Bengals 2024Previas

Previa Giants-Bengals 2024

¡Qué vida tan dura!, como cantan mis paisanos de «Arde Bogotá«. Nunca fue fácil ser seguidor de los Bengals, pero la verdad es que este año nos lo están poniendo realmente difícil. Deberíamos tener ya el cuerpo hecho a los golpes, pero hay algunos que son más duros de encajar que otros. Cuanto más subes, mas fuerte es la caída, y este, año , con las esperanzas puestas, ilusionada o ingenuamente, en la Súper Bowl de Nueva Orleans, está siendo una temporada complicada.

Pero la realidad es tan tozuda como inexorable. Y ésta nos dice que somos tan buenos como nuestro triste balance de 1-4 (0-1 en la división, que es casi más grave). Podemos consolarnos diciendo que somos el mejor equipo con balance negativo, que todos los partidos perdidos lo han sido por una anotación, que tenemos más puntos a favor que los Vikings que van 5-0, que sin errores puntuales estaríamos en la cresta de la ola, que si…, que si no… Las excusas no nos van a hacer mejores. Tan solo el trabajo, y de esto hay mucho por hacer. En todos los frentes (directivos, técnicos y jugadores).

Pero nunca se ha conseguido nada desde el suelo, así que no queda otra que levantarse y seguir luchando. Y la próxima batalla será el Sunday Night Football de la próxima jornada, en el marco incomparable del Metlife Stadium de New York frente a los Giants (2-3). Será a partir de las 2:20 de la madrugada del domingo al lunes en España, las 9:20 de la noche dominical en Argentina y las 7:20 de la tarde mexicana. Al ser en prime-time, lo emitirá Movistar+ que, como suelo decir, no nos trae nada de suerte (lo cual es una forma de buscar excusas baratas, ya que nuestro balance en SNF es de 4-17, perdiendo 9 de los últimos 10).

A pesar de los 100 años de vida de los Giants, sólo nos hemos enfrentado a ellos 11 veces, siendo el equipo contra el que menos hemos jugado (exceptuando a Carolina, con sólo 8 enfrentamientos, pero ellos solo existen desde 1995). El balance nos favorece 6-5, pero siempre que hemos jugado allí hemos palmado. De hecho, no les ganamos desde 2012, ya que hemos perdido los dos últimos enfrentamientos.

Para ser Nueva York tampoco hará demasiado frío. 12º, con una humedad del 60% y un viento que rondará los 15 km/h, bajo un cielo encapotado, pero con escasa probabilidad de lluvia (inferior al 20%).

Hay conexiones interesantes entre ambos clubes. B.J. Hill (DT) fue elegido en 3ª ronda de 2018 por ellos, pasando 3 temporadas allí antes de traerle vía trade por Price en uno de los acuerdos más ventajosos que recuerdo para nuestra franquicia. Hudson (TE) jugó allí en 2022. Y para los muy cafeteros, su CB McCloud jugó 2 partidos con nosotros en 2021. Pero sin duda lo más destacado es la presencia de Lou Anarumo como entrenador de secundaria de los newyorkinos en 2018 antes de fichar por nosotros.

Para la cita televisada a todo el país vestiremos con camiseta y pantalón blanco (los normales, no los “color-rush”), pero no el uniforme “white tiger”, ya que el casco será el naranja habitual, y las calcetas, negras. En las últimas 3 temporadas hemos usado 15 veces esta combinación, con un balance favorable de 8-7. Nunca hemos perdido dos veces consecutivas con esta uniformidad, y la última vez que la usamos fue en la derrota en Kansas City. Ellos vestirán su tradicional uniforme azul y blanco, y no el discutible azul y rojo conmemorativo del centenario.

