“El cielo ha caído sobre nuestras cabezas. Nuestro mayor temor, una lesión fatal de Burrow, se produjo a los 9 minutos del segundo cuarto del partido en Baltimore. En aquel fatídico minuto terminó la temporada 2023 para los Bengals. Así de drástico, así de cierto.”
Así comenzaba mi artículo tras la lesión de Burrow en 2023 y, salvo que esta vez el rival fue Jacksonville y el minuto, el 6 del segundo cuarto, el encabezado podría valer también hoy. Esta semana se ha confirmado que la lesión del dedo gordo del pie izquierdo de Burrow requiere una cirugía que le tendrá apartado de los terrenos de juego un mínimo de 3 meses. Un tiempo que, si bien en teoría no es “season ending”, sí puede serlo en la práctica. Una ausencia de 12 jornadas, más el conveniente periodo de re-aclimatación a una liga que ya estará a toda máquina, limita de forma dramática las aspiraciones bengalíes para este 2025.
Podríamos desgranar una larga lista de culpables que nos han llevado a esta situación. Desde una directiva que descuida la contratación de jugadores de máximo nivel para proteger a nuestro principal valor, hasta unos técnicos incapaces de desarrollar un plan de juego que no le deje tan expuesto (mayor equilibrio pase-carrera, hacerle jugar más bajo center,…). Y, por supuesto, el propio Burrow con su inconsciencia al prolongar en exceso las jugadas, creyéndose de hierro cuando, por desgracia, así lo dicen sus numerosas lesiones a lo largo de solo 6 años de carrera, es más bien de cristal.
Pero ya sabemos lo dura que es esta competición. Las lesiones son, desgraciadamente, un factor muy importante de la ecuación al éxito. Y es perfectamente compatible ser el quarterback que sobrevive a más golpes en la liga, con lesionarse tontamente en el dedo gordo del pie en la acción de arrojarse al suelo. Por tanto, no nos queda otra a los tigretones que lamernos las heridas, y volver a rugir con fuerza.
Porque no debemos olvidar que hemos comenzado ganando los dos primeros encuentros. Este balance de 2-0 en las primeras jornadas no lo conocíamos desde 2018, todavía con Marvin Lewis al mando. Y si nosotros estamos mal, nuestro próximo rival tampoco está mucho mejor, con la baja confirmada de su quarterback, JJ. McCarthy, la de su runningback Aaron Jones, la sanción a su WR Addison, varias dudas en su línea ofensiva: Darrisaw (LT), Kelly (C), y varias ausencias en defensa: Cashman (LB), y en protocolo de conmociones Van Ginkel (DE) y Okudah (CB). Es decir, en todas partes cuecen habas, y hay que estar preparados para estas contingencias.
No lo he dicho todavía, pero nuestro siguiente contrincante serán los Minnesota Vikings. Los vikingos llegan con un balance de 1-1 tras derrotar de forma apurada a los Bears en la jornada inaugural, y ser superados claramente por Falcons el pasado domingo. Si echáis de menos la tradicional predicción meteorológica es porque el U.S. Bank Stadium donde se jugará el encuentro es cubierto, y la climatología en Minneapolis es por tanto irrelevante. El partido será nuevamente en el horario “bueno” de las 7 de la tarde en España, 11 de la mañana en México y 2 de la tarde en Argentina. Para este segundo partido como visitantes vestiremos con camiseta, pantalón y calcetas blancas.
El balance de entre ambas franquicias nos favorece por 8-7, y les hemos ganado los últimos dos partidos (ambos en la prórroga). Sin embargo, nunca hemos vencido en las 6 veces que nos hemos enfrentado en Minnesota. Pero lo más interesante aquí son las conexiones entre ambas escuadras. Por supuesto, Browning, nuestro nuevo QB titular, se formó en Vikings (y fue el responsable de derrotarles en 2023), pero también Rypien, a quien teníamos en el equipo de prácticas y hemos subido al roster principal como QB2. Ellos por su parte han fichado a Ridder como QB suplente, que estuvo toda la pretemporada con nosotros, para “chivarles” nuestra ofensiva. Risner, nuestro RG, jugó dos años allí antes de unirse a nosotros. Su LB Pace es nativo de Cincinnati. Y por supuesto, el partido supondrá la reunión de la banda de Louisiana (no confundir con Lusitania) Burrow, Chase y Jefferson.
