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Análisis 2025 y previsión draft 2026: Linebackers

A riesgo de hacerme pesado, dejadme que siga insistiendo sobre la necesidad de reforzar la parcela defensiva. Tenemos muchas lagunas en este apartado del juego, desde la falta de pass-rush, a la carencia de presión interior, o al deficiente rendimiento de los safeties; pero, en mi opinión, ninguna tan grave como la mediocridad en la unidad de linebackers. Si fallan los pilares, se cae toda la estructura. Pretender sostener el orden defensivo sobre la débil base de dos jugadores novatos fue un ejercicio de inconsciencia criminal, de nefastas consecuencias tanto para los propios jugadores (los máximos señalados) como para el conjunto del equipo.

No discuto la necesidad de cambios en una unidad donde los titulares llevaban años en claro declive. Lo criticable es la forma en que se hizo, de manera abrupta, sin la conveniente transición. Si se tenía pensado hacerlo así, mal; pero si se improvisó, peor. Pésima planificación y nefasta gestión. Los jugadores no dieron el nivel, por falta de calidad o inexperiencia, pero tampoco los entrenadores encontraron la manera de hacerles mejorar, ni la directiva buscar soluciones.

Lo peor es que nos encontramos ahora a las puertas de la temporada 2026 sin saber muy bien qué dirección tomar. Continuar con los jugadores actuales puede ser un error, pero empezar de cero significaría haber tirado el año 2025. Supongo que la solución más sensata sería una intermedia: fichar un veterano contrastado y que los jóvenes entren en una rotación progresiva. Pero ya sabemos que, en este equipo, apostar por la sensatez no suele ser la mejor opción.

Análisis 2025 – Linebackers

Knight (derecha) y Carter (izquierda) tomaron la responsabilidad de ser titulares antes de estar preparados. La mejoría experimentada hacia el final de la temporada (sólo faltaría) no debe eclipsar el hecho de que son jugadores muy atléticos, pero a quienes le faltan todavía tablas para responder con eficacia a los retos de la NFL (en la foto de Getty Images podéis verles comiendo pavo, una curiosa analogía del «pavo» que hicimos en la gestión de esta posición)

Ya se discutió bastante el año pasado sobre si el despido de Anarumo fue o no procedente (vistos sus resultados en Indianápolis, parece que él no era el problema o, al menos, no el único). No quero rescatar aquí el debate, sino centrarnos en lo que hay. Por la llegada como coordinador defensivo de Golden (ex-entrenador de linebackers), así como la presencia de Hodges como nuevo entrenador de la unidad, más la de otros asistentes, como Desai, Moon y más tarde la de Regula, con experiencia específica en linebackers, parecía que, si un grupo iba a salir beneficiado, sería precisamente éste. ¡Qué equivocados estábamos!

Ya empezamos mal, con Pratt reclamando ser traspasado en febrero. En realidad, con un salario por encima de su rendimiento, era claro candidato a corte. Sin embargo, no llegó a cuajar ningún trade, y todo apuntaba a que se quedaría, cuando en junio finalmente fue despedido. A pocos sorprendió, pero su marcha tan tardía fue el primer aviso de la aceleración de los acontecimientos.

En la agencia libre perdimos a Davis-Gaither (Cardinals) y Bachie (Colts). No suponían graves pérdidas, puesto que nunca pasaron con nosotros de ser jugadores secundarios. Mientras el primero tuvo en Arizona unas oportunidades de las que no disfrutó aquí, el segundo realizó en Indianápolis similar papel que aquí con Anarumo. Para reemplazar al primero fichamos a Burks, mientras que, para el segundo, a Giles-Harris. En principio, empate.

Pero llegaba el draft, y aquí teníamos la necesidad de reforzar de una vez esta posición tan denostada en nuestro equipo. Aunque confiábamos en que el regreso de Golden podría revitalizar la carrera de Wilson (quien destacó a sus órdenes como entrenador de unidad), estaba claro que no era la respuesta a corto plazo y necesitábamos un referente de futuro. Un líder que, desde el medio del campo, dirigiese y ordenase la defensa en años venideros.