El encargado de dirigir la contienda será el veterano (64 años) Carl Cheffers. Influenciado por su padre, árbitro también, su carrera comenzó ya cuando estudiaba en la universidad, a los 20 años. Entró a la NFL en 2000, siendo ascendido a árbitro principal la temporada 2008. Podríamos decir que no se le agotan las pilas, lo cual tendría todo el sentido, ya que trabaja como responsable de ventas de la empresa Johnson Controls Batteries, dedicada al suministro de baterías para automóviles, en Whittier, California, donde reside con su mujer Nannete y sus dos hijos, Ben y Melissa. Uno de los colegiados más prestigiosos, su trayectoria en la NFL cuenta con 3 Super Bowls (ediciones LI, LV y LVII). Como árbitro principal nos ha pitado en 18 ocasiones con un balance bastante negativo de 5-12-1, siendo el último referente la derrota contra Texans de la pasada temporada. Fiel a su costumbre, su equipo arbitral es el menos pañuelero de la competición, con una media de apenas 8 faltas por partido siendo, como siempre, la salida falsa, donde más se centra. Siendo nosotros el 2º equipo más disciplinado de la liga, creo que esto juega en nuestra contra. Por dar un dato positivo de él, en la Super Bowl que enfrentó a Buccaneers y Chiefs, pitó a los de Kansas City 8 faltas para 95 yardas solo en la primera mitad, lo que fue un record en una Super Bowl. El enemigo de nuestro enemigo, es nuestro amigo.

Cabizbajos, abatidos, impotentes… así se sienten Burrow y sus compañeros del ataque al comprobar que 38 puntos y 5 touchdowns no son suficientes para ganar los partidos. A pesar de haberlas vistas de todos los colores con el paso de los años, los Bengals todavía son capaces de encontrar nuevas formas de perder. Toca buscar la manera de revertir la situación, y el tiempo se agota (foto de Cara Owsley/The Enquirer)

En ataque

Cuando el quarterback lanza 5 touchdowns, los receptores acumulan casi 400 yardas, los corredores le hacen 71 yardas a la mejor defensa contra la carrera (y eso que el partido derivó en un duelo aéreo), y la línea ofensiva limita a 3 sacks al mejor pass-rush de la liga, es lícito preguntarse: ¿qué más tiene que hacer el ataque para ganar un partido?

Pues por desgracia, aunque suene duro decirlo, sí pudo hacer un poco más.

  • Moss es incapaz de ganar ni un pulgada en 3ª y 1. Resultado: punt.
  • Burrow se come un sack en 3ª y 1 cuando tenía desmarcado a Chase en el primer down por querer sacar más jugo del que permitía la jugada. Resultado: punt.
  • Salida falsa de Orlando Brown que nos complica un primer down que, de conseguirlo, se acababa el partido.
  • Chase se deja robar una intercepción (aunque en esa situación de juego, Burrow debía haber sido más precavido y quizá, como mucho, buscar a Iosivas en la banda).
  • Con 1:35 de margen, y 3 tiempos muertos, para alcanzar field-goal range, nos comemos un sack y solo avanzamos 2 yardas.
  • Tras recuperar mágicamente el balón en la prórroga por un error de Jackson, mandamos tres miserables carreras centrales que apenas arañan 3 yardas, dejando un field-goal largo (que luego Rehkow fallara en el hold es otro tema).

Si escarbamos, en todos los partidos, y en todos los equipos, vamos a encontrar situaciones que, a toro pasado, se deberían haber resuelto de otra manera. Sin embargo, duele más en el imaginario colectivo la falta de ambición de Taylor en el tiempo extra que el error del holder novato. Inevitable recordar cuando tras la derrota ante 49ers en la prórroga, reconoció que debió dejar el partido en manos de Burrow. Aunque lógicamente hay opiniones para todos los gustos, tal como estaba el partido, donde estábamos avanzando mejor por aire que por tierra, conformarnos con un field-goal de 53 yardas con el viento que hacía resultaba, en mi opinión, más arriesgado que confiar en nuestro quarterback.

