Bengals 2024Previas

Previa Bengals-Browns 2024

Esta semana toca nueva batalla de Ohio. Un combate muy descafeinado porque ambas escuadras llegan a este enfrentamiento muy lejos de sus objetivos al comienzo de la temporada. Los Cleveland Browns (3-11), fieles su reciente historia, llegan con controversia en la posición de quarterback, tanto presente como futura, lo cual genera incertidumbre, deportiva y económica, sobre los siguientes pasos a seguir. Podemos afirmar que están deseando que se acabe la pesadilla de 2024 para comenzar a planificar el próximo año, y sucesivos. Por nuestra parte, el balance de 6-8 nos deja unas mínimas y casi imposibles posibilidades de entrar a playoffs, por lo que lo más probable es que volvamos a quedar en tierra de nadie, con la miel en los labios, dejándonos un sabor amargo viendo el potencial que atesora esta plantilla.

El partido disputado en Tennessee sería un buen resumen de la temporada. Un ataque con destellos de brillantez (creo que el pase de touchdown a Hubbard fue la primera jugada de fantasía de la temporada) y turnovers evitables (tanto por Burrow como por la deficiente línea ofensiva), una defensa totalmente vulnerable (concedió sendos touchdowns en los dos primeros ataques de los Titans, algo que no conseguían en años), pero muy oportunista para aprovechar los errores del rival (4 intercepciones y 2 fumbles recuperados) que derivaron en un pick-6 por Stone, un retorno de fumble para TD de Njongmeta anulado por la torpeza arbitral, y la estupidez del año por parte de Battle, dejando caer de las manos el oval robado por Jackson a un metro de cruzar la goal-line. Un cúmulo de despropósitos, hilarantes por la situación del partido y de la temporada global, pero muy preocupantes de haberse producido en otras circunstancias.

Así las cosas, volvemos a un Paycor Stadium que pese al sol que se espera para la hora del partido (7 de la tarde en España, 12 del mediodía en México, 3 de la tarde en Argentina) estará frío por parte de una afición desencantada. La temperatura, entre 0 y 6 grados bajo cero, tampoco ayudará. Es posible que al final de la tarde aparezcan algunas nubes, y rachas de viento rondando los 25 km/h. Pero no deja de ser un derby estatal y divisional, por lo que la rivalidad siempre será un aliciente. Y para atractivo, ninguno mejor que la presencia en uno de los fondos de nuestro camarada junglero Jesús.

Como es de esperar, contra los Browns nos hemos enfrentado centenares de veces (102 en concreto), lo que les convierte en el segundo rival más repetido (solo por detrás de Pittsburgh) aunque contra ellos, el balance es favorable por 54 a 48. Nos han ganado 6 de los últimos 9 duelos, pero nosotros les hemos ganado 3 de los 4 más recientes. El único jugador que he encontrado que haya jugado en ambas escuadras es nuestro nuevo kicker York, quien fue drafteado por Browns en 4º ronda de 2022, y fue cortado (2 veces, una en 2023 y otra en 2024 tras ser recontratado en verano) por impreciso. También destacaría a un miembro del staff con pasado en el equipo rival: el entrenador de control de calidad Sigismondo Cioffi, quien se está convirtiendo en un habitual de estas reseñas, que fue entrenador de secundaria en Cleveland.

El uniforme elegido para la cita estará compuesto por camiseta negra, pantalones naranjas a rayas negras, y calcetas también negras. Será la tercera vez que usemos este pantalón. La primera fue el partido inaugural ante Patriots (combinado con camiseta naranja) y en la derrota de la semana 5 contra Baltimore. Mucha suerte no podemos decir que nos esté dando, a ver si conseguimos cambiar la tendencia. El responsable de animar el ambiente como “Ruler of the Jungle” será el nadador olímpico Carson Foster, triple medallista de oro en los mundiales junior de 2019, y natural de Cincinnati, por supuesto. Además, el partido ha sido elegido para la iniciativa “Stripe the Jungle”, en la que cada sector del graderío vestirá alternativamente de naranja y negro para hacer parecer al público como el pelaje de un tigre de bengala.

