Creo que todos estaremos de acuerdo en que la protección a Burrow es fundamental. Al decir esto nos viene a la mente, como es obvio, la línea ofensiva, pero ésta no es la única forma de protegerle. No obligarle a tener que ser un héroe en cada drive, porque si no anotamos en cada posesión no podemos ganar el partido, también es una forma de defenderle. Si no está obligado a jugarse el físico en cada 3ª y 7, y puede tirar el balón a la grada confiando en que la defensa hará su trabajo, su vida (y la nuestra) será mucho más fácil.
En 2024 hemos encajado muchos puntos demasiadas veces. No es de recibo que equipos que no son netamente pasadores nos endosen tantos puntos. Esto ha sido posible porque nuestra defensa contra el pase dio asco durante los primeros dos tercios de competición (en el último tercio solo dio pena). Desde que dejamos ir a Bates, los experimentos con Scott y con Stone sólo han hecho ir a peor. Daxton Hill tendría que haber sido su sustituto, pero a día de hoy, ya no es ni safety. A Battle, relevo de Bell, le está costando coger el ritmo de la NFL. Por esta razón, somos como unos acróbatas sin red. La posición de safety pasó de ser una de nuestras fortalezas a convertirse en la mayor debilidad, y es algo que debemos revertir.
Análisis 2024 – Safeties

Antes de empezar la temporada, tuvimos la prudencia de cortar a Nick Scott, strong safety que supuso un sonado fiasco en 2023. Dios días después recuperamos a Vonn Bell, recién cortado en Carolina (curiosamente, el destino posterior de Scott). Llegó muy barato, supuestamente con la intención de ayudar en la progresión de Battle, quien dejó destellos interesantes como novato.
Unos días antes habíamos contratado a Geno Stone, un free safety que venía de hacer muy buena campaña en Baltimore. Tras la decepcionante etapa de Daxton Hill en esa posición, los técnicos decidieron cambiarle a cornerback, por lo que estrenamos una nueva dupla de safeties titulares con los citados Bell y Stone. Para dar más profundidad al banquillo seguíamos contando con Anderson (enfocado en equipos especiales), y trajimos vía draft (7ª ronda) a Anthony.
La verdad es que la magnitud del desastre no la vimos venir. Teníamos en mente el buen recuerdo de Bell en su anterior etapa con nosotros, pero pronto dio la razón a Panthers por haberle cortado: no le quedaba una gota de gasolina. Por su parte Stone, acostumbrado a repartir responsabilidades como safety en Ravens, se vio muy perdido como único referente profundo. No digo que echásemos de menos a “agujero de Chernobyl” Scott, pero la decepción fue patente desde el primer encuentro, y la indignación fue creciendo partido a partido. Bell no imponía el más mínimo respeto en la zona intermedia, y Stone siempre llegaba tarde en sus intervenciones.
Pese al calamitoso rendimiento de la unidad, desde el banquillo no se aportaban soluciones. Probablemente porque tampoco las había. Aunque la afición reclamaba una mayor participación de Battle, éste no empezó a entrar con regularidad a compartir snaps con Bell hasta mediada la temporada, y no fue hasta la jornada 13 cuando por fin se hizo con la titularidad. Dice poco de los técnicos su capacidad para acortar la curva de aprendizaje del jugador, o su confianza para darle más minutos viendo el naufragio del titular. Pero tampoco el propio Battle sale bien parado siendo incapaz de superar a un ex-jugador como Bell. Tras dos años en la liga, Battle no pasa de ser un safety bastante normalito, lejos de sus expectativas cuando salió de Alabama.
El caso de Stone fue de menos a más. En realidad, de muy mal a simplemente regular. Como no tenía relevo natural (la intervención más recordada de Anthony fue una rigurosa interferencia de pase pitada en su contra en un 4ª y 16 que les dio el partido a los Chiefs) la mejoría vino con una simplificación en el sistema de juego. Demasiado tarde. Al menos para Anarumo, porque Kovacs, entrenador de la unidad, sí logró salvar su cabeza. También parece ser que Stone continuaría, bien porque les convenciera su recta final de temporada, o porque no encuentran en el mercado calidad (o dinero) suficiente para reemplazarlo.
