Bengals 2024Previas

Previa Browns-Bengals 2024

La más fea de las victorias es más hermosa que la más bella de las derrotas. Con este axioma debemos conformarnos mientras nuestro equipo sigue avanzando en búsqueda de un juego homogéneo. Más que hacer bailar a los contrarios, somo nosotros quienes bailamos, un pasito p’alante, un pasito p’atrás. No sé si la sabiduría del viejo refrán «las defensas ganan campeonatos», o simplemente la casualidad, lo cierto es que nos va mejor cuando es la defensa quien está bien que cuando lo es el ataque. El día que ambos confluyan, seremos la bomba.

El partido en Nueva York fue difícil de ver. Y no lo digo por la hora, que también (desde aquí mi elogio a los camaradas que aguantaron semejante bodrio despiertos, símbolo inequívoco de su amor por estos colores), sino por la impotencia mostrada por nuestra ofensiva, diluida tras un primoroso primer drive de Burrow (sería injusto decir «del ataque», porque un touchdown corriendo 47 yardas en 3ª y 18 es casi todo mérito suyo). Tuvimos muchas ocasiones para sentenciar y permitir a nuestros esforzados seguidores irse pronto a la cama. Pero claro, somos los Bengals. Lo de ganar sin sufrimiento no lo permite nuestra religión.

El ataque de los de la Gran Manzana, mermado por las ausencias de sus mejores jugadores, estuvo controlado por una defensa que parece resurgir. Pero la defensa newyorkina fue tan buena como presagiábamos. Burrow, muy presionado, apenas tenía tiempo para encontrar algún compañero desmarcado por lo pegajoso de la secundaria de Giants. Terceros downs complicados que inevitablemente daban paso a nuestro Rookie del Año, el punter Rehkow.

Y la próxima jornada volvemos a enfrentarnos a una defensa de aúpa. Nada menos que la primera “batalla de Ohio” de la temporada, esta vez en el territorio enemigo del Huntington Bank Field, que es como se denomina el estadio de los Cleveland Browns desde el pasado 3 de septiembre, y así será durante los próximos 20 años. En una tarde que se prevé soleada, con unos agradables (para ser Cleveland) 20º y una humedad inferior al 60%. Los vientos serán de unos 10 km/h, con ráfagas que pueden llegar hasta los 17. Ahí estaremos todos dando guerra desde las 7 de la tarde en España, las 12 del mediodía en México, y las 2 de unas tardes cada vez más largas en Argentina.

El del próximo domingo será el 102º enfrentamiento entre ambas franquicias. Aunque el balance nos favorece 53-48, y les ganamos el último partido (todos recordaréis la pachanga infumable del último encuentro de la temporada pasada), lo cierto es que en los últimos tiempos nos tienen tomada la medida (nos han ganado 6 de los últimos 8, y 9 de los últimos 12). La última vez que visitamos Cleveland nos crujieron bien el lomo con una inapelable derrota 24-3. Desde 2017 no nos imponemos allí, ya está siendo hora. En el recuerdo, muchos derbis plenos de intensidad, e incluso algunos, pocos, de buen juego. Sin duda, el más emocionante de los jugados allí fue la derrota 51-45 en 2007, con 6 touchdowns de Palmer, inútiles ante la ineficacia defensiva.

La proximidad entre ambas franquicias debería permitir un flujo de jugadores y entrenadores de uno a otro bando, pero la rivalidad divisional lo complica. No obstante, algún caso hay. En sus filas milita Tony Brown, un cornerback que estuvo con nosotros en 2020, aunque el más recordado es sin duda Adeniji, el tackle nigeriano (con club de fans entre La Jungla, aunque fuese de una sola persona) que estuvo en Cincy entre 2020 y 2022, y actualmente en la reserva de lesionados. Por nuestra parte, no he encontrado conexiones relevantes de miembros de nuestro equipo con los Browns. Que varios jugadores de nuestra plantilla lleven el apellido “Brown” (OrlandoTrentChase, e incluso Jake “Browning”) es mera coincidencia.