El encargado de dirigir la contienda será el profesor de administración empresarial de la universidad de Texas TechBrad Rogers. Nacido en Fort WorthTexas, hace 51 años, fue ascendido a árbitro principal en la NFL en la temporada 2019, y su primer partido como tal coincidió también con el debut de Zac Taylor en el banquillo atigrado en la visita a Seattle (con derrota) de aquel año. Ahora mismo, el balance está equilibrado (2 victorias y 2 derrotas cuando nos arbitra), siendo la última vez este mismo año, en el triunfo ante los Raiders. Es el cuarto colegiado que más penalizaciones pita por encuentro (más de 14 pañuelos de media), algo que nos debería preocupar tras el calamitoso panorama de Tennessee, donde nos señalaron nada menos que 14 faltas para 113 yardas de castigo. Su equipo arbitral es el que marca más faltas por interferencia defensiva de toda la NFL, así que recomiendo precaución a nuestros defensive-backs.

Una derrota en un Bengals-Browns supuso la gota que colmó el vaso de la paciencia de Carlos Dunlap en su enfrentamiento con Lou Anarumo en octubre de 2020, que finalmente acabó en un precipitado traspaso del defensive-end a Seattle. Aquel fue probablemente el punto más bajo de popularidad de Anarumo antes del actual.

En ataque

Una de las imágenes del partido fue la bronca entre Burrow y Taylor en los instantes finales del partido, después de quedar éste sentenciado 37-21. La palabra que constantemente repetía nuestro quarterback fue “vergonzoso”. Imposible no estar de acuerdo con él. No sólo demuestra su estándar de exigencia, muy superior al de resto de la plantilla (nos dejamos anotar a continuación un touchdown en un minuto de forma totalmente lamentable), sino que expresa muy bien el sentir de los aficionados ante el triste rendimiento general del equipo.

Es inadmisible que Burrow deba ser mágico incluso en un partido ante un rival tan débil (seguramente el más flojo de la temporada). La defensa no ayuda, salvo que el contrario le ponga directamente el balón en sus manos (y aún así nos la arreglamos para estropearlo solitos), y la línea ofensiva es un desastre. Continuamente debe salir del pocket para prolongar las jugadas, jugarse su físico en regates inverosímiles (esos que después nos machacan una y otra vez cuando los hace Mahomes) y cuajando otro partido de 3 touchdowns para seguir sumando a su historial records de la franquicia.

Aunque importantes bajas en la línea ofensiva, no pueden servir como excusa las lesiones de Orlando y Trent Brown, ni la de su primer relevo, Ford. La actuación de Cochran fue tan pobre como nos había demostrado en pretemporada sin que a nadie pareciera importarle. Se intentó reforzar su lado con el auxilio del tight-end Grandy, una máquina, pero de cometer penalizaciones. El daño colateral de las ausencias de Orlando y Ford es que los offensive-guards volvieron a ser Volson y Cappa, cuyo vergonzoso estado de forma es incompatible con la titularidad en la NFL. La lesión de Kirkland en pretemporada nos ha impedido ver si vale para la liga, y los entrenadores ni se plantean probar a Lee, aunque sea moviendo a Karras al OG. Resumiendo: un año más, a pesar del dinero invertido, la unidad es lamentable, la progresión de los jóvenes inexistente (con la excepción de Mims, un talento que si en tan poco tiempo está rindiendo tan bien es porque era imposible de estropear), y las aportaciones del banquillo penosas. Para la próxima temporada se necesitan caras nuevas tanto en el campo como en la banda.

En el lado positivo, nuevamente hay que destacar al runningback Chase Brown. Viendo sus espectaculares actuaciones, resulta incomprensible recordar cómo fue marginado al inicio de la temporada como segundo del ineficaz Moss. Ante Titans se quedó a un paso de las 100 yardas terrestres (97), pero sumó 16 por el aire, atrapando los 3 pases que le lanzaron. Anotó un touchdown por cada vía, siendo especialmente reseñable el que consigue de recepción, tras seguir buscando separación del defensa en una jugada rota de Burrow donde nada hacía suponer que acabaría encontrando hueco para pasar. Ante una defensa contra la carrera de Browns que es la 23ª de la liga, considero que nuevamente debería ser un factor fundamental.

Chase se quedó esta vez sin su touchdown, pero las 94 yardas que sumó fueron sin duda determinantes en el trascurso del partido. Especialmente destacables los jet-sweeps, más que nada, porque demuestran innovaciones ofensivas que llevábamos tiempo reclamando. Quien sí se llevó su touchdown fue Higgins, en una recepción muy suya, haciendo valer su físico para arañar las pulgadas que le separaban de la línea de anotación. A ver si el cambio de agente contribuye a que pueda renovar con nosotros, porque su papel es insustituible. Los tight-ends lo intentan, en especial Gesicki volando con una recepción espectacular, pero les falta capacidad para desequilibrar, a pesar de que los 4 (GesickiHudsonGrandy y Sample) recibieron recepciones (7 de 8 para 56 yardas totales de la unidad). Nuevo día gris para Iosivas (1 de 4 para 5 tristes yardas), y otro partido en blanco para Burton, solamente presente en los retornos de kickoff.