Cierro el análisis con Anderson. Probablemente, para mí al menos, el mejor jugador de equipos especiales del año. Su dedicación le permitió ganar el trofeo “Ed Block Courage Award”, con el que la franquicia premia a los jugadores destacados por su profesionalidad, fortaleza de ánimo y representar un modelo para la comunidad. Con todo el respeto a su labor en equipos especiales, su participación en defensa sumó la escalofriante cifra de ¡0 snaps! Fue el único junto a los especialistas (long-snapper, kickers y punters) que solo participó en equipos especiales. Está bien tenerle como pieza clave en esta faceta, pero no se puede contar con él pensando en la defensa.
Agencia Libre

De los 5 componentes de la unidad, el único que terminaba contrato era Bell. A sus 30 años, no debería tener concluida su carrera profesional, pero su juego dice todo lo contrario. Está más cerca de la retirada que de encontrar nuevo equipo. Como no espero que vuelva (aunque me conozco a la franquicia y nunca deberíamos descartar nada) esto nos genera un hueco que debemos rellenar. Yo propondría hacerlo en la agencia libre para llegar menos obligados al draft.
Otra baja que podíamos tener es la de Stone. Francamente, los 8 millones que debe cobrar en 2025 se antojan demasiado para su rendimiento de 2024. Desde luego, no es dinero de suplente, así que o se le mantiene, con todas las consecuencias, o se le cortaría (dejaría 1,5 millones en dinero muerto). Yo sería partidario de esta segunda opción, aunque no lo haría hasta cerrar la contratación de un relevo de más garantías, o encontrar a quien le sustituya vía draft (la opción Anthony como titular ni se plantea).
Por lo tanto, deberíamos buscar dos perfiles en el mercado: un strong–safety suplente para Battle, y un hipotético free–safety titular para reemplazar a Stone. Como esta segunda opción me parece más interesante, empezaré por ella. Después de que hayan encontrado equipo (a un precio más alto del que esperaba, la verdad), los jugadores más interesantes: Holland, Hufanga, Reid, … De los que quedan me gusta Blackmon quien, tras el fichaje de Bynum por los Colts, no creo que vuelva a Indianápolis. Otra opción podría ser Thornhill, quien ya gustaba el año pasado, y que ha pasado por Browns con más pena que gloria.
De los otros, el abanico es mucho más amplio, pero dada la irregularidad de Battle, me quedaría más tranquilo con un veterano tras él que no otro rookie más en la secundaria. Alguien como Poyer (aunque con 34 tacos supera con mucho las pretensiones de nuestra directiva) o Mathieu (33) si Hodges, nuestro entrenador de linebackers que estuvo en 2024 en Saints nos dijera que todavía tiene algo que aportar.
No obstante, si tuviera que apostar, creo que buscarán un rookie que pueda reemplazar a Stone tras esta temporada (que es la última de su contrato), mientras que para el puesto de suplente de Battle probarán a Anthony. ¿Para qué gastar pudiendo encontrar alternativas baratas?
Draft
Xavier Watts #0 (Notre Dame)

Estoy convencido de que, si Golden tiene algún jugador remarcado en rojo como objetivo para el próximo draft, éste no es otro que Watts, su free-safety titular con los Fighting Irish los últimos dos años. Como su propio nombre indica (vatios) es un chico con una potencia desbordante, que lo mismo puede patrullar la zona profunda del campo, que acometer con ímpetu en el box. Capitán del equipo en 2024, su inteligencia, madurez, productividad (en 2024 sumó otras 6 intercepciones) y experiencia le convierten en uno de los objetivos más claros y fiables que podamos tener en la cita de Green Bay del 24 al 26 de abril.
Como safety profundo, tiene la paciencia necesaria para no precipitarse, fruto del estudio del rival. Sabe dónde debe estar colocado en cada acción. Por eso, aunque no sea un gran atleta, siempre llega a tiempo de interrumpir la jugada. Su instinto le lleva a situarse en el lugar oportuno, lo que le permite anticiparse a la recepción. Acude sin temor a la cobertura de tight-ends, runningbacks o slot-WRs. Su capacidad de reacción y backpedal le permiten recuperar terreno ante receptores que vayan profundos.
Cuando está cerca del box, su reconocimiento de la jugada le permite moverse a una velocidad diferente al resto. Ataca el backfield con ferocidad. Es violento en el contacto, lo que le permite ganar batallas contra los bloqueadores rivales. Es un placador eficaz contra la carrera, sin permitir yardas tras el contacto. Físico, intenso e incansable durante todo el encuentro.