Y como las desgracias nunca vienen solas, la NFL ha designado para dirigir este encuentro a Ron Tolbert. Este abogado de 61 años, doctorado en Harvard, es una de las bestias negras de nuestro equipo. Aunque su balance contra nosotros es de 10-5, es imposible olvidar sus actuaciones en la Super Bowl LVI, y en la Final de Conferencia del año posterior, con el famoso “quinto” down para los Chiefs. Lleva dos años consecutivos en el top-3 de los más pañueleros, y este año ha comenzado con fuerza, empatado en el primer puesto con una media de 18,5 penalizaciones por encuentro. ¡Casi nada! Hay que llevar especial precaución con la línea ofensiva. Por supuesto, los holdings (es el equipo arbitral que más ha pitado esta penalización en lo que llevamos de campeonato), pero sobre todo las salidas falsas y los “delay of game”. Su público a prieta mucho, lo que se nota más en un estadio cerrado, y es fácil que aparezcan problemas de comunicación en el inicio de las jugadas. Recordemos que, en su último partido jugado en Cincinnati, precisamente la presión de la jungla les provocó numerosas faltas de salidas falsas, que fueron clave en el resultado final del encuentro.

En ataque
Obviamente, la desgraciada lesión de Burrow lo cambia todo. Pero si no conseguimos una mayor solidez por parte de la línea ofensiva, no cambiará nada. Y nada nos garantiza que no estemos dentro de un par de jornadas buscando otro quarterback titular. El primer problema que hay que solucionar es éste, porque si en protección de pase deja bastante que desear, en “ayuda” a la carrera, está todavía peor.
El caso es que, individualmente, tampoco está tan mal. El novato Fairchild parece que nos ha salido bueno, y el punto más débil es precisamente Risner, cuyo fichaje reclamábamos todos este verano. Al final, vamos a echar de menos a Patrick, e igual nos precipitamos al renovar ya a Karras. Ford parece que se ha convertido en el nuevo fullback y no apunta a intervenir en la línea más que como jugador extra, reemplazando en esta misión a Lee, desaparecido de las formaciones. Yo sigo pensando que probaría a Lee en el centro (y más con Browning como QB, con quien tendrá más “feeling” en los entrenamientos de los suplentes) y pasaría a Karras al RG.
Como decía más arriba, resulta imprescindible mejorar el juego de carrera. Ni a 50 yardas llegamos, con menos de 3 yardas por intento. Así no hay manera, porque si no podemos correr, no nos queda otra que pasar y, por tanto, exponer al quarterback. Esta deficiencia es sin duda una de las claves en la lesión de Burrow. Otra es, por supuesto, la fragilidad defensiva que obliga a que como no hagamos un touchdown en cada drive, nos sacan del partido. Esto implica arriesgar y, nuevamente, poner en peligro al QB. Pero ya hablaremos de la defensa cuando toque.
Decía que la OL debe ayudar más a Chase Brown (el único que por lo visto tiene licencia parar correr), pero éste también debe ser más inteligente para buscarse los huecos, y los técnicos buscar la manera de superar el muro rival, viendo que por el centro es imposible. Insisto en que debemos buscar otras alternativas (carreras exteriores, screens) o, por qué no, intentarlo con otro corredor. Como Perine, convertido en nuestro nuevo retornador, … a sus 30 añazos.
Quien sí salió a dar la cara, sin importarle de quién vinieran los pases, fue Ja’Marr Chase. 16 recepciones para 165 yardas y 1 TD. Sigue siendo nuestra principal arma de destrucción masiva, y su protagonismo tiene que seguir creciendo, ahora que se queda como máxima estrella del equipo. Bien acompañado por Higgins, a quien siempre le tocan las recepciones más difíciles, pero demostró su calidad en un touchdown de 42 yardas, aguantando perfectamente el envite de los defensive–backs de Jaguars. Con Charlie Jones limitado a los retornos, y Iosivas en 1 de 5, y cuya mayor aportación fue la rigurosa interferencia de pase que le pitaron a su defnsor en el drive de la victoria, destacó la fabulosa recepción de touchdown de Tinsley, de nuevo activo para el partido por delante de Burton.