En el draft tuvimos la oportunidad de hacernos con Campbell, el supuestamente mejor linebacker de largo de una corta promoción, y de todos, quien presentaba una mayor proyección. Preferimos a Stewart, no haré más comentarios. Pero tampoco tuvimos la ambición de subir para hacernos con el siguiente linebacker de la lista, Schwesinger, quien ha dado un excelente rendimiento en Browns. Nos tuvimos que conformar en la segunda ronda con Knight, que estaba claramente varios escalones por debajo de estos.

En principio, parecía evidente que los días de Pratt estaban contados. Knight era un jugador de características similares, aunque más atlético. Sin embargo, lo que todavía nos cuesta comprender es lo que nos llevó repetir pick en 4ª ronda. Carter era el único linebacker a quien los técnicos habían entrevistado en el proceso pre-draft , y debieron pensar aquello de “más vale malo conocido, …” (de aquí mis reiteradas quejas sobre la falta de personal y, por tanto, de preparación, previa al draft).

Con la confirmación de la marcha de Pratt a Raiders (sin dejar compensación más allá del ahorro de sueldo), parecía claro que el plan era Wilson y Burks de pareja titular, con Knight entrando paulatinamente en la formación defensiva y Carter en equipos especiales. Pero el destino tenía otros planes.

Golden confirmó la titularidad de Knight, dejando a Burks con el papel secundario que tenía en Eagles. Pero a medida que avanzaba la competición, fue entrando en juego cada vez más Carter, en detrimento de… Wilson. No podemos decir que el juego del middlelinebacker fuese ni mucho menos espectacular, pero era el menos malo de una pésima unidad. La relación jugador-técnicos se fue deteriorando cada vez más, hasta que saltó por los aires tras unas declaraciones del capitán pidiendo irse a otro equipo, molesto por su situación. Lejos de tranquilizarse las aguas, durante el bye se cristalizó el traspaso a los Cowboys a cambio de una miserable 7ª ronda, una exigua compensación para un jugador muy querido por la afición, y que tanto había dado por el equipo, incluso jugando lesionado.

Ya no había vuelta a atrás. Jugaríamos el resto del año con dos rookies de discutible calidad (en los primeros puestos de la clasificación de placajes fallados) en las posiciones de linebackers titulares. Para intentar minimizar el abismo, se aumentó el porcentaje de formaciones con 3 LBs (siendo Burks el principal apoyo), y se cambió radicalmente el estilo de juego. Se dejó de ser tan timorato en la reacción ante el ataque rival y se incrementó el blitz (éramos últimos de la liga). En la secundaria empezamos a jugar esquemas más simplificados, con un safety en single-high y asignaciones individuales. Si bien se evidenció cierta mejoría en lo táctico, en lo técnico seguíamos con problemas.

De Knight se esperaba que, con su edad, tuviese un mejor sentido del juego. Los malos ángulos tomados demostraron lo contrario. Carter, un jugador que ni en Clemson jugaba todos los snaps, pasó a llevar el botón verde de comunicación con los entrenadores. Si ni siquiera sabía colocarse él (llegaba tarde a la jugada) menos iba a saber situar a sus compañeros. Es el peaje típico que hay que pagar por el aprendizaje de un rookie, pero nosotros hemos sido “tan previsores” que lo hemos abonado doble. Espero que podamos recoger beneficios a partir del año que viene.

Knight se benefició del cambio del sistema al tener que pensar menos, y dedicarse a atacar al backfield. Menos cobertura y más pass-rush, donde maximizar sus cualidades atléticas. Por otra parte, la tarea de cubrir tight-ends o runningbacks como receptores recayó en la secundaria, lo que liberó a los linebackers para centrarse más en el box. La inexperiencia de Carter le llevaba a “comerse” play -actions y end-arounds, pero mejoró a la hora de no verse atrapado entre el tráfico. Con su potencial para el blitz y la cobertura, quizá sería él quien cediera tiempo de juego en los primeros downs ante la necesaria llegada de un veterano.

