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Análisis 2019 y previsiones draft 2020: Quarterbacks

Tras años en los que el análisis de esta posición era prácticamente irrelevante, para la próxima campaña se convierte en fundamental, y de ahí que empecemos esta serie de artículos con ella. Por primera vez desde 2011 es más que probable que cambiemos de quarterback titular. La nefasta campaña 2019 nos dejó como consuelo la primera elección del draft, y en tales situaciones, si no tienes un QB incuestionable (como es nuestro caso), no queda más remedio que conseguir uno. Veamos la serie de catastróficas desdichas que nos han llevado a ello.

Resumen 2019

La temporada 2019 nos dejó la inédita imagen de Dalton en el banquillo sin estar lesionado (foto de Kareem Elgazzar para Cincinnati.com)

 

La principal novedad de 2019 en la jungla fue la llegada de nuevo head-coach y equipo técnico. El propio Taylor venía de ser entrenador de QBs en Rams, y para el puesto de Coordinador Ofensivo se contrató a Callahan, quien desempeñaba idéntica tarea en Raiders. Si sumamos sus conocimientos a la buena labor desempeñada por el entrenador de QBs Van Pelt, nos frotábamos las manos ante cuánto iban a mejorar nuestros quarterbacks ante tanto genio como instructor.

Nada de eso fue así. Dalton no sólo no mejoró, sino que pareció olvidar lo aprendido el año anterior. Igual de temeroso ante la caída del pocket, timorato a la hora de avanzar con el oval, incapaz de prolongar la jugada cuando huía hacia la banda, impreciso lanzando en largo… vamos, lo de toda la vida. Tenía ante sí un examen para determinar si podría ser el QB que guiase el proyecto de Taylor. Era su última convocatoria y la suspendió. En Septiembre deberá iniciar otra carrera.

Ante la falta de soluciones, Taylor optó por un cambio de tónica: sacar a Finley y sentar a Dalton. La iniciativa, sorprendente por estos inmovilistas lares, tuvo el efecto esperado: Finley no estaba preparado ni de coña para la NFL. El experimento se saldó con 3 contundentes derrotas. Peor que el resultado fue la confirmación de las dudas existentes acerca del novato, sobre quien ya en pretemporada hubo controversia referente a si merecía el puesto de primer suplente, o había hecho más méritos el undrafted Dolegala.

La presencia de Finley significó que la ofensiva se volcara más en Mixon, con evidentes mejores resultados globales (aunque para hacer esto no habría hecho falta sentar a Dalton). Ante el conato de sublevación de la plantilla (y la imperiosa necesidad de al menos una victoria), Taylor se vio obligado a recular y devolver la titularidad al pelirrojo, lo que por un lado fue síntoma del ascendente del tejano sobre sus compañeros, y por otro, de la todavía escasa presencia de ánimo del novel entrenador en el vestuario bengalí.

El regreso de Dalton produjo la ansiada primera victoria, pero la mejora de la ofensiva no se debió tanto a él sino al despertar de Mixon con un nuevo sistema de bloqueos. El desempeño del quarterback de ahí al final fue básicamente una tournée de despedida, en la que club, jugador y aficionados sabían que estaba disputando sus últimos partidos como atigrado.

 

Previsiones para la agencia libre

El primero de los muchos cambios que se sufrirá la posición se produjo con la llegada de un nuevo entrenador de posición. Van Pelt se fue en busca de mejores perspectivas laborales, y nos lo encontraremos dos veces, ya que es el nuevo coordinador ofensivo de Cleveland. Aquí no tenía futuro en el nuevo equipo de Taylor, esperemos no lamentar su marcha. Su sustituto podía haber sido el recordado Jon Kitna, pero finalmente fue Dan Pitcher. Es la norma de la casa: ¿para qué fichar de fuera un entrenador contrastado pudiendo promocionar internamente a un joven de 33 años con sólo 4 de experiencia como ayudante?

Si como todo apunta, nuestro primer pick será un quarterback (spoiler: Burrow), podría parecer que la agencia libre será irrelevante para esta posición, pero no debería ser así. Es muy dudoso que Dalton permanezca en la plantilla. La opción de repetir con Dalton y Burrow el criterio de mentor-aprendiz seguido con Kitna y Palmer parece muy poco probable. Ni el sueldo de Dalton si queda de suplente, ni su estatus dentro del vestuario, lo aconsejan. La directiva está explorando opciones de traspaso, que sería lo mejor para los intereses de club y jugador. No voy a entrar en rumores que ni yo mismo me creo, pero el pelirrojo tiene mercado por su bagaje y experiencia, y un salario asumible para QB titular. Hay que trabajar activamente en buscarle una salida.

