Bengals 2025Previas

Previa Bengals – Ravens 2025

Hablábamos en el articulo anterior de la montaña rusa bengalí, cuando estábamos en la parte alta. Bueno, pues ahora estamos de nuevo en la parte baja. Con la cabeza mareada y ganas de vomitar. La derrota 34-39 en Buffalo confirmó los mismos errores del pasado: una defensa que no puede parar a nadie, y un ataque que debe ser perfecto para tener opciones en el partido. Y no lo fue. Se cometieron graves errores en la ofensiva, mientras que la defensa seguía adoleciendo de los mismos problemas del pasado: inoperancia contra los tight-ends, incapacidad de parar a un quarterback móvil, o conseguir turnovers cuando más se necesitan (hasta un par de intercepciones se les cayeron de las manos). Permitir una carrera de 17 yardas en 3ª y 15, cuando teníamos que hacernos fuertes para conseguir tener el balón de vuelta para una última y desesperada oportunidad de remontada, debería ser la puntilla para Al Golden, cuando no, para todo el proyecto Taylor.

Lo hemos expresado en múltiples oportunidades. Taylor recogió un proyecto hundido y sin futuro, y le dotó de una dinámica positiva y ganadora, que fue clave para llegar 33 años después a una Super Bowl. Nunca ha sido un genio ofensivo, sino un gestor de vestuario. Su balance con Burrow es de 45-32-1, pero sin él, de 9-28. Está claro quién es el bueno aquí. Aunque nuestra plantilla es claramente mejorable (en especial, en el apartado defensivo), el hecho de que la mayoría de los partidos los perdamos por una diferencia de una anotación indica que estamos cerca, pero nos falta ese punto de, llamémosle competitividad, capacidad de reacción, sangre fría,… en definitiva, de saber gestionar los momentos calientes. Anímica y tácticamente. Nadie me va a convencer de que el domingo, tras la primera intercepción a Burrow, el equipo no decayera en el convencimiento de que la victoria seguía siendo posible. No tenemos respuesta a los ajustes del rival en las segundas partes (donde somos claramente superados), pero tampoco nos sabemos sobreponer a los golpes. En estas circunstancias, Taylor pierde el único valor que nos aportaba, lo que le convierte en prescindible. Que en el pasado se hubiera dado continuidad a Lewis con peores resultados (mal hecho) no significa que sirva como justificación.

Todos conocemos lo complicada que es esta competición. Sólo hay que ver los apuros de los Chiefs, o que de nuestra división, únicamente el campeón llegará a postemporada. Pero este año sería el tercero consecutivo fuera de playoffs, y el primero con balance negativo desde 2020. No hablamos de un accidente, sino de una tendencia. Se antoja necesario un golpe de timón. Pero no un cambio estético, sino de calado. Cambiar a Tobin por otro manager general con las manos atadas en lo económico no solucionaría nada. No invertir en el departamento de scouting nos llevará a seguir fracasando en el draft. Reemplazar a Taylor por otro entrenador sin experiencia no sólo no mejoraría la situación, sino que retrasaría los éxitos en un momento en el que las ventanas de oportunidad de nuestras estrellas ya empiezan a cerrarse. Está claro que hay que cambiar a las personas, pero esto solo no es suficiente. Sin un cambio profundo en la organización (es decir, mayor inversión dentro y fuera del terreno de juego), casi mejor quedarnos como estamos y reducir las expectativas a ganar algún partido divisional. Y que el propietario decida si la desbandada de público en el estadio, o la desaparición del equipo de los horarios de prime time, compensa el ahorro conseguido.

Siguiendo esta filosofía de intentar disfrutar fastidiando al rival divisional, el próximo domingo disputaremos el 60º enfrentamiento de temporada regular contra los Baltimore Ravens, equipo que lidera la serie entre ambas franquicias por 32-27, aunque les ganamos en los playoffs de 2022 con el inolvidable «fumble in the jungle«. Ellos nos han ganado en 4 de los 5 últimos enfrentamientos, aunque nosotros nos impusimos en el último disputado, hace apenas dos semanas, en la jornada de Acción de Gracias. Esta vez, el horario será más asequible para quienes vivimos en este lado del charco. El partido comenzará a las 7 de la tarde en España, que serán las 12 del mediodía en México y las 3 de la tarde en Argentina. Si alguien quiere escucharlo en español a través de la retransmisión de la web de los Ravens, éste es el enlace.

