Pedíamos que se diera un golpe en la mesa, y se dio. Aunque más bien, fue en la sobremesa, porque nos supimos reponer (¡y de qué manera!) de una primera parte bastante mala. La primera mitad fuimos el equipo que tanto odiamos ver: indolente, confundido, sobrepasado táctica y físicamente… Sin embargo, todo cambió tras el descanso (ya echábamos de menos estos ajustes), del que volvimos siendo el equipo que todos deseamos ver: comprometido, combativo, talentoso, letal… Un nuevo ejercicio de Dr.Jekyll y Mr.Hyde que tanto gusta a nuestros cardiólogos y psicólogos.
El caso es que, felices como lombrices, nos plantamos en la 8ª jornada con un balance de 4-2, con el que seguimos en línea de lo pronosticado a estas alturas en la Guía, y nos aseguramos llegar con balance positivo al partido de Madrid. Esta victoria ante los Ravens, aparte de la moral conseguida (sobre todo, por la forma en que se logró), nos permite mantener el ritmo de nuestros rivales de división que siguen en racha. Además, nos ponemos 1-1 en una AFC Norte muy competida, después de haber visitado ya Pittsburgh y Baltimore.
Pero esto no para, y ya tenemos encima el siguiente compromiso, que, tras la explosión de juego con el que despedimos el anterior, estamos deseando que llegue. Será en nuestro Paycor Stadium ante unos Tennessee Titans que no han empezado nada bien. Llegan con un balance de 1-6 tras perder frente a los Browns. El partido volverá al tradicional horario de las 7 de la tarde en España, 12 del mediodía en México y las 3 de la tarde en Argentina. Una tarde que estará nublada en Cincinnati, con un 50% de probabilidad de lluvia ligera, pero temperatura agradable de unos 20º, humedad alta, y viento muy suave.
Como los antiguos Oilers que son, con quienes compartimos División Central en la AFC entre 1970 y 2001, nos hemos enfrentado muchas veces. El balance les sigue favoreciendo por 41-38-1 (8-12 desde su cambio de nombre a Titans), pero les hemos ganado 8 de los 11 últimos duelos, y las dos veces que nos hemos enfrentado en playoffs (la última, en 2021, el año de la Super Bowl). No hay jugadores en las actuales plantillas (o al menos no lo he encontrado) que hayan vestido ambas camisetas. El dato más destacable es que Higgins nació en Oak Ridge, a menos de 3 horas del estadio de los Titans en Nashville.
Para no ir desjalichados, y parecer unos camamuris, vestiremos nuestro uniforme de gala: camiseta negra, pantalón blanco con franjas naranjas y calcetas negras. Es importante ir de punta en blanco porque es el partido elegido para homenajear a nuestros nuevos miembros del anillo de honor: el RB James Brooks y el TE Bob Trumpy. En la Guia Bengals 2026 tenéis un pequeño esbozo de su carrera. Por supuesto, serán los encargados de animar el ambiente como rulers of the jungle.
Arbitrará el encuentro Brad Allen, probablemente uno de los peores colegiados de la NFL. De 57 años, es nativo de Lumberton, en Carolina del Norte, donde oficia como director ejecutivo en la organización de los Senior Games del estado. Es árbitro principal desde 2014 (año en el que ya dirigió un Bengals–Titans con victoria para los nuestros), y nos ha pitado en 11 oportunidades con un balance desfavorable de 4-7. No ganamos con él desde 2022. Actualmente, se sitúa como el 4º en la tabla de pañueleros, con una media de 15 por partido. Tiene un amplio surtido de penalizaciones (no se corta a la hora de pitar lo que sea), pero siente especial predilección por la salida falsa y el holding ofensivo.

En ataque
El entusiasmo por la cara mostrada por nuestros Bengals durante la segunda mitad en Baltimore es totalmente legítimo. Todos los drives culminaron en touchdown (5 en total), excepto el último e irrelevante (ya con Flacco en el campo) donde sólo interesaba gastar tiempo. Por fin pudimos ver el potencial que se supone a nuestra ofensiva, donde todos sus componentes, incluidos los técnicos, rindieron a un alto nivel.
