Es oficial. Los Bengals son una ruina. Seguramente seamos ahora mismo el peor conjunto de la competición. Podría decir que hemos tocado fondo, pero me temo que todavía podemos caer más bajo. El equipo, al que ya con Burrow le costó imponerse a rivales asequibles como Browns y Jaguars, volvió a evidenciar todas sus miserias en Denver. Lo peor es que, tras el bochornoso espectáculo ofrecido en Minnesota, los peores temores no sólo no se disiparon, sino que se confirmaron. Da la impresión de que esto es lo que hay, y ni técnicos ni jugadores dan para más. Solo así se explica que, tras una semana «larga» de preparación del encuentro ante Broncos, se volviese a presentar una imagen tan poco competitiva.
Podríamos responsabilizar a una directiva que desatendió sus obligaciones, conformando una línea ofensiva y una defensa de escaso nivel. Podríamos señalar a los entrenadores, cuyos jugadores retroceden en vez de progresar. Podríamos apuntar a unos coordinadores que diseñan planes de juego inadecuados, tanto para las características de nuestros jugadores, como las del rival al que nos enfrentamos. Y por supuesto, podríamos culpar a unos jugadores cuyo rendimiento personal deja mucho que desear. Pero ya llegará el momento de depurar responsabilidades, y cortar las cabezas que sean necesarias. Por más ganas que tengamos de rajar, no es éste el objetivo de estos artículos, sino el de poneros en posición de saber mejor que nadie qué nos podemos encontrar la próxima jornada.
Para empezar nos encontraremos con un mejor horario que el del lunes pasado. El partido dará comienzo en España a las 22:25 de la noche, las 17:25 de la tarde en Argentina, y las 15:25 de la sobremesa en México. Es decir, si todo va mal, podemos desconectar e irnos a la cama a un horario decente. Cabreados sí, pero también considerando que, ahora mismo, estamos a universos de distancia de los Detroit Lions, nuestros próximos rivales, quienes, tras su derrota inicial en Green Bay, encadenan tres triunfos consecutivos y, con 3-1, encabezan la NFC Norte, revelándose como uno de los equipos más potentes de la Conferencia Nacional.
Aunque tras las dos humillaciones sufridas, se espera que la temperatura en la grada esté calentita contra el equipo, la climatología prevé cielos despejados, con 14º de mínima, y vientos ligeros, pero variables. Vestiremos nuestra tradicional camiseta negra, combinada con pantalón blanco con rayas naranjas, y calcetas naranjas también. Para este partido retomamos la iniciativa de decorar la grada con franjas de tigre, con los aficionados vistiendo camisetas negras o naranja en función de su asiento en el campo. Para este partido, el «ruler of the jungle» que animará los prolegómenos del encuentro será el actor y cómico Gary Owen, nacido en Cincinnati.
Si hay algún equipo de la NFL que históricamente nos venga bien son precisamente los Lions. Les hemos ganado en 10 de las 13 veces que nos hemos enfrentado (estas 10 victorias en los últimos 11 partidos). El porcentaje de triunfos de 0,77 es el mejor que tenemos ante cualquier otro rival de la liga. Seguramente, la conexión más destacada entre ambas franquicias sea la presencia en las filas de los de Michigan de D.J. Reader, el NT supuestamente «acabado» que no renovamos en 2024. También resultarán inevitables las comparaciones entre Sewell y Chase. Si hubiésemos debido elegir a uno en vez del otro y tal. Creo que ya deberíamos haberlas superado. Sewell es un gran Right-Tackle, pero Chase es el mejor wide-receiver de la competición y de la década.
