
Cuarto sospechoso: Andy Dalton
Escenario del crimen: Despacho del entrenador
Arma homicida: veneno en el café.
Móvil del crimen: Dalton, desde su llegada al equipo, ha sido titular y contado con la total confianza de Lewis. El quarterback es la representación en el campo de su entrenador. Su proyección, su reflejo, su hijo. Entonces, ¿qué motivos le impulsarían a cometer semejante parricidio, más propio de la Roma de Julio César?
Desde su campaña rookie, todos los veranos ha sido fuente de controversia el estado de Dalton. Si era capaz de lanzar profundo, con cuánta precisión, si estaba mejor o peor que el año anterior… Ahora ya nadie le discute. Los informes sobre lo afinado de su puntería pasan sin apenas alboroto, como un hecho normal, o de menor interés ante el verdadero problema: el ruinoso estado de la línea ofensiva. Aquí está la clave. No dejamos de adivinar la paliza que va a recibir Dalton, pero ¿qué piensa realmente su protagonista? ¿Cómo se sentirá de traicionado al ver que le dejan expuesto a la furia de los defensores rivales? Lewis seguirá con su sonrisa impasible en la banda mientras los defensive-ends le cuentan las costillas. Lejos de mejorar su protección le han dejado más expuesto a la ira rival. La venganza se sirve fría, o en el caso que nos ocupa, caliente en una taza de café envenenado. El angelical aunque desalmado pelirrojo le llevará el dulce bebedizo a su despacho. Gracias le contestará el ingenuo entrenador poco antes de fallecer entre violentas convulsiones y echando espumarajos por la boca, mientras el religioso asesino, santiguándose, encomienda su alma al altísimo.

Redactor en Bengals.es
Redactor en Spanish Bowl
Ex-Redactor de la AFC Norte de la NFL en el Diario AS
Colaborador de «La Perrera Brown».
Integrante del foro de los Cincinnati Bengals en NFLHispano.com