Como dije anteriormente, Finley no resultó como reemplazo. Aceptemos que era su año rookie y que todavía tiene mucho que aprender. Sin embargo, el hecho de no producir una diferencia significativa con el siguiente de la plantilla, el undrafted Dolegala, me hace dudar de si habremos acertado en la elección de QB2. No creáis que me quedo muy tranquilo con un QB titular rookie y un suplente de 2º año con poca (y decepcionante) experiencia. Una de las cosas de las que más me he quejado, desde tiempos de Judas Palmer, es no tener un QB suplente de más calidad que le “estimule” a ser cada día mejor y no dormirse en su asegurada titularidad.

Por tanto, si finalmente Dalton no continúa en el equipo, yo aprovecharía el espacio salarial que dejaría para traer a un QB2 veterano (mucho más barato) que pueda guiar a Burrow y suplirle con un mínimo de garantía si se diera el caso (recordemos nuestra maldición con las primeras rondas y las lesiones). Finley podría quedar como QB3 y Dolegala ir al Practice Squad.

Esta primavera se va a llevar mucho el quarterback. Hay muchos e interesantes nombres que podrían probar la agencia libre. Olvidémonos de ellos. Nuestros objetivos serían los de 2ª fila y mucho mejor aún, si son cortados por sus equipos para no afectar a la fórmula para la adjudicación de picks compensatorios. Entre los segundos, algunos candidatos podrían ser Foles, a quien los Jaguars quieren vender y con sueldo difícilmente encuentren comprador, o el ex-Bengal (y tantos otros) Fitzpatrick, si al final los Dolphins deciden hacerse con Tua. Entre los agentes libres, el trotamundos Chase Daniel, a quien parece que los Bears no renovarán porque quieren una mayor competencia para Trubinsky (¿Dalton?); Bradford, un jugador que siempre me ha gustado (y que si no juega, no se puede lesionar, espero); y ¡cómo no!, nuestro nunca olvidado A.J. McCarron.

¿Volveremos a ver a McCarron (y señora) con la elástica atigrada? Cosas más raras han pasado…

 

Draft

Joe Burrow #9 (Louisiana State)

Joe Burrow, la gran esperanza naranjinegra (foto: NFL.com)

 

Este año, realmente nuestro draft empieza en la segunda ronda. Todo lo que no sea escoger un quarterback en el pick#1 elevaría el grado de cabreo a indignación máxima. Y no sólo eso, el elegido, por muchas razones que llevo tiempo explicando en Spanish Bowl, debe ser “el chico de Ohio”: Joseph Lee Burrow. Como os vais a hartar a leer y escuchar cosas acerca de él, seguramente por personas con más conocimiento del tema que un servidor, intentaré ser breve y describirle con pocas pinceladas.

Burrow es el mejor quarterback que se presenta al draft. Fin del análisis.

No obstante, por si alguien vive en la luna y no se ha enterado, le recordaré que Burrow viene de hacer la mejor campaña que se recuerda en college. Ganador del trofeo Heisman y líder e indiscutible MVP del equipo vencedor en la final universitaria, destrozando records de las bowls. Su liderazgo sobre la plantilla es brutal. Su carácter ganador es incuestionable (recordemos su remontada ante Clemson en la final de la NCAA). Su confianza es a prueba a bomba (se fue de un gran programa como el de Ohio State porque quería ser titular). Su compromiso de mejorar es indiscutible (al comienzo de 2019 se le pronosticaba para 3ª ronda como mucho). Su carisma es insuperable (cambió en la camiseta su apellido a “Burreaux” para ganarse a la afición de Louisiana). Y ahora, si queréis, hablamos de football.

Joe creció con el football corriendo por sus venas. Hijo de jugador de NFL y después entrenador, sobrino de jugador universitario de Ole Miss, sus dos hermanos jugaron en Nebraska, y su abuela conserva el record de Mississippi de puntos anotados en un partido de baloncesto (82). Llevó a su instituto de Athens (menos de 3 horas en coche de Cincy) a la mejor racha de su historia. Fue recluta de 4 estrellas y escogió ir a Ohio State, de donde después se marchó a Louisiana State tras nombrar titular a Dwayne Haskins. En los Tigers revolucionó un juego tradicionalmente de carrera a un festival aéreo, que solamente fue posible que funcionara gracias a él.

