Este año, no hemos podido comenzar estas previas recordando una victoria, tantas veces como nos hubiera gustado. O como hubiéramos debido. El potencial del equipo, y el pasado domingo se demostró, es mucho mayor que el triste balance de 5-10 que llevamos a estas alturas de la temporada. Contra unos Dolphins aún más tristes que nosotros, conseguimos una victoria por 45 a 21, anotando los puntos de esa jornada y todos los que nos habíamos dejado la jornada anterior. Aunque ya no sirviera para nada.
Sin embargo, creo que, exceptuando para las aspiraciones de mejorar la posición en el draft, la victoria del domingo sí sirvió para mucho. Recuperamos la sonrisa de Burrow (que no es poca cosa), la línea ofensiva continúa asentándose, Chase Brown cuajó un partido espectacular, Ja’Marr Chase firmó otro encuentro de más de 100 yardas (convirtiéndose en el jugador de la franquicia con más partidos de mas de 100 yardas en una temporada), la defensa generó varios turnovers, McPherson estuvo infalible e incluso Rehkow estuvo perfecto en los punts. En mi opinión, recuperar las buenas sensaciones siempre es buena noticia. El football es un deporte mental, y los jugadores necesitan tener confianza en sus aptitudes. Más allá de cualquier otra consideración, la actitud nunca se debe perder.
Está claro que la resistencia de Miami fue mínima, y que aún en la paliza, hubo situaciones claramente mejorables. Con tan limitado pass-rush, otro quarterback nos hubiera podido hacer mucho daño. Hasta un tight-end salido del retiro es capaz de ponernos en apuros. Los fallos de placaje no se han corregido. Otro equipo arbitral más riguroso nos hubiera frito a salidas falsas. Nos cuesta la misma vida superar situaciones de pocas yardas. Un día, Burrow nos va a volver a dar un susto con su manía de prolongar tanto las jugadas. No es por ser agoreros, pero que no nos deslumbren los fuegos artificiales con las deficiencias reales existentes en la plantilla y fuera de ella.
Como corresponde a equipos miserablemente apartados de la competencia por playoffs, el partido contra los Arizona Cardinals (3-12) nos lo han colocado el domingo en el primer turno, el de las 7 de la tarde en España que tanto nos gusta. Ignoro cómo les vendrá a nuestros compañeros de México a las 12 del mediodía, o a los de Argentina, a las 3 de la tarde, pero supongo que bien también, porque así tendrán el resto del día para quejarse, ya sea porque hayamos perdido o ganado. Quienes no se podrán quejar, de la climatología al menos, serán quienes acudan al Paycor Stadium. Después de jornadas tan frías, el invierno dará una tregua con temperaturas que rondarán los 13ºC, con posibles lloviznas a primera mañana, pero más o menos despejado durante la disputa del encuentro. Con lo que habrá que llevar cuidado es con el viento, cuyas rachas pueden alcanzar velocidades de 48 km/h.
El personaje elegido como «ruler of the jungle» para animar el partido será el ex-cornerback (lo de ex-cornerback se podría aplicar también a su etapa en activo) Dre Kirkpatrick. Tiene todo el sentido que en los estertores de esta patética temporada se elija a un jugador con el sobrenombre «Kirkpatetick». En todo caso, esperemos que transmita calor a las gradas (no debería ser complicado, ya que cada vez que pisaba el estadio, era quemado por el rival, subiendo la temperatura de los aficionados). Solo esperamos que no haya ningún accidente, y no se le caiga el bastón encima de alguna cheerleader, como se le caían las intercepciones.
La combinación elegida para vestir ese día será una con muchos adeptos en nuestras filas: camiseta negra, pantalón negro con franjas naranja y calcetas naranjas. Nosotros dominamos la serie de enfrentamientos entre ambas franquicias por un ajustado 7-6, y nos impusimos en el último partido disputado. En los Cardinals juega el LB Davis-Gaither, a quien elegimos en 4ª ronda de 2020 y pasó 5 años con nosotros. También está con ellos el RT Jonah Williams, pero se encuentra lesionado. De los nuestros, tiene pasado cardinal el CB Jalen Davis (2019-2020) y el OT Cody Ford (2020).
