Bengals 2025Previas

Previa Broncos-Bengals 2025

Cuando creemos que nuestro equipo no puede decepcionarnos más, llega una nueva jornada y es capaz de hacerlo. La derrota 48-10 en Minnesota fue la mayor paliza jamás encajada por nuestra franquicia en toda su historia. Una humillación que tuvo un claro punto de inflexión: tras el 2 minutes warning de la primera mitad, estando ya en field-goal range perdiendo solo por 3-17, una terrible secuencia de turnovers derivó en 17 puntos más para los Vikings antes de ir a los vestuarios. Ahí se acabó el partido. La segunda parte sobró.

Intentándonos agarrar a un clavo ardiendo podemos decir que las 5 pérdidas de balón que sufrimos decidieron la contienda, que sólo se ha perdido un partido y seguimos liderando la AFC Norte con un balance de 2-1. Pero la realidad es que el esperpéntico ridículo desplegado ante un equipo con bajas y dirigido por un QB suplente, deja escaso margen a la esperanza. Los turnovers lo único que generaron fue la insalvable diferencia en el marcador, pero lo cierto es que estuvimos lejos de competir. Intentaremos desmenuzar las causas en los correspondientes apartados, pero se necesitará un cambio radical, tanto desde la parte táctica como de actitud, para dar la vuelta a tan lamentable situación.

Al menos, una cosa es segura, y es que este domingo no perderemos. Porque jugamos el lunes. Al menos para nuestros amigos argentinos (en su tierra empezará a las 9:15 de la noche) y mexicanos (para ellos a las 6:15 de la tarde), ya que en España dará comienzo a las 2:25 de la madrugada del martes. Un posible disgusto en directo que me ahorro. Si ganamos, será una buena forma para compensarme por el final de las Fiestas de Cartagineses y Romanos 2025. El rival en este Monday Night Football serán los Broncos de Denver, que llevan un balance de 1-2 tras ganar en la jornada inaugural a los Titans, y caer por la mínima ante Colts y Chargers.

La climatología se presenta favorable para la práctica del football. Unos 12º de temperatura (que no está mal para el estado de Colorado), nubes que cubrirán el cielo pero no se espera que descarguen agua, y vientos ligeros de 7 km/h. Pero como siempre que jugamos allí, el problema será la altitud del Empower Field en Mile High. Para el partido vestiremos con camiseta blanca, pantalones naranja y calcetas blancas. Ellos, que suelen vestir camiseta naranja, se espera que la lleven azul marino para la ocasión. El balance de enfrentamientos es favorable a los Broncos por 22-12, pero les hemos ganado los últimos dos enfrentamientos (el último en la pasada temporada en una cardiaca prórroga en la que a ellos les valía el empate para clasificar a playoffs), y 3 de los últimos 4.

Entre las conexiones entre ambos clubes destaca que nuestro nuevo TE Fant fue elegido por ellos en 1ª ronda del draft de 2019. ¿Sabéis quién fue su 2ª ronda ese año? Pues nuestro nuevo RG Dalton Risner. Y siguiendo en 2019, ¿sabéis quién fue uno de los undrafted fichados por los Broncos? Nuestro QB suplente Rypien. Nuestro entrenador de TEs, Casey, jugó en Denver en 2015, y su coordinador defensivo, Vance Joseph, estuvo entrenando nuestra secundaria entre 2024 y 2015, y en su día sonó como posible recambio de Lewis.

Dirigirá la contienda Alex Moore, quien debuta este año como árbitro principal en su 4ª temporada en la NFL. Trabaja como «compliance manager«, una especie de gestor de programas. En su trayectoria como umpire, nos arbitró en dos oportunidades, con un balance de 1-1. Sin embargo, sí nos dirigió una vez como árbitro principal, en la pretemporada de 2023 contra Packers, en un ejercicio de evaluación por la NFL para ver sus aptitudes como árbitro principal. Su principal foco son las líneas ofensivas. Es, de hecho, el árbitro que ha pitado más salidas falsas en lo que llevamos de competición. Por lo demás, deja jugar bastante. Quizá, su intervención más sonada fue un resbalón en el Levi Stadium en un partido entre 49ers y Ravens, que provocó un safety a Lamar Jackson. No es mal antecedente.

