Aunque todavía no lo digan las matemáticas, lo dice la lógica. La liga 2024 ha acabado para nosotros. Podemos maldecir el destino por la mala suerte en momentos puntuales, pero la realidad es que estamos en esta triste situación por deméritos propios. Una planificación de plantilla donde ya se adivinan lagunas antes de comenzar (como desgraciadamente se ha demostrado). La manía de entregar los primeros partidos al no hacer la pretemporada en condiciones. El inexplicable bajón de jugadores nuevos que no se han adaptado a nuestro esquema, o de veteranos a quienes parece habérseles olvidado jugar o se han quedado repentinamente sin gasolina. La incapacidad de los técnicos para desarrollar a los jóvenes. La discutible preparación de los encuentros, incluso con jornadas de descanso previas a los partidos…
Es una auténtica pena, de la que esperamos no tener que arrepentirnos eternamente. Un año donde se jugaba la Súper Bowl en Louisiana. Una conferencia americana donde entrar en playoffs, al menos por la vía de wildcard, parece bastante barato. Y sobre todo, una temporada de auténtico escándalo de nuestras estrellas Burrow y Chase, brillando a niveles estratosféricos. Da la sensación de que la ventana de oportunidad se nos ha cerrado sorpresivamente de golpe sobre nuestras narices. Tenemos la seguridad de que mientras tengamos a Burrow siempre seremos competitivos, pero será complicado replicar el nivel de talento global. Nosotros tenemos tiempo, pero si Mike Brown realmente quería ver a su equipo campeonar antes de morir, éste era el año.
Pero de poco sirven ya las lamentaciones, y desgraciadamente tenemos una larga offseason por delante para determinar las causas que nos han llevado hasta aquí: propietario rácano, ojeadores incapaces, técnicos incompetentes, jugadores despistados, … Ni siquiera las lesiones (que las ha habido) ni la discutible labor arbitral (que también) pueden servir de excusa. Un equipo que promedia casi 28 puntos por partido no es normal que solo tenga un balance de 4-8. La fragilidad defensiva, o mental o las situaciones clave del partido, invitan a una seria reflexión por parte de todos los estamentos de la franquicia.
Así las cosas, toca cambiar el chip y, ya sin la presión de tener que ganar (incluso perder nos viene bien para mejorar en el draft), disfrutar del juego de nuestro equipo. Otra cosa no, pero nuestros partidos son muy entretenidos. Por eso mismo nos siguen poniendo en prime-time, como la próxima jornada. El encuentro contra los Dallas Cowboys se disputará en la madrugada del lunes al martes en España, a las 2:15. Mejor horario en México (7:15 de la tarde del lunes) y no tan malo en Argentina (10:15 de la noche).
El balance entre ambas franquicias favorece a los tejanos por 10-4. Nos han ganado los últimos 5 enfrentamientos. La última vez, hace dos años, ya con Burrow como QB, puesto que cuando llegó el duelo de 2020 ya estaba lesionado. Entonces ya nos ganó Cooper Rush, que será el quarterback cowboy en el MNF. En 2020 quien nos ganó fue Dalton. Parece que Prescott tiene cierta maldición con nosotros, ya que solamente nos ha enfrentado en 2016, su año rookie.
Las conexiones entre ambas franquicias nos van a hacer soltar alguna lagrimilla de nostalgia. Su coordinador defensivo es el recordado Mike Zimmer, a quien muchos proponíamos como head-coach cuando estuvo con nosotros durante la era Marvin Lewis. Su ayudante para defender la carrera es precisamente quien le sustituyó en Bengals, Paul Guenther, a quien quizá no recordemos con tanto cariño como al anterior. Siguiendo con los entrenadores, pasó 5 años allí Frank Pollack como entrenador de OL (y se podría haber quedado). En cuanto a los jugadores, en su plantilla podemos encontrar a Nick Vigil, un ILB de la familia de terceras rondas que nunca llegamos a desarrollar su potencial, y el DE Carl Lawson, sorprendentemente rejuvenecido después de una mediocre trayectoria desde que salió de Cincinnati.
El próximo partido será una de las pocas veces en que vestiremos de negro como visitantes, acompañado de pantalón blanco con franjas naranja y calcetas también naranjas. Con esta combinación llevamos un balance favorable de 5-4, siendo la última vez que la vestimos en la victoria de jornada 9 contra Raiders. Aunque el recuerdo más doloroso con estos colores fue la derrota en la Super Bowl LVI. La climatología es indiferente porque el AT&T Stadium es cubierto, y además, al disputarse de noche, los jugadores evitarán los cegadores reflejos del sol filtrados por los ventanales.