El árbitro al que se le ha encomendado comerse el marrón de un partido intrascendente la dirección del encuentro es el director atlético del instituto de Jenks, en Oklahoma, y natural de Pensacola (Florida), Clay Martin. De 50 años, y árbitro principal desde 2018, nos ha pitado desde entonces en 5 oportunidades, con un balance a nuestro favor de 3 victoria por 2 derrotas. Esta año ya arbitró el partido que ganamos a los Steelers. Curiosamente, en 2023 ya dirigió otro Cardinals–Bengals. Con una media de 12,3 faltas por partido, se encuentra en la zona media-baja de los pañueleros. No está exento de polémica, como su controvertido arbitraje en el Texans-Colts del pasado mes (no penséis que, sin nada en juego, nos iban a poner a los árbitros «buenos»). Se fija mucho en las formaciones ilegales. En todo caso, nosotros somos un equipo más disciplinado. Mientras a Arizona le pitan de media unas 6,8 penalizaciones, a nosotros solo 5,1. Como curiosidad, la semana pasada solo se lanzaron 5 pañuelos en nuestro partido (y uno a «caso hecho» por un delay of game a propósito), lo que en mi opinión significa que ni los árbitros muestran mucho interés por nuestros encuentros…

En ataque
Tras quedar a cero en la jornada anterior, todos esperábamos una reacción. Era lo mínimo. Afortunadamente, se produjo. Tras ponernos por delante en el primer cuarto, y que los Dolphins nos remontasen, anotamos 5 touchdowns consecutivos en sendos drives (exceptuando el del antes del descanso, que ni lo jugamos), aprovechando las buenas posiciones de campo que nos proporcionaron los turnovers defensivos, sí, pero también mostrando buena definición en la zona roja. Pero, para mí, más importante que la efectividad, fueron las sensaciones transmitidas por Burrow. Tras sus declaraciones en prensa había curiosidad por saber con qué ánimo saldría al campo. La verdad es que los temores se disiparon y vimos al mismo Burrow de siempre. Haciendo pases imposibles, lanzamientos espectaculares, y poniéndonos el corazón en la garganta por prolongar demasiado las jugadas. Burrow, nuevamente, en estado puro.
Sin embargo, quien merece abrir hoy esta sección es Chase Brown. En un lapso de 7 minutos y medio anotó 3 touchdowns (dos de recepción y uno de carrera), todos ellos de espléndida factura. Ya fuera lanzándose a por todas hacia la end-zone, quebrando en carrera las cintura de los defensores, o localizando la zona libre de marca. De nuevo acabó el partido con más de 100 yardas totales (66 de carrera, con un promedio de 5,5 yardas por intento, y 43 de recepción), demostrando que es uno de los mejores runningbacks (o al menos, más completos) de la competición.
Estuvo bien secundado por Perine (otro touchdown de carrera atravesando cual estilete las filas enemigas), pero se le siguen resistiendo las jugadas de pocas yardas. Estuvo también muy bien en protección, compartiendo backfield en muchas ocasiones con Brown. Quien sigue sin transmitirme nada, más allá de un buen retorno de kickoff, es Brooks. Con el partido ya finiquitado, le dieron un puñado de carreras, y no pudo sacar más de 7 yardas. No me parece por tanto tan descabellado que probaran la semana pasada al veterano RB Nyheim Hines, aunque finalmente fuese descartado. Tanto Brown como Perine tienen contrato en 2026, pero sospecho que habrá adquisiciones en esta posición la próxima pretemporada, porque no veo nada tras ellos.