Este fumble de McCarron supuso caer derrotados en Denver en 2015, en otro Monday Night Football, en la prórroga. De haber ganado ese encuentro hubiésemos tenido bye en playoffs, y aquel wildcard maldito contra Steelers nunca se habría producido (foto: Sports Illustrated)

En ataque

Lo que debería ser la piedra angular del equipo ocupa el último puesto de la liga en cuanto a yardas avanzadas. Esta estadística incluye también los partidos jugados con Burrow, por lo que su ausencia no puede servir de excusa. No es necesaria una mejoría, sino un cambio absolutamente radical. Y todo, en mi opinión, pasa por la línea ofensiva.

Podríamos culpar a Burrow de extender demasiado las jugadas, lo que derivaba en encajar más sacks de la cuenta. Pero esto mismo no se le puede aplicar a Browning, quien sufrió 4 ante Vikings. Además le golpearon 9 veces, y quienes tuvimos la desgracia de ver el partido completo, comprobamos que tenía que salir por piernas prácticamente en cada oportunidad en que intentaba pasar. La protección de pase, lo que en teoría debería ser la fortaleza de nuestra línea ofensiva, hace aguas por todas partes. Karras acaba de renovar solo para verificar que es un pre-jubilado. Orlando ha sufrido un retroceso catastrófico. Risner es una debilidad, aunque es su caso podemos justificarla por el poco tiempo que lleva en el equipo (aunque con su experiencia, 3 semanas deberían ser suficientes para aclimatarse). Mims hace lo que puede, y gracias a que Fairchild, el novato, parece habernos salido bueno. Esto es lo que hay, y el banquillo no lo mejoraría.

Esta debilidad se transmite al juego de carrera, donde nuestros corredores (en realidad, nuestro corredor, Chase Brown, porque la rotación es prácticamente inexistente) tiene un porcentaje vergonzoso de apenas dos yardas por carrera. Si el juego de pase es incapaz de funcionar por la presión a la que se ven sometidos nuestros quarterbacks, y de carrera no superamos las 50 yardas por partido, estamos abocados al fracaso. E insisto, no creo que sea un problema tanto de los runningbacks como de una línea que permitió hasta 7 placajes para pérdida de yardas y que la carrera más larga de Brown fuese solo de 4 yardas. Está claro que el tan cacareado plan de juego de carrera orientado a Brown no está funcionando en absoluto. En los últimos 3 años hemos sido incapaces de promediar 100 yardas por partido, por lo que no es un problema desconocido, ni tampoco 100% responsabilidad de Pitcher (ya sabéis por dónde voy).

Como decía, no creo que Brown sea el principal culpable. pero los técnicos están para encontrar soluciones. Por ejemplo, rotar a los corredores. Perine fue el más efectivo, con 21 yardas en 4 carreras (pero si quitamos una de 12 en un esforzado 3ª y 12 que requirió challenge de Taylor, nos quedan 3 carreras de 3 yardas de media). Brooks tampoco estuvo mucho mejor en los minutos de la basura ante los suplentes de Minnesota (3,4 de media por carrera). Llegados a este punto, me plantearía subir a Milton al roster principal, a ver si es capaz de ofrecer algo distinto. O a Brightwell para liberar a Perine en los retornos y tener más mordiente allí.