No obstante, resulta un tanto injusto criticar una ofensiva capaz de anotarle 38 puntos a los Ravens. Esto significa que se están haciendo bien las cosas, y es una pena que los resultados globales no acompañen.

La línea ofensiva está funcionando. Los sacks son inevitables, sobre todo ante una defensa tan agresiva como la de Ravens, pero no tenemos la sensación de que Burrow tiene que escapar milagrosamente en cada jugada. Volson, con sus altibajos, no es el desastre de otros años. Karras, Cappa y Brown están sólidos. Y Mims estaba teniendo un comportamiento excepcional hasta que una lesión en el tobillo volvió a recordarnos su fragilidad. Pudo reincorporarse al juego (cuando Ford salió en su lugar no lo hizo tan mal; peor suerte corrió Kirkland que se lesionó para toda la temporada en situaciones de power-formation), pero habrá que ver cómo evoluciona ese tobillo a lo largo de la semana. Para las rotaciones, supongo que la mejor alternativa será activar a Hill (uno se va, Daxton, otro volvería, Trey) desde el equipo de prácticas a realizar más tareas de guard, porque el center suplente es claramente Lee. Si finalmente tampoco viajara Mims a la Gran Manzana, habría que subir también a Cochran, porque más alternativas no hay.

La carrera está funcionando. No es nuestra principal opción, pero no podemos decir que esté siendo un lastre. La combinación BrownMoss (especialmente el primero) le está dando un dinamismo del que carecía cuando teníamos un corredor principal y otro de adorno. Hay que añadir que los dos están funcionando también como receptores (lo de la protección al QB en jugadas de pase ya es otro tema). Eso sí, seguimos teniendo problemas cuando estamos en situaciones de pocas yardas, aunque en la conversión de dos puntos, Brown supo encontrar el hueco para anotar. La defensa contra la carrera de Giants es la 12ª, por lo que también habrá que sudar para ganar terreno por abajo. Sin embargo, sigo pensando que no debemos renunciar a correr, sobre todo, cuando los marcadores siempre están apretados.

Burrow está funcionando. Pese a errores puntuales, inevitables por otra parte cuando se fuerza tanto el juego aéreo, sus números son de MVP. Líder de la NFL en touchdowns (12) y en rating (113,6), 2º en porcentaje de pase (72,2%), 6º en yardas por pase (7,9) con solo 2 intercepciones. El ataque es el 4º más anotador (arrastrando todavía el pésimo día de Patriots con solo 10 puntos). Creo que la línea le está dando confianza, y el hecho de repartir más el juego con la carrera le permite encontrar más espacio a sus receptores. Por otra parte, contar con tight-ends con manos le permite buscar también la zona corta con gran precisión. Siempre hemos dicho que llegaremos tan lejos como llegue Burrow y, de momento, nuestra estrella no está decepcionando.

El juego de pase está funcionando. Aunque aquí habría que añadir un matiz: funciona cuando están a la vez Chase y Higgins. Si falta alguno, se resiente bastante. Lo digo como aviso para que el año que viene, cuando se vaya Higgins, no nos llevemos sustos. Ante Ravens, Burton se volvió a quedar sin recepción, y Iosivas sólo logró una (espectacular, eso sí). El dúo calavera sigue acaparando la mayoría de los pases (193 yardas Chase y 83 Higgins, con dos touchdowns cada uno), posicionando a nuestro equipo como el 5º mejor de la liga por aire. Como se suele decir, si no está roto, no trates de arreglarlo, pero no me importaría ver un poco más a los jóvenes.

Los tight-ends están funcionando. Podríamos hablar de las 4 recepciones de 4 lanzamientos repartidas entre Gesicki y All, pero sería quedarnos cortos. Las estadísticas no reflejan su esfuerzo para arañar cualquier pulgada posible. Tampoco el hecho de que, en la primera conversión de 2, cuando interceptaron a Burrow (anulado después por interferencia de pase) Gesicki se corrió todo el campo para evitar la anotación córvida. Por su parte, All se está consolidando como una sólida opción de fullback. Por primera vez en la era Burrow, tenemos un cuerpo de tight-ends que no da pena.