Vestiremos con camiseta blanca, pantalón negro con rayas naranjas y medias blancas. El balance es de 6-4 con esta combinación. La última vez que la usamos fue en la derrota en Pittsburgh del año pasado. Ellos vestirán su tradicional camiseta marrón. Como diría el inolvidable Sam Wyche, “nosotros no vivimos en Cleveland, vivimos en Cincinnati” (frase que siempre nos recuerda Xevi al inicio de los podcasts), pero si vivieras allí, podrías encontrar la emisión radiofónica del partido en español por la emisora 89.1 FM La Mega.

Dirigirá la contienda Robert Torbert, colegiado de infausto recuerdo para nuestra memoria porque fue quien arbitró la Super Bowl LVI donde nos derrotaron los Rams. Si seguimos haciendo recuento de sus infamias, también fue quien arbitró la final de conferencia de 2023 donde nos derrotaron los Chiefs. Si no es el peor árbitro de la liga, poco le falta, porque por donde va la lía. Sus dos últimos partidos, el FalconsBuccaneers y el PatriotsTexans, no han estado exentos de polémica. Y eso que este tipo, graduado en la facultad de Derecho de Harvard, debería ser de los listos. De 60 años, casado (Melanie), con dos hijos (Harold y Verónica) y un nieto (Elliott), actualmente trabaja como abogado, pero fue vice-presidente de una empresa de construcción en Michigan, ya que también estudió en Michigan State.

Tiene cierto sentido que este duelo entre dos equipos de Ohio sea dirigido por un colegiado nacido en este estado, en la ciudad de Youngstown (que está 4 veces más cerca de Cleveland que de Cincinnati, por cierto). Además, vive en HanoverMaryland, a 20 minutos de Baltimore, una ciudad odiada por ambos clubes por diversos motivos. Tras dos décadas dirigiendo football colegial, se incorporó a la NFL en 2010, siendo ascendido a árbitro principal en 2014. Desde entonces nos ha dirigido en 14 ocasiones, con un balance global favorable de 9-5. No será su primer ClevelandCincinnati, ya que arbitró el duelo jugado allí en 2017, que acabó con victoria nuestra 7-31. Con una media de 16 penalizaciones por encuentro, es el 2º más pañuelero de la competición. Más de la mitad de ellas van contra la línea ofensiva, en este orden, por holdings, salidas falsas, y formaciones o movimientos ilegales. Nosotros somos el segundo equipo que menos penalizaciones comete (una media de 5 por partido), mientras que Browns es el segundo que más, con una media superior a 8 por encuentro.

¡Cómo olvidar aquellas míticas celebraciones de Ochocinco, recibiendo todo el cariño de la afición del Dawg Pound! Aquel día, el partido fue un festival anotador, que terminamos perdiendo 45-51, pero Chad hizo un partidazo (foto: Bengals.com)

En ataque

Cuando ya nos empezábamos a frotar las manos, viendo que por fin parecía engrasado y dando el nivel que se presupone a toda nuestra constelación de estrellas, el pasado domingo volvimos a sufrir una nueva decepción.

La línea ofensiva, que tantas alegrías nos estaba dando, encajó 4 sacks. Hay que decir que la movilidad de Burrow evitó alguno más, pero también que, sin su ansia inconsciente por prolongar las jugadas, también pudo haberse ahorrado otros. Cappa y Mims se vieron superados por los stunts de Lawrence y OjulariKarras no llegaba a las ayudas, y Volson volvió a pisar a Burrow, afortunadamente sin mayor consecuencia que la de hacerle fallar un pase a Iosivas que podría haber sido touchdown. Otra falta suya anuló uno de Chase Brown, pero aquí también habría que indicar un exceso de rigurosidad arbitral.

Por tierra, el máximo corredor fue Burrow, eso lo dice todo. Sin las 47 yardas de su touchdown nos hubiésemos quedado tan solo en 74. Una vez más, el runningback más productivo volvió a ser Brown (5,3 yardas de promedio), quien recibió más veces el balón que Moss, cada vez más relegado en la rotación. No obstante, hay que asegurar mejor la posesión. Ya llevamos 5 fumbles (solo 2 en todo el año pasado), y el domingo tuvieron uno cada uno. El de Moss se saldó con un turnover cuando estábamos en disposición de anotar; pero el de Brown, si no llega a salirse fuera tras tocarlo medio equipo de Giants y conservar la posesión, nos hubiera podido complicar mucho el final del partido.