Dirigirá la contienda el colegiado de 53 años Scott Novak. Natural de Miami (Florida) pero residente en Denver (Colorado), donde trabaja como gestor de ventas. Personalidad no le falta, porque viste el número #1 en su camiseta (fue el primer árbitro en hacerlo). Fue ascendido a árbitro principal en 2019, y desde entonces nos ha pitado en 5 ocasiones, con un balance desfavorable de 2-3. No obstante, hay que señalar que la última vez fue en la victoria del año pasado en Jacksonville, donde ciertamente nos echó una mano. Se sitúa en la parte media-baja de los pañuelos, rondando las 12 penalizaciones por partido. Mucho cuidado con las salidas falsas (atento Orlando), porque es su favorita.

En ataque
Todavía no es tiempo de análisis, pero el debut de Pitcher como coordinador ofensivo es difícilmente mejorable. El ataque se está viendo obligado, no simplemente a anotar, sino a hacerlo de 7 puntos, en cada drive, y está manteniendo el tipo. Incluso ante defensas duras como la de Steelers el pasado domingo. Se cometieron 3 turnovers, es cierto, pero éste es el riesgo que se corre cuando siempre se tiene que ir al límite.
Ante los acereros hicimos (por fin) el primer cambio en la línea ofensiva. Una vez que Orlando Brown recuperó su posición de left–tackle tras recuperarse (más o menos) de su lesión, Ford sustituyó a Volson en el left–guard. El cambio no encontró la efectividad buscada. Brown estaba muy tieso, haciendo más salidas falsas de las que le pitaron, mientras que Ford tampoco mejoró demasiado a Volson. No obstante, se agradece el cambio. Había que hacer algo, funcionase mejor o peor. Lo mismo deberíamos hacer para el right-guard, donde Cappa está de capa (valga la redundancia) caída. Quizá podríamos probar a Lee como center y pasar a Karras a ese RG. En algún momento se marchará Karras, y si Lee es el elegido para sustituirle, debemos ver si vale o no, ahora que la liga ya se nos ha acabado. La única noticia positiva aquí (y de las poquitas de esta temporada) es el magnifico rendimiento del rookie Mims en el right-tackle.
Otra de las pocas noticias positivas es Chase Brown. Su porcentaje de 5,8 yardas por carrera del pasado domingo demuestra que sí es posible correr si se pone empeño (el problema es que la urgencia por anotar nos hace pasar un 70% de las veces). Además, sumó 30 yardas en los 3 pases que le lanzaron. También vimos la primera carrera de Herbert (realmente, lo de la falta de rotación es para hacérselo mirar). Si nosotros somos malos defendiendo la carrera (27º de la liga), los Cowboys son todavía peores (penúltimos con un promedio de 147,6 yardas permitidas por encuentro). Si hay un día donde debemos correr como cabrones, es el del próximo lunes.
Con la temporada en periodo de liquidación, habría que empezar a planificar la siguiente. Siempre es complicado de cara a gestionar el vestuario sentar a jugadores con los que no se prevea contar en 2025, pero hay que dar paso a los que sí. ¿Hay intención de renovar a Higgins y a Gesicki? Yo lo haría, pero si la directiva tiene otros planes, habría que aumentar la participación de Burton y Grandy (creo que el experimento escocés McLachlan ha resultado fallido, y tampoco veo a Hudson como atigrado en 2025). Por otra parte, el corte de Irwin (es otro que había dado un tremendo bajón este año) confirma que la intención es contar más con Isaiah Williams. A ver si se plasma en el campo y vemos qué nos puede aportar.
Sin embargo, nos conocemos lo suficiente como para saber que los entrenadores van a seguir con su plan de tratar de ganarlo todo, aunque sean victorias inútiles. No preveo cambios con respecto a lo que venimos ofreciendo, por lo que la mitad de los pases de Burrow se los repartirán Higgins y Chase. Ja’Marr sigue encabezando la tabla de máximos receptores de la liga, y el próximo lunes podría superar ya todas las que acumuló en 2023. Por su parte, a Higgins sólo le pudieron parar los Steelers haciéndole faltas, demostrando su superioridad en el uno contra uno. En la directiva tienen que entender que la magia de nuestro ataque no es uno ni otro, sino la combinación de los dos.
El peligro de Dallas es Parsons, y por extensión, el pass-rush conjunto de los Cowboys. El edge es 4º en presiones según la web profootballfocus y como equipo, los tejanos son quintos con 34 sacks. Esto quiere decir que va a ser más fácil correr que pasar si no vamos a ser capaces de ofrecer a Burrow una protección decente. No obstante, nuestro próximo rival es uno de los equipos que mayor porcentaje de yardas por pase concede, así como jugadas de más de 40 yardas, por lo que también podría ser un día propicio para el bombardeo en largo, si Burrow consigue ganar tiempo moviéndose en el pocket.