Así las cosas, sin ayuda de la carrera, y sin protección de su línea, Browning estaba vendido. Pero tampoco ayuda que, en su desesperación, intente cosas para las que no está capacitado. Las dos intercepciones vinieron por claros errores suyos en el pase. Si no es capaz de conectarse con Higgins ni Chase, y la defensa sólo le permite pases de seguridad a los tight-ends o a Brown, pues habrá que conformarse con eso y construir a partir de ahí. Si la línea no abre huecos, intentar otras soluciones, como los jet-sweep, las screens, o más carreras exteriores buscando el espacio en vez del contacto. Si la línea es incapaz de proteger a Browning, se tendrá que desprender aún antes del oval, buscando a Chase en el slot, o bubble screens, o buscando a los tight-ends a la espalda de los linebackers. Probablemente haya que dejar más personal en protección (Sample, Perine), y quizá Higgins y Iosivas deban estirar el campo para generar más espacios en la zona media.

Con Burrow fuera de juego hasta las navidades, Chase debe emerger como nuevo líder. Él también debe recorrer el camino que le lleva desde estrellita consentida a motor deportivo y espiritual de la unidad. No me gustaron sus gestos desentendiéndose de la jugada sin bloquear a sus compañeros, ni frustrado en la banda porque no le llegaba el balón, cuando tampoco le estaba pudiendo llegar a sus compañeros. Tiene calidad de sobra para tirar del carro ahora que más le necesitamos.

Pero aparte de que la actitud de TODOS los jugadores debe dar un giro radical (no recuerdo haber visto nunca un partido con 5 fumbles de un mismo equipo), el principal trabajo está en la banda. No podemos pretender ejecutar el plan previsto con Burrow si a quien tenemos al mando es Browning. Si el equipo estaba diseñado para pasar en 2/3 de los snaps, debemos cambiar esa dinámica. Pero esto sólo es posible si el juego de carrera deja de ser tan vergonzoso. Ningún equipo nos respeta, obviamente, por eso las acciones de play-action no solo no engañan a nadie, sino que quedan patéticas. En este sentido, la defensa contra la carrera de Broncos no es de las mejores (20º, permitiendo 114 yardas de media), por lo que podemos tener una oportunidad si nos esforzamos en conseguirlo.

Por más rumores que salgan, desde la directiva no se va a fichar a ningún quarterback, ni menos aún intentar algún traspaso. No es un mejor QB suplente lo que necesitamos, sino una mejor línea ofensiva, para lo que ya vamos tarde. Espero que esta situación haga recapacitar a la directiva sobre las prioridades en la agencia libre (embolsarse el dinero sobrante o invertirlo en su principal producto). Ya no es solo proteger a Burrow (en el fondo, nadie está exento de una lesión) sino procurarse un adecuado plan B para cuando ocurran estas desgracias. Si no conseguimos ser relevantes de cara a a la clasificación, ningún inversor publicitario, ni medios de comunicación, van a querer saber nada de nosotros.

Taylor, muy cuestionado durante toda su semana (por no decir durante toda su carrera) tiene una oportunidad de redimirse. Si sólo es capaz de rendir con Burrow, su capacidad como técnico de nivel NFL deja mucho que desear. Decíamos que un tercer año seguido sin playoffs podría (debería) causar su despido. Ya no hay «Anarumos» tras los que excusarse. Tiene que hacer competitivo este equipo, y ojala lo que vimos en Minnesota sea un fondo que no volvamos a tocar. No sé si ceder las responsabilidades de llamar las jugadas sea una solución, al menos temporal, mientras se centra en recomponer la plantilla y recuperar el estado de ánimo necesario para que todos sigan trabajando con fe en los resultados.

Jake Browning estuvo presionado en cada intento de pase. Los runningbacks tampoco encontraron huecos por los que correr. Otra actuación tan lamentable de nuestra línea ofensiva haría imposible no solo ganar, sino evitar otra humillación (foto: Mike Stewart/AP Photo)

En defensa

En la derrota del pasado domingo, la defensa no fue la máxima responsable. Dos turnovers retornados para touchdown, fumbles que permitían buenas posiciones de campo al rival, un primer drive condicionado por la rigurosidad arbitral, un mal punt desde nuestra propia end-zone… Pero aún así, encajamos 48 puntos (que no fueron más porque en la segunda mitad, los Vikings levantaron el pie del acelerador sacando a los suplentes). Se vieron algunos brotes verdes, pero todavía estamos lejos del objetivo.

