes ocupan más tiempo esa franja central. Presión interior apenas hay, pero sí que deben hacerse firmes para que no puedan ganar terreno por el medio. Aquí también puede aparecer Battle en las ayudas. Sospecho que nuestro strong-safety tendrá un día bastante ocupado.

En la cobertura, Turner está a un nivel excepcional. El problema es quién le acompañe por el exterior. Lo está haciendo Dax Hill, pero no es su fuerte. La noticia positiva aquí es que Davis se ha hecho un hueco y está respondiendo bien en el slot (1 QB-hit y un fumble forzado), al punto de que le han ascendido a miembro de pleno derecho del roster. Stone sigue con sus altibajos, pero lo de defender a los tight-ends es una batalla perdida. Likely y Andrews nos hicieron 142 yardas de recepción entre los dos. Si con los Bills regresa Kincaid, no serán buenas noticias. En Baltimore ya estuvo activado Anthony, pero da igual que llevemos 5 safeties, porque los únicos que juegan, y todos los snaps, son Battle y Stone.

Golden ha reconocido que está complicando algo los esquemas defensivos. Considera que los novatos ya han adquirido el nivel de conocimiento suficiente como para exigirles un poco más. Pues ya era hora. La verdad es que estamos observando más paquetes de blitz. En este sentido, la vuelta de Johnson también ha contribuido a animar algo más el pass-rush, y Davis desde el slot se está mostrando más incisivo. Ante Ravens vimos más formaciones con 3 linebackers, y es posible que en Buffalo siga la tendencia. Se empiezan a observar ligeros cambios, con un poco más de sentido. Está claro que de poco servirá el impulso anímico del regreso de Burrow y volver a plantearnos cálculos matemáticos para entrar en playoffs, si la defensa no empieza a dar evidentes síntomas de mejoría.

Para batir a Buffalo necesitaremos de nuestra defensa que sea capaz de incomodar a Allen tal como hizo el pasado jueves con Jackson. El escurridizo quarterback de los Bills quizá no sea tan ágil, pero es mucho más poderoso para zafarse de los placajes (foto Phil Didion/The Enquirer)

El rival

Los Buffalo Bills seguramente esperaban una campaña más plácida. Se podía adivinar la irrelevancia de Jets, y que quizá Dolphins diese algo de guerra, pero no contaban con la resurrección de Patriots. Pero no sólo el auge de sus vecinos de Massachussets les ha puesto en aprietos. Las inesperadas derrotas contra Dolphins, Falcons, e incluso Texans (que les podría complicar el wildcard), les han colocado en una situación impensable al comienzo de la temporada. Pero son un equipo que siempre responde bien en diciembre (Josh Allen tiene un record de 21-9 en este mes), y aún les queda margen para remontar.

A pesar de que la especialidad de Joe Brady, su coordinador ofensivo, es el juego de pase, este año donde se han hecho fuertes es en el de carrera. Su runningback principal, Cook, es el segundo de la liga en yardas terrestres totales (1.228) y quien más carreras ejecuta por partido (una media de 19,25 por encuentro). Es decir, corren mucho, y lo hacen bien. Tanto Cook como Davis son runningbacks muy dinámicos y, ayudados por una buena línea ofensiva (ante Steelers no se notó la ausencia de sus dos tackles titulares), saben encontrar los huecos por los que percutir, especialmente doblando las esquinas.

Pero el peligro por tierra no son solamente los corredores. Allen es el QB con más yardas de carrera de la liga (409). Cuando se queda sin opciones de pase, utiliza su corpulencia para ganar corriendo las yardas necesarias para mantener con vida los drives. Y éste es un peligro a sumar en la red-zone. Con 76 touchdowns terrestres en su carrera, Allen encabeza esta lista en la historia de la NFL, tras superar el pasado domingo a Cam Newton.

Pero el riesgo con Allen es que incluso fuera de la bolsa de protección también es capaz de encontrar receptores en jugadas rotas lanzando en movimiento. La ofensiva aérea de Buffalo es muy similar a la nuestra (ellos promedian 225,3 yardas por partido y nosotros 224,8). Su receptor favorito es Shakir, pero los peligrosos en la end-zone son Coleman (con un cuerpo casi de tight-end, imposible de cubrir por nuestros CB de miniatura) o Kincaid, quien sí que es un TE-receptor muy peligroso, pero que lleva 3 partidos ausente. Vamos a tener que ser muy móviles contra la carrera y muy físicos contra el pase. Justo lo contrario de lo que nos viene bien.

Su defensa es la 8ª de la liga, pero soportada sobre todo porque es la mejor contra el pase de la NFL. Permitir solamente 163,2 yardas aéreas de promedio es ridículo. Su safety Bishop lidera a su equipo en placajes (65) e intercepciones (3). Su pareja en el otro safety es el veterano (34 años) Poyer. Suelen formar con 5 defensive-backs, destacando en la posición de CB White, Benford y Hairston (su elección de 1ª ronda del pasado draft) muy intuitivos para cazar intercepciones. Por si no fueran bastante, acaban de fichar a Slay, recientemente cortado por Steelers. A su buena labor en cobertura contribuye la presión que desde los extremos de su línea defensiva de 4 jugadores realizan Joey Bosa y Rousseau.

