Bengals 2024Draft 2025

Análisis 2024 y previsión draft 2025: OL-exterior

Continuamos con el ataque, en este caso, con un clásico: la línea ofensiva. Una vez analizado el interior de la misma, vamos con el exterior. El 2024 nos dejó importantes refuerzos en la misma: el fichaje de un veterano contrastado (Trent Brown) y nada menos que el primer pick del draft (Amarius Mims). Al final, si se añade calidad, ni siquiera el más incompetente de los entrenadores puede estropearlo (aunque Pollack estuvo muy cerca), así que este grupo mejoró con respecto a la temporada anterior. No estuvo libre de sobresaltos, pero afortunadamente no apunta como una gran necesidad para 2025.

No obstante, debemos tomar nota de las lecciones aprendidas. Por buenos que sean los titulares, si resulta que hasta 5 jugadores han tenido que intervenir en estas dos posiciones (tackle derecho e izquierdo), es necesario prever unas sustituciones de calidad. Ahora mismo, tras los titulares Brown y Mims, estarían Ford (chico para todo) y Cochran. Como no me canso de repetir, no podemos seguir jugando con la salud de Burrow, sobre todo cuando ya sabemos qué pasó en la Super Bowl de Los Angeles.

Análisis 2024 – Ofensive-Tackles

Aunque en realidad el plan «A» del draft 2024 fuese un defensive-tackle, no nos ha ido nada mal con la elección de Mims como «segundo plato» (foto: Jeff Moreland/Icon Sportswire)

Como era de esperar tras haber pedido el trade el año anterior, Jonah Williams no quiso saber nada de renovaciones, y buscó equipo donde volver a ocupar la plaza de tackle izquierdo. No tuvo esa suerte, y acabó en Arizona también en el lado derecho, donde se lesionó y solamente jugó 6 partidos. Para suplirle fichamos a Trent Brown, un veterano de calidad tan contrastada como su propensión a las lesiones. Efectivamente, tras el tercer partido ya estaba en la lista de lesionados, y ahí acabó su aventura en Cincinnati (la semana pasada fichó por los Texans).

Menos mal que, tanto por previsión como por necesidad, habíamos drafteado en primera ronda a Amarius Mims, un tackle enorme, de quien sobrevolaban dudas sobre su nivel (muy pocas titularidades en college) y durabilidad (de ahí tan pocas titularidades). Sin embargo, ocupó la plaza de tackle derecho con el talento de un veterano (para mí, junto con Alt, el mejor ofensive-tackle novato) y aguantó bastante para los temores que había (sólo se perdió parte del último partido por una lesión en la mano). Solo concedió 4 sacks, 5 hits, e hizo 4 faltas. Aproximadamente en mitad de la tabla de la liga en su posición, lo que no es mal comienzo para un novato y, como hemos repetido muchas veces, con la difícil tarea de proteger a un quarterback que muchas veces busca demasiado el riesgo.

Otro que tampoco aguantó la temporada completa sin pasar por la enfermería fue Orlando Brown, quien se perdió 6 partidos. De ahí lo que comentaba de tener un buen banquillo. Como siempre, estuvo destacado en protección de pase y no tan mal ayudando a la carrera. Sólo concedió 3 sacks y 3 hits, pero cometió 8 penalizaciones. Su juego se vio muy afectado cuando no le acompañó 100% su físico. Con 28 años, y dos más de contrato, debe seguir siendo el pilar sobre el que reconstruir la línea ofensiva.

Tras perder a Trent Brown para toda la temporada, Mims tuvo que ocupar su lugar, por lo que nos quedamos sin red. Cuando volvimos a necesitar titulares en los puestos de OT nos tocó (otra vez) tener que improvisar. El primero fue Ford ocupando el lado izquierdo. No fue un absoluto desastre, pero se evidenció que la posición le venía grande. En cuanto Orlando pudo volver a jugar retornó a su puesto de guard, pero esta vez como titular relevando (por fin) a Volson. No pudo estar ahí mucho tiempo porque Orlando volvió a caer (se le recuperó demasiado apresuradamente ante el vital partido contra Steelers para que el que claramente no estaba bien), y retomó el lefttackle, hasta que también él mismo se lesionó, debiendo ser reemplazado por Cochran durante un partido.

