Tal como nos temíamos, la temporada 2025 acabó oficialmente para nosotros el pasado domingo. Y lo hace cuando todavía faltan por disputarse 3 jornadas, lo que lo convierte aún en más doloroso. Como no podía ser de otra manera, lo hizo por todo lo alto, comiéndonos un tremendo rosco en el Ravens 24 – Bengals 0. Un resultado que nos dejó más helados que la gélida tarde de Cincinnati. Una despedida triste, en especial para unos aficionados que se encontraron al llegar al estadio que la franquicia ni siquiera había retirado la nieve de los asientos. Es muy duro ser seguidor de este equipo.
Para que la decepcionante jornada fuera completa, Burrow cuajó uno de los peores, si no el peor, partido desde que es jugador bengalí (al punto de que incluso pidió disculpas a sus compañeros en el vestuario y declaró en rueda de prensa que ningún equipo con él como quarterback hubiera ganado esa tarde). Es la primera vez que con él a los mandos quedamos a cero. Sin embargo, lo que nos dejó más preocupados, no fue su mala tarde (la puede tener cualquiera, y ya sabemos que le cuesta coger la forma y era sólo el tercer partido desde su regreso), sino su actitud, un tanto apática, tan alejada del Burrow combativo que tan bien conocemos. Da la impresión de que, esta vez, lo que se ha roto en nuestro quarterback no es ninguna parte de su anatomía, sino algo en su cabeza. Esperemos que en los partidos que quedan para finalizar este tormento, una vez confirmada su inútil titularidad, pueda recomponerse anímicamente.
Pero también sería injusto cargar todo sobre las espaldas de Burrow y olvidar el resto de desgracias del equipo: los drops de Chase, Iosivas o Tinsley, la intercepción que Turner intenta atrapar con la rejilla del casco, el espanto que supuso Ford cuando tuvo que salir por Mims, los placajes fallados (otra vez), la falta de instinto de Stone para identificar las jugadas,… y así todo. Sin olvidar por supuesto la mala preparación ofensiva, donde Orr, su coordinador defensivo nos engañaba continuamente escondiendo sus formaciones, siendo incapaces de producir ninguna jugada con un mínimo de imaginación, o la sonrisa tras las gafas oscuras de Golden, incapaz de frenar una vez más al contrario cuando más necesitábamos hacerlo (los Ravens se recorrieron 80 yardas en menos de 20 segundos al final del segundo cuarto).
En definitiva, jugamos tan mal como corresponde a un mal equipo. Y el balance de 4-10 (sólo un partido por encima de los pobres Browns) hace justicia a tan lamentable temporada, en todos los aspectos. Esto no se remonta con un par de cambios estéticos y unas palabras de aliento. No querer ver que el agujero donde hemos caído es profundo es no entender el alcance real del problema. No creo que ganemos todo lo que nos queda, pero incluso acabando 7-10, a nadie se le podría quitar la sensación de fin de ciclo. Pensar que en 2026 seremos un equipo contendiente es pecar de cándida ingenuidad. Hemos tirado a la basura un año de 94 millones entre Burrow, Higgins y Chase (más otros 25 de Hendrickson). La directiva sabrá si quiere seguir haciéndolo por no invertir más en una plantilla compensada.
Quienes sí tienen un balance más compensado, pero aún así están atravesando similar calvario que nosotros, son nuestros próximos rivales, los Miami Dolphins. Su balance de 6-8 también les deja fuera de playoffs, y con un proyecto en vías de extinción. El domingo se disputará el partido que pudo haber sido y no fue el de Madrid (visto lo visto, mejor así) en un horario nuevamente cambiado para meternos en el grupo de los pobres, en el primer turno. Como dije la semana pasada, nosotros encantados de poder ver a los nuestros en un mejor horario: las 7 de la tarde en España, las 12 del mediodía en México, y las 3 de la tarde en Argentina.