De Burrow destaca su gran inteligencia para descifrar las defensas. Pero ese conocimiento del juego no sería efectivo si no lo acompañara de una precisión bestial (76% de pases completos para 5.671 yardas y 60 touchdowns). La valentía con que encuentra el pase entre ventanas minúsculas es inaudita. Se anticipa a la jugada para poner el oval siempre en la mejor disposición para sus receptores. Tiene en todo momento en su cabeza la situación de sus compañeros y pasa de una progresión a otra con una facilidad pasmosa para un jugador universitario. Entre sus virtudes destaca la toma de decisiones, sin poner en riesgo la posesión del balón ni facilitar turnovers (solo 6 intercepciones en 2019).

Burrow es un pocket-passer, pero no es ninguna estatua. Su movilidad en el pocket para ganar tiempo es asombrosa, nunca pierde la calma, y sólo sale por piernas si es la última opción. Incluso así, jamás pierde de vista el juego, corriendo con la cabeza alta en busca del compañero desmarcado en la jugada rota. Pero también es una amenaza corriendo él mismo (368 yardas y 5 TDs en 2019, 399 y 7 TDs en 2018). Su ritmo y movilidad le hacen perfecto para la West Coast Offense que utilizamos. Su experiencia en partidos importantes en la dura conferencia SEC es una garantía de que la NFL no le vendrá grande.

Como principal defecto, ya que hay que decir algo, podría ser una ligera falta de fuerza en el pase profundo. Su brazo no es tan potente como el otros quarterbacks y quizá tiende a “flotar” un poco los pases. En cualquier caso, nada que su precisión y colocación del balón no pueda compensar. Lo de las manos pequeñas detectadas en la combine… sin comentarios. En ningún momento se ha visto que esto suponga el más mínimo problema, ni en falta de agarre del oval en sus pases ni en fumbles sufridos.

Lo bueno: Pese a nacer en Iowa creció en Ohio. Su vinculación con el estado se forjó ya desde que empezó a jugar al football en el instituto. Su familia vive a pocas horas en coche de Cincinnati, de donde es natural su actual pareja. No le gusta el “Cincinnati chili” porque lo ve muy picante, pero todo será cuestión de tiempo que se haga a él.

Lo malo: Ha tenido un año espectacular, pero en realdad, ha sido el único realmente bueno de su carrera. ¿Será un caso más de one-year-wonder? Esperemos que no.

Proyección: Va a ser pick#1. Es lo más grande que ha salido de college desde Luck. Tan claro lo tiene que ni se presentó a la Senior Bowl ni hizo las pruebas físicas de la combine. No le hace falta.

(ver highlights)

 

 

Tua Tagovailoa #13 (Alabama)

El grito de «tank for Tua» se diluyó tras su lesión, pero en esta fase pre-draft vuelve con fuerza (foto: Getty Images)

 

Primero de todo, debo admitir que antes de su lesión, mi preferido para Cincinnati era Tuanigamanuolepola «Tua» Tagovailoa. Estaba convencido de que el hawaiano nos daría grandes noches, como cantaba Peret. Antes del aciago partido contra Mississippi State donde cayó gravemente lesionado en la cadera, estaba cabeza con cabeza con Burrow por ser el mejor quarterback de la promoción.

En el momento de producirse tan dramática circunstancia, Tua acumulaba unas estadísticas del 71,4% de pases completados para 2.840 yardas, 33 TDs y 3 intercepciones. Esto nos quiere decir varias cosas. La primera de ellas es su extraordinaria precisión en el pase. No es tanto la fuerza del lanzamiento, como la velocidad con que sale el oval y la rapidez en la ejecución. Tua es un jugador eléctrico en todos sus movimientos. Las cifras también nos cuentan una historia de alta efectividad y soberbia protección de la posesión (su ratio TD:INT es de 8 a 1).