Entre los receptores, luces y sombras. Higgins fue sin duda la luz. 7 recepciones de 7 lanzamientos para 77 yardas. Todas ellas rodeado de defensores newyorkinos (me permito la licencia poética de decir que 7 rivales, para cerrar el número mágico) que supusieron un gran esfuerzo personal y colectivo, porque la mayoría derivaron en primeros downs. Partidos como el de la pasada jornada demuestran por qué es tan importante su presencia en el equipo. No tenemos un receptor tan físico como él para asegurar estos balones disputados.

Chase no tuvo la noche de otras ocasiones. Aunque apareció milagrosamente cazando una mandarina de 33 yardas que nos permitió desatascar el ataque en un momento complicado, también cometió un drop muy doloroso en un pase atrapable en tercer down. Muy marcado todo el partido, con el safety doblando la vigilancia sobre él, no tuvo la capacidad para desmarcarse, y es posible que ésta fuera una de las razones por las que Burrow aguantaba demasiado el oval.

Iosivas solo falló una recepción, pero fue en la end-zone, en un mal pase de Burrow por el pisotón citado con anterioridad. Por lo demás, volvió a ejercer de mago en una recepción sobre la banda en 3ª y 12 que prácticamente nos daba la victoria. Es el tipo al que buscar cuando necesitas un milagro. Creo que poco a poco se va asentando en el papel de Boyd. Aparte del dúo maravillas, fue el único wide-receiver con estadísticas, ya que ni Jones ni Irwin participan en la ofensiva (Burton no fue ni activado, es posible que haya sido un toque de atención), ni siquiera, aunque sea en un jet-sweep para aprovechar su habilidad y velocidad.

Entre los tightends, quien está creciendo, y mucho, es All. No sólo fue el único con recepciones (Gesicki se quedó en blanco), sino que en todas ellas demostró una gran tenacidad para arañar pulgadas. Además, es un destacado bloqueador, aunque también sería injusto no citar a Sample, con un gran bloqueo en el touchdown de BrownHudson volvió a estar activado tras la lesión, con una extensa participación en equipos especiales.

Burrow reconoció tras el partido que “había sido feo”. Él tampoco hizo mucho por embellecerlo. Más allá de su valiente carrera en el touchdown (creo que todos andábamos empujando porque veíamos que no llegaba). Un 68% de pases completados para 208 yardas no está mal, pero todos sabemos que puede dar más de sí. En mi opinión, se complicó demasiado la vida en ocasiones, debiendo buscar pases más fáciles y rápidos, por ejemplo, a los tight-ends. Perdimos el control cuando más necesitábamos tenerlo.

No todo fue culpa suya, por supuesto. Estuvimos muchos drives contra las cuerdas desde los primeros downs. Penalizaciones que nos meten con el culo en nuestra propia endzonesacks que provocan terceros downs largos, incapacidad de Moss para avanzar en jugadas de pocas yardas, …

Pero, sobre todo, nuevamente la elección de jugadas no pareció la más oportuna. En un partido igualado en el marcador, con ventaja la mayor parte del tiempo, volvimos a decantarnos más por el pase (28) que por la carrera (20, contando los scrambles de Burrow). Pese a la presión de la línea rival, no se intentaron screens, o pases rápidos. De jugadas de fantasía, ya ni hablamos. En general, todo muy forzado. Y por supuesto, cero ajustes desde la banda. Ni tras el descanso, ni tras perder la delantera en el marcador. Otra vez que un coordinador defensivo les come la tostada a nuestras mentes ofensivas.

