Han tenido que pasar más de 3 meses para poder cantar dos victorias consecutivas. El triunfo 37-14 ante los Arizona Cardinals, confirma que nosotros no éramos tan malos… pero ellos sí. Es evidente que hemos mejorado bastante respecto a la lamentable imagen mostrada en muchos partidos de la temporada, pero no es menos cierto que ni la calidad, ni la actitud de nuestros últimos rivales, deberían servirnos para extraer conclusiones. Ganar siempre es bueno. Sube la moral y recompensa el trabajo de toda la semana. Sin embargo, que estas últimas victorias no sirvan para pensar que estamos a muy poco de ser un equipo plenamente competitivo. Ya cometimos ese error el año pasado, y así nos ha ido éste.
Muchas voces afirman que, con Burrow sano todo el año, hubiésemos estado en condiciones de disputar la división. No seré yo quién discuta este ejercicio de «football-ficción«, pero la realidad es que se trataría de una afirmación más indicativa del pobre rendimiento de la AFC Norte este año que de nuestro auténtico potencial. Tuvimos partidos realmente trascendentes contra Baltimore y Buffalo, con Burrow 100% operativo y la defensa a mejor nivel, que de haberlos ganado sí estaríamos ahora mismo con opciones matemáticas de playoffs, y fracasamos en el intento. Soy el primero a quien le duele decirlo, pero estamos lejos de ser un equipo competitivo, y sólo manteniendo sano a Burrow (que no es tarea fácil y seríamos estúpidos de no contar con planes alternativos) no es suficiente.
No podemos seguir siendo un equipo con tantos vaivenes de intensidad. Cuando no es un mal arranque es un giro de timón defensivo mediada la temporada. Ya hemos visto que el sprint final, por fuerte que sea, no basta. De nada sirve llegar enchufados a Enero si son otros equipos, más regulares durante todo el año, quienes se disputan el título. No deberíamos excusarnos en las lesiones, la mala suerte, o la inexperiencia. Hay que aprender de los errores y confeccionar una plantilla más completa, planificar mejor la temporada, y disponer de alternativas solventes cuando lleguen, porque llegarán, los contratiempos. El traspaso por Flacco estuvo bien, pero necesitamos más actividad con la campaña en curso.
Sin embargo, aún no hemos terminado esta temporada, y debemos acabarla dignamente. Cerramos el año como lo empezamos, con una «batalla de Ohio» contra nuestros rivales estatales, los Cleveland Browns. Desde aquel partido inaugural ha pasado mucho tiempo, pero ambas franquicias han seguido caminos paralelos, con un rendimiento muy por debajo de las expectativas, y con unos cuerpos técnicos y directivos bastante discutidos. Creo que ambas escuadras están deseando ya que finalice el año para centrarse en el siguiente.
La serie de enfrentamientos entre ambas franquicias la lideramos por 56 a 48, y les hemos ganado en 5 de los últimos 6 enfrentamientos. Son, detrás de los Steelers, el equipo contra el que más veces nos hemos enfrentado. La enconada rivalidad entre ambas ciudades hace que adquisiciones como la de Flacco sean un fenómeno muy raro (recordemos el caso del fax averiado en el frustrado traspaso por McCarron). Es, creo, el único jugador de nuestra plantilla con pasado marrón, mientras que ellos sólo tienen a nuestro ex-runningback Trayveon Williams.
El partido, como corresponde a un enfrentamiento entre dos equipos que dan pena, se ha programado para el domingo en el primer turno. Por tanto, diremos adiós a la temporada en España a las 7 de la tarde, en Argentina a las 3 de la tarde, y en México a las 12 del mediodía. Nuestro horario «favorito». El día estará acorde a las trayectorias de ambos conjuntos: nublado. No se esperan precipitaciones, pero hará mucho frío (máximas de 4ºC). Como el día de Cardinals, las ráfagas de viento, de hasta 17 km/h, harán interesantes las patadas. La vestimenta elegida para el partido estará compuesta por camiseta negra, pantalón blanco con franjas naranjas y calcetas naranjas. Este año aún no hemos ganado con esta combinación (días de Lions y Patriots). El «ruler of the jungle» encargado de animar el partido será el «fan del año 2025», Steve Thompson. Natural de Ohio, y seguidor de los Bengals desde 1968, su experiencia nos dice que se pueden vivir 57 años siguiendo a este maldito equipo sin morir en el intento.