Para dirigir el duelo del domingo, la NFL ha designado a Carl Cheffers. Este árbitro de 65 años, nacido en Whittier, California, es hijo de árbitro, y en la vida «civil» trabaja como manager de ventas. Es un colegiado de plena confianza para la liga, ya que ha pitado nada menos que 3 Super Bowls. En su dilatada carrera como árbitro principal (desde 2008) nos ha pitado en 19 ocasiones, con un balance de 6 victorias, 12 derrotas y 1 empate. Mucha suerte no nos trae, la verdad. Aunque, como todos los árbitros, se fija mucho en la línea ofensiva, hay que llevar especial precaución con las interferencias de pase. El año pasado fue el 2º que pitó más penalizaciones de esta categoría, y este año va por el mismo camino. La semana pasada hicimos más penalizaciones (11) que primeros downs (9). Más nos vale ponernos las pilas porque Cheffers, con 18,6 de promedio, es el árbitro más pañuelero en lo que llevamos de competición. Por cierto, tampoco estaría de más que las jugadas «dudosas» (una controvertida salida falsa de Karras que era primer down y una recuperación tras un fair-catch, que no fue «catch«) cayesen de nuestro lado.

En ataque
Nuestro ataque es una catástrofe tal, que necesitaríamos una explosión atómica para intentar reanimarlo. Llevamos 1 solo touchdown en dos partidos (en los minutos de la basura de Minnesota) y apenas 13 puntos. Jornada tras jornada, el conjunto de Zac Taylor acumula nuevos records históricos negativos. En Denver, la ofensiva sólo funcionó durante el primer drive. En cuanto la defensa rival realizó sus ajustes, nos quedamos sin respuesta. No volvimos a pisar territorio Bronco en el resto del partido. Secuencias demenciales que derivaron en 3 y fuera. Recibimos el balón en el 2 minutes warning de la primera mitad. Sólo teníamos que aguantar la posesión hasta el descanso. Les devolvimos el balón con tiempo suficiente para que nos anotaran otro touchdown. Toda una master-class de hacer las cosas mal.
La línea ofensiva concedió 3 sacks (y eso que no apretaron en exceso, ya que los Broncos prefirieron centrarse en la cobertura esperando las imprecisiones de Browning). La carrera volvió a quedarse en unas patéticas 53 yardas. Esta vez, Browning no lanzó ninguna intercepción, pero apenas pasó para 125 yardas. Chase se quedó en 23 míseras yardas en 8 recepciones… Cuando hay tantos culpables, el culpable es solo uno: el entrenador.
Tras una semana larga de preparación del encuentro. Tras el baño recibido ante Vikings. En definitiva, ante la confirmación de que, por las circunstancias sobrevenidas había que hacer algo, no se hizo nada. El plan de juego fue igual de plano que la jornada anterior. Ni la carrera funciona, ni se busca alternativas. No hay screens, no hay jet-sweeps, no hay option… No hay nada más imaginativo que la carrera central contra un muro que la OL es incapaz de derribar. No funcionan los pulls ni las subidas al segundo nivel. La carrera más larga de Brown fue de 6 yardas. Ya lo dijimos la semana pasada: sin un apoyo sólido del juego de carrera, es imposible que Browning tenga la más mínima posibilidad de éxito.
Porque tampoco es que Browning sea una maravilla de quarterback. La defensa de Broncos no fue tan incisiva como la de Vikings porque prefirió centrarse en la cobertura (cosa que hicieron muy bien, por cierto). No era capaz de encontrar ningún receptor desmarcado, ni de ganar tiempo en el pocket para que pudieran hacerlo. Tampoco fue capaz de encontrar la mejor opción (tenía jugadores libres en zonas medias y prefería jugarse pases largos contra dobles coberturas). Para colmo, cada vez que la defensa rival necesitaba un big-play, sus edges entraban en el backfield como cuchillo en la mantequilla. Es un pensamiento muy extendido que los entrenadores siguen pensando que tenemos de QB a Burrow, cuando ni por asomo es así. Ciertas decisiones de jugarse pases arriesgados en terceros downs cortos (¡con backfield vacío, por Dios!) no hay por dónde cogerlas.
Todos estos problemas se minimizarían con una línea ofensiva decente. No sólo no progresamos, sino que parece que cada vez vamos a peor. Mims, que era nuestra gran esperanza, está en clara regresión (tampoco ayuda que le pongan al lado a un rookie que parece no tener claras las ayudas). Si Rivers es mejor alternativa para el RG que Risner o Ford, apañados vamos. Lo de Karras ya es indefendible (a su mal juego se suman las penalizaciones). Brown sigue presentando una lamentable inferioridad atlética, y el novato Fairchild no puede mantener por sí solo toda la unidad. Todo mal, y lo peor, es que no se buscan alternativas. Mi temor es que no las haya, y este desastre sea lo mejor que podemos ofrecer.