Si todo funciona, ¿qué está fallando? Yo miraría a la banda. El balance de Taylor en partidos decididos por una anotación es de 16-29-1. En una liga tan igualada, donde la mayoría de los encuentros están en un pañuelo, esta estadística es demoledora. Aunque son varios los factores involucrados (la defensa o los equipos especiales, por ejemplo) da la impresión de que la gestión del clutchtime deja bastante que desear. El debate sobre si Taylor debería dejar de mandar las jugadas y ceder esta responsabilidad al coordinador ofensivo es recurrente, pero con estos precedentes, es legítimo plantearlo.

Pero también habría que mirar más arriba, a los despachos. Contra la AFC Norte estamos 10-21. Y es aquí donde realmente nos jugamos nuestras opciones. Quizá no se configura un equipo adaptado a las condiciones de nuestros principales rivales. En una división eminentemente corredora, ni tenemos nosotros un juego de carrera potente para compensarlo, ni nuestra defensa en este sentido es la más óptima. Nos enfrentamos a 3 de los pass-rush más eficaces de la competición con una línea ofensiva construida a base de muchos billetes por los desaciertos en el draft, sin apenas relevos cuando llegan las lesiones. Antes de pedir la cabeza de los entrenadores, la directiva debería pensar si ha hecho todo lo posible para ponerlos en disposición de ganar.

Contra Giants tendremos otra prueba de fuego porque, aunque no parezca un equipo contendiente, su defensa es muy buena. Nuestra principal arma es el juego de pase y, aunque sus defensive-backs son vulnerables, la presión de sus pass-rushers hace que sean el 15º mejor equipo defendiendo el pase. Vamos a necesitar un gran esfuerzo de la línea ofensiva, porque con el aliento de su público, la noche se le puede hacer larga a Burrow. Sin embargo, es por aquí por donde debemos atacar, aprovechando la bisoñez de su safety novato Nubin.

Otro apartado donde debemos andar finos es la red-zone, porque a ellos le llegan muy poco (solo 11 veces lo han hecho), y cuando lo hacen, más de la mitad de las veces evitan el touchdown y obligan al rival a conformarse con 3 puntos. Quizá deberíamos evitar estas situaciones siendo agresivos, buscando el pase profundo antes de que se acorte el campo. Sigo pensando que deberíamos sorprender con la velocidad de Burton.

Y otro aspecto a mejorar son las jugadas de pocas yardas. Quizá deberíamos probar ahí a Trayveon Williams, un running-back de perfil más compacto. O si no, usarlo como señuelo para jugadas de play-action o ¿por qué no? de engaño, tipo flea-flicker, que tenemos menos imaginación que un sapo…

Un nuevo partido espectacular de Chase (193 yardas y 2 touchdowns) fue insuficiente para conseguir la victoria. Ante los Giants necesitamos que siga destilando su magia porque nos tememos que nuevamente va a ser necesario poner muchos puntos en el marcador (foto: Andy Lyons/Getty Images)

En defensa

Tras 3 partidos encajando 38 puntos ante Commanders, 41 ante Ravens y 24 ante los Panthers de Dalton, es evidente que tenemos un grave agujero aquí. Somos el segundo equipo que más puntos encaja (29 de promedio), y esto es incompatible con pensar en tener cualquier tipo de aspiración. El problema está claro. La solución, no tanto, porque como siempre en la vida, no todo es blanco o negro.

Desde el principio, tenemos un claro déficit de kilos en la línea defensiva. Las lesiones de los principales jugadores en las posiciones centrales lo hicieron más evidente. El regreso de Hill, la incorporación de Jenkins y Jackson, más el fichaje de Guy, han tratado de paliar esta deficiencia. Y lo cierto es que el pasado domingo, si exceptuamos la carrera final de 51 yardas en la prórroga, con nuestro ánimo ya por los suelos, habíamos mantenido a Henry, líder corredor de la NFL, en apenas 41 yardas. No parece que ahora mismo, ésta deba ser nuestra principal preocupación. Incluso si se confirma que Rankins puede volver esta semana, tendríamos una unidad de más garantía aún.