Vestiremos para el partido un uniforme albino compuesto por camiseta y pantalones blancos, con franjas negras, y calcetas negras también. Muy apropiado para la temperatura tropical de Florida, ya que dejamos los fríos y la nieve de Buffalo y Cincinnati para jugar a 26ºC en el Hard Rock Stadium de Miami. No obstante, el cielo estará encapotado, y es bastante probable que llueva antes o durante el partido. El viento, con rachas de hasta 28km/h, también podría ser un problema.
El balance de enfrentamientos entre ambas franquicias favorece a los Dolphins por 18-8, incluyendo un 1-0 a su favor en postemporada. La última vez que nos vimos las caras fue en la temporada 2022 en un Thursday Night Football en casa, donde Tagovailoa dio un tremendo susto con una brutal conmoción cerebral que nos hizo temer lo peor. Ese día ganamos 27-15, pero teniendo que remontar en el último cuarto. Creo que no hay ningún jugador de Miami que haya jugado en Bengals (aunque en su equipo de prácticas tienen a K.C. Ossai, hermano de nuestro Joseph), pero nosotros tenemos a Gesicki, que fue elegido en 2ª ronda del draft de 2018 por ellos, a Jalen Davis, a quien ficharon como undrafted ese mismo año, a Karras, que jugó allí en 2020, y a Perine, que jugó con ellos un partido en 2019. Sin embargo, lo más interesante es que Zac Taylor estuvo allí entre 2012 y 2015, como asistente de QBs, entrenador de QBs, y un pequeño tramo al final como coordinador ofensivo interino.
El encargado de dirigir la contienda será el CEO y cofundador de CUDDLY, una organización para el cuidado de animales abandonados o maltratados, John Hussey. De 61 años, natural de San Pedro (California) y árbitro principal de la NFL desde 2015, nos ha pitado en 11 ocasiones, con un balance favorable de 6-5. Pero la pregunta es, como amante de los animales, ¿lo será más de los tigres o de los delfines? Tiene una larga trayectoria en la liga, donde ha dirigido varias eliminatorias de playoffs, pero nunca el «gran partido». Probablemente, por la controversia que acompaña a sus decisiones, como las habidas en su último partido arbitrado, el Patriots-Bills de la semana pasada. No es de los más pañueleros (su media es de 12,6 penalizaciones por encuentro), pero suele señalizar más contra el equipo local que al visitante. Atención sin embargo a que es el 5º que más salidas falsas sanciona (cuidado nuestros OT) y sobre todo, es quien más penalizaciones pita en toda la liga por interferencia defensiva de pase (probablemente, su pasado como cornerback en el instituto le lleva a vigilar muy de cerca esta demarcación).

En ataque
Nuestra maravillosa ofensiva súper productiva se quedó el pasado domingo en cero puntos. Cero patatero. Cero puntos en casa. Ante un rival divisional. En el partido que suponía la última esperanza de tener alguna mínima posibilidad de playoffs. En un encuentro donde el rival no abrió su marcador hasta faltando 5 minutos para el descanso, por lo que no tenía la presión de remontar. Cuando casi duplicamos el tiempo de posesión (20:41 de Baltimore por 39:19 nosotros). El descalabro ofensivo fue total, sin paliativos. Una nueva forma de perder de estos Bengals nuestros que nunca dejan de sorprendernos.