No es que sea un QB móvil, es que es una auténtica amenaza si le dejas espacio para correr. Tiene una enorme intuición para las jugadas de option, que ejecuta de maravilla, pero también es capaz de prolongar la jugada y culminarla con un buen pase en movimiento. Su capacidad atlética le otorga la confianza necesaria para no volverse loco cuando le llega la presión. Es un líder en el vestuario, y un trabajador humilde y tenaz. Es competitivo y se sobrepone enseguida a los errores. Su productividad a lo largo de su carrera le avala como uno de los mejores QBs de la nación en la competida conferencia SEC.

En el apartado técnico, tiene que mejorar sus lecturas. En ocasiones, como consecuencia de lo agresivo de su juego, fuerza un pase largo incompleto cuando tenía otras opciones a priori más cómodas en corto. Quizá debería apurar un poco más sus opciones de pase antes de salir a correr. Sin embargo, sus mayores problemas provienen del apartado físico. Lleva operados los dos tobillos y la cadera. Su cuerpo es compacto, pero no lo bastante potente como para garantizar que su estilo de juego no le genere lesiones en los profesionales. Su durabilidad sería la mayor preocupación para aquel equipo que se arriesgue a draftearlo.

En nuestro caso, nos quitaríamos la decepción de que se lesionase otra vez nuestra primera ronda, ya que Tua vendría lesionado de casa. En la combine, los resultados médicos fueron satisfactorios, pero una lesión de ese calibre hace pensar que no estará disponible hasta 2021. Podría ser un excelente objetivo para un equipo que, bien por tener un QB veterano, o por no tener muchas aspiraciones en 2020, pueda permitirse esperarle un año.

Lo bueno: Para mí, Tagovailoa representa el quarterback moderno. Capaz de solucionar por sus propios medios lo que el resto del ataque no puede. No es un QB que corre ni mucho menos un RB que lanza, es la evolución de la posición al siguiente nivel. Excelente en el pocket y maravilloso en campo abierto. Realmente espero que supere sus problemas físicos y podamos disfrutar de su juego todos los aficionados a este deporte.

Lo malo: Dejando aparte obviamente la lesión, conviene recordar que, aunque es diestro, para lanzar en football es zurdo, como Boomer Esiason. Independientemente de que algún día pueda llegar a ser tan bueno como nuestro recordado “#7”, este hecho obliga a cambiar la dinámica de la ofensiva en cuanto a disposición y movimientos de sus componentes.

Proyección: Aunque todo dependerá del estado de salud de su cadera, parece complicado a día de hoy que no salga elegido entre los 5 primeros. Incluso no se descarta en el #2 para Redskins, o alguien que le ofrezca un potosí al equipo capitalino por su elección.

(ver highlights)

 

 

Justin Herbert #10 (Oregon)

Ciertos sectores rebeldes de «La Jungla Hispana» defienden con firmeza que Herbert debería ser nuestra elección.

Herbert podría haber sido uno de los primeros quarterbacks en escuchar su nombre en el draft de 2019, pero decidió volver a la universidad para su año senior. Tal era su compromiso con los “Ducks”, donde jugó su abuelo y viviendo a 10 minutos del campus. Sus estadísticas en 2019 han sido un 67% de pases completos para 3.471 yardas y 32 TDs, con 6 intercepciones, además de 4 TDs corriendo.

De él destaca sobre todo que tiene un tamaño prototípico (este año no he esperado para poner mi palabra favorita). Es alto y compacto, pero más veloz de lo que aparenta cuando debe correr. Es muy competitivo, y sabe utilizar su ventaja física para conseguir terceros downs comprometidos. Había dicho que los dos QBs anteriores no tenían un cañón por brazo, Herbert sí. Puede poner el balón a la distancia que quiera, pero de forma precisa para que la ventaja sea del receptor y no del defensa.

Su capacidad atlética no sólo le permite arrasar en carrera, sino eludir la presión en el pocket. Mantiene el tipo con calma, pero no duda si entiende que la mejor opción es quedarse el oval y echar a correr. Tiene una gran presencia en el pocket y excelentes mecánicas de lanzamiento. Su constante productividad a lo largo de sus 4 años como titular le otorga una valiosísima experiencia. Trabajador y disciplinado, tiene un enorme potencial para aquel equipo que le draftee. Cuando ha debido compararse a los mejores, o al menos, a los que han tenido valor para hacerlo en Senior Bowl y combine, ha demostrado estar al más alto nivel.