Cuando Browning tuvo que tomar las responsabilidades de la titularidad en 2023, uno de los cambios que apreciamos fue una mayor participación de los tight–ends en la ofensiva. Ahora venimos en una dinámica en la que estos ya están bastante involucrados (si el domingo, la mitad de las recepciones fueron para Chase, a los TEs les correspondieron un cuarto del total). Fant ha caído de pie en el equipo, y su estatus de receptor de confianza de Burrow no cambiará con Browning. De Gesicki siempre hemos dicho que era, “de facto”, el tercer wide-receiver. Dado el giro que deberá tomar nuestra ofensiva en las próximas jornadas, sospecho que el protagonismo de los tight-ends todavía irá a más.
Taylor ha dado más de sí cuando las circunstancias le han obligado a dirigir una ofensiva más “convencional”. De nuevo vuelve a verse en esta tesitura. No quiero decir que prefiera el rutinario orden de Browning al talento desbocado de Burrow, pero quizá tener un quarterback más “dócil” permita plasmar mejor sus planteamientos sobre el emparrillado. Espero por su parte, y la de Pitcher, un “gameplan” adaptado a las características de Browning. Esto implica pases más seguros todavía, deshaciéndose más rápido del oval (porque no hay posibilidad de big–play), que minimice los defectos de nuestra línea ofensiva. El exceso de “checks” en este “mini-football” sin duda convertirá nuestro ataque en más aburrido, pero esto no implica necesariamente menos efectivo. Siempre y cuando, por supuesto, la carrera funcione y la defensa no obligue a continuos milagros.

En defensa
Podríamos decir que la defensa volvió a salvar el partido. Dos intercepciones, una parada clave en cuarto down, y un sack para cerrar el partido, fueron sin duda jugadas fundamentales para decantar a nuestro favor este cardíaco partido. La nuestra es una defensa que se dobla, pero no se rompe. El problema es que se dobla demasiado. De los 12 drives de Jacksonville, exceptuando los dos del final de cada parte y las dos intercepciones, todos salvo dos acabaron en nuestra red–zone o con puntos para el rival. Nuevamente, el tiempo de posesión cayó de su parte. Necesitamos una mayor contundencia, porque no todos los equipos van a cometer los errores de Browns o Jaguars.
Jugar a los turnovers es como jugar a la lotería. Llevamos dos jornadas ganando el premio, pero sabemos que esto no va a ser siempre así. Hay que seguir intentándolo, por supuesto. Básicamente, porque la calidad del plantel defensivo es tan escasa que no nos queda otra opción.
En la línea defensiva, Hendrickson es, para sorpresa de nadie, la única luz. Como el año pasado, es el único capaz de incordiar al quarterback rival. Poquito de Ossai, y menos aún de Murphy (no entiendo cómo le ponen en cobertura). Stewart por fin sumó un par de placajes, pero se lesionó y le perderemos para las próximas semanas. Quizá esta lesión suponga la activación desde el equipo de prácticas de Foskey. Esperemos que éste aporte algo, porque Sample también está siendo irrelevante.
Por el interior tampoco se ayuda mucho a la presión. El efecto Jenkins del que tanto hablaban los entrenadores durante el training–camp se ha diluido, y Hill está rindiendo por debajo de su nivel. Sin embargo, la combinación de Slaton y Pennel está ayudando bastante a contener la carrera. O al menos, derivarla hacia el exterior, donde deben ser otros compañeros quienes se encarguen de detenerla.
En este sentido también hay que destacar a otro novato. Knight está resultando de gran ayuda, y su presencia mejora a Wilson. Seguimos teniendo problemas con los receptores que salen del backfield (dos de los tres TD de Lawrence fueron pasando a sus RB), pero creo que el paso adelante que hemos dado aquí con respecto al año pasado es importante.
Resulta contradictorio que un safety no excesivamente dotado para la cobertura como Battle lleve ya dos intercepciones, pero ambas son resultado de saber estar en el sitio preciso en el momento oportuno. Como suponíamos, Stone iba a tener más trabajo que ante los Browns, y no es casualidad que acabase como máximo placador apagafuegos del equipo. No están siendo la debilidad del año pasado, pero tenemos que seguir cruzando los dedos para que no se resfríen porque tienen que jugar el 100% de los snaps (Anderson y Jules solo intervienen en equipos especiales)
También jugando el 100% estuvieron Hill y Turner (en realidad, éste el 99% porque nos dio un susto con un amago de lesión). Que Taylor–Britt bajase al 90% demuestra quienes tienen ahora mismo la confianza de los entrenadores. Sin presión de la línea, el trabajo de los defensive-backs se complica, por lo que es normal que alternen grandes jugadas con fallos de marca. Newton no es amenaza para sus titularidades, pero deben mejorar su entendimiento en situaciones zonales y en los placajes.