Su corpulencia es la adecuada para la posición, pero puede tener problemas para cubrir amplias zonas del campo porque no es tan rápido. Esto también va en su contra en el marcaje individual. A veces, su agresividad le lleva a tomar malos ángulos. Confía más en la contundencia del golpe que en la técnica de placaje (va demasiado erguido), lo que hace que pueda fallarlos. Cadera un tanto rígida que le dificulta los cambios de dirección.
Tiene una versatilidad que le permite desenvolverse con éxito en cualquier posición de la secundaria, pero su mayor virtud es el control que tiene sobre su cuerpo. Es un playmaker de manual, porque no sólo tiene el instinto y la habilidad para cazar los balones aéreos (aquí brilla su pasado como wide–reciever en el instituto), sino que después sabe qué hacer con el balón en su poder para llevarlo hasta la zona de marca. Es muy competitivo en los balones disputados, con pocas penalizaciones en su contra en toda su carrera.
Lo bueno: Llamándose Xavier, ya tiene ganada a gran parte de La Jungla Hispana.
Lo malo: Cumplirá 24 años durante la próxima temporada, un poco mayor para los estándares de edad de nuestra franquicia, según los cuales si tienes más de 30 ya no eres válido, salvo que sea para hacer de directivo, que ahí da igual la edad que tengas y si estás senil o no.
Proyección: No creo que salga en 1ª ronda, pero ¿llegará a nuestro pick #47 en 2ª ronda? No lo tengo claro. Supongo que Golden le pondrá muchas velas a Nuestra Señora del Lago (patrona de la Universidad de Notre Dame) para que nos llegue.
Kevin Winston Jr. #2 (Penn State)

Agraciado con un tamaño prototípico para la posición, Winston carece de los instintos de Watts, pero le supera ampliamente en el apartado atlético. De hecho, alternaba su presencia en el equipo de football con participación en competiciones de atletismo. Su velocidad y fuerza combinadas, sumadas a una contundente y depurada técnica de placaje, le convierten en una pesadilla contra el juego de carrera. Identifica rápidamente la ruta del corredor, y se lanza violentamente hacia él hasta que finalice la jugada.
Contra el pase lo pasa peor. No es tan físico en el contacto con el receptor, y carece todavía de los fundamentos para ser eficaz en cobertura. Acusa su falta de experiencia como safety profundo, y aunque es rápido, su falta de intuición para reconocer las jugadas y capacidad de reacción le hacen llegar algo tarde. Le ayudaría insertarse en defensas cover-3 para diluir sus responsabilidades. Más cómodo defendiendo en zona que en individual, sabe utilizar sus largos brazos para cerrar los huecos que pueda dejar si es batido en el arranque de la jugada.
No sólo ha sido nombrado dos veces capitán del equipo, sino MVP del mismo en otras dos ocasiones. Es un tren de mercancías contra los runningbacks, (apenas un 2% de placajes fallados en 2023, el segundo mejor entre los safeties de primer nivel), siendo de los jugadores que aparecen en momentos clave. Sus carencias en cobertura no pueden achacarse a falta de inteligencia, porque contra la carrera sí muestra este football-IQ, es simplemente falta de práctica en esta función. Tiene experiencia en equipos especiales.
Toma muy buenos ángulos, siendo probablemente el mejor placador a campo abierto de la promoción de safeties. Apenas comete penalizaciones. Activo comunicador con sus compañeros. Limitada producción contra el pase a pesar de su ventaja atlética. No le vendría mal añadir masa muscular a su cuerpo. Susceptible a ser confundido en play-actions. Un tanto ortopédico en las transiciones de cambio de dirección. Pese a que por estas limitaciones pueda parecer lo contrario, estamos ante uno de los mejores proyectos de safety que nos trae este draft.
Lo bueno: Nos entrevistamos con él en la combine. Sus capacidades físicas son apetecibles para cualquier entrenador, y la parte técnica es mejorable con paciencia si no está obligado a jugar desde el primer día.
Lo malo: Una lesión de ligamentos (ACL) puso fin a su campaña 2024. Apuntaba a primera o segunda ronda. Veremos cuánto le hace caer.
Proyección: Apunta a jugador de tercer día, pero para salir al principio de 4ª ronda. No creo que llegue a nuestra elección de esa ronda.