Sin embargo, no es un líder vocal como los anteriores. Su carácter es menos extrovertido. Ha sufrido problemas de inconsistencia en su juego, pero quizá también habría que mirar que no ha estado rodeado de tanto talento como los otros. Debe aprender a calibrar la fuerza de su brazo para no comprometer con drops a sus receptores en pases cortos. Sus características pueden estar mejor diseñadas para un ataque vertical que para la WCO. En 2014 se fracturó el fémur y en 2017 la clavícula.

Lo bueno: Impresionó a nuestros técnicos en la Senior Bowl, donde realizó un buen partido y mejores entrenamientos. Los informes obtenidos de primera mano por nuestros entrenadores fueron inmejorables.

Lo malo: Es de Oregon como Akili Smith, aquel QB drafteado en primera ronda de 1999 y de infausto recuerdo para todos los bengalíes. Ya sé que es una chorrada, pero cada uno tiene sus supersticiones.

Proyección: En mi opinión, no va a bajar del pick#10. Hay muchos equipos necesitados de quarterback y las ventajas de un figura en esta posición durante la ventana de su primer contrato rookie son innumerables. Alguien subirá por él.

(ver highlights)

 

Otros nombres de interés:

El stock de Jordan Love está subiendo como la espuma, en mi opinión, de forma injustificada (foto: Kyusung Gong/Associated Press)

 

He comentado al principio que lo lógico sería draftear un QB con nuestro primer pick. Sin embargo, también hay que contemplar la posibilidad, altamente improbable pero posible en cualquier caso, de tradear la elección y escoger más abajo. También podríamos cometer el disparate de mantener a Dalton y dejar la adquisición de nuevo QB para el próximo año. Como en esta vida hay que estar preparado para todo, vamos a ver algunos jugadores más.

 

Jordan Love #10 (Utah State)

Imposible no amar ese brazo. Junto con Herbert, los dos mayores cañoneros de la promoción. Buen tamaño y movilidad, sabe extender las jugadas con sus pies y ejecuta buenos pases en movimiento. Puede realizar cualquier lanzamiento y su potencial en la NFL es enorme. Como dato de interés para nosotros, tiene experiencia… en ser arrestado por la policía (aunque después desestimaron los cargos por fumar marihuana). Puede ser el gran beneficiado de la fiebre por el quarterback y salir en 1ª ronda.

 

Jake Fromm #11 (Georgia)

Jake de Georgia es el prototipo de “game manager”. No tiene un físico descomunal, no posee gran brazo, no es una amenaza corriendo, pero tiene la suficiente precisión en el pase y sobre todo, el carácter, para levantar situaciones difíciles en momentos complicados. Sabe mantener la calma en el pocket y cuidar el balón. Su mejor encaje sería dentro de un ataque WCO. Creo que saldrá el segundo día, entre 2ª y 3ª ronda.

 

Jalen Hurts #1 (Oklahoma)

Un fenomenal atleta con grandes dotes de liderazgo. En el molde de los actuales quarterbacks que son amenazas dobles, corriendo y pasando. En este caso, es más peligroso en lo primero que en lo segundo. Todavía tiene que madurar mucho sus cualidades como pasador para ser un mariscal fiable. No le veo como titular, al menos a corto plazo, pero es el típico jugador que no “duele” tener en el roster. Dudo que salga antes de 3ª ronda.

 

Cole McDonald #13 (Hawai’i)

Un chico con un tamaño ideal para la posición, con un físico, capacidad atlética y potencia de lanzamiento realmente envidiables. El problema es que le falta todo lo demás. No toma las mejores decisiones, y su precisión es discutible, sobre todo, provocada por unas mecánicas muy extrañas. Entramos ya en las procelosas aguas de los undrafted cuyo único objetivo sería pelearle el puesto a Dolegala para desarrollarse en el Practice Squad. Tiene un pelazo, lo cual siempre es un punto a favor.

 

Case Cookus #15 (Northern Arizona)

Si el físico, o carcasa, de un QB importa, éste sería un ejemplo. Case tiene un tamaño perfecto para la posición y ha generado una sorprendente (cú-cú) productividad en la FCS, la segunda división universitaria (12.076 yardas y 105 touchdowns). Por una cuestión de falta de experiencia a mayor nivel, saldrá undrafted. En el supuesto de que nos interese, sería, como el anterior, un proyecto a desarrollar, para el Practice Squad en todo caso.

Un comentario en “Análisis 2019 y previsiones draft 2020: Quarterbacks

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