Contra los Browns nos vamos a encontrar una situación muy similar., con un ambiente más hostil, y una defensa más rabiosa. Si a Mims se le hizo largo el partido en New York, en Cleveland lo va a flipar. Más le vale a Pollack que procure encontrar contramedidas contra su pass-rush, ya sea entrenando más los stunts, o solicitando auxilio de tightends (Sample) o runningbacks (Moss). Y por parte de Pitcher, buscar un plan de juego que no exponga a Burrow (y que éste también procure alejarse del pocket con dropbacks más largos o scrambles) buscando receptores cercanos que nos aproximen al primer down, para evitar tener que forzar en tercera oportunidad. Y por supuesto, guardarse un plan B en la manga por si esto no funcionara.

Creo que hay que equilibrar más el juego de pase con el de carrera. Por fin volvemos a tener un corredor que sabe evitar los culos de los compañeros y debemos aprovecharlo. Enfrente tendremos a la 4ª mejor defensa contra la carrera, por lo que no será fácil correr, pero es que es la 5ª con mejor passrush, así que, puestos a elegir veneno, mejor uno que intoxique lo menos posible a Burrow.

En mi opinión, el destino del partido se va a dirimir en el enfrentamiento entre nuestro ataque contra su defensa. El que salga vencedor tiene muchas papeletas de llevarse el encuentro. Permiten menos de 200 yardas de pase por partido, con un porcentaje de completos de 58,6%, el segundo más bajo de la liga, por lo que tanto la carrera, como la protección a Burrow, van a ser fundamentales.

El touchdown de 47 yardas de carrera de Burrow no solo fue el más largo de su carrera, sino también el más largo para un quarterback de los Bengals. Contra Cleveland, «el chico de Ohio» no suele hacer buenos partidos, pero necesitamos que este domingo se saque la espina (foto: NBC Sports)

En defensa

Tras las merecidas críticas recibidas, el domingo pasado despertó por fin. Vale que eran los Giants y que fallaron dos field-goals, pero dejar a un rival en menos de 10 puntos siempre es digno de destacarse. Sobre todo, cuando no lo conseguíamos desde hacía más de 75 partidos. Forzamos turnovers, e incluso punts (ya hasta hay que destacar esto…). Pero lo principal es que recuperaron la confianza para ir hacia arriba.

Buena parte del éxito vino de la mano de una recuperada línea defensiva. A nivel de presión, seguimos contando solamente con Hendrickson (Hubbard poco a poco recupera su nivel, sirviendo incluso como improvisado fullback en ataque), pero nos encantaría ver algo más de Ossai y algo, lo que sea, de Murphy, de momento, una gran decepción.

Pero como digo, la incorporación de los novatos Jenkins y Jackson a la rotación, sumado a una participación más continuada de Hill y Rankins, han sido claves para este inicio de remontada. Analizábamos en pretemporada cómo suplir la ausencia de Reader. Ante Giants, formamos con paquetes de 5 linieros defensivos (una posibilidad que ya os avanzábamos, sustituir “calidad” por “cantidad”) por lo que quizá, el plan de contingencia consistía en quitar un defensiveback, para alinear delante a Hendrickson-Rankins-Jenkins-Hill-Hubbard.

Como ya se anticipó en nuestro podcast, un linebacker consiguió una intercepción. Además, en un momento clave del partido, cuando Giants estaba en disposición de anotar. Pratt también logró un sack, anulado por una penalización de Turner. Fue además, el encargado de vigilar las escapadas de Jones, una misión que debería repetir ante Watson. Por su parte, Wilson fue de nuevo el máximo placador del equipo, demostrando que se encuentra en mejor forma que el año pasado. La rotación es inexistente. DavisGaither y Bachie solo aparecen las contadísimas ocasiones que alineamos 3 linebackers (situación que podría darse con más frecuencia en Cleveland si Chubb juega con todo su potencial).

En la secundaria, el líder en placajes fue Taylor-Britt, lo que me hace pensar que es el cornerback más buscado por los quarterbacks rivales (también porque normalmente se empareja con el mejor receptor rival). Con luces y sombras, está teniendo una temporada complicada. Así como Turner, titular por circunstancias, cuya curva de aprendizaje ya sabíamos que no saldría barata; aunque una fantástica intervención suya forzó un turnover on downs en un momento decisivo al final del encuentro. Yo le sigo teniendo fe al chico (no nos queda otra, la verdad).