Del resto, poco que añadir. Burks jugó aproximadamente un tercio de los snaps, básicamente en formaciones de 3 LBs, pero muy participativo en equipos especiales. Aparte de ellos, Giles-Harris y Heyward fueron los únicos que tuvieron alguna tímida intervención en defensa, aparte de equipos especiales, que fue donde únicamente participó Asamoah. Powell-Ryland, un prometedor novato, fue un fichaje de última hora, y no participó. Por su parte, los Panthers se llevaron a Njongmeta, un LB que nos gustó en años anteriores, por haberle dejado en el equipo de prácticas en vez de en el roster principal.

Es ésta, por tanto, una unidad donde necesariamente vamos a ver caras nuevas en 2026. Más probable en agencia libre que otra vez en el draft, pero no podemos descartar nada. Como tampoco, que los técnicos deriven hacia formaciones tipo 3-4, donde entonces sí que hará falta más personal en la posición de linebacker.

Agencia Libre

A pesar de tener tropecientos mil años, Bobby Wagner sigue rindiendo a gran nivel, y la presencia de un veterano como él tendría un gran valor para nuestros jóvenes (foto: wikipedia)

La discutible decisión de prescindir de Pratt y Wilson resultó, como hemos visto, un lastre para el progreso de los novatos. Sin embargo, sus discretas intervenciones en Raiders (y después Colts cuando le cortaron) y Cowboys respectivamente quizá validen que hicimos lo correcto. No obstante, esto no implica que nuestros jóvenes ya estén lo suficiente maduros como para descartar la ayuda que podría aportar la inclusión de un veterano en la unidad.

Tobin tiene un claro objetivo este año, marcado tanto por los medios, aficionados, o incluso los propios jugadores: mejorar el apartado defensivo. Esto no va a ser (o no debería ser) barato, si queremos que la mejora sea efectiva. Creo que las miras deberían fijarse en al menos un refuerzo, cuyo precio ronde los 10 millones.

Quizá jugadores como Devin Lloyd (Jaguars), Nakobe Dean (Eagles) o Devin Bush (Browns), que aún son jóvenes y vienen de buenas temporadas, vayan a ser muy disputados en la agencia libre y se escapen de nuestro presupuesto. En mi opinión, deberíamos buscar un jugador veterano que acepte un contrato anual. En esta categoría podría encajar Wagner, que a pesar de sus 36 años cuando empiece el campeonato, viene de una gran temporada en Commanders. Ya sé lo reacios que suelen ser nuestros directivos para contratar jugadores pasados la treintena, pero creo que en este caso valdría la pena. Wagner tuvo un ridículo porcentaje del 4,8% de placajes fallados, por lo que podría dar valiosas lecciones a nuestros linebackers. Ha perdido facultades en cobertura, pero sigue siendo uno de los más sólidos contra la carrera de toda la NFL.

Otro jugador que encajaría en este perfil es Demario Davis (37 tacos). Algo mayor, pero tiene una conexión con Hodges, nuestro entrenador de linebackers, quien ya le entrenó en Saints. Otros jugadores por quienes podríamos estar interesados podrían ser Anzalone (Lions), Elliss (Falcons) o incluso Singleton (Broncos), afortunadamente recuperado de un cáncer testicular. Lo bueno de esta posición es que viene bien cargada de buenos elementos en la agencia libre; y lo mejor para nuestros directivos es que no suelen salir excesivamente caros.

Draft

Sonny Styles #6 (Ohio State)

No sé a qué equipo le irá Styles, pero sirva como dato que nació en Pickerington, Ohio, a escasas 2 horas de Cincinnati (foto: Ohio State Buckeyes.com)

Como decía en el apartado anterior, considero que nos hace más falta un veterano que guíe a nuestros jóvenes, que otro rookie que añadir a la cuadrilla de linebackers inexpertos. Sin embargo, también podría ser una interesante opción añadir un jugador que marque diferencias a partir ya de este draft, y conformar una unidad de calidad, con proyección para jugar muchos años juntos. En este sentido, un jugador como Alex “Sonny” Styles encajaría perfectamente.