El encargado de arbitrar la despedida de la temporada 2025 será el nativo de Greenville, Michigan, donde trabaja en una compañía de seguros, Alex Kemp. En la NFL desde 2014, y árbitro principal desde 2018, nos ha dirigido como tal en 7 ocasiones, con un balance bastante favorable de 5-2. Con más de 13 penalizaciones por encuentro, se encuentra en la parte alta de los pañueleros. No tiene ninguna falta que pudiésemos denominar como «favorita», pero la cantidad de penalizaciones por violencia innecesaria, face-masks, interferencias o holdings, nos hacen pensar en un colegiado que no permite mucho contacto. Como ejemplo, fue el árbitro que pitó la interferencia de pase a Anthony el año pasado en Kansas City en la última jugada y por la cual perdimos el partido.

En ataque
Tras el rosco que nos comimos ante Baltimore, en los siguientes dos partidos hemos anotado una media de 42 puntos. Esto demuestra que nuestro ataque funciona… ante equipos netamente inferiores. Pero como, al menos este año, este tipo de equipos son mayoría en la liga, podríamos afirmar que con un ataque de este calibre, sólo necesitaríamos una defensa que diese mínimamente la cara para poder ser realmente competitivos.
Pero aquí estamos para analizar, y si rascamos por encima la superficie de esta ofensiva, empiezan a aparecer las grietas. La línea ofensiva está dando el mayor rendimiento en la era Taylor. Encajamos 3 sacks, un número que viniendo de donde veníamos queda hasta ridículo, pero en ningún momento se dio la sensación de que Burrow estuviera agobiado, y la mayoría de las veces gozó de un pocket limpio. También ayudó bastante a conseguir las 120 yardas de carrera y 3 touchdowns logrados por la vía terrestre. Me gustaría destacar la labor del rookie Fairchild en particular, y las subidas al segundo a nivel en general. Esta vez no nos pitaron ninguna salida falsa (lo que, como sabemos, no significa que no las cometiéramos), y sólo habría que lamentar un holding de Orlando. Sin embargo, cuando tuvo que retirarse Mims por molestias y salió Ford en su lugar, se vivieron los mayores momentos de caos, síntoma inequívoco de la falta de profundidad en las posiciones exteriores de la línea ofensiva.
Quizá para compensar su pésima labor como ofensive-tackle, Ford estuvo muy activo en otras funciones. Actuó un par de veces como full-back (nada mal, por cierto) y, sobre todo, en la jugada de la semana de la NFL, se alineó completamente abierto y recibió el pase ante la atónita mirada de su marcador, que solo pudo, sin excesivo éxito, estorbarle para que no llegase a la end-zone, pero aún así logró 21 yardas, quedándose a un par de la anotación y, con todo el estadio coreando su nombre, en vez de a él, el soseras de Taylor le dio el balón a Brown para que anotase su segundo de la tarde.
Con él, fueron hasta una docena los jugadores a los que se les pasó algún balón. Una inusualmente larga lista. Como siempre, en lo más alto, Ja’Marr Chase, quien acabó con su sequía de 7 partidos sin anotar con dos touchdowns. Especialmente meritorio el primero, zafándose de la marca de hasta 3 defensores de Arizona antes de zambullirse en la zona de anotación. El partido también nos dejó algunas buenas recepciones de Higgins (no sé qué hizo jugando el 57% de los snaps en un partido intrascendente tan próximo a sus conmociones cerebrales), Iosivas y Gesicki. En cambio, me llamó la atención que no hubiese ningún lanzamiento hacia Tinsley, a quien sólo le utilizan como bloqueador.
Quien tuvo precisamente un highlight como bloqueador fue Perine, quien también consiguió anotar un touchdown de carrera por segundo partido consecutivo (algo también poco usual). Como el partido anterior, también se tuvo que ausentar varios snaps por lesión, y es que los años no pasan en balde, y en una de estas se va a hacer daño de verdad y le vamos a perder. El problema es que no tenemos sustituto para él, porque a mí, cada vez que sale Brooks, me sigue sin transmitir nada (el pasado domingo, un triste porcentaje de 3,3 yardas por carrera).