En esta tesitura, es necesario que el resto de estrellas del equipo den un paso adelante. De momento, el enfado de Chase contra Taylor va en la buena dirección. No nos podemos conformar con esta situación. Hay que poner el balón en sus manos, pero diseñando jugadas donde tenga un mínimo de oportunidad de conseguir cierta ventaja. Cuanta más atención tengan que prestar a Chase, más liberado estará Higgins. Tras la lesión de Fant, esperábamos más protagonismo de Gesicki, pero no se produjo. Todos estos jugadores lograron buenos contratos la pasada primavera. Es el momento de demostrarlo en el campo.
Así las cosas, nuestro mejor receptor fue Iosivas, y eso que sólo tocó el balón dos veces: una recepción de 22 yardas y una carrera de 5. Igual habría que darle un poco más de protagonismo. Una presencia que no podrá tener Jones que, para sorpresa de nadie, volvió a lesionarse una vez más. Esto provocará una mayor participación de Tinsley (al menos en los retornos) y, suponemos, la activación de Burton, inactivo una vez más, en esta ocasión, con motivo de un retraso (lo de su retraso parece no tener solución) a un entrenamiento, pero estoy convencido de que no hubiera entrado igualmente en la convocatoria. ¡Vaya éxito de 3ª ronda!
Esperaba una reacción de orgullo tras la hecatombe de Minnesota. Como no se produjo, tampoco tengo muchas esperanzas de verla ante Lions, por más que jueguen ante nuestro público. Es evidente que los jugadores pueden y deben dar más de sí, pero también desde la banda deben darles las herramientas para conseguirlo. Un partido tras otro nos seguimos estrellando con un plan de juego inadecuado. Ya ni hablar de un plan «B» alternativo. Los entrenadores están demostrando una gran limitación táctica, pero también en el apartado técnico. No funciona la carrera, no funciona el pase, no funciona la línea… Aquí hay entrenadores específicos que no están haciendo bien su trabajo, bajo la indiferencia de sus superiores. Cuando ves tal incapacidad, casi prefieres que entre Rehkow a chutar el punt, y rezar para que la defensa haga un pick#6 como única posibilidad de anotación, Así de triste es la situación.
En defensa
La debacle ofensiva está haciendo parecer buena a la defensa. Es verdad que algo hemos mejorado respecto a 2024, pero no olvidemos que entonces éramos la peor de la liga. Si la ofensiva es la última de la liga, la defensa es la antepenúltima. Tampoco nos hagamos demasiadas ilusiones. En Denver volvimos a permitir a un corredor rival superar las 100 yardas, y que su quarterback, Bo Nix, hiciera 326 yardas, cuando apenas había rozado las 200 en los partidos anteriores. Somos la 26ª defensa contra la carrera y la 30ª contra el pase. Pésimos precedentes para enfrentarnos a los Lions (1ºs en puntos anotados, 6ºs en yardas de carrera y 10ºs en yardas de pase).
Nuestro casillero de sacks registró un bochornoso rosco. No esperábamos vida fuera de Hendrickson, pero esta vez, ni siquiera él pudo hacer nada. Sólo golpeamos a Nix una única vez en 42 jugadas de pase. En estas condiciones, sólo tenía que esperar a ver qué jugador se le desmarcaba (preferiblemente en la flat, vacía de defensive-backs, lejos de los linebackers, y únicamente cubierta por la lenta llegada de los defensive-ends en cobertura). En ningún momento se puso remedio a esta situación. Ni hubo plan, ni reacción.
En cuanto a la carrera, hasta el FB Prentice cuajó un promedio de yardas terrestres superior a 4 yardas. Tenemos unos defensive-tackles «especializados» en esta función, pero son incapaces de imponerse. Tampoco ayudó el hecho de que Wilson, nuestro MLB y líder de la defensa, no estuvo demasiado inspirado. La única luz en este apartado fue el novato Knight, con una oportuna intercepción en la end-zone, después de darnos el susto con una posible lesión. Así las cosas, una vez más, el safety Battle tuvo que multiplicarse.