Si esperamos tener éxito sin Burrow, necesitamos que todas las unidades den un paso al frente y, en especial, la defensa. Aunque en los últimos dos años, Wentz apenas ha tenido una participación residual, es un QB experimentado, que puede darnos muchos problemas. Necesitamos hacerle sentir la presión, para evitar que gane confianza. No espero milagros desde el Edge, así que el interior de la DL tiene que apretar más. Y quizá sorprender con algún blitz, que no los estamos empleando para nada. Lo normal sería que utilizasen mucho a Jefferson, su mejor receptor (el juego de carrera ha sufrido un revés tras perder a Jones). Si van a poner a Taylor-Britt sobre él, más vale que Stone no se aleje mucho. Siendo un día complicado para Browning, sería importante que la defensa frenase a Minnesota para poder darle más oportunidades de dirigir drives.

El rival
Si dos jornadas son insuficientes para descifrar las características de un equipo, mucho menos en este caso, cuando por las lesiones, los Vikings jugarán con su QB y RB principal suplentes, y varias bajas de titulares en el resto de las posiciones ofensivas y defensivas. El rival al que nos enfrentaremos el domingo no debería parecerse mucho al de las dos primeras semanas. Y esto no tiene por qué necesariamente ser malo para ellos. A McCarthy le estaba costando coger el ritmo de la NFL tras un año en blanco, y Wentz es sin duda un QB más consolidado, mientras que las carreras de Mason parecen más efectivas que las de Jones.
El duelo entre los carismáticos “#9s” de ambos equipos, los quarterbacks McCarthy y Burrow ha quedado descafeinado por sus lesiones, pero esto no resta interés al encuentro. Como decía, el veterano Wentz jugará el domingo su partido número 99 en la NFL. De ellos, 94 ha sido titular, con un balance de 47 victorias, 46 derrotas y un empate. Precisamente, el empate fue contra nosotros en 2020. El otro partido en que nos enfrentamos (estaba todavía en Eagles) fue en 2016 y le ganamos. El nuestro no es un equipo que se le dé bien. Sus estadísticas contra Bengals son de 2 TDs por 5 intercepciones.
Sin Jones, el juego terrestre correrá a cargo de Jordan Ponchez Mason, undrafted de 2022 por los 49ers, que en su 4º año en la liga está ante una gran oportunidad. Su porcentaje de yardas por intento supera las 4 yardas, así que habrá que estar atentos a frenarle para no facilitar a Minnesota terceros downs cortos. O’Connell es de los pocos entrenadores que todavía usan fullback en sus formaciones. Otra opción es la de doble TE, con Oliver, quien personalmente me gustaba mucho en su etapa de Ravens, en funciones de bloqueo.
Como decía, en el juego aéreo brilla con luz propia Justin Jefferson. Es claramente su principal objetivo, secundado por Nailor y Thielen, en su regreso a Minnesota a sus 35 años. La suspensión de Addison, que todavía cuenta para este partido, ciertamente les está complicando mucho. Pero con quien deberemos llevar especial cuidado es con Hockerson, el tight-end, porque suelen hacernos mucho daño, y éste es de los buenos.
La línea ofensiva puede sufrir las bajas de Darrisaw (LT) y Kelly (C), y están con molestias Jackson (LG) y Skule (LT suplente). Si finalmente debe jugar el inexperto Rouse en el LT, por ahí podríamos encontrar una vía de penetración para Hendrickson. En los últimos partidos, les ha costado lograr las yardas difíciles, pero su entrenador es valiente para jugarse los 4ºs downs si fuera necesario.