Como conclusión final, en mi opinión la posición está bien cubierta en sus posiciones titulares, pero deja bastante que desear en las suplentes. Mims es un chico propenso a lesiones, y Orlando Brown cada año está más castigado. Cochran no debería aparecer más que en situaciones muy puntuales y Ford no puede estar a todas, porque tampoco es su posición ideal. Creo que nos faltaría un swing-tackle de garantía, si bien de momento los titulares pueden esperar al menos una temporada más. Esperemos que la labor del nuevo entrenador de línea ofensiva, Scott Peters, suponga también un revulsivo para elevar el nivel del juego general de la unidad.

Agencia Libre

Da la impresión de que la vuelta de Cody Ford va a ser el único refuerzo de la unidad. Seguimos jugando con fuego (foto de Perry Knotts/Getty Images).

Cuando redacté el artículo de la OL-interior todavía no se había producido la renovación de Ford. Ahora podemos decir que volverá a la disciplina bengalí los próximos dos años, por unos más que razonables 6 millones totales. Buen acuerdo por parte de la directiva para asegurarse al primer relevo en las posiciones de guard y tackle, pero confirmación de que no se le ve más allá que como suplente (también sería un error darle la titularidad en posiciones interiores).

Como era previsible, Trent Brown no renovó, lo que nos deja un poco más cojos, valga la ironía. En plantilla también están Andrew Cokerundrafted de Raiders que llegó al practice squad mediada la temporada, y Andrew Stuber, 7ª ronda de Patriots en 2022, a quien fichamos desde el equipo de prácticas de Falcons cuando empezaron a lesionarse nuestros OT. Aparte del nombre, comparten irrelevancia. Ninguno de ellos parece la respuesta a nada que no sea añadir cuerpos al trainingcamp.

Orlando Brown, 28 años, todavía tiene contrato para este año y el que viene. Cobraría 6,4 millones esta temporada y 13,1 la siguiente. No me parece ningún disparate, y si hubiera que reformarlo, se puede hacer la próxima offseason. Dadas las circunstancias, creo que habría espacio salarial (y sobre todo en la plantilla) para fichar un suplente, aunque mucho me temo que no vendrá ya nadie más hasta pasado el draft.

Veteranos como George Fant, quien ya despertó el año pasado, podría ser una solución experimentada a bajo coste.

Draft

Josh Conerly Jr. #76 (Oregon)

Conerly salió del instituto valorado como el mejor ofensive-tackle de su promoción tras ganar el prestigioso trofeo Anthony Muñoz. Si esto no es una premonición, no sé qué podría serlo (foto: Baltimore Beatdown)

Como indicaba antes, quizá la opción más realista sea la de draftear a un ofensive-tackle, pero proyectarlo en un inicio como ofensive-guard. La idea es obtener un doble beneficio: OG titular y OT de emergencia. Incluso, quién sabe, si la solución funciona, podría en un futuro reemplazar a Orlando Brown, o mover a Mims a la izquierda y ponerle a él en el tackle derecho. Esta opción no es novedosa. Ya lo probamos con Jackson Carman con el desastroso resultado que todos recordamos. Pero también hicimos la mismo con Withworth y en aquel caso sí funcionó.

Por lo tanto, habría que buscar un perfil de jugador que, si bien tenga experiencia en el exterior de la línea ofensiva, no haga el ridículo al pasarle al interior. El propio Volson llegó de North Dakota State como ofensivetackle. Tampoco nos viene mal algo de dinamismo en la unidad, y aquí podría ayudar mucho Conerly, un chico que compaginó en el instituto la posición de runningback, e incluso estaba en el equipo de baloncesto. Su capacidad atlética la puso de manifiesto en la combine, con el mejor tiempo en las 10 primeras yardas de la prueba de las 40, y fue el 3º en salto vertical.