Sin embargo, es deprimente ver que somos incapaces de frenar a los corredores rivales en situaciones de pocas yardas. Como tengan terceros downs cortos, estamos fritos. No obstante, también hay que destacar cómo en una de estas situaciones, Hubbard fue capaz de romper la defensa córvida y placar a Henry para safety, en una de las jugadas grandes del domingo.

Esto nos lleva a la que sí puede ser considerada la principal carencia de la línea defensiva: la falta de presión al quarterback. O más concretamente, la incapacidad para cerrar la jugada cuando se llega a él. Lamar Jackson es el actual MVP por algo. Su capacidad para escapar de la presión es inaudita, pero no podemos permitir que salga vivo cuando le llegamos, a veces más de una vez en la misma acción, y a veces más de un jugador. La reaparición de Murphy ha revitalizado un passrush donde Hendrickson estaba terriblemente sólo. Incluso vimos algo más de Ossai, con sus problemas contra la carrera pera más activo en la presión. Aún así, sigue siendo insuficiente y sobre todo, inexistente por el medio. Giants está en la zona media de la tabla de sacks encajados. No va a ser fácil, pero tampoco debería ser imposible llegar hasta Jones.

Los linebackers, correctos contra la carrera, están sufriendo mucho en cobertura. Les ayuda el hecho de que, en jugadas de carrera, estamos alienado formaciones 5-2-4, con Jenkins, Guy y Hill cerrando el medio (cantidad a falta de calidad). Sin embargo, nos estamos comiendo muchas yardas y, lo que es peor, muchos primeros downs, tanto por las rutas cruzadas de los widereceivers ante sus narices, como por la acción de los tightends rivales. Aunque quizá esto caería más en el saco de los safeties de los que hablaremos más adelante. Ante Ravens, vimos más que otras veces a Njongmeta y Davis-Gaither, aunque Wilson y Pratt están casi siempre en el campo (el primero estuvo todos los snaps y el segundo sólo descansó dos). Las rotaciones no llegan aquí.

Si la de cornerbacks era una unidad discutida por la falta de efectivos, el domingo sufrió un duro golpe con la lesión para toda la temporada de Dax Hill. Ahora que empezaba a cogerle el tranquillo a la nueva posición, en 2025 le tocará empezar otra vez prácticamente de cero. Esto implica que como cornerback exterior le tocará ser titular hasta el final del curso a Turner, cuya curva de aprendizaje tampoco termina de despuntar. Si Taylor-Britt también anda de capa caída, aquí si tenemos un serio problema.

De todas formas, Turner ya empezó el domingo realizando tareas de CB-exterior ya que, por la lesión de Hilton, era Hill quien estaba ocupando su función. Cuando se lesionó, entró Davis en el slot, quien no lo hizo tan mal pese a intervenir en emergencia. Habrá que ver cómo evoluciona Hilton, pero lo normal es que Davis ocupe el puesto de Hill en el roster, ya que, si a estas alturas de la semana no se ha fichado a nadie, es improbable que se haga ya. Esto también supone el “ascenso” del rookie Newton a CB3-exterior; es decir, la primera opción en caso de cualquier incidente, mal juego o lesión, de Turner o CTB. Afortunadamente, Ivey ya ha vuelto a entrenar, pero no tengo claro que este chico pueda aportar más allá de equipos especiales.