Si como venimos viendo en las ultimas jornadas, el partido se va a convertir en un duelo de pistoleros, será fundamental conseguir touchdowns en cada aproximación a la zona de marca rival. Se enfrenta nuestro ataque, el 2º de la liga con mejor porcentaje de touchdowns en red-zone (71%), contra su defensa, que es la última en concesión de touchdowns ahí (77% de las veces que le llegan). Debemos sacar partido de esta clara ventaja que tenemos sobre ellos.
Nuevamente, sobre los hombros de Burrow caerá la responsabilidad de llevar el equipo a la victoria (no contemos con la defensa). Con 3337 es el líder de la NFL en yardas de pase. Primero también touchdowns, con 30. Números de MVP. Y pese al criterio de algunos “expertos”, con más razón MVP si el resto del equipo no acompaña. Pero ya sabemos cómo funciona esto. El MVP se lo llevará Mahomes y a él le darán otra vez el “comeback player” como consolación. Se le debería caer la cara de vergüenza a directiva, entrenadores y compañeros, por tener un jugadorazo así en este estado de forma, y haber tirado la temporada por el retrete.

En defensa
Ya puede la ofensiva ser la 5ª más anotadora de la liga (27,9 puntos por encuentro), que si la defensa es la 2ª que más puntos encaja (28,3 por partido, sólo la de los Panthers es peor) no hay nada que hacer. Podemos vender la ilusión de que hemos perdido nosecuántos encuentros por una única anotación, pero muchas veces apenas si hemos maquillado tímidamente el marcador. El problema es profundo, y las soluciones, escasas.
Que teníamos una defensa mediocre ya lo sabíamos. En los últimos años, nunca ha sido buena, pero sí resultona. Capaz de hacer el big-play en el momento preciso, aunque se viera dominada toda la noche. Esto ya empezó a fallar el año pasado, lo sabemos, y este año se ha confirmado. Si no podemos conseguir turnovers, somos fácilmente superados. Lo del pasado domingo fue ridículo. Pases completados por el medio con el receptor absolutamente solo. ¡Por el medio! Fallos de placaje que harían sonrojar a cualquier jugador de instituto. Errores de colocación, falta de inteligencia en jugadas claves (como permitir la evidente carrera de Fields para cerrar el partido). Exceso de faltas para frenar a receptores (holdings) o corredores (facemask). Hasta desconcentración (penalización por 12 jugadores en el campo). Un absoluto desastre inadmisible. Ni siquiera se salva el pick–6 de Taylor-Britt, precedido por un resbalón de Pickens (y posible falta suya, quizá).
Anarumo ha asumido la responsabilidad de tan dantesca actuación. Y en mi opinión, razón no le falta. Hay jugadores como Rankins o, sobre todo, Stone, rindiendo muy por debajo de lo que hacían en sus equipos. Si se lesionan Wilson o Pratt, su relevo (Davis–Gaither) está completamente perdido. Cuando contienen a Hendrickson (muchas veces con falta, pero hay que contar con que no las van a pitar), nadie compensa la falta de presión. Los jóvenes no evolucionan (Murphy es el caso más claro, pero a Battle le ha costado mucho entrar en la alineación, Hill está en retroceso, Turner y Newton cometen errores infantiles, con la necesidad de un free-safety, Anthony y Anderson solo sirven para equipos especiales, …). Podemos cuestionar la calidad de sus jugadores, pero si todos fueran buenos, ¿qué mérito tendría ser entrenador?
Llegados a este punto, uno no sabe si estamos defendiendo mejor la carrera, o como somos tan malos defendiendo el pase, todos los equipos prefieren atacarnos por el aire. Ante Steelers volvieron a hacernos más de 100 yardas de carrera (con un porcentaje de 4,2 por intento), pero es que de pase encajamos 414. Si para poder presionar al quarterback tenemos que lanzar blitz y desproteger la secundaria, es evidente que la táctica no funciona. A los técnicos corresponde encontrar soluciones.