Su frontal defensivo, que alterna entre los 6 y los 7 jugadores, se mueve muy bien lateralmente, lo que dificulta ganarles yardas por el exterior. Sin embargo, son el equipo 30º en defensa contra la carrera, por lo que por aquí podrían ser vulnerables. Su MLB Bernard está lesionado, por lo que los titulares podrían ser el veterano Milano y Dorian Williams. En el centro de su línea cuentan con dos rocas como Jones (33 años) y el novato de 4ª ronda Walker.

Su kicker, Prater, lleva 19 años en la liga y, con 41 años, es el tercer jugador más veterano de la NFL. Sólo ha fallado dos field-goals desde que entró a sustituir a Bass, lesionado en pretemporada. Su punter es Mitch Wishnowsky, de origen australiano, que entró en el equipo en la 5ª jornada tras sustituir a su compatriota lesionado y antiguo jugador de futbol australiano Cameron Johnston, quien a su vez, había reemplazado a nuestro recordado Brad Robbins (inolvidable bigote, olvidable pierna), que fue cortado tras la primera jornada. Shakir retorna los punts, doblando por tanto en ataque y equipos especiales, mientras que los retornos de kickoff son para Davis quien, atención, ya ha anotado un touchdown de esta manera esta temporada.

McDermott está en su 9ª temporada como entrenador principal de los Bills, y es innegable su impronta en el equipo. Jugarse los cuartos downs sin inmutarse es marca de la casa. Desde 2020 han ganado 5 veces su división de forma consecutiva. Su balance al frente de Buffalo es de 69-26, y les ha llevado varias veces a playoffs donde, y éste es su principal problema, no han conseguido progresar hasta donde el talento de su plantilla prometía. Se empieza a cuestionar si no estarán tirando a la basura la calidad de Allen (un relato que nos suena). No obstante, es un equipo muy competitivo, del tipo del que nadie quiere ver en su camino hacia la Super Bowl, para la que son constantes contendientes (y tan desgraciados como nosotros cuando han llegado a la gran final).

Dirigida por Joe Brady, el entrenador que guió a Burrow y Chase a una temporada de record en LSU, la ofensiva de Buffalo tiene múltiples armas y, lo más importante, una gran capacidad de adaptación para usar en cada momento aquella que mejor se amolda a las características del partido (foto: AP)

La clave

Los Bills son un equipo que promedia una anotación de 28 puntos (5ºs de la liga). Considerando que nosotros somos los que más encajamos (31 de media), es evidente que las apuestas deben estar a su favor para llevarse el encuentro por 5,5 puntos. No es nada sorprende viendo las trayectorias de un equipo y otro, pero este deporte no sería el que es si no se dieran sorpresas todos los domingos.

Está claro que donde tenemos que hacernos fuertes es en defensa. No podemos pedir a Burrow tras su larga inactividad que sea capaz de sostener un duelo de pistoleros en un marcador que se dispare a los 80 puntos conjuntos. No podremos contar con Hendrickson, y en los Bills es posible que retornen sus LT y RT titulares (Dawkins y Brown respectivamente). Necesitamos que Murphy y Ossai confirmen su buena racha, así como las aportaciones de Cedric Johnson. Allen es un jugador que tiende a cometer errores bajo presión, así que debemos incomodarle al máximo, sin perder de vista su capacidad como corredor. No obstante, lo que me parece fundamental es que seamos capaces de parar su carrera. Pero no cuando sus runningbacks ya lleven recorridas 5 ó 6 yardas, sino anticipándonos a sus movimientos. Esto puede implicar adelantar a los linebackers, por lo que los safeties tendrán más terreno que cubrir.

En ataque, la vuelta a los entrenamientos de Higgins es una gran noticia (también ha vuelto Burton, pero esto me parece irrelevante). Necesitamos a nuestro dúo dinámico más activo que nunca, sobre todo para las situaciones de red-zone. Los Bills son la 15ª defensa en la zona roja, así que habrá que estar muy afinados y, si la situación lo requiere, jugarnos cuartos downs, porque ellos lo van a hacer. Estamos literalmente con el agua al cuello, y no tenemos nada que perder, por lo que si hay un día para arriesgar, es éste.

Un jugador que está destacando, pero la irregular marcha del equipo está haciendo que prácticamente pase desapercibido, es McPherson. El kicker anotó ante Ravens sus 6 patadas, incluyendo un field-goal de 52 yardas en una climatología nada favorable, lo que le valió el merecido premio a jugador de equipos especiales de la semana. Ante Bills necesitaremos sumar de todas las maneras posibles (sobre todo si nos seguimos atascando en la red-zone), y la fiabilidad de «Money Mac» vuelve a ser un valor en alza.

En definitiva, ellos tienen muchos factores a su favor: un ambiente hostil, un equipo talentoso y en forma, una defensa nuestra que sigue generando dudas… pero también nosotros tenemos nuestras bazas, como lo bien que le sienta diciembre a Burrow, la evidente mejoría de la línea ofensiva, o el hecho de que estando contra las cuerdas, teniendo que ganar todo para llegar con opciones a playoffs, es como mejor nos movemos. De lo que no tengo duda es que el partido a ser un espectáculo, y que nuestras opciones de victoria no son fruto de un deseo navideño, sino una palpable realidad, que esperemos que se plasme el próximo domingo.

Who Dey, hermanos!!!!!

Para seguir vivos en la competición, necesitamos otra gran tarde en el aspecto defensivo. Mágicamente no vamos a pasar de ser la peor defensa del campeonato a una mínimamente aceptable, pero sí podemos ser oportunistas para conseguir turnovers (foto: Nic Wass / AP Photo)

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