Más adelante analizaremos lo que no funcionó, pero en esta segunda parte se observó a Burrow más implicado y menos indolente (16 de 18 para 249 yardas y 4 TDs. Conectó con Higgins, inédito en la primera mitad, para 148 yardas y 1 TD. Se empezó a contar con los tight-ends (3 recepciones para All, 2 para Sample con un TD, y una para Gesicki, también para TD). Y sobre todo, la línea ofensiva se mostró mucho más sólida, permitiendo más tiempo para pasar a Burrow, y ahí es letal.
Pero todo esto surge a partir de una bronca de Chase a sus compañeros en el vestuario. Me gusta que un veterano, y líder del equipo, tome estas iniciativas tan necesarias. Quizá me hubiera gustado más que la reprimenda viniera de Taylor, quien al parecer solo sabe gritar a los colegiados, aunque nos cueste un tiempo muerto (y tuviera razón en sus protestas). En cualquier caso, bienvenido sea que los jugadores reaccionen, y no permanezcan impasibles ante la mierda que estaban haciendo.
Porque el primer tiempo fue un despropósito. Menos de 60 yardas totales y apenas 3 primeros downs. Receptores dropando pases, los corredores estrellándose y la línea ofensiva permitiendo una presión que si no derivó en sacks fue porque Burrow se sacaba el balón de encima. El propio Burrow, incapaz de encontrar líneas de pase que parecían evidentes. Superados por unos Ravens que parecía que habían sido ellos quienes habían tenido un bye para preparar bien el partido y no nosotros.
Si queremos ser un equipo competitivo, no debemos caer en la autocomplacencia de lo buenos que fuimos en la segunda mitad. Hay que analizar por qué fuimos incapaces de mover el balón en la primera parte. Un sospechoso habitual es el fracaso del juego de carrera, pero el domingo no estuvo “tan” mal. Unos promedios de yardas por carrera de Brown y Perine de 3,5 y 4 yardas respectivamente, por sí mismos no justifican abandonar el juego terrestre. Volvemos otra vez a ser un equipo que prioriza el pase sobre la carrera, y cuando Chase tiene doble marcaje, o los otros wide-receivers se dejan caer balones, o Burrow siente mucha presión, nos quedamos sin alternativas.
Para el próximo domingo, recordemos que los Titans suelen salir muy enchufados. No podemos caer en la confianza de pensar que remontaremos. Hay que salir con la misma agresividad con la que terminamos en Baltimore, para evitar que se vengan arriba, y no tener que esperar al último minuto para sacar adelante un partido que, sí o sí, se tiene que ganar.
En el momento de redactar este artículo, sabemos que Chase sufre molestias en el tobillo, que no parecen graves, pero habrá que seguir. Por otra parte, tras un placaje que debió ser penalizado (hip drop tackle), All se ha vuelto a romper los ligamentos de la rodilla (3ª o 4ª vez en su carrera), por lo que no sólo se pierde la temporada, sino que es muy difícil que continúe ejerciendo esta profesión. Para reemplazarle hemos vuelto a fichar a Grandy. Ya se nos han caído Hudson y All en una unidad de tight-ends que tampoco andaba muy sobrada. El novato Endries tendrá que acelerar su adaptación a la NFL. Por cierto, hablando de lesionados, no sabemos nada sobre Iosivas que, teóricamente, ya podría regresar esta semana.

En defensa
Empezamos el partido en nuestra línea: concediendo una big-play en 3ª y largo. Esta vez, con el agravante de que la jugada terminó con un TD de 48 yardas, donde ningún jugador desde la línea de linebackers hacia atrás parecía tener claro qué debía hacer. Lo grave es que no fue la única. 20 yardas de Flowers en 3ª y 13. 18 yardas de Bateman en 3ª y 16 (ambas en la primera mitad), y otra de Hill en 3ª y 16 para 15 yardas, ya al final en prevent. Hacemos un gran trabajo en primer y segundo down, pero luego lo estropeamos en los terceros.