Realmente, no tengo claro si necesitamos un linebacker interior o uno que juegue por fuera; pero en este caso da igual, porque Styles puede desenvolverse de forma magistral en ambas demarcaciones. La versatilidad es una de sus mayores virtudes y, en mi opinión, se debe a su pasado como safety (pasó a linebacker con la llegada de Downs a los Buckeyes), lo que le proporciona una inmejorable visión de juego, incrementada por su elevado football-IQ.

Lo que sí tengo claro es que necesitamos un linebacker que sea bueno en cobertura, y Styles puede ser el mejor en esta tarea (sin duda, su pasado como defensiveback tiene mucho que ver). Sabe leer los ojos del quarterback, y su excepcional capacidad atlética, muy por encima de la media, le permite llegar a cortar las líneas de pase a los tightends o runningbacks.

Es un jugador muy rápido, de pies, pero también de mente. Identifica inmediatamente la jugada y reacciona a velocidad de vértigo con decisión, ya sea para frenar la carrera o atacar al quarterback en el backfield. Tiene un amplio rango de acción, lo que le permite acudir al placaje de lado a lado del campo. Por cierto, es un placador muy seguro: sólo falló 1 en 2025.

Pero todas estas virtudes no deben hacernos olvidar que todavía es un jugador en construcción. Debe ganar más corpulencia en su tren superior para placar con eficacia a jugadores potentes como los que enfrentará en la NFL. Es un jugador con el centro de gravedad muy alto, lo que le pone en dificultades al encararse con linieros ofensivos, o para mover las caderas ante receptores de slot más ágiles. Más acostumbrado a moverse en espacios abiertos, le cuesta desembarazarse de rivales entre el tráfico (tiene que mejorar la técnica de manos). El estilo de Styles (valga la redundancia) es muy agresivo, lo que en ocasiones le hace caer en errores por sobrerreaccionar ante jugadas de engaño.

Estamos ante un jugador con potencial para ser varias veces probowler en su carrera, aunque lo mejor sería que, mientras trabaja su físico en el gimnasio, comenzase su progresión en acciones concretas de tercer down, donde aprovechar su talento para la cobertura y el pass-rush, y en equipos especiales. Es un linebacker moderno, capaz de hacer varias cosas y hacerlas todas muy bien, lo que permite a los entrenadores moverle por toda la defensa para confundir al rival. En el plano personal, ninguna luz roja: ha sido capitán de su equipo, y colabora en una organización sin ánimo de lucro para ayuda de las personas sintecho.

Lo bueno: Su padre, Lorenzo Styles, jugó 6 años en la NFL (Falcons y Rams, ganando con estos la Super Bowl XXXIV), por lo que conoce de primera mano lo que significa ser profesional del football americano. De momento, Sonny ya sabe lo que es ser campeón nacional universitario con los Buckeyes.

Lo malo: Solamente lleva dos años jugando como linebacker, por lo que todavía está asimilando los fundamentos de la posición (como no “comerse” los play-actions, por ejemplo). No me parece que esté capacitado todavía par ser titular a tiempo completo desde el primer día.

Proyección: Este draft trae mejores jugadores defensivos que ofensivos. Esto quiere decir que puede pasar que los defensas salgan muy pronto, o todo lo contrario, es decir, que habiendo tanta profundidad, los equipos decidan enfocarse en lo que hay menos y dejar estos para más adelante. Por esta razón es complicado saber a qué altura saldrá Styles, aunque por calidad, es jugador de la mitad alta de la primera ronda. Seguramente sea el tercer linebacker en salir, tras Reese y Bailey.

Jake Golday #11 (Cincinnati)

Quizá, una manera que pueda pensar la directiva que apacigüe el ánimo de los aficionados de Cincinnati sería draftear a un jugador que ha sido una estrella del equipo universitario de la ciudad (foto: gobearcats.com)

Como expuse en un capítulo anterior, a medida que avanzó la competición, fuimos derivando más hacia formaciones con 3 linebackers. Estos serían Knight, Carter y Burks para 2026, pero estamos a una lesión de cualquiera de ellos de que tenga que intervenir un jugador con poca experiencia y menos calidad. Entiendo que tenemos muchas otras prioridades como para draftear un linebacker en 1ª ó 2ª ronda, pero ¿y en tercera? Históricamente, ésta ha sido nuestra ronda favorita para los linebackers.