R.J. Mickens #9 (Clemson)

Ray Junior es el safety más inteligente de la promoción. No es que lo diga yo, lo dice él. Confianza en sí mismo, desde luego, no le falta. Y puede que tampoco razón. Ser hijo de un cornerback de la NFL seguro que le habrá ayudado a identificar como nadie las acciones rivales pre y post-snap. También le habrá añadido a su carrera un plus de presión que ha sabido manejar muy bien. Pero hay algo que no se hereda y es el instinto para el juego, y Mickens lo tiene.
Empezando por lo básico, Mickens posee una complexión física ideal para la posición, con el tamaño y la longitud de articulaciones apropiada para plasmar sobre el campo lo que imagina en su mente. Su football–IQ le permite anticiparse a la jugada y transmitir esa información a sus compañeros. Es un líder carismático, capitán del equipo, y galardonado con el trofeo P.A.W. Journey por su liderazgo e iniciativas sociales en la comunidad.
Su carácter y visión le permiten alinearle en distintas posiciones, desde el nickel-CB a cualquiera de safety. Identifica inmediatamente la ruta del corredor y se lanza sin miedo a por él, aprovechando su movilidad lateral para desembarazarse del tráfico. Tiene una gran fluidez para desenvolverse en defensa zonal, pero cuando más destaca es en la cobertura de tight-ends y runningbacks donde poder aplicar su físico. Mientras desarrolla su carrera en la NFL, podría comenzar como especialista en estas labores, combinado con su participación en equipos especiales.
Donde va a ser más complicado verle será como safety profundo, ya que le falta velocidad de élite para cubrir amplias zonas del campo. La precisión de sus ángulos para placar desciende cuanto más camino debe recorrer. Tiende a ir demasiado abajo en los placajes, lo que le puede pasar factura en la NFL donde los corredores son mucho más poderosos. Cuando se ve superado, manotea exageradamente contra el receptor, lo que puede llevarle a sufrir penalizaciones.
En definitiva, es un jugador que puede ser utilizado en varias posiciones, con impacto inmediato en equipos especiales. Muy inteligente y comprometido, con una probada producción colegial: 229 placajes (13,5 para pérdida de yardas), 15 pases defendidos, 7 intercepciones y un fumble recuperado. Ha sido titular en 30 partidos de los 60 que ha disputado. Una auténtica barbaridad de experiencia con casi 3000 snaps. Es un jugador en continuo ascenso, cuya buena combine le está haciendo subir mucho su proyección, así que lo que vais a leer abajo, igual se queda obsoleto muy pronto.
Lo bueno: Nos entrevistamos con él en la combine, lo que muestra el interés por él de nuestros técnicos. Obviamente, si le drafteamos no llevará el dorsal #9 (#9 solo hay uno), pero podría llevar el #10, que es su favorito y el que vestía en el instituto cuando dejó el #24, que era el de su padre, para no sentirse bajo la responsabilidad de tener que continuar su legado.
Lo malo: Aunque su padre pasó el 80% de su carrera en los Jets, estuvo un año en los Browns. Nadie es culpable de los errores de sus padres, pero…
Proyección: Aunque al principio del proceso pre-draft se proyectaba que podría llegar al pick de 6ª ronda, yo no arriesgaría y, si hay interés, le draftearía en 5ª. Si no antes. Ahora bien, otro tema es dónde ubicarle. Quizá como especialista puntual contra tight-ends o suplente de Battle.
Otros nombres de interés

Malaki Starks #24 (Georgia)
William Malaki Starks es un gran atleta desde el instituto, cuando ganó una competición estatal en atletismo. Por su experiencia (3 años titular) y calidad, es un jugador “plug and play” desde el primer momento. Gran control de su cuerpo y combativo en los balones disputados. Rapidez, agilidad y contundencia para destruir al corredor. Gran comunicador para desactivar la jugada. Versatilidad para alinearle cerca del box o dejarle profundo. Confía en exceso en su capacidad atlética lo que le lleva a permitir demasiada separación al receptor. A veces, se pasa de frenada. Se deja engañar más de la cuenta por los ojos del quarterback. Dudas sobre su durabilidad (en 2023 sufrió una lesión en el hombro que precisó cirugía). Como es un jugador cuya salida en el draft va a rondar la zona media-baja de la primera ronda, hicimos nuestros deberes entrevistándonos con él en la combine.