De la primera mitad, lo mejor que se puede decir es que minimizamos daños. Con una diferencia de posesión a favor de nuestros rivales de 22:20 por 7:40 (consecuencia de nuestra ineficacia ofensiva), lo mejor es que sólo encajamos el TD del inicio, siendo capaces de limitarles a sendos field-goals desde la red-zone en sus dos últimas posesiones. Claro que fueron drives de 78 y 82 yardas, en los que no supimos aprovechar la buena posición de campo que logró Rehkow con sus patadas.
Se hizo un magnífico trabajo en la línea. Henry no pasó de las 2,5 yardas por carrera. Se cerró bien el exterior. Pero, como digo, sufrimos en los terceros downs (nos convirtieron 8 de 11). Ellos buscaban mucho el emparejamiento contra Ivey (tal como hizo Dolphins), lo que nos debe hacer ver que tenemos una debilidad en la posición de CB3, donde necesitamos que Tacario Davis dé un paso al frente. Newton no parece ser alternativa, y seguimos sin saber nada sobre la recuperación de Taylor.
Pero también tenemos un problema en la posición de safety, donde la lesión de Dugger (ya declarado OUT para el domingo) no ayuda. Da la impresión de que Battle y Cook son dos clones, que se estorban más que se complementan. Aceptables por tierra, pero deficientes en cobertura, encajar tantos big-plays recae en sus responsabilidades. Jules no termina de contar con la confianza de los técnicos, que prefieren la experiencia de los otros dos. Uno ve a Hamilton en el bando contrario, y enfurece la dejación que se ha hecho de esta posición.
Nuestros denostados linebackers tuvieron una jugada fundamental mediado el último cuarto, con una intercepción clave (Carter deflecta, Knight atrapa). El posterior TD supuso el último clavo en el ataúd córvido, y que Flacco, junto con la retahíla de suplentes, finalizaran el partido. Burks sigue arañando tiempo de juego a Knight. Aunque es innegable el esfuerzo para dejar a Henry en apenas 45 yardas, seguimos esperando más de ellos. No nos pueden hacer big-plays en checkdowns y que, por ejemplo, por querer forzar un fumble, Knight encajara mínimo 3 yardas más de la cuenta.
Sin embargo, no debemos dejar caer en el olvido la extraordinaria exhibición de la segunda mitad, donde no encajamos ni un solo punto (también por la excesiva ambición de Minter, que prefirió jugarse un 4º down en vez de chutar un FG para ponerse por delante en el último cuarto). Especialmente importante la concentración en estas situaciones (aunque a Ivey se le escapó una intercepción en un balón que venía deflectado), así como en un QB-sneak detenido que supuso un turnover on downs, o la presión, esta vez sí, eficazmente ejercida cuando Huntley se vio obligado a pasar. En este sentido, destacar la actuación mayúscula de Mafe, con 2 sacks, y el estreno “sackeador” de Howell. También pudimos disfrutar de la “Sexy Dexy Dance” en otro sack más para la insaciable colección de Lawrence.
No quiero terminar sin hablar de Stewart. El flamante primera ronda de 2025 nuevamente quedó inactivo. Al igual que Robinson, pero éste fue una selección de 7ª, proveniente de un programa de menor nivel que los Aggies. Resulta muy decepcionante que reconozcan que debemos esperar a que haya una lesión para verle sobre el terreno de juego. Ya no es que le haya adelantado Howell, su compañero en Texas A&M, sino que también Cedric Johnson, elegido en 6ª ronda un año antes. Para quienes piden un traspaso, no vamos a sacar nada por él, por muy 1ª ronda que sea. Por tanto, mejor esperar a ver si hacia el final del año remonta, y permite poder prescindir de Murphy, o debemos buscar otra solución.
Para Titans, será fundamental salir bien activados. Ellos intentarán imponer su ritmo con la carrera. Debemos evitarlo. Pollack seguro que buscará doblar la esquina más que Henry, por lo que hay que vigilar por ahí. Hay que conseguir que el partido pase por las manos de Ward. Nuestra DL puede hacerle sufrir.