La defensa contra el pase de los Browns es la 11ª de la liga. Si ante Titans, que era la primera, lanzamos en 37 oportunidades en un partido que teníamos controlado en el marcador y con aceptable rendimiento de la carrera, es de suponer que ante Cleveland volvamos a disfrutar de un festival aéreo por nuestra parte. Cada vez estamos jugando más con formaciones 12 de doble tight-end. Es una pena que ya no dispongamos de All, pero la atención que despiertan Chase y Higgins deberían abrir huecos a que algún TE pueda desmarcarse y sumar yardas que, si no conseguir mucha ganancia, al menos faciliten primeros downs.

Otro detalle que quizá esté pasando desapercibido es que los tight-ends están empezando a contribuir en la ofensiva, en la medida de sus limitadas capacidades. Es lo que pedíamos. Ante Browns, que son penúltimos en anotaciones de touchdown encajadas en su red-zone, pueden tener un valor muy importante (foto de Peter Joneleit/Bengals.com)

En defensa

¡Ay, la defensa! En Tennessee volvió a mostrar sus dos caras: frágil ante uno de los peores ataques de la liga, oportunista para los turnovers. Aunque el resultado final fuese favorable, no podemos olvidar que los dos primeros ataques de Titans acabaron en touchdown, forzando a nuestra ofensiva a tener que fajarse para remontar el marcador. Tampoco me borro de la cabeza el lamentable rendimiento en los últimos drives de Tennessee donde, aunque ya estaba todo decidido, la apatía y falta de ganas de placar fueron inexcusables.

También me gustaría indicar que las 4 intercepciones logradas por la secundaria, más que mérito suyo, fueron consecuencia de pases desastrosos de los quarterbacks locales. Tampoco saquemos mucho pecho. Donde sí deberíamos hacerlo es en los retornos de fumble, tras muy buenas acciones de Hendrickson en un stripsack y Jackson en un placaje para pérdida de yardas. Ambos retornos acabaron en touchdown, pero ninguno subió al marcador. En el primero, porque los árbitros, incomprensiblemente, pitaron down by contact anulando el retorno de Njongmeta. En el segundo, porque la estupidez supina de Battle le hizo soltar el balón a un metro de cruzar la línea de marca y que éste se fuera por el fondo.

El próximo domingo volvemos a enfrentarnos a un equipo con un ataque bastante deficiente. A pesar de haber sido su fuerte en los últimos años, son solo la 29ª ofensiva terrestre (con 92,1 yardas de media, únicamente nos superan en 1). Perder a Chubb por una nueva lesión no les ayuda. Por nuestra parte, también hemos perdido a Hubbard para toda la temporada, que era nuestro edge especialista contra la carrera. Esto representa que tanto Ossai como Murphy verán incrementada su participación, aunque también podrían optar por un frente más sólido compuesto por JenkinsJacksonHill, dejando a Hendrickson como único rusher.

En mi opinión, deberíamos primar la defensa de la carrera, sobre todo teniendo en cuenta que su quarterback será Thomson-Robinson, por lo que no creo que pretendan pasar más de lo estrictamente necesario. Ford es un corredor bastante competente. Hay que sacarles de ese plan de juego y, vigilar, por supuesto, las aventuras de su quarterback, muy elusivo como pudimos comprobar en la visita que les rendimos a Cleveland cuando tuvo que jugar por la lesión de Watson.

La ausencia de Wilson provoca que DavisGaither juegue todos los snaps (también Pratt, aunque a él ya vemos que el físico no le da, y son cada vez más los placajes que falla). Deberíamos rotar mucho más a Njongmeta, e incluso sacar formaciones con tres linebackers, ya que probablemente no necesitemos más de 4 defensive-backs.

Como cantaban “Loquillo y los Trogloditas” en su canción “Simpatía por los Stones”, “no fueron al principio santos de mi devoción, pero mi vida se fue ensuciando al ritmo de su rock and roll, desde entonces siento simpatía por los Stones”, algo parecido estamos sintiendo con Geno Stone. Es difícil hacerlo tan mal en los primeros partidos, pero últimamente se está destacando como el safety oportunista que vimos en Baltimore. Todavía tiene 3 partidos por delante para convencernos, aunque muy bien lo tendrá que hacer para que no sea la de free-safety una posición a reforzar en la próxima offseason.