Estos dos estuvieron el 99% de los snaps, siendo Hilton el damnificado por la sobrepoblación de la línea defensiva. Sin embargo, cuando le tocó participar, volvió a mostrarse muy atento a la carrera, a la presión al QB, e incluso forzando también un turnover on downs. Las molestias que arrastra limitaron su presencia, siendo reemplazado ocasionalmente por Davis que, sin destacar, tampoco desentonó. Para el partido ante Browns, su capacidad para ayudar contra la carrera será muy necesaria. Quien se encuentra afortunadamente recuperado es Ivey (poco útil en defensa, pero un pilar en equipos especiales), por lo que es posible que esta misma semana se incluya en el roster principal, aunque suponga la salida de otro compañero (¿Guy?).

Lo de los safeties sigue siendo un dolor de cabeza, dentro de una secundaria que, en su conjunto, es el talón de Aquiles de la defensa. Stone, sin sustituto de confianza en la plantilla (Anderson estuvo formidable en equipos especiales, pero ni una aparición suya en defensa, ni tampoco de Anthony), jugó el 99% de los snaps. Bueno, digamos que estuvo en el campo. Sigue sin encontrar su sitio, y a estas alturas nos cuesta pensar en que lo vaya a localizar. El que puede perderlo es Bell, cada vez cediendo más tiempo sobre el campo a Battle, quien a su vez, da la impresión de encontrarse menos perdido. Su concurso puede ser muy importante el domingo si Browns utiliza a los runningbacks como receptores fuera del backfield, o carga el juego de pase sobre los tight-ends.

Ciertamente, puede que Watson sea ahora mismo el peor quarterback de la competición, pero eso no impide que, en cualquier momento, pueda sacar a relucir su talento. No se lo podemos permitir. Hay que presionarle continuamente (sobre todo aprovechando la fragilidad de su línea ofensiva por el centro) para que le cueste encontrar receptores desmarcados. Debemos presionar en primeros downs para forzarles a arriesgar en terceros. Esto quizá implique reducir la cantidad de defensivebacks, por lo que quienes estén sobre el césped tendrán que vigilar a sus parejas de baile sin dejarles espacios, siendo físicos, y sin caer en engaños por dobles movimientos.

Siendo la de Browns una defensa imponente, la nuestra debe rayar a la misma altura para no obligar al ataque a anotar en cada drive. Tenemos un punter capaz de hacerles arrancar desde muy dentro en su campo, lo que debe dar a nuestros defensas más oportunidades para sacar del campo a la ofensiva rival. En pasados enfrentamientos nos han dominado por tierra, así que debemos cortocircuitar esta vía, aprovechando que ya contamos con todas nuestras principales unidades en la línea defensiva.

Como predijo el podcast de «La Jungla», un linebacker, en este caso, Pratt, consiguió una intercepción. Necesitamos que, aparte de frenar los ataques rivales, que es su principal objetivo, la defensa aporte turnovers que minen la moral del contrario (foto: Phil Didion / The Enquirer).

El rival

Las aguas bajan revueltas en el lago Erie (algunos se preguntarán que cuándo no). La mala racha del equipo (balance de 1-5, actual pick#2 del draft 2025, por fin volverían a elegir en 1ª ronda desde 2022 como consecuencia del trade por Deshaun Watson) está generando tan mal ambiente que la primera pieza ya ha saltado, con el traspaso a Buffalo del WR Cooper a cambio de una elección en 3ª ronda (suponemos que baja, porque de los Bills se espera que lleguen lejos).

El mal juego de Watson está siendo muy criticado, y nadie puede evitar mirar de reojo las buenas actuaciones de Flacco con los Colts, tras no haber sido renovado pese a llevarlos a playoffs el año pasado. Con apenas un 33% de éxito en cada dropback, es la 8ª peor marca de todos los tiempos entre las semanas 1 a 6 en la historia de la NFL. Además, le han interpuesto recientemente una nueva demanda por acoso sexual. Pese a que no lanza para más de 250 yardas en más de un año, el entrenador Stefanski sigue (de momento) confiando en él.