El rival
Los Tennessee Titans (1-6) serían últimos de la conferencia de no ser por la desastrosa campaña de los Chargers (0-6). Tampoco les supone ningún drama, ya que tienen asumido que éste es un año de transición, mientras siguen conformando un equipo alrededor de Cam Ward, pick#1 del draft de 2025. Para esto han fichado como head-coach a Robert Saleh, un enérgico entrenador con exitoso pasado dirigiendo defensas.
La formación ofensiva que emplean más habitualmente es de personal 11 (1RB-1TE-3WR), como nosotros. Brian Daboll, fichado este año, tiene un reconocido prestigio dirigiendo ataques (sobre todo sus 4 años en Buffalo) y experiencia como head-coach de 4 años en Giants. La idea es rodear a Ward del mayor talento posible para acelerar su progresión. Su líder en yardas de recepción es el novato Tate, seguido de Robinson (25 años). El veterano Ridley (31 años) está cada vez jugando menos en beneficio del WR de 2º año Ayomanor (un receptor grande, muy físico, pero sorprendentemente rápido). Probablemente le emparejen mucho con Ivey, así que, ¡peligro!
El juego de carrera, más allá de alguna aventura de Ward, es propiedad de Pollard. El veterano tanquecito de 29 años está promediando 4,3 yardas por carrera y se encuentra “on fire” (129 yardas y 3 TDs la pasada jornada), con 120 yardas tras el primer contacto y 8 placajes rotos. Le da relevo (poco) Spears, un RB con buenas manos para el juego aéreo. Su línea ofensiva abre buenos huecos, pero esto es un arma de doble filo, porque también podemos usarlos nosotros para entrar en blitz. Ante Browns fracasaron en goal-line, por lo que debemos apretar los dientes si llegan a red-zone, donde su porcentaje de TDs es de solo el 47%.
Como nosotros, el impacto de los tight–ends en ataque es prácticamente testimonial. Baste decir eso para que a nosotros nos destrocen. El titular es Helm, y a más distancia, Bellinger. En suma, su juego de pase es el penúltimo de la liga, lo que les lastra a ser el peor ataque de la liga en yardas. Su media de puntos anotados es de 15 puntos, una cantidad que debería estar al alcance de superar por nuestra ofensiva.
Su coordinador defensivo es Gus Bradley (ya veis que no han escatimado gastos en fichar a entrenadores de postín), con pasado en esta misión en múltiples equipos, y experiencia de 4 años como head–coach en Jaguars. Su formación habitual es 4-3-4, pero ante nosotros probablemente evolucione hasta 4-2-5.
Sin duda, la noticia más impactante la conocimos ayer mismo con el traspaso a los Bears del DT Simmons por dos primeras rondas (2027 y 2028) y un sweep de picks de 4ª y 5ª de 2028. Ciertamente, los Titans andan muy necesitados de talento, y esa operación les permitirá reforzarse para el futuro. La verdad es que a nosotros nos viene fenomenal, porque Simmons siempre había sido un quebradero de cabeza para nuestra OL.
El resto de su línea defensiva está compuesta por veteranos que probablemente ya hayan visto sus mejores días. Thomas y Franklin-Myers por el medio, y Johnson y Martin por el exterior. Tras ellos está lo que me parece su mejor unidad: los linebackers. Barton sigue dando guerra, y el novato Hill ha entrado fuerte en la liga. En la secundaria destacaría al SF Hooker, pero los cornerbacks son vulnerables, y Chase, si está bien, se puede poner las botas. Son la defensa 24 contra el pase, y la 26 contra la carrera. A poco que nuestro ataque esté medianamente certero, se debería poder imponer.