Hill era también una de las alternativas que se barajaba para sustituir a Stone, una de las mayores decepciones del año, junto con Bell. Ahora tendremos que seguir con esta mediocre pareja de safeties hasta no sabemos cuándo (tampoco Hill era buen remedio, la verdad). Bell sigue lento, y retratado cada vez que se empareja con un tight-end. El roto que nos hizo Kolar (podría entenderlo con Andrews, incluso Likely, pero… ¿Kolar?) fue vergonzoso. Hasta tal punto fue superado que incluso le sustituyó Battle, cuyo despiste sobre el campo nos hizo comprender por qué juega tan poco.

Stone en su línea. Va a haber que redefinir los “4 fantásticos” de la secundaria porque cada vez es menos el hombre de piedra y más el invisible. Los QBs nos buscan las esquinas porque saben que, como no llega, están los receptores 1 contra 1 contra el cornerback. Pero por el medio tampoco. No genera nada, ni siquiera inquietud al QB por una posible intercepción. No ayuda en pases cortos ni en largos. Se pasea por el campo. Lamentable. Pero desde el banquillo, Anthony solo salió en un snap, mientras que Anderson solo cuenta para equipos especiales. Estamos pagando la tontería de poner como entrenador de safeties a Kovacs, que sí, fue safety cuando jugaba, pero como entrenador su única experiencia previa era con linebackers.

Así que ojito con los Giants. Si los Commanders, o los Patriots, nos sorprendieron, ellos también pueden hacerlo. Jones no es ninguna estrella de la liga, pero aquí hasta el más tonto hace relojes, y si no le presionamos (con blitz o como sea), y Nabers puede jugar tras la conmoción y no le vigilamos continuamente, nos pueden amargar bien la noche.

Contrariamente a lo que podría parecer, no fue la reconfigurada línea defensiva la mayor responsable de la derrota, sino una secundaria incapaz de frenar a los receptores córvidos en los momentos clave del partido. La lesión de Hilton antes del encuentro, y de Hill al poco de empezar, obligó a jugar con jugadores poco probados, como Turner o Davis, que fueron continuamente superados (foto: Andy Lyons/Getty Images)

Equipos especiales

Normalmente no dedico un capítulo especial a los equipos especiales, pero lo del domingo merece comentarse. Vaya por delante que considero a Rehkow uno de los pocos puntos brillantes del año, y que hasta el mejor escribano echa un borrón. Su fantástico punt de 66 yardas hasta la 2 de Baltimore propició el safety de Hubbard que nos volvió a meter en el partido cuando parecía que los Ravens se marchaban.

Fue una desgracia su mal hold en el field-goal decisivo. Aunque al final consiguió enderezar el oval, ya era tarde para que McPherson rectificara la mecánica de disparo. De todas formas, también hay que considerar que su intención era chutar hacia la izquierda para que el viento terminase metiendo el balón entre palos, tal como había hecho Tucker poco antes, pero en el momento del lanzamiento no soplaba aire, así que no tengo claro si no lo hubiera fallado igualmente incluso sin el error de Rehkow (un fieldgoal de 53 yardas es lejano, por más que ya nos hayamos acostumbrado a que se metan desde ahí).

Por lo demás, vimos un atisbo de vida en un retorno de kickoff de Jones (no mucho, pero algo es algo), y un kickoff de McPherson que le complicó tanto la vida al retornador córvido Collier, que terminó echándola fuera él solo por su propia yarda 8 (que al final tampoco sirvió de mucho porque nos dejamos encajar otro touchdown igualmente).

9 de los 11 partidos jugados contra los Giants se han resuelto por un touchdown o menos, así que todo apunta a que el domingo volverá a ser un encuentro igualado, en el que no podemos permitirnos ningún nuevo error. La semana pasada, los Giants ganaron gracias a un field-goal bloqueado, así que cuidado.

El rival

Nuestro rival del domingo está de cumpleaños. 100 temporadas no se cumplen todos los días. Felicidades. Quizá hubieran querido llegar a esta efeméride con un equipo de mayores ambiciones, pero, como nosotros, ocupan el último lugar de su división, y sin perspectivas, al menos de momento, de pelear por playoffs. Los de Daboll, tras un impensable 2022 que le llevó a ser nombrado entrenador del año en la NFL (y, para muchos, firmar un contrato desproporcionado a Daniel Jones), están intentando volver a la elite con una mezcla de veteranía y juventud.