Como en el caso anterior, estamos ante un jugador con una extrema versatilidad para las 3 posiciones de linebacker: Will, Mike y Sam. Tiene unas increíbles capacidades atléticas, con una velocidad casi imposible para su tamaño, que le permitirían ser un excelente weak-side linebacker. Posee un tamaño, explosividad y buen uso de las manos para superar a linieros ofensivos o moverse bien en el tráfico, fruto de su pasado como defensive-end, para emparejarse con tight-ends desde la posición de strong-side linebacker. Y por encima de todo, una elevada inteligencia footballística para no dejarse engañar por los ojos del quarterback, y una técnica depurada para evitar fallar placajes (a lo que contribuyen sus largos brazos y la acertada decisión de los ángulos de ataque) que, sumados a su capacidad de liderazgo, le convierten en un perfecto middle linebacker.

A Golday le llaman “míster confiable”. Es un jugador que va a hacer su trabajo con un motor infatigable, y que aparece en los momentos críticos del partido. No es fácil convertirse en el líder de la defensa en dos equipos diferentes (estuvo 3 años en Central Arkansas antes de pasar los dos últimos en los Bearcats), sobre todo, llegando desde el más absoluto anonimato al no recibir ninguna “estrella” para ser reclutado en la universidad.

Aunque tiene una amplia experiencia, con más de 2000 snaps en su periplo colegial, sólo acumuló un par de temporadas al más alto nivel competitivo. A pesar de su ferocidad al encarar a los linieros ofensivos, juega un poco alto como para sacar mayor ventaja de su fortaleza. Para su pasado como defensive-end al comienzo de su carrera, sus números en el pass-rush son discretos. A veces tarda un poco de tiempo en identificar la jugada, y aunque es rápido, no siempre va a llegar a tiempo. Ser tan alto le penaliza en la agilidad para cubrir a receptores más pequeños.

Atléticamente, puede emparejarse con cualquier receptor. Tiene un amplio rango para cubrir mucho espacio. Sólo ha fallado el 10,5% de sus placajes. Posee mucha experiencia en equipos especiales, y es un jugador modesto, muy educado, y con gran carisma. En definitiva, Golday podría hacernos de oro el día del draft (valgan las redundancias), y se convertiría en la voz de Golden dentro del campo (y no solamente por la similitud de sus apellidos) que no ha sabido ser Carter. Es un jugador que todavía tiene aspectos que pulir, pero puede convertirse en un sólido linebacker de 3 downs.

Lo bueno: Uno de los 12 semifinalistas del trofeo Butkus al mejor linebacker universitario, sus snaps repartidos en varias posiciones (965 en el box, 522 en el slot, y 585 en el edge) le dan una enorme versatilidad en el esquema 3-3-5 utilizado por los Bearcats, y que también usamos nosotros con frecuencia.

Lo malo: Hijo y hermano de jugadores de baloncesto, el basket fue su prioridad de chico, por lo que puede que le falten fundamentos de base. Su prometida, Kameron, trabaja como enfermera en el hospital infantil de Cincinnati, lo que puede provocar que prefiera estar más tiempo en la enfermería que sobre el campo.

Proyección: Una lesión cerca del final de la temporada le hizo perderse la Shrine Bowl, lo que puede hacer que caiga posiciones en el draft. También si los scouts le catalogan como MLB que, por alguna razón, le dan menos valor que a los OLB. Por tanto, es posible que en tercera ronda esté disponible un talento con calidad superior.