En los retornos, su especialista, Chimere Dike, fue elegido All-Pro el año pasado tras encabezar la lista de yardas de retorno de punt (17,3 yardas de promedio). Fue el primer jugador desde 1952 en conseguir un promedio de yardas superior a 17 en los retornos de punt y de 25 en los de kickoff (25,6). Su kicker, Slye, es muy seguro. Este año ha convertido todas sus patadas, salvo un fallo desde más de 50 yardas (aunque el año pasado convirtió 9 desde esta distancia, record de franquicia). No está más alto en la tabla porque la ineficacia de su ataque hace que sólo haya disfrutado de 11 oportunidades. El punter es el veterano Townsend, actualmente 8º en promedio de yardas por patada. El capitán de equipos especiales es el long–snapper Cox, de 40 años (sí, habéis leído bien).
En el apartado de lesiones, su WR estrella Tate se ha perdido dos entrenamientos por un problema en el hombro, y es complicado que llegue. Le sustituiría Ridley. En idéntica situación está el RB2 Spears, con una lesión en la rodilla, lo mismo que le pasa al punter Townsend. Por su parte, Franklin-Myers, con molestias en la ingle, no estará al 100%.
Puede parecer un partido fácil, pero como anunciaba en la Guía, tiene trampa. Los Titans son un rival muy correoso, y aunque su record pueda indicar otra cosa, 4 de sus 6 derrotas han sido por 3 puntos (Browns), 6 (Ravens), 5 (Giants) y 4 (Eagles). Es decir, compiten bien (sobre todo al inicio de los partidos), y no van a bajar los brazos. Sólo han encajado una media de 22,3 puntos (15º de la liga), por lo que será complicado anotarles.

La clave
Si algo nos dejó claro el partido de Baltimore es que nuestro techo es tan alto como esperábamos, pero el suelo es preocupantemente más bajo de lo que debería. Y lo peor es que no sabemos qué cara vamos a mostrar. Por esta razón, la clave principal será salir a disputar el partido concienciados como si fuera una continuación del disputado ante Ravens.
Por esa razón, creo que debo empezar con la defensa. Para mí, será fundamental evitar que puedan imponer de inicio su juego de carrera. Esto implica máxima concentración para parar a Pollard. Hay que evitar darles una salida por tierra para que tengan que jugárselo por aire. Ward promedia solamente 5,7 yardas por pase, lo que le sitúa como el peor QB de la liga en esta estadística. Nuestra defensa es la 7ª en presión al QB (y primera en sacks), mientras que su OL permite presión en el 35,5% de los pases (15ª de la liga).
Pero no sólo la DL debe estar muy activa. Los de atrás tienen que estar concentrados porque Robinson ha conseguido la mayoría de sus yardas tras la recepción cerca de la línea de scrimmage. Estamos sufriendo demasiado con las big-plays, y esto es lo único que podría dar alas a los Titans.
En ataque, creo que tenemos superioridad por aire, pero esto no implica tener que abusar del pase. Son vulnerables por tierra, y nosotros necesitamos generar confianza en nuestro ataque de carrera. Debemos alternar ambos, más allá del típico 2/5 que solemos emplear. Ellos han conseguido 5 turnovers entre los dos últimos partidos, y ésta sería una de las pocas opciones que tendrían para meterse en el encuentro. Controlar el tiempo de partido y evitar errores, dos claves básicas, que se vuelven fundamentales cuando es el contrario el que está en supuesta inferioridad y deben ser quienes arriesguen.
Para el partido del domingo, somos favoritos para ganar por 11,5 puntos (un punto más que antes del traspaso de Simmons). Viendo las trayectorias de ambos equipos, parece razonable. Creo que debemos ganar por un amplio margen. Diría que unos 30-13 a nuestro favor. Pero son tantos años siguiendo a esta banda que, hasta que el árbitro no pite el final con un marcador favorable no descansaré tranquilo. Que los Bengals planten un huevo dinosaurio ante un rival teóricamente asequible es un clásico de todos los años. Pero pensemos que hemos aprendido de nuestros errores y no dejaremos que se vuelva a producir. Tenemos que llegar al partido de Madrid con la moral por todo lo alto.
Who Dey, hermanos!!!!


Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