Dio la impresión que no estábamos preparados para el frío. Curioso, viviendo en un estado norteño. El balón era una piedra (también para ellos, ¡eh!) y los manos de nuestros receptores se volvieron en exceso blandas. De Iosivas no nos sorprende, porque ya es tristemente habitual que nos dé una cal y otra de arena (¡cómo se echa de menos a Boyd en situaciones así!). Tinsley pues… es un wide-receiver 4, no una estrella, así que hay que asumir que alguna dejará caer. Pero los drops de Chase fue algo que no vimos venir. En nuestro primer drive, tenía el camino expedito para el primer down, y quién sabe si algo más, y el balón se le fue de las manos. La jugada acabaría en punt tras perder 15 yardas poco después Burrow en un sack evitable. En la primera intercepción de Burrow, salta a destiempo y pierde al control del balón, que cae mansamente en las manos de Humphrey. Al final del segundo cuarto, se le escurre otro balón que nos hubiera puesto en field-goal range. Al final acabó con 132 yardas porque le tiraron 16 pases y es el papá de la secundaria córvida, pero su partido dejó bastante que desear para alguien de su nivel, y de la necesidad de liderazgo que necesitábamos ese día.
La confianza en Fant parece haberse diluido. Son Gesicki y Hudson quienes, con más voluntad que fortuna, hacen de tight-end receptores para los downs complicados. Incluso Sample es utilizado alguna vez, para sorpresa de todos, incluida la suya, que no se esperaba el pase y tardó un siglo en reaccionar cuando tenía a su alcance el primer down. En función de la recuperación de Mims, es posible que sea más necesario dejar siempre al menos un tight-end en protección.
Por cierto, habrá que seguir la evolución de Mims durante toda la semana, porque la opción de que tenga que jugar Ford da pánico. En los 20 snaps que jugó el domingo, permitió presiones continuamente a Burrow que derivaron en malos pases (y probablemente tuviera impacto en su segunda intercepción). También hay que destacar la falta de entendimiento entre Karras y Fairchild que derivó en el sack a Burrow del primer drive que nos sacó de field-goal range. Por lo demás, como suele ser habitual, Orlando Brown sigue saliendo antes de tiempo en prácticamente cada snap, acción que solo nos penalizaron los árbitros cuando estábamos en red-zone. En un partido donde pocos se salvaron de la crítica, la línea ofensiva no fue una excepción.
La carrera, que tan bien funcionó en Baltimore, no repitió actuación. El número final fue 100 redondas yardas totales, pero con unos pobres porcentajes de Brown (4,1 yardas por carrera) y Perine (3) quien además acabó lesionado. Hay que señalar que de sus 27 carreras, 8 llegaron en nuestro último drive cuando, todavía con 7:38 por jugar y perdiendo solo de 3 anotaciones (difícil de remontar, pero milagros así ya hemos visto antes), Taylor renunció descaradamente a presentar batalla, hondeando la bandera blanca de rendición consumiendo reloj. Por cierto, seguimos teniendo un grave problema con los downs cortos. Cuesta mucho convertirlos (además, en uno de ellos, Perine sufrió un fumble que afortunadamente recuperó Fairchild) y nos obliga a ser predecibles con jugadas de pase.
Y llegamos al punto donde toca hablar de Burrow. 25 pases completados de 39 intentados, ningún touchdown y 2 intercepciones (una retornada para touchdown), para un miserable rating de 58,2. Pero peor que sus números, ya de por sí malos, fueron las sensaciones. Sería el frío, sería la depresión porque un ganador como él no lleva bien las derrotas (sobre todo cuando son ajenas a lo que puede hacer él, es decir, por la defensa), o sería su propia desolación al ver que no merece la pena sacrificar su salud y acelerar la recuperación porque en su ausencia, el equipo tampoco ha podido conseguir las 2 ó 3 victorias necesarias para seguir en competición. Su expresión corporal, mostrando una inesperada indolencia fue, a nuestro modo de ver, lo más preocupante, porque un mal partido, cuando además el resto de compañeros no contribuyen, lo puede tener cualquiera.