El entrenador del año en la NFL en 2020 y 2023 no encuentra la manera de hacer funcionar a su equipo. Considerado un genio ofensivo, los Browns son el único equipo que este año aún no ha superado la barrera de los 20 puntos. La ratio de conversiones de terceros downs es de apenas un 19,2%, de largo el peor de la liga (para hacernos una idea, los penúltimos, los Broncos, tienen un 25%, estando nosotros 5º en este apartado con un 45,8%). En mi opinión, los problemas de su ataque van más allá del quarterback.

De ser uno de los equipos que mejor corrían, en 2024 su promedio de yardas de carrera está en 97,2 (el 5º peor de la NFL). Incluso nosotros estamos por encima (100,2). Sin duda, la lesión de Chubb, quien probablemente vuelva contra nosotros, haya tenido mucho que ver, pero la línea ofensiva ha bajado mucho su nivel. A la marcha de su entrenador, Bill Callahan, hay que sumar las bajas de Pocic y Harriscenters titular y suplente. Teller, el RG probowler, lleva 3 semanas en la lista de lesionados. Con 31 sacks encajados, son el peor equipo de la NFL en esta estadística. Aun así, Conklin (RT), Wills (LT) y Bitonio (LG) son 3 muy buenos jugadores. Creo que será más fácil presionar por el medio que por fuera.

Como decía, ya sin Amari CooperJerry Jeudy y Elijah Moore se convierten en sus mayores amenazas aéreas. Es probable que varíen un poco su filosofía, con más formaciones pesadas de doble tight-end, con Njoku y Akins. Otra baja importante para ellos será la del runningback Ford, quien no sólo se había convertido en el líder corredor, sino en uno de sus principales receptores.

Pero en defensa, también parece que Schwartz ha perdido algo de su magia. No en la presión al QB (16º de la liga con 15 sacks), sino en las yardas concedidas. Si en 2023 fueron el mejor equipo en esta estadística, este año ocupan una, para ellos, discreta 15ª posición. No obstante, no perdamos de vista sus grandes individualidades. Garrett, que lleva todo el año con molestias y apenas entrena, comanda la clasificación de pass-rush para los estándares de PFF, ya desgraciadamente sin la oposición de Hutchinson. Para esta misma web, el linebacker Owusu-Koramoah posee en tercer mejor grado en defensa contra la carrera. El safety Delpit es otro jugador que pueden recuperar esta semana tras haber sufrido una conmoción.

Es, por tanto, una defensa poderosa, que se basa sobre todo en una intensa presión al quarterback para provocarle tener que lanzar rápido, y una cobertura individual para anticiparse a estos pases apresurados. Solo son exitosos contra ellos el 35% de terceros downs. En red-zone son la 13ª defensa que menos touchdowns concede (nosotros la 24ª), así que los técnicos deberán encontrar la manera de salir con 7 puntos en cada visita (no me explico lo que nos cuesta con el potencial que tenemos). Por tanto, resumiendo, fundamental darle tiempo a Burrow, y que los receptores se apresuren a desmarcarse.

En equipos especiales también hay que tenerles miedo. Según PFF, son la segunda mejor unidad de la liga, sólo detrás de la de los Patriots. La semana pasada bloquearon un field-goal y lo retornaron para touchdown. Si nuestro punter Rehkow es bueno, el suyo, Bojorquez, es elite también. El porcentaje de yardas por punt es el 3º de la liga, y posee el más largo del año con un cañonazo de 84 yardas. Su kickerHopkins, sólo ha fallado dos fieldgoals este año, ambos de más de 50 yardas.

Si nuestra situación es desesperada con 2-4, no os quiero contar cómo es la suya con 1-5. Para ellos, éste sí que es el último clavo ardiendo al que agarrarse para seguir vivos en la competición. Recordemos que, si nos ganan, nos adelantarían en la división. Pero aun no habiendo tanto drama en juego, un BrownsBengals siempre es un partido de máxima tensión por la intensa rivalidad entre ambas escuadras y aficiones. A Burrow le tienen tomada la medida (solo les ha ganado una vez en seis enfrentamientos, encajando en total 20 sacks y cometiendo 5 intercepciones), y seguro que van a jugar este factor psicológico.