Pero lo que nos importa de él es su valor como liniero ofensivo. Pudiendo haber elegido cualquier universidad al salir de highschool, se quedó en Oregon (cerca de su ciudad, es de Seattle) de donde han salido jugadores como Penei Sewell. Como freshman actuó en 10 partidos, con participación también en equipos especiales y como extra-OL en jugadas de power-formation (donde incluso anotó un touchdown como receptor). En su segundo año dio el salto a la titularidad en el left-tackle que ya no abandonaría. En estos dos últimos años como titular, su progresión ha sido meteórica. De los 1061 snaps jugados en protección de pase, tan sólo ha concedido 2 sacks y 4 QB-hits.

Quizá ese pasado baloncestista le hace tener buenas manos para evitar que el rusher haga presa en él. Su juego de pies es muy fluido para reposicionarse ante stunts. Posee un gran control de su cuerpo, lo que le es muy útil para moverse en espacios abiertos en jugadas de screen o participar en pulls. Flexiona bien las rodillas para maximizar su fuerza y fijar al contrario. Este buen balance es su principal baza también para mover rivales en ayuda a la carrera. Es paciente, y tan ágil o más que los rushers que tiene enfrente, por lo que los neutraliza “haciéndoles el espejo”.

Sin embargo, Conerly puede resultar un tanto pequeño para la posición de tackle, aunque tiene un buen tamaño para la de guard. Quizá derivado de esa falta de corpulencia, carece de la fuerza necesaria para salir victorioso ante “bull-rushers” o llevarse puesto a los defensas abriendo huecos a la carrera. A veces es un tanto indeciso y esto le lleva a perder la iniciativa. Debe llevar cuidado con las penalizaciones (8 en 2023 y 4 en 2024), en especial con las salidas falsas. Mike Green, un edge-rusher por el que hemos mostrado bastante interés, le pasó por encima dos veces en las prácticas de la Senior Bowl.

En un jugador maduro, responsable de sus errores y que se esfuerza en corregirlos, muy enfocado en su carrera profesional. Por ejemplo, las penalizaciones de las que hablaba antes fueron básicamente en los primeros partidos como titular mientras se adaptaba a su nuevo rol, y en el partido de la Senior Bowl fue capaz de remontar la mala impresión de los entrenamientos, siendo de los mejores linieros ofensivos. En el fondo, es un chico de sólo 21 años a quien todavía le falta añadir músculo a su cuerpo y técnica a sus movimientos. Su proyección no tiene límite, pero hay que tener paciencia hasta que pueda rendir al máximo de sus virtudes.

Lo bueno: Vino a las instalaciones del club para que le entrevistásemos. Por experiencia sabemos que éste es un dato muy relevante a la hora de escoger a los jugadores.

Lo malo: Le falta instinto asesino para destruir a su oponente cuando ha obtenido la ventaja, otorgándole la opción de una segunda oportunidad.

Proyección: Se le proyecta para el principio de la 2ª ronda, con posibilidades de caer al final de la primera si hay lluvia de ofensive-tackles. No está claro que llegase a nuestra elección #49.

Aireontae Ersery #69 (Minnesota)

Realmente, a estas alturas, no sabemos por donde nos vendrá el aire en el draft. De ahí que una opción de peso pudiera ser “Aire”ontae (foto: Dawgsbynature)

Como nos cuentan los amigos de “Crónicas Lombardi”, Ersery pasó de los Golden Eagles del instituto a los Golden Gophers de Minnesota. Sin embargo, su trayectoria, al contrario de lo que podría parecer, no ha sido precisamente “dorada”, debiendo hacer frente a diferentes adversidades. Este espíritu de superación personal es ahora, probablemente, una de sus principales virtudes.