Keyshaun Elliott #44 (Arizona State)

El último linebacker que tuvimos en Bengals procedente de Arizona State fue el recordado Vontaze Burfict. Esperemos que tenga de él lo bueno, y no lo malo (foto: Sun Devils Athletics)

Elliott es un destacado atleta, que brilló en el instituto en football, baloncesto y atletismo, llegando a ganar el trofeo estatal de Missouri en el relevo de 4 x 200m. Pero incluso dentro del football también fue un deportista inconformista, ya que se probó en las 3 fases del juego: como quarterback, linebacker, e incluso punter. Desde luego, no es alguien a quien se le dé mal aprender. De hecho, se licenció con altas graduaciones académicas.

En su periplo universitario, pasó 2 años en New México State, y los dos últimos en Arizona State. No tardó en convertirse en un líder en ambas escuadras, y no únicamente en la defensa, gracias a su ética de trabajo, carácter profesional y cercanía con sus compañeros. Pero no sólo es un referente fuera del campo, sino también dentro, liderando tanto vocalmente como con su ejemplo. Y razones tiene para ello, porque su producción habla por él: 98 placajes y 7 sacks en 2025, para un total de 301 y 11,5 respectivamente en toda su carrera.

Elliott es un jugador bien constituido físicamente. ¿Podríamos decir “prototípico”? Digámoslo, porque hasta ahora no había utilizado el término. Es fuerte, con un poderoso tren inferior y bajo centro de gravedad, y largos brazos con los que asegurar los placajes. Se hace grande y ancho para atajar la carrera, aplicando mucho físico y determinación. Tiene unas manos poderosas para salir de los bloqueos. Por su elevado football-IQ, llevó el botón verde de comunicación con la banda en sus dos años con los Sun Devils.

Su mayor carencia es la falta de capacidad atlética, por lo que no es un linebacker de grandes jugadas, y esto le va a penalizar en el draft. Como no identifique instantáneamente la jugada, le va a costar llegar a tiempo a la acción. Esto le perjudica más en cobertura, donde a pesar de su aceptable movilidad lateral, puede ser batido por rivales más rápidos. De aquí que se siembren dudas sobre su futuro como jugador de 3 downs.

Su inteligencia e intensidad durante los partidos, así como su amplia experiencia en equipos especiales (368 snaps) y generosa actitud, van a ser un regalo para el equipo que le adquiera. Pero siempre teniendo en cuenta que se trata de un jugador que va a rendir mucho, pero si está bien rodeado (buenos DT que le den margen de reacción, LBs que puedan cubrir más espacio, etc.). No se le puede pedir que sea el pilar sobre quien construir la defensa.

Lo bueno: Su primo Lenvil Elliott era runningback, y fue drafteado por los Bengals en 10ª ronda del draft de 1973 (entonces había más rondas), estando con nosotros hasta 1978.

Lo malo: Ese mismo primo fue traspasado en 1979 a los 49ers, equipo con el que consiguió el anillo de campeón de la temporada 1981 en la Super Bowl XVI… contra nosotros.

Proyección: Aunque está subiendo posiciones últimamente, es un jugador tan marginal, que puede estar disponible en nuestro último pick de 6ª ronda o incluso en 7ª.

Otros nombres de interés

A menudo solemos centrarnos en las posiciones predeterminadas donde elegirá nuestro equipo. Pero el draft es volátil, y es posible que, si nuestros principales han volado en el pick#10, y alguien nos ofrece bajar a cambio de más elecciones, es una oportunidad que tampoco podemos rechazar para cubrir más necesidades. En tal escenario, Allen se prevé que salga en la mitad baja de la 1ª ronda, por lo que podría ser un objetivo.

C. J. Allen #33 (Georgia)

Si queremos un linebacker para una década, que sea versátil para ocupar cualquier posición donde le necesitemos, y tenga la inteligencia para interpretar los esquemas de Golden (algo que por lo visto le cuesta a los cabezahuecas que tenemos en plantilla), creo que Christian Jamar Allen es nuestro hombre. Destaca en todas las facetas del juego: defensa de la carrera (su especialidad), contra el pase (por su capacidad atlética) y el pass-rush (donde se ha destapado el año pasado). Capitán del equipo y “botón verde” de la defensa, tiene un entusiasmo contagioso. Muy físico e impetuoso, a veces falla placajes por pasarse de frenada. Más sólido que espectacular, es un linebacker con potencial de estar los 3 downs en el campo, con gran instinto y liderazgo (algo que tampoco nos sobra).