Por lo demás, cada cornerback titular consiguió una intercepción. Taylor-BrittNewton y Hilton mejoraron así sus estadísticas, que no las sensaciones. Hasta un cuerpo de receptores tan limitado como el compuesto por RidleyBoyd y WestbrookIkhine fue capaz de ponerles en apuros. Con todo, el mayor roto nos lo hizo el tight-end Okonkwo, a quien no sé en qué cabeza cabe que Newton, con lo pequeño que es, fuese capaz de pararle. Habría que darle una vuelta al tema, porque Njoku nos puede causar un auténtico destrozo.

La alternancia de Battle y Bell ya es cosa del pasado (90% de snaps del primero frente al 15% del segundo). Una pena que no podamos poner el cerebro de uno en el cuerpo del otro. La cagada de Battle será de las que se recuerden durante años. Cuando los técnicos hablaban de falta de football-IQ, se deberían referir a algo como esto. Espero que le sirva para aprender, al menos, algo de humildad.

Sin comentarios….

Encajar 83 yardas de carrera y 298 de pase ante un equipo tan en cuadro como el de Tennessee es inaceptable. Todos los días no va a cometer el rival hasta 6 turnovers. A nivel global, todavía hay mucho que mejorar. Y si los titulares no dan para más, a lo mejor es el momento de hacer más rotaciones.

No se puede negar que el “Cincinnati Kid” Sam Hubbard siempre lo da todo por el equipo. En esta acrobática recepción para touchdown alineado como falso fullback, se lesionó la rodilla para lo que queda de temporada (foto de Peter Joneleit/Bengals.com)

El rival

La temporada 2024 se está haciendo muy larga a los Cleveland Browns. A cada paso que parecen avanzar, da la impresión de retroceder dos. Cuando parecía que la defensa resurgía, este año se vuelve a hundir. Si la línea ofensiva era el pilar que sostenía el ataque, esta temporada se ha disuelto cual azucarillo. Y lo peor es la constatación de que con DeShaun Watson, cuyo contrato es prácticamente una condena, no da la impresión de que vayan a ninguna parte. La impresión es que con Flacco el año pasado, y Winston en éste, la ofensiva se ha movido mejor.

Pero el entrenador principal Stefanski ya ha tenido suficiente de Winston. Su tercer partido con tres intercepciones ha supuesto su regreso al banquillo. Dorian Thompson-Robinson llevará las riendas de nuestro rival. Algo que no le es muy ajeno, ya que intervino en el partido que jugamos en Cleveland tras la lesión de Watson, aunque acabó en el banquillo después de lanzar dos intercepciones.

Por la inexperiencia del quarterback, parece lógico pensar que la táctica de los Browns va a ser correr todo lo que puedan. En este sentido, la movilidad de Thompson-Robinson les puede ayudar bastante, dado lo que nos cuesta a nosotros perseguir estos QBs móviles por la lentitud de nuestros linebackers. Cuentan con la baja de su talentoso runningback Chubb, quien esta vez se ha roto el pie. En su lugar jugará Ford, cuyo promedio de yardas por carrera es de un bastante aceptable 5,2.

Puede sufrir cierto impacto negativo su juego aéreo. Una pena para Jeudy ahora que estaba empezando a despuntar desde la lesión de Winston. De todas formas, siempre hay que desconfiar de un wide-receiver en buen estado de forma (desde que cambiaron de QB es el segundo WR con más yardas en la NFL, solo 7 menos que Chase en este periodo). Sin embargo, me preocupa más el daño que puede hacernos su tight-end Njoku, quien no jugó contra Chiefs la pasada jornada, pero sí se espera que esté en Cincinnati. No tenemos defensive-backs lo bastante físicos para defenderle, y se puede convertir en su mejor baza ubicado a la espalda de nuestros linebackers.

Su defensa, como siempre, tiene un nombre propio: Garrett. Aunque en Cleveland no logró ningún sack, siempre es un peligro constante en su línea ofensiva (con 11 sacks, está solo a 1,5 de Hendrickson, quien encabeza la NFL). Especialmente peligroso con nuestras bajas en el puesto de lefttackle, ya que Orlando Brown no termina de recuperarse (volvería Ford a ocupar ese lugar).