Para Dallas, donde el corredor principal será Rico Dowdle, necesitamos una línea defensiva ágil, y unos lilnebackers rápidos que puedan cubrir los extremos. Esperemos recuperar a Rankins por el medio y a Wilson en el ILB. Este último es muy importante que vuelva por su capacidad para organizar a sus compañeros, pero está complicado que llegue (si fuera el domingo estaría descartado) como muestra el hecho de haber subido al roster principal a Heyward. Supongo que no se producirá, pero en el edge, Ossai y Murphy deben incrementar su participación (54% y 38%), así como Jenkins y Jackson en el centro de la línea (68% y 19%). Hace falta refrescar esas posiciones con personal dispuesto a comerse al rival. Hay que ser capaces de poner en apuros a Cooper Rush sin necesidad de refuerzos de la secundaria.
Porque bastante tiene la secundaria con lo suyo. Taylor-Britt está muy irregular. Alterna jugadas donde está mal con otras donde está peor. Pero no tenemos a nadie más en esa posición de cornerback exterior, por lo que descartado probarle como free-safety, aunque sería una opción a explorar en la próxima pretemporada. Newton repetirá forzosa titularidad en la esperanza de que cada día aprenda más cosas de cara a 2025. Hilton, que parece apurar su último año como atigrado, todavía muestra algún destello de su brillantez, pero los años empiezan a pesarle. Si no le han probado como safety, algo que ya hicieron el año pasado, será por alguna razón. En teoría, el encargado de marcar a los tight-ends sería Ivey, pero el pasado domingo sólo jugó en un snap, pese a que los tight–ends de Steelers nos hicieron en total 99 yardas nada menos. Si Ferguson se recupera de su conmoción, el quebradero de cabeza nos lo trasladará a nosotros.
El peligro de los vaqueros es el cordero. CeeDee Lamb es el receptor que más pases recibe de toda la competición. No los atrapa todos, pero es el 5º de la liga en yardas de recepción. Dado que somos los únicos que tropezamos dos veces en la misma piedra, Stone (valga la redundancia) seguirá protegiendo (con la vista) la zona profunda de nuestra retaguardia. Hay que evitar que le pueda llegar el balón, por lo que la presión al QB cobra mayor relevancia. Igual deberíamos plantear una defensa cover 2, donde teniendo menos espacio que cubrir, se disimulen algo más sus carencias.
He repetido varias veces que la temporada, a nivel colectivo, está perdida, pero hay mucho en juego a nivel individual. Hay entrenadores que se juegan su continuidad y jugadores su renovación. Como dijo Burrow, lo que hagamos de aquí en adelante dirá mucho de nosotros, y veremos con quien se puede contar para el futuro y con quien no.

El rival
Los Dallas Cowboys (5-7) todavía están en la carrera por playoffs. Inalcanzable el título de la NFC Este, pero a 3 partidos del wildcard con 5 por disputarse. Nuestra campaña está siendo muy decepcionante, pero también se esperaba más de la de los vaqueros. Esto demuestra que los ricos también lloran, y tener una gran organización no siempre es garantía de éxito. Sin embargo, este partido les llega en buen momento, tras una mini-racha de dos victorias seguidas, y después de vencer por primera vez en casa en Thanksgivings al rival divisional de Nueva York, con el consiguiente descanso de una “semana larga”.
Castigados por las lesiones, para esta semana pueden recuperar al CB Diggs y al OG Martin., y la semana pasada se reincorporó el WR Cooks. Parsons volvió tras perderse 4 partidos y está recuperando la temible forma que todos le recordamos (nos hizo 2 sacks y 5 QB-hits en 2022). Rush se está consolidando como QB titular y lleva 2 partidos consecutivos sin lanzar ninguna intercepción. Recordemos que ya nos ganó aquel partido de 2022.
Su ataque por tierra tiene como protagonista a Dowdle, vencedor del duelo con el desgastado Elliott. Viene de hacerle 112 yardas a los Giants, en su tercer partido por encima de las 85 (nota, cuando supera esta marca, ganan el partido). Por el aire ya hemos hablado de la capacidad de Lamb y del tight-end Ferguson, bisnieto de asturianos. La vuelta de Cooks les da también una amenaza por el slot, sin olvidar la habilidad del propio Dowdle como receptor.
En defensa, no sólo hay que temer, por supuesto, a Parsons, sino que su presencia potencia la peligrosidad del rusher por el lado contrario, el OLB Overshown. De Zimmer ya sabemos su predilección por las defensas 4-3-4 y su poca predisposición a lanzar blitz, por lo que la presión suele depositarla en los componentes de la línea, con aproximaciones de los linebackers o cayendo en cobertura en función de la jugada.