Quiero creer que en Miami veremos una versión distinta. Que recuperaremos al Burrow mágico capaz de llevar en volandas al equipo, aunque ya no sirva para nada. Que vuelva a sentir las ganas por jugar a este deporte, y se divierta él y nos divierta a nosotros. Ahora mismo, es lo único que nos queda: disfrutar de los partidos sin la tensión por el resultado. Y si realmente está sufriendo dolores, o molestias por la plantilla metálica de su zapatilla derecha, o incluso ponemos en riesgo (nuevamente) su integridad por una línea ofensiva deficiente, no dudar en poner a Flacco, a ver si lo hace bien y en la próxima agencia libre alguien le ficha y nos cae de regalo un pick compensatorio.
Quien estuvo infalible fue McPherson, ya que sólo tuvo que chutar el kickoff inicial. Ni un solo fallo, porque no tuvo ni la posibilidad de intervenir, en lo que se podría considerar una tarde de vacaciones anticipadas. Por cierto, para los retornos hemos fichado al wide-receiver Ke’Shawn Williams, recientemente cortado por los Steelers. No sé si la intención es darle esta responsabilidad y que Jones participe más en la ofensiva.
Cuando un equipo se queda a cero, ni los jugadores ni los entrenadores involucrados en la ofensiva se pueden salvar. Dio nuevamente la impresión de que no teníamos plan «B» ante la ausencia de Higgins. La defensa de Baltimore sabía que nos íbamos a centrar en Chase, y ni el resto de receptores acompañó, ni supimos encontrar la manera de conectar con ellos. Hubo varias oportunidades donde teníamos libre de marca a otros jugadores, a quienes Burrow ignoró como receptores por centrarse en hacer llegar el balón como fuera a Chase. Nuestra ofensiva no sólo es que carezca de jugadas de cierta fantasía o al menos, algo de imaginación, es que es soberanamente predecible (por ejemplo, si Burrow se pone bajo center viene carrera, ni un triste play-action).
Todo esto nos lleva, nuevamente, a preguntarnos por el papel de Taylor en este engranaje. ¿Le están haciendo «la cama» los jugadores para forzar su despido? No lo creo (por un lado, es que somos así de malos, y por otro, los jugadores saben que hoy están aquí pero puede que mañana no, y les importa un pimiento, y si se quedan, mejor un entrenador «light» que no uno más «sargento») pero es razonable preguntárselo. En cualquier caso, la tendencia decadente que está experimentado el equipo es una realidad incuestionable, y cuesta mucho creer que los mismos que le han llevado a esta situación sean capaces de revertirla.
Hoy en día, la presión mediática es mayor que en los tiempos de Lewis. Los aficionados muestran con más energía su descontento tanto con los pitos en el campo como en redes sociales. La decisión de Taylor de entregar el partido con medio cuarto por jugar no tiene justificación. Los sonados fracasos en el draft, y las continuas polémicas contractuales en todas y cada una de las pretemporadas no generan precisamente un ambiente sano. Pero somos los Bengals. ¿Alguien se jugaría dinero a que tras finalizar la temporada se producirán despidos en el área técnica u organizativa? Yo tampoco.

En defensa
Dejar a Baltimore en 24 puntos (17 achacables directamente a la defensa) debería dejar el partido al alcance de la ofensiva. Sin embargo, pese a ilusionarnos con 3 y fuera e intercepciones en los primeros drives, es inevitable llegar a la conclusión de que si los Ravens hubieran necesitado poner más puntos en el marcador, lo hubieran hecho. En la segunda mitad, ya con una cómoda ventaja a su favor, se dedicaron más que nada a correr y consumir tiempo, sin asumir ningún riesgo.
De nuevo tenemos un rookie candidato a jugador defensivo de la semana. Los dos sacks de Knight le colocan en esta categoría. Sin embargo, en mi opinión, se debieron más a la falta de movilidad de Jackson que a su intuición. De haber estado en sus condiciones atléticas habituales, le hubiese roto la cintura al linebacker, como han hecho todos los QBs móviles a quienes se ha enfrentado. Quizá también, escarmentado por la actuación de Allen la semana anterior, Golden se ocupó de dejar un espía específico sobre Jackson. Tarde, pero bienvenida sea la aplicación de experiencias aprendidas.