La cobertura fue, una vez más, nuestro talón de Aquiles. Sin presión por parte de los de arriba, los cornerbacks encontraron muchas dificultades para evitar las recepciones de los wide-receivers rivales. De hecho, nuestro mejor defensive-back fue «Mr. Drop» (ellos se dejaron caer muchos balones atrapables). Continuamente superados, y Stone llegando tarde a las ayudas, fue un auténtico suplicio. ¡Cómo es posible que Taylor-Britt saliera retratado si tan solo jugó 5 snaps! De nuevo, el único que dio la cara fue Dax Hill. Turner y Newton son, ahora mismo, nuestros CB exteriores titulares para enfrentarnos a Williams y a St.Brown. Que Dios nos pille confesados…
Es indispensable que Golden le dé una vuelta a la defensa que está proponiendo. Sin ayuda del blitz, y somos el equipo que menos lo utiliza, el frontal defensivo es incapaz de incordiar al quarterback rival. Esta semana seguramente tampoco podremos contar con Stewart, por lo que la «ayuda» con la que contará Hendrickson son nuevamente los muertos de Murphy, Ossai o Sample. No sé si Cedric Johnson estará ya en disposición de reincorporarse al equipo para esta jornada, pero sin duda necesitamos algo más de chispa en la presión al QB (algo que hacía bien el LB novato Carter en la universidad, pero de momento, tampoco ha tenido oportunidad de mostrar).
En la secundaria, estamos bastante al límite. La posible vuelta de Anthony tampoco es mucho alivio en caso de lesión de los titulares. Si comentaba los problemas de Turner y Newton para marcar a sus parejas de baile, peor lo tendrá Hill para intentar contener a su tight-end LaPorta. Si no conseguimos incomodar a Goff, la masacre puede tener tintes épicos. Por el lado derecho de su línea, con Sewell y Ratledge, el compañero de Fairchild en Georgia, va a ser difícil. Yo lo intentaría más por el otro lado.
Por cierto, para el partido contra Lions, la directiva ha decidido donar 1000$ a la lucha contra el cáncer por cada intercepción que logremos. Espero que los pacientes de esta maldita enfermedad dispongan de otros medios alternativos de financiación para sus tratamientos.

El rival
Nos visita el próximo domingo el que, para mí, es el equipo en mejor forma de la NFC. Tras la derrota inicial en Lambeau, se han impuesto con solvencia a Bears, Browns y, algo más apretados, lógicamente, a Ravens. Su ataque no parece haber notado mucho la marcha del coordinador Ben Johnson, y son los máximos anotadores de la competición (34,3 puntos de media). A la tradicional valentía de su entrenador principal Dan Campbell de no temblarle el pulso para jugarse cuartos downs, se une una demoledora eficacia para mover las cadenas.
Sostenidos por una de las mejores líneas ofensivas de la competición (solamente han encajado 4 sacks en 4 partidos), Goff está al borde ya de las 1000 yardas de pase, y sólo está por detrás de Lamar Jackson en cuanto a touchdowns de pase. Pero también hacen un impresionante trabajo para la carrera, donde son 6º en cuanto a yardas y 2º en touchdowns por esta vía. En este sentido, la dupla Gibbs-Montgomery (como Sonic y Knuckles de los videojuegos) se complementan a la perfección, y no sólo son peligrosos corriendo, sino también recibiendo.
El juego de pase da miedo por donde lo mires. Ya hemos hablado de la superioridad de Amon-Ra St.Brown y Jameson Williams sobre nuestros cornerbacks, así como el peligro del TE LaPorta o los RBs saliendo a recibir fuera del backfield. Pero además, habrá que vigilar a Raymond en el WR-slot, y al novato TeSlaa en situaciones de red-zone.