Esta vez, Hendrickson se quedó sin su sack, pero para compensar, Jenkins logró 2, uno de ellos a medias con Murphy (ante el center suplente rival, todo hay que decirlo), quien transmitió buenas sensaciones. Ante una línea ofensiva contraria con bajas, esperábamos algo más de intensidad. Parece mentira que, con solo dos partidos, se eche de menos el caos que generaba Stewart, a quien todavía le quedará mínimo otro partido más de baja. Antes del partido, Mason era el runningback nº27 de la liga. Bueno, pues nos hizo 116 yardas y 2 touchdowns, con un promedio final de 7,3 yardas por carrera. Estas cifras son inadmisibles, y demuestran, una vez más, nuestra extrema debilidad en las trincheras, tanto ofensiva como defensiva.

Como en jornadas precedentes, los linebackers estuvieron muy activos. Por desgracia, les toca intervenir bastante. Burks aparece en situaciones de pase reemplazando a Knight. El roto en el marcador nos permitió ver algo de Carter y de Heyward en los minutos de la basura. Creo que, como unidad, tanto a nivel individual como en los relevos estamos mejor que el año pasado. Sin embargo, seguimos con problemas en cobertura. Sus dos touchdowns de pase fueron obra de los tight-ends, contra quienes no somos capaces de encontrar solución.

En mi opinión, la secundaria aguantó razonablemente. Contuvimos a Jefferson en unas (para él) discretas 75 yardas, sin TDs. Turner estuvo bien, y Newton no desentonó. No creo que la presencia de Taylor-Britt, lesionado para este partido, hubiera supuesto una mejoría diferencial. No obstante, en mi opinión, el jugador más entonado fue Hill. También hay que tener en cuenta que quien pasaba en el equipo rival era el suplente, Wentz, y que, tras su sustancial ventaja en el marcador, no tenían necesidad de arriesgar por el aire. En los safeties, Battle tuvo que multiplicarse una vez más, y fue el jugador con más placajes. Stone, al menos, no apareció retratado en fallo flagrante, y estuvo activo, para variar, en blitzes. La desgraciada paliza propició que entrasen en juego Jules y Anderson lo que, dentro de lo malo, al menos, sirvió para que sumaran sensaciones de juego, por si acaso les necesitamos más adelante.

Me gusta de Golden que está propiciando más rotaciones, pero a la defensa todavía le está costando despegar. Pasar de los 3 últimos puestos al 25º no es un gran avance, pero algo es algo. De los 5 llegadas a la red-zone de los Vikings, 4 terminaron en touchdown y una en field-goal, por lo que es imperativo hacerse más fuertes aquí. Hay que intentar aprovechar la atención que despierta Hendrickson para atacar al backfield, bien por el lado opuesto, o con la ayuda de blitzes. Tenemos que hacernos mucho más firmes contra la carrera. El porcentaje de 5,2 yardas por carrera de los Broncos es el 4º mejor de la competición. Bo Nix, el QB de Denver, es joven, pero lleva 21 partidos como titular, playoff incluido, por lo que no es ni mucho menos inexperto. Esperar a que falle no me parece una gran estrategia, así que habrá que buscar la manera de incordiarle para que la defensa pueda contribuir a tener opciones de victoria.