Otro jugador destacado fue Murphy, con otro par de sacks. La inclusión de Hendrickson en la lista de lesionados, y que Stewart todavía no esté en condiciones de participar, le están dando unas oportunidades de juego (93% de los snaps) con las que probablemente no contaba, y que está aprovechando. Seguramente, la posibilidad de que le activen la cláusula de 5º año y vea su sueldo crecer exponencialmente para 2026 esté teniendo mucho que ver. En todo caso, a nosotros nos da igual, lo que queremos es tener buenos jugadores en una misión, la de presionar al quarterback, donde vamos muy cojos.
Me gustaría destacar a Turner, pero el domingo no estuvo muy acertado. Flowers se le escapó un par de veces, aunque la peor, la del touchdown de 28 yardas, es achacable a Stone, quien se dejó ganar la espalda (ver fotografía) mientras Turner tenía que acudir a marcar a otro receptor libre en la flat. Mi queja fue por una «casi intercepción» donde el balón le golpeó en la máscara, y que hubiera supuesto una recuperación de balón en un drive que finalmente acabó con touchdown de Baltimore. Los grandes jugadores hacen grandes jugadas en momentos grandes. Aunque está en buen camino, todavía no es uno de ellos.
Quitando a estos, podría destacar a Battle, que consiguió una intercepción (regalo de un drop de Flowers); pero con los runningbacks de Ravens haciendo una media de 9,1 yardas por carrera (Henry) y 8,3 (Mitchell), más una recepción de touchdown de Ali totalmente solo, no podemos decir que nuestro strong safety tuviese una buena tarde. Ni los linebackers. Ni la línea defensiva. Incapaces de frenar su juego de carrera, los Ravens no tuvieron necesidad ni de recurrir a sus tight-ends (Andrews solo hizo 18 yardas) y, con apenas 8 pases completados, Jackson se llevó el partido para los suyos sin apenas despeinarse.
Resultaba patético comprobar cómo Orr, el coordinador defensivo de Baltimore, era capaz de desactivar nuestros ataques, mientras que Golden era superado una y otra vez (en el touchdown de Ali mandó un blitz sin dejar la precaución de poner un defensa a tapar esa parte descubierta del campo, o en el touchdown de Flowers, Turner tenía a dos jugadores desmarcados en su zona). Alineamos en muchas jugadas formaciones pesadas, con 3 linebackers, pero no sirvió de nada. Las rotaciones en el centro de la línea tampoco funcionan. Johnson y Ossai pasaron desapercibidos (excepto por una penalización a Ossai por colocarse claramente por delante de la línea de scrimmage, que ni eso sabemos hacer bien). Los safeties suplentes, Anderson y Anthony, volvieron a quedar inéditos en defensa.
En definitiva, una defensa que cada paso adelante que da retrocede un par. Con un personal claramente ineficaz tanto en el aspecto físico como mental. Pero que tampoco desde la banda aporta soluciones para mitigar sus deficiencias. Dos problemas, el técnico y el táctico, de difícil solución, porque no se atisban en el horizonte elementos sobre los que construir una base sólida para el futuro.
Suponemos que para el partido de Miami volveremos a activar a Stewart. De perdidos, al río. Lo mejor que podemos hacer en este momento es probar jugadores. Alinear más al CB Newton, darle alguna oportunidad al DE Foskey, o subir desde el equipo de prácticas al LB Powell-Ryland. Si no se cuenta con Stone para el año que viene (no debería contarse con él), no tiene sentido que siga de titular, pongamos a Anthony a ver qué pasa. Si, como todo apunta, al tener contrato en vigor Golden y Taylor por dos años más no se esperan despidos, que no fuercen por mejorar un balance que no sirve para nada, y empiecen a probar cosas que sí les puedan servir para la temporada próxima.