También tenemos que alabar, otra vez, la buena actuación de la línea ofensiva. A pesar de que casi siempre sale antes de tiempo (o precisamente por eso) Orlando Brown está cuajando una gran campaña en protección de pase, así como Mims en el lado contrario. Solo encajamos un par de sacks, que no es mucho (aunque si lo comparamos con los 0 que hicimos nosotros suena a disparate), y Burrow contó con protección suficiente como para poder completar el 78% de los pases. Por el interior, Risner está teniendo una temporada de record para un offensive guard en nuestro equipo, y su renovación debería ser objetivo prioritario. También Fairchild tuvo intervenciones destacadas. Con tan buen rendimiento alrededor, Karras ya no luce tan desastroso como el año pasado. Con el partido decidido, entraron Rivers y Ford, que al menos no salieron en ninguna foto. Curioso que Patrick fuese el único que se quedara sin intervenir (hasta Flacco lo hizo al final, simplemente para dar unos cuantos handoffs y evitar que Burrow se llevase un mal golpe, no era la situación para que empezase a tirar pases, hubiese estado feo).
Otros con actuaciones interesantes fueron los tight-ends. Gesicki logró 35 yardas en 3 recepciones, incluyendo un touchdown de 17 yardas, que festejó por todo lo alto ante su ex-público sin el más mínimo pudor. Pero para destacado, Sample, quien logró la recepción más larga en sus 7 años de carrera (27 yardas). Además, contribuyó en el juego de carrera subiendo a bloquear al segundo nivel. También tuvieron su recepción Hudson y Grandy. Es importante involucrar a todos, para hacer pensar a nuestros rivales (no van a romper el campo en velocidad, pero si consiguen mover las cadenas, ya nos viene bien).
Quien se quedó sin recepción fue Tinsley. Con el regreso de Higgins participó mucho menos (solo actuando como bloqueador puntual), y con el partido resuelto, no era cosa de ponerse a pasar. También Iosivas vio disminuida su participación (sólo una meritoria recepción de 21 yardas). El recién llegado, Ke’Shawn Williams, cubrió aceptablemente el papel de Jones, lesionado, en los retornos. Por su parte, otro que llegaba «in extremis» fue Higgins. Fue declarado apto para jugar tras visitar a un especialista sobre conmociones en Pittsburgh (que no descartaría que fuese de los Steelers y le dijese que jugara a ver si se lesionaba del todo). Como el partido tampoco lo requería, le utilizamos poco (yo directamente le hubiera dejado en Cincinnati), pero dejó detalles de su tremenda calidad en una recepción en tercer down para 35 yardas con el defensor colgado de su espalda, y un touchdown muy parecido al de Buffalo, de auténtico equilibrista para hacerse con el balón en disputa y aún así poder plantar las puntas de los pies en el suelo. Tras anotarlo, se arrodilló dando gracias por poder seguir jugando al football. Nosotros también lo hacemos.
Chase encadenó su séptimo partido consecutivo sin anotar. Es una racha extraña en él. Pero aún así, volvió de Florida con 109 yardas en la saca, destacando una recepción de 36 donde tuvo que ajustar su ruta al lanzamiento que se le había quedado corto a Burrow. Por cierto, nuestro quarterback rompió dos barreras. Una de ellas, la de 150 pases de touchdown, siendo el tercero de la historia de la NFL que lo hace en tan solo 75 partidos; y también las 20.000 yardas de pase, siendo en este caso el 5º de la historia que lo consigue en tan breve lapso de tiempo (Mahomes, Stafford, Luck y Marino son los otros, nada mala compañía).
Con todo lo bueno de nuestra ofensiva, seguimos planteando un ataque demasiado plano y previsible. Ni una jugada con un poco de imaginación. Sacamos adelante los partidos por la calidad de nuestros jugadores (bueno, el domingo pasado, porque los Dolphins apenas presentaron resistencia), pero habrá momentos en partidos delicados donde sea necesario tirar de algo más. No espero tampoco por parte de los Cardinals demasiada complicación, pero por si acaso, uno de los pases más celebrados de Burrow fue un lanzamiento al topo cuando vio que la jugada prevista no iba a ninguna parte. Es bueno que empiece a ver que no tiene que hacerse el héroe en todas y cada una de las jugadas.

