AnalisisBengals 2016

Los Bengals 2016 saltan a escena

DEFENSIVE ENDS:

Carlos Dunlap (LDE), Michael Johnson (RDE), Will Clarke (RDE), Margus Hunt (LDE)

Sobre Dunlap descansará la responsabilidad de plasmar en números (sacks) la presión de la línea defensiva. Por su naturaleza, es un jugador difícil de parar, y con el auxilio de Atkins reclamando para sí dos jugadores de OL, casi imposible que lo detenga un TE. Se ha convertido por derecho propio en uno de los mejores rushers de la competición.

Podríamos decir que el hecho de estar enfocado a tareas más oscuras como la detención de la carrera ensombrece el cometido de Johnson. Sin embargo, también podríamos decir que su nivel ha bajado varios escalones desde aquel jugador que deslumbró y mereció un contrato millonario en Tampa Bay. No me importa ver reducidas sus cifras de sacks si a cambio es un seguro contra la carrera, pero esto tampoco es exactamente así. Su actitud es en ocasiones demasiado pasiva. Su puesto de titular está sobradamente garantizado, pero más por la falta de suplentes de calidad que por lo exitoso de su juego.

En teoría, el relevo de Johnson sería Clarke. Tras 2 campañas decepcionantes, este año parece que ha tomado nota del aviso de Guenther, el coordinador defensivo, y haberse puesto las pilas porque es evidente la mejoría en su juego. No tanto como para amenazar la titularidad, pero al menos para no ser un coladero total en las rotaciones. Esperemos que siga por este camino.

Quien cada vez tiene menos remedio es Hunt. Sólo la confluencia de circunstancias (lesiones de varios jugadores de la DL, inexplicable pasividad de la directiva para reforzar la posición, ya sea vía draft o agencia libre, y el hecho de reconocer que fue una 2ª ronda tirada a la basura) hacen que a día de hoy siga perteneciendo a la plantilla. Casi tan grave como tener un único movimiento (el bull-rush) es que sea incapaz de llevarse a nadie por delante por fuerza. Carente por completo de instintos, como la determinación para irse a por el QB o localizar al corredor que pasa por su lado, se hace muy difícil pensar que pueda revertir la situación y convertirse, a sus 29 años, en un jugador aprovechable.

La esperanza es que el undrafted Brown, desde el Practice Squad, se desarrolle rápidamente y pueda reforzar una posición con alarmante falta de banquillo.

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