El rival
Si nosotros estamos mal, nuestros rivales del domingo tampoco están mucho mejor. Los Miami Dolphins, con un balance de 6-8, también están eliminados de playoffs y, como nosotros, sólo el hecho de tener en su división un equipo aún peor (ellos los Jets, nosotros los Browns), evita que ocupen el farolillo rojo de la AFC Este. Si nuestro Zac Taylor está cuestionado, mucho más lo está McDaniels, su head-coach, con la diferencia de que los de Florida no tendrán tantos miramientos para ponerle en la calle.
Con la excusa de su mal juego, o con la idea de perder tantos partidos como puedan para mejorar su posición de cara al próximo draft, han defenestrado a Tagovailoa de la titularidad para poner como quarterback al novato Quinn Ewers, quien hará su debut en la liga como titular contra nosotros. Como dato a tener en cuenta, nos hemos enfrentado en 22 ocasiones a quarterback debutantes, y el resultado solo nos es favorable por un triste 14-8. Ojo que aquí pueden tener un quilombo importante los delfines, porque el año pasado, Tua firmó una extensión por 4 años, y si resulta que han perdido la confianza en él para el futuro, pueden tener serios problemas de tope salarial.
En todo caso, la decisión de sentar al líder de intercepciones (15) de la NFL tiene sentido, porque su juego estaba siendo paupérrimo. Con Ewers pierden la movilidad de Tagovailoa, pero pueden ganar una mejor identificación de las defensas y mayor seguridad en el pase corto. Seguro que su plan de juego se va a basar mucho más en la carrera y en el pase rápido, porque la precisión de Ewers en largo es bastante sospechosa (por algo no salió elegido hasta 7ª ronda). Tiene además problemas para detectar cuándo le llega la presión, algo que deberíamos aprovechar para ir a por él. Y no dejemos la levantar los brazos cuando vaya a lanzar, porque en Texas le deflectaban muchos pases en la línea.
Por lo tanto, se espera que los Dolphins corran incluso más que antes. No es de extrañar, ya que son el 14º equipo en yardas terrestres mientras que sólo el 26º en aéreas. Su corredor principal es Achane, cuya velocidad puede complicarnos mucho la vida. Es el tercer runningback con más yardas de la competición (por delante de Robinson, Henry o Gibbs, por ejemplo), con un nada despreciable promedio de 5,8 yardas por carrera. Wright y Gordon son sus escuderos, pero con limitada participación.
En el juego de pase, mucho cuidado con Waller, su tight-end que volvió del retiro. Aunque se ha perdido varios partidos por lesión, es su líder en touchdowns (6) y segundo en recepciones (detrás, precisamente, de Achane). Su función, y más con un QB inexperto, está más enfocada a la recepción que al bloqueo. Pero como resulta obvio, su líder en yardas de recepción es el wide-receiver Waddle. Es muy peligroso por su indetectabilidad y velocidad, así que esta vez, más nos vale que Turner y Stone estén bien coordinados en su vigilancia.
Su defensa 3-4-4 es mejor contra el pase (13ª) que contra la carrera (27ª). Su coordinador ofensivo, Weaver, cuenta con varios jugadores importantes tocados: el ILB Brooks y los safeties Fitzpatrick y Campbell. Siendo Brooks el jugador con más placajes de la NFL (155) su ausencia puede resultar muy significativa. En cuanto al pass-rush, el jugador a vigilar es el OLB Chubb, con 6,5 sacks. En la secundaria, Fitzpatrick está teniendo uno de los mejores años de su dilatada carrera profesional.
En los retornos, habrá que llevar cuidado con Washington, sobre todo en los de punt, donde ya ha anotado un touchdown. Su kicker, Patterson, sólo ha fallado 2 de los 26 field-goals que ha chutado, y su punter, Bailey, es el 6º de la liga en yardas netas por punt, una estadística que para algunos compañeros es la más interesante.