Joshia Trotter #40 (Missouri)

El hijo del afamado Hall of Famer por los Eagles, Jeremiah Trotter, y cuyo hermano también juega en Philadelphia, podría estar disponible en nuestro pick de 3ª ronda. Es un MLB muy físico, que no es que se mueva bien en el tráfico, sino que destroza a los bloqueadores. Es un misil que juega con una ferocidad impresionante. Su instinto y explosividad le hacen llegar rápido a la acción. Se perdió el 2023 por lesión, pero fue titular en 2024 y 2025, en West Virginia y Mizzou respectivamente. No tiene la suficiente velocidad a campo abierto como para cubrir mucha área ni para ser eficaz en cobertura, pero con solo 21 años, todavía tiene un amplio margen de mejora. Es un jugador que, como poco, aportará solidez contra la carrera, un factor nada desdeñable para un equipo como el nuestro.

Harold Perkins Jr.#7 (LSU)

Perkins nació en Nueva Orleans, pero sólo tenía un año cuando, como consecuencia del huracán Katrina, tuvo que ser rescatado y evacuado a Texas, donde se convirtió en un linebacker de 5 estrellas. Decidió entonces volver a Louisiana para convertirse en el terror de los quarterbacks. En 2024 se lesionó en los ligamentos y, aunque podría haber entrado al draft, volvió para una última campaña con los Tigers. Estamos frente a un chico que sabe sobreponerse a la adversidad, algo fundamental en nuestro equipo. Como linebacker, es un todo terreno, capaz de alinearse desde cualquier posición y forzar al rival a variar sus esquemas por él. Sin embargo, es un poco pequeño, por lo que en la NFL se posicionaría en el lado débil (WLB), donde maximizar su velocidad y habilidades en cobertura. En su carrera de solo 3 años y medio, acumula 35,5 placajes para pérdida de yardas, 17 sacks y 8 fumbles forzados, además de experiencia en equipos especiales. Pocas veces se tiene la oportunidad de adquirir un jugador así en 4ª ronda.

Lander Barton #8 (Utah)

Lander es miembro de una destacada familia de deportistas: sus padres fueron atletas universitarios, mientras que su hermano Cody es linebacker en los Titans y su otro hermano, Jackson, estuvo el año pasado en los Browns; por su parte, su hermana, Dani, forma parte del equipo nacional de voleibol. Él mismo ha destacado en football y baloncesto. En su carrera en los Utes ha jugado 46 partidos, con 34 titularidades. Es muy alto, lo que le perjudica para desembarazarse de los bloqueos, pero, por otra parte, sumado a su velocidad y experiencia como tightend, le beneficia para la cobertura de estos y de los runningbacks fuera del backfield, algo que a nosotros no nos viene mal. Por su limitada capacidad para el pass-rush y su mejorable técnica de placaje, puede que sólo sirva para situaciones puntuales, pero de un jugador que elegiríamos en 6ª ronda, tampoco podemos pedirle más.

Xavian Sorey Jr. #10 (Arkansas)

Habiendo un “Xavi” que se presente al draft, no podemos pasar de él. Sorey salió del instituto como un recluta de 5 estrellas, pero tras 3 años infructuosos en Georgia (donde se proclamó 2 veces campeón nacional, aunque con escasa participación), se transfirió a los Razorbacks, donde tuvo más oportunidades de volver a brillar (180 placajes en 2 años). Aunque es un poco pequeño para los estándares de la posición, lo compensa con una capacidad atlética de elite. Es un tanto inconsistente, con lagunas contra la carrera o el pass-rush, pero aunque el potencial está ahí, todavía necesita desarrollarse. Puede ser un competente espía para los QBs móviles y un baluarte en equipos especiales. Necesitamos personal dinámico para nuestra defensa, capaz de aportar también en rotaciones, por lo que sería un gran valor en 7ª ronda.

(foto de portada: Clutch Points)

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