Daniel Jones es su versión de nuestro Andy Dalton. Un QB aseado, que hace bien muchas cosas, pero a quien no se le pueden pedir excesivos milagros. Ojo que es más móvil de lo que parece por su constitución. Además, tiene “poca memoria”, por lo que igual te hace una cagada que un pase increíble a renglón seguido. Es susceptible a la presión, por lo que no podemos dejar que tenga una noche tranquila.

Es probable que para este partido recuperen a Singletary, pero la buena actuación del rookie Tracy en Seattle (un novato con una pinta excepcional) sin duda provocará una mayor rotación en el backfield newyorkino. Cuidado también con la movilidad de Grey en jugadas de screen.

El pasado domingo, con Nabers fuera, entre los veteranos Slayton y Robinson se combinaron para hacerle un lío a los Seahawks. Si vuelve el novato (todavía en protocolo de conmoción mientras redactamos este artículo), revelación de la temporada, volverán a conformar un monstruo de 3 cabezas para las formaciones 11 que suelen alinear.

Su línea ofensiva es experimentada, menos el center de segundo año Schmitz, pero conforman una unidad sólida. Los tight-ends son más bloqueadores que receptores, pero tienen capacidad para salir a recibir y sorprender a una defensa confiada.

Daboll es un entrenador con mentalidad ofensiva. El coordinador es Kafka, que también cuenta con un buen expediente en la NFL en este apartado (asistente con Reid y entrenador de QBs con Mahomes). Pero, sobre todo, destaca por su valentía, rayana en la imprudencia. No va a dudar en jugarse cuartos downs, así que debemos tener en mente a la hora de defender que igual no es suficiente con pararles 3 downs.

Su defensa está sorprendiendo este año, rindiendo mucho mejor de lo esperado. Sellado el centro con Lawrence (6 sacks) y Nuñez-Roches, atacan bien los flancos con Burns y, sobre todo, Thibodeaux (si su lesión de muñeca se lo permite) saliendo desde un poco más atrás. Su pass-rush me parece el mayor peligro.

Suelen defender en 4-2-5 ó 3-3-5, formaciones que sin duda mantendrá Bowen (ex de Tennessee, primera temporada en Nueva York) para prevenirse ante nuestro juego aéreo. El CB Banks, primera ronda de 2023, y el SF Pinnock son los jugadores más destacados de una secundaria joven, que comete pocos errores, y peligrosa en los robos de balón.

Puede parecer una defensa sin grandes nombres a priori, pero ojo a sus datos:

  • 1ª en sacks (22)
  • 4ª en placajes para pérdida de yardas (30)
  • 4ª en fumbles (8)
  • 6ª en rating permitido al QB rival (104,4)
  • 302 placajes (30 para pérdida de yardas)
  • 39 quarterback-hits.

Ocupan el primer lugar en la clasificación combinada de sacksfumbles, intercepciones, placajes para pérdida de yardas y pases defendidos. Por comparación, la nuestra es la última de esa lista.

Los equipos especiales son bastante seguros. Joseph, el kicker, solo ha fallado uno de los 11 field-goals que ha tirado (aunque también ha fallado un extra-point). Gillan, el punter, está en la zona media (47,8 yardas de promedio) de una tabla que encabeza Rehkow (55,6). Grey es el segundo retornador de kickoffs que más yardas gana en la liga, mientras que Smith-Marsette, el de punts, está a la par que nuestro Charlie Jones.

En definitiva, puede que no sea un conjunto estelar, pero es competitivo. Un equipo puñetero, modelo mosca cojonera. Nada más lejos que pensar en un paseo. Van a darnos mucha guerra, sobre todo, delante de su afición.