Titular los últimos 3 años (38 partidos) en el lefttackle, cada temporada ha sido mejor que la anterior. En 2024 solo permitió 1 sack y 12 presiones, para un total de 5 sacks y 38 presiones en su carrera. Tantas presencias consecutivas, más allá de su calidad, denotan una impresionante durabilidad. De Ersery debemos destacar que cumple los cánones de tamaño prototípico para la posición. Su altura y longitud de brazos permite aislar a los edge-rushers de la presión. Es muy ágil lateralmente para neutralizar a los defensores rápidos atléticos.

Sin embargo, donde más destaca es en la carrera, con una explosiva puesta en juego que destroza al rival. Muy poderoso en el contacto, y con una mentalidad agresiva que le permite desplazar al defensor de la jugada. Es del tipo de jugador que va a seguir con el bloqueo hasta el final, sin dudar en aplastar contra el suelo al contrario. Excelente coordinación para hacer frente a los stunts o subir al segundo nivel.

Juega demasiado erguido. Si bajara su centro de gravedad, su poderío sería todavía más impresionante. Muy experimentado en college, pero todavía tiene que pulir aspectos técnicos como la colocación de manos. También debería evitar ser demasiado impetuoso para no quedarse fuera de posición. Mientras madura su proceso de aprendizaje en la NFL para consolidarse como ofensive-tackle, podría empezar ganando experiencia como ofensive-guard, donde sus cualidades físicas le harían destacar. Esto sería justo lo que necesitaríamos nosotros, de ahí que concertáremos con él una visita a nuestras instalaciones.

Su pasado como jugador de baloncesto, unido a su pasión por el baile, le llevan a tener unos pies muy ligeros, que le permiten una gran movilidad pese a su tamaño. Además, en el instituto participó en competiciones de lucha y atletismo. Vamos, casi de todo excepto football, por lo que todavía le queda bastante por aprender. Al menos, pese a todas las desgracias vividas, se lo toma con humor, y es conocido por sus chistes e imitaciones de los entrenadores. Trabajador, durable, talentoso y con mucha proyección en una posición de necesidad, ¿qué más podríamos pedir?

Lo bueno: Como miembro de una familia numerosa (6 hermanos) sabe moverse bien en espacios reducidos.

Lo malo: Como nativo de Kansas City, es bastante probable que no nos tenga demasiado aprecio.

Proyección: Aunque su stock está en alza, éste sí es posible que pudiera estar disponible en nuestro pick#49 de 2ª ronda.

Logan Brown #52 (Kansas)

El rendimiento deportivo de Brown es todo un ejemplo de superación para los que, como él, somos diabéticos. En su caso, el grado de diabetes es tipo 1 (foto: James Black/Icon Sportswire via Getty Images)

Aunque pasó 6 años en la universidad (4 en los Badgers y los 2 finales en los Jayhawks), entre lesiones y el COVID sólo ha sido titular el último año. Esto representa 14 partidos de los 40 disputados. Ahora bien, no permitió ningún sack en más de 300 jugadas de pase. Empezó a jugar football sus últimos años de instituto (participaba en lanzamiento de peso, donde llegó a ganar campeonatos estatales) por lo que, a pesar de estar tanto tiempo en la universidad, todavía no ha aprendido todo lo necesario. Otro punto que tenemos en común.

A pesar de no situarse en lo más alto de las tablas, Brown sí que está por encima de la media en cuanto a proporciones físicas y capacidades atléticas. Su coraje supera su talento, por lo que, sin resultar espectacular en ninguna especialidad concreta, es capaz de moverse con sobrada soltura tanto en protección de pase como en apoyo a la carrera. Tiene destellos de brillantez en la colocación de manos y habilidad para desplazar a los contrarios. Buena movilidad lateral para cerrar el paso a los rushers, y contundencia para desarmar al rival en los bloqueos hasta que finaliza la jugada.