Los dos sacks de Jenkins nos dan cierta esperanza de que la defensa pueda resurgir y no solo deje de ser un lastre, sino que se convierta en una fortaleza. Necesitamos ayuda desde todos los frentes (foto: Bengals.com)

El rival

Los Denver Broncos, de la mano del entrenador Sean Payton y buena dirección desde las oficinas, han conseguido dar la vuelta a una dinámica perdedora, y ya el año pasado consiguieron colarse en playoffs. Lo cual, en una división tan competida como la AFC Oeste, tiene un gran mérito. Este año, quizá el balance de 1-2 no hace justicia a su juego, porque estuvieron muy cerca de ir 3-0, ya que sus dos derrotas llegaron por sendos field-goals con el reloj a cero. Ante Colts, dejaron escapar una sólida ventaja con una intercepción en field-goal range y un field-goal fallado en el último cuarto. Contra Chargers, Herbert tuvo que sacar a relucir toda su magia para remontar en el último cuarto. Esto nos dice, por un lado, que son un equipo bien plantado en el campo, y que suele llevar la iniciativa. Pero por otro, que tiene problemas para cerrar los encuentros, y por aquí podemos tener una oportunidad.

Su ataque no es el más espectacular de la competición. Peyton parece haber madurado, y aprendido a darle al equipo lo que necesita en cada momento. Nix no es un QB que te vaya a levantar del sillón de forma continuada, pero no está exento de talento, y te la puede liar si necesita un pase imposible. Además, es peligroso corriendo, por lo que tendremos que estar vigilantes a sus escapadas.

Dobbins, viejo conocido tras su etapa en Ravens, es su corredor principal. Con 222 yardas, está situado en el 9º puesto de la liga. Su complemento, el rookie Harvey, es el peligroso recibiendo fuera del backfield. En el juego de pase, me preocupa Sutton por su peligro como receptor profundo. Stone tendrá que estar atento en las vigilancias. Franklin es su receptor de seguridad , pero porque todavía no ha podido jugar el TE Engram. En la red-zone, tendremos que estar pendientes de su envergadura. Tampoco nos olvidemos de la velocidad de Mims.

Pero el dato que os va dar realmente envidia es que la línea ofensiva de Broncos es ahora mismo la 2ª que menos sacks ha permitido (solamente 3). Una buena combinación de jóvenes y veteranos, con acertadas elecciones en el draft y, sobre todo, muy bien coordinados.

En defensa, no suelen enviar muchos efectivos a la presión, porque con la eficacia de su dúo de edges Bonitto y Cooper, se bastan. Son la pareja que, con 33, acumulan más presiones en la liga. En cualquier caso, si con estos no son suficientes, al coordinador defensivo Vance Joseph (quien, por cierto, no nos tiene demasiado aprecio por la forma abrupta en que salió de Bengals) no le tiembla el pulso para mandar blitz.

Esta defensa 3-4 en ocasiones es indisciplinada, pero en cobertura es muy sólida (18ª de la liga contra el pase). Además, son muy activos para generar turnovers (llevan 4 fumbles y 1 intercepción). Pero donde se hacen realmente fuertes es en la red-zone. Sólo han encajado 3 touchdowns en las 11 veces que los rivales han pisado su zona roja, lo que les convierte en el 2º equipo con mejor porcentaje en esta estadística.

La rapidez de Mims puede ser un problema también en los retornos (es el 7º mejor de la liga en los de kickoff y el 4º en los de punt). Su kicker, Lutz, no se ha visto muy exigido (solo 5 field-goals), pero sólo ha fallado uno (de más de 40 yardas). En cambio, su punter, el novato bigotudo Crawshaw, está en la zona media-baja de la clasificación.

En definitiva, nos enfrentaremos a un equipo muy sólido, que se desenvuelve bien en los 3 niveles del juego. Para batirles tendremos que elevar mucho nuestro nivel de juego. Además, jugar en su estadio en un partido retransmitido a nivel nacional, puede suponer un plus de entusiasmo para una afición que va a meter mucha presión, sobre todo al inicio de las jugadas para provocar salidas falsas.