Kendricks es el 10º jugador de la liga en cantidad total de placajes, pero aparte de su calidad, el exceso de trabajo le llega por un centro de la línea un tanto frágil. En secundaria, Diggs siempre es un peligro por su imán para las intercepciones. Hay que ser muy preciso cuando se lance al receptor que esté cubriendo. A su lado ha vuelto Bland tras perderse 10 partidos, formando una pareja de cornerbacks muy sólida. Los safeties Hooker y Wilson son buenos placadores, y fieles al estilo Zimmer, intercambian mucho de posición.
Uno de los jugadores más destacados es su kicker Aubrey. Amparado en las bondades de jugar en un domo sin influencia climatológica, lleva 8 de 9 en patadas de más de 50 yardas, incluyendo uno de 65 yardas, record de la liga este año. Es más letal desde larga distancia que desde la corta (en total lleva 27 de 32). Esto implica que el field-goal range de los Cowboys es más largo de lo normal, por lo que hay peligro de encajar puntos prácticamente desde que crucen la yarda 40.
Cuidado también con los retornadores. El WR Turpin es el más productivo de la liga en los de kickoff, donde ha anotado un touchdown, y también se encarga de los de punt, donde ha anotado otro. Pero el safety Thomas también ha anotado un touchdown de retorno de kickoff. Los Cowboys son el único equipo que ha anotado touchdown de retorno de kickoff (2) y punt, lo que habla muy bien de su equipo de cobertura.
En definitiva, es un equipo muy peligroso, que no de haber tenido tantas lesiones (o haberlas recuperado antes) estaría peleando con más posibilidades por las plazas de playoffs. Jugar en prime-time ante su público es un aliciente más para salir muy motivados contra nosotros, tratando de apurar sus últimas opciones de postemporada.
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La clave
Siempre digo que la motivación es un factor fundamental en este deporte donde el físico es tan importante. La nuestra, tras habernos caído de la carrera por playoffs, está por los suelos. No obstante, hay que demostrar la profesionalidad en cada partido, y con el rendimiento que estamos demostrando, los Cowboys son un equipo con quienes podríamos estar a parecido nivel. A priori, el enfrentamiento se presenta, como mínimo, igualado.
Las casas de apuestas nos dan favoritos para ganar el partido por 6,5 puntos. Este índice es un claro indicativo de derrota, porque estamos 0 de 7 en partidos decididos por menos de 7 puntos. Si no aprendemos a movernos en estos escenarios de paridad, lo vamos a tener muy complicado para arrancar triunfos contra equipos de nivel.
Un motivo que nos está condenando en este tipo de encuentros es el bajo rendimiento de McPherson. Pues bien, esto no será un factor en Dallas porque ha sido puesto en la lista de lesionados. Unas molestias en la ingle ponen fin a una decepcionante campaña de “Money Mac”. Para sustituirlo hemos fichado a Cade York, un fiasco de 4ª ronda del draft de 2022 por los Browns, quienes le cortaron al año siguiente. Desde entonces ha deambulado por varios equipos con más pena que gloria. De hecho, este año le ficharon los Commanders y sólo duró un partido tras fallar dos field-goals. Es posible que en su fichaje influya cierto “pique” hacia McPherson ya que su partido más recordado fue en college (es de LSU como Burrow y Chase) contra Florida, cuando logró su patada más larga (57 yardas a falta de 27 segundos) en un partido bajo la niebla que ganaron porque Money Mac falló en el último segundo una patada de 51 yardas, como ya os contamos en la Guia Bengals 2022.
Volviendo al encuentro del lunes, una de las claves es que la defensa salte al campo con la rabia de reivindicarse. Cowboys es el segundo equipo que menos yardas de carrera consigue por partido, y quien menos touchdowns ha anotado por esta vía. Esto hace que nos podamos enfocar más en el pass-rush (han encajado 30 sacks) y así evitar que Rush se conecte con sus receptores. Es especial, hay que cortocircuitar su conexión rápida con Ferguson y forzar terceros downs largos.
En ataque, lo ideal es establecer la carrera para mantener a sus rushers persiguiendo sombras. Si suben a defender muchos jugadores a la caja, también sería buen momento para ver qué nos puede ofrecer Burton en profundo. Si hay un partido donde Pollack debe motivar a sus “masticadores de cristales” es precisamente éste contra su ex-equipo.
En mi opinión, el próximo Monday Night Football va a ser un partido muy divertido (no solamente por la simulación de Los SImpsons), con unos equipos que van a practicar un football incisivo con una previsible lluvia de puntos. Espero que esta vez, aunque los partidos en prime-time no se nos den nada bien (balance de 28-57, con 14-27 en MNF) la fortuna nos sonría a nosotros en un partido igualado, y nos llevemos el triunfo, por ejemplo, con un resultado de 38-30.
¡Who Dey, hermanos!


Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