Se mueve bien en espacios abiertos cuando sube al segundo nivel y tiene paciencia para reaccionar ante las acometidas de los rushers. El cambio de universidad le vino muy bien para recuperar en cierto modo todas las expectativas que generó cuando salió del instituto. Es un poco mayor como rookie, y todavía le queda una larga curva de aprendizaje. Tendrá que trabajar mucho en los entrenamientos, y también en el gimnasio para añadir masa muscular.

Es un poco desesperante porque hay cosas que hace muy bien, y otras donde se le ve muy perdido. Tiene que aprender a jugar con el centro de gravedad más bajo porque tiende a perder el control de su cuerpo. Debe refinar sus movimientos técnicos contra las acciones de pass-rush de los rivales porque carece del instinto para identificarlas correctamente.

Sus cualidades probablemente determinen que su destino en la NFL estará orientado al right-tackle. En nuestro equipo podría servir como emergencia ante posibles lesiones de Mims (o de Orlando, pasando a Mims al LT). Con paciencia y buen entrenamiento puede resultar un jugador muy útil pese a salir el tercer día. Tanto por lo bueno, como por lo malo, concertamos una entrevista con él en la combine, muestra de que existe cierto interés por él.

Lo bueno: Su referente es su abuelo, otra cosa que tenemos en común (a ver, aclaro que mi referente es mi abuelo, no el suyo).

Lo malo: Le echaron de Wisconsin por pegar a un compañero durante un entrenamiento. Ojito con sus problemas de carácter.

Proyección: Demasiados interrogantes técnicos, físicos, médicos y de actitud como para que salga antes de 5ª ronda.

Otros nombres de interés:

Kelvin Banks, natural de Humble, es humilde (como no podía ser de otra manera) y un gran amante de las barbacoas, como buen tejano. A pesar de la grave enfermedad de su madre, de la que afortunadamente se está recuperando, supo mantener la concentración durante toda su etapa colegial (foto: Jerome Miron / USA Today Sports)

Kelvin Banks Jr. #78 (Texas)

Tras los insistentes rumores que sitúan como posible elección bengalí en 1ª ronda a un jugador de línea ofensiva, cobra fuerza que el elegido pudiera ser un chico del perfil de Banks. Sin duda uno de los mejores linieros ofensivos de la promoción, ha sido titular en el left-tackle de los longhorns durante 42 partidos en las últimas 3 temporadas. Ser el capitán y el pilar de una de las líneas ofensivas de mayor nivel del país no es poca cosa. Después de enfrentarse a lo mejorcito del pass-rush nacional, su hoja de servicios es tan brillante que apenas presenta la mancha de un sack encajado en 2024. A su experiencia como protector del pase, donde luce su capacidad atlética y movilidad lateral, hay que sumar su potencia como bloqueador para la carrera, llevándose por delante a los defensores. Todavía debe mejorar su técnica, en cuanto a balance corporal para anclarse y emplazamiento de manos, así como a tener paciencia para no quedar vulnerable. Su falta de altura y longitud de brazos puede hacer que deba ganarse la vida en la NFL como guard. Sea donde sea, es un titular desde el día 1.

Jonah Savaiinaea #71 (Arizona)

Al samoano muchos le ven ya como guard a pesar de sus 16 titularidades como RT y 5 como LT. También tiene 15 como RG, ya que ha sido titular desde el primer año que aterrizó en los wildcats, elevando el nivel de la unidad hasta convertirla en una de las mejores del país. Capitán del equipo en 2024, su tamaño es prototípico para el interior de la línea, pero no desentonaría en el exterior por su excepcional concepción de los espacios gracias a su alto football-IQ. Es tan robusto que no se ha perdido un solo partido en 3 años (más de 2400 snaps), en los que únicamente ha permitido 8 sacks. No es demasiado atlético, por lo que le cuesta recuperar la posición; pero con lo fuerte que es, debería aprender a no jugar tan erguido para maximizar su potencia. Hay veces en las que se despista un poco. Tiene que mejorar la técnica de manos para no cometer holdings. Es muy trabajador, y solo habría que pulir unos pocos detalles para tener un sólido titular. Si no buscamos un OT que pueda hacer ocasionalmente de OG, sino a un auténtico OG al que en algún momento alinear por fuera, Jonah es nuestro hombre en 2ª ronda.