Para este domingo, Taylor ya confirmó la titularidad de Burrow. Es lo lógico, aunque sólo sea para atraer algo del público indeciso, y ya tras el descanso, por ejemplo, saque a Flacco (de quien se daría la paradoja de que fue el quarterback de Browns en Cleveland, y jugaría contra ellos en Cincinnati). Con Garrett en búsqueda de su (merecido) record de sacks, no vería mal que se pactara uno de forma amigable para que batiese esa marca, y después cada uno al banquillo a calentarse.
Chase también tiene cerca el record de recepciones de la franquicia (le faltarían 10), pero no sé si un partido tan intrascendente es el mejor momento de buscar un número tan alto. Sospecho que veremos mucho juego de carrera (por cierto, Chase Brown está en un extraordinario momento) para que el reloj corra rápido y nos hagamos el menor daño posible, no sea que un mal golpe ponga en riesgo la próxima pretemporada. Deberíamos además aprovechar para darle minutos a los menos habituales: Tinsley, Rivers, incluso McLaughlin o Brightwell subiendo desde el equipo de prácticas.
No hemos visto muchas jugadas imaginativas a lo largo del año, y sacarlas ahora en un partido sin importancia no tendría sentido. Pero aunque todos tengamos asumido que Taylor y su staff van a seguir en 2026, estaría bien mostrar como despedida cierta solvencia ofensiva. Me gustaría destacar que ante Cardinals convertimos 2 de cada 3 terceros downs (incluso un cuarto), lo cual está muy bien (recuerdo incluso uno de carrera de Flacco para sorpresa general), y marca un poco el camino a seguir: no volvernos locos con más de 40 pases por partido, y prolongar las jugadas todo lo que se pueda para ver lo menos posible a nuestra defensa.

En defensa
Otro buen partido a nivel defensivo. Los Cardinals solo anotaron 14 puntos, y los últimos 7 en el tiempo de la basura poco antes de acabar, con el partido resuelto y los suplentes en el campo. Y esta vez, lo conseguimos sin forzar turnovers, solo con la presión y buenas coberturas. Cayeron 4 sacks: uno de Murphy, que sigue en racha; otro de Slaton, con mucho mérito saliendo en persecución del quarterback; otro de Johnson, alias «el primo Chema», con la inestimable ayuda de Foskey (alias «Foskito»); y otro, el que probablemente nos hiciera más ilusión, por parte de Stewart, inaugurando así el rookie su casillero particular, demostrando a los escépticos que sí sabe reconocer a qué quarterback tiene que placar aparte de a Burrow en los entrenamientos.
También señalaría el hecho de que dejamos a Arizona en apenas 42 yardas de carrera. Aunque no es menos cierto que, una vez que ellos no se jugaban nada, se dedicaron a lanzar pases a McBride para convertirle en el tight-end con más recepciones en una temporada en la historia de la NFL. Nada menos que 13 pases le lanzaron, para que luego digan que no pensaban en el record, aunque también es cierto que si hay algún equipo contra el que se pueden lucir los tight-ends es precisamente el nuestro. El pasado domingo no fue una excepción, por lo que podemos sospechar que los tight-ends de Browns también van a tener un buen día.
En cobertura, nuestra pareja de cornerbacks exteriores están en números de los mejores de la liga. Hill tuvo hasta 3 pases defendidos. La ventaja en el marcador también permitió darle muchos minutos a Davis y al CB novato Lux. También en los safeties pudimos sentar a Battle y Stone y que jugasen Anderson y Anthony. Realmente, me da miedo ver tanto en el campo a Stone, un jugador con quien no se debería contar para 2026.
Solo encajamos un touchdown «en serio», pero fue de juzgado de guardia. Turner y Stone yéndose a cubrir al mismo jugador dejando solo a Wilson, Battle desentendiéndose de la jugada, Carter llegando tarde, Stone fallando el placaje al más puro estilo de Ralph de Los Simpsons… Todo muy lamentable.