Andrew Mukuba #4 (Texas)
El zimbabuense llegó a Estados Unidos con solo 9 años. Rápidamente se adaptó al país que le dio asilo (sus padres y hermanos huían del Congo) cambiando el soccer por el football. No le pudo ir mejor en su etapa universitaria, donde ha sido titular 4 años: 3 en Clemson y el último en Texas, donde ha terminado de explotar. Es un jugador con una inagotable energía. Muy agresivo contra la carrera y extremadamente atlético en cobertura de pase. Increíble intuición para anticiparse al lanzamiento combinada con una tremenda habilidad para hacerse con el balón en el aire. Madurez por encima de la media (tiene un hijo de año y medio). Es un auténtico playmaker cuya mejor ubicación sería de safety profundo por su visión de juego. Sin embargo, es un tanto pequeño para la posición (lo que en sí mismo no debería ser tan grave, hay docenas de casos que lo demuestran), pero un estilo tan físico puede llevarle a lesiones o a calcular mal su propia fuerza y fallar el placaje. Capacidad para las intercepciones y problemas de placaje, ¿no os recuerda a Jessie Bates? Debería salir en 2ª ronda, pero sus limitaciones anatómicas pueden hacerle caer a tercera.
Sebastian Castro #29 (Iowa)
Como safety es muy versátil, incombustible y generoso. Ataca el backfield con violencia, pero sabiendo lo que hace, y moviéndose bien entre el tráfico. Mentalidad de linebacker con agilidad de defensive-back. Sin miedo a encarar linieros ofensivos más grandes. Muy valioso cerca del box identificando la jugada o en cobertura zonal en esa área. Sufre más cuando se aleja de la zona de acción porque no es un atleta de elite para recuperar el terreno. Impacto inmediato en equipos especiales. Igual es un tanto pequeño para cubrir con éxito a los tight-ends en la red-zone. Cumple 25 años en octubre. No creo que llegue a 5ª ronda, saldrá antes.
Malachi Moore #13 (Alabama)
Antes de proseguir, hay que saber qué queremos hacer. Con Anderson y Anthony en plantilla, creo que no hacen falta más safeties de rondas finales que puedan ser muy buenos en equipos especiales, pero irrelevantes en defensa. También considero que, con necesidades más urgentes en la trinchera, no tendría mucho sentido gastar picks altos en secundaria. Por tanto, el abanico de rondas donde hacernos con un safety debería estar entre la 3ª y la 5ª. Y también debemos definir si queremos más un experto contra el pase o contra la carrera, para que puedan amenazar las titularidades de Stone y de Battle. Por tanto, aquí van uno de cada para cerrar el artículo.
El de los Crimson Tide podría catalogarse como un especialista en cobertura. Fue el compañero de Battle en Alabama, y se podría repetir emparejamiento en Cincy. Sus 5 años de experiencia universitaria le llevan a identificar rápidamente las intenciones de quarterbacks y receptores. Su capacidad atlética hace el resto. Sabe tomar muy buenos ángulos para el placaje y posee buena técnica para finalizar la jugada. Localiza bien el balón en el aire. Trabajador duro, con gran carácter y muy competitivo. Experiencia en equipos especiales. Capitán del equipo los dos últimos años, ayuda a los niños de la escuela donde su madre es profesora. Dificultades para el backpedal. No tiene velocidad elite para emparejarse con receptores rápidos, ni el tamaño adecuado para frenar a corredores potentes. Tiene ya 24 años y un extenso historial de lesiones. Jugador para tercer día, entre 4ª y 5ª ronda.
Lathan Ramson #8 (Ohio State)
Ramson se proyecta como un strong-safety con cierta versatilidad para otras posiciones. Estudioso del juego y con gran confianza en sí mismo. Híbrido safety/linebacker, su mayor virtud es la defensa contra la carrera, donde brilla su instinto, inteligencia, motor incansable y agresividad. Es muy físico en el contacto, buscando hacer perder la posesión al corredor, pero la técnica de placaje es mejorable. Buen tamaño, con gran timing para el blitz. En cobertura tiene más problemas, porque puede ser engañado por el quarterback y le falta velocidad para patrullar amplias zonas de terreno. Tampoco es ningún fenómeno interceptando. Sin embargo, emparejado en individual contra tight–ends, es muy difícil que pierda el combate. Líder vocal que anima continuamente a sus compañeros. 5 años en un programa de primer nivel, 3 de ellas titular. Experiencia en equipos especiales, donde bloqueó dos punts en 2022. Varias lesiones a lo largo de su carrera pueden hacerle caer a un lugar indeterminado entre 4ª y 5ª ronda.
(foto de portada: Last Word On Sports)

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