En defensa
Nuestra defensa parece buena cuando ganamos la batalla de los turnovers. Ante Miami, dos intercepciones, un fumble recuperado y un turnover on downs dejaron el partido en manos de la ofensiva, que esta vez no perdonó. Hicieron un gran partido, pero con muchas comillas.
Una de ellas, la presencia el el pocket de los Dolphins del rookie Ewers. Este chico pareció tan bueno (o tan malo) como en su etapa en Texas. Buena presencia en el pocket, sangre fría, pero nula capacidad de análisis ni conexión con sus receptores. Mientras pudo apoyarse en la carrera estuvo aceptable, pero en cuanto tuvieron que arriesgar se le empezaron a ver las costuras. Si no recuperan a Tua, los Dolphins van a tener un problema en la posición de quarterback. La decisión de Golden de mantenerle en el pocket y no mandar excesiva presión, prefiriendo dejar más personal en cobertura salió bien. Esta vez.
También contribuyó el hecho de que no tuviese receptores cualificados. Más allá de Waddle (72 yardas en 5 recepciones) y algo de los tight-ends Dulcich y Warren, muy débil arsenal aéreo de los Dolphins. Sin embargo, en este sentido hay que destacar las buenas actuaciones de los cornerbacks. Turner forzó un fumble, que desgraciadamente no pudo aprovechar ningún compañero. Newton metió una buena mano para forzar una intercepción, y Davis logró otra en un complicado movimiento casi circense. Con Turner encargado del receptor número uno rival, la labor del resto: Hill, Newton y sobre todo el propio Davis, está brillando en esta parte final de competición.
La otra cara de la moneda son los safeties. Aunque Battle estuvo muy activo, y forzó un fumble que recuperó Murphy, sigue fallando demasiados placajes. Aunque no tanto como Stone, perdidísimo siempre, y siendo transparente en las jugadas largas de los contrarios. En el touchdown de Achane, en una jugada de toss de 48 yardas, no sale en la foto porque ni siquiera estaba por ahí, mientras que en reverse de Washington estaba como siempre a por uvas. Al menos, la clara ventaja en el marcador sirvió para que le dieran minutos a Anderson y Anthony (¡por fin!). Como sospechábamos, tampoco es que mejoren mucho lo que hay, pero al menos se les vio con más entusiasmo a la hora de placar.
A pesar de que, una vez más, nuestro casillero de sacks quedó a cero, habría que destacar la labor de Murphy. Estos últimos partidos, donde Hendrickson está fuera, por fin está demostrando un buen nivel. No me quiero hacer ilusiones, porque este chico suele tener un partido bueno por cada cinco irrelevantes, pero mejor que empiece a hacerlo bien. Estuvo muy atento a recoger el fumble provocado por Battle, y fue capaz de romper varias veces las líneas enemigas. Supongo que no lanzarse a lo loco por el quarterback eran órdenes de Golden, pero reclamar la atención de runningbacks y tight-ends rivales en protección también eliminaba un hipotético receptor de la ecuación. La cruz de la moneda fue Stewart quien, en su regreso a la acción, no fue capaz de tener impacto jugando con la segunda unidad.
A base de turnovers (el domingo, Carter logró su primera intercepción), nuestros jóvenes linebackers están maquillando su temporada. Están pasando de muy malos a simplemente malos, lo cual es una mejoría. Aunque insuficiente. Fueron reemplazados al final por Heyward y Giles-Harris, que tampoco hicieron nada destacable, a menos que consideremos como tal la lesión de este último. Ante los Cardinals, un equipo que tira mucho del juego terrestre, tendrán una nueva oportunidad para tratar de lucir. Sobre todo Knight como vigilante de las posibles excursiones de Brissett.
