
2.- Pass-rush
Un amigo afirma que no hay mejor secundaria que atizar sin descanso al quarterback. Y en ese camino estamos con la adquisición de Willis y Lawson, dos especialistas en pass-rush. Ya no serán solamente Atkins y Dunlap quienes generen quebraderos de cabeza a los coordinadores ofensivos contrarios. Willis llega, en principio, para dar descanso a Dunlap, pero sin descartar que se alinee en el lado opuesto a él para crear una tenaza sobre el QB y que Geno caiga sobre él; o a la inversa, aprovechar el pavor que genere nuestro particular “demonio de Tasmania” por el centro para apresar al QB si pretende huir por el exterior.
Lawson por su parte abre un abanico de posibilidades. Por supuesto, con su velocidad puede salir de pie desde un extremo y ganarle la partida al OT; pero también sabe aprovechar los huecos para sorprender penetrando en el pass-rush interior entre guards. Ya vimos en alguna ocasión el año pasado que Guenther alineaba por el centro a los DEs para crear desconcierto en la OL contraria. Si como todo apunta Lawson va a ser utilizado de LB exterior, la cantidad de blitzes por partido que veamos en 2017 va a ser muy superior a la de años precedentes.
Como decía al principio, el aumento de presión sobre el QB también repercute en el trabajo de los CBs. Si el pasador tiene que estar pendiente por el rabillo del ojo de los lobos que le acechan, se resentirá la precisión de sus pases. De esta forma, jugadores como Kirkpatrick o Jackson podrán aprovechar mejor sus virtudes como interceptadores para intentar transformarlas en anotaciones. El año pasado fuimos el 4º equipo con más intercepciones, pero no supimos convertirlas en touchdowns de forma directa. Es necesario que la defensa saque partido de los turnovers y también aporte sus puntos, y no se conforme con limitar los encajados.

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