Bo Nix es un quarterback prometedor, pero la verdadera mente tras estos Broncos es el entrenador Sean Payton (foto: Gregory Bull / Associated Press)

La clave

Antes de mirar al futuro, debemos mirar al presente. Ir paso a paso. No podemos fijarnos como objetivo la victoria, sino borrar la lamentable imagen de la pasada jornada. Si con esta mejoría nos es suficiente para ganar, genial, pero si no, que al menos sirva para seguir creciendo en la nueva situación sobrevenida para tener aspiraciones en semanas venideras.

Para esto, el primer paso es conservar el balón. Bastante jodidos estamos ya como para encima hacer regalos. Browning no debe hacerse el héroe, sino jugar a lo que sabe, dé para lo que dé. Son otros quienes deben dar un paso adelante. En especial, los «Chase» (Brown y Ja’Marr). Igualmente, no se puede permitir perder la posesión. Mejor asegurar una ganancia mínima que intentar arriesgar por arañar unas pulgadas de más.

Por supuesto, la línea ofensiva tiene que ofrecer una cara radicalmente diferente. No podemos permitir que nos frenen las carreras antes de cruzar las líneas, ni que Browning esté presionado en cada lanzamiento. Conozco al equipo lo suficiente como para no esperar permutaciones de personal, pero en mi opinión, están ante su última oportunidad. Si el trío PetersPitcherTaylor no encuentran soluciones, será a ellos a quienes haya que permutar.

Otro punto que debe ofrecer un cambio significativo es el juego de carrera. Sin él, por supuesto que no vamos a hacer nada con Browning, pero es que ni siquiera con Burrow tendríamos opciones. Ya sea rotando el personal, o variando las formaciones (¿más fullback?), hay que conseguir correr. Desde luego, sería un bonito homenaje para la figura de Rudi Johnson, tristemente desaparecido esta semana a la edad de 45 años, que nuestro juego terrestre diera signos de vida.

La defensa, mientras evoluciona hacia una unidad que pueda ser capaz de llevar el control de los partidos, debe intentar aportar con recuperaciones de balón. Battle estuvo a punto de lograr otra intercepción y, con el atasco ofensivo actual, ésta puede ser una de las pocas vías que tengamos para conseguir anotaciones.

Por suerte, nuestros pateadores están muy certeros. McPherson está en un 100% de conversiones, y Rehkow encabeza la tabla de punters de la NFL. La altitud de Denver también ayuda a que las patadas puedan volar más. Debemos aprovechar esta mínima ventaja, así como hacer más efectivos los retornos (no tengo claro que Perine sea la mejor alternativa a Jones).

Los Broncos son favoritos para ganar este partido por 7,5 puntos. Tras nuestra debacle del domingo pasado, pocos me parecen. Creo que lo normal será perder, pero como decía más arriba, hasta lo daría por bueno si veo en el equipo un cambio de actitud. Taylor estará para siempre ligado a la historia del club como el entrenador que encajó la derrota más abultada, y mira que hemos atravesado rachas horribles. Espero que saque su orgullo, y todo el talento que tenga reservado (¿para cuándo una jugada de engaño?), para dar la vuelta a la situación.

Como digo, creo que perderemos, pero no hago estas crónicas para dejaros un regusto pesimista, así que voy a confiar, una vez más y sin nada palpable que lo sustente, en los nuestros. Voy a soñar con que apretamos los dientes en todos los frentes para revertir la situación y sacar la cara del fango en que estamos sumergidos. Voy a decir que ganamos 20-22.

Who Dey!!!!

Hasta 5 turnovers cometimos en Minnesota. 2 intercepciones y 3 fumbles (más otros dos que afortunadamente pudimos recuperar). Dos de esas pérdidas derivaron en sendos touchdowns. Es imposible ganar un partido en estas condiciones, por lo que la principal clave será proteger el balón como si nos fuera la vida en ello (foto: SBnation)

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