Contra todo pronóstico, sin poder contar con sus dos principales bazas ofensivas (Nabers y Singletary), los Giants se impusieron en el siempre complicado feudo de los Seahawks, gracias sobre todo a un gran esfuerzo defensivo, con hasta 15 presiones al QB (foto: Lindsey Wasson/AP Photo)

La clave

Todo va a depender de cómo esté nuestra defensa. Los mensajes desde dentro del equipo son cada vez más directos. “Haced vuestro trabajo”, dijo Zac Taylor. “No somos un equipo contendiente”, afirmó Burrow. Entre tantas maldiciones que nos persiguen a los seguidores bengalíes, una de ellas es que cuando una unidad está bien, la otra falla, y viceversa. Para una vez que conseguimos cierta velocidad de crucero en ataque, la defensa nos frena con su incapacidad para parar al rival. Por tanto, no esperamos que la defensa esté al nivel espectacular del ataque, tan solo que cumpla, y no obligue a la ofensiva a rondar los 40 puntos para tener opciones de victoria.

Para conseguirlo, deberá ser capaz de presionar a Jones. Con la secundaria la mitad en cuadro y la otra mitad saliendo retratada en todas las fotos, no podemos esperar que corten muchas jugadas en el punto de recepción, por lo que habrá que intentar trabarlas desde la salida, es decir, apretando a Jones para que no pueda pasar o tenga que hacerlo en malas condiciones. Si el centro de la línea recupera a sus titulares, Hubbard y Hendrickson dispondrán de más libertad para atacar al quarterback. Aquí se van a jugar buena parte de nuestras opciones en el partido.

Hilton ha vuelto a los entrenamientos, lo que hace menos dramática a situación en la posición de cornerback (también es una opción a considerar como safety si Stone sigue sin dar la talla). Si los Giants nos fuerzan a alinear 5 defensive-backs, es importante que uno sea él por su capacidad para ayudar contra la carrera. Necesitamos velocidad y contundencia atrás porque si los corredores newyorkinos rompen la primera barrera, van a poner a prueba las caderas y las piernas de nuestros linebackers. Es posible que lo que Battle necesite para no estar tan perdido es participar más en el juego.

Pero de una forma u otra, tendremos que poner puntos, y para eso hará falta otro gran esfuerzo de la línea ofensiva para mantener a raya al mejor pass-rush actualmente en la competición. Mims parece estar entrenando con normalidad, lo que es un alivio. Si Burrow está más pendiente de la presión que de sus receptores, malo. Como decía, este partido lo tenemos que ganar con nuestros playmakers aéreos.

Por supuesto, no debemos seguir haciendo regalos al rival. Podríamos ir perfectamente 5-0 solo por pequeños detalles, así que no nos podemos permitir perder la concentración ni por un segundo. Podemos criticar, muchas veces con razón, la labor de los técnicos, pero al final, ellos no tocan el balón ni una sola vez. No hay que pensar más allá de este partido; pero es más, no podemos pensar más allá del drive en curso. Hay que estar convencidos de que les vamos a parar en todos, y que tenemos que anotar siempre. A actitud no nos pueden ganar.

Las casas de apuestas nos vuelven a dar favoritos para ganar este partido. La ventaja que nos otorgan es de 3,5 puntos y, en mi opinión, me parece excesiva. Este año no ando muy fino en los pronósticos, pero, aunque creo que vamos a ganar, el margen que veo es aún menor. Este partido me huele a ser de los de desfibrilador en la mesilla. Un 24-23 que no disipará nuestras dudas, pero nos permitirá seguir avanzando mientras las vamos resolviendo.

¡Who Dey, hermanos!

Burrow ya anticipó que debe jugar «damn near perfect» para ganar los partidos. Ante Ravens cometió un par de errores que sin ellos quizá el resultado hubiera sido otro. Así que sí, debe jugar perfecto… (foto Andy Lyons/Getty Images)

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