Podríamos decir que nuestra mejor baza sería prolongar tanto los drives que sus ataques se vieran obligados a arriesgar, pero su defensa tampoco va a dar tregua. Con Reader y el novato Williams taponando el centro, los edges Hutchinson (4 sacks) y Muhammad (3,5) pueden dedicarse libremente a cazar quarterbacks, en la confianza de que tras ellos están Campbell y Anzalone, dos linebackers rápidos y contundentes para atajar cualquier vía de escape. En su defensa 4-2-5 destacan los CB exteriores Arnold y Reed (1 INT). Los safeties Branch y Joseph (2 INT) también son muy solventes.
En equipos especiales, su kicker Bates ha fallado 2 patadas de más de 50 yardas, pero son tan efectivos en la red-zone (4ºs en porcentaje de touchdowns) que no lo necesitan usar demasiado. El punter, Fox, está en la parte baja de la clasificación. En los retornos, hay que vigilar la velocidad de Raymond.
En definitiva, los Lions conforman un bloque muy sólido en todas las fases del juego, incluido (y sobre todo) en la banda. Con lo competida que es su división, no pueden despistarse en éste su tercer partido consecutivo contra un equipo de la AFC Norte. Además, con los Eagles disparados como un cohete, necesitan todas las victorias posibles para competirles el seed#1 de la conferencia. Por tanto, que nadie espere que vayan a salir relajados ni confiados.

La clave
Por segunda semana consecutiva, nuestro objetivo será evitar repetir otro ridículo histórico. La tarea será difícil. Ellos están en plena forma y nosotros completamente hundidos. A igualdad de nivel, con Burrow en su máxima expresión, sería un partido igualado. Ahora mismo, no hay más color que el blanco y azul que vestirán nuestros rivales. Las casas de apuestas les dan favoritos para ganar por 10 puntos y, realmente, me parece que se quedan muy cortos.
Como para este partido no albergo muchas expectativas, me gustaría que al menos sirviera como base para iniciar la remontada contra rivales más asequibles. Intentar correr más veces, y con mejores diseños, independientemente de lo que diga el marcador. Que Browning haga dropbacks más largos, para evitar que le llegue tan rápido la presión, aunque esto repercuta en pases más cortos. Introducir cambios en la línea ofensiva (Rivers va a seguir, pero podríamos probar a Lee en el centro). Si recuperamos a Fant, que ya está entrenando, utilizar más a los tight-ends para prolongar los drives y evitar continuos 3 y fuera, se avance más o menos. Ya tenemos Rehkow, que salvo un par de fallos puntuales está muy acertado (es el único punter con más de 1000 yardas netas), para arrinconarles en su zona, o a McPherson si es necesario chutar desde Kentucky.
Ante Broncos no cometimos ningún turnover, y éste es el camino a seguir. Sin embargo, nos señalaron 11 penalizaciones, y esto es inaceptable. No nos movemos tan fluidos en ataque como para retroceder por indisciplinas. No vamos tan sobrados en defensa como para regalar yardas. Es imprescindible contener esta sangría, porque es de lo poco que sí está en nuestra mano.
No tenemos a Burrow, pero Chase y Higgins siguen siendo dos receptores de elite. Hay que encontrar la manera de hacerles llegar el balón, ya sea con acciones de wildcat, bubble screens o, insisto, generar alguna jugada de fantasía, aunque sólo sirva para darle al público algo que echarse a la boca entre bostezo y abucheo. Fundamental, para mantener la ilusión y la competitividad, intentar agarrarnos al encuentro, y que no pase como en Minnesota o Denver que, tras sendos fiascos en el 2 minutes warning de la primera parte, ya no había partido en la segunda mitad.
Toca aferrarse a un milagro. A algo que siempre le pasa a los otros. Un turnover afortunado, un retorno que llega hasta la casa, un ataque de entrenador de Campbell que nos regale turnovers on downs… Este deporte es tan especial, que las cosas más raras se convierten en habituales. Sin embargo, muchos fenómenos extraños deberían conjugarse el domingo para no caer derrotados, y de paliza. Ya me conformaba yo con perder 31 a 14. Pero que nadie dé por perdida la temporada. Con 2-2 seguimos con aspiraciones, y si uno mira alrededor, tampoco ve mucho poderío en la conferencia, aparte de Bills. El domingo podemos perder una batalla, pero la guerra no ha terminado.
Who dey!!!!!


Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