Su defensa se mostró muy porosa contra la carrera ante Falcons, encajando 218 yardas. Nosotros no tenemos a Robinson, claro, pero creo que Brown podría tener más éxito esta jornada que en las precedentes. El mayor peligro lo tienen cuando intentemos pasar. Su formación 3-4 cuenta con buenos jugadores en el medio para presionar hacia adelante con Allen, Redmond y Hargrave, y excelentes pass-rushers en las alas como Greenard y Van Ginkel. Por tanto, cuidado con los stunts de los DE y los bullrush de los DT. Nuestra OL se va a ver muy presionada, por lo que será fundamental la labor de bloqueo que puedan hacer Sample en el TE o Perine en el RB. Deberíamos evitar en la medida de lo posible las formaciones con backfield vacío.
En su línea de linebackers han sufrido la importante baja de Cashman, por lo que el compañero de Pace en el interior será Wilson. Por cierto, ambos formados en la universidad de Cincinnati. Esta unidad es la favorita de su coordinador defensivo Brian Flores, un experimentado entrenador que seguro nos lo pondrá muy difícil.
Su secundaria no es demasiado profunda, por lo que están notando las bajas de Okudah (CB) y Smith (SF). Creo que podemos ponerles en problemas si alineamos muchos receptores abiertos. Probablemente el CB Murphy se emparejaría con Chase, pero el resto de WR podrían tener emparejamientos ventajosos. De momento, la defensa de Vikings no lleva ninguna intercepción, así que intentemos que no sea contra nosotros que inauguren esta estadística.
De los 4 jugadores que tienen en el protocolo de conmociones: Kelly (C), Skule (LT), Van Ginkel (DE) y Okudah (CB), éste último es el que tiene más opciones de llegar al partido, aunque en este tema nunca se puede afirmar nada.
Su kicker Reichard ha metido todo lo que ha chutado, incluyendo 2 field-goals de más de 50 yardas. Wrigth está en la zona media de la tabla de punters, pero su retornador Price está en el top (5º más eficaz en los de kickoff y 2º en los de punt).
En definitiva, es un equipo muy parecido al nuestro, sufriendo bajas importantes desde el inicio. Su objetivo en una división tan complicada como la NFC Norte no puede ser aspirar a ganarla (aunque tampoco es descartable), sino sumar victorias para intentar meterse en wildcard, y una vez allí, a darlo todo.

La clave
Dos QBs inesperados. Dos escuadras con bajas. No ganará el más fuerte, sino el que mejor se adapte a las circunstancias. Nuestras esperanzas pasan, como en los partidos anteriores, porque sean los otros quienes cometan más errores.
Hay que jugar con cabeza, arriesgando lo mínimo en ataque, y jugándonosla a anticiparnos en defensa en vez de dejarles que lleven el control. Su defensa en sólida en la red-zone (hasta 5 veces obligaron a chutar a los Falcons), así que habrá que maximizar con puntos cada vez que lleguemos: unos contra uno de los WR (Tinsley incluido), TEs emparejados con DBs, y por qué no, carreras de Browning (aunque sea llevado en volandas como ante Jaguars).
En defensa, aunque tenemos que dar un paso adelante en la presión, creo que lo primordial sería cerrarles el juego de carrera para forzar a Wentz a tener que pasar. Alguna nos va a colar, sobre todo con sus playmakers, pero también es posible provocarle el fallo, y aprovechar el estado de gracia interceptador en que se encuentra nuestra secundaria.
No quiero decirlo muy alto para no gafarles, pero hasta el momento, la labor de nuestros pateadores está siendo espectacular. Necesitamos otro buen partido de ambos (y del nuevo long-snapper, que afortunadamente está pasando desapercibido) y de los equipos de retorno y cobertura.
Las casas de apuestas pronostican una victoria de los Vikings por 3,5 puntos. Será la primera vez de la temporada en la que no partamos nosotros como favoritos. Tendremos que ir acostumbrándonos. En cierto modo, no tener más presión que la que uno mismo se impone, puede hasta resultar beneficioso. Nadie espera ya nada de nosotros (tampoco es que esperasen mucho con Burrow, la verdad), así que podemos sorprender.
Creo que tenemos opciones reales de victoria. Nuestro problema puede estar más en la cabeza que en el campo. Si los jugadores creen que se puede ganar, como creyeron ante Jaguars, pienso que el milagro es posible. No seré yo quien se baje del barco, y mucho menos en la 3ª jornada. Ganamos 27 a 24.
Who Dey!

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com