Antes de la derrota en Pittsburgh del pasado Monday Night Football, los Dolphins encadenaban una racha de 4 victorias por ninguna derrota, en la que habían dejado a sus rivales en una media de solo 13,25 puntos. Esta estadística se fundamenta en dos pilares: su fortaleza cuando el rival llega a la red–zone (sólo la mitad de veces le hacen touchdown) y su capacidad para las recuperaciones de balón (aunque solo llevan 7 intercepciones, acumulan ya 10 fumbles recuperados, segundos de la NFL).

La clave
Tras la debacle contra Baltimore, toca empezar de cero (nunca mejor dicho tras el rosco que nos comimos). Taylor quiere ganar, porque es lo único que podría hacerle salvar el puesto (en mi opinión, el balance final es irrelevante, el ridículo ya está hecho con 7-10 ó 4-13, y si los Browns le quieren despedir o mantener, no va a depender de esto). Pero para hacerlo, debe empezar a implementar cambios. Por ejemplo, si no ve a Burrow en condiciones, y no le quiere relegar al banquillo, quizá debería ordenar más jugadas de carrera para no exponerle tanto. Brown y Perine no son quizá la mejor pareja de corredores de la liga, pero se combinan lo suficientemente bien como para poder llevar el peso de la ofensiva, y atraer al box a la defensa de Miami, generando así más espacios a los receptores. En otro orden de cosas, tampoco estaría mal darle minutos en el RG a Rivers, en previsión de que no renovemos a Risner (algo que deberíamos hacer, pero todos conocemos a nuestra directiva).
Todavía no sabemos si jugará Higgins (en mi opinión, no tendría sentido que lo hiciera), así que esta vez más nos vale llevar preparado un plan para cuando vuelvan a doblar marcaje contra Chase. Es importante que tanto los tight-ends, como los segundos receptores (Iosivas, Tinsley) como incluso los propios Brown y Perine saliendo del backfield, sean capaces de conseguir buenas yardas tras la recepción, para que Burrow no tenga que hacerse el héroe y podamos sobrevivir a base de pases cortos y seguros. Sobrecargar de pases a Chase (16 el último día) por muy bueno que sea, no me parece lo más inteligente.
Tagovailoa es el 10º QB que más sacks ha encajado, y eso que es bastante móvil, por lo que Ewers puede ser vulnerable a la presión. De que vayamos a por todas a por él, y tengamos éxito, puede depender buena parte del resultado defensivo. No hay nada que perder, así que sack o muerte (que ya veréis como será muerte). En todo caso, lo importante será frenar la carrera, y con la movilidad de Achane, debemos vigilar bien los costados de la línea. Importante que Battle y Carter estén bien atentos, y con manos fuertes, en vez de mantequilla.
Fundamental también ganar la batalla de los turnovers. Si ponemos en apuros a Ewers pueden llegar pases erráticos que podamos robar. Claro que para eso sería importante ponernos por delante en el marcador, y que sean ellos quienes deban arriesgar y no nosotros. Así que, aprovechando una mejor climatología, no dudaría en darle a McPherson la responsabilidad de ir sumando puntos en vez de jugarnos cuartos downs.
Para variar en cuanto a la tendencia en los últimos partidos, y probablemente motivado por la titularidad del QB novato en los de Florida, los Cincinnati Bengals somos favoritos para ganar el partido por 2,5 puntos. En realidad, en estos partidos con nada más en juego que la honrilla (algo muy relativo en estos términos) puede pasar cualquier cosa. Lo único que espero es que sea un encuentro algo más digestible que el último que vimos, que nuestros jugadores salgan al campo con ganas de jugar (por mantener la titularidad o ganarse un puesto), y que pasemos un rato divertido en las últimas tres citas que nos quedan esta temporada. Aunque ya sabemos que diversión y Bengals no suelen ir de mano, al menos para sus seguidores…
Who Dey, hermanos!!!!


Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