Por si no fuera suficiente con su enorme presencia en el pass-rush, Myles Garrett es capaz de hacer grandes jugadas en equipos especiales, como este field-goal bloqueado para que su compañero McLeod anotara un touchdown de retorno (foto: John Kuntz / Cleveland.com)

La clave

No voy a disculparme por una victoria”, declaró Burrow el año pasado, tras ganar a Seattle en otro partido “feo”. Y tiene toda la razón. El mal inicio liguero nos ha puesto en una situación donde solo nos vale vencer, sea como sea. Esto es lo que tendremos que hacer en Cleveland, tal como hicimos en Nueva York: ganar por cualquier medio (ataque, defensa, equipos especiales, turnovers, etc.). Apretar los dientes cuando vengan mal dadas (que vendrán), y tratar de maximizar las oportunidades que tengamos, intentando minimizar los errores. Agarrarse al partido con uñas y dientes como hemos visto hacer en tantas ocasiones, por ejemplo, a los Steelers. No se trata de dar espectáculo, sino de salir de la perrera Brown sumando la 3ª victoria de la temporada.

Todos esperan que sea Burrow quien sostenga nuestro ataque. Y así debe ser, porque está en un estado de forma extraordinario. Pero Chase Brown también está “de dulce”, y este factor podría sorprender a la defensa de Schwartz. La normalmente sólida defensa de Cleveland está fallando más placajes de lo habitual, lo que se podría aprovechar con carreras exteriores del canadiense. Insisto, de cuanta más presión liberemos a Burrow, tanto mejor.

Pero otro jugador en gran forma es Higgins (8º mejor WR de la liga para PFF, 2 puestos por delante de Chase). Ante los cornerbacks de Browns puede hacer valer su potencia física para seguir consiguiendo esos primeros downs que nos dan la vida. Sobre todo, si las dobles vigilancias a Chase le dejan en uno contra uno. Hay que tener en cuenta que ellos suelen defender en individual, por lo que si los receptores consiguen encontrar rápidamente separación, se pueden lograr muchas yardas tras la recepción. Sus cornerbacks Ward y Newsome son sólidos, pero quizá se podría buscar a Iosivas contra Emerson (normalmente pasamos al hawaiano en situaciones de receptor de posesión, pero me gustaría algún diseño de jugada en la que pudiera lucir sus virtudes como atleta).

Ante GiantsMcPherson volvió a estar perfecto. La tripleta long-snapper/holder/kicker funcionó como un perfecto engranaje. Contra Browns no solamente necesitamos que ellos estén bien sincronizados, sino también una impenetrable protección en la línea para evitar que nos bloqueen las patadas. El partido puede decidirse en un field-goal.

Por todo el entorno que rodea a Cleveland, que parece empezar a pensar ya más en 2025, somos favoritos para ganar el partido por 4,5 puntos. Pero estos partidos son muy perros (nunca mejor dicho) y la igualdad está garantizada. Varias palizas sufridas a la orilla del lago Erie nos deberían haber vacunado contra la confianza. Creo que este año tenemos una inmejorable oportunidad de cortar la racha de derrotas en Cleveland pero, fieles a nuestro estilo, no sin sufrir. Veo un 17-20 favorable a nuestros intereses, en un duelo angustioso, donde comprendería que los delicados de corazón, o quienes esperen un juego maravilloso, se pasen a Netflix.

Who Dey, hermanos!!!!

Tras un comienzo complicado, influida por las tempranas lesiones, la defensa ha estado muy lejos de lo que se esperaba de ella. Contra Giants rompió una racha negativa de más de 75 partidos siendo incapaz de dejar al rival por debajo de 10 puntos. Ante Browns va a volver a ser clave neutralizar su ataque, por si nuestra ofensiva vuelve a ofuscarse. Las puyas de Taylor y Burrow parece que empiezan a hacer efecto (foto: NBC Sports)

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