Ya sabemos que militan en nuestras filas el OT Orlando Brown y el SF Stone, con pasado córvido, y que con ellos juega el CB Awuzie, que si regresara con nosotros probablemente volvería a ser titular. De nuevo, lo lógico sería volvernos a quedar sin el morbo de ver a Flacco jugando contra sus ex, pero de hacerlo, sería señal de que Burrow se haya vuelto a lesionar. No coincidirán en el campo los hermanos Hill, porque aunque nuestro Daxton es titular en la defensa, el suyo, el RB Justice, se encuentra lesionado.

Aunque por la escasa probabilidad de nieve (apenas el 5%) no veremos otro épico duelo sobre el manto nevado, hará una rasca importante (rondando los 10 grados bajo cero, con una sensación térmica de -15º). Se prevé que el sol aparecerá muy tímidamente tras las nubes, y los vientos, de 15 km/h (con rachas que podrían superar los 20) más la humedad del 73%, serán los responsables de tan bajas temperaturas. Supongo que para intentar captar esos pocos rayos de sol, o para camuflarnos entre la nieve si llegara a caer, vestiremos con camiseta blanca (algo poco habitual como locales), combinada con pantalones naranja y calcetas blancas. A ver si a la tercera va la vencida, porque las otras dos veces que hemos vestido esta combinación (Denver y Pittsburgh) hemos acabado palmando.

Volverá a arbitrarnos Brad Allen, quien ya dirigió el partido que perdimos en Green Bay. Con un balance de 4-6, no podemos decir que este director ejecutivo de los North Carolina Senior Games, supervisor de los árbitros de baloncesto de instituto en su estado y CEO de una ONG, nos traiga buenos recuerdos. Está considerado, de hecho, como uno de los peores de la NFL. Quizá por eso, este año es el colegiado que menos encuentro ha dirigido. Su media de 10,5 penalizaciones por partido es la más baja de todos los equipos arbitrales, por lo que no esperamos una lluvia de pañuelos. Es posible que piense que cuanto menos pite, menos se equivoca. Por tanto, si el listón está alto, debemos aprovecharlo para ser más agresivos en las coberturas y en la protección a Burrow.

Si ya no tenemos casi ninguna esperanza de playoffs, al menos, vamos a intentar divertirnos ganando este partido divisional y, de paso, fastidiar a uno de nuestros vecinos. La vez que más puntos endosamos a los Ravens fue en el partido de casa de 2005, donde ganamos 42-29. Tal vez porque entonces quizá defendíamos mejor a los tight-ends, como muestra la fotografía. ¿Superaremos el domingo esos 42 puntos?

En ataque

Cuando parecía que, por una vez, la productividad ofensiva podría ser suficiente para compensar el desastre defensivo, dos clamorosos errores de Burrow propiciaron la remontada rival (21 puntos en menos de 5 minutos). No nos pudimos recuperar de estos fallos, pese al buen drive final que nos puso en posición de optar a una hipotética remontada (uno se pregunta por qué no intentamos el onside-kick, viendo la inoperancia defensiva, aunque lo lógico fuese no hacerlo). Por cierto, pasando desapercibido ante la debacle general, el fumble de Burrow tras tropezar con uno de sus linieros en el intento de conversión de dos (que nos hubiese puesto a tiro de field-goal) evidenció una vez más nuestra inutilidad en este tipo de acciones.

La primera intercepción fue claramente un error de quarterback. Esa jugada, que ya habían intentado exitosamente con anterioridad, la vio venir anticipadamente la defensa. En vez de intentar superar por alto a Benford, debió tirarle al topo, como otras veces ha hecho Flacco, que total, sólo era primer down. La segunda fue mala suerte al aprovecharse Epenesa de un rebote en Phillips, pero no es la primera vez que las líneas defensivas deflectan un lanzamiento de Burrow. Debe tener una de las estadísticas más altas en este sentido. Da la impresión de que no aprende, o los técnicos no son capaces de enseñarle.

Y el caso es que había comenzado bien, convirtiendo 6 de 7 terceros downs (el que falló fue al final en 3ª y 18). Movíamos bien el balón, con drives sostenidos, y anotando 3 touchdowns en nuestras 3 primeras posesiones. La línea ofensiva ofrecía una gran protección (solo un sack, al final ya de la primera parte) y aunque a Brown le costaba correr, con Perine teníamos cierto éxito por la tierra por la nieve. Chase estaba muy vigilado (solo una recepción en la primera mitad), pero Higgins demostraba todo su talento en un fantástico touchdown. Sin embargo, se golpeó en la cabeza antes de llegar al descanso, y después, con evidencias de estar conmocionado, ya no fue el mismo (aunque anotó otro meritorio touchdown cerca del final). Sin él, fue Gesicki quien se aprovechó de la vigilancia extra sobre Chase. Fue de largo su mejor partido del año, con 86 yardas y su único touchdown de la temporada, celebrando además cada recepción como si fuera un gol por su pasado en Dolphins y Patriots, rivales divisionales de Bills.