Por tanto, todavía queda mucho por hacer en esta defensa, y estos partidos ante equipos penosos no deberían ser significativos. Eso sí, es importante que jugadores que se supone van a tener un papel importante el año que viene, como Stewart, Murphy, Knight, Carter, etc., den pasos adelante en su progresión y lleguemos mejor preparados a 2026.

El rival
Los Cleveland Browns (4-12), fieles a su costumbre, han puesto como titulares en el puesto de quarterback a varios jugadores a lo largo de su temporada. Comenzó Flacco, pero en cuanto se vio que no tenían opciones, con buen criterio, empezaron a probar a los jóvenes (lo que a nosotros nos vino bien para intentar tener opciones al traspasar por Flacco, aunque luego no resultase). El primero en aparecer por el casting para quarterback de 2026 (Watson sigue bajo contrato, y el golpe de cortarle sigue siendo gordo, veremos a ver qué hacen) fue Gabriel. No lo hizo mal, pero se vio que no podía darle al equipo ese plus que necesitaba, así que cuando se lesionó aprovecharon para probar a Sanders. Sin embargo, el hijo de Deion solo ha dejado muestras de calidad a cuentagotas, por lo que ahora mismo, sería incapaz de adivinar los planes de la franquicia del norte de Ohio para el año próximo.
Su fuerte debería haber sido el juego de carrera, pero no han tenido suerte en este apartado. Judkins, su novato estrella, está en la lista de lesionados y se ha perdido varios partidos. Los suplentes (Ford también se lesionó), no han sido capaces de llevar el peso de la ofensiva, y van a terminar el año con menos de 100 yardas de media por partido, no mucho mejor que nosotros.
El pase les ha ido peor (son el equipo 29º de la liga), pero esto hay que achacarlo a la mediocridad de los pasadores, y lo escueto de un cuerpo de receptores, donde entre sus 6 mejores jugadores sólo aparece un único wide-receiver, Jeudy. Haciendo de la necesidad virtud, han sabido utilizar muy bien al resto de la plantilla. En especial, destacaría al tight-end novato Fannin, nativo de Canton (Ohio). Pero tampoco olvidemos al otro tight-end, Njoku, que siempre nos hace un puñado de yardas. En el partido disputado allí, supieron sacar mucho provecho de la capacidad como receptor de otro novato, el runnigback Sampson, convertido ahora por las circunstancias en titular.
Así las cosas, sospecho que nuestra estrategia defensiva debería ser dejar a Turner con Jeudy, y poner tanto a Hill como a Davis por el medio vigilando a sus tight-ends, mientras que, encomendándonos a los dioses, los safeties intenten controlar a Sampson cuando salga del backfield. También deberíamos dejar a un linebacker (quizá Knight) como espía de Sanders para que no complete con sus piernas lo que podamos impedirle con su brazo.
Pero el auténtico potencial de nuestros vecinos está en la defensa. Los Browns son el segundo mejor equipo en esta disciplina en toda la NFL, permitiendo de media apenas 278,6 yardas por encuentro. No es de extrañar que, con estos números, su head-coach Stefanski esté discutido, y gane enteros el coordinador defensivo Jim Schwartz. Como hemos dicho en alguna ocasión, un equipo que aglutinara lo mejor del estado de Ohio, nuestra ofensiva y su defensa, sería imparable en la liga.
Cleveland tiene la segunda mejor defensa de la liga contra el pase. ¿Fruto del trabajo de sus cornerbacks Ward y Campbell (llegado de Jaguars en intercambio con Newsome), y de sus safeties, Hickman y Delpit? Pues en gran parte sí, pero sobre todo, de la impresionante presión que realiza su frontal defensivo 4-3. No vamos a descubrir a Garrett, quien, dicho por el propio Zac Taylor, es el mejor defensive–end de la liga. Sus 22 sacks, solamente a medio de igualar el record de la liga de Strahan y Watt, le convierten en un auténtico demonio; pero la clave es que sus compañeros saben aprovechar la atención que reclama para culminar ellos la presión. Por comparar, el año pasado, cuando Hendrickson fue el líder de sacks de la NFL, el resto de compañeros apenas si superaron la docena. Por contra, los jugadores de Browns no llamados Garrett acumulan ya veintipico sacks. Es decir, contener a Garrett, que ya de por sí es complicado, es solo la primera parte de la misión para proteger a nuestro quarterback.