La presión es el principal baluarte de la defensa Brown, muy disminuida respecto al año pasado y mermada por las lesiones. Dentro de lo que cabe, es un poco peor defendiendo el pase, con una secundaria, como la nuestra, bastante vulnerable. Su cornerback a evitar sería Ward, quien sólo ha permitido 30 recepciones. El líder en placajes es el strongsafety Grant Delpit, compañero en LSU de Burrow y Chase.

Su kicker Hopkins fue renovado antes de comenzar la temporada, pero este año ha fracasado estrepitosamente (¿os suena de algo esta historia?), siendo el segundo peor de la liga. Sin embargo, ha sido “perdonado” y este domingo volverá a ejercer las tareas de pateador para nuestro rival. Sin embargo, su punter Bojorquez es de lo mejores de la competición, y ostenta el record al punt más largo de este año con 84 yardas.

En definitiva, los Browns son un equipo que siguen buscando una identidad. Se enfrentan nuevamente al vértigo de las dudas en el puesto de quarterback tras la nefasta gestión del caso Watson, y la defensa es demasiado irregular. Tras quedar muy pronto fuera de combate para playoffs, el resto del año está enfocado en desarrollar jugadores y dar alguna que otra alegría a sus seguidores, como ganar a Steelers y Ravens (algo que nosotros no hemos sido capaces de conseguir), o hacerlo este domingo ante el rival estatal.

Thompson-Johnson será el quarterback titular de Browns este domingo, y probablemente hasta que acabe la temporada. Es una gran oportunidad para él por las incertidumbres en el puesto en la franquicia perruna para el futuro, y su visita al Paycor Stadium puede ser un perfecto escaparate por nuestra débil defensa, especialista en hacer probowler a cualquier QB desconocido (foto de Sue Ogrocki para AP Photo)

La clave

Como viene siendo norma de las últimas jornadas, lo mejor que podemos hacer es sentarnos ante la pantalla y disfrutar de las evoluciones de nuestra ofensiva. Sin pensar en nada más. Ni unos improbables playoffs ni mejorar futuras posiciones en el draft. Tan solo sentirnos espectadores de un show que quizá tardemos tiempo en volver a ver. Porque es aquí donde estará la clave de la victoria: poner un ritmo anotador en el marcador que nuestros rivales sean incapaces de seguir.

Tenemos que aprovechar el extraordinario estado de forma de Burrow y Chase para torturar a sus defensivebacks. Cuando doblen el marcaje a Chase, empezar a abrir el abanico de receptores con Higgins y los tight-ends, y cuando sobrecarguen la secundaria, entonces utilizar las carreras de Brown. En teoría, un plan sin fisuras, pero ya sabemos que después vendrán los accidentes, por lo que debemos maximizar nuestras anotaciones aprovechando que somos el 4º mejor ataque en la red-zone, porque defendiendo nuestra propia parcela somos los penúltimos de la liga.

En defensa, creo que lo fundamenta es conseguir que no nos puedan correr. Vigilar con un espía a Thompson-Robinson y contenerle dentro del pocket. Algún paso bueno va a hacer, eso es obvio, pero no será así como nos ganen. Especial vigilancia a la zona intermedia donde una y otra vez nos machacan con pases a los tightends. No sé si dejar patrullando siempre por ahí a un safety, o poblar el área con un tercer linebacker.

En secundaria, hay que seguir con Taylor-Britt sobre Jeudy, porque es nuestra opción menos mala en la posición de cornerback. Pero tampoco descuidemos a Moore, ni a Tillman, que nos clavó 81 yardas en Cleveland, aunque de momento está todavía en el protocolo de conmociones.

Las casas de apuestas nos dan favoritos para ganar el partido por 7,5 puntos. Yo ya me conformaba con ganar aunque sea de 1, para así romper el maleficio de nuestro amigo Jesús, que no hay forma de que nos vea ganar en un partido en directo, o junto a otros camaradas. Sólo nos quedan, salvo inverosímil carambola, 3 partidos este año. Pero ya sabemos que la Navidad es la época de los milagros. Y si no, también de desear la mayor felicidad a nuestros seres queridos. Por tanto, desde “La Jungla Hispana”, os deseamos a todos una FELIZ NAVIDAD.

¡Who Dey, hermanos!!!!

Esta descorazonadora campaña 2024 al menos nos está dejando ver al mejor Burrow de su carrera. Es cierto que ante Titans cometió dos intercepciones y perdió un fumble, pero su magia es, sin lugar a dudas, el mejor aliciente para ver a los nuestros en lo que resta de temporada (foto de Denny Simmons/USA Today Sports)

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