Como decía, Perine fue el corredor con más éxito (5,2 yardas de media por carrera), pero Brown logró anotar por esta vía un esforzado touchdown, y fue pieza clave en el juego aéreo, con una fabulosa recepción de touchdown (que no vieron los árbitros y que Taylor tuvo que reclamar vía challenge). Iosivas, como siempre, una cal y otra de arena. Buenas atrapadas y drops inexplicables. Más le vale ponerse las pilas porque ahora, con Higgins fuera nuevamente por conmoción, le tocará ser el wide-receiver 2 (salvo que Gesicki aparezca en este papel, dejando a Sample, Hudson y Fant las tareas propias de tight-ends).

Como decía antes, la línea ofensiva sigue dando buenas noticias. No se trata de que la pésima defensa desvíe la atención, es que realmente lo está haciendo bien. Fairchild se ha convertido en uno de los mejores linieros novatos de la liga, y Risner continua muy inspirado. Con estos puntales a su lado, hasta Karras parece mejor. Orlando Brown mejoró algo sus últimas actuaciones, mientras que Mims sigue sólido en el otro extremo. De lo poco positivo que podemos sacar este año es la mejoría experimentada en esta unidad a las órdenes de Peters. Espero que conserven su integridad renovando a Risner, sin olvidar que, por la edad de sus componentes, su caducidad no está lejana.

Para el partido contra Baltimore ya no volverá a ser noticia la nueva ausencia de Burton. Fue cortado el lunes, tras una nueva multa por el club. Hasta el momento de escribir este artículo, ningún otro equipo se había interesado por él. Una lástima de talento malgastado por su parte por la cantidad de serrín en su cabeza, y un desperdicio de tercera ronda por la nuestra por no haber analizado mucho mejor al chico antes de draftearle (cuando muchos clubes pasaban de él pese a estar considerado por calidad como segunda ronda, algo debimos haber sospechado).

Higgins, de nuevo en protocolo de conmociones cerebrales, será baja el domingo (y debería serlo para el resto de partidos, no merece la pena arriesgarle si no tenemos nada en juego). Ya es curiosa la maldición que le persigue cada vez que tenemos que jugar contra Ravens. Por suerte, estará Chase, que es la kriptonita de la defensa córvida. Podemos prever un partido donde nuevamente será muy utilizado. También Tinsley, que pasó de recibir 9 pases hace dos semanas, a no ver ninguno (y jugar apenas en 9 snaps) La defensa de Baltimore es más vulnerable por aire que por tierra, por lo que imaginamos que Burrow tendrá otra vez que lanzar cuarenta y tantas veces. Imposible que la línea ofensiva evite toda la presión, pero entre unos y otros, por favor, hagamos lo posible por no entregar el balón.

En un increíble esfuerzo, Higgins se jugó el físico en numerosas ocasiones para mantener con vida las aspiraciones bengalíes. Su talento y compromiso está fuera de duda pero, con una nueva conmoción cerebral a cuestas, lo mejor es dejar que se recupere bien. No tiene sentido que vuelva a jugar esta temporada donde ya no vamos a ir a ninguna parte (foto: NFL.com)

En defensa

Recientemente han salido unas declaraciones de Joe Burrow un tanto complacientes que nos han preocupado a todos. Desprenden indolencia y fatalismo. Una sensación de resignación que choca frontalmente con su (hasta ahora) carácter competitivo. Es posible que esté atravesando una etapa personal un tanto complicada (lesiones, pareja, etc.), que le hagan preguntarse hasta qué punto debe seguir arriesgando su salud cuando los dueños no arriesgan su chequera. Pero si nos vamos al plano deportivo, la convicción de que, por más esfuerzo que haga, la defensa encontrará la manera de perder el partido. Quizá también quisiera quitar hierro a una derrota donde él fue también parte fundamental. En todo caso, se volvió a evidenciar, una vez más, que nuestra defensa sólo sobrevive a base de turnovers (algo a lo que nos podríamos retrotraer a años atrás), y que carece de solidez para encarar con garantía un enfrentamiento a alto nivel (bueno, ni a bajo nivel tampoco).