Hollin Pierce #72 (Rutgers)

No sé qué os parecerá a vosotros, pero para mí, llamar “hollín” a un chico de color me parece ofensivo. ¿En qué estaban pensando sus padres cuando le pusieron el nombre? Este chico es un ejemplo a seguir para todos los que estamos a dieta, ya que pasó de pesar 450 libras y no obtener ninguna beca deportiva, a ser titular con los Scarlet Knights. Como podéis suponer, su tamaño es su mayor virtud. Grande y bien proporcionado, es el principal factor para salir victorioso en protección de pase. Muy físico en el juego de carrera, neutraliza al rival en cuento le pone sus manazas en el pecho. Durabilidad garantizada con 50 titularidades consecutivas, comenzando en el righttackle (25) y haciendo la transición al lefttackle (otras 25) en 2023. 15 sacks y sólo 4 penalizaciones en 3172 snaps. Gran carácter y liderazgo. Sus limitadas capacidades atléticas pueden pasarle factura ante passrushers rápidos. Le falta fluidez en sus movimientos, pero el potencial es enorme. No es de extrañar que nos entrevistásemos con él en la combine. Quizá le falte calidad para destacar como titular en la NFL, pero puede ser un experimentado y versátil swing-tackle suplente saliendo en 4ª ó 5ª ronda.

Brandon Crenshaw-Dickson #65 (Florida)

No hace falta repetir que los jugadores con apellido compuesto tienen preferencia en este capítulo. Crenshaw-Dickson tiene una amplia experiencia (quizá demasiada tras 6 años en la universidad) con 47 titularidades (36 de su etapa en San Diego State), 29 en el RT y 18 en el LT. En sus 11 partidos con los gators no concedió ni un solo sack. Es un chico enorme, pero poco atlético. Muy duro (más de 2300 snaps sin lesionarse) e inteligente. Motor incansable todo el partido. Lagunas técnicas y falta de competición al más alto nivel. Suspendido dos partidos en 2023. Su equipo en el instituto eran los Narbonne Gauchos, lo que sin duda es un plus para nuestra querida comunidad argentina. Como en el caso anterior, su versatilidad hizo que nos entrevistásemos con él en la combine, pero este chico no creo que salga hasta la 6ª ronda.

John Williams #75 (Cincinnati)

Un jugador cuyo nombre nos podría sonar a banda musical cinematográfica sería este chico de la universidad local. Amplia experiencia como left-tackle (27 titularidades, 24 de ellas consecutivas), para un total de 52 partidos disputados, algunos como righttackle en sus inicios. Tiene unas proporciones físicas adecuadas para la posición de tackle, aunque probablemente en la NFL le toque pasar al interior de la línea. Gran protector del pase (solo permitió un QB-hit en 823 snaps en 2024), necesita emplearse con más contundencia para la carrera. Sólo se perdió un partido en toda su carrera. Sus estudios en ingeniería aeroespacial demuestran que estamos un chico muy inteligente. Le falta base en su tren inferior para anclarse con firmeza, y su técnica de manos es muy discreta. Aun así, ha cometido muy pocas penalizaciones. No es muy atlético, y se encuentra un tanto perdido cuando le toca subir al segundo nivel. Necesitará tiempo y buenos entrenadores hasta poder pensar en él como posible titular y, sobre todo, decidir si le queremos como tackle o como guard. Siempre solemos elegir a algún undrafted que por jugar en la zona le hayan podido ver más a menudo, así que no es extraño que se hayan entrevistado con él durante la combine.

(foto de portada: Pro Football Focus)

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