Contra la carrera tienen también muy buena marca (menos de 115 yardas, 14º de la competición). Contra ellos es más fácil correr que pasar, aunque esto no implica que sea sencillo. También aquí hay que destacar a dos novatos: el DT Graham (1ª ronda) y el LB Schwesinger (2ª ronda, 16 picks antes que nuestro Knight). Toda la defensa se mueve muy rápida y coordinada, por lo que las jugadas que hagamos deberán ser a mayor velocidad y precisión.
Quizá haya pasado ya mucho tiempo y alguno de vosotros no lo recordéis, pero la victoria en Cleveland llegó con grandes dosis de fortuna, propiciada en gran medida por los fallos de Szmyt, su kicker. Era su primer partido y falló un extra-point y un field-goal decisivo. Desde entonces, sólo ha fallado dos field-goals y ningún extra-point. El punter, Bohorquez, no está teniendo su mejor temporada, pero sigue siendo fiable. En cuanto a los retornos, no sé si seguirán siendo responsabilidad de Sampson ahora que es runningback titular.
Los Browns son un equipo peor que el nuestro. Al final, los balances ponen a cada uno en su sitio (tampoco es que nosotros seamos mucho mejores). Sin embargo, si habéis llegado hasta aquí, habréis leído los nombres de muchos jugadores novatos: Fannin, Schwesinger, Sanders, Graham, Sampson,… Es decir, Cleveland va a ser un equipo potente en un plazo no tan lejano. Más nos vale ponernos las pilas, porque la competencia en el futuro puede ser brutal.

La clave
Siendo el último partido, y en casa, tanto entrenadores como jugadores querrán dejar un buen sabor de boca a los aficionados (tal como hicieron los Browns con los suyos la pasada jornada). Por lo tanto, dentro de que es un partido absolutamente intrascendente (más allá de definir la posición en que se elegirá en el próximo draft), creo que habrá más intensidad por nuestra parte que por la de nuestros vecinos.
En ataque, a Chase le faltan 10 recepciones para volver a batir el record de la franquicia en una temporada, y está sólo a dos de volver a ponerse, al menos, esta corona en la NFL, así que preveo una gran cantidad de pases en su dirección. Es decir, la lógica diría que debemos correr, tanto para proteger a Burrow como para prolongar los drives y cansar a su defensa y mantener descansada a la nuestra, pero ¡qué demonios! es el último partido, pongamos rock&roll en el campo. En todo caso, Burrow ha dicho que el posible record de Garrett no va a afectar su estilo de juego.
En defensa, decía que las pobres cifras de Cleveland contra el pase se debían a la poca calidad de quarterbacks y receptores, pero esto es sólo la mitad de la historia. El porcentaje de bloqueo para el pase de su línea ofensiva es el más bajo de la liga para PFF, y han encajado 45 sacks esta temporada. Es decir, son vulnerables a la presión, y esto es algo que debemos explotar.
Los últimos resultados nos llevan a ser favoritos para ganar este partido por 7,5 puntos. Como dije antes del partido de Cardinals, no me importa tanto la diferencia final, como que se vean muchos puntos, y jugadas lo más espectaculares posibles por ambos conjuntos, tanto en defensa como en ataque. Tras este partido pasarán 245 días hasta que volvamos a ver a los nuestros en partido oficial, así que despidámonos por todo lo alto. Con la ilusión de que 2026 será mucho mejor.
Este mismo propósito es el que os deseo a todos vosotros para este año que recién empieza. Los Bengals nos quitan la vida, pero no olvidéis que esto no es más que un hobby, y son las otras cosas las más importantes. Como saber que seguiréis estando al otro lado del teclado leyendo las ocurrencias de este humilde escritor, cuyo único propósito es haceros pasar un rato lo más agradable posible con la excusa de nuestra afición favorita.
¡Feliz año nuevo, hermanos! Who Dey!!!!!


Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