Ante Bills, nuestra defensa consiguió forzar la escalofriante cifra de cero punts. Ya sabíamos que Buffalo se iba a jugar los cuartos downs porque es su estilo (convirtieron 3 de 4, algo que también habría que hacérselo mirar), pero es que ni siquiera llegamos a forzarles terceros downs largos que les hubieran obligado a arriesgar o asegurar el punt. No solo anotaron en prácticamente cada drive, sino que se plantaban con excesiva facilidad dentro de nuestra yarda 10. Forzarles un fumble y un field-goal fue nuestra pobre aportación.

Fieles a su filosofía, corrieron mucho y bien (anotaron 183 yardas terrestres, por encima de su media de 156). No será que no estábamos avisados. Que Cook nos corriera solo 80 yardas puede ser hasta notable, pero que Josh Allen nos hiciera 78 yardas, record personal por tierra este año, es inconcebible. Si ridículo fue su touchdown de 40 yardas sin que nadie le saliese a su paso, peor aún fue la jugada en 3ª y 15 final donde, de haberle parado, hubiésemos tenido casi un minuto para intentar la remontada. Se ve que las gafas negras que llevaba Golden se empañaron en los momentos decisivos. cualquiera que hubiese estudiado mínimamente a los Bills sabe que la opción de carrera de Allen es un recurso que utilizan con frecuencia, y no me explico como no se le puso algún espía especifico. O peor aún, que se lo pusieran, y no se enterase de por dónde le venía el aire. Menos mal que Lamar Jackson no está al 100%, porque si le ponen al mismo a vigilarle, el domingo sería otra carnicería.

Podemos criticar, y con razón, que el personal con el que cuenta Golden es de lo más mediocre de la competición. Pero también está en su mano hacerles jugar bien, y todos han empeorado respecto al año pasado: B.J. Hill, Slaton, Jenkins, Dax Hill, Jackson, Burks, Newton, Battle,… (iba a añadir a Stone, pero no, éste está igual de mal). La decisión de desprenderse del capitán Wilson fue suya, solo para dar minutos a unos novatos cuyo paupérrimo rendimiento cuestiona mucho su continuidad en la titularidad para el año que viene. Ante la inoperancia del frontal defensivo para presionar (también hay que tener en cuenta que, sin Hendrickson, aquí no presiona nadie, ni por fuera ni por dentro, cosa que ya sabíamos) está utilizando más el recurso del DB-blitz con Davis, pero ante quarterbacks con «los huevos pelados» como Allen, solo consigue dejar libre de marca a receptores que rápidamente reciben el balón. En definitiva, salvo que el rival se dispare en el pie (recordemos cómo fueron las victorias en Cleveland o Baltimore), la incompetencia de la unidad defensiva, desde los jugadores a los técnicos, sin olvidar a una directiva que prefiere jugadores con el sueldo reducido a jugadores que marquen diferencias, no nos puede hacer sentirnos optimistas de cara a lo que queda de temporada, por supuesto, pero tampoco de cara al futuro. Ni espero un cambio radical en la composición de la plantilla, ni confío en la capacidad de estos técnicos para extraer el máximo de ellos.

No obstante, si nos tenemos que quedar con algo bueno, es indiscutible que debemos hacerlo con D.J. Turner. El cornerback está a un nivel estelar. Buena parte del éxito en que los mejores wide-receivers de Bills, Shakir y Coleman, tan solo lograran 16 yardas cada uno, se debe a él. Ya podrían aprender de él los responsables de cubrir a los tight-ends, porque somos absolutamente inútiles en este apartado, y los rivales lo saben y exprimen esta debilidad hasta la extenuación. El domingo pasado, Knox, Kincaid y Hawes se combinaron para 137 yardas y 2 touchdowns. Si nuestros safeties y linebackers no sirven para parar la carrera, ni para cubrir a tight-ends o runningbacks que salgan a recibir, ¿para qué los queremos? ¿por qué no se les da una oportunidad a los safeties Anderson, Anthony o Jules, que solo participan en equipos especiales? ¿por qué no activamos a los linebackers Heyward y Powell-Ryland, a ver si son capaces de aportar algo diferente? Si, como nos tememos, es que son peores que los titulares, creo que la limpieza en la unidad al acabar el año debería ser todavía mayor de lo que pensamos.