Ossai no termina de recuperarse, por lo que probablemente volvamos a ver bastante a Stewart. No estaría mal empezar a ver algo más de pass-rush. Brissett es el 26º quarterback para ProFootballFocus, pero aún así, tiene su peligro si logra conectarse con los receptores. Como decía en otros artículos, un buen equipo es, por definición, aquel que se impone a los equipos más malos que él, y aunque el partido sea intrascendente, es una oportunidad de mejora que nuestra mermada defensa no debe dejar pasar.
El rival
Los Arizona Cardinals (3-12) están en un proceso que no sabría muy bien cómo clasificar. Gannon, su head-coach, tampoco va a conseguir una temporada ganadora en su tercer año al frente del equipo (4-13 y 8-9). Da la impresión que ha arrojado la toalla con Kyler Murray, y Brissett tampoco parece la solución. Tiene un buen grupito de jóvenes sobre los que construir, pero una grave ausencia de talento. Si no empieza a reunir jugadores de calidad, lo poco interesante que tiene se le acabará yendo cunado finalicen sus contratos como rookies.
Brissett tiene la suficiente experiencia en la NFL como para poder encontrar compañeros desmarcados sin ponerse nervioso si no le presionamos. También tiene buen brazo y no le tiembla el pulso en ir profundo (19 touchdowns por 7 intercepciones). Sabe que está ante una oportunidad, quizá única, de hacerse con un puesto de titular, así que arriesgará para hacerse notar. El pasado domingo se hizo notar, pero en lo negativo, con varios pases erráticos (con poca ayuda de sus receptores, eso también es cierto) y unos discretos números de 16 de 31 para 203 yardas y un touchdown imposible.
En el juego de carrera, las lesiones les han hecho alternar mucho a sus titulares. Benson, Conner y Knight están en la lista de lesionados, y los 3 que les quedan sanos rotan bastante. El domingo pasado hicieron 127 yardas en 22 carreras, con un promedio de 5,7 yardas por intento. Demercado ya nos hizo un traje cuando era un rookie desconocido. En todo caso, creo que quien más llevará el balón será Carter (Kiner es un undrafted que en este año ya ha pasado por 3 equipos), cuyo estilo de juego, muy habilidoso, puede ponernos en problemas.
En el juego de pase, mi jugador favorito es Marvin Harrison Jr., hijo del mítico receptor de los Colts. Se ha perdido algún partido por lesión, pero ya está recuperado. Junto a él está Wilson, quien está empezando a explotar en ésta su tercera temporada en la liga. Son dos receptores grandes y poderosos, precisamente el perfil que peor le viene a nuestros diminutos cornerbacks. Turner sólo tenemos uno, así que probablemente del otro se tenga que encargar Hill nuevamente alineado en el exterior.
Esto deja sin un marcador específico a su principal peligro: el tight-end McBride. Es tercero de la liga en recepciones y touchdowns de recepción, y sexto en yardas de recepción. Pero ojo, ¡de toda la liga! No sólo entre los tight-ends a los que, por supuesto, lidera en todas las categorías. Por si fuera poco, también está empezando a destacar Higgins, el segundo tight–end, con 91 yardas el pasado domingo.
En el aspecto defensivo, tampoco es lo peor que nos podíamos encontrar. Permiten de media 350 yardas y unos 30 puntos por partido, pero han encajado 40 o más en 4 de los últimos 7. Su defensa 3-4 es la 23ª contra la carrera y la 22ª contra el pase. Su pass–rusher más peligroso es el OLB Sweat, con 11 sacks, pero está lesionado en el tobillo y probablemente cause baja. El siguiente sería el veterano DE Campbell (18 temporadas en la liga), con 28 presiones. La semana pasada, apretaron mucho a Cousins, y fruto de esta presión consiguieron dos turnovers. El DT Nolen, que tanto nos gustaba en el draft pero está maldito con las lesiones, ha caído en la lista de lesionados.