Para el partido contra Baltimore es posible que regrese Stewart. Con la baja de Hendrickson para el resto de la temporada, oportunidades no le van a faltar. A ver si es capaz de sumar algo en cualquier apartado estadístico (aunque no sean sacks, algún QB-hit o placaje para pérdida). Lo que no va a cambiar es la composición de la secundaria, con Dax Hill por el exterior (cometiendo penalizaciones para evitar que le quemen continuamente) y Davis en el slot. Newton ni siquiera cuenta. Ante Bills se quedó inédito (no participó ni en jugadas de equipos especiales).

Ante los Ravens ya empezamos la serie de partidos a vida o muerte. Una derrota más nos descalifica matemáticamente para playoffs. En todo el año, sólo hemos sido capaces de dejar al rival por debajo de 26 puntos en dos oportunidades (ambas victorias). Una de ellas fue en Baltimore, por lo que necesitamos otro buen partido defensivo para tener alguna oportunidad de victoria que, si bien puede que no nos sirva para nada, seguro que fastidiará las opciones córvidas, que tampoco viene mal por las veces que ellos nos lo han hecho a nosotros.

Nuestra defensa es tan mediocre que la única opción que tiene para mantenernos con vida en los partidos es forzar turnovers. la lotería no puede tocar todos los días (foto: Gregory Fisher / Imagn Images)

El rival

Tras caer el pasado domingo ante Steelers (no sin polémica arbitral), los Baltimore Ravens encadenan dos derrotas consecutivas ante rivales divisionales que les dejan con un apurado balance de 6-7 (la primera vez que están en negativo en esta jornada en la era Lamar Jackson) como segundos en la AFC Norte, y necesitados de ayuda externa para llevarse la división, único camino para entrar en playoffs. Para ellos, ganar el domingo es fundamental, porque de no hacerlo, no les sería suficiente con derrotar a los Steelers en la última jornada liguera.

En lo que ya viene siendo habitual este año, Lamar Jackson sigue limitado en los entrenamientos. El declive en su juego de este año viaja paralelo a sus problemas físicos. La jornada pasada resurgió algo, por lo que es posible que semana a semana empiece a recuperar su ritmo habitual. No creo que seamos capaces de volver a dejarle en un 53% de pases completos y 3 turnovers como en el partido de Baltimore.

Contra la carrera, en el partido de Acción de Gracias fuimos capaces de limitar a Henry a «solo» 3, 5 yardas por intento, quitando la carrera del touchdown de 28 yardas. Para hacernos una idea de su potencial, acaba de batir las 1000 yardas terrestres por 7ª vez en su carrera, algo sólo al alcance de monstruos como Tomlinson, Emmitt Smith o Adrian Peterson. Su relevo actual, Mitchell, logró 76 yardas la semana pasada contra Steelers, pero se lesionó en la rodilla, por lo que llegará mermado de condiciones.

Ante una defensa no muy fuerte contra el pase como la de Pittsburgh, Flowers logró 124 yardas, por lo que llega «on fire«. Va a tener trabajo Turner para secarle como hizo en Baltimore (se quedó en solo 6). Quien se puede aprovechar es el veterano Hopkins, el otro wide-receiver, emparejado contra un cornerback de inferior calidad. Dado que el peligro real de los Ravens por el aire viene por sus tight-ends Andrews y Likely, yo devolvería a Hill, más físico que rápido, por el interior, dejando el exterior bien a Davis o incluso a Newton. Además, probaría a Ivey en situaciones claras de pase o en red-zone para marcar a estos jugadores tan grandes.

Los Ravens son el tercer mejor ataque por tierra, pero solo el 27º por el aire. Su pesada línea ofensiva está configurada precisamente para esta labor. La protección a Jackson sabe buscársela por sí mismo con su movilidad. Por tanto, lo que debemos haces es apretar los dientes contra la carrera y mantener a Jackson en el pocket sin que pueda ganar primeros downs con sus piernas, e ir a por él solamente cuando la jugada se rompa, para evitar que pueda encontrar receptor con facilidad.

En defensa, su vulnerabilidad es por el aire. Esperemos que el día lo permita. A Rodgers le dejaron tener el mejor partido de la temporada. Conceden de media 236 yardas de pase por encuentro, siendo el 7º equipo que más sufre por aquí en la NFL. Tienen 3 buenos cornerbacks en Awuzie, Humprey y Wiggins, y un gran safety en cobertura como Hamilton, lo que les permitirá doblar marcaje sobre Chase. Para vigilar los pases profundos se turnan los otros dos safeties, Gilman y Starks. Yo diría que lo que debemos hacer es diversificar el juego aéreo con los tight-ends en pases cortos, y buscar a Chase cuando se concentren en el box y aparezcan mas huecos en su defensa.

También sería importante que volviese a funcionar la carrera. Las 117 que Brown (78) y Perine (39) lograron en Baltimore muestran que es posible hacerlo. Sobre todo, si les obligamos a reducir su frontal defensivo por la acumulación de receptores. Sacarles de su formación habitual de 3-4-4 a una 3-3-5 puede hacer que aparezcan espacios para nuestros corredores. Desde la jornada 7, sus números defensivamente han mejorado mucho, por lo que no será un partido cómodo.

Su kicker, Tyler Loop, tenía unos zapatos muy grandes que llegar tras la marcha de Tucker. Sin embargo, lo está haciendo muy bien, con 25 patadas anotadas, y perfecto por debajo de 50 yardas. Yo sigo pensando que el liderazgo de nuestro punter Rehkow en la media de yardas por punt en la NFL le convierte en el mejor, pero quien considere que la estadística «buena» es la de yardas netas, esta clasificación la encabezas Stout, el punter de Baltimore. Si Mitchell no puede jugar deberán buscar otro retornador para los kickoffs, mientras que para los punts, Wester es bastante efectivo, pero puede tener problemas para retener la posesión.

Jugar contra Harbaugh es saber que te encuentras en un zarzal repleto de peligros. Todavía le debe escocer la derrota de hace dos jornadas, así que habrá preparado a conciencia un plan para derrotarnos, a sabiendas de que perder puede significar prácticamente decir adiós de forma prematura. Ya me extrañaría que Taylor le barriese en los dos partidos del año, pero toca confiar, esperando que les pueda poder la ansiedad, por ejemplo, jugándose cuartos downs.

Si Likely hubiera confirmado esta recepción (últimamente no está teniendo suerte en la end-zone, esperemos que no se rompa la racha) el destino de su equipo, y de la división, podría haber sido muy diferente (foto: Larry Brown Sports)

La clave

Para el partido del domingo, los Baltimore Ravens son favoritos para llevarse la victoria, pero sólo por 2,5 puntos, lo que, en mi opinión, es más bien síntoma de lo mal que está el conjunto córvido que de lo bien que estemos nosotros.

La clave será la posesión. En Baltimore tuvimos el balón 17 minutos y medio más que ellos, lo que es una barbaridad. Buena parte del éxito radicó en las numerosas recuperaciones de balón, pero si queremos tener una oportunidad, necesitamos que nuestra defense esté más tiempo en el banquillo que en el campo. Por lo que sea.

Por tanto, el ataque deberá encadenar drives largos (en Buffalo no lo hicimos mal) y, si es posible, tratar de finalizarlos con 7 puntos. A ellos les está costando mucho acabar sus ataques en touchdown, por lo que tenemos que intentar aprovechar esta ligera ventaja. No contar con Higgins es un severo contratiempo, pero deben aparecer Tinsley y Iosivas, con manos seguras, para mover las cadenas. También Brown en labores de receptor (7 de 7 en Baltimore) puede resultar decisivo.

La defensa tiene que cerrarse sobre Henry, vigilar las escapadas de Jackson en play-actions, y estar muy vivos para los turnovers. Ante Bills se les cayeron un par de intercepciones a Turner y Battle. Contra Baltimore no podemos conceder esos regalos navideños. Como he venido diciendo a lo largo del artículo, el diferencial final de turnovers entre uno y otro equipo puede ser el factor determinante que decante la balanza.

Es inevitable sentir la misma depresión que nuestro quarterback ante tan desilusionante temporada. Vamos 4-9, somos un equipo malo, esta realidad no se puede ocultar. Pero, sabiéndolo, nada nos impide olvidar por un día los balances y centrarnos en derrotar a nuestro rival divisional. Estos partidos siempre son diferentes, y hay que ganarlos independientemente de cómo vaya cada uno. La intensidad empareja calidades, y si hay un equipo que debe darlo todo, quizá como forma de disculpa ante sus decepcionados aficionados, es el nuestro. Sé que no os puedo pedir que os ilusionéis, pero sólo nos quedan 4 malditas jornadas para acabar el año, así que hagámoslo a lo grande.

Who Dey, hermanos!!!!!!

Muchos partidos de este año han caído del lado del equipo que menos errores ha cometido. Si volvemos a regalar el balón en momentos clave, como en Buffalo, volveremos a perder. Si logramos que sean ellos quienes los pierdan, tendremos una oportunidad (foto: sporstnet)

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