En el medio nos encontramos a un viejo conocido: el linebacker Davis-Gaither. Cuando por fin ha tenido una oportunidad como titular, está demostrando su valía, y es segundo del equipo en placajes. El primero de esta categoría es el safety Budda Baker, a quien una conmoción puede hacer que se pierda la cita. Quien no estará es el cornerback Garrett Williams, también en la lista de lesionados, por lo que su secundaria puede ser vulnerable a nuestro juego aéreo (los cornerbacks Hall, Melton, y Johnson, así como el safety Thompson, han entrenado a medio gas). Eso sí, hay que llevar cuidado con el cornerback Burke, que es su líder en intercepciones.
En cuanto a sus equipos especiales, la semana pasada bloquearon un extra-point. En la parte negativa, su kicker Ryland falló dos patadas, una de ellas estrellando el oval en el palo. En el puesto de punter han tenido un carrusel de jugadores. Se lesionó Gillikin, ficharon a O’Donnell, a quien despidieron cuando se recuperó, pero cuando se volvió a lesionar ficharon a Haack, el actual. Su principal retornador, el WR Dortch, también está lesionado, por lo que probablemente veamos al RB Knight realizar estas funciones.
En definitiva, los Cardinals son otro equipo a quienes se les está haciendo larga la temporada 2025. Poco más les queda por hacer aparte de probar jugadores, porque en la pretemporada tendrán que tomar muchas decisiones, y no sólo sobre el campo. Lo único a lo que pueden aspirar es a llevar una alegría a sus aficionados (quienes también necesitarán paciencia porque, ahora mismo, Arizona está varios pasos por detrás de sus rivales de división) con alguna victoria más. Esperemos que hayan acabado su dosis de milagros con la recepción de Wilson del pasado domingo.

La clave
Al igual que la semana pasada, no espero mucha resistencia por parte de los Cardinals. Ni por talento de su plantilla ni por ganas de empeorar su posición de cara al draft. Darán la cara, por supuesto, por profesionalidad, pero si conseguimos poner pronto el partido fuera de su alcance, tampoco me los imagino dejándose la piel en una inútil remontada. Por otra parte, esto también se podría aplicar a los nuestros.
Tengo el pálpito que va a ser un partido donde ambas escuadras querrán controlar el reloj (y corra rápido) con la carrera, aunque es posible, sobre todo por nuestra parte, que traten de dejar un buen sabor de boca a los aficionados con un partido estelar de Chase, nuestro único jugador elegido en el primer equipo de la Pro Bowl (también de Higgins para reivindicarse por haberle dejado fuera).
Es una oportunidad para la defensa de borrar su mala imagen volviendo a cuajar un buen partido. Sobre todo, por parte de Golden. Aunque sea ganando la batalla de los turnovers. Es fundamental, de cara al futuro, mejorar la presión al quarterback, pero el próximo domingo, me centraría sobre todo en reducir la desesperante cantidad de placajes fallados.
Quien está infalible es McPherson. El domingo pasado, aparte de los 6 extra-points, estuvo perfecto en el único field-goal que le tocó chutar (con emoción, pegando antes en el palo). Con una tarde que se prevé ventosa, es importante que los pateadores (lo mismo Rehkow en los punts) estén acertados.
Para este partido, las casas de apuestas nos ponen favoritos para ganar por 7 puntos. No me importa la diferencia final, pero espero que se anoten muchos puntos, y que veamos un encuentro divertido, porque es ya lo único que nos queda. ¡Felices Fiestas Navideñas, queridos camaradas! Disfrutad de vuestras familias y vuestras vacaciones (que no siempre van de la mano) más de lo que nos tocado este año con los Bengals. Y como siempre:
Who Dey!!!!


Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
